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7
Esto sí es cine para todos los públicos
No cabe duda que para los que hemos crecido en nuestra infancia leyendo los libros de Haggard, Verne, Burroughs o Salgari entre otros "Las minas del rey Salomón" es una de nuestras historias favoritas.
Esta versión cinematográfica que paso a comentar se trata de la mejor versión que se ha rodado sobre el libro con diferencia ya que el resto son incluso olvidables.

Y es que la gracia de esta película es su sello, esas grandes películas de estudio que los aficionados al cine encontramos deliciosas pero que en la actualidad apenas existen entre el cine de autor y las superproducciones para adolescentes.
Porque como digo si alguien es el verdadero responsable del film es Sam Zimbalist, uno de los grandes - produjo películas como "Mogambo" o "Quo Vadis- de una de las épocas más importante del celuloide y que murió en Roma mientras producía "Ben-Hur".

En una película como esta donde quién manda es el productor es normal encontrar un director - en este caso directores- casi desconocidos y meramente testimoniales, se trata de un par de "funcionarios del cine" como Compton Bennet y Andrew Marton, este último sobre todo conocido por ser uno de los directores de "El día más largo" a cargo de otro productor estrella como Zanuck.
Los actores más que correctos, Deborah Kerr, a la que personalmente no es santo de mi devoción demuestra que está muy bien (a veces), y a partir de ese momento se convertiría en una gran estrella encadenando éxito tras éxito.

Pero sin lugar a dudas el que está magnífico es Stewart Granger un actor británico con una clase enorme que le viene pintado el papel de Quatermain, y que a raíz de esta cinta, igual que su compañera de reparto entraría en su época de máxima cotización con cintas como "El prisionero de Zenda", "Scaramouche" o "Salomé" entre otras.

Y aunque la historia de Haggard no está aprovechada del todo, ya que el guión de Helen Deutsch, es bastante flojito, también es cierto que con poca cosa nos transmite emoción y aventura.
No olvidarme de la magnífica fotografía de Robert Surtees, habitual en las cintas de Zimbalist, que está a la altura del tema y de un continente de la belleza de África.
Además tiene uno de los montajes más modernos para su tiempo, con secuencias muy clásicas con otras de un ritmo frenético.

Esperemos que salga en breve una edición en dvd (imperdonable que no exista) remasterizada y que se pueda disfrutar como merece para poder escuchar esos rugidos de las fieras, cánticos tribales y por su puesto esos tambores que son un magnífico cierre a la película.
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24 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
"En la sabana africana, el elefante es el rey..."
Todo un exponente clásico del cine de aventuras, "Las minas del rey Salomón" se nos revela antepasado a un Indiana Jones que todavía estaba por llegar. El popular personaje de ficción Alan Quartermaine es contratado por dos hermanos para encontrar al marido de ella, perdido en la sabana africana tratando de probar la existencia de las legendarias minas del rey Salomón.

A través de los vastos e impresionantes paisajes africanos se sitúa la película, que avanza a la vez que lo hacen los diferentes animales de ésta, ofreciéndonos un auténtico safari a los espectadores de la cinta. Una jungla en la que el león cede su trono de rey al elefante, "animal al que todos temen".

Las dosis de pura y llana aventura se intercalan con leves pinceladas de humor entrelazadas con otras de más dramatismo, dando una fuerza inusual al conjunto, elevando esta versión de "Las minas del rey Salomón" a la categoría de clásico. La complicidad que se establece entre Stewart Granger (Quartermaine) y Deborah Kerr (la damisela en apuros que se vale por sí misma) es deliciosamente real y creíble, no pareciendo artificial ni forzada en ningún momento.

Una historia pues de aventuras a la vieja usanza, perfecto ejemplo de como deberían ser todas las cintas de este género, que hoy en día se ve algo devaluado por culpa de estúpidos proyectos carentes de fuerza, pasión y entrega. Las tres cualidades que ésta contiene.
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18 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
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Las aventuras africanas del cine.
1. Todos los negros son iguales y guardan muy bien la fila india.
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Seguro que hay una mezcla escandalosa de keniatas, marfileños, nigerianos e incluso algún magrebí de palo. Si me apuras debe haber hasta españoles ligeramente betuneados. Eso sí, los personajes secundarios con frase (sí bwana) son todos vecinos de Harlem.


2. El prota masculino aprendió africano en un verano.
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Y se marca unos vaciles chapurreando con los caníbales delante de la rubi, que no se los salta un batusi: "Mugé wempa! engonga musampa".
O en Africa sólo se habla un idioma, o Stewart Granger los habla todos, incluido el de los batusi, tribu que el pobre desconocía, pero con los que departe sobre la vida o la muerte sin ningún problema.


3. Primavera de sabana en el Corte Inglés.
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Para exploradores blancos: bermuda con bolsillos color carne, camisa militar con un siete en el hombro izquierdo, calcetines blancos adidas y zapatos color carne a juego.
Para la rubia (o pelirroja en este caso): enaguas, tacones, collares de perlas, corsés, falda de volantes, chaquetita de lana... ideal para atravesar el continente negro de este a oeste.
Complementos: cantimplora colgante, pañuelito blanco, prismáticos, gorrito de tenis, machete rambo, winchester, monóculo por si quieres descubrir una civilización perdida...
Para los negros: sexta planta. Mercadillo. Pulseras y trapos de colores.


4. Turismo rural.
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Ni roulots, ni albergues, ni casas rurales: una buena tienda de campaña es lo que mola, porque a parte de que te la montan los negros, dentro puedes encontrar: un somier con 4 patas, varias mantas, una caja de música, papel blanco y plumas para escribir un diario, un escritorio de roble para ello, un par de espejos, un farolillo grande y otro algo más pequeño con el que salir a dar un paseo por la noche para que te ataque un tigre y el prota te salve de sus garras y te de un beso, un práctico lavabo, un botiquín, un minibar con whisky escocés del bueno, copas de cristal de bohemia, un tablero de ajedrez con piezas de ébano y marfil...
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41 de 65 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
El rey de África
Entre el respeto y el asombro, la pasión y la admiración, la película destila el espíritu africano del personaje protagonista, Allan Quatermain. Repleta de transparencias de la sabana africana y de insertos que, a todas “luces”, delatan su procedencia aparte de la filmación narrativa, King Solomon's Mines convierte estas deficiencias en virtudes gracias a sus espléndidos diálogos, su hábil montaje y la fuerza de su sencillo argumento. La banda musical se nutre en exclusiva de coros africanos, los personajes negros denotan personalidad (no como los populares negros de la serie de Tarzán de la Metro en los treinta, cuyos guiones les deparaban siempre morir en fauces de bestias o caer despeñados por tremendos precipicios), y los exploradores blancos son seres indefensos en la inmensidad africana, incluido el gran cazador Quatermain.

Dos escenas resumen hermosamente la actitud del filme...
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20 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Aventura en África
Es uno de los films de aventuras más famoso de los años 50. Realizado por Compton Bennet y Andrew Marton, especialistas en trabajos de serie B, fue escrito por Helen Deutsch (“Las zapatillas de cristal”, Walters, 1955). Adapta la novela “King Solomon’s Mines” (1885), de H. Rider Haggard (1856-1925). Se rueda en escenarios naturales de África (Congo, Kenya, Tanzania y Uganda) y EEUU (Carlsbad Caverns National Park, Valle de la Muerte...) y en los platós de MGM Studios (Culver City, CA). Nominado a 3 Oscar, gana 2 (fotografía y montaje). Producido por Sam Zimbalist (“Ben Hur”, Wyler, 1959) para la MGM, se estrena el 9-XI-1950 (NYC).

La acción dramática tiene lugar en África en 1897. El explorador, cazador y guía de safaris, Allan Quatermain (Granger), acepta por dinero el encargo de hacer de guía de una expedición organizada por una joven mujer, Elizabeth Curtis (Kerr) y su hermano John, que desean localizar al marido de ésta, Henry Curtis, desaparecido durante una expedición en busca de los tesoros de las Minas del Rey Salomón. Allan, de unos 35 años, es un hombre escéptico y decepcionado, individualista, rudo y aventurero, que conoce bien los caminos, las tribus y varias lenguas de África. Ella, de unos 25 años, es estirada, voluntariosa, mandona y atractiva.

El film suma aventuras, acción, romance y descripción documental del paisaje, la flora, la fauna y la diversidad cultural y humana del Continente. El trayecto que recorren con la ayuda de un mapa esquemático que dibujó Henry Curtis, les lleva por caminos que evocan los peligros, amenazas, riesgos, sorpresas y contratiempos de África. Se las ven con leopardos, rinocerontes, tigres, cocodrilos, accidentes, robos, deslealtades y traiciones. Penetran en espacios no explorados que respiran el embrujo de lo ignoto y la fascinación de lo nunca visto. El viaje a pie de los protagonistas deviene una odisea singular, jalonada de sobresaltos, temores, incertidumbres y, también, de motivos de asombro y admiración. Las fiestas y los bailes tribales, llenos de colorido, armonías colectivas y vibraciones humanas, les aportan experiencias gozosas e inolvidables.

Como en todo buen relato de aventuras hay reyes, traidores, asesinos, prófugos de la justicia, tesoros ocultos, planos, héroes, etc. Los protagonistas han de desplegar, en defensa propia y de sus intereses, no sólo recursos relacionados con la fuerza y las habilidades, sino también con la inteligencia y sus diversas formas de manifestarse: ingenio, astucia, capacidad de anticipación, rapidez de respuesta, sagacidad, picardía.

(Sigue en el “spoiler” sin desvelar partes del argumento)
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16 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Solomon´s Mines Co.
Síntesis del relato de aventuras por excelencia. No es un relato trepidante en cuanto a acción por acción, en cambio tiene el encanto de las producciones que acertaron plenamente en conseguir el romanticismo de la historia. No son tonterías, es así.

Allan Quatermain, el personaje, no está ahí porque sí, tiene su vida que puedes indagar en ella. Dejó un hijo en Inglaterra, su esposa murió. Cuando se inicia la acción se le nota que está un poco bajo de moral. Un planteamiento excelente sobre el fondo del África misteriosa. Ideal para el tema.

Un amigo le dice que una mujer quiere contratarlo para buscar a su marido que se ha perdido. El encuentro perfecto para empezar fuerte una película de este género. Explorador y chica guapa se conocen y empiezan mal, con tirantez, para que veas que ya, de entrada, se han gustado. Un recurso para que luego la pasión alcance más fuerza.

Sí, creo que la película es buena, cuenta con detalles suficientes para que sea un clásico de siempre, empezando por los nombres del cartel: Stewart Granger, Deborah Kerr, e incluso… Salomón, otro tío importante.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Las Minas del Rey Salomón (1950) (9.4)
Excelente película filmada con gran maestría en las sabanas africanas, tomando como base sus costumbres, música, fauna. Un sorprendente guión el cual nos habla de las fortalezas y debilidades de nuestra naturaleza humana, del amor y el desamor, del cuidado de los animales y de su destrucción por los cazadores. Una hermosa fotografía y excelente sonido de ritmos africanos y de la misma naturaleza. Nos muestra con gran respeto las costumbres de las tribus en África. Una gran película no solo de aventuras sino también con un contenido profundo y lleno de cosas que aprender.
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Naturaleza.
Independientemente de otros valores, me destacan dos aspectos en esta película: uno que el director se detenga en mostrar, casi didácticamente, una fauna variada de África, aunque a veces no concordante con el área geográfica donde se desarrolla la película o con el biotopo mostrado; y dos, que las escenas con extras autóctonos resultan muy naturales, al contrario que en cintas actuales de tema similar - no obstante los enormes presupuestos - donde los autóctonos aparecen ya muy "descafeinados".
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Steward Granger el mejor aventurero
Dicen que las comparaciones siempre son odiosas, pero no puedo evitar confrontarla con la película "Mogambo" (1953)

Relacionar una cinta con la otra no es estraño, ya que las dos están producidas para MGM por Sam Zimbalist. Incluso se pretendía que Mogambo también fuera interpretada por Stewart Granger. Para mí hubiera sido un error querer repetir la fórmula. Las dos carecen de banda sonora, sólo se oyen los ruidos ambiente, tambores y cánticos tribales. Las dos tratan de Africa y están rodadas en escenarios naturales. Pero, aquí ya empiezan las diferencias; mientras que en Las Minas... hay un deseo de filmar el máximo posible en localizaciones naturales; continuamente vemos a los protagonistas junto a los animales y las secuencias de acción. No hay apenas cambio de color entre las escenas reales y las de los actores. Todo da la impresión de estar rodado mientras pasa. Las escena de la estampida es muy buena y el final en el poblado y la lucha da mucho realismo a la historia. Dicen incluso que material rodado en la película fue utilizado durante años en relleno de otras películas parecidas. Por contra en Mogambo las escenas naturales son las mínimas. Los actores casi siempre son filmados en estudio y cuando están al aire libre hay un cambio de color en la película que evidencia la no simultaneidad del rodaje.

Las minas del rey Salomón es una película de aventuras con una historia muy original y completa procedente de la novela de H. Rider Haggard. En Mogambo hay frases, de hecho proviene de una obra de teatro. Siguiendo con las minas... la historia se beneficia de estar situada a finales del siglo XIX, con lo que la presencia colonial y de cazadores es más aceptable. Allan Quatermain es interpretado por Steward Granger, que también tenía un torso feo (como Clark Gable), pero era un galán de mucha eficacia, especialista en películas de aventuras que recordamos con mucho cariño (El prisionero de Zenda, Scaramouche, Moonfleet), con un atractivo aristocrático, unas patillas plateadas con mucho carisma y de una envergadura física no desdeñable, medía 1,91 cm. Deborah Kerr lo acompañaba estupendamente. En la película destacan los paisajes que pasan de la jungla, al desierto y a las tierras altas de Africa. También es de agradecer el tratamiento a los nativos a los que se observa con mucho respeto. Quatermain deplora tener que acompañar a cazadores, sólo máta como última opción y en su trato con su criado hay un cariño especial. De hecho cuando lo matan lo lleva en brazos hasta que ya no es posible. En Mogambo los nativos están de adorno.

Concluyendo, me parece una película muy interesante. Clásica y actual. Muy entretenida.

http://cinequeveo2.blogspot.com.es/2010/07/las-minas-del-rey-salomon-1950.html
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
AVENTURAS AFRICANAS A TODO COLOR
Segunda y más que notoria adaptación de la famosa novela de aventuras de H. Rider Haggard llevada por dos directores ingleses, Compton Bennett (El Séptimo Velo) y Andrew Morton (Norte Salvaje) con el visto bueno de la Metro Goldwyn Mayer. El resultado es una ambiciosa producción rodada en exteriores cercanos como los soleados estados de California, Nuevo Méjico hasta las lejanas tierras del Congo y Kenya (John Huston no tardaría en buscar localizaciones exóticas para su futuro proyecto de “La Reina de África” (The African Queen, 1951) y ese impulso de Hollywood para rodar fuera de los estudios abría aún más las posibilidades de demostrar con todo el realismo que la aventura escenificada ya no presumía solamente de decorados de cartón piedra sinó de la embellecida fotografía en Technicolor de la época.

Y otra pareja de británicos: Stewart Granger (Scaramouche; Pasos en la Niebla) y Deborah Kerr (Suspense; La Noche de la Iguana) se unieron como la pareja protagonista que discrepan en modales: él más descuidado y atento al peligro y ella víctima potencial del calor y los ataques de mosquitos, como Humprey Bogart y Katharine Hepburn en “La Reina de África” la ruta inexplorada que les llevará en plena jungla, al desierto, a las montañas y a las preciadas minas del título. Un clásico del género de aventuras. Y nada que ver con el bodrio indianófilo dirigido por Jack Lee Thompson en 1985.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
"Hemos perdido el tiempo, material y vidas...pero la señora se ha divertido."
La novela de Henry Rider Haggard “Las minas del rey Salomón”, publicada en 1885, es una gozada. Es todo un referente del género de aventuras.
La MGM, con un presupuesto generoso, decidió realizar gran parte de su rodaje en África, y esto marcó un antes y un después. Ofreció una autenticidad a todo color (paisajes, vegetación, fauna…) que dejaba al cartón piedra obsoleto. El montaje, galardonado con el Oscar, combinaba imágenes de la naturaleza salvaje con las de los actores y sus dobles.
Empezando por los defectos o por las cuestiones pasadas de moda, hay que mencionar que al comienzo de la película, en imagen real, se ve como es abatido un elefante por los cazadores. Hoy en día, que existe una concienciación generalizada por la protección de la fauna salvaje, resulta desagradable ver como muere a balazos esa hermosa criatura.
La película añadió a la novela una mujer como protagonista, para unir aventura y romance. A mi juicio esta modificación resulta afortunada. Sin embargo, el tratamiento de esta protagonista, encarnada por Deborah Kerr, es cuestionable. Asustada continuamente por arañas, serpientes y cocodrilos, cae agotada al suelo una y otra vez, siempre necesitada de que el “macho” la recoja y la consuele.
Hablando de las cosas buenas hay que empezar por Stewart Granger. No lo considero un gran actor, pero en esta película interpreta con convicción el papel del legendario Allan Quatermain. Gracias también a unos diálogos que inciden en su carácter duro y desengañado: “Hemos sufrido una buena pérdida de tiempo, material y vidas…pero la señora se ha divertido.”
Es muy buena también la mención que hace del juego de los nativos (sin sentido, para pasar el rato, atesorando objetos solo porque otros los consideran valiosos), comparándolo con la misma vida. O ese momento en que recuerda la vida media de un guía de sus características, considerando que ya está viviendo de más.
La película tiene un ritmo admirable, derrochando intriga y emoción en casi todas sus secuencias. Algunas de ellas se pueden calificar de míticas (spoiler). En los años 50 y 60 se imitó mucho la fórmula, pero las secuelas palidecían frente al original.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Buena peli...
Es una peli de 1950, ¿el argumento? Hombre critica a mujer, mujer critica a hombre, hombre salva a mujer, mujer se enamora de hombre, hombre se enamora de mujer... ¡un clásico!
Pero hay que recordar que es una peli de 1950, que estuvo nominada como mejor película y ganó los Óscar a mejor montaje y mejor fotografía, porque sin todos los recursos del hoy, hay que reconocer que están cuidados los detalles, aunque siempre se escapen algunos errores, pero, ¿quién no los comete?
En general, peli interesante...
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Sabiduría de la tribu
Vi esta película hace muchos años, me gustó porque desde mi niñez siempre me ha fascinado Africa.
Acabo de leer todas las críticas de filmaffinity y me permito añadir un detalle que creo importante y que nadie ha citado. La lucha entre los dos reyes que disputan el trono se produce para evitar un derramamiento de sangre entre las gentes de la tribu; el que gane será el rey y todos lo acatarán sin más planteamientos. Me parece una forma mucho más civilizada y humana que las luchas entre los llamados países civilizados por un quítame allá esas pajas.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Allan Quatermain en Africa
Buena cinta de aventuras rodada en diversas locaciones. Antes de tener el dato exacto que conseguí poco después, encontré parecido a las cavernas que aparecen en Viaje al Centro de la Tierra (1959). Y, efectivamente, se trataba del mismo lugar: Las Cavernas del Parque Nacional Carlsbad. La cinta mantiene el interés permanentemente, pues no deja de haber un punto interesante durante el desarrollo de la trama. Magníficas locaciones, rodadas en diversos países de la hoy vapuleada África. Contó, curiosamente, con dos directores. Y finalmente, puntualizar que Stewart Granger estuvo excelente junto a Deborah Kerr (con quien se rumorea tuvo una relación extra marital).
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
En busca de las esmeraldas
Entretenida cinta de aventuras clásica cuyo éxito puso de moda las películas ambientadas en el continente negro, La reina de África, Mogambo o Las nieves del Klimanjaro y a su vez fue precursora de otras en los ochenta como Indiana Jones o Cocodrilo Dundee. Cuenta la historia de una adinerada mujer que acompañada de su hermano busca a su marido en una zona remota e inexplorada de África con la ayuda de un explorador experto.

Mezcla de cine de aventuras y romance, la película está protagonizada por Stewart Granger que con sus poses de tipo duro descamisado, interpreta al varonil guía del que irremediablemente se enamora una orgullosa Deborah Kerr en un ambiente tan hermoso como hostil. En los ochenta tuvo un remake protagonizado Por Richard Chamberlain y Sharon Stone en el que se apostaba más por la acción y el humor dejando a un lado la parte romántica de la historia.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Cine de aventuras clásico
Película superada en muchos aspectos socio-culturales si se ve con ojos de espectador del siglo XXI, pero que es todo un ejemplo del mejor cine de aventuras de Hollywood en su etapa más clásica.

Por encima de todo es diversión y entretenimiento al 100%. Lo peor: el papel de Debora Kerr, interpretando el clásico personaje principal femenino de la época, débil y gregario y que ahora produce bastante risa.
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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Quatermain, en estado puro
El famoso relato de H. Ridder Haggard fue llevado al cine por primera vez en 1937 bajo la dirección de Robert Stevenson. En 1950 se rodó esta película, que comento, que logró un enorme éxito, tanto de critica como de público. Pués elevó notablemente la popularidad de Stewart Granger y Debora Kerr, y logró dos óscars, correspondientes a la mejor fotografía en color (Robert Surtees) y montaje (Ralph E. Winters y Conrad A. Nerving). Pero además fue nominada, a la mejor película.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Mítica.
Primera película de Stewart Granger en EEUU y primer exitazo popular. El clásico relato de "Las minas del Rey Salomón" (más veces adaptado al cine), de aventuras, la ambientación con escenarios africanos naturales y la belleza de Deborah Kerr, con aspecto más juvenil y tierno que nunca (cuando se corta el pelo en unas cataratas, Deborah Kerr alcanza el culmen su carrera cinematográfica en lo que a su belleza física estrictamente se refiere). Todo un clásico del cine de aventuras.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
CLÁSICO DE AVENTURAS PARA TODA LA FAMILIA.
Esta es una de esas películas que uno ve en la infancia y que recuerda toda la vida y es porque posee todos los ingredientes de un buen clásico de aventuras: ritmo, acción, viajes, romance, etc. No he conseguido olvidarla después de muchos años y esto se debe a que es un film mítico y con un desarrollo muy atractivo. Cansarse de ella es imposible y puede verse sin descanso una y otra vez porque en su género es casi perfecta.

No entiendo muy bien la valoración que se hace de ella en FILMAFFINITY porque yo le he dado un ocho y aún así creo que me he quedado un poco corto. No es que la película sea grandiosa pero nos ofrece un cóctel de aventuras y exotismo que a mí se me antoja irresistible. Si a ello le sumamos el encanto de los parajes y el aura del HOLLYWOOD dorado nos quedamos atónitos ante tanto esplendor. Lo dicho, ya podrían aprender muchos héroes y heroínas actuales a resultar tan intrépidos como los personajes de esta cinta, incluido el polifacético Indiana Jones.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Aventuras juveniles en Africa.
Estupenda película de aventuras, basada en una gran novela clásica juvenil. " Las aventuras de Allan Quatermaine", de H. Rider Haggard.
La acción se sitúa a finales del siglo XIX, cuando Africa era un territorio desconocido e inexplorado.
Deborah Kerr, encarna a una joven dama británica que solicita los servicios de Quatermaine ( Stewart Granger ), un audaz explorador y guía de safaris, para que la conduzca por territorio salvaje en busca de su marido, desaparecido en aquellas tierras mientras buscaba unas minas de diamantes que, según las leyendas, existían por allí.
Perfilando bien a los protagonistas y describiendo las razones por las que están dispuestos a jugarse la vida en esa empresa temeraria, tanto el reparto como los espectadores, nos adentraremos en la selva y viviremos grandes aventuras, además de conocer la fauna y las diferentes tribus ( en los años 50, los espectadores no habían tenido ocasión de ver algo así), con ese afán divulgativo tan propio de aquella época en las películas de este género.
Con escenas bien rodadas, buen ritmo y sin que falte la pequeña historia romántica, la cinta se disfruta con placer, a pesar de que el Africa salvaje ya no sea un misterio para nosotros. Creo que resiste bien el paso del tiempo y todavía se puede gozar de su visionado.
Quisiera también contestar a la crítica del usuario Sines Crúpulos, que respeto que no le guste la película, pero que me parece que las razones que aduce, tienen poco fundamento.
Afirma que todos los negros son iguales y guardan una perfecta fila india. Se queja también de que seguro que todos los negros son de Harlem y de que entre sus filas seguro que también hay algún blanco betuneado.
Le parece risible que el prota hable los diferentes dialectos africanos, incluido el bathusi, tribu que desconocía.
También le parece ridículo los trajes de los exploradores, ya saben bermudas,camisas militares, calcetines blancos y demás. También le hace gracia que la dama vista con corsé, chaqueta abotonada hasta el cuello etc...y que los negros vistan con trapos de colores.
Que las tiendas de campaña estén equipadas con tantos lujos y comodidades, más propias de un salón inglés y el trato condescendiente que recibían los negros a los que se afirmaba apreciar pero que se les trataba como a esclavos.
Los bailes y danzas tribales le hacen gracia, así como los animales le parecen de juguete.
Pues creo que se equivoca de medio a medio.
La película se sitúa en el contexto del siglo XIX. Quizá este usuario esté muy habituado a todos los anacronismos que imperan en las películas de aventuras de hoy en día, pero yo creo que esta cinta, está bastante bien informada con respecto a las costumbres, tanto de los blancos que vivían allí, como de los nativos.
- Parece olvidar que eran los tiempos coloniales y los pocos blancos que se adentraban allí, el ejército o algún exiliado antisistema como nuestro prota, habían ido precisamente a hacer fortuna, aprovechándose de la superioridad técnica de su civilización, que entonces era abismal.
Y naturalmente que se les trataba como a esclavos. Es que esta película no falsea la Historia. Los blancos hemos esclavizado a los negros y les hemos expoliado y sería una gran hipocresía pretender rodar una película del siglo XIX, con los escrúpulos hipócritas de nuestras remordidas conciencias.
Que vistieran así los exploradores, pues sólo tiene que ver las primeras fotografías de aquellos hombres, expuestas en museos y que las pocas damas que iban a Africa, aunque le parezca mentira, se llevaban todo el ajuar de Gran Bretaña a cuestas. Total, con unas pocas baratijas podían costear a 500 porteadores que les llevaran por toda la selva, la impecable porcelana, la finísima mantelería y un sinfín de baúles que apreciaban más que las vidas humanas que costeaban a precio de saldo. No, Sines Crúpulos. Aunque te parezca mentira, la colonización británica fue así. ¿No has visto Memorias de Africa, basada en la biografía de Karen Blixen ?.
Trasladaban palacios enteros, despreciando las vidas de los negros aunque luego les cogían cierto cariño. El cariño que se le coge a un gato o a un perro no pidas más. Si nos escandalizamos por el racismo imperante hoy en día. ¿ Cómo nos vamos a sorprender de las mentalidades imperantes en el XIX?.
Pero yo soy de la opinión, de que aunque me estén contando una ficción, traten con el mayor rigor y verosimilitud los diferentes contextos históricos. No hace falta que me engañen con falsedades históricas politicamente correctas. Ya sacaré yo mis propias conclusiones.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
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