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Críticas de cinefiloman
Críticas ordenadas por:
Dolor y gloria
Dolor y gloria (2019)
  • 7,4
    5.918
  • España Pedro Almodóvar
  • Antonio Banderas, Asier Etxeandia, Penélope Cruz, Leonardo Sbaraglia, ...
6
Más Almodóvar y van...
Hay dos cosas que siempre me ha sido muy difícil soportar de las películas de Almodóvar: La decidida vocación egocéntrica que las alimenta, y fruto de ella, supongo, la sobreexposición de sus historias. Por eso, de sus películas, me gustan más entre menos de él tengan o menos explicitado esté. Algo que le cuesta. Supongo que tiene que ver con cómo es este director y que no puede hacer otra cosa. Algo muy respetable, por lo honesto, pero que no tiene porque agradar. Lo honesto sólo es honesto. Y el cine es mucho más.
No voy a ver todas sus películas, me aburro, pero esta me apetecía verla por un detalle: había visto a Antonio Banderas en el tráiler y lo que vi me sorprendió.
Este actor es fundamentalmente un actor de carácter, que cuando interpreta tiende a ser, o blanco o negro. El matiz no es lo suyo. Pero creo que, viendo esta interpretación, he estado equivocado todo este tiempo. Antonio Banderas sí que puede matizar pero hasta ahora no había encontrado el método.
¿Y cuál es el método, según yo?
Tener a la persona a la que va a interpretar al alcance de su mirada o conocerlo. En carne viva. Eso, o puede que con la vejez, le haya llegado como a los buenos vinos, las cualidades que hasta ese momento no había tenido.
Sea como sea, Banderas hace una interpretación sobresaliente del “alter ego” de Almodóvar. Y es lo único que me ha parecido reseñable en este film. Lo demás es más Almodóvar.
A mi hija pequeña le encantan los decorados saturados de este cineasta, a mi me agobian y no me dejan espacio para entrar en la historia. Su artificiosidad, los colores puros, intensos. La teatralidad de los personajes… la escena de las mujeres lavando la ropa en el río y cantando, con el niño zascandileando por allí, es directamente de cromo. Y a mí ese cine me parece cine en todo momento. Y para eso voy al teatro.
Seguramente Antonio Banderas en este papel habrá tenido toda la libertad del mundo. Al interpretar a Pedro Almodovar y hacerlo tan bien, a este le habrá parecido cojonudo. Dos “pedroalmodóvar” en vez de uno. ¡Con lo que Bergman llegó a hablar de él en sus películas y lo poco que se le notaba!
Indudablemente Pedro Almodóvar es un director muy personal que dejará su impronta en el cine español, y con más razón en el cine en general, por lo pintoresco, pero a mí no me acaba de gustar.
¡Qué le vamos a hacer!
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Mula
Mula (2018)
  • 6,7
    7.824
  • Estados Unidos Clint Eastwood
  • Clint Eastwood, Bradley Cooper, Dianne Wiest, Michael Peña, ...
7
Una suave resignación
Ya lo veo. Está al caer la película del rodaje en directo de la muerte natural de algún actor famoso, que llegando a sus últimos momentos en esta vida, decida que formen parte del argumento de algún film. Eso o algo parecido. Seguro que ya hay cabezas dándole vueltas al tema. Las últimas películas de Robert Redford y Clint Eastwood así parecen anunciarlo, encaminándose en esa dirección, y no veo razones para que la inventiva del creador se detenga ahí y no de un paso más, un paso más por otra parte con destino muy cierto… ¿Quizás Woody Allen? No sé.
Dicho esto, la película de Eastwood me parece más sólida que la de Redford. Quizás es que el primero tenga más cosas de las que arrepentirse o sea menos pudoroso o sea más reflexivo. Y eso se nota en la historia. La de Redford es más amable, más alejada de la persona y más centrada en el personaje, mientras que Eastwood, sin dejar de lado las referencias al personaje, esa simpática y repetida alusión a James Stewart, es más personal y menos para el escaparate con continuas reflexiones sobre el paso del tiempo del personaje que interpreta y que son indudablemente más reflexiones personales que de guion. Sus bromas sobre las proezas sexuales de un octogenario no dejan de ser un burlarse donde no queda más que impotencia y no sólo sexual.
Y una cosa que ha hecho muy bien y me ha gustado mucho. Nos ha engañado con el final. Donde todo el mundo esperaba un “grantorino”, él se ha hecho casi un “bergman”.
No es una gran película, hay ciertas irregularidades en el guion y el ritmo no siempre se desliza.
La sala de cine estaba lleno de incondicionales del Eastwood boyante del “spaguettiwestern”, del “alégrameeldía” y del Eastwood intenso de “Mistic River”, para mí su mejor película, que salieron agradablemente sorprendidos de un hombre que desde la última vuelta del camino hace sus reflexiones de la manera que ha hecho siempre, actuando, interpretando.
Siendo un actor eminentemente de carácter hasta se marca unos instantes de actor gestual, emocional y le pone, seguro que en un esfuerzo inhabitual en él, sentimientos a un rostro que siempre hemos visto hierático.
Salí de la película de Redford pensando en la poca necesidad de haberla hecho y salí de esta de Eastwood confortado.
Y no dejo de pensar en una película con “muerte en directo”. Y si no, el tiempo… ¿Quizás Richard Linklater se invente algo? No sé.
¡Ah! Y Clint Eastwood se parece muy poco a James Stewart, ni personalmente ni personajemente. No veo yo al Sr. Stewart de caza-recompensas ni de policía implacable y menos al Sr. Eastwood persiguiendo a Kim Novak tontamente por los puentes de Madison. Vamos, me parece a mí.
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Gente en sitios
Gente en sitios (2013)
  • 5,4
    4.003
  • España Juan Cavestany
  • Maribel Verdú, Adriana Ugarte, Alberto San Juan, Antonio de la Torre, ...
8
Inclasificable no, lo de después
No sé cómo encarar la reseña de este film. Porque para empezar esta película no es una película al uso, no hay una historia, con su planteamiento, desarrollo y desenlace. Hay muchos personajes pero no es una historia coral. No es cine. No es cine al uso. Al que vas a emocionarte, a evadirte, tiene más que ver con el video art que con la cinematografía.
O sea, hay que ir a verla con ganas. Uno tiene que poner mucho de su parte para encontrarle algún sentido a esta proyección.
Hay gente que ante un cuadro de Tapies se extasía y otros que dicen: Pues se han dejado un trozo de saco o un trozo de alambre pegado al lienzo.
He oído a Juan Cavestany explicar su película y su explicación me ha convencido más de lo que estaba en que un artista no debe explicar lo que hace. Porque no se puede explicar lo que no se puede explicar y fruto de esa imposibilidad nace la obra. Mejor callarse, como dijo Wittgenstein.
Una serie de escenas que no tienen nada que ver unas con otras conforman esta historia. Y en estas escenas hay de todo. Comedia, tragedia, absurdo, enredo… como hay en la vida misma. Algunas escenas aisladas no servirían ni para un programa de humor barato. Pero, ¿Y qué? Algún cuadro de Miró no los pinta ni un niño, ¿Y qué?
El arte es eso.
El artista lo hace.
Conecta con algunas personas pero con otras se enfrenta.
Eso hace Cavestany en esta película, crear, no contar, o no al menos a la forma tradicional.
Esto no es cine. Es arte, nada más. El cine es mucho más.
Para que nos entendamos, si Velázquez es John Ford o John Huston, Cavestany se alinea al lado de los ya mencionados Miró y Tapies.
Te entra o no te entra.
Y como pasa con esos pintores tan personales, hay críticos que flipan y críticos que maldicen su dedicación. Intentando fijar una opinión, una teoría creativa, no encuentran la emoción, el aliento. No les vale el molde.
Hablar de interpretación, fotografía, ritmo, decorados… etc., no tiene mucho sentido.
De todas formas los amantes de la sorpresa, el reto, los descubrimientos, que no se arredran ante los retos del espíritu, tiene que ir a verla. Ensancha la perspectiva, aunque no sé en qué dirección, da músculo crítico. Como cuando pides jamón y te ponen algo que recuerda al cerdo.
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La enfermedad del domingo
La enfermedad del domingo (2018)
  • 6,6
    2.661
  • España Ramón Salazar
  • Bárbara Lennie, Susi Sánchez, Miguel Ángel Solá, Greta Fernández, ...
9
Peliculaza... sin ambages
Ya sé, ya sabemos todos, que el cine es un negocio, una industria, de la que hay que sacar beneficios y que hay que sacar al mercado con la mayor publicidad posible y con una red de distribución casi imprescindible. Pero digo yo, en esto del negocio, del mercado ¿no es una cosa importante, a tener muy en cuenta, la calidad del producto y más teniendo en cuenta que en el caso del cine, este también es arte y cultura? Sobre todo y antes que nada debería ser arte y cultura. Uno asiste a la campaña publicitaria de “Superlópez” y se queda patidifuso cuando va a ver el producto. O llega hasta los Goya, “Campeones”, que está muy bien y que tiene una intención muy loable. Y no digamos los bodrios americanos que nos tragamos.
Y así sucede que uno ve este film, casi de chiripa, yo no lo he visto en los cines comerciales, y se hace cruces de cómo está la distribución en España.
¿Cómo una película como ésta puede estar pasando sin pena ni gloria por nuestro cine?
Sólo puedo mantenerme un poco extrañado ante el título. Una niña abandonada por su madre con ocho años no se queda delante de la ventana mirando la calle como se suele hacer un domingo. En esas tardes de domingo que odiaba Juliette Grecó, si uno es un niño, está jugando en la calle o viendo la tele y si uno es adulto, uno está nostálgico, aburrido, deprimido, desesperanzado pero no se siente traicionado, abandonado y desde luego nada enfermo. Al menos es mi sensación.
Pero dejando del lado el poco acertado título, la película de Salazar es una señora película con todo casi perfecto. El decorado; el ritmo de narración, un pelín lento, por eso lo del casi; la minimalista banda sonora; las interpretaciones muy equilibradas de Bárbara Lennie y Susi Sánchez y sobre todo la magnífica historia llevada sin estridencias ni excesos, muy natural y conmovedora con escenas de impacto, de una estética casi gótica.
Una película sobre abandonos, traiciones, búsqueda de la libertad y rendición sin un pelo de revanchismo ni de didactismo. En fin, una gran película del cine español, otra, que como no lo remedie una mención a los Oscar o cualquier otro premio extranjero acabará reponiéndose en La 2 dentro de unos años y eso que es de Netflix.
De esta película se puede decir… que la distribución del cine español está a lo que está… money, money de la peor manera posible…
Una pena.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
El vicio del poder
El vicio del poder (2018)
  • 7,0
    6.507
  • Estados Unidos Adam McKay
  • Christian Bale, Amy Adams, Steve Carell, Sam Rockwell, ...
10
La sucia entraña del poder
Las caricaturas son esos dibujos que realzan del objetivo, generalmente una persona, aquello que le es más propio, que es sobresaliente en él, que es casi en algunos casos sobrenatural, increíble, irreal.
Pues bien, eso está haciendo Adam McKay, al menos en las dos películas suyas que yo he visto, y que le han dado justa y merecida fama. Si en “La gran apuesta” se escenificaba una delirante carrera en pos del dinero con dialogos extremados, actitudes de guiñol y personajes rozando el comic, en ésta, “El vicio del poder”, la intención es la misma, pero en vez de buscar dinero, buscar poder. ¿Para qué? No se sabe, nadie lo sabe.
Detrás de estas dos películas entreveo a un hombre flipado, estupefacto por como la vida cotidiana norteamericana fluye a pesar de la gente que la dirige. Ambiciosos, crueles, ineptos, infantiloides, borrachos, que si bien se mira ya existían en la Edad Media, en las cavernas, es decir siempre.
Y esa extrañeza es como un reto para Adam McKay, que lo plasma en una película para que se vea por todo el mundo y a ver qué pasa.
Pues no pasa nada. Habrá que esperar a la próxima. A ver si es capaz de conseguir que nos preocupemos, nos alarmemos y votemos a otros partidos y otros dirigentes. Aunque no deja de ser una amarga ironía que mientras vemos al garrulo que interpreta Christian Bale y al estúpido que da vida Sam Rockwell, Donald Trump esté gobernando el país.
Nos pone Adam McKay las fotos de los bombardeos, las de las victimas de esas guerras tan gratuitas que estos dos personajes promovieron y uno parece oírle decir ¿Qué más queréis, que desde la pantalla os salpique la sangre, oler cuerpos desmembrados con los intestinos reventados? Porque eso es lo que los seres desalmados que dirigen este mundo suelen ir causando.
Se rinde de alguna manera cuando al final del film decide que el protagonista se vuelva para la cámara y nos pida cuentas, a nosotros, a los que le votamos y lo pusimos ahí. ¿Y para qué me pusisteis? ¿Para qué? Se/Nos pregunta él.
La última canción de la banda sonora es la guinda del pastel.
Pero aún así siguen acudiendo las abejas a un panal de rica miel. Tantos que Trump quiere construir un muro. Esto no hay quién lo entienda. De ahí las caricaturas de Adam McKay.
Para acabar, si no se le da a Christian Bale el “Oscar al mejor actor”, o es que hay otro actor por ahí que lo hace colosal o definitivamente “Los Oscar” son unos premios cuanto menos sospechosos. Está prodigioso. Gestos, muecas, actitudes, un trabajo memorable. En justa reciprocidad al magnífico trabajo de maquillaje, otro Oscar.
Una obra maestra. Y no sólo de cine.
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Ida
Ida (2013)
  • 6,9
    14.601
  • Polonia Pawel Pawlikowski
  • Agata Kulesza, Agata Trzebuchowska, Joanna Kulig, Dawid Ogrodnik, ...
9
Cine clásico, cuando clásico quiere decir excelente
Pawel Pawlikowski ya ha conseguido su estilo de hacer cine. Sus películas tienen ese sello individual que las diferencia del resto y que las convierte en “sus películas”. De las últimas cuatro que son las que yo he visto, incluso las que podíamos calificar como menos de él, “Mi verano de amor” y “La mujer del quinto”, todas son introspectivas, misteriosas, ensimismadas en detalles, con planos lentos, largos y muy sugerentes.
Y digo que son menos de él por una razón muy simple. Las otras dos andan a vueltas con su país, Polonia, y su tiempo o su tiempo ligeramente anterior a él, segunda mitad del siglo XX, la postguerra.
“Cold War” y “Ida” tienen a Polonia como escenario, la segunda guerra mundial y su efecto, la guerra fría, como detonante creador. Y las dos tocan temas ya super-llevados al cine. El amor romántico destruido por causa de la guerra y llevado a la tragedia griega de “Cold War” y la búsqueda de los seres queridos, del pasado familiar junto con las miserias de nuestros semejantes en la segunda.
Hago la reseña de “Ida” porque su desenlace me parece más moderno y acorde con nuestro tiempo que “Cold War” que no deja de ser un poco una tragedia shakesperiana.
Creo que el blanco y negro de esta película es un absoluto acierto, era necesario, Imprescindible para acompañar los desolados y fríos espacios que vemos y la desesperanzada historia que queda después del holocausto. Mientras en “Cold War” puede ser una licencia artística en “Ida” es sustancial.
La protagonista recorre el camino de la curiosidad, sin pesar, fríamente hasta un familiar que aún ocupando un puesto eminente en el nuevo país surgido de la guerra es, sin embargo, el más frágil y el que termina sucumbiendo ante los hechos. Es el personaje, a mi modo de ver, protagonista de la cinta. Es lo humano de la historia. No hay esperanza para ella.
El desenlace, a pesar de venir de la mano de una Fe, cosa poco moderna hoy, es actual: la búsqueda de la esperanza en un camino propio, dejando al margen las soluciones colectivas y masificadas.
El cine de Pawel Pawlikowski es un cine de largo recorrido, muy fotográfico, lleno de detalles y nada complaciente con todo aquello que no rebasa un nivel de exigencia emocional alto. Que por otro lado es lo que vamos buscando al cine los espectadores. Emoción antes que entretenimiento. ¿Y eso?, se preguntara alguien. Pues muy fácil, la emoción es lo más entretenido que hay.
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Un tipo serio
Un tipo serio (2009)
  • 6,1
    22.163
  • Estados Unidos Joel Coen, Ethan Coen
  • Michael Stuhlbarg, Richard Kind, Fred Melamed, Sari Lennick, ...
9
Philip Allen o Woody Roth
A ver, no voy a decir que después de “Muerte entre las flores”, los Coen no han sido capaces de batir su propio record, vaya lo dije, pero hay que entenderlo, tenían una historia cojonuda gracias a Dashiell Hammet y supieron entenderla muy bien, más que muy bien, en “estado de gracia” bien, vamos, una obra maestra del cine de todos los tiempos. Que ya le gustaría a la anodina y sobrevalorada “Casablanca”. Pero no nos desviemos.
“A Serious man” es una película que ya desde el minuto uno se convierte en una acida y divertida visión del mundo judío y es inevitable acordarse de todos los autores literarios que han azotado la religión hebrea, Philip Roth por delante.
Parece, bueno parece no, es algo impepinable que los creadores de ascendencia judía tarde o temprano, o siempre, terminan haciendo alusión a su ascendencia judía. Y casi siempre en plan crítico, reivindicativo o directamente despreciando a esta confesión. Lo que ya da una idea de lo represora y constrictiva que es. Tanto o más que una boa constrictor.
Esto es lo que plasman de una forma divertida e irreverente este par de hermanos judíos.
La mezcla de la cotidiana vida americana con las costumbres de una comunidad judía, dan para infinidad de escenas rebosantes de acidez, estupefacción y lucidez sobre lo que es la libertad del ser humano, sus implicaciones en su comunidad y la manera de sobrevivir en ella. Que no es otra como en cualquier otra comunidad, que a base de trampas, falsedades e hipocresías.
Sólo que en otras comunidades las válvulas de escape son más abundantes y sobre todo la parafernalia, es menos edificante y soberbia.
Y en un bosque como este un individuo que quiere por encima cumplir con lo estipulado es pisoteado, vejado y humillado hasta la exasperación. Un hombre serio.
Nadie parece ser cómplice suyo. Está solo. Se ha tomado muy a pecho lo estipulado. Así un amante de su mujer, un alumno con la complicidad de su padre, una esposa que no aguanta tanta honestidad, unos rabinos desopilantes y unos hijos que no entienden nada que no sea lo suyo. ¡Ah! y un hermano impagable. Una colla de personajes que hacen las delicias de cualquiera que agradezca una venganza contra las costumbres y las tradiciones que amargan la vida a la buen agente y sirven de trampolín a los golfos, listos y aprovechados.
Toda la película la bordan los Coen, con unas interpretaciones trazadas a tiralíneas, estereotipadas que le vienen como un guante a la intención de la cinta y un guión repleto de escenas que podían ser “sketchs” individuales, algunos corrosivos, otros simpáticos pero todos aderezados con la salsa que también supo utilizar Roth.
Implacables en la narración, cuando parece que el protagonista se saldrá con la suya le llama su médico y ahí nos quedamos, oyendo a los “Jefferson Airplane”. Una banda de rock inequívocamente norteamericana para un film inevitablemente judío.
Burlona, implacable, divertida y acida. Muy recomendable. Después de “Muerte entre las flores” y “Fargo”….yo hablaría de trilogía.
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Infiltrado en el KKKlan
Infiltrado en el KKKlan (2018)
  • 6,5
    11.267
  • Estados Unidos Spike Lee
  • John David Washington, Adam Driver, Topher Grace, Laura Harrier, ...
5
Fuera de todo objetivo
Parece clara la intención de Spike Lee en ésta, como en todas sus películas, de plantear una situación degradante en la que un país lleno de postureo, aún hoy en día, es racista y maltrata tanto a minorías como a no tan minorías debido a su raza y procedencia. Vale. El mundo de los negros es el universo de este director. El fue el primero que construyó en el cine una óptica negra para narrar la vida de los negros en USA. Vale. Algunas veces sin casi blancos y algunas veces sin casi racismo. Vale. A partir de ahí las películas y series de negros menudearon.
Pero si eso es lo que busca en este film la forma de hacerlo no funciona.
Uno llega a las imágenes finales de la historia y se encuentra descolocado. ¿Esto iba en serio? Ya lo sospechaba uno. Viendo al KKK y ciertos comportamientos. Pero el hecho es que durante toda la proyección Spike Lee ha estado haciendo otra cosa.
Con un guión irregular, de dialogos algunas veces descabalgados, caricaturescos, para unos personajes que no cuajan, ninguno, más propios de Eddy Murphy y compañía, el director nos lleva por una historia que uno imagina tremenda pero que el banaliza y en la que comete errores como “nazificar” a los blancos. Me explico. En esta película los blancos son tan tontos, tan pueriles, tan malos, tan locos, tan borrachos como en muchas películas “fast food” han sido y seguirán siéndolo, me imagino, los rusos, los alemanes o los pieles rojas. O en algunas españolas del franquismo, los rojos.
La única blanca con papel preponderante en la peli, es retrasada mental y gorda. El jefe del KKK es un engreído, fatuo, no ya caricaturesco sino intencionadamente repulsivo.
O sea que al final uno llega al trozo “documental” del film y no siente nada. Un poco la sensación que uno tiene cuando oye en un noticiero que han muerto unos cuantos emigrantes en el Mediterráneo y a continuación el locutor o locutora te dice que te compre determinada marca de automóvil porque vas a ligar más. ¿Acualo?
Si lo que Spike Lee quería era hacer una crítica sobre el racismo imperante en los USA, casi no lo consigue.
Si lo quiere es vengarse de los blancos racistas, ridiculizándolos, casi tampoco. Porque son unos blancos increíbles. Los blancos racistas hoy en día están en la Casa Blanca. Y no tiene un pelo de tonto.
Una película tonta e intrascendente. A pesar del tema. Repito, la intención no he sido capaz de verla.
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6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Anónimos
Anónimos (2003)
  • 4,5
    759
  • Estados Unidos Larry Charles
  • Jeff Bridges, Penélope Cruz, Bob Dylan, John Goodman, ...
3
Peor imposible
Nada en esta película tiene pies o cabeza. Y mucho menos, no sé, una línea narrativa, de guión o de algo que haga que lo que se está viendo forme un todo homogéneo. Es un todo disparatado, inconexo, con un gran plantel de actores, interpretando unos papeles que no pegan unos con otros ni por casualidad. Uno está toda la proyección imaginándose al personal que suele haber tras las cámaras, toda esa parafernalia de ayudantes, iluminadores, cámaras, guionistas, director… tal es el nulo poder de embeleso del film.
Los dialogos, unas veces son estúpidos, otros pretenciosos, otras banales.
Se puede decir, que si relacionamos el potencial interpretativo con el resultado de la película resultante, estamos ante la peor que he visto en mi vida.
Y todo, seguramente, porque conociendo como las gasta el perpetrador a buen seguro del proyecto, no habrá dejado rincón del mismo sin añadirle su toque. Me estoy refiriendo a Bob Dylan, que ya ha hecho incursiones en el cine, todas con más pena que gloria.
Si les digo que es tan buen músico como mal actor, teniendo en cuenta que para mí es el mayor músico del siglo XX en esto de la música moderna, pues tendrán una idea de por dónde van sus dotes interpretativas. Peor imposible. Estás embebido en los pocos duelos de calidad interpretativa que protagonizan Jeff Bridges y John Goodman, aparece Bob Dylan, y casi se te escapa… ¡Corten, corten!, ¿Quién es ese de las greñas?... en serio.
Exactamente no se que pretendía al escribir este guión, pues parece que lo escribió él, si es que sabía lo que pretendía. Más parece un experimento para olvidar que otra cosa.
Sólo la BSO de la película se salva.
Músico a tu música.
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Call Me by Your Name
Call Me by Your Name (2017)
  • 7,4
    18.465
  • Italia Luca Guadagnino
  • Timothée Chalamet, Armie Hammer, Michael Stuhlbarg, Amira Casar, ...
6
Nada que decir
Una película tan bien dirigida e interpretada como otras recientes películas italianas de más fama y más pretenciosidad, y con la misma artificiosidad, de un preciosismo que aburre, y mostrando una descara explotación del legado histórico-cultural y geográfico del país que cansa.
Si le quitamos eso a la historia y el hecho, que podía ser particular en los años setenta del pasado siglo, de que el argumento verse sobre una relación gay, nos queda una película más de amores de verano y aprendizaje existencial y emocional.
Sólo salvaría de la película el largo y emotivo parlamento del padre del joven al final de la proyección.
Lo demás se queda en una aparente y perfecta narración cinematográfica, sin sustancia, nada original y con montones de recursos manidos.
Todo muy “dejá vu”
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Todos lo saben
Todos lo saben (2018)
  • 6,6
    10.511
  • España Asghar Farhadi
  • Penélope Cruz, Javier Bardem, Ricardo Darín, Eduard Fernández, ...
5
Una telenovela
Viendo esta película me acordé de Woody Allen y su película española, Vicky Cristina Barcelona, y no porque también actuasen Javier Bardem y Penélope Cruz, mucho más acertados en esta que en aquella, si no porque los dos directores necesitaron y no utilizaron un asesor social, o como se quiera llamar, para adecuar y enfocar la trama de una manera más en consonancia con nuestro tiempo y modo de relacionarnos. En la de Allen hay un tablado flamenco en Oviedo, ¡My good!, y en esta la boda tenía más que ver con una boda griega, iraní o en todo caso una nuestra de hace cien años. Que alguien me diga que eso le da a la película un toque de intemporalidad, pues vale. Pero si se trata de relatar un docudrama de relaciones humanas creo que mejor fijar lo que está pasando. Adquiere mayor consistencia.
Consistencia es algo que al cine de Farhadi le falta, quizás porque aunque vive en Occidente sigue impregnado del sentir y la emoción de su tierra iraní. Y hay un desajuste evidente sobre lo qué y cómo se narra.
Eso y su tendencia a la teatralización convierten sus películas en algo que uno tiene la sensación de que se salvan en el último instante o que están siempre al borde la telenovela. En este film no hay el juego creativo de “El viajante” y la trama es simple y mil veces vista. Las interpretaciones, ajustadas y esforzadas, denotan una potente dirección pero los espectadores, al menos los españoles, al menos yo, viéndola tenía la sensación de estar viendo un cine de los sesenta o anterior.
No comprendo cómo este cine recibe tanto premio y alabanza. Es un cine ingenuo, simple, anticuado y tengo la sensación de que muchos de los parabienes que recibe se alimentan de la nostalgia. Un poco como nos mostramos ante la inocencia de un niño.
Vease “El último tango en París” o “Muerte en Venecia” o cualquier película de Antonioni o Godard y si no se preguntan ustedes
-¿Qué ha pasado que estamos otra vez como al principio?
o,
-¿Es esto un regreso al futuro?
o,
-¿Rodamos en círculo?
Es que, o ven poco cine, o ven mucho cine de barrio.
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4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dispongo de barcos
Dispongo de barcos (2010)
  • 5,1
    480
  • España Juan Cavestany
  • Antonio de la Torre, Roberto Álamo, Diego París, Andrés Lima, ...
9
Arte, valor, compromiso...qué más se puede pedir?
En esta película Juan Cavestany muestra con más claridad que en “Gente en sitios” un plan y un lenguaje mediante el cual podemos llegar a entender sus intenciones. Hay unos contenedores disciplinadamente colocados esperando que alguien que disponga de barcos los lleve a algún sitio y que por lo tanto les dé sentido a su existencia de alguna manera. ¿Un contenedor que no va a ningún sitio para qué ha sido creado?. Pero contenedores cerrados, incapaces de comunicarse entre ellos. Y alrededor de esa imagen que se repite a lo largo de la narración se mueven los personajes de la historia, tan cerrados, tan incomunicados como los contenedores.
El personalísimo cine de Juan Cavestany que va más allá del cine de autor, en cuanto que no pierde nunca de vista al espectador, a favor de la historia, al que muestra un retrato de la sociedad de nuestro tiempo, un estado humano determinado, una masificación tecnológica e industrial en la que el hombre ha perdido cualquier guía posible de pensamiento y comportamiento, su soledad, su incomunicación, el sinsentido de la existencia como marcas del momento que vivimos.
Somos contenedores clasificados, sólidos pero encerrados en sí mismo, esperando barcos para ir dónde… de ahí el ofrecimiento: Dispongo de barcos.
Las películas de Cavestany, seguramente forzadas por los cortos presupuestos, se han acomodado a la cámara precaria, los colores y la fotografía casi de aficionado, huyendo de toda posible complacencia.
Sus personajes, caricaturas cargadas con la infelicidad del hombre, que escuchan paredes, que se peinan con las manos después de haberlas mojado en un charco, que buscan a alguien que les selle unos papeles, quien quiera que sea, que compran en un puesto de un mercado cerrado, todos de alguna manera subyugados por una existencia a la que sirven y de la que no son cómplices. Imposible serlo.
“Dispongo de barcos” no es diferente a “Gente en sitios”
El guión se compone de diálogos absurdo que revelan una incomunicación entre una pareja de homosexuales, el buscador de un sellador de papeles, un emprendedor que no acaba de encontrar qué emprender y un matrimonio formado por un hombre y una mujer que ha encontrado en un descampado se supone que muerta.
Cine cargado con todos los adjetivos que posiblemente más pueden explicar nuestra vida, o al menos reflexionar sobre ella, y que paradójicamente menos aparecen en las salas comerciales. Porque es un cine que pone la cabeza como un bombo. Y eso, ¿A quién le interesa? Pues a mí, por ejemplo. Y mucho.
Fruto de ese posicionamiento el cine de Juan Cavestany es valiente y arriesgado. Que ya es de agradecer.
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Funny Games
Funny Games (1997)
  • 7,4
    38.995
  • Austria Michael Haneke
  • Susanne Lothar, Ulrich Mühe, Arno Frisch, Frank Giering, ...
10
Terror, no. Horror
Sólo cuando entré en el juego que Haneke plantea con este film empecé a disfrutar de él. Hasta ese momento me estaba pareciendo un film desagradable, repulsivo y seguía viéndolo a fuerza de voluntad. Porque la rabia me estaba resultando incontrolable.
¿Y en qué consiste el juego del director en esta película? Pues en vapulear al espectador. En no dejar en ningún momento que se relaje y tenga una proyección tranquila. El cine de Michael Haneke no es light, siempre escarba en los más profundo y espantoso del ser humano.
Esto convierte la visión de la historia en una experiencia de una incomodidad muy perturbadora, insoportable. Pero si dejas de oponerte y te dejas llevar entonces es como un guiño y ese guiño te amansa y ya puedes ver la película hasta el final, admirando la perversidad y lo demoniaco de la intención de Haneke.
¿Cuando me sucedió eso?, pues casi al final, sí, sufrí de lo lindo, cuando tranquilamente ante un hecho que no te parece nada conveniente, uno de los psicópatas, que ya ha coqueteado con el espectador varias veces, toma las riendas de la narración, literalmente, y la lleva por donde tiene que ir.
Una genial artimaña que a mí me sirvió para empezar a danzar al ritmo de Haneke pero que él utiliza impertinentemente para decir: Mirad si voy sobrado que incluso diciendo a voz en grito que esto es una película os he metido el miedo, el horror y el asco en vena.
Porque ésta es una película técnicamente irreprochable, el psicópata que lleva el mando está insuperable en su interpretación, las artimañas del guion son espeluznantes y el ritmo impuesto por el director una absoluta muestra de sadismo hacia el espectador. El pobre espectador que una cosa saca en claro: Ver una película en que el horror, el asco, la repulsión y las ganas de venganza que pueda sentir supere al que esta película propicia le va a costar.
He visto cientos de films, muchos de psicópatas, de miedo, de horror, pero que estén a la altura de éste, ninguno. Una obra maestra. A pesar de lo terrible de la historia.
Espero que hasta que pase un tiempo nadie llame a mi puerta pidiendo unos huevos, cuatro exactamente.
El remake americano, no le veo la razón.
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La región salvaje
La región salvaje (2016)
  • 6,2
    989
  • México Amat Escalante
  • Simone Bucio, Ruth Jazmín Ramos, Jesús Meza, Edén Villavicencio, ...
8
El tremendismo de Amat Escalante
Las películas de Amat Escalante no aburren, son estimulantes y siempre hablan de Méjico. Por lo menos de la sociedad mejicana.
Que sean películas impactantes, violentas, que los hombres carguen con su papel de macho y las mujeres vivan una vida ajena, aunque sea la suya, ya es lo habitual en su cine.
Él lo único que hace y es mucho, es cargar las historias de fuerza arrolladoramente visual y expresiva, introducir algún ingrediente extraño, como se hace en las comidas, para potenciar el “sabor” del plato y una libertad total para hilar los sucesos. Sin ninguna barrera.
Aunque parezca mentira Amat Escalante mima al espectador, aunque lo mime para ponerle delante lo más sórdido que uno se pueda imaginar.
Esta película más simbólica que “Heli” y menos reivindicativa que “Los bastardos” y por lo tanto menos acomodada al hilo de la actualidad latente mejicana es sin embargo más reflexiva. No para en un momento determinado de la historia de Méjico, si no que la abarca, contempla su lugar en el mundo.
El estrambótico extraterrestre es una excusa que pone sobre la mesa las carencias, los tabús, que como país ha arrastrado Méjico hasta el momento actual.
Para eso sirve el arte, para que el artista traduzca lo innombrable, lo raro, lo malévolo al lenguaje de la emoción y los sentimientos.
Toda esta intensidad narrativa de Amat Escalante oculta o deja en la sombra lo que viene a ser la técnica cinematográfica: Interpretación, guión, fotografía, música, ritmo, armonía, etc., etc. Está por encima de todo la historia. Por eso ciertas inexactitudes, ciertas imágenes, las interpretaciones planas, la falta de guión, no se tienen en cuenta a pesar de estar ahí. Cine de autor con todas sus consecuencias.
Por ahora no hay que perderse ninguna película de Amat Escalante. Por ahora. Todo cansa.
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La alta sociedad
La alta sociedad (2016)
  • 5,0
    914
  • Francia Bruno Dumont
  • Fabrice Luchini, Juliette Binoche, Valeria Bruni Tedeschi, Brandon Lavieville, ...
9
Cine de arte y más arte
Esta película se proyectó en España bajo el título “La Alta Sociedad”, cuando su título era el nombre de uno de los personajes principales. Si el director hubiera querido que se titulase “la alta sociedad” la hubiera intitulado “La Haute Societé”, pero no, la tituló de otra manera. Pues en España pasando. En fin.
Algunas películas se están convirtiendo en propuestas artísticas en la que lo que menos importa son las normas o reglas estéticas, argumentales al uso del cine o por lo menos tienen un papel secundario.
El director busca una creación personal, lo más personal posible, en la que lo que prima es la satisfacción creativa de la artista. En la que se busca no ser nada complaciente con el espectador, en la que se plantean juegos de adivinanzas, extrañezas varias, se manifiestan influencias nada enmascaradas de otros directores, invitando al que contempla la historia a disfrutar de otros sabores además del esperado. Como en platos tradicionales en los que el cocinero introduce ingredientes inesperados, sabores asonantes, y en los que la estética juega un papel muy importante.
En este film se narra la historia de amor entre dos jóvenes pertenecientes a clases sociales diferentes y sucede al lado de la desembocadura de un río. Una historia que discurre paralela con la extraña desaparición de turistas.
Si les digo que hay incestos, transexualismo, canibalismo y les añado que hay una cierta estética impresionista en la fotografía, que hay referencias al mundo pictórico de Chagall y que un par de policías son el gordo y el flaco, además de ofrecer todos los personajes unos comportamientos grotescos (Amelie y su estética al canto), tendrán ustedes los ingredientes de un plato que no se imaginan como puede saber.
Olvídense del guión, de las interpretaciones, fotografía como se olvidan del sabor dulce, amargo, agrio, salado en la nueva cocina.
Vayan a este cine con el mismo espíritu que van a un menú degustación. No se emocionaran ni se divertirán y desde luego no se aburrirán en ningún momento, la película no da tregua.
Se reirán pero no es una comedia y habrá escenas trágicas y casi “gores” pero no es una tragedia.
Un universo absurdo contado como si fuese neorrealismo o algo así. Merece mucho la pena verla.
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La forma del agua
La forma del agua (2017)
  • 6,5
    38.349
  • Estados Unidos Guillermo del Toro
  • Sally Hawkins, Doug Jones, Michael Shannon, Octavia Spencer, ...
7
Excelente artesanía,arte poco
Cada vez se hace más necesario valorar el arte desde el punto de vista técnico, por un lado, y desde el propio valor artístico, por el otro. Es decir, el espectáculo y la sustancia. La forma y el fondo. Una voz afinada, potente y de amplio recorrido no tiene que venir acompañada de originalidad, de textos de calidad, etc., etc. Lo mismo pasa con la pintura. Uno puede pintar cuadros impresionistas de técnica perfecta… pero el impresionismo nació hace un siglo.
En esta película, Guillermo del Toro demuestra que es un cineasta de un nivel altísimo. Su film está brillantemente dirigido en cualquiera de los aspectos que se quieran contemplar: Guión, interpretación, montaje, fotografía, casting… no veo ningún fallo en esta proyección.
Técnicamente perfecta.
Artísticamente, es otra cosa.
Primero el tema: La Bella y la Bestia. O quizás aquella en la que Tom Hanks se liaba con una sirena. Hasta me parece que tiene una denuncia por plagio de una obra de un autor premiado con el Pulitzer.
No hay nada nuevo en esta historia. Lo anecdótico que supone las características de los personajes no es suficiente. La ambientación en la guerra fría… ¿Qué decir?
Resumiendo, técnicamente impecable; artísticamente, irrelevante.
Sin embargo se ha llevado un montón de premios. ¿Se premia el oficio, no el talento; la artesanía, no el arte? No lo sé.
No quiero descalificar la película. Hay films que tocan temas manidos pero en su forma me atraen por su originalidad en el enfoque, por su interpretación de los hechos, por la fotografía oscura y sugerente. Pero no encuentro nada de eso en esta película. Sólo que está irreprochablemente bien hecha. Nada más. Para mí no es suficiente. Otros, puede que sea lo único que esperan. Entretenimiento mondo y lirondo.
http://cadasegundoajeno.blogspot.com/2018/07/la-forma-del-agua-de-guillermo-del-toro.html?zx=2b666478364cb8e0
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Animal Kingdom
Animal Kingdom (2010)
  • 6,6
    11.808
  • Australia David Michôd
  • James Frecheville, Ben Mendelsohn, Guy Pearce, Jacki Weaver, ...
9
Antropología de cine
Podía haberse desarrollado la historia en una familia de abogados, de médicos o de comerciantes pero se desarrolla en una familia de delincuentes y desequilibrados porque la tesis que muestra la película debía cumplirse y además en las condiciones más desfavorables y poco atractivas.
Se ha clasificado la película como un drama- thriller, y lo es, pero también un ejemplo de estudio antropológico de lo poderoso que es el sentido de pertenencia y de tribu.
David Michôd escribe el guión y dirige la película con claridad meridiana sobre un tema que aparentemente ya se ha tocado en bastantes películas, por ejemplo la estupenda “Down Terrace” de Ben Wheatley. En la misma campaña comercial se dice que es la respuesta australiana a “Uno de los nuestros” de Scorsese, y tiene parecido pero no es lo mismo.
Lo que diferencia este film de otros semejantes en cuanto al universo en el que transcurre es que aquí hay una línea narrativa poderosa que no queda subyugada a la acción y lo que acaece, si no que es la viga maestra que sostiene lo que sucede.
Un joven pierde a su madre por sobredosis y al quedarse solo vuelve a casa de su abuela, donde ésta, fantástica la interpretación de la actriz en su papel de matriarca, lucida y resignada, le da cobijo en su hogar en el que viven también sus tios que se dedican a los variados trapicheos, incluido el asesinato. La policía anda tras ellos.
A partir de ese momento se le planteara al joven la disyuntiva de qué lado escoger, si el regido por las reglas y las normas legales que le permitirá tener una existencia dentro de la sociedad, o el otro de la tribu familiar, a la que pertenece y donde tiene su origen.
David Michôd no cesa de ponerle obstáculos en un lado y facilidades en el otro, en un intento de que triunfe el buen sentido, pero al final se cumple la tesis y el sentido de pertenencia a través de unos hechos terribles, fríos y sangrientos acaba triunfando en un final que hiela la sangre.
Un auténtico reino animal que acaba o que sigue su curso con el consabido “un nuevo macho, joven y poderoso ha llegado”.
De lo mejorcito que he visto en películas sobre familias criminales.
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Loving Pablo
Loving Pablo (2017)
  • 5,3
    3.220
  • España Fernando León de Aranoa
  • Javier Bardem, Penélope Cruz, Peter Sarsgaard, Julieth Restrepo, ...
8
Cuando calidad y comercio van de la mano.
Fernando León de Aranoa es un director comprometido con su tiempo que tiende a reflejar siempre problemáticas actuales y siempre con solvencia y con una lectura del asunto que trate sin dogmatismos ni maniqueísmos. Pero paradójicamente su mejor película, a mi parecer, fue aquella en que la problemática era individual y no social. “Familia” fue para mí un goce. Inesperada, emocionante, fresca, original.
Meterse en películas comprometidas obliga al arte a alinearse con el compromiso y la realidad, lo que lo convierte en servidor y no en rey. El Guernica de Picasso es un ejemplo.
En “Loving Pablo” hay muchas lecturas. La primera y principal: Lo corrompida que está la sociedad colombiana y por extensión la sociedad occidental. Seguida de un corolario: Cuando una sociedad es injusta y no hay igualdad de oportunidades, los miembros de la misma con capacidad y que se sienten frenados en sus aspiraciones, maltratados por dicha sociedad, salen por, crecen donde pueden.
Pablo Escobar, pues de su encuentro y relación con los poderes políticos de su país y con una célebre locutora televisiva trata el film, no dejó que una sociedad clasista le indicase cual era su lugar, humillándolo y maltratándolo, y se rebeló utilizando las drogas y su tráfico para medrar.
Que se pueda ver esta película y ver en ella como los políticos se corrompen y que todo siga igual, es el peligro de estar siempre denunciando. Acaba siendo una letanía. El ser consumista se adecua, se adopta la corrupción como un aspecto de la existencia y sigue para adelante.
¿Cuántas películas sobre la corrupción se han hecho? ¿Y de qué ha servido? ¿Qué ha pasado? ¿Para qué seguir haciéndolas?
No lo sé. Me imagino que Fernando León de Aranoa lo sabe.
Javier Bardem, el mejor actor español del momento con diferencia, de una capacidad transformadora increíble, borda el papel. Y no sólo porque camaleónicamente su cuerpo se haya adaptado a la imagen del narcotraficante si no porque sus gestos, su actitud, son reflejo de un enorme trabajo de adecuación del actor a su personaje y de un esfuerzo que ha tenido que ser agotador. Penélope Cruz sin llegar al nivel de Javier Bardem, sale muy airosa del trance, funcionando en un registro que a mí me ha sorprendido. Lástima que el doblaje flaquee en algunos momentos. Es una Sofía Loren con un punto de fragilidad que le queda muy bien.
Si los directores se aplican hay grandes papeles cinematográficos esperando a Penélope Cruz. Resumiendo, una respetable película hecha por uno de nuestros directores más comprometido con la problemática actual a todos los niveles y que ha encontrado una vena comercial para expresar ese compromiso que no sé si es beneficiosa o no para su trabajo creativo. Aún no lo sé. Habrá que esperar más películas. Volveré a ver “Familia”. Y ya lo he hecho unas cuantas veces. Nunca como la primera por la sorpresa, pero el sabor persiste.
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High-Rise
High-Rise (2015)
  • 5,0
    4.689
  • Irlanda Ben Wheatley
  • Tom Hiddleston, Sienna Miller, Jeremy Irons, Luke Evans, ...
8
Reflexión entretenida
High-Rise es quizás la película más simbólica que haya visto de Ben Wheatly. Entre la ciencia-ficción y la distopía, este sorprendente director inglés, entomólogo, nada compasivo del hombre, hace lo que todo científico de laboratorio. Crear un escenario, un ambiente, un microcosmos en el que experimentar o intentar reflejar toda la variedad y complejidad del ser humano y su sociedad. En un rascacielos, en el que no falta de nada, jardines, piscinas, gimnasios, supermercados, este director pretende construir un universo humano.
Como no puede ser de otra manera esta reconstrucción es parcial, limitada, un fracaso. Pero es algo normal.
Encerrar una rata en un laboratorio, pase, pero al hombre…
Mas, a pesar del fracaso y de la parcialidad, el film se deja ver. Tiene en algunas escenas un gran poderío visual, el texto se mueve entre la pedantería del demiurgo pretencioso y megalómano que interpreta muy bien Jeremy Irons, el discurrir existencialista del doctor que al final saca sus peregrinas conclusiones y el discurso iracundo del garrulo y atlético reportero de radio. Alrededor, toda la fauna humana.
Entretenido ejercicio de comedia humana a la que tan aficionado era J.G. Ballard, autor de la novela en la que se basa la película, en la que la banda sonora es otro toque personal del director que uno no sabe si las pone, las canciones, para burla solidaria o gamberrada contra el espectador. Un batiburrillo que mezcla la típica banda musical de película con las más estrambóticas de las canciones actuales. No sé muy bien con qué intención, como no sea la de desconcentrar al espectador.
Con todo, como ya he dicho, y como con todas sus películas, una más que merece la pena ver y que no deja indiferente al cinéfilo o al interesado por los vericuetos creativos de los artistas. Y Ben Wheatly lo es, artista y muy creativo.
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Tres anuncios en las afueras
Tres anuncios en las afueras (2017)
  • 7,6
    41.315
  • Reino Unido Martin McDonagh
  • Frances McDormand, Woody Harrelson, Sam Rockwell, John Hawkes, ...
10
Plenitud cinematográfica
Otra vez me voy a meter con esa costumbre de traducir los títulos de cualquier forma. El título original del film es “Three billboards outside Ebbing, Missouri”. Está bastante clara la intención de los padres de la criatura en localizar con precisión el lugar donde se producen los hechos, porque si les hubiera dado igual se hubiera titulado “Three billboards outside”. No es lo mismo “Tres anuncios en las afueras” que “Tres anuncios en las afueras de Muelas del Pan, Zamora”. La diferencia de resonancia, de carga emocional, etc., etc., está clara. Pues no. Ya que no pusieron “Tres anuncios” y a cascarla. En fin, la poca sensibilidad y la falta de respeto campa a sus anchas por cualquier campo, ya sea artístico o de patatas.
Y es una pena no tener en cuenta estos detalles que menoscaban una película magnífica. La interpretación de Frances Macdormand es la viga central sobre la que discurre todo el peso de la historia. El desarrollo de su personaje es un solo de interpretación, complejo, poliédrico, de los que dibujan un carácter para siempre.
Una historia sin ninguna originalidad, con un tratamiento de los personajes y los sucesos que la convierten en una gozada.
Guión, dirección, interpretación se armonizan para conseguir una película casi redonda. Digo casi, porque hay algún punto del guión que debería haberse elaborado más.
El duelo interpretativo entre Frances Macdormand, otra actriz que gana con la edad, y Sam Rockwell, es fantástico. Ver cómo a esa viga maestra se va adosando armónicamente la figura de ese poli inclasificable hasta formar un dúo que funciona a la perfección es una filigrana en la dirección y el guion, que hace que aunque el film cae en algunos excesos, se obvien por los momentos de disfrute que proporciona.
Un Woody Harrelson, anclado en su papel de siempre, es la solida base para que la madre reivindicativa y el hijo desnortado y falto de un verano nos deleiten durante dos horas.
No se escatima, no obstante, en medio del humor negro “muy de los Coen”, el dolor y el sufrimiento. Sin romanticismos, sin caer en lo melifluo, una historia de ausencias, venganzas, traiciones, equivocaciones y perdones narrada como si a pesar de todo, eso, estar al borde de la tragedia, es lo que nos anima a seguir. Son de esas pelícuals que dices: ¡Qué pena ya la he visto!
https://cadasegundoajeno.blogspot.com.es/2018/05/tres-anuncios-en-las-afueras-de-ebbing.html
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