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Crítica de Tiago Limardo
Buenos Aires, Argentina
7
El ciudadano ilustre
El ciudadano ilustre (2016)
  • 7,1
    8.549
  • Argentina Mariano Cohn, Gastón Duprat
  • Oscar Martínez, Dady Brieva, Andrea Frigerio, Belén Chavanne, ...

Pueblo chico, Infierno grande

85 de 91 usuarios han encontrado esta crítica útil
“El Ciudadano Ilustre” es la cuarta película realizada por la dupla Cohn-Duprat y, como sus anteriores trabajos, es una buena recomendación de cine argentino.

En la cinta, se cuenta la historia del Premio Nobel de Literatura Daniel Mantovani, un escritor nacido en un pequeño pueblo rural de Argentina, llamado Salas, del cual huyó hace más de 40 años para radicarse en Europa, sin haber vuelto jamás a pisar su país natal. Sin embargo, esto cambia cuando, sumergido en una crisis existencial, acepta una invitación desde Salas para ser nombrado “Ciudadano Ilustre”. Su regreso no irá tan bien como lo esperado y la expresión “Nadie es profeta en su tierra” se hará presente.

Como en “El Hombre de Al Lado”, la idea principal de la película es mostrar la incompatibilidad, la repugnancia que resulta del choque entre los opuestos. En la cinta del 2010, a partir de dos vecinos en disputa por una medianera, se trataban las diferencias de clases sociales. En esta oportunidad, vemos el contraste de dos culturas totalmente distintas. El exitoso intelectual del primer mundo se encontrará con un pueblo (exageradamente) del interior, atrasado en el tiempo, cuyos habitantes pasarán de recibirlo como un héroe a considerarlo el enemigo público N°1. Envidia, intolerancia y odio hacia Mantovani y su obra aflorarán, junto con acusaciones de traición e hipocresía, y todo irá en un “in crescendo” de violencia.

Oscar Martínez hace un trabajo formidable, entonando monólogos que son todo un goce y construyendo un personaje poco carismático, ambiguo y lleno de contradicciones. Bien merecida tiene la Copa Volpi recibida en Venecia. El resto del reparto también cumple en los papeles secundarios (un tanto estereotipados), aportando mucho a la ambientación de Salas. Mención aparte para Dady Brieva, cuya interpretación es responsable de los principales gags y resulta muy creíble en el plano psicópata.

La historia se halla dividida en capítulos no de forma gratuita, lo cual se agradece, y el guión, sin tener un nudo o conflicto específico que resolver, aporta una tensión constante que mantiene al espectador expectante a los hechos hasta el final del metraje; que si bien posee momentos en que el ritmo baja, estos son pocos. El humor es efectivo, sobre todo en la primera parte de la película, pero se vuelve algo básico y repetitivo en ocasiones.

En conclusión, otro paso en firme por parte de los directores Mariano Cohn y Gastón Duprat, de los principales a tener en cuenta dentro del cine argentino, y una película con grandes actuaciones que se disfruta mucho y suscita la charla tras su visionado.
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