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10
A VECES NO YA UN CACHETE SINO DOS, AYUDAN A LA DINAMO DE LA INTELIGENCIA
A las pocas horas de que el Congreso de los Diputados de España haya suprimido dos artículos del Código Civil que concedían a padres y tutores la potestad de "corregir razonable y moderadamente" a los niños, eliminando así la cobertura legal al denominado "cachete", "tortazo", "galleta" o "bofetón" —según nuestros sabiondos políticos, sólo cabe reprender a los menores "con respeto a su integridad física y psicológica"—, me pregunto ¿cómo habrían tratado a la maestra de esta película, Ana Sullivan? Sin lugar a dudas la habrían condenado, dado que ésta sí que le da a su insoportable y malcriada alumna Hellen, no ya un cachete sino dos bofetadas, muy bien, oportuna y medicinalmente dadas.

Pero es que a los partidarios del "buenismo", es decir, a los "buenistas de salón" que hoy en día quieren pasar a la historia por enmedar la plana de todo lo habido antes de ellos y hacer pasar por "malos" a todos los que no van de "progre-hipersensibles" por la vida, obviamente a maestras como Ana Sullivan las dejarían fuera del sistema, las condenarían como de hecho ya viene ocurriendo y promocionarían según su estilo: que cada vez haya más docentes y alumnos políticamente correctos y asépticamente zopencos.

Arthur Penn, aunque sólo hubiera dirigido este filme, merece estar entre los cineastas que más sana pasión le han dado al séptimo arte. Y en cuanto a Anne Bancroft, verdaderamente nos enamora con su interpretación: perfecta en su papel de maestra seria, que no se acobarda ante las adversidades, que le planta cara a los hipócritas "buenistas" y a su nefasto y delirante "buenismo". Ella, también es amorosa y a amar no le ganan los "buenistas" de pacotilla, pero sabe igualmente tratar sin paños calientes a la violenta y repelente niña Hellen, cuando la ocasión lo amerita, y no le importa pasar por la "mala" de la película (nunca mejor dicho), frente a los que optan por la falsa fachada de la "moderación", la "sensibilidad" o la "misericordia". Ella, con su actitud profesional no políticamente correcta (que los psicólogos, políticos y pedagogos de la actualidad, considerarían deleznable), posee prospectiva, ve más allá, intenta lo mejor para la niña ciega-sordomuda que vive presa en su propio mundo interior, y gracias a su idiosincrasia corajuda logra salvar a esa criatura hundida en un pozo de tinieblas y soledad. Si por los suaves defensores del "buenismo" hubiera sido, Hellen habría continuado siendo una irremediable malcriada cuyo sufrimiento se habría acrecentado hasta la locura a la par que lo habría multiplicado a lo largo de los años en su pretendidos y delicados "protectores".

Y ¡¡¡ojo!!!, Ana Sullivan estaba, como muchísimos docentes, padres, madres o tutores, en contra (faltaría más) de la violencia con los niños o con cualquier ser viviente; pero sabía lógicamente que dar un cachete o bofetada en determinadas ocasiones, es tan imprescindible y benéfico como el agua de lluvia sobre un reseco campo de siembra.

Fej Delvahe
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96 de 126 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Esto no es una película
Aquí no hay actores y actrices, sino personas de carne y hueso a las que la desgracia une para siempre

Aquí no existe un director, sólo alguien que proyecta una historia de supervivencia que se remonta al inicio de nuestra conciencia como seres humanos

Aquí no hay un guión, sino un relato sobre la educación de una salvaje a manos de una mujer extraordinariamente bella física y sobretodo, intelectualmente

Nosotros somos los que tenemos que aportar la vista y el oído. El olfato, el gusto y el tacto lo ponen Bancroft, Duke y Penn brindándonos una lección de profesionalidad, sensibilidad y talento.

Esto no es una película. Catalogarla no le hace justicia. Véanla, por favor.
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54 de 63 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Otras cegueras
Si ya lo dijo El Principito "L'essentiel est invisible pour les yeux".

Hay varios tipos de ceguera, a saber:

- Aquella que dice que una película en blanco y negro debe ser necesariamente mala.
Ejemplos que lo contradicen: El milagro de Ana Sullivan, Casablanca o Con faldas y a lo loco, entre otras.

- Aquella que dice que el cine existe únicamente para entretener.
Ejemplo que lo contradice: El milagro de Ana Sullivan.

- Aquella que dice que un caso real no debe ser llevado al cine.
Ejemplos que lo contradicen: El milagro de Ana Sullivan o La lista de Schindler, entre otras.

- Aquella que dice que las personas con discapacidad únicamente son discapacitados.
Ejemplos que lo contradicen: El milagro de Ana Sullivan o El Octavo Día, entre otras.


Una película que elimina prejuicios.
Un canto a la paciencia.
Una alabanza a la vocación.
Una crítica a la comodidad.

Motivos para no verla:
No se me ocurren.
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44 de 52 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Impossible is nothing
Impossible is nothing reza el célebre lema de Adidas. Y, en cierta medida, es verdad. Nada es imposible. Pero para justificar dicha consigna no es imprescindible ser Pau Gasol, Rafa Nadal o Pep Guardiola. Ni tan sólo batir plusmarca mundial alguna. Para demostrar que esa máxima es cierta tan sólo hacen falta tres cosas: trabajo, trabajo y más trabajo. O lo que es lo mismo: honestidad, profesionalidad y tesón. Mucho tesón. Como el de Ana Sullivan. Hasta ayer mismo, una completa desconocida para mi.

Y es que resulta curioso (por no decir vergonzoso o indignante) que peliculones como “El milagro de Ana Sullivan” y cineastas como Arthur Penn (“La jauría humana”, “Pequeño gran hombre”) no hayan conseguido, tradicionalmente, la repercusión y el reconocimiento que, sin lugar a dudas, se merecen. Porque si bien sus dos protagonistas (Anne Bancroft y Patty Duke) se adjudicaron, respectivamente, el Oscar a la mejor actriz y a la mejor actriz de reparto en 1963... ¿cuántos usuarios de FA han visto esta peli? Yo mismo -casi me avergüenza reconocerlo- no la vi hasta ayer, y si me decidí a hacerlo fue, en parte, gracias a las excelentes críticas de usuarios a los que sigo habitualmente. Pero si hubiera de destacar una ‘culpable’ con nombre y apellidos, ésa no seria otra que Cristina, mi mujer. “¿No la has visto nunca? ¿Ni de pequeño? Joder, pero si es un peliculón. Te encantará” -me espetó-. Y así fue. Le hice caso, la vi y me encantó.

“El milagro de Ana Sullivan” es, en síntesis, un dramón a la antigua usanza. Y cuando digo dramón no lo digo con ánimo peyorativo. Lo digo porque no es un drama más. Es un drama como los de antes, pero grande. Mayúsculo. Una de esas pelis que no deja indiferente a nadie porque -al margen de poner sobre el tapete la eterna discusión ‘cachete sí, cachete no’- despliega toda esa carga dramática que lleva implícita con una crudeza inusitada, con un verismo sobrecogedor. Exento de cualquier atisbo de afectación o artificio. Sin plañidos ni gimoteos estériles. En ocasiones, incluso, a través de largas secuencias en las que ningún intérprete abre la boca (véase la espectacular batalla campal que protagonizan Ana y Helen en el comedor de la casa) y en las que el estrépito de platos, cucharas, jarrones y sillas arrojadas reemplazan (y desbaratan al mismo tiempo) cualquier alternativa de alboroto verbal. Pero tranquilos, no todo en la peli de Penn son porfías y forcejeos. El desenlace final es uno de los más bellos y arrolladores que pueden contemplarse en una gran pantalla. Sublime, diría yo. Sublime, sí. Ésa es la palabra.

Recomendable, cien por cien, a todo amante del cine clásico (en especial a los que, como yo, adoramos el género dramático) y, sobre todo, a todo aquel que siga creyendo que todos los films de raigambre pedagógica son una comedura de coco. Cambiará de idea.
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35 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Educando en el jardín del Edén
Fe

Bombay, Enero 1994. Un niño sin ojos se acerca y me abraza. Alguien me dice que no pierda el tiempo, que también es sordomudo y no se le puede enseñar. Un instante. El tiempo mejor empleado en mi vida. Yo era el alumno.
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Esperanza

"Así concibo yo el pecado original. ¡Rindiéndose!" (Annie Sullivan)
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Caridad

Amor duro. El que cuesta y no luce. Basado en hechos y no en buenrollismo sentimental. La compasión no ha lugar. Y si hay que dar una patada a Rousseau y su buen salvaje, se da. Los niños con deficiencias no son más buenos por naturaleza. Mimarlos es contraproducente.
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Milagros

Las interpretaciones de Anne Bancroft y Patty Duke.
La escena de cómo comportarse en la mesa. Diez minutos sin palabras en todos los sentidos.
El verdadero milagro está en la maestra.
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La educación de los nombres.

"Entonces el Señor Dios modeló con arcilla del suelo a todos los animales del campo y a todos los pájaros del cielo, y los presentó al hombre para ver qué nombre les pondría. Porque cada ser viviente debía tener el nombre que le pusiera el hombre." (Génesis 2, 19)
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37 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Que la pongan en la tele, en "Qué grande es el cine"
Me he dado de alta aquí sólo para animar a la gente que no la haya visto a que se haga con ella. LLena de sentimientos y humanidad,y además es una historia real. Hace reflexionar sobre la importancia de la comunicación entre los humanos,¡comunicarse! Que gran privilegio. Un saludo.
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23 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
"Cuanto tengo que enseñarte tiene un nombre: todo"
Para enfrentarse en una batalla sin cuartel contra una cría a cuyo lado la niña del exorcista es un modoso angelito hay que poseer la fuerza de un titán, la voluntad de un demonio y el corazón de una santa. Como Anne Sullivan. Porque lo que le espera no es una lacrimógena función emocional destinada a conmover al respetable a costa de golpes de efecto y ternurismo barato, sino un durísimo proceso, compuesto a partes iguales de caricias y bofetadas, para enseñar a un ser humano a comunicarse.

Si alguna vez recordais cuál fue vuestra primera sensación al encontrar que los incomprensibles pictogramas escritos en una hoja en realidad significaban una palabra y más allá de eso, un concepto, no podréis evitar emocionaros ante el insignificante pero gigantesco primer gesto consciente que Hellen Keller, ciega y sorda de nacimiento, realiza para comunicarse con el mundo. Que esta hazaña la consiga una mujer medio ciega, con un carácter difícil y un pasado traumático, es terriblemente lógico, ya que, al igual que sólo un ser humano puede enseñar humanidad, para mostrar la luz a un ciego hay que provenir de las mismas tripas de la oscuridad.

Sobria, emotiva y sincera, esta es una película en la que se muestra la fuerza del tesón humano, la capacidad de superar sus limitaciones y el valor de una educación bien dada. Pero es un poco más que eso: es, sobre todo, es la sencilla crónica de cómo Anne Sullivan le entregó a Hellen Keller el inestimable don de la palabra.
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20 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
¡PODEMOS!: UNA LUCHA HASTA LA EXTENUACIÓN
"Helen Keller, nacida en 1880 y fallecida en 1968, quedó ciega y sorda como consecuencia de una posible meningitis o escarlatina cuando tenía un año y medio de vida. Gracias a la ayuda de su maestra Anne Sullivan, obtuvo logros increíbles a lo largo de su vida. Aprendió a hablar, podía leer francés, alemán, griego y latín en Braille. Fue la primera mujer en sus circunstancias que obtuvo un título universitario y, con los años, fue activista política, autora, confidente de más de un presidente de los Estados Unidos y líder mundial e inspiración para millones de personas."

Si lo anterior les ha impresionado, seguro que les impresionará aún mas cuando vean esta excelente película. Les dejará tocados. Absolutamente noqueados, tanto por las cornadas que da la vida como por el coraje necesario para salir adelante. Y es que hay que echarle pantalones, fuerza de voluntad y lo que ustedes quieran para afrontar y si es posible superar, un problemón así. Es muy fácil decir "Podemos" pero luchar hasta la extenuación por una causa tan hermosa como difícil tan solo está al alcance de unos pocos, no elegidos por la diosa Fortuna sino forjados en las más duras circunstancias de la vida.

Y en este sentido, actores y actrices capaces de situarse al borde del abismo de los desplomes físicos y sicológicos, capaces de representar fuerza y agotamiento y hasta de cansarnos con su extenuación, solo pueden encontrarse en ese reducto minúsculo de hombres y mujeres que más que actuar transmiten sentimientos plenos de autenticidad. En esta línea, Anne Bancroft es Ana Sullivan. No la interpreta. No. La vive, más golpe a golpe que verso a verso hasta removernos en nuestros asientos con las entrañas alteradas. Supongo que las esperanzas de arrebatarle el Oscar a la Bancroft, por parte de sus competidoras serían nulas.

Y tres cuartos de lo mismo respecto a la interepretación de la niña ciega y sorda acreedora a la estatuilla a la mejor actriz de reparto. Y aquí no vale eso de que así se las ponían a Fernando VII o que con personajes así el éxito está asegurado. Los dos papeles son tan difíciles que hubiesen dejado en evidencia a muchisimas otras actrices. Pero Anne Bancroft y Patty Duke, de la mano de Arthur Penn, consiguen superar la prueba y con nota. Sobresaliente para ambas.

Este tipo de películas suele resultar incomodo. Es un cine vital. De realidades que se enquistan como moscas cojoneras en nuestras conciencias y nos obligan a volver los ojos hacia esos dramas ajenos que parecen recriminar nuestra vida plácida. Pero esto es un ejercicio de humanidad tan necesario como inevitable. La película es una enseñanza y una invitación a la reflexión. Una obligatoria mirada hacia el mundo de los discapacitados, el de la educación e incluso el del amor paterno incorrectamente encauzado no por maldad sinó por ignorancia.

Ahora, eso si, nunca hay que confundir la fuerza, el coraje y los arrestos, en pos de una causa justa, con la violencia gratuita y deleznable.
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17 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
¡Qué buena!
La vi el otro día, un poco desganado ante la carátula no demasiado atractiva del dvd. Me esperaba una película pasable, quizá algo ñoña, y para mi sorpresa me encuento con una película excepcional; de lo mejor que he visto en los últimos años. Lo cierto es que pocas películas me han resultado tan conmovedoras. El tema me ha llegado al alma y las interpretaciones de las dos protagonistas son realmente antológicas, en especial la niña sordomuda y ciega interpretada por Patty Duke. En cuanto a su "look" visual, solo me cabe decir que es una pena que a partir de mediados de los sesenta se dejaran de hacer películas en blanco y negro, pues a finales de los cincuenta y principios de los sesenta se llegó a la culminación de la excelencia en este tipo de fotografía ya casi en desuso.
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14 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
UN CANTO A LA VOLUNTAD
En esta maravilla de película (dirigida por Arthur Penn), desconocida para la mayoría del público, se proyecta, en mi humilde opinión, la más bella y acertada historia acerca de una persona con minusvalías físicas, y su recorrido en la autosuperación. Un viaje milagroso dede el temor y el aislamiento hasta la felicidad y la luz

Nos muestra lo horrible que debe de ser sentir una necesidad imperiosa de expresar algo, pero sin embargo no saber lo que quiere expresar ni cómo expresarlo. La fuerza interpretativa de estas dos actrices les dio un merecido oscar a cada una (mejor actriz a Anne Bancroft y mejor actriz secundaria a Patty Duke) y está considerada una de las 50 mejores películas de la Historia.

"Estás loca por saber, si soy capaz de enseñarte una palabra pondré el mundo a tus pies."
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14 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Milagro que suena flojo pero entra fuerte
Sin duda uno de los dramas más peculiares que servidor a tenido oportunidad de ver. La película resulta difícil para el espectador medio, pues no recurre al sentimentalismo, ni abusa de la música, sino que nos muestra los hechos de forma objetiva.
Resulta difícil verlo de una película americana, pero para el relato que nos ocupa no viene mal precisamente. Por otro lado, nos encontramos ante uno de esos pocos dramas que tras verlo, invitan a una ligera reflexión y te dejan con buen cuerpo.
Ya que su tema principal es la propia esperanza.

Hay quien lo verá como un ejercicio arriesgado y quien lo verá como un coñazo sin sentimiento. Yo por mi parte, lo considero.... un milagro.
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12 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Cuanto tengo que enseñarte cabe en una sola palabra: todo
El Milagro de Ana Sullivan no es, en realidad, un milagro, sino la recompensa a una lucha obstinada, constante, amparada en la esperanza de que todo es posible con trabajo y esfuerzo, y no exenta de padecimientos y frustraciones, por ayudar a vivir humanamente a una joven ciega, sorda y muda que no había recibido educación alguna hasta el momento. Ahí es nada.

La película es emotiva, con un comienzo duro que encoge el corazón y que, sin embargo -y al contrario de lo que pareciera augurar-, da paso a una narración donde el optimismo jamás desaparece, por ardua y dolorosa que resulte la tarea de dotar de humanidad a Hellen. Digo “dotar de humanidad” porque la muchacha ha crecido entre la compasión y el consentimiento de una familia desbordada ante la situación, resignada ante la errónea creencia de que Hellen ha de ser, por fuerza, intelectualmente “inferior”, por lo que no puede ser educada del mismo modo que cualquier ser humano. Así, ella ha crecido “asalvajada”, como un animalillo, sin otros referentes educativos que vayan más allá de algo tan básico como el afecto de los que la rodean, en especial, el amor de su madre.

Ana Sullivan llegará a esa familia para demostrar que Hellen es educable y que tan sólo necesita una oportunidad. Ana será para Hellen la cristalización de ese dicho tan conocido y, en gran medida, certero: “Quien bien te quiere, te hará llorar”. Y, así, la muchacha habrá de sufrir, llorar y patalear para aprender que las cosas tienen un nombre, que la vida tiene reglas, que ella es un ser humano y que puede y debe vivir como tal.

Gran película, como digo, con unas interpretaciones colosales, en especial las de Anne Bancroft y Patty Duke (premiadas merecidamente con un Oscar por su inconmensurable labor en esta cinta). Muy recomendable.
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12 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Gua... Gua...
Estremecedor relato sobre una joven sorda, ciega y muda que ha de enfrentarse al mundo sola, sin ningún tipo de ayuda exterior. Su entorno la trata con compasión, pero ante la dificultad de lograr nada positivo de ella, y en vista del errático comportamiento de la joven, deciden pedir ayuda a una institución especializada en tratar a niños con problemas similares a los de Helen.

"El milagro de Ana Sullivan" es una película dura y a la vez hermosa. El caso de Helen es solamente uno de los innumerables casos que hay en todo el mundo de personas que no pueden ver ni oír, con los enormes problemas de comunicación que ello les provoca. Es una situación verdaderamente dramática. Entran auténticos escalofríos simplemente imaginándose la soledad que deben sentir esas personas, la losa de incomunicación que cae sobre ellos... Es como vivir en una isla desierta durante toda la vida. Afortunadamente hay motivo para la esperanza, y no sólo en la película sino también en la realidad. Existen organizaciones que se encargan de educar a estos desdichados jóvenes con las técnicas expuestas en la película. Todo basado en un lenguaje que se fundamenta en el tacto, y una vez dominado permite la posibilidad de comunicarse. Tras esta pequeña digresión con la que espero no haber aburrido a nadie, pero que creo es pertinente, paso a centrarme en temas puramente cinematográficos.

Como todo el mundo señala, las interpretaciones están a un grandísimo nivel, sobre todo las de las dos protagonistas, Anne Bancroft y Patty Duke, pues no en vano se llevaron sendos Oscars de la Academia a la mejor actriz y mejor actriz secundaria respectivamente. Especialmente memorable me parece la interpretación de Patty Duke. Las sensaciones que trasmite interpretando a Hellen son de lo más convincente visto nunca en pantalla, con el mérito añadido de no ser más que una niña. Una interpretación portentosa.
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11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Educación y didáctica moral
Extraordinaria película llena de fuerza y dramatica tensión en la que se pone de manifiesto hasta donde puede llegar el género humano para conseguir lo que se propone.
La angustia de una maestra que se encuentra luchando entre dos bandos: por un lado una niña sorda, ciega y muda que no ofrece ni una brizna de esperanza de que pueda aprender algo y por otro, una familia que no facilita en nada la labor de la maestra. Tan educables son los padres como la niña. La necesidad de armonizar exigencia, comprensión y disciplina consiguen el milagro.
Soberbias actuaciónes de Anne Bancroft y Patti Duke que le valieron merecidamente una estatuilla de la Academia a cada una.
Excelente guión, con un pero a mi modo de ver y es la ilógica manera de ver las cosas del padre de la criatura. La película es fiel a lo que sucedió realmente en la historia. Hellen Keller llegó a desarrollarse culturalmente y ser una escritora y conferenciante pública mundialmente famosa.
En fin, una película muy medida, que huye de sentimentalismos baratos y con un gran trasfondo didáctico.
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10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
muy recomendable
Vi esta pelicula siendo niño y me había dejado vagos recuerdos. No hace mucho hicieron una breve reseña en "días de cine" y, retenido el titulo en la memoria, corrí al videoclub a alquilarla. Feliz hallazgo sin duda. La película es más que correcta en casi todos los aspectos, pero por encima de todo sobresalen las soberbias actuaciones de Anne Bancroft y Patty Duke. Cargan prácticamente con todo el peso del film que con ellas pasa de ser una pelicula buena a ser de esas cintas que tienen algo especial. He leído en las críticas anteriores que ambas se llevaron el óscar. Muchísimo más que merecido, aunque hace tiempo que he dejado de considerar los premios (y mucho menos los óscar) como criterio fiable de la calidad de una cinta, aquí hay que reconocer que acertaron de pleno. En los demás aspectos la película se mueve siempre dentro, a mi juicio, de los límites de la corrección. La historia de la maestra se desvela al espectador en las dosis correctas y solo se hace explícita en el momento justo. El guión logra mantener la tensión entre los familiares de Hellen, que, por compasión, lástima, e incluso por comodidad, habían dejado que la niña tiranizase a todos cuantos estaban a su alrededor, con la posición de la maestra, que intenta por todos los medios (bofetadas incluidas) entrar en el limitado mundo de Hellen y mostrarle una salida de su terrible cautiverio.
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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Obra maestra
Se trata de una película tierna, humana, conmovedora. Además, todos aquelos que estén pensando en ser padres deberían verla por obligación, y diría que hasta por ley. Realmente, te amplía los horizontes mentales. No hay nada más que yo pueda decir sobre ella: sólo podría glosarla, de modo que recomiendo encarecidamente a todo el mundo que la vea. No volverán a ser ustedes los mismos.
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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
M-A-R-A-V-I-L-L-O-S-A
“El milagro de Ana Sullivan” está basada en hechos reales ocurridos hacia 1880 y narrados por Helen Keller en su autobiografía. Antes de la película, fue representada sobre las tablas de Broadway con el mismo reparto y director, con tanto éxito que Anne Bancroft logró el premio Tony en 1960.
Desde el mismo inicio, un arranque sin titubeos y directo al grano, se da uno cuenta de que va a asistir a una gran película.
Una enfermedad, la tensión de unos padres preocupados, un doctor, … la calidad técnica que ya se deja ver en los encuadres, en cómo está situada la cámara, en cómo están colocados los actores y un comienzo formidable que casi asusta más que las películas de terror.

Es sólo el primer paso, el desarrollo posterior es aún mejor.

Los diálogos están llenos de precisión a lo largo de todo el relato, con frases laudatorias de tremendo peso. La madre: “Cada día se aleja más y no sé como llamar para que regrese”, la maestra: “¿Y acaso la vida del alma es menos importante que la del cuerpo?”.

Los padres, desesperados, recurren a una maestra como último recurso. El primer encuentro entre Ana (la maestra) y Hellen (la chica sorda, ciega y muda) en la escalera es magnífico. Su posterior relación, un tour de force interpretativo que les valió el Oscar a ambas, es de los que quedan mucho, mucho tiempo en la memoria.
Arthur Penn se sitúa como un espectador más y nos muestra con tremenda pericia el proceso de aprendizaje en tiempo real, la tremenda dificultad que entraña, la excelente labor de la maestra, la paciencia y la violencia de la niña. Todo transmite autenticidad. Ninguna de las dos actrices se reservan nada, se vacían del todo.
Es posible que al haber estudiado Magisterio, valore más la película y, en cierto modo, condicionen mi opinión, aunque pienso que es una joya sin discusión.
La escena de la familia sentada en el comedor es altamente significativa. Es una delicia cómo está rodada y lo que transmite. Una de las mejores que he visto en la Historia del cine.
El film, de alguna manera, me remite a “El pequeño salvaje”, la obra maestra de Truffaut, si bien aquélla tenía más estilo documental, ésta bebe de la obra teatral, aunque lo que tengo muy claro es que ambas son dos películas extraordinarias sobre la educación.
Seguiría hablando de esta maravillosa película, pero creo que ya es suficiente.

Película sensible, conmovedora, austera, emocionante. Un regalo de Arthur Penn a todos los cinéfilos.
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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Discapacidad y esperanza
Un trance hacia la supervivencia donde la experiencia tiene gran vitalidad, donde la discapacidad dificulta las vidas y donde la esperanza se describe más fuerte que las propias discusiones familiares, la disciplina es la única vía de expresión y una novata institutriz virtualmente ciega parece la solución para corregir la testarudez mediante el tacto y el olfato, siempre en estas películas se debe valorar lo incómoda que pueda resultar sin recurrir al sentimentalismo propio del cine americano y lo dinámico que llega a ser un personaje desde su brutal salvajismo.

Introduce momentos llevaderos e incluso cómicos, pero el empeño en la imitación del alfabeto de lugar a largas secuencias de aprendizaje, mu-ñe-ca... es una película de la que se aprenden verdades y que analiza el lado cognitivo de cualquier humano, claro que en este concreto se trata de un demonio al que dominar, templanza contra el relámpago, la involucración familiar con la compasión y el capricho, comer con la cuchara se convierte en una turbulencia de educación para demostrar que está capacitada.

El milagro consiste en desenterrar un alma con el que todos nacemos pero que no todos sabemos o podemos emplear para adaptarnos al entorno familiar, el despertar es un reflejo del remedio empleado, los motivos del padre incrédulo son lo más artificial de la historia, de resto hay una perfecta caracterización de un considerado enfermo mental para demostrar que es una persona con fuerza, una prueba de aislamiento de dos semanas en las que enseñarle todo.

La tolerancia de la profesora y la curiosidad de la niña van encontrando una armonía realista con un mundo por descubrir, ya sea la eclosión de un huevo para enseñar la vida como la necesidad de la comunicación para sentirse integrada, cómo explicárselo?, necesita ayuda, el tiempo aprieta, lo que piensa y lo que sienta lo tiene que expresar, una profesional que se entrega por su pasado en un relato de obediencia sin comprensión, una situación frágil puesto que los avances son superficiales, se necesita otra nueva abundante ración de sus platos favoritos y agua, volver a buscar el agua derramada, gua-gua.
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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Lección de educación, lección de vida, lección de buen cine.
He visto muchas veces esta película, es una de mis película fetiche, la reviso cada cierto tiempo porque algo dentro de mí me lo pide, es como si algo en mis genes necesitara de su visionado. Y cada vez que la veo me sorprendo más y más de cómo es posible hacer un cine de este nivel, de esta calidad. Un cine sincero, vacío de artificios y repleto de sinceridad y saber hacer. "El milagro de Ana Sullivan" es probablemente una de las más grandes e inmensas odas a la humanidad; es un canto a la belleza del mundo, al amor incondicional, a la perseverancia, a la fe en el aprendizaje. Es una fábula sobre nuestra capacidad para evolucionar y para crecer como seres humanos, y es, sobre todo, un homenaje a las palabras y la comunicación, al poder del lenguaje (sea este del tipo que sea) para expresar lo que sentimos y para describir el maravilloso mundo que nos rodea.

Qué se puede decir de las dos protagonistas, ambas en estado de gracia, aunque la niña (Patty Duke) fuera considerada secundaria tiene tanto peso en la película como la sublime Anne Bancroft, y ambas están inmensas, capaces de trasmitir sentimientos en estado puro que taladran sin tregua al espectador.

El guión de William Gibson, basado en su propio obra de teatro, es maduro, sólido, bien escrito, alejado del sentimentalismo adulcorado y capaz de dinamitar la conciencia de más de un padre o una madre que habrá malcriado a sus hijos con la escusa del amor infinito que los profesan. Uno de los temas de la película es el peligro de la compasión, capaz de convertir a un discapacitado en un ser violento y maleducado, pero también es una cuestión aplicable a los miles de niños malcriados que corretean por los restaurantes vociferando y molestando a todo el mundo, que son impertinentes hasta la náusea y que gozan de las risitas y mofas de sus papis ante sus continuas trastadas y muestras de mala educación, consentidos por unos padres torpes e incapacitados para educar a nada ni a nadie.

Esta película habla de la auténtica educación, del auténtico amor, del verdadero compromiso para ayudar a los demás a través de una enseñanza pulcra pero férrea. La película tritura falsos mitos educacionales embadurnados de almíbar y pone sobre la mesa el reto definitivo: arrancar a una niña consentida y malcriada de su eterno universo de silencio y tinieblas para mostrarle el mundo y el poder de la comunicación a través de las palabras, aunque estas estén deletreadas por medio de gestos de las manos. Sobrecoge y emociona porque es un película noble y sincera, porque cuenta una historia con tantas toneladas de amor y sentido común que cualquiera capaz de sentir algo no podrá evitar emocionarse. No es un milagro, pese al título, es la recompensa a la perseverancia, al amor por la docencia y al ansia de superación. Una obra maestra absoluta.
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Impresionante.
Impresionante, así la definiría en una sola palabra, me ha dejado sin aliento.
Dirección, guión, interpretaciones, banda sonora, cámara…todo encaje para lograr esta espectacular historia, además de ser real.
La película deja el sentimentalismo a un lado para adentrarse en la cruda realidad de la historia de este personaje, una niña que nació sorda y ciega y por consiguiente muda, durísima historia del aprendizaje y de la adaptación de esta pobre criatura.
La dirección es consciente, sabe que la única manera de comunicar el mensaje es como lo hace la maestra, sin sentimentalismo, dura y directa aunque sea demasiado pero es la única manera de aprender el mensaje.
Los ángulos y los enfoques buscan el dramatismo de las escenas al igual que la banda sonora pues sabe en que momentos dar ese toque de coquetería a la escena sin caer en el sentimentalismo y en que momentos dar un dramatismo extremo.
Las interpretaciones, magistrales, sin duda, la maestra y su alumna cautivan al público siendo tan reales que dan la sensación de estar tocándolas.
La maestra, grita, golpea, acaricia, susurra, se desespera, reflexiona, llora, busca, reza…no se rinde, un carácter duro a base de los golpes de la vida marcada por una infancia terrible hacen ser de ella una persona luchadora hasta el final, luchando por aquello en lo que cree, el amor.
La niña, cautiva, sin duda es una interpretación magistral, si la profesora tenía un papel difícil, la alumna más porque esta no tiene ninguna palabra que decir, todo lo que dice es a base de gestos y movimientos, las palabras, miradas y sonidos le están prohibidos, sin duda el papel es terriblemente difícil y más para una niña de dieciséis años.
La película guarda un ritmo constante y duro, el guión está muy bien adaptado y dirigido pues sabe mostrar en menos de dos horas la evolución del aprendizaje de esta criatura abandonada de la mano de Dios y de sus padres aunque estos le den todo el cariño del mundo.
El guión sabe mostrar los momentos concretos de esta evolución para que el espectador comprenda de una manera completa el problema del caso.
Continúo en la siguiente parte.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
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