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Crítica de Luc
Valencia, España
10
Dirty Dancing
Dirty Dancing (1987)
  • 6,1
    72.292
  • Estados Unidos Emile Ardolino
  • Jennifer Grey, Patrick Swayze, Jerry Orbach, Cynthia Rhodes, ...

Memorias desde Catskills

3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Resulta que Eleanor Bergstein, la guionista, pasó un verano entre las montañas de Catskills, en un lugar parecido al que vemos en la película. Rodeada entre lagos, árboles y césped, "baby" como así llamaban a Bergstein, se pirraba por su profesor de baile como el resto de las chicas que veraneaban aquel año allí. Su padre, también médico, la dejaba hacer. La chica, que entonces contaba con poco más de veinte años, pensó que aquel fascinante verano debía conocerlo la mayor cantidad de gente, tanta como fuera posible, y tuvo la feliz idea de hacer un guión. Y Emile Ardolino tuvo la feliz idea de dirigir ese guión. En el verano de Bergstein no hubo ningún aborto, pero lo incluyó para darle a la obra algo más de dramatismo (siempre podía haber alguien que pensara que pirrarse por un profesor de baile cañón no era suficiente motivo para llevar al cine las vicisitudes de un veinteañero estío. Hay gente para todo).

Lo que también supone un cambio bastante importante es que el verano de Eleanor se convirtió en otoño en la gran pantalla. En la escena del baile sobre el tronco me preguntaba el motivo por el que el cámara tomaba planos a decenas de metros, y no primeros planos cuando Baby y Johnny se apretujaban: ¿Es que no ves que se van a besar? ¡Mete "zoom", hombre! Pero la explicación es que los dos estaban tiritando de la rasca que hacía, y un primer plano de castañeteo dental antes de darse el lote no quedaba muy bien. Incluso cuando Baby da explicaciones a su padre hacia el final de la peli, las hojas caen de los árboles. Y eso no pasa ni siquiera en los estíos de Virginia.

Lo que menos me gusta de "Dirty Dancing" es el momento en que el malo de la peli, Robbie Gould (interpretado por Max Cantor, que pocos años después moriría de una sobredosis de heroína al intentar demostrar que la ibogaína ayudaba a combatir algunas adicciones, y estaba en lo cierto) ofrece a Baby la novela "The Fountainhead", escrita por Ayn Rand. Esto me parece una idiotez porque quiere asociarse el carácter egoísta del personaje a lo que se narra en el libro y lo que se narra en el libro es la lucha del artista, de la mente creadora (y por lo tanto individual, que no egoísta) contra la imposición de lo establecido, contra lo común. Patricia Neal, Gary Cooper y King Vidor lo mostraron en 1949, en la fantástica "El manantial".

SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama.

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