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Eros y Masacre (1969)

Eros y Masacre
Trailer
7.6
161
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Sinopsis
Eros y Masacre es la biografía del rebelde socialista de principios del siglo XX Sakae Osugi, y de las tres mujeres que compartieron su vida: Hori Yasuko, su mujer; su segunda amante, la celosa Itsuko Masaoka, una militante feminista; y Noe Ito, su tercera amante, una importante activista social y novelista. Paralelamente a la historia de Osugi, la película sigue las aventuras sub rumbo de dos estudiantes radicales de los 60: la ninfómana Eiko y el impotente y pirómano Wada, explorando teorías políticas e ideas sobre el amor libre mantenidas por Osugi. Fantasean sobre la Era Taisho, y Yoshida alterna y mezcla continuamente la línea entre la fantasía y la realidad hasta que las dos líneas argumentales se entremezclan. Yoshida, como su contemporáneo Godard, acepta que una película es un artificio y juega con el espacio y el tiempo. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Japón Japón
Título original:
Erosu purasu Gyakusatsu (Eros + Massacre)
Duración
216 min.
Guion
Masahiro Yamada, Yoshishige Yoshida
Música
Toshi Ichiyanagi
Fotografía
Motokichi Hasegawa (B&W)
Productora
Gendai Eigasha / Art Theatre Guild
Género
Drama Biográfico Política Feminismo
10
Única e irrepetible obra de vanguardia
El director de la magnífica y vanguardista “Eros Plus Massacre” es uno de los máximos exponentes de la llamada “Nuberu Bagu”, la cuál fue una reacción a la “Nouvelle Vague” francesa. Algunos directores japoneses noveles querían hacer algo distinto al cine más convencional de los Mizoguchi, Kurosawa, Naruse o Yasujiro Ozu; es por eso que Francia y su nueva ola fue su principal referencia, para 1969 la nueva ola japonesa estaba más que consolidada y Yoshishige Yoshida se consagró definitivamente con esta genial y personalísima obra.

La obra más reconocida de toda la filmografía del director es, sin lugar a dudas, una de las cintas más estilizadas de siempre, pero también una de las más difíciles de apreciar. Porque en “Eros Plus Massacre” casi nada es convencional, Yoshida está en constante intento por trascender, lo fantástico es que lo consigue. Eso sí, muchos cinéfilos la tacharán de excesiva pretenciosidad cuando no de megalomanía. El caso es que “Eros Plus Massacre” consigue todo lo que se propone, por esta razón es una de las obras más icónicas de la nueva ola.

Yoshida nos muestra un mundo post-apocalíptico gracias a esa original luminosidad que inunda cada plano, el brillo satura y difumina las formas poligonales. El sol parece cegarnos en cada momento, aunque las sombras luchan para ocultarlo, también existe la luna. Esta fotografía tan estilizada adquiere un mayor significado cuando se nos cuenta la vida política y amorosa del anarquista Sakae Osugi, es aquí cuando el film alcanza su grandeza. Yoshida nos habla principalmente de feminismo, amor y libertad; y lo hace en boca de cada personaje, cada uno da su propio punto de vista sobre estos temas dando como resultado una obra compleja y alejada de cualquier atisbo maniqueo. Sí que existe una búsqueda durante todo el metraje, o más bien, un objetivo: el cómo conjugar en coherencia y sinergia la búsqueda de la igualdad de género, la libertad (entendida desde el punto de vista anarquista) y el amor. Ninguno de los personajes parece darnos la solución y, por consiguiente, Yoshida logra mostrarnos las incongruencias de cada personaje, humanizándolo más si cabe, pero también enseñándonos su lado oculto de la luna.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Blanco y negro
Si tan solo pudiese esperar un instante. Si tan solo tuviese un segundo. Podría intentar ir más allá y entender ante que me encuentro. Pero mi mente sigue perdida en sus imágenes, en el lirismo de una historia que mezcla realidad y fantasía, hasta perderte en un caos en el que es difícil hacer pie.

La indudable fuerza de sus picados y ligeros contra-picados hacen de la fotografía de esta película una cita ineludible. A cada plano da la sensación de perderse en una fotografía única, una fotografía que no puedo evitar me recuerde a un Shoji Ueda en pleno estado de gracia. Si bien la historia marca un punto de individualidad creativa, me parece que sin lugar a duda los auténticos protagonistas son nuestros ojos.

Tras toda una vida, el cine japonés nunca dejará de sorprenderme.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil