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España España · Santiago de Compostela
Voto de Malinowski:
6
7,4
403
Documental Ésta es la historia de un hombre que creó una selva al lado de la autopista. Un hombre que alzó en el bosque, con sus propias manos, construcciones tan bellas como inverosímiles. Es también la historia de cómo acabó reduciéndolas a cenizas para volver a reconstruirlas, una vez tras otra, durante décadas. Se le conoce como ‘el Garrell’, alias ´Tarzán de Argelaguer´, y no se guía por ningún propósito aparente, salvo su lema, ´´ir haciendo ... [+]
14 de enero de 2017
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hace medio año murió Josep Pujiula (Garrell para las amistades). Un gran hombre que levantó un monumento a la libertad mientras se escondía del avance de la civilización. En realidad él jamás lo hubiera llamado "monumento" y mucho menos "obra de arte". Miraba a los catedráticos que le colgaron la etiqueta de "artista" con extrañeza, aunque eventualmente accediera a pasear por sus fuckultades convertido en una simpática anomalía. Algún crítico de arte incluso se atrevió a bautizar su hábitat con el nombre de "escultectura margivagante", fusionando la palabra escultura con arquitectura y marginal con extravagante. Garrell se moría de la risa cuando trataba de pronunciar esas palabrotas. Nunca podría comprender esas "clases creativas" provenientes de la capital que querían hacer un documental de su vida. ¿Por qué razón esos urbanitas se interesaban por el pasatiempo de un pobre indígena? ¿De verdad bastaba trabajar la madera como sus antepasados para ser integrado en la alta cultura?

Quien no le hacía tanta gracia eran los políticos. Más bien los odiaba tanto como al cemento o al asfalto. La estatua que le entregaron en el Centro de Iniciativas Turísticas de Olot permanecía abandonada en un rincón cualquiera de su laberinto, junto a un osito de peluche en proceso de descomposición. No le daba ningún valor. Prefería las ofrendas de lxs visitantes que el reconocimiento de los encorbatados. Era humilde hasta el esqueleto, seguramente se consideraba solamente un jubilado con demasiado tiempo libre. Sin embargo, para mí, que le conocí en un par de ocasiones, siempre será uno de los últimos indígenas. Com el resto de indígenas del mundo, su único deseo era que le dejaran vivir en paz. Por esta razón se mostraba esquivo con lxs turistas, consciente que eran quienes le habían apodado como "Tarzan", en su patética melancolía por el pasado perdido y su atroz necesidad de reactualizar el mito del salvaje.

Hace un par de años el paraíso de Garell fue declarado bien de interés cultural. Entonces, se empezaron a organizar visitas guiadas al laberinto. Sí, habéis leído bien: ¡visitas guiadas a un laberinto! Se instalaron medidas de seguridad y se señalizaron todos los accesos. El poder no tolera ningún espacio donde impere la incertidumbre. ¡La desorientación no debe ser nunca un problema! Así es el proyecto civilizatorio. Si el hombre blanco no consigue expulsarte de tu casa es capaz de convertirla en un museo. Te puede asesinar de éxito. Como mínimo Garrell murió dentro de su cabaña, con las botas puestas, como todxs lxs grandes revolucionarixs de la historia. Queda tomar ejemplo y prometer solemnemente que seguiremos levantando barricadas para que las nuevas generaciones puedan jugar, lxs amantes quererse y lxs adultos confundirse de camino. En la vida hay aventuras más emocionantes que llegar a final de mes. Si no me creéis, mirad el documental.
Malinowski
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