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Lawrence de Arabia (1962)

Lawrence de Arabia
Trailer
8.0
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Sinopsis
El Cairo, 1917. Durante la Gran Guerra (1914-1918), T.E. Lawrence (Peter O'Toole), un conflictivo y enigmático oficial británico, es enviado al desierto para participar en una campaña de apoyo a los árabes contra Turquía. Él y su amigo Sherif Alí (Omar Sharif) pondrán en esta misión toda su alma. Los nativos adoran a Lawrence porque ha demostrado sobradamente ser un amante del desierto y del pueblo árabe. En cambio, sus superiores británicos creen que se ha vuelto loco. A pesar de que los planes de Lawrence se ven coronados por el éxito, su sueño de una Arabia independiente fracasará. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
Lawrence of Arabia
Duración
222 min.
Guion
Robert Bolt, Michael Wilson
Música
Maurice Jarre
Fotografía
Freddie Young
Productora
Columbia Pictures / Horizon Pictures. Productor: Sam Spiegel
Género
Aventuras Drama Bélico Biográfico Cine épico I Guerra Mundial Histórico
10
Épica sin fecha de caducidad
Es prácticamente imposible describir las sensaciones que causa ver "Lawrence de Arabia". Es uno de esos raros filmes que si te atrapa, te hipnotiza, y te lleva por donde quiere sin que puedas resistirte a ello.

No es fácil enfrentarse por primera vez a esta magna obra de David Lean: sólo contemplar la duración, cercana a las cuatro horas, acongoja al más predispuesto. Pero una vez dentro de ella, no se puede salir. Desde la secuencia inicial, con la muerte del protagonista (podríamos decir que la película entera es un gigantesco flashback), hasta el final, todo destila épica, grandiosidad, y a la vez, intimismo. No sólo es un lienzo de unos hechos históricos, sino que es el viaje del alma de T. E. Lawrence.

Las actuaciones están a un nivel pocas veces visto, porque no es fácil que una película con un reparto tan coral y heterogéneo acabe resultando en un todo sin fisuras, y cada personaje es capaz de dominar el plano, sea cual sea su cuota de aparición en pantalla. Como ejemplo, baste contemplar el trabajo de José Ferrer como el Bey turco. Y es que, lo único que diferencia en "Lawrence de Arabia" a los protagonistas de los secundarios es el número de minutos que aparecen. Sería temerario considerar "actor secundario" a un Alec Guiness que transmite un señorío y una majestuosidad sólo con salir en plano; a un Anthony Quinn que destila garra y fuerza, además de ser responsable de la mayoría de momentos divertidos de la película a base de encarnizados e ingeniosos enfrentamientos dialécticos; a un Omar Sharif descomunal, con una mirada tan intensa que podría derretir la arena del desierto... o a un Peter O'Toole que se funde con su personaje de forma que es imposible saber hasta dónde llega la interpretación y comienza la transformación.

A pesar de esto, el auténtico protagonista de la función es el desierto: dudo que se pueda transmitir su inmensidad, su grandiosidad y su dureza de forma más nítida que en "Lawrence de Arabia". Su presentación no puede ser más impactante, con el corte brusco que nos transporta desde la cerilla de Lawrence al abrasador sol y las infinitas dunas de Arabia. El desierto está omnipresente en cada plano: de día, de noche, en los momentos de gloria y en los de decaimiento, en la exaltación de Lawrence y en sus humillaciones. Además, le permite a Lean deleitarnos con secuencias tan gloriosas como la aparición de Omar Sharif confundiéndose en la lejanía con un espejismo, o la carga sobre Aqaba.

Si hubiese que encontrar algún fallo, sería lo difuso que resulta el personaje de T. E. Lawrence: poco sabemos de sus motivaciones, y de por qué se comporta de la manera en que lo hace. Pero "Lawrence de Arabia" es pretendidamente imprecisa sobre un personaje que desata pasiones tan encontradas. Lean no pretendía hacer un biopic sobre Lawrence, ni un mero retrato histórico, sino hacernos sentir que estamos de viaje por el desierto. Un viaje sin retorno al corazón del cine puro.
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148 de 165 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
"Ejercí sobre los árabes una inadvertida influencia". Los siete pilares de la sabiduría. T.E. Lawrence. (Pues Lean no se debió de enterar)
Nadie en su sano juicio puede poner en duda que “Lawrence de Arabia” es un verdadero espectáculo cinematográfico de primer orden, y que se trata de una superproducción en mayúsculas que hace temblar ante tanta belleza reconcentrada. Vale pero no quita para ser críticos.

David Lean desgraciadamente sólo es recordado por sus mastodónticas películas de la última parte de su filmografía, cuando a mi siempre me ha interesado mucho más la parte británica y pienso que su mejor película de las superproducciones es "Doctor Zhivago” . El resto de sus películas aún estando bien, no llegan a descollar tal entre otras cosas porque sus guiones parecen en ocasiones escritos por la reina de Inglaterra.

Empecemos lo primero que demuestra la cinta es un absoluto desconocimiento de los que es la historia de los pueblos de Arabia, a los que se les presenta como divididos en tribus como si se tratase de la época del profeta Mohammed en el siglo VII.

Además el papel histórico de Lawrence fue mucho menor de lo que aparece en la película. Porque en realidad la cuestión no es tanto lo que eres sino cómo te venden, Lawrence hoy sería un agente de la CIA que asesora a los muyahidines de la guerra de Afganistán contra los talibanes. Sí, hay muchos Lawrence hoy en día también, sólo que son despreciados porque se les asimila a otros conceptos relacionados con la ideología derechista americana, y eso es lo que exactamente era Lawrence allí, un asesor militar pero no un líder político.

Porque lo que menos me gusta de la película es la continua exaltación del personaje, hasta parecer un príncipe o peor aún un Mesías, un verdadero Moisés (él mismo se le compara en la película), es una especie de Jesucristo que también sufre su tortura, medita en el desierto, tiene sus apóstoles, sufre la tentación del mal, el libre albedrío con el nada está escrito...todo tiene un marcado carácter bíblico y de exaltación religiosa.

Además esa continua egolatría del héroe. Yo, lucharan por mi, he conquistado,...Sin lugar a dudas como digo lo peor es el guión que esconde muchos defectos. Y es que Robert Bolt, un guionista entonces sin experiencia no termina de sacar partido al texto original y realiza un trabajo mediocre a todas luces.

Por supuesto los británicos creadores e inventores de los campos de concentración –la guerra Boer de Sudáfrica-, acuden al hospital turco con ambulancias escandalizados de la crueldad de los árabes. Thanks British.

Y que decir del Imperio otomano (que sólo salen para torturar al protagonista)
no aparece nada, no hay empatía si mueren o no aunque intenten hablan de horror nadie lo siente. La falta de interés por el Islam y el Imperio otomano me parece dos de las cuestiones más preocupantes de esta película y demuestra el anglocentrismo de Lean.
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138 de 189 usuarios han encontrado esta crítica útil