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Críticas de Ivovip
Críticas ordenadas por:
¡Qué guapa soy!
¡Qué guapa soy! (2018)
  • 4,9
    1.727
  • Estados Unidos Abby Kohn, Marc Silverstein
  • Amy Schumer, Michelle Williams, Emily Ratajkowski, Adrian Martinez, ...
1
Cine tóxico
Mi mente no entiende nada. Amy Schumer es una mujer guapa, para los standard de la sociedad esquelética es una mujer con curvas, pero atractiva, guapa y real. Entonces toda la película se basa en hacer bromas en las que va a un clip de striptease y nos tenemos que reír porque está "gorda" (que no lo está) y ¡Dios nos libre! ¡Cómo osa una gorda creerse guapa y sexy! Ella cree que es guapa porque se ha dado un golpe en la cabeza y nosotros nos reímos porque ¡¡¡¡Tiene una talla 40!!!! jajajajaja en una talla 40 se cree que puede bailar!!

Si encontrais en esa frase humor está película es para vosotros, pero antes visitad un psicólogo o tiraos por el puente más cercano (lo dejo a libre elección) porque realmente tenéis un problema. La película también se ríe de hombres que hacen Zumba, porque eso es de mujeres (no sé si gordas o no, la verdad), y de la gente con confianza en sí mismo (y ahi ponen una música inspiradora y triste) porque cómo te atreves a estar seguro de quién eres si eres gorda o haces Zumba.

Verdaderamente insultante, tóxica, dañina, venenosa, irritante, denigrante, vergonzosa y lo peor de todo: es que encima no hace gracia. La peor película del año y de mucho tiempo. Sus creadores deberían estar avergonzados de sí mismos
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16 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
El gran showman
El gran showman (2017)
  • 6,9
    14.416
  • Estados Unidos Michael Gracey
  • Hugh Jackman, Michelle Williams, Zac Efron, Zendaya, ...
6
El número es falso pero las sonrisas son verdaderos
Hay una escena en “The greatest Showman” en la que Gracey, el personaje interpretado por Hugh Jackman, se pasea por el circo trucando y falseando los números de show, poniendo una almohada bajo el traje del hombre más gordo del mundo, poniendo zancos al más alto… Es un poco el resumen general de este musical donde se busca la efectividad y el espectáculo a cambio de sacrificar el desarrollo de personajes o profundidad en los temas que trata de abarcar.
“The Greatest Showman” es un gran juguete espectáculo que recuerda mucho en forma, estilo y argumento a los grandes musicales clásicos que buscaban impactar y entretener al gran público. Y en esos esquemas la película lo consigue.

El argumento gira en torno a un hombre de pasado humilde que tratará de dar a su familia la vida que cree que merecen y para ello arriesga hasta lo que no tiene por convertir un abandonado museo de cera en un museo de las maravillas.
Ante su falta de éxito decide transformarlo en un museo viviente de celebración de lo extraordinario y “celebrar los distintos tipos de vida y de humanidad”. Hay es donde conocemos a los personajes que formarán parte de ese circo de freaks que se enfrentará los dilemas de la sociedad y de la integración. Al mismo tiempo las ansias del reconocimiento por parte del protagonista le harán tratar de coquetear con una cantante de ópera sueca que pone la contrapartida dramática al amenazar todo lo que ha creado.

Que nadie se espere una descripción dramática o realista de estas luchas sociales porque todas están tratadas con mucho azúcar y unas gafas rosa idealistas, creo que la película podía completamente ser interpretada por personajes de animación y nos la creeríamos con la misma efectividad.
Sin embargo, si aceptas eso te esperan muchas positivas para un musical completamente original: las más llamativas son la absoluta entrega de los actores a esta fábula y una banda sonora a la que es imposible no entregarse.

Los actores, a diferencia de otros musicales, son verdaderos actores de musicales y no hay dobles trucos de montaje (como vimos en Chicago o incluso La La Land) e incluso el doblaje musical de Rebecca Ferguson no chirría en ningún momento (¿recordáis aquel de Minnie Driver en “El fantasma de la ópera”?) por la entrega artística y excelencia de la actriz británica.

El resto del cast está excelente capitaneados por un Hugh Jack que es el mayor acierto con su voz barítona y su entrega absoluta a la pista y al personaje. Zac Effron nos recuerda porque sigue teniendo ese carisma clásico y cómo los musicales debería ser su carta de partida en lugar de los personajes tan goofy que ha tenido últimamente. Aquí recobramos su carisma de High School Musical y Hairspray y siempre es más que bienvenido. Y la actriz de tablas de teatro Keala Settle en su primer gran papel entiende su transición de callada a Diva absoluta se ofrece sin paliativos.

La otra parte que he comentado es la banda sonora, creada por Benj Pasek and Justin Paul, los mismos autores que amasaron un Oscar el año pasado por La La Land han creado una anacrónica colección de canciones con las que es casi imposible mover el pie, la cabeza y formar parte del espectáculo. Desde el tema de apertura con reminiscencias de percusión del “We will Rock you” de Queen en el que un Hugh Jackman enfundado en su uniforme circense nos pide que nos entreguemos a la función.
Y ahí comienzan los números en la justa medida como “A million Dreams” que es la transición del romance infantil - adulto de los protagonistas donde la lógica abandona completamente y todo baila al ritmo de la canción. Pero los números que se roban la función sería el Rewrite the stars donde Effron canta a su romance entre malabarismos, cuerdas y movimientos que carecen de gravedad y sentido y el CGI hace de las suyas con inteligencia, y sobre todo la nominada al Oscar “This is me”, donde se saca la vena más Bill Condon de celebración de las Individualidades y parece que Beyonce va a interrumpir con su “Listen” en cualquier momento.

Los números son lo que un musical debería hacer, el uso de la música, la coreografía y las líneas de diálogo-canción para recalcar emociones. La película lo sabe y lo abraza, a consecuencia de la lógica y consecuencia, pero es el género en el que se le puede permitir. A fin de cuentas en la vida real nadie se pone a cantar en mitad de una frase y el resto de personas baila a una coreografía perfecta.
Michael Grace debuta en la dirección aquí pero la mano de Bill Condon escribiendo se nota por todos los sitios para bien o para mal. Este musical es de corte familiar y clásico como “La Bella y la Bestia” lo fue meses atrás.

Muchos actos del circo eran falsos, y la película hasta se permite dar a un personaje la voz de crítico como sabiendo lo que estos iban a decir y se atreve a contradecirle en que a veces la gente quiere ir al cine a entretenerse, a ilusionarse y a pasar un buen rato. Al simple placer de ser enganchado y engañado por los trucos. Y “The Greatest showman” lo logró para mí. Soy consciente de que un diabético moriría a los cinco minutos de argumento por la subida de azúcar, pero a veces el cine espectáculo si está bien puede ser más que disfrutable, y de Greatest Showman es un gran show.
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Abracadabra
Abracadabra (2017)
  • 5,4
    7.128
  • España Pablo Berger
  • Maribel Verdú, Antonio de la Torre, José Mota, Josep Maria Pou, ...
1
No me gustan los magos
No creo en la magia, aunque sí en la magia del cine.
Pero aquí me he quedado con cara de tonto, no por no saber el truco sino por no ver ni siquiera el efecto.
Entiendo que el corazón de la historia es de maltrato doméstico (sobre todo psicológico) adornado de hipnotismo, thriller, comedia negra y costumbrismo. Pero todo está en un mejunje sin coherencia tonal.

A mayores el humor y la estética choni me parece de lo más simple y ridículo al estilo "La que se avecina" con chistes sobre limpiar los pañales con heces de un enfermo terminal al intercambio de parejas. Hay tantas escenas y personajes metidos con calzador que no funcionan en la maquinaria de la película que termina dando vergüenza ajena.

Pablo Berger sabe dirigir, pero aquí ha fallado. De manera estrepitosa.
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
El joven Sheldon (Serie de TV)
El joven Sheldon (Serie de TV) (2017)
  • 6,1
    1.635
  • Estados Unidos Chuck Lorre (Creator), Steven Molaro (Creator), ...
  • Iain Armitage, Zoe Perry, Lance Barber, Raegan Revord, ...
7
Un acierto
Vaya por delante que no soy ningún fan de “The Big Bang Theory”, reconozco sus aciertos pero me queda lejos su humor y estilo. Por ello quizás he abrazado y apreciado mucho más este “Young Sheldon” spin off de la serie original centrada en la niñez del personaje central de aquella.

La serie, interpretada por el niño de “Big Little Lies”, rompe la estructura tanto formal como estilística de aquella (pasamos de la multi camera a la single camera) y abandona la sit com para desarrollar un concepto mucho más ambicioso y fructuoso. Se trata de contar la historia de un niño raro, un niño inteligente pero incapaz de adaptarse a su alrededor (Asperger no mencionado) y las consecuencias que ello conlleva no solo para él sino para su núcleo familiar.

Es una línea muy fina la que la serie debe caminar para tratar con comedia un asunto muy serio y ser respetuoso con todos los frente, y hay que reconocer que lo consigue completamente. Al igual que “Speechless” saben dar con el tono perfecto y correcto y crear personajes tiernos sin caer en blandos e interesantes.

tras un episodio es imposible no querer saber más de ellos y de cómo evoluciona el argumento. Yong Sheldon es un muy buen spin off, pero lo más importante es una muy buena serie que tiene vida de forma independiente a su serie madre.

Todo un acierto.

Lo mejor: El tono y los personajes
Lo peor: Obviarla por ser un spin off

Valoración: 7/10
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5 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
The Brave (Serie de TV)
The Brave (Serie de TV) (2017)
  • 5,0
    95
  • Estados Unidos Dean Georgaris (Creator), Brad Anderson
  • Anne Heche, Kerem Can, Tate Ellington, Demetrius Grosse, ...
1
Blanquitos sin fronteras
Mira, no puedo con esta serie y este concepto. Todo arranca con una rubia blanca de médicos sin fronteras salvando vidas en un país árabe aleatorio (Siria en este caso que vende como más ahora) y es secuestrada por los malos árabes.

Ahí entran nuestros héroes para localizarla y salvarla, con una Anne Heche hipermegaestirada al estilo Charlotte Perelli en su centro de operaciones de Washington lleno de pantallas soltando frases manidas a su equipo en el campo capitaneado por guapo random de turno que nunca se ensucia, tiene un perro de mascota para hacerle más adorable y lleva una palestina para estar mimetizado con el entorno.

Y entonces todos los clichés que te imaginas aparecen: coches en llamas como paisaje natural de la ciudad y bromas insulsas por parte de ellos. Los buenos tienen un rosario en sus manos y el personaje de Heche un hijo que al parecer falleció en las operaciones porque los árabes son malos malísimos.
Pero atención, que son los americanos los que asesinan a derecha e izquierda para acabar su misión mientras se felicitan y aplauden y suena música pop.

Todos los malos hablan con acento o peor aún, ¡hablan en su idioma natal haciendo a los americanos tener que leer subtítulos! mientras que los buenos o que ayudan a los americanos tienen perfecto control de la lengua de Shakespeare.

Este show es irritante y de mal gusto. Para colmo de males el clímax es aburridísimo y todo quiere jugar a ser Homeland pero sin buenas interpretaciones, sin un buen guión, sin ninguna inteligencia o apertura para pensar, sin desarrollo de personajes ni tensión o entretenimiento. Vamos que queda un baratillo de lugares comunes que ni American Sniper.

La he odiado absolutamente

Lo mejor: Acaba y nunca veré más de ella
Lo peor: me enerva
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me, Myself and I (Serie de TV)
Me, Myself and I (Serie de TV) (2017)
  • Estados Unidos Dan Kopelman (Creator), Todd Holland, ...
  • Di Vinci SanTana Guthrie, Bobby Moynihan, John Larroquette, Jack Dylan Grazer, ...
2
Moralinas con olor a neftalina
ME, MYSELF AND I

Como coger una premisa potente y destrozarla por no saber escribir una buena comedia. Me, myself and I se centra en el montaje paralelo de la vida de una vida en tres puntos clave de la misma: de adolescente/niño cuando su madre se casa con un nuevo hombre y se tiene que adaptar a una nueva dinámica familiar, cuando de adulto ve a su mujer engañándole con otro y de edad avanzada cuando sufre un ataque al corazón y decide prejubilarse.

Tres momentos en que comienza una nueva etapa en su vida. Por desgracia recuerda a aquellas series de principio de los 2000 de Globomedia en los que había tramas para toda la familia con niños, adolescentes, adultos, ancianos… para enganchar a la familia. Pues aquí es similar salvo que ninguna de ellas resulta atractiva o particularmente divertida.

A muchas comedias les cuesta encontrar su ritmo y cómo caer bien sus gags, pero es que estos no funcionan ni sobre el papel y los secundarios son irritantes. La trama de los niños la hemos visto en todas y cada de las comedias con niños (chica que me gusta pero no me atrevo a pedirla salir mientras mi nuevo hermano me quiere enseñar a ser molón), la del adulto es de esas que se cree más gracioso de lo que realmente es y solo sabe chistes de cuñado y luego la de adulto de edad avanzada es totalmente intrascendente por no hablar de ese diseño futurista.

Por si la serie en sí ya no funcionase tenemos una voz en off para recalcarnos la moralina al más puro estilo Modern Family del tipo mr. Wonderful “Nadie dijo que los nuevos comienzos deben escribirse en la primera página” o “La vida es un reto pero es un reto maravilloso” o “nuestras vidas no se define por lo que nos pasa sino por como afrontamos lo que nos sucede” y unas enseñanzas de libro de autoayda escrito por un mono con platillos.

Ua serie prescindible, irritante y con muy poco que ayudar a cualquier persona inteligente.

Lo mejor: la premisa
Lo peor: esa moralina que apesta a neftalina

Nota: 2/10
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The Good Doctor (Serie de TV)
The Good Doctor (Serie de TV) (2017)
  • 6,6
    1.866
  • Estados Unidos David Shore (Creator), Seth Gordon, ...
  • Freddie Highmore, Nicholas Gonzalez, Beau Garrett, Antonia Thomas, ...
3
El doctor repipi
Había cierta expectación por el regreso de David Shore a un drama médico tras “House M.D” y por su unión con un siempre convincente Freddie Highmore. Pero hasta ahí podemos llegar.
Esta nueva aventura se cae por completo en un primer capítulo que es algo así como mimosín muriendo de una sobredosis de azúcar, todo es cursi, ñoño y forzado.

En la serie Highmore interpreta al “buen doctor”, un joven recién salido de la universidad que sale de su pueblo natal de camino a la gran ciudad mientras tiene que superar sus traumas y sus propio problemas y concepciones de él que tiene la gente.

Y es que… tiene autismo y se refugia en la medicina con todo su conocimiento y le dice a la gente qué hacer porque es muy inteligente, mientras nadie le cree por parecer un bicho raro hasta que se dan cuenta que puede tener razón.

La vida en el hospital tiene sus internos que se acuestan juntos y música lacrimógena a todo volumen mientras se esfuerzan tanto en hacer otro Anatomia de Grey que prácticamente no queda nada original en este otro drama bélico.

Lo mejor: Highmore
Lo peor: Es de un cursi y repipí subido.

Nota: 3/10
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27 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil
Spider-Man: Homecoming
Spider-Man: Homecoming (2017)
  • 6,4
    24.478
  • Estados Unidos Jon Watts
  • Tom Holland, Michael Keaton, Robert Downey Jr., Jon Favreau, ...
7
Spider-man: Versión mejorada
“Spider-man: Homecoming” ha tenido una de las camapañas de promoción más caóticas de los últimos años antes de llegar a los cines. Desde ese póster horroroso en el que parecían empeñados en meter a Iron-Man como si ésta fese su cuarta aventura haste la multitud de teasers, trailers, segundos trailers y demás exposiciones de metraje que hacían que practicamente quedara poco por ver salvo la cohesión de las imágenes en un guión que no uno, tampoco dos sino ¡seis! guionistas han dado a luz bajo la dirección de un desconocidísimo Jon Watts y sobretodo desde dónde iban a coger la historia y qué quieren contar porque tenemos una sensación de Deja Vu constante con este personaje.
Mi sentimiento es que su historia ya estaba contada, que la trilogía de Sam Raimi tenía dos películas perfectas y una entretenida y que la nueva y “Amazing” versión de Marc Webb tenía una rutinaria primera parte y una desastrosa y enfarragosa segunda principalmente porque no habían sabido dar con la clave y lo que diferencia a Spider-man del resto de los superhéroes: Es un adolescente. Que nadie me ataque, “Spider-man” es uno de mis superhéroes favoritos junto a Fantastic Four, pero no he leído ninguno de sus cómics, sólo la serie de animación de pequeño.

Y aquí es donde este “Spider-man: Homecoming” ha dado en el clavo perfectamente. La nueva versión y revisión del hombre araña se ve fresca por lo bien que han diseñado tanto a Peter Parker como a su alter ego arácnido. Spider-man es un adolescente, tiene el cuerpo de éste, actúa como tal y sus motivaciones no son las de salvar el mundo sino las de querer ser mayor sin estar todavía preparado para ello. Gracias a este repaso de un personaje largamente conocido podemos encajarle mejor en el grupo de los “Avengers” y saber su diferencia y particularidad respecto al resto. Peter Parker tiene una personalidad y tras ver esta cinta ésta queda completamente clara y definida.

La película arranca con un prólogo que nos devuelve al final de la zona 1 del MCU, o mejor dicho a la zona 0 tras ese combate en NY al final de la primera película de los Vengadores en 2012. Ahora desde el punto de vista de unos obreros capitaneados por Michael Keaton (en su segunda edad de oro tras Birdman, al que debe mucho su villano) que tiene un hijo obsesionado por los héroes enmascarados. Pronto llegan los burócratas para expulsarles de las tareas de limpieza sin piedad y descubrirán que éstos están bajo la influencia del mismísimo Tony Stark, así que como venganza deciden quedarse con material alienígena.

A partir de ahí saltamos al presente (más o menos, pasan 8 años desde esos eventos y era 2012… pero la cinta se estrena en 2017 por lo que no estoy muy seguro) y recogemos la historia tras los incidentes “Captain America: Civil War” y la primera aparición en pantalla grande de este Spider-man. Y lo hacemos desde su punto de vista con una especie de videoblog sobre lo que sucedió esos días en material found footage.
Hay que dar crédito donde hay que darlo, y todo esta presentación y repaso consigue enlazar y encajar la historia perfectamente en ese engranaje que es el MCU y nos sirve de resumen a lo sucedido en la última aventura sin necesidad de una voz en off o un discurso pesado y además ha dado una motivación al villano de suficiente peso para ejercer como tal (¿alguien se acuerda de las motivaciones de los millones de villanos de “The Amazing Spider-man 2”?).
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8 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Baby Driver
Baby Driver (2017)
  • 6,6
    21.780
  • Reino Unido Edgar Wright
  • Ansel Elgort, Lily James, Jamie Foxx, Jon Hamm, ...
9
Luces, cámara, motores y acción a todo volumen
Baby es un joven que gusta de crear listas de reproducción para diferentes estados de ánimo y gusta de vivir y moverse por el mundo a ritmo de su iPod, como si toda su vida fuese un videoclip y los sonidos del universo fuesen un beat prolongado de cada nota.
Baby no sólo hace que la música mueva su mundo, sino que también graba conversaciones a su alrededor (muchas veces ni siquiera dirigidas a él, como si los diálogos humanos fuesen un mero sonido de ruido más) y los convierte en remixes con gotas de nostalgia en cassettes y pianos electrónicos.

Casi como si Baby remezcla su música para acompañar su historia, Edgar Wright remezcla sus ingredientes para dar con una fórmula de fantástico entretenimiento y solidez. Y los ingredientes son sencillos y utilizados antes: frenetismo, coches, metralletas y tiros, actores cargados con carisma, música a todo volumen y una trama que solo pisa el freno para añadir motivaciones a la historia central. Baby Driver es una película eminentemente moderna (como toda la filmografía de Edgar Wright) pero con un sabor clásico de los que saben que un buen beso, que un buen giro de guión o un diálogo preciso conmueven y apasionan más que todos los efectos digitales del mundo.

Baby Driver es un ejercicio de cine fascinante tanto detrás de la cámara con sus planos circulares y las tomas de objetos, como en el maravilloso montaje de sonido con el uso de efectos sonoros made in Edgar Wright o la anticipación de escenas por un teléfono que sonará más tarde o un pequeño zumbido que nos pone en la piel de Baby junto al compás de la canción que está a punto de reproducir en los próximos segundos.

Hemos visto muchas películas con una buena banda sonora, pero muy pocas en la que cada nota de cada beat hace que lo que sucede en pantalla baile a su ritmo. Baby Driver es una película de acción, pero la genialidad del uso de la música en su puesta en escena y en su montaje (implícito y explícito) hacen que parezca un musical frenético, un videoclip que nunca cesa desde una escena inicial que es una de las mejores persecuciones de coches en años, hasta un tramo final que te hace sentarte en el filo del asiento.

Ansel Elgort (el actor de “Bajo la misma estrella”) se llena de carisma y buen rollo para dar vida a este Baby (B-A-B-Y), un conductor de atracos silencioso que normalmente es ignorado. Con una deuda que pagar a un director de atracos (interpretado por un Kevin Spacey armado con un peluquín de espanto) le queda conducir uno para terminar. Conducir un trabajo más para retirarse. Y Baby sabe conducir, aunque necesite canciones específicas para marcar sus movimientos, a ritmo de nota su coche y el montaje de la cinta, bailan furiosos desde su ipod y sus auriculares que necesita llevar para silenciar el ruido producido por un accidente de tráfico.

Con lo cual el argumento es el clásico de persona con morales arrastrada por equivocaciones y malas decisiones a un mundo al que no pertenece. Porque Baby es un personaje perfectamente tridimensional y carismático. Es un héroe moderno calzado en conversers y con los pantalones un poco caídos, que ejerce de guardián y que canta y baila al ritmo que su beat le marca. Baby es un personaje tan perfectamente retratado que su romance con Debora (Lily Adams), camarera de un dinning cuya aspiración máxima es simplemente huir de todo, su historia cae fresca, sentida y completa el círculo motivacional del personaje.

Ambos mundos de baby el del inframundo cruel de los atracos ilegales (encarnado en esa gang unida por malas casualidades con nos brillantes Jamie Fox, John hamm y Enza Gonzáliez) y el de su corazón y bondad retratados en distintos neones y colores (ojo a esa lavandería tan La la Land o el pasaje de la pizzería y esas luces casi irreales) como si no tuviesen nada que ver el uno con el otro. Por ello cuando colisionan la película te mantiene en el borde del asiento porque tienes tu corazón y tus uñas invertidas en ese héroe y sus aspiraciones.

Y es que a pesar del brillante estilo, la película tiene una sustancia en la que sujetarse. Hacedme caso cuando digo que sin esa forma la película seguiría siendo brillante. El corazón de “Baby Driver” es su narrativa perfecta y rica en detalles (ese estilo noir tan 1940, las referencias a Bonnie and Clyde o los planos en blanco y negro) y su coraza es la que eleva el conjunto. La gloria es observar como con los ingredientes del primer arco la historia se va desarrollando y desplegando sin que el protagonista tenga alternativa a una buena elección.

En resumen, hay una energía que sientes cuando una película está funcionando: esas risas en el cine, esa gente saltando en un susto, o acercándose a la pantalla cuando algo sucede. Con Baby Driver sentirás hasta mover tu pie al ritmo de la cinta. Baby Driver es la película más entretenida, fascinante y perfecta que verás este verano. Baby Driver es simplemente una mezcla de ingredientes perfectos, agitados al ritmo exacto y presentado en un plato de lujo y fastuoso. Es original, fresca, divertida, emocionante y cargada de detalles. Es algo que simplemente tienes que ver, y mejor en una sala con gente y la música a todo volumen.

Lo mejor: El sentido de ritmo
Lo peor: El peluquín de Kevin Spacey

Valoración: 9/10
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
The Belko Experiment
The Belko Experiment (2016)
  • 5,3
    1.564
  • Estados Unidos Greg McLean
  • Michael Rooker, Tony Goldwyn, Melonie Diaz, John Gallagher Jr., ...
5
Terror en la oficina
Hay muchas cosas que podrían haber elevado “The Belko Experiment" (idem, 2017) de una película de terror del montón a una sátira social y profesional exquisita. La premisa, con un grupo de empleados de una gran empresa americano en suelo colombiano que se dedica a contratar americanos para empleos en el extranjero y son encerrados y forzados a matarse entre ellos, es sugerente y da pie a debate sobre la globalización y el americanismo imperante en el mundo. Pero demasiado pronto vemos que el guión de James Gunn no está bien cocinado, y la historia se desvía hacia la violencia y el gore sin saber apreciar y desarrollar los elementos que podrían haber hecho de ésta una comedia negra ácida con tintes social.

La cinta está muy bien introducida con una rumba en español del “I will survive” de Gloria Gaynor y un control de policía que envía a los empleados autóctonos a casa. Con un elenco masivo de 80 empleados que van a servir de carnaza en el segundo acto vamos viendo gotitas de la personalidad de unos cuantos, y resulta sencillo identificar y adivinar qué empleado va actuar de qué manera cuando la orgía de sangre comience. Y lo hace de manera magistral, sin estereotipos y con personas creíbles y normales en estas circunstancias.

Se nos insta a empatizar con Mike (John Gallagher Jr. de 10 Cloverfield Lane) que hará de protagonista y tener a Barry como antagonista, el gran jefe que ejercerá como tal y líder de opiniones a sangre fría. Los secundarios se posicionarán de un bando o de otro mientras el “héroe” grita que nadie debe elegir quién vive y quién muere y el “villano” dice que no tienen otra opción. Y no la tienen porque si no siguen las normas un microchip en su cabeza explota y mueren más personas que si se matan entre ellos.

Lo que podría dar como debate del utilitarismo y muchas más opciones éticas se va pronto al traste ya que los personajes que están retratados como buenos se van del lado del protagonista y los retratados como acosadores sexuales o de moralidad dudosa se van al bando del villano. Y ya no hay más debate. Buenos contra malos. Blanco contra negro. El guión se aleja de cualquier inteligencia y coge un hacha para estamparla en cabezas ajenas. El protagonista es bueno-bueno, pero no sabemos nada de él, no es un personaje tridimensional. Unicamente sabemos que sabe mantener la calma y trata de salvar a todos los que pueda, pero de su pasado o motivación de acciones no tenemos ni idea.

Y es una pena, porque hay buenas ideas en la mezcla, desde el logotipo de la empresa que recuerda al ojo de Gran Hermano que todo lo ve a los slogans de las paredes “Together we are better” o “Bringing the world together”, la cinta podía haber hincado el diente en esa globalización y momento político, pero las opciones de guión hacen que únicamente disfrutemos de una serie de asesinatos sangrientos.

Porque en ellos es donde la mano de Greg McLean (Rogue, Wolf Creek) es donde se ve más cómodo y dónde la cinta acierta como entretenimiento pasajero sin mucho más que pedir. Y como me sucedió en “The Purge: La noche de las bestias”, es esa sensación de lástima generalizada de no saber desarrollar una gran idea y desaprovecharla en algo genérico, que en aquel caso era de asalta casas normal y en éste es un rip-off desacarado de Battle Royale en una oficina.

En resumen, este Belko Experiment llega demasiado tarde y carece de originalidad, muchos momentos nos recuerdan demasiado a Battle Royale, Hunger Games, El Experimento, Cube y hasta Office Space. Es un entretenimiento ligero, pero carente de la suficiente autoridad para dar un golpe sobre la mesa y presentar algo fresco, novedoso y con voz propia. y es una pena porque el material podría haber dado para algo más.

Lo mejor: Es realmente entretenida
Lo peor: Es otro Battle Royale casi 20 años tarde

Valoración: 5/10
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Rey Arturo: La leyenda de Excalibur
Rey Arturo: La leyenda de Excalibur (2017)
  • 5,3
    12.453
  • Estados Unidos Guy Ritchie
  • Charlie Hunnam, Astrid Bergès-Frisbey, Jude Law, Djimon Hounsou, ...
1
Si yo tuviera una espada...
Creo que pocas películas me han enfadado tanto recientemente como la nueva versión del Rey Arturo titulada “Rey Arturo: La Leyenda de Excalibur” (“King Arthur: Legend of the Sword”, Guy Ritchie 2017) y lo ha hecho porque es un desastre pastoso y ruidoso que atrofia los sentidos y ataca la inteligencia. Durante la proyección pensé en abandonar la sala (cosa que nunca he hecho) porque el señor Guy Ritchie no sólo ha hecho su peor película (y este tipo hizo el engendro aquel de “Barridos por la Marea” con Madonna) sino que es una de las peores experiencias cinematográficas desde que M. Night Shyalaman conociese al hijo de Will Smith y decidiese que era buena idea hacer una película juntos.

Todo arranca con un prólogo en el que los magos y los humanos rompen su pacto de respetarse. No queda muy claro el por qué, pero supongo que es porque vieron la batalla de los elefantes de El Señor de los Anillos y quisieron recrearla porque todo el arranque es un plagio descaradísimo que Peter Jackson debería de denunciar, pero supongo que la cola de abogados para denunciar los plagios de esta cinta es tan larga que desistirán. O a lo mejor hace que tenga que Peter Jackson tenga que padecer el visionado de ésto y probablemente no tenga ni ganas.

El caso es que el tío de Arturo asalta el trono con ayuda de unos poderes mágicos oscuros y mata a los padres y reyes regentes justo después de que el bueno de Eric Bana lanza a su hijo, nuestro protagonista al río tipo Moisés. Ahí que vas, para los pobres. Arturo llega en su cestita a “Londinium” (ahorrad la carcajada) y es acogido por unas cuantas prostitutas en sus burdeles.

Mientras tanto su tío el malo malísimo de la película llamado Vortigern (otra carcajada que ahorrar) y encarnado por un sobreactuadísimo Jude Law tiene que lanzar sacrificios en su particular lago a una bruja marina estilo Úrsula la bruja de mar que tiene sirenas entre sus tentáculos y que hace éstas se vayan intercambiando líneas de guión de una forma tan artificial del tipo tentáculo 1 “tienes que enviar más sacrificios” tentáculo 2 “es el precio a pagar” y así.

Si os parece que las “referencias creativas” (llamados aquí plagios descarados) son demasiado abundantes en los primeros quince minutos de cinta, esperad porque tendremos un monstruo tipo Balrog de ESDLA, una serpiente gigante al estilo Harry Potter y una escena con algo parecido a ratas gigantes de la princesa prometida. Por haber, hay hasta el desmembramiento de una oreja al estilo Reservoir Dogs y una batalla final que me recordó a Aladdin. Todo en esta película se ha hecho antes y mucho mejor, por lo que te quedas mucho rato pensando “¿Por qué estoy perdiendo el tiempo viendo “esto” cuando puedo estar viendo las originales y disfrutarlas?”

Después de lo que os he contado llega la famosa espada de Excalibur que reaparece clavada en la piedra sin que nadie la pueda arrancar. Jude Law con mala digestión hace que todos los hombres de una cierta edad traten de arrancarla para localizar quién es el heredero del trono. Ese es por supuesto Arturo que ha sido criado en los burdeles de Londinium (seguid aguantando la carcajada) y que se ha convertido con los años en el macizo de Charlie Hunnam que actúa de pandillero forzado por las circunstancias que nos enseñan en un montaje rápido de los que Guy Ritchie tiene que meter en todas y cada una de sus cintas sin importar lo metido a calzador que resulte, porque es Guy Ritchie y su estilo tiene que estar siempre por encima de su sustancia.

El turno de Arturo llega y logicamente arranca Excalibur, aunque el poder de este hace que se desmaye. Ojo al cameo incluso con línea de guión recitada como el que lee la lista de la compra por parte de David Beckham que se conoce que todavía guardaba su disfraz desde el anuncio de Pepsi y dijo “eh, puedo hacer de extra gratis, que ya tengo medio camino hecho”. La aparición de Beckham hizo que en mi cine todas las carcajadas sostenidas saltasen al unísono.

Apartir de ahí toda la trama es un corre-pilla tedioso de rebeldes buenos contra los malos malísimos del imperio mientras Arturo y sus coleguillas tratan de tiran del trono a Vortigern antes de que construya una torre mágica tan alta tan alta que le convertiría en invencible.

Sí. No tiene sentido. No eres el único.

Charlie Hunnam sigue mostrando aquí sus carencias como actor capaz de ser una estrella de cine (y ya van unas cuantas películas), Jude Law está simplemente en el peor papel de su carrera, Eric Bana a penas aparece aparte de un momento muy “Rey León” y el resto de la pandilla está capitaneada por una seguidora de Merlín (el mago no aparece, supongo que leyó el guión y salió corriendo) interpretada or la española Astrid Bergès-Frisbey, y Djimon Honsou y Aiden Gillen )el hombre que le comió el culo a Charlie Hunnam en Queer as Folk) y con unas presencias y bromas tan puntuales que te recuerdan que mejor te quedes en casa revisitando capítulos de Juego de Tronos (a la que hay referencias, por supuesto)

¿Y Lancelot, Ginebra y el resto?
Pues no aparece porque la idea fue concebida como la primera de la sexalogía (!) y que tras el fracasazo en todo el mundo parece impensable que sea concebida como tal.

En resumen, esta revisitación del mito del Rey Arturo es una patosa mezcla de un barullo de ideas dónde ninguna es buena. No tiene ni una mínima pizca de coherencia o narrativa y está llena de escenas de acción sin inspiración y demasiado ordenador que incluso canta por todos lados. Todo ello sobrecargado de manera molesta, gris y fea por el estilo de Guy Ritchie que sobrepasa cualquier atisbo de sustancia y lo adorna con una molesta y ruidosa banda sonora. Rey Arturo: La leyenda de Excalibur es simplemente una cargante y repulsiva abominación cultural.

Valoración: 0/10

Lo mejor: Es tan mala que no habrá secuelas

Lo peor: Hace que odie a cualquier persona que diga que está bien
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49 de 83 usuarios han encontrado esta crítica útil
La niebla (Serie de TV)
La niebla (Serie de TV) (2017)
  • 4,6
    1.446
  • Estados Unidos Christian Torpe (Creator), Adam Bernstein, ...
  • Morgan Spector, Alyssa Sutherland, Gus Birney, Danica Curcic, ...
6
Nebluna
The Mist (serie de tv) es la adaptación de la novela de la novela de Stephen King “La Niebla” que ya fue adaptada al cine por Frank Darabont en una sorprendente e inteligente película hace 10 años.
Ahora nos llega en formato televisivo olvidándose completamente de la entrega cinematográfica y partiendo desde la fuente original donde una extraña niebla invade un pueblo dando lugar al miedo y pánico colectivo. La historia tendrá un arco de 10 capítulos y un estilo que inevitablemente nos lleva a pensar en el entretenimiento veraniego que supuso “La Cúpula” (under the dome) hace un par de estivos.

Por ello no es de extrañar un piloto de personajes estereotipados (la asesina peligrosa, el quarterback, el gay rarito…) todos ellos con sus particulares historias y envueltos de una u otra manera en un incidente muy “13 reasons why” hasta que la niebla llega y hace un pequeño baño de sangre suficiente hace que tengan que aparcar todo para centrarse en sobrevivir.

En el reparto pocas caras conocidas al margen de Frances Conroy (“A Dos metros bajo tierra” “AHS”) y un par de sustos rápidos, pero el principal problema reside en el escasísimo peso en la construcción de escenas y personajes. No existe nada que haga crecer la tensión o acompañe una ambientación lograda, y los diálogos y decisiones de los personajes hace que en muchos momentos estemos sonriendo o levantando una ceja de escepticismo en lugar de envueltos en la tensión o sintiendo los momentos dramáticos.

Aún así, y pese a sus errores, la serie nunca juega a nada que no es, no trata de hacer metáforas o ir a un terreno que le resulte desconocido. Por eso, y porque es verano y a veces apetece algo sencillo, de fácil digestión y como entretenimiento con gotitas gore le voy a dar una oportunidad a estos diez capítulos.

Valoración: 6/10
Episodios vistos al hacer la review: 1
Ponte a verla si… te gusto Under the dome y buscas algo veraniego
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6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Free Fire
Free Fire (2016)
  • 5,5
    2.131
  • Reino Unido Ben Wheatley
  • Armie Hammer, Brie Larson, Sharlto Copley, Cillian Murphy, ...
7
Fuego sin discrección
Acabo de darme cuenta viendo “Free Fire” de Ben Wheatly que hace ya 25 años que se estrenó Reservoir Dogs de Quentin Tarantino. Ya sabéis esa obra maestra que instauró el estilo Tarantiniano de lenguas afiladas, personajes muy masculinos que hablan sobre la cultura pop y critican con cerebro en diálogos perfectamente perfilados la situación actual antes de darse a un despiporre de violencia tan sangrienta como divertida y entretenida.

“Free Fire” es un homenaje no confeso a esa ola de cine independiente hecho con inteligencia y cerebro que bebe directamente del filme de Tarantino, ¿lo hemos visto antes? sí, ¿nos sigue gustando? también.
Porque han pasado 25 años ya desde aquella y hay que asumir que ha creado escuela pero que podemos disfrutar de los discípulos.

“Free Fire” cuenta la historia de un intercambio de armas en el que todo sale mal. Dos conductores ayudan a dos nor-irlandeses a hacerse con unas armas en un almacén. Junto a ellos dos mediadores que les acercan, y al otro lado el traficante de armas y sus secuaces y conductores. Hay un par de giros de guión, un par de invitados no esperados y un montón de tiros sin abandonar nunca una única localización.

Y ahí muestra Wheatley todo su talento tanto narrativo como dirigiendo. Hay un porrón de personajes en muy poco tiempo y sin embargo están tan bien descritos y perfilados que nunca andas perdido de quién es quién y qué quiere cada uno. Su mano en la cámara hace que a pesar del espacio cerrado, y de que los “equipos” de personajes anden separados nunca pierdas la noción del espacio y de dónde está cada uno o en qué bando lucha aunque en una situación así cada uno trata de salvar su pellejo. Y además los diálogos continuos son afilados, divertidos, surrealistas y cerebrales. Dejan algunas gotitas de crítica social pero nunca ahondan en la metáfora o tratan de ser más presuntuosos de lo que la historia requiere.

Frente a la cámara un reparto espectacular que va desde Cillian Murphy como el mayor protagonista, o el más rooteable por decirlo de alguna manera, a Brie Larson como la mujer del elenco que no hace en ningún momento de mujer florero, Armie Hammer en un papel que hace 20 años habría sido de Brad Pitt (el que molaba, no el fascinado por el Oscar de ahora) y Sharlto Copley robando la función con el personaje más estrafalario y por lo tanto el que arrancará más carcajadas. Pero es que además el reparto se completa de talento como Sam Riley de aquella maravilla llamada Control, Michael Smiley o eterno secundario de cientos de películas british…

Y una de las cosas que más me han gustado es que cada bala cuenta, cada disparo produce sangre y herida y los personajes sufren, jadean, se tambalean y hacia el final de la película todos andan arrastrándose, lamentándose y maldiciendo. Después de tanto cine en el que ya parece que si te disparan en la pierna dices “Ay” y te pones una venda para seguir corriendo, resulta refrescante ver un poco de carnaza y polvo y mugre más cercano a la realidad.

En resumen, tenemos a un reparto perfecto, unos personajes perfectamente delineados e interesantes, un guión afilado y (nunca mejor dicho) a prueba de balas, una dirección sobresaliente capaz de mantener el ritmo en unos ajustados 90 minutos sin cambio de localización y un sentido de entretenimiento y diversión. Estamos de acuerdo en que ya lo hemos visto y que no es Reservoir Dogs, pero han pasado 25 años y nunca viene mal recordarla y conmemorarla con otra cinta perfectamente ejecutada.
No te arrepentirás.

Lo mejor: El cachondísimo sentido del humor y elespectáculo
Lo peor: No despega de entretenimiento a brillante

Valoración: 7/10
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5 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
La momia
La momia (2017)
  • 4,4
    11.352
  • Estados Unidos Alex Kurtzman
  • Tom Cruise, Russell Crowe, Annabelle Wallis, Sofia Boutella, ...
6
¿Dónde está tu espíritu de aventura?
A estas alturas habrás leído de todo (y casi todo malo) sobre la nueva versión de La Momia (The mummy, 2017) dirigida por Alex Kurtzman y con Tom Cruise como piedra angular ya no sólo de ésta cinta, sino de todo un nuevo universo compartido, llamado Dark Universe, que viene a ser la respuesta a estos tiempos Disney-Marvellianos que venimos viviendo.

El principal problema es que es una película de entretenimiento fabricada con ese fin. No pretende nada más que ser un blockbuster de verano simple, sencillo, cargado de efectos y directo la consumo rápido y de multisala. No hay riesgo, no hay giros de guión ni nada provocador, por lo que para mí, dejando todo lo demás de lado y viendo la cinta como puro entretenimiento la cosa funciona.

El problema es cuando nos paramos a pensar en ella y hay muy poco donde agarrar.

La cinta arranca con un prólogo de una princesa-reina que abraza el lado oscuro para hacerse con el poder del reino, o el trono… o no queda muy claro. Por supuesto todo le sale mal y queda momificada hasta el día de hoy, dónde dos ladrones dan con la tumba por accidente y con ayuda de la presencia femenina obligatoria (mujer florero encarnada por Annabelle Wallis de Peaky Blinders) destapan la maldición de nuevo y te la sabes de memoria.

Lo que distingue ésta de la versión de Stephen Sommers (a la que le cayeron palos por todos lados por los críticos que ahora la encumbran) es que la versión 2017 es más seria, oscura y cercana al terror que a las aventuras camp y divertidas de los 80 de las que hacía gala la versión de Brendan Fraser. No es seria y trascendental tipo superhéroes de DC, siguen metiendo algún golpe de ligereza y humor (para eso tenemos al sidekick encarnado por Jake Johnson (New Girl), pero trata de acercarse más a un aire de prestigio y solemnidad que abandonarse al humor absoluto y desfrenado.

El otro problema es que ya te la sabes de memoria y por momentos todo resulta una concatenación de escenas de acción que empujan la trama a golpes que una verdadera sucesión del argumento. Hay momentos en que ni siquiera se explican en dar a entender como llegan de un punto A al B, simplemente es magia que sucede unas veces y otras no.

Y así llegan las referencias, que vienen por todos lados y tienes esa ligera sensación que lo has visto todo antes (y en ocasiones mejor) desde las ratas hasta los escarabajos, con resurrecciones al estilo “The walking Dead” con muchos hombres muertos devueltos a la vida corriendo con la boca abierta, pasando por un hombre loco americano en Londres a las explosiones masivas y a gran escala que parecen importar a muy pocos.
Es un poco en plan, ¿podéis dejar de hablar de tonterías que están dejando Londres hecho un solar?
Todo ello con unos efectos magníficos en los que de verdad impresionan algunos pasajes (el avión) pero que carecen del encanto de la serie B a la que esta película debería dar más crédito y carisma.

Mi principal problema con la película es que al terminar tienes un sentido inconcluso de todo. Ya no hablo de dejar la puerta abierta para una secuela, ni siquiera de un gran cliffhanger, hablo de la sensación de haber visto un episodio piloto largo de una nueva serie, una sensación de que los personajes no están desarrollados porque lo van a hacer en los siguientes capítulos y de que muchas cosas están metidas con calzador para hacer los crossover pertinentes. Por momentos Van Helsing aterrizaba en mi cabeza y eso, hacedme caso nunca es bueno.

En resumen, esta nueva momia es un producto blando, de fácil consumo y con muy poco peso cinéfilo o voz propia, y hay poco en esta momia que tenga identidad. Es cierto que la ambientación, la fotografía, los efectos y el misticismo hacen que todo luzca bien en pantalla y sea un entretenimiento aceptable, pero el guión, la falta de riesgo y la sensación de haberlo visto todo antes (y mejor) acaban con las esperanzas de presenciar algo verdaderamente interesante y dejan pendiente de un hilo ese nuevo universo que tendrá que ofrecer algo más personal y menos estándar para sobrevivir

Lo mejor: Es una película entretenida y funciona como blockbuster
Lo peor: Nada nuevo bajo el (oscuro) sol y el nulo desarrollo de la trama

Valoración: 6/10
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
La bella y la bestia
La bella y la bestia (2017)
  • 6,4
    21.932
  • Estados Unidos Bill Condon
  • Emma Watson, Dan Stevens, Luke Evans, Kevin Kline, ...
7
Érase otra vez
Érase una vez, una gran casa de sueños apostaba por hacer clásicos para toda la familia y adaptar cuentos a la magia del cine con moraleja y con un sentido del mimo y el cariño que se ganó los corazones del mundo entero, pasando a la historia con sus diseños, personajes e historias. Sus relatos fueron tratados con delicadeza y al cabo de los años estrenaban sus preciadas gemas antes de devolverlas a las estanterías. Revivían su gusto y respetaban su paso del tiempo.

Con los años, ante la codicia de un preciado vil metal empezaron a idear la manera de seguir rentabilizando esos personajes e historias. Vinieron versiones para Broadway, secuelas de nula calidad directas al mercado doméstico y series de animación colaterales. Y entonces, un día decidieron adaptar a “acción real” el cuento de Alicia en el país de las maravillas superando el billón de dólares de la mano de un director famoso y lo demás es historia.

Érase otra vez El libro de la selva, Oz, Maléfica, La cenicienta, Pete y el dragón… Así que era cuestión de tiempo que el clásico más immortal de todos pasara por su filtro, y es que “La Bella y la Bestia” (1991, Gary Trousdale y Kirk Wise) no solo ha envejecido perfectamente en la memoria colectiva sino que fue la primera cinta de animación de Disney en superar los 100 millones de dólares de recaudación americana y en conseguir seis nominaciones a los Oscar incluido el de, por primera vez en la historia para una cinta de animación, mejor película.

Y esa cuestión de tiempo se nos presenta en esta adaptación bajo la batuta de Bill Condon que ya había demostrado mano de artesano (más que de autor) con las últimas películas de la saga de crepúsculo, sentido del exceso musical en Dreamgirls y viene de un par de fracasos autorales (Mr. Holmes y El quinto poder). Bill Condon se sabe mover entre excesos tanto visuales como de efectos visuales y de él lo que nos queda de su visión es la potencia de sus imágenes recargadas de un diseño de producción de oro rococó y momentos de brillantina y recargo visual, que no empalagan y ayudan a la historia.

Una historia que sigue las andanzas de Bella, una joven marginada en su pueblo por ser diferente y por querer buscar siempre algo más de lo que el mundo le ofrece y que se ve atrapada en un castillo mágico cuando decide cambiar de lugar por su prisionero padre.

A partir de ahí crece el romance, y en este caso en todas las formas y motivos. Creo que ese ha sido el gran acierto de esta revisión, ya no solo por la inclusión del ya cacareado elemento homosexual, sino la celebración del amor que hace más natural el que Bella se pueda enamorar de una bestia sin que nos quedemos con cara de zoofilia. Tenemos el maternal, mucho más acentuado aquí por la gran interpretación de Emma Watson como Mrs. Potts, tenemos el del candelabro Lumiere y la doncella, el del armario y el piano (nuevo personaje que representa un amor ausente), el fraternal entre Lumiere y Ding Dong, el paternal de Bella y su progenitor y el del recuerdo entre muchos de ellos que tienen a sus enamorados en el pueblo y como están bajo el hechizo no pueden ser recordados (otro añadido acertado de la cinta).

¿Y el momento gay? Pues se limita a un simple cambio de parejas en el baile que únicamente subraya y naturaliza la relación entre Olaf y Gaston (Luke Evans de la chica del tren) y otorga un sentido más contemporáneo y fácil de entender. Un acierto la naturalidad de representarlo para una audiencia infantil que lo verá muy normalizado (como debe ser) sin ser una propuesta de intenciones o algo agresivo al público.

Y este pequeño acento y los nuevos valores subyacentes bajo la trama que todos recordamos son los que me han hecho valorar la cinta positivamente. Si olvido lo aburrido que me resulta ver todo otra vez, que el ritmo y la duración no es tan perfecto como el de la cinta de animación, la incorporación de algunas canciones como relleno absoluto (algo que ya sentí en la adaptación teatral), la de tramas argumentales (las madres ausentes y ese viaje a Paris tan prescindible) y que Emma Watson pese a tener cierto encanto me resulta muy pequeña en pantalla; si quito eso puedo ver que las nuevas líneas apuntan a un mensaje feminista, a una oda contra el bullying y a la integración del amor universal como solución a los problemas. Y esos tres mensajes son lo suficientemente poderosos para valorar esta cinta positivamente.

Los números musicales están inteligentemente rediseñados y me gustan más cuanto más se acercan al espíritu original (ya de por sí un homenaje constante a grandes musicales como Sonrisas y Lágrimas o cualquier obra de la edad dorada) que cuando se influencian de nuevas hornadas como Los Miserables o West Side Story.

De las interpretaciones ya he mencionado que Emma Watson no me termina de convencer pese a un buen arranque con la canción de Belle, pero en cuanto llega al castillo se ve tragada por todo lo que sucede alrededor y por los pesos pesados de Ewan McGregor, Ian McKellen y Emma Thompson que se roban completamente la función.

En resumen, esta adaptación viene a mostrar que “si algo funciona, no lo toques” y tenía todo para caer en el lado de “si algo funciona, no lo hagas de nuevo en remake”. Sin embargo, un casting con diversidad racial, un mensaje poderoso de amor libre y elementos resonantes del poder femenino y la independencia de las masas hacen que esta versión, pese a lo rutinario de la copia exacta, tenga autonomía y valor propio. Así que si quieres un entretenimiento familiar, bueno… ¡Qué festín!
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Kong: La isla calavera
Kong: La isla calavera (2017)
  • 5,8
    17.815
  • Estados Unidos Jordan Vogt-Roberts
  • Tom Hiddleston, Brie Larson, Samuel L. Jackson, John C. Reilly, ...
7
Apocalypse Kong
¿Os acordáis cuando hace unos años los blockbuster solían ser entretenimientos divertidos, ligeros y con ganas de hacérselo pasar bien a los espectadores? Pues parece que los creadores de Kong: Isla Calavera (Kong: Skull Island, Jordan Vogt-Roberts, 2017) sí. Esta revisión-precuela del rey de los monos consigue ser un entretenimiento sólido, de aventuras y con aire de diversión auto consciente perfecto para una tarde en el cine.

Y es que por alguna razón que se me escapa, en los últimos años en los grandes blockbusters las cosas se han ido tornando serias, profundas, oscuras y hasta deprimentes. Como si ver una película de gran presupuesto de Hollywood supusiera tener que hacer un esfuerzo del calado de un drama indie pero con unas recompensas infinitamente inferiores.
Por ello es refrescante ver una película tan enfocada al entretenimiento y al hacértelo pasar bien.

Me voy a explicar, por ejemplo las películas de monstruos siempre han caído en dos tipos, las que tardan en llegar a la acción más de 40 minutos en las que intentan hacer un “in crescendo” con planos subjetivos y música de intriga y las que te enseñan al bicho en cuestión a las primeras de cambio y lo mantienen siempre como un motivo presente y recurrente. Kong: Skull Island cae en la segunda categoría, y no es algo despectivo. Sabe lo que vienes a ver y te lo da desde el principio.

Y todo esto resulta curioso porque la cinta comparte universo (al estilo Marvel) con la versión de Godzilla de Gareth Edwards a la que se culpaba precisamente de hacer eso, de no dar al espectador lo que quiere y tener que esperar hasta casi el desenlace para ver bien al monstruo en cuestión.
En Kong: Isla Calavera veremos a King Kong desde el entretenidísimo prólogo entre un soldado americano y uno japonés que se encuentran en plena guerra de Vietnam en medio de la isla por accidente (excelente idea la de situar la historia en ese contexto de heroes fracasados y la de homenajear de manera explícita y en la banda sonora a las películas de dicha guerra), y desde ahí nunca dejará la pantalla de una forma o de otra. Y te lo hará pasar como un niño jugando con muñecos de la franquicia y haciendo diálogos sobre la marcha (algunas líneas son verdaderamente sonrojantes) mientras los personajes vuelan y se estampan contra todo lo que ven.

La película se centra en un grupo de soldados y científicos que acuden a la isla con motivos diferentes, unos empeñados en mostrar al mundo la existencia de animales que se escapan de la legica y otros para curar heridas provocadas por la guerra de Vietnam. Estando allí todo se centrará en tener que recorrer la isla para tratar de volver a la civilización con vida.

En esta mezcla la mayoría solo están ahí para morir de forma entretenida y volar por los aires o ser aplastados, pero el show se lo roba John C. Reilly con un personaje construido entre la locura y la ironía, acompañado por un agente británico de la SAS (Hiddleston); un coronel de las fuerzas especiales (Samuel L.Jackson haciendo de Samuel L.Jackson); una fotógrafa de guerra sin más motivo en la trama que el meter a alguien femenino para estar en apuros (Brie Larson) y un visionario loco que cree que la tierra está llena de bestias y monstruos (John Goodman).

Pero lo verdaderamente protagonista de la historia son los diferentes monstruos y bichos varios que irán mermando al grupo a modo de escenas de aventuras clásica: hormigas gigantes, lagartos de komodo, pájaros dinosaurios… Todo ello enmarcado perfectamente en unos paisajes con fuerza propia en Hawaii, Australia y Vietnam donde el ambiente suda, transpira y vive. Un acierto el utilizar localizaciones naturales entre tanto CGI. Esta película es mucho más cercana al cine de aventuras o (salvando las distancias) a las junglas de Apocalypse Now que a aquel artificial (y largo, muy largo) remake de Peter Jackson y trae de vuelta la esencia del original.

Pero lo fascinante es que parece que su director se lo está pasando genial orquestando y planificando sus escenas y destrozando mitos como el del soldado héroe que se sacrifica contra la bestia para salvar al grupo. Por ello hay que entender y ver la cinta con ojos de niño y olvidarte de todos los errores, carencias, errores de raccord y sin sentidos varios.

En resumen, Kong: Isla calavera es una cinta de entretenimiento de monstruo con un poco más que rascar que la media. Sabe lo que el espectador quiere y se lo da en dosis gigantes. Es una cinta para ver en el cine y disfrutar del sonido, del ambiente, de los efectos y verlo todos con los ojos de un niño. En un año no recordaremos nada de ella, pero mientras ves a los soldados volar por los aires no puedes evitar sentir una carcajada interior de saber que te lo estás pasando bien.

Lo mejor: Las muertes, John C. Reilly y las referencias
Lo peor: Los diálogos y una sensación de videojuego.

Valoración: 7/10
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Animales nocturnos
Animales nocturnos (2016)
  • 7,1
    29.261
  • Estados Unidos Tom Ford
  • Amy Adams, Jake Gyllenhaal, Michael Shannon, Aaron Taylor-Johnson, ...
8
Violent insomnia... by Tom Ford
La última película de Tom Ford, segunda tras la brillante A single man, es un juguete vacío lleno de buenas ideas pero demasiados problemas de desarrollo. Es un thriller que no es tal. Es un drama que no te cala y emociona por dentro. Es un ejercicio romántico que no enamora. Es fría como ella sola y sin embargo hipnotiza, engancha y deja sobre la mesa grandes piezas de rompecabezas que son grandes temas actuales.
Nocturnal Animals nace con aire de provocar división y cada vez que leo una crítica que la califica de desastre la comprendo. Y cada vez que leo otra que la ensalza entre lo mejor del año también la comprendo. Es una de esas piezas raras en el cine, y que yo por mi parte quiero ensalzar porque ha querido jugar a ser arte… y eso me hace comprender a la gente que la tilda de pretenciosa.

El argumento gira en torno a Susan Morrow una exitosa artista que cree que su obra esta vacía de significado. En medio de su crisis de identidad y su rutina artificiosa recibe la novela de su ex marido y en sus noches de insomnio se ve sumergida en el relato hasta plantearse su verdadera identidad y en lo que se ha convertida su vida.

Así pues la película se divide en dos, la vida de Susan y la de la novela que está leyendo, un violento thriller texano dando lugar a un juego de espejos y paralelismos entre dos realidades. Las críticas van en contra del trabajo de Ford por plasmar con poco tino el mundo de la violencia de los “rednecks” y utilizar trucos artificiosos para dejar a los buenos muy buenos y a los malos muy malos, primordialmente ese retrete en el exterior y esa manera de mostrar en cámara ciertos elementos repulsivos para que encuentras más antipatía en el personaje.

Y estoy de acuerdo con esas críticas. Hay poca elaboración y motivos, hay poca sensación de thriller texano de verdad y sin embargo estaba absorto por la historia y los matices. La historia principal es muy de niña rica, caprichosa y en muchos momentos es un conjunto de imágenes de Amy Adams suspirando en bellos planos que parece que se va a girar en y susurrar “Savage Passion” the new perfeum by Tom Ford.

Pero luego hay claves en la cinta desde lo vacío del éxito, al miedo a no ser lo que queremos, a la reflexión sobre el arte (esos títulos de crédito son cuanto menos provocativos) y a los dolores de la pérdida.

¿Se podrían haber plasmado mejor? Muy posiblemente, pero la cinta quiere juzgar a ser arte, y por ello se hace una autocrítica diciendo que puede no ser nada pero se trata de sugerir y mediante imágenes.

Entonces, a pesar de todos los peros que le puedo encontrar a cada frase que escribo, tenemos entre nosotros una cinta que siempre vuela con voz propia y un aire de prestigio. Que tiene una cuidada estética y ritmo propio y una interpretación absolutamente impresionante de Michael Shannon. Y solo porque tom Ford parece haber encontrado su voz como cineasta merece la pena darle una oportunidad.

Lo mejor: Michael Shannon, la fotografía de ciertos pasajes
Lo peor: Si juzgamos lo que hay y no lo que sugiere, la película va de nada,
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13 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dos buenos tipos
Dos buenos tipos (2016)
  • 6,2
    16.961
  • Estados Unidos Shane Black
  • Russell Crowe, Ryan Gosling, Angourie Rice, Matt Bomer, ...
9
¡Ay Ryan Gosling!
Uno de los alumnos aventajados del club de Mickey Mouse al que todos amábamos como el que más. Con un físico poderoso y un carisma que hace que las mujeres se enamoren de él y los hombres quieran tomarse una caña o parecerse. Un actor extraordinario que derritió a masas en El Diario de Noah, a la crítica en Drive y a los académicos en Half Nelson. Y entonces se quedó en terreno de nadie con personajes con pasado tormentoso y actitud taciturna y depresiva. Constante.

Pero todos le seguimos amando ¿no?

Pues ha llegado Shane Black y le ha entregado el papel que necesitábamos, un investigador patoso, ligeramente afeminado, con afición a la bebida y las mujeres. Un perdedor con corazón, carisma y con una actitud cómica muy física que nos hace compararle con los grandes a lo Peter Sellers.

Y es que Shane Black, tras pasar por el aro de Iron Man 3, ha conseguido sacar adelante otro de sus brillantes proyectos que recoge directamente en el gran nivel que dejó Kiss Kiss Bang Bang una especie de cinta que se ha hecho nombre entre el cine de culto por su apabullante entretenimiento y que se ha beneficiado mucho de la cultura videoclub (y ahora streaming) y del renombrado (y merecidísimo) nuevo status de megastar de Robert Downey JR.

Aquí presenta otro dúo detectives poco usual, mucha comedia física, diálogos y situaciones absurdas y rocambolescas y un brochazo de neo-noir elegante que va desde misteriosas morenas desaparecidas envueltas en vestidos amarillos, a los guiños a LA Confidential (¡Russel Crowe y Kim Basinger en LA!) con el mundo de la pornografía, los años 70 y la corrupción como telón de fondo.

Todo funciona perfectamente empezando por el reparto liderado por el mencionado Gosling y el regreso de otro grande: Russell Crowe, uno de esos actores que parece que se puso de moda odiar. Aquí encarna el detective tosco que primero da un puñetazo y luego pregunta. Y Russell Crowe demuestra que también puede hacer comedia (y mucho mejor que en “A good year”). Ellos dos, su carisma innato y la química que desprenden junto a lo bien perfilados que están los personajes y las grandes frases gancho y situaciones divertidas son lo que hacen que la película sea tan refrescante, efervescente y divertida, acompañados por unos muy buenos secundarios con la ya mencionada Basinger y Matt Boomer entre las cabezas de cartel, pero con la hija de Gosling como una verdadera roba escenas.

Pero es que además el guión tiene la fuerza necesaria como para que quieras saber qué sucede con el caso. No es sólo un telón de fondo, hay verdadero interés por todo, incluida la moraleja de tratar de ser buenas personas mientras haces las cosas.

Si a todo esto le sumamos una ambientación exquisita, una banda sonora precisa y un constante aire de diversión y ritmo excelente, tenemos una de las mejores recomendaciones en tiempo para obtener una buena ración de buen cine, uno de los mayores y mejores entretenimientos en meses.

Lo mejor; Lo bien que te lo pasas viéndola y el gran dúo

Lo peor: Parece que tiene como tres finales.

Valoración: 9/10
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7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Money Monster
Money Monster (2016)
  • 5,8
    10.559
  • Estados Unidos Jodie Foster
  • George Clooney, Julia Roberts, Jack O'Connell, Caitriona Balfe, ...
6
Una tarde de perros con poca chicha
Money Monster

Parece que cuando Jodie Foster estuvo bajo la dirección de Spike Lee en Plan Oculto (Inside Man) tomó buenas notas sobre cómo manejar un thriller y hacerle solvente, creíble y elegante con goces de humor, giros y entretenimiento. Y esas notas las aplica a Money Monster, una película que sin embargo podría haber dado mucho más de sí pero que es un producto verdaderamente convincente y entretenido.

En ella un joven interpretado por Jack O’Connel (Invencible, ’71) pierde todo sus ahorros y los de su familia haciendo caso a un programa de consejos financieros de televisión que se interesa más en el espectáculo que el verdadero poder que tienen. Al frente del mismo George Clooney haciendo una vez más de George Clooney y Julia Roberts como directora del programa que vuelve a hacer de la Roberts que confunde papel serio con parecer deprimida. Aún así y pese a todo la química del trío es palpable y te mantiene atento.

El problema es que el guión ofrece mucho más jugo desde escenarios críticos sobre la crisis económica de 2008, el retrato de Wall Street, al esperpento periodístico hecho espectáculo o la estupidez de la opinión pública en general. Y ahí es donde la película no acierta a pasar la línea y hay demasiadas concesiones a los secundarios en lugar de al drama del protagonista, y a los giros y los golpes de efecto en lugar de a verdaderas reflexiones que no consigue desarrollar.

Por lo demás, entrenada cinta para los amantes de los thrillers pero que se queda muy lejos de grandes obras como Tarde de perros y todo queda en una sensación de que esto lo has visto antes y mejor hecho

Lo mejor: el ritmo
Lo peor: la sensación de aleccionamiento barato de algunas reflexiones

Valoración: 6
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8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Love (Serie de TV)
Love (Serie de TV) (2016)
  • 6,9
    3.458
  • Estados Unidos Paul Rust (Creator), Judd Apatow (Creator), ...
  • Gillian Jacobs, Paul Rust, Claudia O'Doherty, Dave Allen, ...
8
“No sé para qué me lo tomo tan en serio, dicen que las mamadas son como antes enrollarse”
Netflix está optando por series con un foco muy personalizado y estudiado, con unos targets de público muy concretos para conseguir posicionarse en prácticamente todos los mercados. Cierto que han apostado por grandes series de calidad imanes para los premios como "House of Cards" o "Narcos", pero también series y productos que buscan un target muy específico de mercado como fue “Frankie and Grace” o la que nos ocupa “Love”.

Y es que Love, producida por Judd Appatow, es muy similar a lo que fue "Girls" (mismo productor), pero todavía bebiendo mucho más del cine independiente y creada muy específicamente para un grupo de millenials, de jóvenes buscando el amor del siglo XXI entre relaciones cada vez más líquidas y de afrontar la madurez en la nueva generación por parte de unos personajes que representan al completo esa cara de la juventud, apática, egoísta, adicta a la tecnología, crecida entre algodones e incapaces de asumir responsabilidades. ¿La voz de una generación como decía Lena Dunham en Girls?

No. Pero sí reflejando una realidad que el cine con sus esquemas de “comedias románticas de dos estrellas y media” ya no representan en versión mainstream: la realidad y con personajes reconocibles. Incluso en “Y de repente tú” (Trainwreck, también de Appatow) la cosa se terminaba convirtiendo en típica y funcional tras un arranque suficientemente centrado en la realidad.

El argumento de “Love” cuenta la historia de Mickey y Gus y nos los muestran tratando de recuperarse de dos rupturas que los han dejado sin rumbo. Y de repente tropiezan en la vida y tratan de poner un pie detrás de otro apoyándose inconscientemente el uno en el otro.

Love se circunscribe en esa especie de productos hipsters y modernos y es en su estilo pausado, en su formato río (como una película larga troceada) y en su cercanía a la realidad de quejica “loser” donde encuentra su verdadera autoría y voz. Entre sus principales temas no son únicamente los amorosos sino que principalmente es el paso del tiempo a la madurez, ahora más tardía para todos y con los problemas de encontrar estabilidad y aceptar las responsabilidades.


“Antes éramos la hostia de salvajes y libres. ¿No os acordáis peña? Joder, la noche que murió Elliot Smith Shaun y yo nos metimos crack y fuimos puerta por puerta contándoselo a todo el mundo. Aquella noche fue la hostia. ¿Qué coño hacéis sentados en el suelo? Vamos a meternos en la piscina. Antes, a estas alturas ya estaríamos follando con todo el mundo. Lo menos que podemos hacer es saltar a la piscina”

El carisma y la fuerza y buena escritura de los personajes y sus actores son los que otorgan el alma absoluta y entregada a la producción. Gus, interpretado por Paul Rust que aquí ejerce de creador, guionista y director (a lo Dunham) tiene uno de los papeles más tiernos y entrañables de la televisión actual, seducido por Mickey (Gillian Jacobs, la entrañable Britta de Community) como una divertida malhablada y amante de volcarse al desastre absoluto. En la aventura les acompaña la nueva compañera de piso de Mickey, interpretada por la cómica australiana Claudia O’Doherty aliviando el peso de los dos protagonistas.

Si en algo evidente se diferencia de Girls es en no entregarse a temas sexuales de manera descarada. Aquí no hay obsesión por los desnudos, aunque nunca se evitan de manera natural y los diálogos en algunos momentos son fuertes.

LOS ÁNGELES

Es curiosa la revolución que se le está dando televisivamente a Los Ángeles, antes ciudad de cine/estudios y tramas siempre girando alrededor de eso y ahora casi como un lugar para perdedores. Es curioso que Netflix haya estrenado Flaked (el último esfuerzo conjunto de Will Arnett con el creador de Arrested Development) que también acerca el mundo de la crisis de edad a otro segmento de población.

El entorno de la ciudad de las estrellas se representa como lánguido, inerte, lleno de gente que vagabundea por la vida buscando su parada. Y es verdaderamente acertado como huye de la lucha social o ser tendencia de Nueva York y se instala en un pasotismo y dejadez propio de la historia que nos quieren contar.
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