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Críticas de KillerCarrot
Críticas ordenadas por:
Astérix: El secreto de la poción mágica
Astérix: El secreto de la poción mágica (2018)
  • 6,3
    426
  • Francia Alexandre Astier, Louis Clichy
  • Animation
7
La fórmula Astérix
Druidas, jabalíes, pociones, fuego, escudos romanos.

En apenas dos meses se han estrenado, con resultados desiguales, dos películas basadas en mis series de cómic favoritas: Superlópez y Astérix. Ninguna de ellas cuenta con la colaboración de sus autores originales, pero la de Astérix tiene la garantía de estar firmada por Alexandre Astier y Louis Clichyvan, quienes ya encontraron el tono perfecto en “Astérix: La residencia de los dioses”. Si bien me quedo con la impresión de que la animación 3D de “Astérix: El secreto de la poción mágica” es menos virtuosa que en la anterior, o al menos ya no me atrapa como en aquella, lo compensa ofreciendo unas cuantas imágenes antológicas (esas gallinas…).

Desde que Uderzo colgó los lápices, las aventuras ilustradas de Astérix se convirtieron en una simple repetición de las fórmulas vistas pero con menos ingenio y con una descarada intención exclusivamente comercial. En el cine, en cambio, “Astérix: El secreto de la poción mágica” se retroalimenta con la serie de cómics, tomando ideas de “Astérix y los godos” y “El adivino” para construir una historieta inédita que dentro de poco podrá leerse en papel.

Panorámix (Goscinny y Uderzo) ya no puede preparar más poción mágica (más aventuras de Astérix), de modo que parte en busca de alguien a quien transmitir su secreto (Astier y Clichyvan) con tal de asegurar el futuro de la irreductible aldea gala.

Esta es la nueva fórmula de la poción de Astérix: una aventura que bebe respetuosamente de la marmita original exagerando los anacronismos y jugando con elementos modernos (como la música electrónica o el druidismo ninja). Aun así, tiene en contra precisamente el espíritu de secuela: promete ofrecer un buen rato con los personajes que conocemos, sin ir más allá.


La frase: “Eres un chico muy inteligente, Teleférix; no lo eches a perder queriendo ser honesto.”

El personaje: Ordenalfabétix, porque en lugar de repetir su papel habitual sorprende con una nueva faceta.

La escena para el recuerdo: los sketches de las pruebas druídicas tienen bastante gracia; me quedo con el del iluminado de los panes.


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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Durante la tormenta
Durante la tormenta (2018)
  • 6,5
    5.078
  • España Oriol Paulo
  • Adriana Ugarte, Chino Darín, Álvaro Morte, Javier Gutiérrez, ...
4
Otro intento de desencasillamiento del cine español
Una tormenta eléctrica, un agujero de gusano, un televisor con antena, un matadero.

Si Nacho Vigalondo abrió la puerta al cine español de viajes en el tiempo con “Los cronocrímenes”, una película ingeniosa de bajo presupuesto, “Durante la tormenta” arriesga en la misma temática pero con justo lo contrario: un presupuesto elevado, muchos personajes, una amalgama de géneros y un metraje alargado. Y pierde.

Hasta “Sin fin”, con todos sus defectos, tiene un acabado más redondo y creíble que “Durante la tormenta”.

¿El problema principal? Sorpresa: el guion.

A partir de una premisa inspirada en “Frequency”, “Donny Darko” o “La casa del lago”, Oriol Paulo configura un drama romántico de ciencia ficción y policíaco que te va a plantear un montón de interrogantes… ¿Por qué el inspector (Chino Darín) habla casi todo el rato como si estuviera leyendo en voz baja? ¿Por qué se oyen risas en la sala cuando se hacen las explicaciones sobre los viajes en el tiempo? ¿Por qué se disfraza de gran “sorpresa” final lo que era evidente desde el minuto 1? ¿Por qué vuelven a oírse risas en el interminable clímax final? Hay demasiadas cosas que no funcionan, entre ellas la mezcla de géneros, y tampoco ayuda el efectismo de medio pelo en el que cae reiteradamente el director.

La parte de thriller aprueba, pero la de ciencia ficción satisfará únicamente a los neófitos en el género y la romántica es apta solo para fans del melodrama.

La frase: «Si no tienes hijos, tienes tiempo para ser el mejor.» Gran moraleja, sí señor.
El personaje: los de Javier Gutiérrez y Nora Navas, porque están en la trama más interesante y dicen más con menos palabras.
La escena para el recuerdo: padre, madre, hijo, espíritu santo y motosierra.

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15 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
Superlópez
Superlópez (2018)
  • 4,5
    3.976
  • España Javier Ruiz Caldera
  • Dani Rovira, Alexandra Jiménez, Julián López, Maribel Verdú, ...
3
«Un gran poder conlleva una gran responsabilidad» vs. «Si tienes superpoderes, no destaques»
Viñetas, superpoderes, robots, España.

No me hacía ilusiones; sabía que, como adaptación rigurosa del cómic, la película de Superlópez dejaría mucho que desear, pero si al menos me hacía reír la mitad que la de Anacleto, me daba por satisfecho.

No puede decirse que satisfaga mucho sentir que has caído en la típica trampa de marketing… Cuando no se tienen garantías de conseguir una obra artística decente, se recurre a las matemáticas: ¿cuánto pueden sumar en taquilla los fans del actor protagonista (Dani Rovira, una máquina de atraer espectadores desde “Ocho apellidos vascos”), los del autor de la obra original (Jan, uno de los más veteranos dibujantes y guionistas del cómic español) y los del director (Javier Ruiz Caldera, una apuesta segura en la comedia tras “3 bodas de más” y “Anacleto: Agente secreto”)?

Además, el tándem de guionistas Borja Cobeaga y Diego San José, pese a no haber firmado los guiones más redondos, aseguran un sentido del humor ágil y ácido. Pero el de “Superlópez” no es precisamente uno de sus mejores trabajos, y, para rematarlo, Javier Ruiz Caldera tampoco estaba demasiado inspirado… Todos los personajes son esquemas repetidos de otras películas (por ejemplo, Dani Rovira y Julián López no hacen de Juan y Jaime, sino del Quim Gutiérrez y el Berto Romero de “Anacleto: Agente secreto”), al empezar cada escena sabes cómo va a acabar, y los gags que copian o referencian el cómic no remueven nada positivo (sino todo lo contrario).

Para postre, algunas de las escenas más “importantes” resultan más absurdas que otra cosa (la del metro, la de “Kill Bill”, el enfrentamiento final…). Tolero las escenas sin sentido, pero si además también carecen de gracia, apaga y vámonos.

En resumen, en “Superlópez” encuentro un producto lleno de buenos profesionales en un proyecto que, sencillamente, no era para ellos.


La frase: «Primero, buenos días.»
El personaje: Jaime (Julián López) es el único que me hizo reír hasta dos veces.
La escena para el recuerdo: el holograma del padre biológico de Superlópez, Jan (Gonzalo de Castro).


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17 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
La balada de Buster Scruggs
La balada de Buster Scruggs (2018)
  • 6,6
    10.014
  • Estados Unidos Joel Coen, Ethan Coen
  • Tim Blake Nelson, Zoe Kazan, Tom Waits, James Franco, ...
9
La broma de la muerte
Canciones, polvo, mesas de póquer, sartenes, indios (americanos), un pollo, oro, los ladridos de un perro, dos tipos de personas, la muerte.

Anoche me enganché a un libro antiguo. Era del 1873. Se trataba de una recopilación de relatos ambientados en el lejano oeste titulado “The Ballad of Buster Scruggs and Other Tales of the American Frontier”. La edición era de lujo, con tapa dura, y cada relato estaba introducido por una magnífica ilustración de una escena que aparecería en él. Encontré música, colores, humor, drama, filosofía, acción…

Ah, no, que no era un libro de verdad. Los hermanos Coen han vuelto a jugárnosla; como cuando nos aseguraban al principio de “Fargo” que aquella historia estaba basada en hechos reales, ahora quieren hacernos creer que “The Ballad of Buster Scruggs” es la adaptación de un libro.

Entonces, unificados por el marco incomparable del salvaje oeste americano se dan cita seis relatos que componen una completa antología de lo que es el cine de los hermanos Coen. Y no se echa en falta ninguna de sus señas de identidad: un envoltorio atractivo, un guion consistente y a rebosar de líneas memorables, actores que disfrutan con sus personajes con incontinencia verbal y/o solitarios…, y por encima de todo un omnipresente humor negro.

La película es irregular, pero no porque tenga capítulos buenos y capítulos mediocres, sino porque mezcla en sus seis cortometrajes todos los registros de los Coen, desde la comedia histriónica hasta la tragedia griega.

A cada espectador le va a gustar más un relato u otro, pero no hay uno solo que deba menospreciarse; al menos a mí me pareció que todos ellos tienen potencial para dejar huella. (Mis favoritos: “The Ballad of Buster Scruggs”, “The Gal Who Got Rattled” y “The Mortal Remains”.)


La frase: «La inseguridad… es apropiada para asuntos de este mundo. La seguridad se nos revela en el más allá. Creo que la seguridad respecto a lo que vemos y tocamos pocas veces está justificada, si puede estarlo. En la historia, desde nuestro pasado, ¿qué seguridades han perdurado? Y aun así nos precipitamos a buscar otras nuevas, buscando su consuelo. ¿Seguridad?..., es el camino fácil.»

El personaje: Buster Scruggs (Tim Blake Nelson) es el más carismático; por algo le llaman el Pájaro Cantor de San Saba, entre otras cosas.

La escena para el recuerdo: los tiroteos están todos magníficamente filmados, son tensos y divertidos, pero aparte de eso destacaría la negociación entre el personaje de Tom Waits y un búho.


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57 de 68 usuarios han encontrado esta crítica útil
Legend of the Demon Cat
Legend of the Demon Cat (2017)
  • 5,5
    63
  • China Chen Kaige
  • Huang Xuan, Shôta Sometani, Kitty Zhang, Eric Qin, ...
6
Otro cuento chino, ahora con gatos y fantasmas
Un gato negro, dos grullas de colores, glóbulos oculares, melones, poetas, agujas, una piscina de vino.

En plena dinastía Tang, un Holmes budista y un Watson histriónico investigan cómo murió veinte años atrás la concubina favorita del emperador, pues sospechan que en su trágica historia se esconde el misterio del gato asesino que aterroriza a los descendientes de los implicados en su muerte.

“Legend of the Demon Cat” es un ejemplo perfecto de los tópicos de la cinematografía china: ritmo dinámico, historias aparentemente simples que van retorciéndose y reestructurándose a cada paso, ambientación elaboradísima (qué decorados, qué vestuario, qué maquetas), sobreactuaciones, y efectos digitales evidentísimos. Pese a que los dos últimos puntos mencionados solo sirven para sacar al espectador de la historia, supongo que tenemos que aceptar que, por algún motivo, a los autores chinos les gusta que sea así.

La historia realmente parece tener potencial, pero no llega a transmitir mucho, quizá por una dirección demasiado plana, como lo haría un arisco felino que tiene muy claro dónde quiere llegar y que quiere hacerlo con elegancia y sin mojarse.


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1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
High Life
High Life (2018)
  • 5,9
    855
  • Francia Claire Denis
  • Robert Pattinson, Juliette Binoche, Mia Goth, André Benjamin, ...
5
Intentando crear una obra de culto
Reciclaje, una caja en el espacio, una caja dentro de la caja, Juliette Binoche dentro de una caja dentro de la caja del espacio.

Un puñado de criminales condenados por delitos de distinta gravedad son enviados a adentrarse en el espacio en una misión aparentemente trascendental para la humanidad. ¿Qué puede salir mal?

“High Life”, el pretencioso intento de Claire Denis de ubicar un drama existencialista en un thriller sexual de ciencia ficción, no convence. Es difícil que una película funcione cuando muestra más ínfulas filosóficas que consideración hacia el espectador.

Los actores hacen cuanto pueden con unos personajes sin mucho interés metidos en una trama que destaca más por las situaciones ridículas y las inconsistencias que por los momentos decentes (sí, también tiene alguno).

Al fin y al cabo, quizá no había mejor sitio para esta película que en la edición del Festival de Cine Fantástico de Sitges que conmemora los 50 años de “2001: Una odisea del espacio”. Puede interpretarse como un tributo al experimento espacial de Kubrick, ya que repite el tono narcótico y la sensación de tomadura de pelo… pero sin aportar ningún recurso interesante ni innovador.


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4 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Qué fue de Brad
Qué fue de Brad (2017)
  • 6,0
    1.787
  • Estados Unidos Mike White
  • Ben Stiller, Austin Abrams, Jenna Fischer, Michael Sheen, ...
8
Crisis? What crisis?
El amigo de infancia sin responsabilidades que puede hacer lo que le venga en gana, el compañero de clase a quien dejaba copiar en los exámenes y que ha prosperado más que yo, el primo que tiene un trabajo mucho mejor valorado que el mío, la amiga que se gana la vida felizmente cuidando perros, los del blog de cine con 40.000 seguidores, el amigo que ha conseguido más dinero del que jamás podré contar, el compañero de universidad que sale por la tele… Cabrones.

Los hombres blancos heterosexuales de clase media (y media-alta, como en el caso de Brad, el protagonista de la peli) también lloramos. Sabemos que queda mal decirlo, porque existen refugiados sirianos, víctimas de maltrato, personas que viven en la indigencia y enfermos terminales que quizá lloran menos que nosotros. Ahora bien, yo no soy quien para afirmar que siento que sufro menos que una niña explotada o más que un millonario, porque nunca he sido ninguna de estas dos cosas. La cuestión es que, una vez tenemos cubiertas las necesidades básicas, y viviendo en una sociedad capitalista competitiva, nos queda tiempo libre para pasar a un nuevo espectro de sufrimiento que nos hace obsesionarnos en la comparación y nos mata de envidia. Aunque racionalmente sepamos que es ridículo, que vivimos bien, que en términos generales hemos tenido mucha suerte.

Mike White, el prometedor guionista de ‘The Good Girl’ (Miguel Arteta, 2002), aquí también director (y actor en un pequeño papel), finalmente vuelve a acertar, esta vez hablando de las crisis que parece egoísta reconocer en voz alta. Y si hay una crisis, no puede faltar un Ben Stiller para ponerle cara (‘Greenberg’, 2010; ‘The Secret Life of Walter Mitty’, 2013; ‘While We're Young’, 2014; ‘Zoolander No. 2’, 2016; ‘The Meyerowitz Stories’, 2017). Lo aderezamos con acertados secundarios e intermitentes golpes de violín bien colocados, lo metemos en un bonito envoltorio indie, y obtenemos un pausado drama capaz de mantenernos sonriendo en todo momento. Sin necesidad de ser hombres blancos heterosexuales.

De digestión agradable (pero debe digerirse).


La frase: «En realidad no hay ninguna cantidad de dinero que usted pueda pagar para cambiar de clase.»
El personaje: el rico amigo jubilado que vive la vida ideal de surfista (Jemaine Clement).
La escena para el recuerdo: el concierto.


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13 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Molly's Game
Molly's Game (2017)
  • 6,8
    11.011
  • Estados Unidos Aaron Sorkin
  • Jessica Chastain, Idris Elba, Kevin Costner, Michael Cera, ...
8
El centro del universo es una mesa de póquer
Ambiciones, adicciones, olor a ron y frambuesa, una rama.

Tras poco más de tres años de publicarse el libro autobiográfico de Molly Bloom, la reina del póquer, podemos ver su adaptación al cine. ‘Molly’s Game’ recuerda inevitablemente a ‘The Wolf of Wall Street’, pero al no ser tan excesiva gustará a más tipos de público.

Tenemos un personaje fuerte que nos enseña con el cinismo procedente los tejemanejes de uno de los sectores más podridos de la sociedad. Y se agradece que lo haga con este humor y a un ritmo tan endiablado, ya que pararse a pensar mucho en ello resultaría estremecedor.

El guion es inteligente, las actuaciones de premio, la dirección dinámica... Como punto no del todo positivo, me queda la sensación de estar dando demasiadas vueltas en el mismo sitio y pasar de puntillas por los temas que dejarían peor a la protagonista.

Y una advertencia: id al cine bien despiertos, ya que entre la voz en off y los diálogos acelerados casi podrían contarse con los dedos de una mano los momentos en los que pasan más de cinco segundos sin que alguien diga nada.


La frase: cuando un psiquiatra dice “es increíble lo rápido que se avanza cuando no se cobra por horas”.
El personaje: el único irlandés (Chris O’Doud) que juega a póquer con los rusos.
La escena para el recuerdo: la partida en la que un error te invierte la racha.


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39 de 48 usuarios han encontrado esta crítica útil
La guerra del planeta de los simios
La guerra del planeta de los simios (2017)
  • 6,5
    21.543
  • Estados Unidos Matt Reeves
  • Andy Serkis, Woody Harrelson, Amiah Miller, Gabriel Chavarria, ...
7
Ape-pocalypse Now
Odio, venganza, autoridad, misericordia, supervivencia.

Antes de nada, hay que avisar de que el título de la película es engañoso: debería haberse intercambiado con la anterior (“La guerra del planeta de los simios” <=> “El amanecer del planeta de los simios”), ya que en esta no vamos a encontrar una épica guerra entre simios y humanos, sino básicamente una misión de comandos que servirá para “acabar de enlazar” la saga digital con la película del 68.

Estamos en el último episodio de la trilogía iniciada con “El origen del planeta de los simios” (Rupert Wyatt, 2011), por lo que ya tenemos algunos pilares sólidos: sabemos que la saga se distingue por ser dramática y sensible, por esconder un buen puñado de referencias y detalles ingeniosos, por ofrecer una banda sonora y una fotografía poderosas..., y por mostrar simios con metralletas (que, no nos engañemos, en el fondo es lo que vamos a ver todos los que pagamos la entrada).

Realmente, “La guerra del planeta de los simios” no falla en nada de eso. Su problema es que no aporta mucho más, ni tan solo con su principal reclamo, el enemigo de turno: el Coronel, un humano capaz de dar la réplica a la intensisísima mirada del simio protagonista. Siempre vale la pena ver un papel de Woody Harrelson (“Los blancos no la saben meter”, “Asesinos natos”, “Defendor”), y esta película no es una excepción, pero, pensándolo fríamente, lo único que le vemos hacer aquí es una imitación del coronel Kurtz de Marlon Brando (imitación muy buena, claro está, pero teatrera al fin y al cabo).

Y sí, ya se anunciaba que “La guerra del planeta de los simios” contendría alguna referencia a “Apocalypse Now” (Francis Ford Coppola, 1979), pero lo que no se esperaba es que directamente fuera un remake encubierto. No lo veo ni positivo ni negativo; es… curioso. Quizá se ponga de moda este nuevo género: el remake ambientado en una franquicia. ¿Veremos, por ejemplo, un remake de “Mrs. Doubtfire” inserido en la saga de “Alien”?

A grandes rasgos, me parece una película bastante completa; solo le fallan algunos inverosímiles golpes de un guion que ahora se hace el cabrón para hacer sufrir a los protagonistas y ahora se las apaña mágicamente para sacarles las castañas del fuego.

En definitiva, aunque la saga haya ido de más a menos, con “La guerra del planeta de los simios” logra ¿acabar? dignamente. No me arrepiento de haberla visto, pero también es cierto que le echo en falta alguna emoción o tensión que las anteriores sí supieron transmitirme.


La frase: «¡Oop uh-ak-ak chee ack eek!»
El personaje: el pobre caballo blanco que tiene que aguantar todo el peso de Luca.
La escena para el recuerdo: me quedo con la introducción; te pone en situación de forma muy efectiva, sabe hacerte generar preguntas, y te transmite más sensación de peligro e incertidumbre que el resto de la película. Y todo eso con personajes que no te importan.

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4 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Alien: Covenant
Alien: Covenant (2017)
  • 5,6
    22.431
  • Estados Unidos Ridley Scott
  • Michael Fassbender, Katherine Waterston, Billy Crudup, Demian Bichir, ...
6
La sinfonía de Ridley Scott (o Fassbender se toca la flauta)
Creadores, criaturas, matrimonios, pasatiempos, Michael Fassbender, sangre.

El viaje de la nave colonizadora Covenant es interrumpido por una explosión cercana que llevará a los tripulantes a plantearse cambiar su destino inicial para probar suerte en un planeta desconocido… donde todo parece indicar que no van a encontrar nada bueno. Por suerte, Ridley Scott tomó nota de sus errores pasados y pidió a los guionistas que el cociente intelectual de los tripulantes de la Covenant fuera ligeramente más alto que el de los de la Prometheus… Y, bueno, supongo que lo habrán intentado, diría que sí se aprecia una ligera mejora. Quizá dentro de dos secuelas ya serán 'borderlines' y tendrán alguna posibilidad real de sobrevivir.

En esta secuela de precuela todo resulta muy previsible, y los errores argumentales sumados a la repetición de escenas ya vistas casi han conseguido hacerme perder el interés y la fe en el universo de "Alien" (Ridley Scott, 1979). Aún así, de algún modo, el mítico diseño de los xenomorfos (no muy bien explotado en esta última película, todo sea dicho) y el carismático personaje de Fassbender tienen el gancho suficiente para paliar un poco las carencias del conjunto, y, para bien o para mal, parece que la franquicia seguirá adelante.

Para acabar, querría resaltar que en "Alien: Covenant" las cuestiones sobre la creación están abordadas con más elocuencia que en "Prometheus" (Ridley Scott, 2012)… Ahora bien, tampoco esperéis que se os aclare nada. Yo os diré cómo va a acabar todo, quizá dentro de seis películas: simplemente se va a descubrir que los creadores de la humanidad son unos seres pequeños, deformes y mezquinos. Porque cualquiera que diseñe una criatura intentará siempre que sea superior a sí mismo (si no, ¿pa’ qué?).


La frase: «Una nota desafinada puede destrozar toda una sinfonía.» Irónicamente, la película no se esfuerza lo suficiente para aplicarse el cuento.

El personaje: sin duda, el capitán Branson (papelón de James Franco). En segundo término, David (el robot interpretado por Michael Fassbender) sigue siendo un personaje potente, y es quien tiene las conversaciones más interesantes de la película.

La escena para el recuerdo: la de los resbalones con la sangre. Divertidísima. Imaginadla protagonizada por Mr. Bean. De hecho, tanto "Prometheus" como "Alien: Covenant" mejorarían muchísimo si todos los papeles humanos fueran interpretados por Rowan Atkinson.

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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Assassin's Creed
Assassin's Creed (2016)
  • 4,5
    15.097
  • Estados Unidos Justin Kurzel
  • Michael Fassbender, Marion Cotillard, Jeremy Irons, Charlotte Rampling, ...
5
Mucha águila digital y pocas nueces
Polvo, lucecitas, parkour, capuchas.

Estamos a finales del siglo XV y a principios del XXI a la vez, y tenemos por un lado una buena película de acrobacias en la Inquisición española y por el otro un thriller de ciencia ficción que juega con la idea de “curar” la agresividad en la sociedad. Pero a la hora de la verdad el peso de la película recae fundamentalmente en la parte del “presente”, y los episodios del pasado acaban sirviendo como simples anécdotas trepidantes para adornar una historia previsible y mal narrada (unas cosas se explican reiterativamente mientras otras se pasan por alto, los diálogos son poco verosímiles, y los personajes se pasan el rato posando como si solo les preocupara salir en plan malote en la foto). Para colmo, la conclusión no es para nada satisfactoria, como te olías desde el principio, y solo sirve para invitarte a una secuela que no tiene ninguna garantía de estar mejor pensada que esta.

Por desgracia, la mezcla de ciencia ficción, acción, historia, intrigas y drama existencialista con la que pretendían sorprendernos Kurzel y Fassbender no acaba de encontrar un tono que funcione (y tampoco ayuda la falta de cohesión entre la fotografía, la banda sonora, los efectos digitales…). Era un reto difícil. Para adaptar un videojuego, les hubiera ido mejor seguir los pasos de “Prince of Persia: Las arenas del tiempo” (Mike Newell, 2010) o de la libre adaptación del Monkey Island© encubierta en “Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra” (Gore Verbinski, 2003), que se contentaban con ser películas de aventuras livianas pero más o menos sólidas, fieles al sentido del entretenimiento.

Da la impresión de que todo se ha querido planificar tanto que se ha perdido de vista el conjunto, de tal modo que el dramatismo y la espectacularidad que se habían pensado sobre el papel han acabo traduciéndose en frialdad y falta de energía en el celuloide. Al menos no estamos ante una película aburrida, aunque también es cierto que si en algún momento desconectas y te pones a pensar en tus cosas no vas a perderte nada.

Las ganas de abrir una buena franquicia cinematográfica estaban ahí, y a la historia se le entrevé potencial, pero para vérselo hay ponerle bastante imaginación (y quizá fe).


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12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mary and Max
Mary and Max (2009)
  • 8,1
    22.137
  • Australia Adam Elliot
  • Animation
10
Biografías de plastilina
Melbourne, Nueva York, cartas, chocolate, leche condensada, Noblets, jerez, «M».

Os presento a Adam Elliot (guionista, director y diseñador), el ganador del Oscar al mejor cortometraje de animación por “Harvie Krumpet” (2003). Con el Oscar bajo el brazo, Elliot tuvo la oportunidad de embarcarse en una travesía de cinco años para crear la mayor película de plastilina de la historia de Australia. Eso le permitió, con más presupuesto, enriquecer su estilo particular, pulir el tono, y abordar una historia más jugosa y ambiciosa.

Enmarcada en espectaculares escenarios de plastilina en blanco y negro en Nueva York y en blanco y marrón en Australia, “Mary and Max” narra una relación por correspondencia entre dos personajes que no consiguen comprender la vida por más que se esfuerzan: Mary Daisy Dinkle, una niña australiana de 8 años con una mancha de color caca en la frente, una madre alcohólica y cleptómana, y un padre apático que solo muestra interés por la taxidermia; y Max Jerry Horowitz, un norteamericano de 44 años obeso, con síndrome de Asperger y judío, pero ateo, que sigue llevando su kipá (el típico gorro judío) porque le mantiene el cerebro caliente.

Mary y Max son dos personas solitarias que toda la vida han buscado la amistad, pero el entorno en el que viven siempre les ha privado de ella y les ha hecho sentirse cada vez más extraños y más aislados. Hasta que fortuitamente encuentran en la otra punta del mundo al amigo que buscaban.

Desde el punto de vista tierno e inocente de las cartas que se envían los protagonistas, con el soporte de un narrador que les observa y describe desde una distancia prudencial, Elliot juega con una ironía despiadada. Sin tregua, te lleva de una bestialidad a otra, y raramente te deja pararte el tiempo suficiente para que te des cuenta de que quizá deberías dejar de sonreír y tendrías que empezar a tirarte de los pelos. Son tantas las frases lapidarias y detalles visuales, que es imposible digerirlos todos en un solo visionado.

En los diseños de los personajes (ya de por sí grotescos, “feos”), Elliot incorpora sus temblores congénitos, con lo cual acentúa sus imperfecciones. Hay que decir que, además, todos tienen alguna tara, como todo el mundo, pero él no las esconde ni deja que sus personajes se avergüencen de ellas, sino que las convierte en rasgos para caracterizarlos y dotarlos de una entrañabilidad difícil de superar.

No se me ocurre nada que no merezca ser resaltado de esta producción, pero quiero hacer una mención especial a la música (entre melancólica y vitalista) y a la fotografía (inspirada en el estilo de Diane Arbus), que ligan a la perfección con la estética de la plastilina de Elliot. Y además aprenderéis cosas interesantes, como que las tortugas pueden respirar por su ano. No se le puede pedir nada más a una película.

Pese a ganar ex aequo con “Coraline” (Henry Selick, 2009) el premio a mejor película en el festival de cine de animación de Annecy, “Mary and Max” no tuvo distribución en España. No se le debía prever un buen futuro comercial, como ha pasado hasta con “El Apóstol” (Fernando Cortizo, 2012). Parece que si no eres una producción de Aardman (“Wallace y Gromit”, “Chicken Run”, “¡Piratas!”) o de Tim Burton (“Pesadilla antes de Navidad”, “La novia cadáver”, “Frankenweenie”) lo tienes difícil, aunque seas mejor.


La frase: «Desafortunadamente, en América los bebés no vienen de latas de cola. Se lo pregunté a mi madre cuando tenía cuatro años, y me dijo que venían de huevos que ponían los rabinos. Si no eres judío, los ponen monjas católicas. Si eres ateo, los ponen sucias prostitutas solitarias.»
El personaje: el amigo imaginario de Max, el señor Ravioli (con sus libros de autoayuda).
La escena para el recuerdo: «Qué será será…»

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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
The Man from Earth
The Man from Earth (2007)
  • 7,5
    29.609
  • Estados Unidos Richard Schenkman
  • David Lee Smith, John Billingsley, Ellen Crawford, William Katt, ...
9
Un ejercicio de historia-ficción
Profesores universitarios, mudanza, Johnny Walker etiqueta verde, chimenea, preguntas, confesiones.

Eso son un historiador, un antropólogo, un arqueólogo, una historiadora, una historiadora del arte, un psicólogo y una estudiante que se reúnen en una casa en las afueras y no son un chiste.

El motivo de la reunión es despedir al profesor John Oldman, que se va después de haber estado trabajando diez años en la universidad con esos compañeros. Se nota que John esconde algo, y finalmente se atreve a hacerles una confesión, o más bien plantearles una cuestión, que les mantendrá entretenidos toda la tarde.

Sí, la película entera es una conversación, pero una conversación verosímil que no se acomoda en el elemento sorpresa, que se desarrolla hábilmente y que ofrece algunos momentos emocionantes. Difícilmente podría estar mejor exprimida.

Los personajes que hay en escena, esnobs de manual, conforman la audiencia perfecta para responder a la cuestión que les propone el anfitrión, y se encargan de hacerlo contraatacando con todas las preguntas obligatorias para que la historia tome consistencia. Además, también sirven para mostrar distintas formas de afrontar la situación, con reacciones que van de la más juguetona a la más sentida y teatral. Eso sí, lo que todos se preguntan, en el fondo, es si John se ha vuelto loco, si no es quien creían, o si simplemente les está tomando el pelo.

"The Man from Earth" es una producción forzosamente modesta que se ha convertido en película de culto por sus propios méritos. Evitad todos los spoilers que podáis, y buscadla, si aún no lo habéis hecho. Ya veréis como en pocos minutos habrá captado vuestra atención y querréis participar en la conversación con John Oldman.


El personaje: John, claramente.
La frase: «¿Cuántos de vosotros conocéis a cinco genios de su campo con quienes no estáis de acuerdo?, ¿uno a quien no estrangularíais?»
La escena para el recuerdo: el momento de la revelación más… fuerte.

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9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
El niño y la bestia
El niño y la bestia (2015)
  • 7,1
    4.780
  • Japón Mamoru Hosoda
  • Animation
8
Una película adulta... para niños y adultos
Personajes solitarios, laberintos mágicos de callejones, mundos paralelos, Moby Dick, oscuridad.

Hosoda nos invita a seguir a un niño y una bestia en una historia de aprendizaje y maduración que, a diferencia de las que hemos podido ver en “Karate Kid” (John G. Avildsen, 1984) o “El guerrero pacífico” (Victor Salva, 2006), es bidireccional.

La relación entre los dos protagonistas, y en especial el carisma de Kumatetsu, la bestia oso, sustenta una narración muy comedida que, sin esconder su didactismo ni el uso de ciertos lugares comunes y personajes prototípicos, consigue funcionar con personalidad y fluidez (aunque en algún momento puntual puede hacerse un pelín larga).

Otro aspecto que hace de “The Boy and the Beast" una propuesta destacable es el estilo de la animación. No es nada innovador, pero querría resaltar el efecto que provoca, encima de los detallados fondos de texturas realistas, el trazo fino y depurado de los personajes, que además están coloreados con los tonos vivos habituales en los dibujos animados. Este recurso luce especialmente en las escenas de acción, ya que da entidad a los personajes y multiplica el atractivo de sus movimientos.

En el mundo de las bestias encontraréis un buen puñado de personajes de diseño y carácter entrañables, que se contraponen a la impersonalidad de la gran ciudad humana, con luces, máquinas y multitudes indiferentes (la dicotomía es comparable a la contraposición burtoniana entre el mundo de los muertos, alegre y colorido, y el de los vivos, deprimente y gris). En estos dos escenarios, pues, Hosoda nos presenta un cuento de espíritu tradicional sobre la pureza de las bestias y la oscuridad que habita en los hombres, y lo hace con una buena dosis de elegancia y de sensibilidad. Y sí, también con la dosis reglamentaria de pequeñas mascotas peludas, de colegialas uniformadas, de catanas y de monstruos, como corresponde a toda película de animación nipona como dios manda.


La frase: «La telequinesis no funciona con el dolor de espalda.»
El personaje: el Gran Maestro. Insuperable.
La escena para el recuerdo: la primera lección.

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14 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
If Cats Disappeared from the World
If Cats Disappeared from the World (2016)
  • 5,8
    102
  • Japón Akira Nagai
  • Gaku Hamada, Mieko Harada, Anna Ishii, Aoi Miyazaki, ...
8
Mi vida sin…
Tumor terminal, teléfonos, películas, gatos, relojes.

Un joven cartero lleva una vida normal, sencilla, sin grandes pretensiones, pero acaba de saber que le queda poco tiempo de vida, y está dispuesto a hacer lo que sea para seguir en el mundo aunque sea un solo día más. A partir de este triste punto de partida, se desarrolla una entretenida fábula buenrollista con sentido del humor blando y llena de encanto.

“If Cats Disappeared from the World” es, en definitiva, una reflexión sobre las cosas que definen nuestra vida, hasta qué punto las valoramos, qué vale la pena conservar, y por qué. Pese a los temas que trata, logra no hacerse pesada ni empalagosa; no evita el punto melodramático, pero tampoco llega a pasarse, aunque en un par de momentos camine por la cuerda floja. Para ser japonesa, es muy contenida, la verdad.

Se trata de una historia universal; funcionaría igual de bien en cualquier sitio, con cualquier otra cultura. Ahora bien, si se estrenara en enero y la protagonizaran Eddie Redmayne y Carey Mulligan (o si la dirigiera David O. Russell) sería una firme candidata a los Oscar. ¡Cuidado con el remake!


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10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sam Was Here
Sam Was Here (2016)
  • 4,9
    458
  • Estados Unidos Christophe Deroo
  • Rusty Joiner, Sigrid La Chapelle, Rhoda Pell, Hassan Galedary
7
Un angustiante descenso al infierno
Bochorno, exteriores infinitos, interiores claustrofóbicos, sangre, ¿WTF?

Sam es un vendedor ambulante que busca clientes atravesando el desierto de Mojave como quien recorre la nada. Nadie le abre la puerta, y no consigue ver ni un solo cliente de ninguna de las maneras. Parece que todo el mundo se esconde de él. Pero no será exactamente así; por alguna razón, también habrá quien le persiga…

Nos encontramos en un mundo “premóviles”, lo que hace que el viaje de Sam sea más frustrante aún: no puede contactar con nadie, ni tan siquiera a través del teléfono. Deja sus tarjetas de visita, deja mensajes en los contestadores automáticos desde cabinas telefónicas, pero nunca nadie le responderá. Su único “contacto” con el mundo es un programa de radio que recoge las quejas e indignaciones de los oyentes.

El desierto, una misteriosa luz en el cielo, mensajes intimidatorios en el “busca”, un oso de peluche, un programa de radio, música electrónica, máscaras… Christophe Deroo nos invita a ir recogiendo piezas y piezas de un rompecabezas tenso, perturbador, violento y también paranoico. Son piezas de una belleza inquietante, que siempre te dejan con ganas de ir a por la siguiente, pero cuando coloques la última te darás cuenta de que, para completar el cuadro, te faltan más que las que has recogido. Lo cual también significa que podrías haber encajado de otro modo las que ya tenías…

No tengo manía a las historias con libre interpretación, pero “Sam Was Here” acaba pisando la línea (sin llegar a traspasar la frontera delirante del peor David Lynch). Con su primera película, Deroo demuestra que sabe atraparte, pero el final que propone, aunque no esté nada mal, decepciona un poco, más que nada porque con cada paso que daba te estaba haciendo esperar un desenlace más potente.


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14 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
Inside
Inside (2016)
  • 4,0
    1.203
  • España Miguel Ángel Vivas
  • Rachel Nichols, Laura Elena Harring, Andrea Tivadar, Stany Coppet, ...
5
Un thriller de terror de domingo por la tarde
Mujer vulnerable, psicópata inmortal, noche larga, plan absurdo, parto difícil.

La situación da su juego: una mujer embarazada, sola, con problemas auditivos y con un trauma en una casa grande en una noche lluviosa.

La dirección acompaña apropiadamente la historia; no me quejo de nada por lo que respecta al apartado técnico, veo algunos efectos bien pensados y un par de situaciones más o menos originales, pese a que la película no destaque precisamente por ser innovadora. Es una de mil del género. Esperas una característica que la distinga de las demás y la sitúe un poco por encima, y realmente parece que tenían la intención de hacerlo…, pero el fracaso es exagerado.

¿El problema? El habitual: un guion (escrito por Jaume Balagueró y Manu Díez, rehecho del guion de la recomendable "À l’intérieur", escrita y dirigida en 2007 por Alexandre Bustillo y Julien Maury) que no entiendo cómo pasó los “controles de calidad” para llegar a materializarse. El argumento no se desvela hasta el final, te ha generado una expectativa, te ha ido dando una serie de pistas de por dónde puede ir…, pero la explicación final no tiene nada que ver con las cosas que podrían tener una cierta lógica, no hay por dónde cogerlo… Y no entiendo como ninguno de los actores, operadores, etc., que vieron lo que pasaba en la película no fue al director a decirle «Perdona…, ¿estás seguro de que tiene que pasar eso?, es que no tiene ningún sentido».

Poco más que decir: es una película bien realizada, con una buena ambientación, actores solventes, ritmo más o menos decente, pero que vuelve a caer en todos los tópicos del género (reacciones absurdas, proezas físicas inverosímiles, cadena de coincidencias increíbles…) y no aporta nada.


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22 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tren a Busan
Tren a Busan (2016)
  • 6,8
    17.247
  • Corea del Sur Yeon Sang-ho
  • Gong Yoo, Ma Dong-seok, Ahn So-hee, Kim Soo-an, ...
7
Los coreanos también saben luchar contra el virus
Padre divorciado egoísta adicto al dinero y al trabajo, hija que hecha en falta el modelo paterno, viaje en tren, infectados, bates de béisbol.

Nos encontramos ante la típica relación paternofilial con apocalipsis zombi de por medio. Con zombis de hoy en día, es decir, infectados contorsionistas que corren mucho, que suponen un auténtico peligro para los ciudadanos del mundo moderno, que ya no se dejan atemorizar por simples muertos lentos y torpes.

La novedad esta vez es que las personas que quedan sin infectar tienen que conseguir sobrevivir en un espacio cerrado y en movimiento: un tren que viaja de Seúl a Busan. Y los trenes repletos de zombis dan su juego. Un ritmo correcto (con momentos realmente adrenalíticos incluidos) y unas cuantas situaciones interesantes, pero en líneas generales no se aleja mucho de los tópicos: encontraremos personajes planos, asistiremos a una sucesión de muertes no demasiado sorprendente, reviviremos situaciones mil veces vistas de interacción con los zombis, nos sorprenderemos de cómo los protagonistas van ganando confianza y destreza en el arte de matar, volveremos a descubrir que los peores monstruos son los humanos “normales”, etc.

En conclusión, sí, aún pueden darse nuevos envoltorios a la misma peli de zombis que tantas veces hemos visto. Es buena, pero a estas alturas le hecho de menos el punto innovador que sí he encontrado en “Melanie. The Girl With All the Gifts”. Lo que “Train to Busan” tiene realmente de original es que se complementa con “Seoul Station”, una película de animación simultánea a esta que a su vez le hace de precuela. Ambas las firma Yeon Sang-ho, el director de “The Fake”, recomendabilísimo thriller sobre sectas que en el año 2013 ganó el premio a mejor película de animación en el Festival de Sitges.

A los incondicionales de los zombis les parecerá bastante satisfactoria. Para el resto del mundo, será una película del género que está bien pero que podrían ahorrarse sin ningún problema.


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33 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Quién puede matar a un niño?
¿Quién puede matar a un niño? (1976)
  • 7,2
    10.139
  • España Narciso Ibáñez Serrador
  • Lewis Fiander, Prunella Ransome, Antonio Iranzo, Miguel Narros, ...
9
Una de terror
Veraneo, isla tranquila, niños, selección natural.

Un buen rollo que te cagas desde el principio: una cancioncilla más perturbadora que la de los niños saltando a la comba de "A Nightmare on Elm Street" (Wes Craven, 1984) se intercala con fragmentos de noticiario de sobremesa (estilo NO-DO, por supuesto, ya que la película es de 1976) que resumen las injusticias que se han llevado a cabo con los niños en la historia reciente. Ese montaje nos introduce en una versión de "The Birds" (Alfred Hichcock, 1963) con toques de "Rosemary’s Baby" (Roman Polansky, 1968) que presenta a los niños como agentes vengadores y consigue convertirse, atención, en una de las películas de terror más efectivas que he visto nunca.

La historia de "¿Quién puede matar a un niño?" se desarrolla en una atmósfera atípica dentro de este género: un caluroso verano, en una tranquila islita de pescadores aún no invadida por el turismo masivo. Además, como curiosidad, recordemos que estamos en el año 76, lo que permite, por ejemplo, que en los diálogos los personajes se metan tanto con los comunistas como con los fascistas.

La otra característica que hace destacar "¿Quién puede matar a un niño?" es que los “monstruos” de esta película no son demonios ni bestias, sino niños que, sin saber que están cansados de representar la inocencia y de ser los que pagan el pato, se dedican a jugar cruelmente (y a la vez inconscientemente, inocentemente) con los protagonistas. Puedes esperar de ellos cualquier cosa. Y dicha situación es perfecta para disimular las limitaciones interpretativas que suelen presentar los más pequeños, puesto que actúen como actúen (preferiblemente si no hablan) resultarán inquietantes.

En resumen: si queréis pasar un mal rato, os recomiendo que visitéis este pueblo veraniego de casas pintadas de cal.

La frase: al comentario «Hay demasiada gente» que hace Evelyn (embarazada), Tom le responde: «Pues tú estás haciendo más gente aún».
El personaje: el niño que pesca. ¿Con qué pesca?
La escena para el recuerdo: cuando los niños de un grupito van posándose uno a uno al lado de una barca, como si fueran pájaros, siempre vigilando, quizá esperando el momento de atacar.

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9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mi novia es un zombie
Mi novia es un zombie (1994)
  • 6,1
    1.742
  • Italia Michele Soavi
  • Rupert Everett, François Hadji-Lazaro, Anna Falchi, Mickey Knox, ...
8
Matar por indiferencia
Reaparecidos, balas, nihilismo, necrófilos, fuegos fatuos, chulos italianos.

Los muertos están cogiendo la costumbre de salir de sus tumbas a los siete días de ser enterrados, y el vigilante del cementerio (Rupert Everett en uno de sus mejores papeles) tiene que volver a matarlos para que no se escapen y puedan estorbar a alguien. No se queja ni pide un sobresueldo por hacerlo, porque encuentra más fácil meter un tiro a los reaparecidos que informar del problema al Ayuntamiento. Y, curiosamente, a pesar de esta carta de presentación, los pasos de "Dellamorte Dellamore" se alejan y se alejan de los de películas como "Army of Darkness" (Sam Raimi, 1992), "Braindead" (Peter Jackson, 1992) o "Zombieland" (Ruben Fleischer, 2009).

El desarrollo de la historia es difuso, hasta el final no se ve dónde quiere ir a parar (y os aseguro que cuando lo veáis querréis/necesitaréis volver a verla desde el principio), pero está amenizado por una sucesión de situaciones macabras que tienen su punto magnético. Hay que decir que Michele Soavi, el director, había trabajado a las órdenes de Terry William en "The Adventures of Baron Munchausen" (1998), lo cual notaréis, por ejemplo, en los efectos especiales y en algunos diseños del cementerio.

Las pretensiones poéticas tanto de los diálogos como de la puesta en escena visten la película de un tono entre onírico y “comiquero” (no es casualidad que el guion esté basado en una novela de Tiziano Sclavi, autor de la serie de cómics "Dylan Dog") que le pega mucho. Fuera de contexto, el guion en sí aprobaría justito; quiere ser demasiado ingenioso, gracioso, crítico y profundo, y no se le da del todo bien serlo. Pero se sigue con interés, y, por curioso, funciona.

"Dellamorte Dellamore" juega con la desventaja de ocultarse bajo la apariencia de comedia de terror, pero en el fondo aspira a llegar más allá. Y aunque quizá no siempre luce tanto como podría ni hace cuadrar lo que plantea, no se le puede negar que tiene su encanto… y uno de aquellos finales que, te gusten o no, inevitablemente se te quedarán grabados en la memoria.

La frase: «Todos hacemos cuanto podemos para no pensar en la vida.»
El personaje: Gnaghi.
La escena para el recuerdo: la última.

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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil