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Crítica de Vivoleyendo
Huelva, España
10
Gran hotel
Gran hotel (1932)
  • 7,2
    2.661
  • Estados Unidos Edmund Goulding
  • Greta Garbo, John Barrymore, Joan Crawford, Wallace Beery, ...

Gente que viene y va

27 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sin saber muy bien por qué, me esperaba más bien una comedia con pequeños toques dramáticos, al estilo de aquellas comedias ligeras de los años 30 que trataban con feliz optimismo sobre la alegría de vivir y de amar. Pero lo que he hallado ha sido un drama sencillamente maravilloso y profundo, de los que llegan a tocarte donde otras muchas películas no alcanzan.
No había visto la sinopsis, y me esperaba una película humorística y simpática sobre personas que se alojan en un hotel de lujo. Nada más lejos de la realidad. Porque lo que tenemos aquí es un bofetón de sentimiento que nos enseña lecciones de vida. Ninguna lección que no sepamos ya, pero que nos llegan igualmente. Lecciones sobre las cosas más esenciales. Sobre las ingratitudes de la vida y las compensaciones que a veces trae, sobre las injusticias sociales, sobre la indignidad, sobre la auténtica caballerosidad, sobre la bondad, sobre la maldad, sobre la valentía, sobre la cobardía, sobre el nacimiento del amor verdadero y de la verdadera amistad. Sobre el poder del dinero y sobre su inutilidad.
En las habitaciones del Gran Hotel de Berlín, en el período de entreguerras, Edmund Goulding nos enseña a querer un poco más la vida que tenemos.
Gente que va y viene. Unos llegan, otros se van. Muchas historias diarias que pasan con la velocidad del rayo, y que han dejado alguna marca imperceptible en esos aposentos que tanto han visto pasar.
Si las paredes de un hotel hablaran… Si hablaran las almohadas, las sábanas, los sofás, las sillas, los espejos…
En este drama coral se desarrollan varias historias entrecruzadas.
Un empleado de fábrica al que le han diagnosticado una enfermedad terminal y que ha tomado la decisión de pasar sus últimos días a lo grande, gastándose los ahorros de toda su vida.
Un empresario textil arrogante y de escasos escrúpulos, y su bella y pobre secretaria.
Una bailarina de ballet en los momentos más críticos de su carrera.
Un barón arruinado y ladrón de guante blanco que alberga un corazón noble.
Un médico excombatiente de la Primera Guerra Mundial, que se toma las cosas con estoica filosofía.
Un recepcionista a punto de ser padre.
Y, tras todo ello, la presencia discreta de una legión de sirvientes, de botones de hotel, de camareros, de telefonistas, de porteros…
Entre todas estas historias paralelas surgen algunos amores regeneradores, salen a relucir perfidias y abusos de poder, arrepentimientos por algún pasado oscuro que se desea dejar atrás, la salida de un bache emocional debido al período crítico de una carrera artística, las repentinas ilusiones de una modesta secretaria que sueña con salir de unas grises perspectivas para conocer algo mejor que una sucesión de jefes abusivos, la integridad de un hombre a un pie de la tumba que hace despertar la voz de la conciencia y que regala amistad y afecto sin reservas. Y los nervios de un padre en ciernes que no puede estar al lado de su esposa por causa del trabajo.

SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama.

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