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Crítica de Luc
Valencia, España
1
París: infierno helado
París: infierno helado (2013)
  • 1,7
    290
  • Estados Unidos R.D. Braunstein
  • Jeff Fahey, John Rhys-Davies, Sara Malakul Lane, Iván Kamarás, ...

Cuando la OTAN tiene su puesto de mando en la habitación de nuestro sobrino

6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Involuntaria comedia donde se nos informa de que en Europa se van a producir una serie de volcanes y terremotos que finalmente acabarán dejando el continente congelado bajo una nube de ceniza. La película abre con imágenes supuestamente de Islandia, pero lo que se nos muestra es tan acorde con la orografía islandesa como con la tunecina.
El argumento es simple: para evitar morir en tan catastrófica situación, dos hermanos y sus padres deben reunirse en París lo antes posible y hasta ese momento disfrutaremos de diálogos y situaciones donde la hilaridad es una constante. En dos escenas aparecen unos geólogos que dicen tener que analizar importantes datos geológicos sobre la evolución de las catástrofes, pero tras la segunda escena ya no volvemos a saber nada de ellos (¿Son el McGuffin?). Aparece un coronel y su subordinado en una sede de la OTAN que es una habitación de estudiante, con su flexo, su mesita y un teléfono. El coronel conoce al padre de los hermanos y llega a darlo por muerto hasta que tiene la brillante idea de... Llamarle al móvil, para ver si lo coge.
Siempre que el hermano dice :"Déjame pensar" sabemos que viene algo gracioso como subirse a una silla de oficina con ruedas para salir por el techo de una sala (obviamente se cae), tocar los cables de un ascensor para electrocutarse o preguntarle a su hermana: ¿Dónde estamos? ella alza la mirada al cartelito en la esquina de la calle (donde suelen ponerse) y dice: "En la calle George". El hermano no muere electrocutado porque casualmente hay un desfibrilador en la sala contigua y casualmente aparece por una puerta un hombre que sabe utilizar el aparato. Tras la intervención el hombre sale por la puerta por la que entró como quien no quiere la cosa y ya no volvemos a verlo.
Los padres vuelan en su avión privado hasta Londres, pero cuando quieren ir hasta París viajan en coche y la entrada al Eurotúnel... Es como la frontera entre Albania y Kosovo, solamente la gorra de un operario donde se lee "Eurotunnel" nos "convence" de que no son los balcanes.

Todo es una apoteosis de caspa y mugre con el único interés de saber hasta dónde se puede llegar después de más de un siglo de cine.
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