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Pistoleros al atardecer (1962)

Pistoleros al atardecer
Trailer
7.6
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Sinopsis
Dos viejos amigos se asocian para escoltar un cargamento de oro desde las minas de Alta Sierra hasta un banco. Uno de ellos (Joel McCrea) es un hombre honrado que sólo se propone hacer bien su trabajo; el otro (Randolph Scott), en cambio, carece de escrúpulos y proyecta robar la valiosa mercancía. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Ride the High Country
Duración
94 min.
Guion
N.B. Stone Jr.
Música
George Bassman
Fotografía
Lucien Ballard
Productora
Metro-Goldwyn-Mayer
Género
Western Aventuras Vejez Amistad
8
El ocaso del viejo Oeste visto con lirismo, nostalgia, admiración y respeto
Realizada por Sam Peckinpah, se rodó en conemascope en Inyo National Forest y Bronson Canyon (California), con un presupuesto de 1 M dólares. Producida por Richard E. Lyons, fue nominada al BAFTA a la mejor actriz novel (Marietta Hartley).

La acción tiene lugar, camino de Coarsegold, en un momento no determinado de la última década del XIX. Narra la historia de un antiguo sheriff, Seteve Judd (Joel McCrea), respetado, entrado en años, contratado por un banco para transportar un cargamento de oro desde la mina a la ciudad, a través de un territorio peligroso. Judd se hace con la colaboración de veterano Gil Westrum (Randolf Scott) y del joven Heck Longtree (Ron Starr). En el camino encuentran a una muchacha, Elsa Knudsen (M. Hartley), a la que defienden de los intentos de rapto y violación de los hermanos Hamond.

La película recoge toda la iconografía del "western", con pistoleros, aventureros, banqueros, prostitutas, mineros, misioneros, comerciantes, cantineros y otros, que sitúa en un contexto temporal y social diferente. El Oeste no es ya el espacio de las correrías de los indios, ni el lugar de asentamiento de pioneros y colonos, ni el escenario de las proezas de héroes como Will Kane, Ethan Edwards, Owen Thursday. El sentido crespuscular de la historia se acentúa con la edad de Judd y Westrum, su participación en los "westerns" de la época dorada y la hora final de sus carreras: última intervención en cine de Randolf Scott y una de las últimas de Joel McCrea. La emergencia de un tiempo nuevo se simboliza en el primitivo modelo de un automóvil, que presagia profundos cambios tenológicos. Se trata con respeto, nostalgia y lirismo el viejo Oeste y los códigos de conducta de sus protagonistas (amistad, lealtad e independencia personal). La historia es rica en trazos de humor, que culminan en la ceremonia de la boda de Elsa y Billy. Se exalta el sentido de la amistad y responsabilidad de Judd y se condenan la traición al amigo y el fanatismo religioso de Joshua Knudsen (R.G. Armstrong), que suma ciega ortodoxia religiosa y maltrato con abusos de la hija.

La música aporta una brillante partitura de viento y percusión, que añade algunas canciones populares. La fotografía se ajusta a la estética de Peckinpah: colores atenuados y neutros, juegos de luces y sombras bien construídos, importancia del claroscuro y paisajes espectaculares. El guión desarrolla una historia interesante, intensa y crepuscular, rica en toques de humor (carrera de un camello y muchos caballos). La interpretación de los dos veteranos es magnífica y loable la de los secundarios. La dirección demuestra, a los 36 años, una espléndida madurez.

Película rica en matices y sugerencias, que dice más de lo que aparenta. Muestra el ocaso del antiguo Oeste con nostalgia, lirismo, admiración y respeto.
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55 de 62 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
El ocaso del antiguo oeste (8.9)
Más allá de las interpretaciones -todas magníficas-, no encontramos ante uno de los mejores western que yo recuerde, equiparable a cualquiera de los clásicos de Ford o Mann. Lo encuentro incluso más maduro, sarcástico y profundo que la mayoría de ellos.

Como tema central, la amistad, la base de la filmografía de Peckinpah, de su estilo de vida.
Como condimento, y esto es novedad, un amor bastante sincero, sin más ambigüedades que la inseguridad e ingenuidad de la joven. En pocas de sus películas posteriores se volvió a repetir, aunque apostaría a que en ésta fue impuesto por los productores.

No se esperen épicos tiroteos, sino a un par de ancianos con reuma que intentan sobrevivir en un mundo que poco tiene que ver con el de su juventud.

El ocaso del antiguo oeste: "la época de las vacas gordas ya ha pasado, y los días del hombre de negocios han llegado".
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53 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil