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10
La danza de la muerte
“Centauros del desierto”, “Rio Bravo”, “Grupo salvaje”, “Sin Perdón”... excelentes westerns todos ellos. Magníficos, irrepetibles... sublimes, tal vez.

Sin embargo, por encima de ellos, un peldañito tan sólo, se encuentra en mi particular santuario cinéfilo esta inconmensurable obra maestra. Un 10. Sin paliativos.

“Once upon a time in the west” me marcó de adolescente. Como a una res. A sangre y fuego. Y me proporcionó los rudimentos suficientes para convertirme en recalcitrante cinéfilo hasta el fín de mis días.

La exigua carrera cinematográfica de Sergio Leone constituye un modélico ejemplo de evolución cualitativa. El italiano superaba película tras película las expectativas creadas por su propio público forjando trabajos de cada vez mayor envergadura. Tras finiquitar la trilogía del dólar, Leone decidió oficiar la extremaunción definitiva del spaghetti-western. Pero en lugar de optar por la vía rápida y pegarle dos balazos como cualquier cowboy que se precie haría con un caballo malherido, el gran Sergio decidió escenificar una lenta y agónica danza de la muerte. Para ello contó con la inestimable colaboración de un amigo de la infancia, el insigne compositor Ennio Morricone, sin el cual ese efecto multiplicador que comenta Tomine nunca hubiera sido posible.

Recomiendo a todos aquellos que jamás hayan experimentado el tan cacareado “efecto Stendhal” a que disfruten y paladeen este film. Sin nervios. Sin prisas. Degustándolo plácidamente. Secuencias como la llegada de Jill a la estación de Flagstone o el duelo final entre Harmónica y Frank son, además de antológicas, excelentes testimonios que constatan de qué manera pueden estimularse sensibilidades tan burdas y cavernarias como la mía.
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349 de 391 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
El lirismo de lo abstracto
Antes de ver nada de Leone, esperaba un cine tosco, cutre y envejecido.
Me encontré lo contrario: un cine estilizado, lírico y atemporal.

Leone supo ver que la acción en el cine está reñida con la intensidad. Y la suprimió.
También observó que la emoción en el cine procede del efecto multiplicador de la imagen en conexión con la música. Así que colocó a ambas al mismo nivel.

La máxima pureza en el cine se obtiene mediante la abstracción: la forma no es vehículo de contenido sino que es contenido en sí misma.

Sin personajes, sin profundidad y sin reflexiones, "Hasta que llegó su hora" es arte en estado puro. Y el duelo final, un ejemplo de hasta dónde el cine puede llegar.
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237 de 265 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
"El que muere se queda muy asustado". Frank, el amigo de los niños.
En primer lugar me gustaría dar las gracias a aquellos miembros de la Paramount Pictures que convencieron a Sergio Leone de rodar un western más antes de ponerse con su proyecto basado en la novela "The Hoods". Porque el resultado que nos dejó es una obra maestra y sin dudas uno de los cinco mejores westerns de todos los tiempos.
"C’era una volta il West" o si lo prefieren "Hasta que llegó su hora" que tampoco es mal título, es ante todo un placer para los sentidos, nos encontramos ante un puro mestizaje, el híbrido mejor logrado entre el spaguetti-western y el western clásico norteamericano.
Sergio Leone realiza uno de los mejores trabajos de su carrera, sólo superado en parte por "Érase una vez en América", demostrando que además de ser un cinéfilo de verdad y conocer el género como pocos tiene la suficiente calidad para aportar también algo nuevo. Y es que eso es lo esencial, que además de homenajear con gran gusto sabe innovar. Lo nuevo y lo antiguo unidos para una película sensacional.
¿Cuantas escenas son inolvidables de esta película? Solamente por el duelo final, el mejor de la historia del cine, ya valdría recordarla pero es que sus diálogos son cortantes, memorables y exactos, nada sobra, nada falta. Y es que el guión aunque a veces resulte artificioso tiene una economía narrativa envidiable y unos diálogos memorables sobre todo obra de Sergio Donati director de clásicos del spaguetti-western como "El halcón y la presa" y "Cara a cara".
Los actores están de lujo, desde una bellísima Claudia Cardinale que realiza uno de los papeles femeninos más importantes en toda la historia del western a un Charles Bronson que demuestra que siempre será el mejor en lo suyo pasando por un Jason Robards que realiza un papel que le encandiló a Peckinpah y sería fichado para hacer "La balada de Cable Hogue". Pero si alguien se sale del mapa es Henry Fonda, que lástima saber que haciendo de malo es mejor que haciendo de bueno, porque nos perdimos una gran carrera profesional y eso que la suya es una de las más grandes de siempre.
Las instantáneas de Almería y de Monument Valley son inolvidables tomadas por el mismo director de fotografía de películas de Pasolini y Godard, Tonino Delli Colli, ahí es nada.
Y que decir de la música de Morricone con temas como "Like a judgament", una de las mejores bandas sonoras de todos los tiempos, tan buena que Kubrick sólo pensaba en contratar a Morricone aunque al final no lo consiguió.
Pero sobre todo y todos hay que destacar a Sergio Leone que se doctora con esta película, el partido que saca a esta sencilla historia de venganza para convertirla en una de obra de arte pictórica y operística es incomparable.
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187 de 214 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
EL SENTIMIENTO ANÓNIMO
Si quiero reír, me pongo "Los Simpsons".
Si quiero llorar, me pongo "Qué bello es vivir".
Si quiero alucinar, me pongo "Ciudad de Dios".
Si quiero todo a la vez, me pongo "Luces de la ciudad".
Si quiero torturarme, me pongo "Disaster movie".
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162 de 183 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Hasta que llegó mi hora
Había una vez en el desierto, un italiano que físicamente era clavado a Ford Coppola: regordete, barbudo y con gafas de pasta redondas. Había una vez en el oeste americano un italiano que fue capaz de componer las melodías más tristes y hermosas para páramos secos y violentos. Y un buen día se juntaron y crearon cosas como “Once upon a time in the west”.

Yo era uno de aquellos que cuando veían la pasta junto con la palabra western salía corriendo. Yo era de aquellos que a Leone y Bronson los tenía como aburridos, sosetes, casi serie B. Yo era de aquellos que ha crecido con los western de Leone como sonido de fondo en la tele, pero a los que nunca prestaba atención. Hasta que llegó mi hora.

Quizá ahora entiendo “Once upon a time in America”. Yendo más allá, quizá ahora entiendo mucho del cine que se hace ahora. Sergio Leone plasma un cuadro perfecto, sincero, despiadado, polvoriento de aquellos años de aventuras y masacres. De años de sueños y derrotas que hinchaban la leyenda del oeste americano.

La coincidencia quiso que viera dos películas de Henry Fonda seguidas. Y si alguien me dijera que el Fonda de “Falso culpable” es el mismo que el de “Once upon a time in the west” puede que no lo creyera. Fonda esta enorme. Es enorme; porque es capaz de mirar con incomprensión y terror en “Falso culpable” y mirar con desprecio y odio con esos ojazos azules en esta película de Leone.

Todo se muestra con calma, con mucha calma. Las elipsis utilizadas son perfectas y la música que acompaña las imágenes es impagable. Ennio Morricone es un genio vivo. Lo ha demostrado infinidad de veces. Es tan bueno, que en muchos casos, su música ha aplastado una cinta (y pondría sin miedo a arrugarme el ejemplo de “La Misión”, película sobrevalorada en el que la música supera y arruga al conjunto). Hay que ser muy bueno para que Morricone no se coma una escena con sus composiciones. Leone lo es. Y ambos se sincronizan a la perfección.

Claudia Cardinale es la heroína del Oeste. Macizorra, valerosa y casi honesta. La Cardinale se sale (y no hablo de sus pestañas, tan falsas como las malogradas pestañas de la “Pe”), sino de una actuación memorable. Y por último y no menos importante tenemos la sobresaliente actuación de Jason Robards (haciendo de Cheyenne) en un papel que me atrapa desde el principio. Me encanta este personaje porque representa ese oeste con olor a pólvora pero que al mismo tiempo te extiende la mano.

Gracias Xavi.
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141 de 152 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Tempus Fugit, Leone Capit
¿Cuantas veces es capaz de aletear sus alas una mosca común?
Unas cien veces por segundo como mínimo.

¿Cual es la velocidad de disparo de una Colt Single Action Army, alias "Peacemaker"?
Ciento veinte metros por segundo aproximadamente.

¿A cuantas pulsaciones por segundo asciende el corazón cada vez que sale Claudia Cardinale en pantalla?
Ciento veinte pulsaciones por minuto en escala ascendente.

¿Cuanto tiempo es posible aguantar la mirada a Armónica?
Según la rapidez con que dispares.

¿Cuantas páginas forman parte del guión de "Once Upon a Time in the West"?
Tan sólo quince.

¿Cuanto duran los créditos iniciales?
Quince minutos.

¿A qué huele el aire de las tierras de "Sweetwater"?
A arena.

¿A qué huele la arena de las tierras de "Sweetwater"?
A sangre.

¿A que suena la melodía de la armónica que toca Charles Bronson?
A sed de venganza.

¿Cuanto dura la película?
Ciento sesenta y cinco minutos.

¿Cuantos de esos minutos mantiene tu atención y emoción?
Ciento sesenta y cinco minutos.

¿Qué se puede hacer con todos estos elementos?
Una gran obra maestra del cine.

¿Quién es el único que puede hacerlo?
Sergio Leone.

¿Cómo?
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123 de 134 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
¿Soñaban los pistoleros con guitarras eléctricas?
Hasta que llego su hora es una de las grandes películas de Sergio Leone, para algunos la mejor. Sin duda, tiene un comienzo realmente magnifico y un duelo final impresionante, pero su duración es excesiva. Hay escenas que sobran y alguna otra que se alarga demasiado.
No obstante todo esto queda oculto, tras el mensaje que transmite la película; el fin de una era, el final del salvaje oeste. Los nuevos tiempos se abren paso por la vía del progreso y los pistoleros son una raza en extinción.
Si por algo se puede recordar principalmente esta película, es por Frank. Un Henry Fonda desconocido da vida a un personaje despiadado. como dijo el propio actor, Leone estaba comprando la rotura de un mito. La escena del niño es una de las mas memorables.
Como no, Charles Bronson y su armónica agonizante. Claudia Cardinale, personaje femenino que se introduce en el cine de Leone y que no solo destaca por su belleza, también por su gran aportación a la película. Y Jason Robards es Cheyenne, que al igual que Harmónica parece ir siempre al margen del resto. Su personaje entre rufián y pendenciero, adquiere una gran importancia conforme avanza la historia.
Mención especial para el trabajo impecable de Ennio Morricone. Un tema para cada personaje. Del lamento de la armónica a la intensidad de la guitarra eléctrica, llegando al momento cumbre.
Hasta que llego su hora es diferente y ahí esta su encanto, su belleza poética, lo que la hace única.
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71 de 81 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
La lenta agonía previa a la muerte
Desde la primera escena en la estación de trenes, donde tres hombres esperan a no se sabe quién, vemos lo que va a ser la película en su totalidad. Lenta, agobiante, operística, elegíaca y agonizante.

Charles Bronson está perfecto, siempre con ese semblante de hielo, incapaz de mostrar sentimiento. Su característica armónica siempre nos adelanta que va a haber una gran escena violenta. Jason Robards está magistral, aportando los momentos cómicos tan característicos de Leone. Su personaje es simpático, aunque consciente de su condición de buscado asesino, y ansioso de tener una madre. Ese papel maternal lo encarnará la sensual Claudia Cardinale en su mejor interpretación. Una educada prostituta de Nueva Orleans debe convertirse en una mujer dura cuando descubra que alguien quiere acabar con su vida. Gabrielle Ferzetti en su papel de Morton ejemplificando lo que acabó con el viejo oeste: el magnate del ferrocarril. Este extiende sus garras metálicas, deshumanizando la tierra virgen y llevando la civilización hasta el árido desierto, y acabando con hombres de verdad, como Frank, encarnado soberbiamente por la mirada del cine: Henry Fonda. Hasta la matanza de la familia Mcbain, nunca pudo imaginarse alguien que Henry Fonda podría matar a un niño a sangre fría. Vestido de negro, representa la pura maldad, y ambiciona convertirse en un hombre de negocios como su socio Morton.

La relación que se establece entre los cuatro personajes es perfecta. Frank anda tras Jill para acabar con ella, lo que hace que Cheyenne y Armónica se acerquen a la sensual mujer. Uno por que ve en ella a su madre, y otro por que es la forma de poder acercarse a Frank. La relación entre Fran y Armónica es la que existe entre un hombre y su destino, entre alguien a quién los fantasmas del pasado vuelven para atormentarle y algo mas. Entre ambos existe una relación de interdependencia, hasta el punto de que Armónica salvará la vida de Frank, pero con un buen motivo. Y a su vez, la relación de amor-odio entre Morton y Frank, uno ambiciona ser normal, y otro un hombre de negocios.

La banda sonora de Ennio Morricone es digna de estudio. Cada personaje tiene un tema propio, desde el romántico tema de Jill, pasando por el juguetón y alegre tema de Cheyenne, hasta llegar al estridente y violento tema de Frak y Armónica, que al igual que su destino, comparten composición. La música se adapta a cada plano como un guante, ayudandonos a contemplar el oeste rodeado de una belleza elegíaca, casi operística. Y la fotografía también es digna de mención. A destacar, los grandes planos generales que Leone fotografió en el Monument Valley en homenaje a su admirado Ford. Y el montaje podría decirse que es un personaje más en la película, pues es el que transmite esa sensación de cansancio al espectador, además de los conocidos primeros planos de Leone en los duelos.
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59 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Disculpas de un Talibán
Cuando era joven cinéfilo, uno de los primeros nombres de mi lista negra era Sergio Leone. No sólo por haber plagiado plano a plano sin pudor una película de Kurosawa, sino sobre todo porque lo consideraba una especie de culminación sintética de todo lo que las generaciones de directores surgidos a partir de los años 60 le estaban haciendo al arte que amaba. Y también había algo de desprecio clasista, por qué no: su “look” visual sucio, su inelegancia pueblerina, su descarada voluntad de parásito del estilo, todo me parecía intrusismo de baja estofa. Por supuesto que me refiero a su cine.

He cambiado ligeramente con respecto a Leone, luego diré por qué. El otro día, viendo “Hasta que llegó su hora”, hube de rendirme a la evidencia y tacharlo de mi lista negra. Mis disculpas, no fui justo del todo, Sr. Leone, es usted un cineasta, sin duda que lo es.

El cine de Leone es amanerado hasta la parodia y decadente hasta la depresión. Pero la decadencia puede ser hermosa, como sucede en “Hasta que llegó su hora”, un film musical que tiene tanto que ver con el género “western” como las películas de Hitchcock con el género “Thriller”. Para mí no demasiado.

¿Por qué ahora creo que Leone es un cineasta de verdad? Uno: Tengo derecho a cambiar de opinión.

Dos: El cine actual. Cuando hablo del cine actual me refiero al de los últimos diez, quince años, quizás más. Mi opinión de Talibán es que no es malo, sencillamente no es cine. Vean esa última película de George Clooney en la que despide a gente. Sí, quizás uno se interese por lo que ve en la pantalla, por lo que cuenta, pero cinematográficamente no hay nada de nada. Ninguna emoción se produce como consecuencia de las imágenes que vemos. La podía haber dirigido cualquiera; a mí me gusta ver cine cuando voy a una sala y eso es algo que no pasa desde hace tiempo. El cine actual ha hecho de Leone un clásico.

“Hasta que llegó su hora” es cine porque está construida con imágenes de principio a fin. A veces es cine malo, porque Leone tiende al exceso y al énfasis, es una cuestión de carácter. Y otras, cine bueno, legítimo, emocionante, cuya pureza viene dada por la capacidad para suscitar reacciones en el espectador a partir de lo que éste permite entrar por sus ojos.

En fin, mi lista negra la tiro oficialmente a la basura desde hoy. He perdido la fe en encontrar enemigos que merezcan la pena combatir.
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76 de 95 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Se da una vuelta por el west.
La mejor película de Leone.
La mejor música de Morricone, y posiblemente, de la historia del cine.
Dos de las mejores interpretaciones de Henry Fonda y Jason Robards, y las mejores de Charles Bronson y Claudia Cardinale (sin hacer nada).
Una de las más hermosas fotografías que se pueden disfrutar en el séptimo arte.
Un ritmo más lento que cualquier película de Bergman y unos planos más estirados que en cualquier película de Tarkovsky... ¡y no aburren!.
Una obra maestra, en resumidas cuentas.
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73 de 94 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
El sonido de la armónica / Venganza
Uno de las mejores guiones de la historia del cine
Una de las mejores bandas sonoras de la historia del cine
Una de las mejores direcciones de la historia del cine
Una de las mejores ambientaciones de la historia del cine

y

Cuatro de las mejores interpretaciones de la historia del cine. Las cuatro.

Cada plano, cada gesto, cada localización y cada nota de la melodía están tan precisamente filmados, fotografiados y orquestados que emocionan durante 165 minutos. Algo al alcance de muy pocos. Obra maestra absoluta.

Gracias a Frank, Cheyenne, Harmonica y, sobretodo a Jill. La mayor belleza de la historia del cine. Rotundo y tajante.
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55 de 64 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Era y no era el Oeste
Cuarto y último western de Sergio Leone (1929-89). El guión, de Sergio Donati y S. Leone, con versión al inglés de los diálogos por Mickey Knox, desarrolla un argumento original de Bernardo Bertolucci, Dario Argento y S. Leone. Se rueda entre abril y junio de 1968 en escenarios reales de Utah, Arizona (Monument Valley) y Tabernas (Almería) y en los platós de Cinecittà Studios (Roma), con un presupuesto de 3 M USD, aportado en gran parte como anticipo por la Paramount de los derechos de distribución. Gana el David di Donatello a la mejor producción. Producido por Fulvio Morsella para Rafran Cinema, Finanzia San Marco y Paramount, se estrena el 21-XII-1968 (Italia).

La acción dramática tiene lugar en la pequeña población de Redland y en la hacienda Sweetwater, del territorio de Arizona, poco después de la Guerra Civil. El colono irlandés Brett McBain (Wolff), viudo, padre de 3 hijos (Maureen, Patrick y Timmy) viaja a Nueva Orleans, donde conoce a la prostituta de lujo Jill “la Morena” (Cardinale). El acaudalado Morton (Ferzetti) trabaja en el desarrollo de su macroproyecto de línea férrea que ha de unir el Atlántico con el Pacífico. El territorio alberga a un número elevado de pistoleros profesionales, aventureros fracasados, forajidos, asesinos a sueldo, personajes vengativos y oportunistas sin escrúpulos, que desean aprovechar las últimas ventajas que brinda un territorio abierto con abundantes posibilidades de enriquecimiento. Entre los forajidos se cuenta la banda de Cheyenne (Robards), la del diabólico Frank (Fonda) y el solitario y enigmático “Armónica” (Bronson).

El film es un western de acción. Recuerda con nostalgia y homenajea los viejos tiempos de los pioneros, los colonos europeos llegados con la familia en busca de la ”tierra prometida”, la ampliación de las viejas líneas férreas de cercanías, las empresas titánicas de crear líneas de tren que, sin trasbordos, pongan en comunicación el Este con los límites del Oeste (California), la existencia de territorios como los de Arizona, sin medios suficientes para imponer el imperio de la Ley y la protección de las personas y las propiedades, la proliferación de pistoleros y matones profesionales al servicio de los más ricos o de los más ambiciosos. Los poblados de nueva planta, las nuevas vías de comunicación, las obras de ingeniería, la puesta en cultivo de tierras áridas y otras tareas colectivas que dan ocupación a mucha mano de obra, hacen que se respiren aires de cambio y de fin de una era, en la que muchas cosas se revelan incompatibles con el progreso técnico, social e institucional que se impone inexorablemente. Los personajes saben que apuran el final de un mundo en extinción. Los desesperanzados, desarraigados y errantes, el ambiente general, los ocres que saturan las imágenes, la precipitación con la que se trabaja, trasladan al espectador la idea y los sentimientos de un mundo llamado a desaparecerá antes que sus protagonistas.
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38 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
¿Quién eres ?..., ¿Quién eres ?... Pues quien va a ser: sin duda el mejor duelo al sol de la Historia del cine !!!
No es que sean un gran aficionado al género Wester, pero "Once upon a time in the West" es una autentica obra de arte. Desde que vi a Charles Bronson tocando la armónica vengadora me he quedado prendado de esta película. Sergio Leone eres MI DIOS. Que súper guión tan bien llevado hasta el final, que salvajemente preciosa fotografía de los horizontes del desierto de Utah y Arizona, que reparto tan brillante, profundo y elegante, que tomas y perspectivas, que aguante y frialdad de Fonda, Bronson y Claudia en los primeros planos, que ojos tan azules los de Henry, que historia tan salvaje y majestuosa, guau, que dos horas y media largas tan intensamente desarrolladas, que ritmo, que cambios, que interpretación, que miradas, que suspense, que música, bufffff, las melodías de estos italianinis son soberbias, quedarán grabadas a fuego en mi mente para la eternidad, esos toques de comedia, los malos muy muy malos, canallescos y más crueles que el demonio , Oh grandioso sol del desierto que ayudas a blanquear esas dentaduras y curtir esos rostros ya arrugados, vivan los escupitajos, las caídas deslomadoras de los especialistas, pero si hasta el perro que sale hace un buen papel... Aunque suene a tópico, lamentablemente ya no se hacen películas así.
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36 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
A todos nos llegó nuestra hora
Yo dije que mi película favorita era "el bueno el feo y el malo", hasta que llegó mi hora...

Alguien dijo que Charles Bronson era mediocre, hasta que llegó Harmónica...

Alguien dijo que los antagonistas no eran importantes y carismáticos, hasta que llegó Frank...

Alguien dijo que Katharine Hepburn era la más guapa, hasta que llegó Cardinale...

Alguien dijo que los villanos cómicos eran estúpidos y cobardes, hasta que llegó Cheyenne...

Alguien dijo que la música en el western era fútil, prescindible, hasta que llegó Morricone...

Alguien dijo que con Ford moría el western, hasta que llegó Peckinpah...

Alguien dijo que Sam fue quien verdaderamente revolucionó el western, hasta que llegó Leone...

Muchos dijeron que ya lo habían visto todo, hasta que llegó su hora.
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33 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Erase Un Vez En El Oeste
Autentica, sin remisiones ni discusiones, obra maestra. Plena.
A pocas películas se les puede regalar éste epíteto, pero ésta es REDONDA. Imprescindible. Nada sobra. Todo está perfecto. Todo ser viviente tiene, casi por obligación, que ver ésta película (deberían de poner multas a la gente que no la viera). No se puede ser más rotundo. Ni más exacto.
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29 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Sergio Leone en la cuna del western
Cuando comenté "La muerte tenía un precio", decía que quién les iba a decir a los norteamericanos en los años treinta y cuarenta del pasado siglo que una de las cumbres del western se iba a alcanzar en una remota tierra del sur de España (Almería), en una coproducción europea (Alemania-Italia-España) y filmada por un director italiano, Sergio Leone.
Pues bien, tras el éxito de la trilogía rodada en Almería entre 1964 y 1966 ("Por un puñado de dólares", "La muerte tenía un precio" y "El bueno, el feo y el malo"), Leone da el salto a USA y decide filmar su cuarto éxito consecutivo en la cuna del western, en Arizona y Utah.
Basándose en una historia escrita por Dario Argento, Bernardo Bertolucci y él mismo, acompañado por un elenco de estrellas (Claudia Cardinale en su mejor momento, Charles Bronson y su legendaria armónica en el papel de su vida y el mítico Henry Fonda), unos sensacionales secundarios (Jason Robards, Gabriele Ferzetti, Frank Wolff, Woody Strode, Jack Elam, Al Mulock o Lionel Stander) y con música, una vez más, de Morricone, el maestro Leone nos regala casi tres horas de western hipnótico y absorbente que no dejarán frío a ningún cinéfilo que se precie.
Pasen y vean, pues, el grandioso espectáculo de ver a Sergio Leone rodar en la cuna del western. Como dicen en un anuncio de TV, hay cosas en la vida que no se pueden pagar con dinero.
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20 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Habéis traído dos caballos de más a la Danza de la Muerte.
Bienvenidos a la Danza de la Muerte. Bienvenidos a una de las mayores obras de arte del siglo XX.

El tiempo pasa despacio en el desierto, despacio y con una intensidad contenida pero aplastante. El viento arrastra polvo que se posa en nuestros párpados mientras sostenemos la mirada; una armónica rasga el aire con un quejido que llora y amenaza en el cálido atardecer. Los rayos de sol previos al crepúsculo se arrojan sobre el peñasco, el arbusto y la choza, iluminándonos, iluminando a los eternos contendientes del Lejano Oeste, iluminando esta coreografía de odios, avaricias y ambiciones. El tren silba a lo lejos, una mosca revolotea en torno a alguna nariz, un caballo resopla, un molino cruje siniestramente, una cañería deja caer una rítimica gota, los grillos se desgañitan sin razón aparente. Alguien escupe y alguien levanta el ala de su sombrero, alguien adelanta un pie y alguien flexiona los dedos, alguien sonríe y a alguien se le empapa la frente de sudor, alguien tiembla y alguien se queda rígido. Durante unos segundos el escenario se paraliza y los contendientes no son más que formaciones naturales del desierto, arbustos o rocas, parte del paisaje. Pero el espejismo no dura demasiado tiempo; la brutalidad de los tiempos que nos ha tocado vivir nos obliga a actuar. Los grillos dejan de cantar. Es la hora de danzar. Es la hora de morir.

Entonemos ahora una oración a la Sagrada Trinidad de "Érase una vez el Oeste": Sergio Leone, Ennio Morricone y Tonino Delli Colli. (En la parte de spoilers, pero tranquilos, no los hay.)
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19 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Érase una vez...
La película comienza con tres bandidos en una estación de tren. Leone se lo toma con calma. Una mosca se posa en la cara de un pistolero. La mosca sube por su cara hasta que roza sus labios. El bandido sopla para espantar a la mosca. El insecto apenas retrocede. No se amilana.

Otro bandido espera bajo una gotera. La frecuencia del goteo es lenta, se escucha su eco. El bandido se pone el sombrero. Ahora las gotas caen sobre cuero. El tercer bandido espera fuera de la estación, parece esperar a alguien.

La mosca insiste, el bandido no usa las manos y vuelve a soplar. La mosca alza el vuelo y se posa sobre el banco de madera. La mosca es encañonada por el bandido, la atrapa y la zarandea con su revólver. Se escucha algo a lo lejos, es el tren.

El bandido que espera fuera se pone en pie, otro baquero se bebe el agua que ha caído sobre su sombrero, mientras que el tercero deja escapar a la mosca. Los tres acuden al tren. De él baja Armónica. La película comienza con calma. Bellísima calma.

...en el Oeste.
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20 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
6 - Demasiado larga
Adoro las anteriores películas a esta del oeste de Leone, adoro a esos tipos duros que no necesitan más que unas cuantas miradas para comunicarse, esas melodías tan peculiares y pegadizas de Morricone que acompañan a los interminables duelos, y adoro esa lentitud que presentaban las anteriores películas en muchos momentos. Pero lo que en otras películas me encantaban en esta no me terminan de convencer.

Hasta Que Llegó Su Hora es demasiado lenta, teniendo una duración del metraje demasiada excesiva para mi gusto, y algunos momentos de miradas y tipos duros son demasiado pesados (Spoiler1). Respecto a la BSO nada malo que decir, tan buena como siempre, pero lo excesivo de los anteriores puntos comentados hace que la película no termine de ser redonda a pesar de los momentos tan buenísimos que tiene (Spoiler2). Y es una pena, porque estoy seguro de que con menos duración hubiese sido un mejor film.
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25 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
WERTERN MEDIANO CON UNA MÚSICA MARAVILLOSA E INOLVIDABLE
Interesante filme, no cabe duda, pero su guión y desarrollo no le alcanza para meterse ni siquiera entre las mejores 30 películas de este género. Otra cosa es su música, la cual sí es excelente y puede destacarse con soltura entre las principales baladas o bandas sonoras del género cinematográfico "western".

En mi opinión, Ennio Morricone (gracias a su maravillosa banda sonora) hizo de ángel guardián que no sólo salva esta película sino que la hace perenne. Ni lo aportado por Bernardo Bertolucci, ni las actuaciones de Henry Fonda o Charles Bronson (quienes siendo dos actores consagrados parecen aquí del montón o simples neófitos a los que otros como Clint Eastwood, Lee Van Cleef o Stephen Boyd podrían enseñarles estilo y modos de actuar en este tipo de películas llamadas del "Oeste"); tampoco la belleza de Claudia Cardinale compensa lo suficiente y mucho menos el anacrónico pistolero afroamericano que luce al principio esperando en la estación.

En fin, una obra de cine mediana y poco emocionante; pero singular, genial, magnífica en su apartado musical, parte que mantiene vivo a un todo, pues constantemente se recuerdan y suenan en el mundo entero las espléndidas notas hechas arte, de la primordial sintonía "enniomorriconense" que acompaña al producto regular.

Fej Delvahe
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43 de 73 usuarios han encontrado esta crítica útil
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