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Voto de Francesca:
7
Romance. Drama En un viaje en tren, dos desconocidos se miran y sus vidas cambian. Ella es Alix, una actriz francesa que va a París a hacer un casting. Él es Doug, un enigmático irlandés, profesor de literatura en Londres, que va al funeral de una amiga. El azar y la atracción son los ingredientes perfectos para una excitante aventura.
20 de enero de 2015
17 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Alix (Emmanuelle Devos), es una actriz de unos cuarenta años que malvive de su profesión; tiene una pareja fantasma con la que apenas consigue comunicar. En un viaje a París para presentarse a una prueba conoce en el tren a un profesor que ha acudido a la capital para un entierro. El encuentro entre dos soledades parece inevitable.

No es un argumento original, ciertamente (extraña conoce a un extraño y tienen una aventura). De hecho, una de las mejores películas en este sentido: Intimidad (Patrice Chéreau, 2011). Pero en esta película la historia funciona, sobre todo por la actuación de los dos. Esos ojazos de Emmanuelle Devos…

Escena curiosa, sencilla e inquietante: cuando Alix sube al hotel y busca la habitación, entre la duda, el miedo, las ganas y el deseo.

Y la escena de Alix con la hermana, en la que la tensión sube hasta la bofetada final…
El film también retrata París, esa ciudad bella, estresante y vibrante a la vez, en esta tarde de 21 de junio, la Fiesta de la Música en todas las calles…

La atracción, ternura, deseo van tejiéndose poco a poco en las escasas horas que pasan juntos.
“I really have to go”, repite ella. Y uno se pregunta: ¿por qué? ¿Cómo es posible que prefiera su vida que roza la mediocridad, en vez de una historia fresca y plena?

Poco importa que se hable de la crisis mundial en la barra de un bar, con un insoportable bullicio alrededor; ella no presta atención, lo que quiere es no perderle de vista a él. Poco importa que de Ibsen se diga simplemente que se trata de un autor noruego muerto; lo que importa es el paseo de los dos por las calles de París, cogidos de la mano. Ese enlace que mucho más allá del deseo expresa la sed de juntarse con el otro.

Así es la historia de ellos. No buscan una aventura, no buscan sexo. Es un ser con hambre de otro ser… Se necesita poco más para que sus manos/destinos pueden quedar unidos para siempre.

Es la historia de un trampolín, ese momento en que nos encontramos al borde de la plataforma y de pronto sentimos el vértigo. Un pasito más y nos lanzamos al aire. O retrocedemos en busca de tierra firme.

Un desenlace rápido, en el andén de un tren a punto de salir… ¿hacia dónde?

Con fondo musical de Vivaldi y Mozart… Un film delicado, sencillo y cercano.
Francesca
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