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Crítica de Cinemagavia
Madrid, España
4
Overdrive
Overdrive (2017)
  • 4,4
    304
  • Francia Antonio Negret
  • Scott Eastwood, Freddie Thorp, Ana de Armas, Gaia Weiss, ...

Crítica de Overdrive por Cinemagavia

3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los medio hermanos Foster: Andrew (Scott Eastwood) y Garrett (Freddie Thorp) tienen una profesión exótica y peligrosa, roban autos de lujo de colección. Uno de sus “trabajos” los llevará a Francia, a Marsella para ser exactos, acompañados de Stephanie (Ana de Armas) la novia de Andrew. Sin saber en lo que se meten, roban un Bugatti Type 57 de 1937 que acaba de ser comprado en una subasta por Morier (Simon Abkarian) un gangster de Marsella, quien de inmediato va sobre ellos. Para quitárselo de encima le proponen hacerle un trabajito y robar para él un Ferrari 250 GTO 1962 de la colección de su archienemigo Klemp (Clemens Schick) un alemán bastante rudo.

A ver, empecemos por el principio, ha quedado claro que las películas de autos y torque han sido un éxito desde hace años con la serie de “Fast and The Furious” y con el film “Baby Driver” de este año. Y desde luego a partir de esos elementos: Autos, chicas y carreras, se ha desplegado un infinito de “variaciones sobre un tema”o “vamos a copiar que nadie se opone”.

Qué puede hacer a Overdrive distinto? Básicamente, si somos francos, nada. Es una película cien por cien palomera diseñada para ver exquisitos modelos de autos fotografiados lujosamente en el escenario mágico de las carreteras de Marsella.

Y no es por demeritar las producciones Estadounidenses ubicadas en Norteamérica o “#casicualqueirlugardelmundo, pero hay algo definitivamente llamativo en los escenarios europeos; simplemente desarrollar la trama en ellos les da un sabor diferente.

Así sucede con Overdrive, es difícil escapar a lo terriblemente fashion que puede ser para los protagonistas, que además son jóvenes y guapos, colocarlos simplemente en la playa o en una plaza; parecen un shooting de revista de modas. Definitivamente Ana de Armas es la más nueva versión de un monumento a la belleza sexy y perversa.

Obviamente la cinta además de la clara referencia a la saga de “A Todo Gas”, (a la que tanto los escritores como Eastwood han estado ligados) está sostenida por la presencia de los “hermanos Foster” (Eastwood y Thorp) y su casi threesome con De Armas, además de los múltiples autos clásicos, dignos de la colección de El Sultán de Brunei.

La trama es intrascendente y obvia hasta lo básico, hay que lucir los autos, rodearlos de un falso clima de “intriga internacional bañada en poder proveniente del lado oscuro” y el tema está hecho.

Pero eso sí, dándole un matiz “chic”, provocar algunas persecuciones a gran velocidad con espectaculares choques, tener algunas líneas de diálogo de “hazlo o te mueres” o el favorito de todos los tiempos: “este es mi último trabajo y me salgo”, agrega algunas peleas a golpes para sacar el lado “macho” y desde luego también los bonitos “momentos de pasarela” para lucir rostro y cuerpazo.

La diferencia en el renglón valores de la película, más que en el trabajo de Antonio Negret, apunta en dirección a la producción de Morel y su larga experiencia con Luc Besson además de su trabajo en la factura de Thrillers, así que tiene bien definido el público que busca y el tono “diversión pura” a base de velocidad y autos y la absoluta certeza de que aunque no se tenga un guión, ni siquiera medianamente inteligente, se pueda seguir siendo divertido. (No, no vas a encontrar la respuesta a las preguntas de la existencia en esta película, pero vas a pasarla bien…)

Si no hay mucha historia (o al menos no muy bien construida y muy austeramente escrita) Qué vas a encontrar aquí? Preciosos Autos clásicos, vistas panorámicas de Marsella y sus alrededores con carreteras demenciales, de esas que han sido un sueño para cada niño que jugaba con sus Hot Wheels: caminos angostos, precipicios, mar, montaña y autopistas bifurcadas que atraviesan túneles, todo para correr modelos que son una finísima muestra de la excelencia automotriz.

Dos prototipos del macho-man moderno: seductores, con sentido del humor retorcido, cínicos y despreocupados, con inclinaciones a la fiesta, al sexo y a meter todas las revoluciones que pueda dar el motor en una pisada de acelerador.

Dos chicas fanáticas de los autos, sexys, pero deseosas de representar a la mujer empoderada: que roba coches y puede ser “ruda y ambiciosa” aunque luzca fenomenal en bikini, quiera casarse y además (maravilla!) no hay que preocuparse si sabe usar un arma o por si sabe cambiar una llanta.

Obviamente los “malos” son un compendio aumentado de los clásicos villanos poderosos; podrían ser la versión oscura y no científica de “La malvada garra siniestra” de “Los Peligros de Penélope” (1969): Son insensibles, con acentos exagerados, viven en mansiones/fortalezas, poseen capacidad ilimitada para hacer cosas malas y se jactan de relatarlo. Pero lo mejor de todo: tienen el suficiente desparpajo para cambiar de bando según sus malévolos intereses sin justificación alguna, (privilegios del poder, ya te digo).

Todo esto transita en medio de una trama donde no hay que hacer el menor esfuerzo para entender que todo sucederá según las predicciones dadas en los cinco primeros minutos de la historia, eso sí con menos acción que la que se habría visto en cualquiera de los copycats de “Fast And The Furious”.

Overdrive, al final de cuentas es como un lustroso catálogo de alguna tienda departamental exclusiva: lindas fotos, autos de lujo, bellas modelos que recrean la pupila… Te entretiene. Pero al acabar de verlo se cierra la cuarta de forros. Quedan algunas imágenes bellas en la retina… pero a ciencia cierta, el contenido ya se ha olvidado.

Escrito por Fabian Quezada Leon
https://cinemagavia.es/overdrive-pelicula-critica/
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