arrow
Crítica de Eduargil
Madrid, España
6
La sombra del pasado
La sombra del pasado (2018)
  • 6,9
    403
  • Alemania Florian Henckel von Donnersmarck
  • Sebastian Koch, Tom Schilling, Paula Beer, Lars Eidinger, ...

Crítica de La sombra del pasado por Cinemagavia

10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Puntuación: 6,5

Aunque Florian Henckel von Donnersmarck se saca la espinita clavada de su mala experiencia en Estados Unidos con su anterior trabajo, The Tourist (2010), La Sombra del Pasado parece demasiado desequilibrada, tanto en la ejecución como en el contenido, y queda lejos de estar a la altura de La Vida de los Otros (2006)

Inclusive este desequilibrio se percibe dentro de las propias escenas. Un ejemplo lo tenemos cuando el pequeño Kurt se despierta por la noche debido al ensordecedor ruido de los aviones que sobrevuelan los cielos de Dresde en febrero de 1945. Miles de trozos de papeles plateados caen del cielo, una forma de incomunicar radios y radares. La belleza de esa imagen en combinación con los bombardeos de la ciudad que transformó la magnífica ciudad del valle Elba en un mar desolado de escombros y cenizas, es abrumadora con lo que viene a continuación.

De repente, esa fuerza y belleza visual desaparece ante nuestros ojos. Florian Henckel von Donnersmarck da paso a las imágenes de Elisabeth conducida a la cámara de gas junto con otros “enfermos mentales y degenerados”. Las imágenes de la cámara de gas son clichés innecesarios y que no aportan nada. Un recurso fácil para apropiarse de las emociones de la audiencia.

La sutileza brilla por su ausencia

Después de la guerra, Kurt (Tom Schilling, conocido por su papel protagonista en Oh Boy) termina en la Academia de Arte, donde el régimen comunista enseña el realismo social. La conformidad es una virtud, salirse de las pautas marcadas cuenta como fracaso. La Alemania Oriental de posguerra ha cambiado una norma represiva por otra y Von Donnersmarck (quien también escribió el guión) enfatiza de forma repetitiva en el tema a lo largo de la trama, desde el plano histórico hasta el personal.

Una forma de rizar el rizo es cuando Kurt conoce a una mujer (Paula Beer) en la academia de arte que se parece en algo a su tía y que también se llama Elisabeth. Kurt le dirá que le recuerda a alguien por si todavía queda algún espectador por percatarse de la relación. Y, además, su padre también es el hombre que anteriormente tuvo el destino de la otra Elisabeth. La Sombra del Pasado está llena de momentos y situaciones de este tipo donde la sutileza queda bastante en entredicho.

La interpretación de Sebastian Koch sobresale del resto

El papel de Elisabeth interpretada por la siempre brillante Paula Beer, lamentablemente se reduce cada vez más a su hermoso cuerpo en la segunda mitad de la película. Von Donnersmarck se pasa la mayor parte del tiempo en poner el cuerpo de la actriz en tomas de cámara silenciosas y gregarias en la luz correcta y capturarlo en tomas estéticas.

La colaboración del director con Sebastian Koch vuelve a funcionar bien. Koch interpreta a un patriarca familiar manipulador y un médico nazi sin escrúpulos de una manera más que convincente. De esta manera, coloca al resto de protagonistas un poco a su sombra. Sus personajes se mantienen algo planos.

El personaje de Oliver Masucci, interpretando al profesor Antonius van Verten, quizás sea la figura clave de La Sombra del Pasado. Este pintor y maestro dará la pista y la clave a Kurt para encontrar la esencia de su arte. Van Verten le hace a Kurt la pregunta crucial: ¿quién eres?. En la respuesta encontrará los materiales y la forma de pintar y expresar su arte.

La música

Muchas escenas ocurren silenciosamente sin música de fondo, pero cuando se trata de transmitir emociones y estados de ánimo de manera eficaz, Florian Henckel von Donnersmarck también utiliza las herramientas de la música de cine clásica y acompaña a muchos momentos opresivos y exultantes con música orquestal maravillosa, compuesta por Max Richter.

Recorrido por la historia de Alemania

La Sombra del Pasado cronológicamente se desarrolla durante el período nazi, el ascenso del socialismo de Alemania del Este y la construcción del Muro de Berlín. Durante estos episodios de la historia alemana, Kurt Barnert, un personaje basado en Gerhard Richter, el fundador del movimiento artístico “realismo capitalista”, nunca mira hacia otro lado. Como artista, siempre quiere mostrar sus sentimientos más profundos en el lienzo. Florian Henckel von Donnersmarck se pregunta si la autenticidad individual es el objetivo más alto en el arte o si el arte debe servir al colectivo, como en la RDA y durante el régimen nazi.

En la Alemania de los nacionalsocialistas, el arte debía estar al servicio del imperio. Las obras que no glorificaron al nacionalsocialismo fueron consideradas de arte degenerado y prohibidas. Las personas que no podían ser útiles para el imperio eran consideradas impuras e inútiles. La Sombra del Pasado nos muestra cómo las personas, el arte y básicamente todo era secundario al sistema político.

Conclusión

En la película, sin embargo, deja una lectura un tanto cliché del trauma como fuente de gran arte. A Florian Henckel von Donnersmarck no se le puede negar la ambición. En más de tres horas, que nunca resultan aburridas, La Sombra del Pasado recorre durante tres décadas Alemania Oriental y Occidental. Pero como retrato de un artista, la película no profundiza lo suficiente en el proceso de creación. El trauma como fuente de inspiración es un enfoque demasiado cliché, al igual que el retrato realizado de Alemania resulta demasiado simplista.

https://cinemagavia.es/la-sombra-del-pasado-pelicula-critica/
¡Haz que tu opinión cuente valorando la crítica!
Ver más críticas del usuario Eduargil
Ver más críticas de la película La sombra del pasado