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Voto de robertvettiger:
6
Drama. Intriga Basada en sucesos reales: las denuncias de abusos contra el poderoso sacerdote católico chileno Fernando Karadima, un cura pedófilo que abusó de niños durante las décadas de los 80 al 2000. El proceso de investigación para reconstruir la historia duró tres años. Un film de enorme éxito e impacto en Chile. (FILMAFFINITY)
1 de junio de 2015
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
A ver, a ver ¿Por donde empiezo? Durante los últimos treinta años me he dedicado al cine como un hobby, he leído cuanto libro de estética, y por supuesto cine, que he logrado conseguir, sin embargo, los años me han enseñado sólo una cosa con respecto a esta técnica artística, y esta es, que el cine es una paleta donde hay muchos implicados, y que un guión puede ser extraordinario, pero puede fallar la dirección actoral, o la dirección artística, y muchos otros "o", y a veces resulta que estas paletas se compaginan en un orden bastante aceptable, este caso: "El bosque de Karadima", es un reflejo intermedio de este acto de realización conjunta, porque si bien Matías, logra componer un relato hilvanado de sucesos, con una buena dirección actoral, no es menos cierto, que hay algo insoluble aún, pues se puede contar la historia de un caso de abuso sexual por parte de un religioso, un caso que en Chile fue y es todavía muy medíatico, tratar de iluminar los puntos de vista de victimario y victima, incluso representar la psique de un abusador, pero sin caer en las concesiones, y he aquí que son estas concesiones, estas licencias las que detonan a lo largo de todo el film ¿A que concesiones me refiero? Si intentamos analizar la película es claro que los personajes no son del todo redondos, son más bien oblicuos. Hay negro y blanco y no esa media tinta, con la cual nos podemos identificar y entrar de lleno en la historia. Todo ser humano, inclusive en estos escabrosos casos, tiene una fuente de obscuridad y otra de redención a la cual se ve expuesto, una y otra vez, pudiendo tomarla o dejarla. El relato de los hechos tiene una forma judicial (De hecho Matías se hizo con las declaraciones del proceso), que le quita fuerza al relato. Quizás la victima, obviamente herida, furiosa y molesta, no da pabilo a esa garantía de humanizar a su victimario de encontrar la fuente de la caída y no el resultado odioso de su corrupción y no estoy defendiendo a Karadima, muy por el contrario. Somos una sociedad escandalosamente temerosa y débil, por eso nos deleitamos en la caída de los poderosos, pero ni por un momento atisbamos, que ese mal inserto en la sociedad, sea de tipo abuso sexual o el ahora conocido esquema de corrupción, nace de nuestra inmadurez, del hecho comprobable, de que otorgamos a otros el poder sobre nuestras vidas, llamándoles, padres, pastores, excelencias y un montón de títulos más, que no son dados por el respeto que nos ganamos en los otros sino por el poder. Si Matías nos hubiera regalado cinco minutos de como Karadima se convierte en el monstruo, avido de dinero, deseo y poder que nos presenta el film, yo se lo hubiera agradecido. Porque esos pobres muchachos fueron victimas de un mal que se había enraizado mucho antes y al cual se le pudo poner freno, pues yo mismo he escuchado en las ordenaciones sacerdotales, al Obispo preguntar: "Y ....Fulanito de tal.....¿Es digno?
En síntesis, un momento horrible para los que lo sufrieron, años horribles debería escribir, y un personaje muy bien interpretado, pero faltó la cuota de ese absurdo que nos hace entrañable las buenas películas, cuando salimos de la sala sin emitir palabra y rumiando con nuestros propios terrores.
robertvettiger
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