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Críticas de Meroe
Críticas ordenadas por:
Gosick (Serie de TV)
Gosick (Serie de TV) (2011)
  • 7,0
    189
  • Japón Hitoshi Nanba
  • Animation
6
Me gusta, no me gusta
Gosick, Gosick, Gosick. Puede que sea el anime por el que más me ha costado organizar mis ideas para así poder plasmarlas en papel. Ésto último, por supuesto, es un decir. En ésta crítica me gustaría focalizar en esas personas que no son capaces de expresar sus sensaciones tras ver un anime más allá de un escueto “me gusta” o “no me gusta”; lo cual yo muchas veces he criticado para mis adentros, y a veces con patente severidad. Pero ver Gosick me ha hecho pensar que incluso detrás de esas pequeñas frases existe todo un bagaje personal que hace que una de éstas historias -un anime- pueda resultar del agrado de alguien o no. Juventud, cultura, episodios personales, gustos específicos… todo es significativo y así asociamos algo concreto de nuestra vida con la historia que vemos, a veces llegando a condicionar bastante nuestra propia objetividad. Por ejemplo, el observar personajes que sufran acoso escolar -tal que varios chicos de la refrescante serie Great Teacher Onizuka *-, será sumamente trascendente para algunos que hayan padecido (o estén padeciendo) tan terrible mal, mientras que a otros les aburrirá porque les hará pensar en esa gente quejica y débil de su entorno, condicionando su opinión sobre el anime. Es decir, la gran mayoría de las veces nuestras experiencias personales pueden modificar la percepción objetiva, haciéndonos focalizar ya sea en un elemento agradable o desagradable que hará que más adelante digamos que un anime nos ha gustado o no. Y luego algunos no profundizarán más allá de esa opinión.

Pero cuando se escribe sobre los animes se debe -o se debería- describirlos de la forma más justa y precisa posible y después dotarlos de contenido personal. Hasta cierto punto es una clase de aprendizaje. Para mi es estimulante y muy instructivo enfrentar mi impresión subjetiva con la evaluación más “seria”, hasta que ambas encuentran un punto de equilibrio. Con Gosick, no obstante, ha resultado la divertida circunstancia de que no pueden llegar a un acuerdo tácito. Tal que intentar mezclar agua con aceite.

Por un lado la primera impresión que tuve desde los primeros minutos de Gosick no hizo sino reafirmarse a medida que los capítulos se sucedían. Gosick es otro anime dirigido a gente joven y como tal presenta una historia ligera, esa clase de historia que sigue una receta previa sin arriesgar más allá, sin ofrecer nada diferente, sin siquiera sofisticarse en algún elemento concreto. Lo que ves es lo que hay, no hay que buscar una segunda lectura. Por otro lado el relato que cuenta podría incluso calificarse de confuso, ya que no hay estructura narrativa propiamente dicha. Los personajes principales viven diversas situaciones detectivescas que les unen como compañeros y cómplices, pero lejos de tratarse de misterios individuales y aislados como ocurre en los libros de Agatha Christie y Arthur Conan Doyle, Gosick insiste en aunar cada misterio y resolución del mismo en una cadena de sucesos a gran escala que evidentemente se idearon pretendiendo aportar al argumento una profundidad que no tiene. Un anime que nada en la sencillez (que nadie entienda ésto como algo malo, la sencillez puede ser mimada y pulida hasta alcanzar la sublimación) no puede aspirar a dotar a su argumento con características densas de seinen salvo que tenga una trama muy bien trabajada, y ese no es el caso de Gosick. Hablamos de dos colegiales, dos personas muy jóvenes e inexpertas que mientras resuelven crímenes tanto actuales como antiguos, por circunstancias no del todo ajenas a ellos se ven cada vez más involucrados en una conjura política para ¿desentrañar el misterio de la reina asesinada diez años atrás? ¿salvar al país de las ínfulas de poder de un hombre malvado obsesionado con el ocultismo? Sí y no. Gosick introduce en su argumento tantas, tantísimas mini-historias sin que haya realmente un nexo de unión claro entre ellas que cuesta entender qué era lo que realmente quería contar, si es que alguna vez lo hubo.

Coronado todo ésto por un último capítulo con aire de OVA, que si bien posee un ritmo poderoso e incansable, en sí mismo es toda una historia -aparte- concentrada en veinticuatro minutos. Tiene a su favor que cierra todos los cabos sueltos pero lo hace de una forma abrupta y con muy poco tacto por las normas narrativas de Inicio, Desarrollo y Desenlace; tal que un padre que en un golpe de cansancio salta a la última página del cuento para poder decir “y… FIN“. Estructuralmente hablando Gosick es una obra endeble, y es endeble porque al introducir incontables elementos (de ciencia, magia, ocultismo, alquimia, ilusionismo, historia, política…) jugando a ser distintos tipos de animes a la vez se pierde a sí mismo, incapaz de sostener un equilibrio narrativo. En definitiva, parece que ni el propio anime supiera qué quería expresar con su ¿historia? más allá de un bonito romance entre dos personas, cada una a su manera, aisladas de su entorno que sueñan con tener una vida juntos.

Ésta es mi opinión objetiva de Gosick. Hablemos ahora de mis impresiones personales.

Como he dicho Gosick me parece una obra torpe, pero hasta cierto punto esa torpeza me ha caído simpática porque si bien el anime peca de aspirar a más de lo que está capacitado para ofrecer, su “esfuerzo” ha despertado en mi sentimientos tiernos. Algo parecido me ocurrió con Fate: Stay Night. Por otro lado si hay algo que Gosick tiene a su favor es el detallismo. El detalle -en los antiguos edificios y lugares que visitan nuestros personajes, en los objetos y utensilios, en la textura y acabado de los trajes- es rico y muy variado; y me hace pensar que los artífices de Gosick realmente sentían pasión por el arte y la cultura de aquella preciosa época, tristemente muy dejada de lado en la Historia dada la enorme y destructiva trascendencia que tuvo La Segunda Guerra Mundial (el anime se desarrolla en 1924 cuando Europa se había recuperado de la Primera, entonces solo conocida como “La Gran Guerra”).

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Blood+ (Serie de TV)
Blood+ (Serie de TV) (2005)
  • 6,7
    775
  • Japón Junichi Fujisaku, Michael Hack
  • Animation
7
Sangre y chocolate
Hace años vi la oscura película Blood: el último vampiro, en la que una fría y brutal joven llamada Saya que trabajaba para el gobierno de los Estados Unidos se infiltraba como colegiala en una base militar a la caza de unas monstruosas criaturas bebedoras de sangre humana. La película, con una animación realmente buena y grandes dosis de violencia (especialmente para su época) no tenía mucho más, siendo una historia sin principio ni final o una parte de algo mucho más extenso. Naturalmente daba por hecho que la serie Blood + estaba directamente relacionada con la sangrienta película, siendo su precuela, secuela o quizás una versión de la misma.

Podría decir que sí hay conexión entre anime y película, podría decir que Blood+ es un shonen de peleas con una chica como protagonista, que la historia sigue a la cazavampiros en su afán por erradicar a éstos monstruos del mundo al tiempo que se enfrenta a las intrigas y maquinaciones de una sinuosa organización, y también que Saya es la clase de personaje inseguro que a pesar de poseer extraordinarios poderes su única inquietud es vivir una vida normal. Podría decir ésto y tantas cosas por el estilo, pero ninguna de ellas sería una descripción adecuada, si bien tampoco serían del todo inapropiadas. No, porque en algún momento mientras visionaba el anime mi mente describía con éstas palabras mis sensaciones, aunque éstas fueran tan cambiantes y volubles. Ahora pienso que todas éstas descripciones son en algún punto similares entre sí y que habitan en la historia sin llegar a concretarse por completo. Es cierto que todas parecen señalar las características propias de un shonen pero Blood + no entra de lleno en el territorio de las peleas. Es más comedido, elegante y por momentos elusivo.

Tampoco pretendo definir Blood +como una rareza en su género, ya que para empezar tiene una estructura lineal: tiene un inicio, un desarrollo y un final que no deja de ser abierto. No explora espacios muy diferentes de cualquier otro shonen, no es desafiante en ningún sentido. Es así pero también es cierto que es una historia llena de efectos que vienen lenta pero continuamente creando una ilusión de profundidad y movimiento; ahora se centra en la carga personal de Saya; ahora en las vidas, sueños e inquietudes de los personajes secundarios; ahora en los antagonistas; teniendo todos ellos una evolución sumamente coherente y en algunos casos sorprendente. Y mientras las historias de los personajes continúan individualmente, de cuando en cuando nos llegan retazos de información del pasado de Saya, de su familia, sus orígenes, mostrando una mitología a priori velada ¡Un telón de fondo! Tardé un poco en darme cuenta de que en realidad Blood + tiene una esencia rica, imaginativa, y ya difícil de encontrar hoy en día dada la tendencia de los animes actuales a mostrarse tan abruptamente y casi sin reservas.

En cambio Blood + es una dama, hija de una época en la que las cosas se tomaban con tranquilidad, usando el tiempo como un elemento más de la narración. Una dama nunca se apresura ni expone sus secretos inmediatamente, sino que habla a través de sutiles matices. Éste anime invita al acercamiento pero antes crea una prueba de resistencia al mostrarse como una historia de baja competencia en sus inicios; y tan solo los que sepan esperar con la mente abierta verán su precioso desarrollo, hasta el tipo de final “broche de oro” que tanto disfruto. Casi, o sin casi, es demasiado simple en sus primeros capítulos pero al rato toma un camino ascendente a través de un ritmo pausado y muy elegante, hasta mostrarse en su plenitud como la historia tan lograda que es. Por eso me ha hecho pensar en una onza de buen chocolate que se deshace lentamente en la boca. Hablemos ahora de la sangre.

Otonashi Saya es una joven sana y feliz que vive junto a su familia adoptiva -su padre y sus dos hermanos- en un pequeño pueblo costero. Asiste a clase, tiene una adorable mejor amiga, le encanta comer y es buena en los deportes hasta el punto de fantasear con competiciones a nivel olímpico. Salvo por su belleza y su jovial inocencia al principio Saya me recordó muchísimo a Makoto, la despreocupada saltadora en el tiempo de la película de Mamoru Hosoda. Y tal que el destino de Makoto el de Saya también cambia de súbito; una tarde que en su camino a casa escucha tocar el chelo a un oscuro y apuesto desconocido. A partir del momento en el que oye esa melodía algo lejano, como un recuerdo, despierta en su mente recordandole que la vida que vive no es su realidad. Pero ella sacude esos pensamientos de su cabeza. Esa misma noche al volver al instituto a recuperar unas zapatillas olvidadas Saya se encuentra con una monstruosa bestia que tras devorar el cuello de un profesor fija su vista en la aterrorizada jovenEstá atrapada, no hay sitio donde esconderse ni huir de ese animal de pesadilla imposiblemente rápido, fuerte y violento. Saya cree que va a morir. A la mañana siguiente despierta en la cama de un Hospital, confusa y hambrienta, pero aliviada al ver a su querido padre con ella. Sigue siendo la misma chica radiante y alegre de siempre que solo quiere volver a casa y seguir con su vida.Hasta que se mira en el espejo y se ve a si misma empapada en una sangre desconocida y con una mirada gélida y roja en sus ojos. No es más que una ilusión, pero entonces fragmentos de la noche pasada estallan en su cabeza: el monstruo, el misterioso músico que le tiende una katana ordenandole que pelee, un golpe que la derriba, un beso, el sabor a sangre en su boca y de pronto un deseo firme y salvaje por destruir a esa bestia infernal.Lo último que recuerda son las palabras de ese hombre que tampoco era un hombre: ¿Aún no has despertado? A partir de aquí todo se precipita para la inocente Saya que muy pronto deja de serlo. O, mejor dicho, recuerda que no lo es.

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Land of the Lustrous (Serie de TV)
Land of the Lustrous (Serie de TV) (2017)
  • 7,4
    65
  • Japón Takahiko Kyōgoku
  • Animation
7
El anime metronomo
Desde que salió a la luz siempre me pregunté por qué Houseki no Kuni no había gozado de más popularidad entre los espectadores. La historia de unas chicas-gema, con cabello, cuerpo e iris de las piedras preciosas a las que representan… era un comienzo muy llamativo, prometedor si a las destelleantes bellezas se les otorgaba una narración medianamente agradable y coherente. Pues bien, esa popularidad que en ocasiones mueve masas nunca llegó a cristalizarse, y así Houseki no Kuni pasó desapercibida en su año de emisión para la mayoría. Claro que ésto depende en gran medida del marketing, que nos empuja a formarnos una idea del anime antes incluso de verlo, predisponiendo nuestro pensamiento para que “veamos” con la mente en lugar de con la corazón; pero de ésto no tienen culpa alguna los creadores de animes.

Houseki no Kuni es un anime cuya impresión me resulta un poco difícil de explicar. Es en cierto modo algo especial y diferente, aunque al mismo tiempo sus artífices optaron por crear algo no demasiado alejado de lo que habitualmente el mundo del anime ofrece -esto es, algo cálido y suavemente melancólico con toques de comedia y, de fondo, un misterio nunca resuelto-. Houseki no Kuni nos lleva a un mundo desconocido habitado por unas admirables criaturas imposiblemente vivas; y un origen desdibujado por una antigua leyenda que cuenta como cuando la tierra firme se redujo por la subida de los mares, los humanos se vieron impulsados a vivir en el agua donde con el tiempo se dividieron en tres especies: alma, carne y hueso. Las almas se elevaron para habitar las lunas, los cuerpos eligieron quedarse en el agua para vivir como cualquier organismo natural y los huesosoptaron por volver a la superficie como gemas. Una leyenda, un mito, un cuento para niños… pero que evidentemente es al menos una parte del origen de éste nuevo mundo, donde el significado de la palabra “humano” ni siquiera es vista como algo real. Eso es una parte de lo que nos ofrece Houseki no Kuni y que personalmente creo que es su cara más pulida y brillante; ya que tanto me ha recordado al extraordinario anime Shin Sekai Yori.

Efectivamente, he visto una belleza especial en Houseki no Kuni pero, como cualquier clase de belleza, es evasiva. Viene y va, mostrando una historia que a ratos se muestra transgresora y, en un parpadeo, vuelve a ser algo convencional; introduce muchos elementos dispares que no terminan de encontrar un punto en común que los aune (por ahora al menos, pues ésto nos es más que una primera temporada) pero envueltos en una narración agradable, sutil y tenaz. Hay un espíritu incongruente en Houseki no Kuni, algo paradójico. Por eso por momentos lo llegué a apreciar de verdad y creí que llegaría a significar algo, pero entonces y sin previo aviso su historia volvía a tomar un esquema conocido y prefijado, y así mantiene un ritmo constante durante sus once capítulos. Tal que un oscilante metronomo.

En el mundo además de plantas y animales tan solo habitan las gemas, aparentemente hermosas jovencitas humanas de cabellos coloridos y brillantes. Pero no es sólo su melena o el color de sus ojos. Todo en sus cuerpos está hecho de minerales preciosos. Cada una de ellas es una piedra preciosa. Jade, Dia (diamante), Beryl (berilo), Morga (morganita), las gemelas Amethyst (amatista)… todas viven juntas en una escuela en la que trabajan y aportan según sus aptitudes y aficiones. Puesto que esencialmente son piedras solo necesitan como alimento la luz del sol; no enferman, nunca envejecen ni pueden morir. Y aunque sus cuerpos se fracturen y rompan, gracias a las hábiles manos de Rutile (rutilo) todas pueden ser recompuestas incluso de la nada. La existencia de las Gemas se podría calificar de idílica si no fuera porque están constantemente amenazadas por los Lunarians, extrañas criaturas que se asemejan demasiado a antiguos dioses japoneses. Y tal que el Dios de la Luna y su cortejo celestial que vinieron a arrancar de su verdadero hogar a la fuerte y encantadora Takenoko en El Cuento de la Princesa Kaguya de Ghibli, éstos seres llegan a la tierra de forma tan majestuosa como espeluznante. Sobre una gigantesca nube, dejando caer pétalos de flores de cerezo y tocando una inquietante música de celebración; todo con el propósito de atacar a las chicas y llevarselas a la luna en forma de piedras. Nadie sabe por qué lo hacen, pero es bien sabido que cuando una hermana es capturada rara vez se la recupera. Las Gemas, naturalmente, se defienden y pelean, sin embargo tan solo las más dotadas para la lucha -las de composición más dura- son designadas para tal fin. Pero no están solas. Las protege El Maestro, un ser de apariencia masculina y vestiduras de monje cuyos increíbles poderes podrían equiparar los de un Dios. Él es lo más parecido a un padre que las Gemas conocen, alguien que las cuida y educa y que dirige la escuela con mano firme pero amable procurando ser justo y asignandole a cada gema un trabajo acorde con sus aptitudes.

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Plastic Memories (Serie de TV)
Plastic Memories (Serie de TV) (2015)
  • 6,5
    98
  • Japón Yoshiyuki Fujiwara, Mitsue Yamazaki, ...
  • Animation
6
Para mentes jóvenes
Cómo me ha recordado Plastic Memories a otra serie mía relativamente reciente, Angel Beats!. No estoy diciendo nada nuevo o desconocido. Es un hecho indiscutible que cualquier anime tiene rasgos en común con otro anime, y con eso juegan sus artífices para crear y recrear historias. Una característica de género compartida por distintas historias puede ser un criterio de clasificación para agruparlas o un punto de partida para construir el perfil de una rama monotemática. Ah, sí. La originalidad suele ser una rareza en el mundo del anime a propósito ¿Por qué cambiar una fórmula cuando ésta funciona para el público? Sin embargo cierto es que en ocasiones una serie (por sublime y/o novedosa) puede llegar a convertirse en una protagonista de su género y honrar su imagen. Muchos consideran a Angel Beats! un buen ejemplo, pero desde luego no es esa mi opinión. Plastic Memories, por ende, tampoco. Como su hermana mayor éste anime es un drama romántico sencillo que evoluciona de forma laxa y difusa y cuya historia quizás sea más apropiada para las mentes jóvenes, pues posiblemente solo ellas puedan apreciar Plastic Memories como se merece. Para mi, solo será un anime más.

Aún así debo reconocer que hay algo bonito en Plastic Memories, algo suave, dulce y cremoso que no pude encontrar en Angel Beats! Puede que sean las tristes y conmovedoras notas de su Opening, su precioso dibujo o una trama que, si bien de un modo elusivo, habla de algo tan importante como los recuerdos. Y es que nada proporciona tanta solidez o fragilidad a un ser vivo que su capacidad de memoria, y así nada es tan devastador que su deterioro o pérdida. Más triste incluso que la muerte. Pues perder los recuerdos implica la desaparición de la consciencia: aquello que se alimenta de las experiencias vividas y nos hace ser “nosotros”, ese ser único e individual. Plastic Memories toma ésta idea y crea una historia de romance y pérdida, indudablemente tierna pero también falta de firmeza y madurez.

En un futuro cercano la robótica ha evolucionado hasta tal punto que se crean androides no ya solo idénticos en forma y maneras a los humanos, sino con un “corazón” artificial; es decir, exhiben una personalidad única, así como tienen la capacidad de almacenar recuerdos y emociones auténticas. Tal que el pequeño Haley Joel Osment en la película Inteligencia Artificial de Spielberg. A éste tipo de robots se les dio el nombre de Giftia y debido a su “humanidad” suelen servir de apoyo moral a las personas. Si alguien ha perdido a alguien muy querido y necesita reemplazarlo, si alguien solitario necesita amar y ser amado, si alguien acarrea una carencia afectiva compran un Giftia y sus necesidades emocionales son cubiertas. Hasta un período de nueve años. Pues ya sea porque la creación de un Giftia es elevadamente costosa o porque ninguna empresa quiere permitirse productos perennes a éstos androides se les insufla una personalidad que dura exactamente 81,920 horas, tiempo tras el cual el Giftia es recuperado por la compañía que los creó: SAI. Es decir, el “cuerpo” del androide permanece intacto pero su personalidad así como todos los recuerdos almacenados durantes sus nueve años de servicio son borrados. Hasta que otro cliente requiera un Giftia acorde con sus características físicas y el androide vuelva a tener vida operativa; con otra personalidad, por supuesto. Como es evidente ningún dueño de un Giftia desea devolverlo por propia voluntad, así que son los trabajadores de la empresa SAI los encargados de ir a recuperar los Giftia cuyo tiempo ha expirado.

Ésto es con diferencia lo que más me ha gustado de Plastic Memories. Los momentos en que los trabajadores del Servicio de Terminales acuden a los domicilios para intentar recuperar el cuerpo del Giftia, con diferentes resultados. He de reconocer que me emocioné y lloré en varias recuperaciones y no porque las personas gritasen y se resistieran, sino porque -al contrario- Giftia y “dueño” se despedían agradeciendose mutuamente el tiempo que pasaron juntos. La mayoría no tenemos esa suerte en la vida real. La historia de la pequeña androide Nina y su terca abuela es de veras conmovedora, pero hubo otra que llegó más adentro en mi corazón, la de Hajime Edward, tal vez por las palabras de despedida del venerable matrimonio de ancianos que lo compró. Hay momentos verdaderamente hermosos en éste anime. Sin embargo eso es todo lo que son esas bellas y tristes historias: momentos, ya que Plastic Memories ni siquiera les dedica un capítulo entero para ellos. Entonces ¿cuál es el verdadero argumento de Plastic Memories?

Sencillo. Éste anime es un drama romántico entre un chico y una chica cuyo trágico destino se nos revela ya al inicio del primer capítulo, cuando somos testigos de su primer encuentro mientras la desgarrada voz en off del muchacho declara: Creo que fue entonces cuando me enamoré de ti, cuando aún no sabía ni como te llamabas. Él es Mizugaki Tsukasa, un joven de diecisiete años que por recomendación entra a trabajar en el Servicio de Terminales de SAI; y ella es Isla, un Giftia que trabaja en la misma empresa y a la que le queda muy poco tiempo de vida operativa. En realidad éste es un comienzo tan apropiado y bonito como cualquier otro para una historia de amor y pérdida, pero mentiría si dijera que su relación a lo largo de los trece capítulos que dura Plastic Memories ha logrado despertar en mi algo más que simple curiosidad. Porque es una historia dirigida a mentes jóvenes y como tal sigue paso por paso la fórmula de los animes de su género, cuyas normas dictan que se debe empapar el argumento en la clase de humor que personalmente menos disfruto: la comedia sencilla predominada por los clichés más utilizados.

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Serial Experiments: Lain (Serie de TV)
Serial Experiments: Lain (Serie de TV) (1998)
  • 7,2
    2.728
  • Japón Ryutaro Nakamura
  • Animation
7
Perfect Lain
Cuando decidí empezar a ver Serial Experiments: Lain no sabía lo que me iba a encontrar, no más allá de las simples apariencias. Una niña en una historia sobre tecnología, ordenadores, la red, y cómo ese vasto mundo virtual poco a poco toma el control del mundo en el que ella vive es un esqueleto demasiado simple, muy poco definido para lo que ésta serie realmente es, para todo lo que tiene que ofrecer. O quizás es todo lo contrario y no ofrece absolutamente nada. Tal vez ésta serie se recluye en sí misma como la propia y pequeña Lain, esperando que sean los demás los que hagan el esfuerzo por llegar a ella; y claro, solo los que se aproximen con curiosidad verdadera recibirán su calidez, así como obtendrán al final repuestas satisfactorias a sus dudas (todo ésto lo digo por lo que he leído en la red). Yo, sin embargo, no soy una de esas personas. Dada su extrañísima complejidad decidí ver dos veces Serial Experiments: Lain y aún no soy capaz de llegar a una conclusión respecto a mis propias impresiones. Como intentar agarrar el agua, su esencia resbala y se escurre entre mis dedos.

Sé que he obtenido información, una amplia cantidad de información por parte de Serial Experiments: Lain; sobre sí misma, sobre la filosofía, la religión y la percepción que el ser humano tiene o pueda tener de ellas. Pero sin preguntas formuladas con anterioridad, sin ni siquiera curiosidad por el contenido de la ¿historia? presentada, toda esa información se convierte en una enorme y pura cantidad de vacío. Así me he sentido con éste anime. Confusa, triste, decaida. Tal que la propia Lain, que eventualmente y varias veces a lo largo de la trama se descubre a sí misma sentada en el pupitre de su clase sin saber cómo ha llegado o cuánto tiempo lleva allí. Por paradójico que resulte su lentitud durante el desarrollo del argumento unido a la austeridad en los diálogos y las revelaciones me han saturado como ninguna serie había hecho hasta ahora. Claro que éste anime no tiene punto de unión con ningún otro que haya visto. Podríamos decir que es único en su género. Supongo que eso es un punto a favor para Serial Experiments: Lain.

Otro es que me ha hecho tomar plena consciencia de que, en el fondo, soy una persona de gustos clásicos. Permitidme ser más clara. Las historias que vamos descubriendo (en libros, películas o series) no son la realidad, sino una simulación de la misma que nunca existió. Todas son un reflejo de la vida pero retocadas por el diseño humano: llamémoslo hiperrealidad. ¿Es mejor que lo que tenemos? Sin duda, pero ya hablaremos de eso en otra ocasión. El hecho es que en cada creación de cada historia la primera decisión que se toma es determinar qué grado de realidad se va a representar. Los umbrales son difusos pero rara vez se alejan de lo que la cultura del momento establece como “aceptable”. Serial Experiments: Lain es el ejemplo que confirma la regla. La hiperrealidad que muestra es tan abstracta e inclasificable que no encuentro nada a lo que poder compararla. Y eso me ha provocado incomodidad ¿Por qué? Porque en el fondo soy una persona de gustos clásicos.

Serial Experiments Lain me ha hecho darme cuenta de que todo aquello que mi mente alaba y califica como “novedoso” o “fresco” no dejan de ser cosas conocidas pero ligeramente diferentes y que así es como me gusta que sea. Es lo que espero siempre a la hora de enfrentarme a un nuevo anime. Me siento cómoda y relajada ante algo que ya conozco, aunque sea una renovación, una inspiración de algo ya creado. Nada se construye de la nada, ni siquiera algo tan abstracto como Serial Experiments: Lain pero el no encontrar un hilo conductor al que aferrarme me ha provocado una vaga sensación de desprotección.

Sin embargo no quiero dar una impresión errónea de Serial Experiments: Lain. Es lo último que yo calificaría como una historia intrascendente. Pero también es todo lo contrario a lo que yo entiendo por un anime cautivador, a un anime que hace que desees quedarte en él. Es demasiado abstracto, demasiado intrincada y subrealista (hiperrealista, en realidad) su trama como para resultarme atractiva. Si hay un calificativo que puedo otorgarle es el de el anime más extraño que he visto.

Todo comienza con el suicidio de una joven colegiala llamada Yamoda Chisa, que tras deambular por las calles sola y desesperada decide acabar con su sufrimiento saltando desde la azotea de un edificio. Sonríe. Unos días después varios alumnos reciben un correo proveniente del e-mail de Chisa en el que asegura seguir con vida en la red. Sin embargo nadie se toma en serio lo que sin duda es una broma de mal gusto, nadie excepto Lain. Ella es una alumna más, una niña perfectamente normal salvo por el detalle, y ésto lo digo solo como apunte, de ser la única persona de ojos grandes y castaños en un mundo de ojos negros (no es relevante, pero me gustó ese matiz). Como muchas jovencitas a punto de entrar en la adolescencia Lain es bonita, introvertida, por norma general recluida en sus pensamientos y poco sociable con el resto del mundo. Pero cuando lee el mensaje de la que dice ser la consciencia real de Chisa, despierta en ella la curiosidad y el deseo por encontrar las respuestas al inexplicable misterio. Y es que Chisa no solo dice seguir con vida en la red, también asegura el haber encontrado a Dios. Lain comienza entonces una búsqueda que la tienta cada vez más profundamente al interior del mundo virtual, una viaje que la llevará a conocer a diversos y extraños personajes también implicados en la red, así como descubre la libertad de ser una voz sin cara ni filtros en un mundo hecho de datos. Un mundo en el que nunca puedes saber en quién confiar. Y ésto es cuanto puedo contar.

(Sigue en spoiler).
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Kakegurui (Serie de TV)
Kakegurui (Serie de TV) (2017)
  • 6,2
    337
  • Japón Yuichiro Hayashi
  • Animation
6
¿Un As bajo la manga?
Kakegurui es, y creo que es el mejor modo de definirlo, un anime de relevo; el clásico ejemplo de una historia de tramo que no tiene afán de perdurar en el tiempo. Su naturaleza es ser un producto ligero que se consume con facilidad dejando tras de si un recuerdo agradable y dulce pero que desaparece poco después. La pregunta es ¿Lo convierte eso en un anime desdeñable? Yo creo que no. En plena era millennial es muy común (casi diría que natural) encontrar productos fugaces en todas las ramas de la vida y el anime no iba a ser menos. Hay historias que valen lo que vale su duración, son el aquí y el ahora, y en ese sentido Kakegurui es una digna criatura de su tiempo; seguidora de la estela de series como Shokugeki no Soma con miradas furtivas hacia No Game no Life.

Sin embargo Kakegurui no es, y ésta fue una sorpresa inesperada, del todo fiel a las impacientes normas de la era millennial. Al contrario que los dos animes antes mencionados éste no se vale de la potencia y la sobresaturación (en Shokugeki no Soma era el extremo de los placeres del comer, en No Game no Life el puro y simple Ecchi) para entrar por los ojos e invadir los pensamientos de los espectadores… por mucho que se insinue en el opening. En realidad es más sencilla y sofisticada que todo eso, o quizás sólo más inocente. Hablando en términos metaforicos Kakegurui aparenta ser una joven ávida y feroz, pero en el fondo no es más que una traviesa chiquilla sin malicia alguna en sus acciones. El anime tiene una historia curiosa y confusa al principio. Quizás un poco incómoda debido a su tendencia de deformar las caras de los personajes como si fueran demonios, pero en seguida se suaviza entrando en un esquema de narración clásica con un original toque lánguido que, a mi entender, es su mejor baza.

Bienvenidos a la Academia Privada Hyakkaou donde solo tienen plaza los hijos de las personas más ricas de entre las más ricas del mundo. Riámonos ahora de la escena de El Lobo de Wall Street en la que un notable Leonardo DiCaprio arruga un billete y lo lanza a una papelera presumiendo de su superior estatus. Un mísero billete, ¡qué vulgaridad! Aquí los alumnos se juegan, pierden, ganan, intercambian y ceden millones a cada hora, a cualquier momento del día, conscientes de que ocurra lo que ocurra mamá y papá no tardarán en enviarles otro fajo como acompañamiento de la siguiente caja de bombones Godiva. El dinero, en otras palabras, no significa nada para ellos; no por sí mismo. Pero como instrumento de un juego… eso cambia las cosas. Lo que en cualquier colegio del mundo son cromos de futbolistas o personajes de series y películas en la Academia Hyakkaou es el dinero, y en cantidades indecentes. Ni conseguir la mejor nota, ni resaltar en los deportes, ni entrar en un respetado club; la única pasión que mueve a los alumnos de Hyakkaou es ganarse el dinero de los demás, y eso sólo se consigue apostando. Juegos con apuestas. Desde el icónico póker hasta complejos juegos ancestrales, pasando por cosas tan básicas como levantar las cartas o el clásico “piedra, papel, tijeras”; ya sea en modo clásico o en cualquier versión del mismo, todo juego es válido para que los alumnos se entreguen al vicio. La cosa, naturalmente, no acaba ahí. Todos tienen derecho a practicar su pasión pero cuando alguien pierde más dinero del que posee físicamente entonces empieza lo divertido. El castigo. Hasta que el moroso no salde la deuda se convierte en el blanco del acoso de sus compañeros con especial atención de la persona a pagar, que tiene derecho a hacer del deudor un esclavo de sus caprichos. La historia comienza precisamente con un muchacho llamado Suzui que tras apostar y perder contra una de las mejores jugadoras de Hyakkaou, Satome Mary, se prepara mentalmente para una temporada de humillaciones y vejaciones por parte de la sádica joven. Y así hubiera sido si no llega a ser porque una nueva alumna llega a la Academia: Jabami Yumeko.

Blanca como el algodón puro, roja como las flores más bellas y negra como la tierra fresca. Yumeko es tan guapa y dulce que en cuanto es presentada en clase despierta la atracción de sus compañeros así como los furiosos celos de la hasta entonces más admirada, Mary, que tal que una reina amenazada en su trono se propone destruir a la tierna doncella con un golpe rápido y certero. Un juego. Pero a veces las cosas no son lo que parecen y es que aun con cara y actitud angelicales esa Blancanieves no es cándida ni mucho menos indefensa. Tras una irregular partida a “piedra, papel, tijeras” Yumeko logra una rotunda victoria que hunde a la otrora imbatible Mary en las deudas y la convierte a ella, la recién llegada, en el nuevo punto de mira de muchos. Seguida en todo momento por el hipnotizado Suzui, Yumeko juega y juega, granjeándose a cambio del placer de apostar una reputación de jugadora fuerte y arrojada en pos del mayor premio de todos: el puesto de Presidenta del Consejo Estudiantil.

La serie, o al menos ésta primera temporada, es una entretenida y amena sucesión de juegos entre la ambigua Yumeko y los mejores apostadores de la Academia Hyakkaou, rivales con cada vez más peso y posición en el Consejo de Estudiantes que, paradójicamente, cada vez se alejan más de lo que se entiende por una conducta cuerda; todo hasta llegar a la misteriosa y serpenteante Presidenta que si bien siente una curiosa atracción por Yumeko no está dispuesta a dejar que nadie altere el orden que ella ha creado. Ésto es Kakegurui; la historia del ascenso de una portentosa joven en un estimulante mundo que, en éste caso, son los juegos con apuestas millonarias. Su mayor gancho es el mismo atractivo de Shokugeki no Soma, que consistía en que el chico explicara los pasos que le llevaron a crear ese extraordinario e inmejorable manjar.

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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
GTO: Great Teacher Onizuka (Serie de TV)
GTO: Great Teacher Onizuka (Serie de TV) (1999)
  • 7,9
    2.720
  • Japón Naoyasu Hanyu, Noriyuki Abe
  • Animation
8
La fuente del pulpo amarillo
Curioso título ¿verdad? Hacía bastante tiempo que no usaba un título tan extraño en ninguno de mis artículos, para ser exactos desde que escribí la crítica de Ansatsu Kyoushitsu. Normalmente suelo ponerme seria cuando se trata de opinar sobre animes procurando darles una presentación adecuada; pero a veces, solo a veces, cierta historia despierta mi lado chispeante y entonces me pongo juguetona. Dicen que los nombres que otorgamos tienen una gran sabiduría y es que son reveladores de nuestro pensamiento. Para elegir como título “La fuente del pulpo amarillo” es evidente que me sentía muy juguetona. Lo curioso es que Great Teacher Onizuka por muy buen anime que sea no ha inspirado esa parte de mi, no por sí mismo. Es que su historia me ha devuelto a esa clase de marginados en la secundaria Kunugigaoka, donde el primer día una sonriente y tentaculosa criatura amarilla daba clase con toda tranquilidad mientras sus alumnos intentaban acribillarlo a balazos.

No pocas veces he comentado lo mucho que me gustó el anime Assassination Classroom, tanto que a la hora de hablar sobre él y valorarlo de una forma objetiva ante otras personas me siento incapaz de explicar qué han llevado a ese anime a convertirse en uno de mis predilectos. Como prácticamente todos las series solo la vi una vez, e incluso entonces su historia se cerró alrededor mío como lo hubieran hecho los tentáculos de Korosensei; con dulzura, quizás con más arrojo y picardía de los necesarios pero también con infinita calidez. Nunca he olvidado lo que sentí con Ansatsu Kyoushitsu, sin embargo no ha sido hasta que he visto Great Teacher Onizuka que he percibido verdaderas ganas de volver a ver ese divertidisimo anime; y es que si bien al principio creí que se trataba de mi propia y traviesa imaginación pronto llegué a la conclusión de que no es que Ansatsu Kyoushitsu se asemeje a GTO. Es que ésta es su fuente, su origen.

Un profesor estrambótico y pervertido al frente de una clase de alumnos problemáticos y reacios a aceptar su autoridad, y como poco a poco el divertido maestro se gana su respeto y simpatía es un esqueleto que ambas series comparten, pero detrás hay más, mucho más. Podría aportar uno, diez, mil ejemplos pero creo que eso sería una información negativa para quien aún no haya descubierto dicha conexión. Lo maravillosamente adorable es que Ansatsu Kyoushitsu no oculta en ningún momento quién es su progenitor. Al revés, se enorgullece de ello, lo muestra sin reservas, convirtiéndose así en un cariñoso homenaje a la gran serie que es Great Teacher Onizuka. Yo conocí a la astilla antes que al palo, y ahora puedo decir que éste último es más serio, más elegante en su estructura y desarrollo que su descendiente. Aún así yo prefiero a la amarilla, imperfecta y tierna astilla.

Volviendo a Great Teacher Onizuka, si hay algo que reconocerle es su deshinhibido sentido del humor que si bien chirría al comienzo de la serie enseguida se vuelve un elemento más de la historia otorgándole al anime una chispa especial, una sorprendente determinación por mostrarse diferente. Sin embargo lo que lo hace verdaderamente especial a mis ojos es que podría haber sido más atrevido, canalla como su protagonista pero, en el fondo, es nostálgico. Es nostálgico porque arrastra un consistente recuerdo a tiempos pasados, a cosas que debieron suceder y no sucedieron y, sobre todo, a cosas que nunca cambiarán. El eco susurrante de que a pesar de las intenciones nobles, de los buenos deseos, si seguimos los mismos pasos que aquellos que dejamos atrás también estaremos condenados a cometer sus mismos errores. Hay que tener mucho arrojo y un gran corazón para no dejarse absorber por el entorno, y en ese sentido pocos personajes he visto tan en conflicto con su entorno como Onizuka Eikichi, de 22 años de edad.

A pesar de su corta edad Eikichi es un joven que ha vivido mucho y se ha labrado una reputacion en los suburbios de Japón como un duro motero y delincuente, siempre secundado por su buen amigo Ryuji… Pero llega un momento en la vida en el que hay que aparcar la rebeldía y sentar la cabeza y he aquí que Eikichi decide hacerse profesor. La idea en si misma es un chiste y es que alguien como Onizuka Eikichi es la última persona que nos imaginariamos enseñando a nadie; lo piensan todos y cada uno de los personajes de la historia y lo pensarán todas y cada una de las personas que verán GTO. No es difícil imaginarse que un hombre joven que ha cometido grandes errores en la vida para luego salir adelante fortalecido ahora quiera instruir a las nuevas generaciones y se convierta en su inspiración tal que Oh, capitán. Mi capitán… Pero es que Onizuka Eikichi no ha salido adelante en nada de su vida. Es pervertido rozando la pedofilia, ordinario y maleducado, perezoso, narcisista, inmaduro y no siente ni el más mínimo respeto por la autoridad. Pero también es un hombre apasionado, confiado, audaz, brutalmente sincero y constante en todo lo que hace; y son éstas últimas y extraordinaria cualidades las que hacen que la directora de la Academia del Bosque Sagrado lo escoja como nuevo profesor. Ella, una mujer tan afable como inteligente, sabe que nada cambia si nada cambia y ve en el potencial de Eikichi una esperanza de futuro.

Y así, un ser con más aptitudes para entrar como guitarrista en una banda de barrio que para tomar ningún puesto de responsabilidad es adjudicado como tutor a la clase más conflictiva y peligrosa de toda la Academia. Pero ¡un momento! ¿Es que esos adolescentes son hijos de gente pobre y barriobajera, delincuentes en potencia? Desde luego que no. Quien más quien menos todos son niños bien, hijos de personas con estatus en la sociedad, jóvenes inteligentes, educados y muy responsables con sus deberes y obligaciones. Pero, ay; cuidemonos de la malicia que puede tener la cara más angelical y respetable de todas. 

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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
From the New World (Serie de TV)
From the New World (Serie de TV) (2012)
  • 7,7
    334
  • Japón Masashi Ishihama
  • Animation
8
El mundo más hermoso
Shin Sekai Yori nos muestra un sereno y bellísimo mundo dentro de mil años en el que Japón ha vuelto a sus costumbres arcanas que nosotros conocemos como sabiduría oriental. En las casas cada preparación del té es un ritual, la gente habla de forma educada y suave, se preocupan por la elegancia y el equilibrio en cada detalle, buscan ser las mejores versiones de sí mismos, respetan la naturaleza y viven de acuerdo con las normas de una sociedad sana y comprometida. Es, en definitiva, el mundo más hermoso que podríamos imaginar. Pero preservar semejante paraíso terrenal requiere ciertas leyes, normas sagradas, que bajo ningún concepto deben romperse.

Ésta historia, éste mundo lo vemos a través de los ojos de una niña muy especial incluso para su propio tiempo: Watanabe Saki. Recién despertado su Cantus y tras someterse a una embriagadora -aunque inquietante- ceremonia de iniciación, la niña es trasladada a su nuevo colegio, Zenjingakuen, donde se reencuentra felizmente con sus viejos amigos de la infancia: Shun, Maria, Satoru, Mamoru y Reiko. Todos celebran la llegada de Saki; Maria la abraza como una hermana, Satoru la chincha y Shun la mira con tierno interés. Saki pronto se adapta a las clases que básicamente consisten en controlar y perfeccionar su Cantus, pero también leer y memorizar fábulas sobre niños brillantes pero individualistas que se volvieron antisociales, quisieron aprender por su cuenta o rompieron una norma tan sencilla como salir de los límites establecidos. Niños cuyo terrible destino fue encontrarse con algún Demonio o convertirse en un Demonio Karma. Saki aprende cada lección con ciertas reservas y es que a diferencia de los demás ella no puede evitar sentirse inquieta a ratos, como si algo en su interior le advirtiera que en ese mundo no todo es tan perfecto como aparenta ser. Hay leyendas urbanas sobre desapariciónes de niños en la propia escuela y avistamientos de gigantescos gatos hambrientos de carne joven; en fin, cuentos de terror que chicos como Satoru adoran relatar y exagerar. Pero en casa Saki se enfrenta a los tensos silencios y las evidentes mentiras de sus padres cada vez que ciertos temas salen a relucir; todo para acabar en una súplica conjunta: “Calla, Saki. No preguntes, no hables sobre ésto. Tú solo esfuerzate en el colegio y todo irá bien”. Y aquella frase que la niña guarda en su memoria una noche que espió a sus padres: el grito desesperado de su madre ¡No quiero perder otro hijo! retumba en su cabeza. Consciente de que no puede contar con la protección familiar, Saki se apoya en la compañía de sus amigos, cuya calidez y naturalidad la ayudan a seguir sintiéndose una niña feliz. Pero no pasará mucho tiempo antes de que eso cambie.

Llega el verano y deciden, quizás más como un modo de sacudirse sus miedos que por la simple aventura, irse juntos de campamento a tratar de capturar una criatura considerada de fantasía pero que alguna vez han creído ver a lo lejos: un falso Minoshiro. Qué bonito e inocente juego de niños. Lo que ninguno de ellos podía imaginar era que durante su aventura infantil realmente acabarían avistando y atrapando uno de esos seres. Pero la mayor sorpresa surge cuando descubren que lo que ellos conocen como falso Minoshiro es en verdad una máquina que almacena información del pasado y el presente. En ese momento los niños, alentados por Saki, ven su oportunidad y empiezan a hacer preguntas que la criatura tiene a bien responder; el falso Minoshiro les cuenta la historia más fantástica y terrible que podrían imaginar: su propia historia.

Mil años atrás despertó en los seres humanos la psicoquinesis, la capacidad mental de mover cosas a placer, modificarlas o destruirlas: lo que la actualidad de Saki denomina Cantus. Al principio solo un insignificante número de personas desarrollaron poderes sobrenaturales pero incluso entonces comenzaron las hostilidades, la sensación de peligro, el miedo; pues aún siendo la psicoquinesis de entonces muy débil e incertera comparada con el Cantus, era lo suficientemente destructiva para matar, para alterar cualquier equilibrio que pudiere existir. Y cuando esos poderes mentales despertaron en el 0,3% de la población mundial, la sociedad humana tal y como había sido hasta entonces colapsó sumando al mundo en una época de contiendas sin precedentes. Lo que no destruyeron las guerras y los asesinatos lo consiguió el miedo: la humanidad quedó obviamente dividida y enfrentada entre aquellos que desarrollaron la telequinesis y aquellos que no. El mundo se sumió en un infierno. El falso Minoshiro explica que quinientos años atrás los llamados “científicos” (humanos sabios poseedores del Cantus que preservaron todo el conocimiento y cultura posibles) instauraron un nuevo orden que se mantuvo hasta la época actual. Evidentemente lo prioritario era asegurar la subsistencia de la especie humana y si se quería crear una sociedad próspera de humanos psíquicos era necesario sofocar todo brote de violencia para evitar más enfrentamientos. Los Científicos optaron por alterar el genoma humano para provocar así una respuesta inmediata de dolor y colapso de ciertas funciones vitales si un humano intentaba atacar a otro humano. Ese cambio genético unido a una educación focalizada en controlar la psicoquinesis y una sociedad sexualmente abierta resultaron ser una solución eficaz y duradera. Lamentablemente, continúa la máquina, eso no fue suficiente; pues incluso antes de la caída de la civilización se habían dado casos de jóvenes que se habían vuelto insensibles a la humanidad o incapaces de controlar sus propios poderes con desastrosas consecuencias. Los Científicos sabían que una sociedad de humanos con psicoquinesis se destruiría si uno solo de ellos perdía el control, de modo que se decidió erradicar toda potencial amenaza utilizando los métodos educativos, los juegos, la hipnosis… para así detectar a los niños susceptibles de convertirse en “Demonios”, y desde luego eliminarlos.

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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Made in Abyss (Serie de TV)
Made in Abyss (Serie de TV) (2017)
  • 7,9
    712
  • Japón Masayuki Kojima
  • Animation
8
Un viaje esperado
La historia nos presenta un mundo en el que un día se halló la presencia de un colosal agujero que parecía hundirse en lo profundo de la tierra, dando lugar a un inmenso espacio vertical que la gente llamó El Abyss. Pronto se descubre que más allá de la majestuosa naturaleza en el interior del Abyss también esperan yacimientos ancestrales, restos de una civilización de creadora de artilugios de misteriosa tecnologia a los que se les da el nombre de “reliquias del Abyss”. Semejante descubrimiento atrajo la curiosidad humana y no pasó mucho tiempo antes que se edificara una ciudad alrededor del Abyss, cuyos habitantes viven por y para el interminable acantilado. Pero como paraíso virgen que es El Abyss está lleno de memoria e ira, y tal que una bestia despertada de su letargo protege sus secretos tomando sin piedad las vidas de los que se atreven a profanarlo.

Para mantener el orden y la seguridad se decidió crear un grupo de exploración llamado “cave riders” así como idearon dividir El Abyss en capas según su profundidad, limites que marcarían hasta dónde se podía llegar y quién tenía la capacidad para buscar la siguiente capa. Cinco silbatos distintos segun el grado de experiencia – rojo, azul, morado, negro y blanco- y seis capas conocidas en El Abyss. Solo los Silbato Blancos pueden acceder al último nivel engrandeciendo su leyenda. Se pueden contar con los dedos de una mano aquellos que han logrado convertirse en Silbatos Blancos, como Lyza “La Aniquiladora” una gloriosa heroína y también madre de Riko, nuestra protagonista.

Ella es una deshinibida y vital chiquilla que vive en el orfanato con otros niños cuyos padres están en El Abyss. Todos tienen un único objetivo en mente: llegar a convertirse en cave riders. Y naturalmente nadie posee un deseo más fuerte que Riko, cuyo ímpetu le lleva a traspasar los límites establecidos atrayendo problemas y peligros de los que muchas veces se salva de milagro. Solo que ésta vez el milagro salvador resulta ser un extraño niño-robot que Riko encuentra desmayado. Tras despertar de su letargo el androide descubre no recordar absolutamente nada de si mismo si bien resulta más que evidente para la emocionada Riko y sus amigos que Reg -tal es el nombre que la niña le da- proviene del Abyss, y de una profundidad a la que hasta ahora no han llegado ni los Silbatos Blancos más experimentados. Juntos consiguen que Reg se quede con ellos en el orfanato como uno más, y todo parece estar bien. Hasta que una mañana un veterano grupo de cave riders regresan del Abyss portando un silbato blanco: el silbato de Lyza. Un gesto que todos (incluso Riko) saben qué significa… y ciertamente la noticia no afecta demasiado a la niña. O no lo hubiera hecho si no llega a ser porque con el silbato hay una enigmática nota: "En el fondo del inframundo estaré esperando".

Segura de que el mensaje va dirigido a ella, esa invitación era lo último que Riko necesitaba para bajar a lo profundo del Abyss. Y es que puede que encontrar a su madre sea la línea de meta, pero lo que a Riko verdaderamente le emociona es visitar esos lugares de los que tanto ha oído hablar, descubrir nuevos secretos del Abyss; y todo ello de la mano del tierno Reg que, aunque sea inocentemente, también tiene profundas inquietudes personales. Y así ambos, niña y androide, comienzan su viaje. Un viaje esperado desde el comienzo de la serie que naturalmente solo acaba de empezar.

Si, el Made in Abyss que conocemos es únicamente la primera etapa del viaje, en la cual a través de los ojos de Riko y Reg veremos lugares asombrosos que acogen tanto paisajes de una belleza sobrecogedora como voraces fieras en estado salvaje. Emoción, aventura y peligro. Como todos los animes Made in Abyss tiene un lado bueno y un lado malo. El bueno es muy bueno. Esencialmente éste es un anime bonito con embriagadora estética reforzada a través de un dibujo saturado de color y delicados matices que tanto me hizo pensar en el trabajo de Ghibli. Cierto que hay muchas series con estética llamativa, pero Made in Abyss va más allá y hace que prevalezca una impresión visual y casi sensisitiva. Y eso es fascinante.

Por otro lado su historia es el ejemplo prototípico de un cuento de hadas clásico. Una narración fabulosa y emocionante que atrapa nuestra atención en la primera línea y ya no nos libera; pero, sin embargo, está repleta de personajes más similares a marionetas coloreadas que a seres humanos. Sin llegar hasta ese punto Made in Abyss posee -y ésta es la parte mala a la que me refería- personajes que no me creo en absoluto. No en la historia en la que están, no en el mundo en el que viven. Riko por ejemplo desborda un optimismo vital que oscila entre lo adorable y lo desconcertante. Confunden también la brutalidad de Ozen, la complicidad de Jiruo o el desinterés de Lyza por su propia hija; así como el de muchos otros adultos cuya obsesiva pasión por el Abyss les lleva a abandonar a sus familias. Hubo demasiadas cosas que me resultaron extrañas; más en una historia tan bien definida como es Made in Abyss que busca su sublimación en el rigor, hasta el último detalle.

Aún así (o precisamente por eso) ese elemento que desorienta aporta un nuevo matiz a Made in Abyss dándole el embrujo de un cuento oscuro. La crueldad serpentea en éste anime adquiriendo más poder y presencia a medida que los niños penetran más y más en lo profundo del agujero… hasta hacerse casi insoportable en el último capítulo. Pero su precioso lirismo (la narración, las imágenes) le permite limar las partes más escabrosas dándole la estructura de una fábula, que concentra tanto magia como oscuridad. Una sombra latente ¿La “maldición” del abismo, tal vez? Ciertamente hay elementos desconcertantes en Made in Abyss pero creo que es ahí donde reside su verdadera fuerza. Una historia sorprendentemente sólida y elegante hecha de fantasía en su plenitud. Y, lo más importante: solo es la primera etapa del viaje
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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cowboy Bebop (Serie de TV)
Cowboy Bebop (Serie de TV) (1998)
  • 8,0
    14.857
  • Japón Shinichirô Watanabe
  • Animation
8
Un clásico de hoy y de siempre
Con Cowboy Bebop tenía una vieja historia pendiente, y es que después de darle la espalda la primera vez – por su título que quizás no me impresionó, o tal vez fuera su argumento que me pareció poco atractivo – pasado el tiempo la espina de Cowboy Bebop se quedó clavada en mi mente. Aunque en realidad era más bien como ver una cara familiar, conocida por muchos, que de vez en cuando reclamaba mi atención de espectadora, hasta que finalmente consiguió hacerse notar con una frase muy convincente que poco a poco caló en mi pensamiento: ¿Cómo puedes considerarte una entendida del anime sin haberme visto a mi?

Ahora puedo decir que me he divertido muchísimo con Cowboy Bebop, si bien creo que no engrosará la lista personal de mis diez animes predilectos a pesar de ser considerado por muchos uno de los mejores, sino el mejor, anime de todos los tiempos. Pero he disfrutado en sobremanera y me he reído mucho con ésta historia de los afables cazarrecompensas espaciales. Lo cual tiene mucho más mérito del que parece, porque por desgracia tuve que resignarme a ver Cowboy Bebop en la versión doblada al castellano. No parece un problema tan grave, ¿verdad? Pero ¿y si os dijera que la voz del protagonista es la de Woody Allen?

Que no haya malentendidos: algunas películas del señor Allen me encantan (Interiores, Balas sobre Broadway, Hannah y sus hermanas, Días de radio…) pero si escucho la voz de su actor de doblaje me la imagino contando traumas en el diván de un psiquiatra; no discutiendo sobre peligros y recompensas con su compañero. Hablando en serio cosas así pueden fácilmente sacarte de una historia para siempre. Pero con Cowboy Bebop no me ocurrió eso. Al contrario, tras el primer capítulo acabé cogiendole cariño a esa cómica voz que en ésta ocasión interpretaba correctamente a un truhan de muy buen corazón llamado Spike.

No solo es él. Spike Spiegel, Jet Black, Faye Valentine, Edward “Ed” Wang , e incluso el superinteligente canido Strut, todos ellos son personajes buenos, honestos y sanos, el tipo de personas encantadoras que te encantaría conocer en la vida real. Más que eso, puede que Cowboy Bebop acoga una historia de ciencia ficción basada en un futuro lejano donde los seres humanos abandonaron la Tierra para colonizar otros planetas, pero su aire es sumamente familiar por el recuerdo a viejas películas de los años ochenta; películas de hoy y de siempre. Un recuerdo muy tierno, un homenaje retro, eso es lo que evoca.

Pero en realidad Cowboy Bebop demuestra poseer un carácter dual – algo único y muy particular- al contrastar dos elementos opuestos: la comedia de situación y el cine negro más sórdido. Solo un anime muy audaz y de verdadera calidad podría combinar dos géneros tan dispares sin convertirse en algo confuso y desagradable para el espectador. Y es que unir el humor más tierno y el thriller al estilo de El Halcón Maltés en uno solo y renovarlos con imaginación manteniendo su esencia puede resultar una tarea muy ardua, más aún ocultando uno dentro del otro en una sencilla historia de tan solo veinticinco capítulos. Pero Cowboy Bebop posee tenacidad, es persistente y eso le brinda la capacidad de hacer que el público asuma inmediatamente lo que ve. Pocas veces podemos encontrar un anime con semejante entereza y determinación, muy pocas veces. La única duda que ofrece Cowboy Bebop es ¿Cuál es su género predominante, el drama o la comedia? ¿Qué es más importante en una historia, el esqueleto o la trama?

Me viene a la mente una crítica de Cowboy Bebop que citaba “Nunca tan pocos capítulos dieron para tanto”, y ahora puedo decir que estoy totalmente de acuerdo con esa rotunda frase. Reconozco y alabo la valía y novedad de éste anime… Pero para bien o para mal el gusto personal no se rige por el análisis ni el raciocinio. Aún apreciando el trabajo realizado creo sinceramente que la historia habría ganado mucho más si sus artífices la hubieran concentrado en su rama cómica que, de hecho, es magnífica. Y es que el humor empleado por Cowboy Bebop es entrañable y de gran calidad, reconfortante, al estilo de series como pasadas temporadas de Los Simpsons. La risa que nos inspira es esa clase de risa sincera que surge al observar situaciones entre personajes que apenas tienen nada en común los unos con los otros pero, indudablemente, se quieren muchísimo.

Permitidme ser más clara. Los que vemos asiduamente la serie de personajes amarillos sabemos que Homer Simpson está enamoradisimo de su mujer, que no hay nada que no hiciera o al menos no intentara hacer por ella. Marge, aún sufriendo en carne propia día sí y día también las consecuencias provocadas por un marido con cabeza de serrín jamás se separaría de su lado. Los niños completan la imagen que intento mostrar. Bart es una copia ¿mejorada? y gamberra de su padre y lo lógico sería que ambos fueran uña y carne, pero la realidad es que Bart se siente mucho más unido a su madre, probablemente la única persona que le acepta tal y como es y cree en él. Pero puede que la relación más especial sea la de Lisa y Homer. Ella es muy inteligente, y su carácter curioso e inconformista choca diametralmente con el de su padre: perezoso y falto de toda lógica y raciocinio. El abismo intelectual que los separa hace que resulte casi imposible mantener una conversación satisfactoria para ninguna de las partes; Homer no comprende a su hija y Lisa se siente frustrada al carecer de una figura paterna más sólida. Deberían repelerse mutuamente pero, sorprendentemente, esa distancia insalvable hace que los momentos que comparten sean pequeños tesoros llenos de luz y calidez, dando forma a algunos capítulos sencillamente preciosos. Respecto a Maggie, bueno, todos sabemos cuál fue su primera palabra. Más allá de su humor lo que hace tan especial a Los Simpsons es que muestra relaciones muy tiernas entre personajes poderosamente diferentes entre si, pero que no podrían vivir separados. Porque se quieren. Son una familia.

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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Angel Beats! (Serie de TV)
Angel Beats! (Serie de TV) (2010)
  • 7,0
    720
  • Japón Seiji Kishi
  • Animation
6
My Soul Your Beats
Angel Beats! tiene un opening precioso, la clase de canción que sigues recordando mucho tiempo después de haber olvidado -al menos en parte- la historia que viste, y si bien es cierto que la música es uno de los entes que más nos hace conectar con nuestras emociones y recuerdos, en el caso de Angel Beats! adquiere un matiz especial: su canción My soul, your beats es realmente bonita, no en vano suele entrar en las listas de los Top 10 mejores Openings del anime. Nunca imaginé que iniciaría la opinión de un anime centrandome en su música de presentación, pero en éste caso concreto ha sido necesario porque My Soul, your beats no es que sea lo que más me ha gustado de Angel Beats!. Ha sido casi lo único.

Con toda la sinceridad del mundo éste anime me ha decepcionado hasta tal punto que tendría que retrotraerme mucho tiempo atrás para encontrar una serie que me dejara tan vacía como lo ha hecho Angel Beats!, con mis labios formulando una silenciosa pregunta que, desde luego, carece de respuesta: ¿Y ya está? Sin pretender ser cruel, al finalizar el último capítulo tuve la misma sensación que cuando acabé con Deadman Wonderland, el mismo desconcierto por haber dedicado tiempo a una historia que sentía que no me había aportado nada a cambio. Conocía la fama de Angel Beats! si bien nunca ahondé en profundidad en su argumento (nunca lo hago) para así reservarme todas las sorpresas posibles, de modo que como siempre mi mente estuvo abierta para recibir su esencia. El resultado, ha sido tal que lo he descrito. No sabría decir qué me esperaba exactamente de Angel Beats!, pero sí que esperaba mucho más de lo que he obtenido.

En general diría que es una historia cómica, si bien a medida que transcurren los capítulos el ambiente se tiñe de melancolía para preparar al espectador para las lágrimas que, se supone, debe derramar por ella. En honor a la verdad yo he llorado, pero por la belleza en notas de piano de My soul, your Beats, y también por el cansancio que supone ver toda una serie de golpe, capítulo tras capítulo, hasta la una de la madrugada… una vieja costumbre a la que a veces vuelvo. Volviendo al anime en sí, Angel Beats! comienza presentándonos un mundo practicamente idéntico al nuestro pero cuasi vacío, reservado a los fallecidos; un mundo al que acudes justo después de morir y antes de trascender. Pero sorprendetemente tan solo hay jóvenes japoneses allí; curioso ese pequeño matiz.

Otonashi abre los ojos en ese mundo sin recordar quién es ni cómo ha llegado allí. Es de noche y se ha despertado tendido en el suelo de lo que parece las zonas comunes de un típico instituto japonés, pero antes de que pueda siquiera pensar una voz le pregunta: Ah, ¿ya te has despertado? Otonashi se incorpora para asistir a la escena más surrealista de su vida. Una colegiala está agachada frente a él sosteniendo un rifle con mano experta como si fuera una francotiradora del ejército y, sin apartar la vista de la lente, le dice que si está allí es porque ha fallecido, como todos los que se encuentran en ese mundo. La joven se presenta como la líder de un frente de batalla en contra de Dios que pelea contra su Ángel (“Tenshi” en japones significa ángel) para evitar desaparecer; e inmediatamente después le pregunta al aturdido Otonashi si quiere unirse a ellos en su lucha. El chico mira por la lente y se asombra más si cabe al ver que Tenshi (el Ángel) a la que la francotiradora se refiere y tiene en el punto de mira es una bonita y menuda estudiante que únicamente parece estar haciendo ronda por el Instituto. Poco después aparece corriendo un segundo “soldado” portando otro rifle militar que pregunta alegremente si el reclutamiento ha finalizado con éxito. La aparición del muchacho sonriente y armado era el dato que le faltaba a Otonashi para terminar de decidirse a bajar hasta Tenshi, la única persona aparentemente normal y estable de aquel lugar. Pero al llegar hasta ella Otonashi recibe las mismas respuestas absurdas que antes: Tenshi le asegura que ha llegado al otro mundo, un puente entre el mundo de los vivos y la siguiente fase. Harto por la interminable situación y creyendo que todos están en el ajo, el chico desafía a Tenshi a que le demuestre que está muerto, reto al que ella inmediatamente responde apuñalandole en el corazón.

Otonashi despierta abruptamente en la cama de una enfermería de instituto. En su cuerpo no hay marca alguna de daño pero él recuerda perfectamente haber visto a Tenshi correr hacia él blandiendo un enorme cuchillo de luz que le salía del brazo. Junto a Otonashi, tendidas en una silla están sus ropas, rasgadas y ensangrentadas. El chico se levanta aterrorizado, determinado a huir de aquel lugar de locos pero no llega muy lejos porque en la puerta aparece otro sujeto malencarado portando una enorme guadaña que acusa a Otonashi de haber insultado a Yurippe y estropeado su propia bienvenida; para inmediatamente después asestarle cien golpes con la guadaña y salir de allí como si tal cosa. Otonashi se despierta poco después en el charco de su propia sangre y no puede sino admitir la realidad: por lógica los únicos que no mueren cuando les apuñalan son aquellos que ya están muertos. El chico recuerda las palabras de la francotiradora vestida de colegiala, Yurippe, que le aseguró que era su aliada; y a Otonashi no le queda otra opción que buscarla, al menos para obtener respuestas sobre ese lugar, porque sobre sí mismo no recuerda nada.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Toradora! (Serie de TV)
Toradora! (Serie de TV) (2008)
  • 7,5
    1.153
  • Japón Tatsuyuki Nagai
  • Animation
7
El baile de máscaras
No sé si será una norma general, pero creo que prácticamente todos los que vemos anime asiduamente somos personas románticas. Tantas historias, tantos personajes… Ahora he llegado a Toradora, y a pesar de sus numerosas virtudes he de confesar que no ha conseguido significar para mi lo que otros animes, de hecho llevo años fiel a una lista mental de los mejores animes que he visto, y ahora que he finalizado Toradorapuedo decir con certeza que éste anime no entrará en ella. En parte me entristece, ya que de haber descubierto Toradora unos años atrás seguramente me hubiera resultado más significativa de lo que me ha resultado en la época actual.

Hubo un momento, entre el penúltimo y el último capítulo, en el que creí que superaría mis barreras y trascendería a un nivel superior pero tras un giro final en los acontecimientos (que por supuesto no desvelaré) esas expectativas se apagaron como la luz en el cielo después del atardecer. Lentamente, dejando un recuerdo bonito y muy agradable, pero sin llegar a alcanzar esa fibra suave en mi interior. En ese momento concreto del anime, durante la segunda mitad del capítulo 24 y la primera mitad del 25, Toradora me evocó una de las películas más dulces, tiernas y menos conocidas de Ghibli: Susurros del corazón. Una historia preciosista que muestra cómo el amor no pertenece solo a adultos maduros y responsables, sino que puede florecer, fuerte y lleno de vida, entre dos almas muy jóvenes e imperfectas. Cuánto más especial será ese amor cuando esas almas sean tan distintas que choquen entre sí una y otra vez, como piedras que se pulen la una a la otra hasta que ya no quedan aristas, ni nada que les impida estar juntas.Susurros del corazón me hizo darme cuenta de que en el fondo soy una persona sensible y romántica, yToradora casi consigue recordarmelo. Por eso me resultó una lástima que en su último capítulo todo cambiara de nuevo alterando una historia tan bonita que parecía movida a alcanzar la sensibilidad que siempre construye Ghibli. Aún así en general Toradoraes un anime con una calidad por encima de la media.

Todo comienza con Takasu Ryuji, un joven atento y responsable que inicia su segundo año de preparatoria con las inseguridades propias de su edad, y además con el problema añadido de que ha heredado la mirada fría y desafiante de su padre, lo que provoca que todos aquellos que no le conozcan se sientan amenazados por su simple presencia. Por suerte Ryuji cuenta con la amistad sincera y eterna de Kitamura, y también con Minori, la extrovertida y alegre compañera de clase de la que Ryuji lleva tiempo enamorado. Hasta ese primer día de preparatoria todo en su vida era estable, agradable pero sin demasiadas emociones. Una vida normal y corriente. Pero entonces Ryuji se choca inesperadamente con la que será la horma de su zapato y la persona que aportará el toque picante a su vida normal y corriente: Aisaka Taiga.

Menuda y adorable como parece, Taiga resulta ser una mala bestia, una niña sumamente susceptible y airada que enseguida la toma con el pacífico Ryuji haciendo que personajes como Asuka (Neon Genesis Evangelion) se nos antojen damas dulces y delicadas. Sin embargo Taiga guarda un secreto que es descubierto accidentalmente por el chico: está enamorada de Kitamura, el mejor amigo de Ryuji. Y qué casualidad que Minori sea a su vez la persona a la que Taiga se siente más unida. Puesto que ambos tienen intereses románticos secretos y éstos resultan ser la persona más cercana del otro, Ryuji y Taiga hacen un extraño pacto: cada uno de ellos ayudará al otro a conseguir al ser amado. Ryuji hará lo posible para que Taiga y Kitamura acaben juntos, y Taiga hará lo propio empujando a Minori a los brazos de Ryuji. A pesar de ser personas muy diferentes que chocan en sesión continúa, Ryuji y Taiga no tardan en desarrollar una estrecha confianza que se vuelve un arma de doble filo, ya que si bien su relación les permite pasar muchos y buenos momentos juntos mientras conspiran para enganchar a Kitamura y Minorin, esa misma camaradería les impide ver que la persona con quien realmente quieren estar la tienen delante de sus narices.

Naturalmente, los únicos que desconocen sus verdaderos sentimientos son Taiga y Ryuji, ya que si Toradora hubiera añadido capítulos centrados en los miembros de su círculo más cercano seguramente habríamos visto a Kitamura y Minorin reírse a gusto mientras asistían a los torpes intentos de la mini tigre y su secuaz por engañarlos. Al menos eran un número par en el grupo, hasta que aparece en sus vidas Kawashima Ami, una belleza de largas piernas que revoluciona toda la escuela. Aunque nos la presentan como una niñata vanidosa y superficial es posible que éste sea el personaje más interesante deToradora; esa clase de personaje figurante que está durante prácticamente toda la serie, y que sin alterar en absoluto la trama cada vez que abre la boca consigue sorprenderte para bien. Ami es una modelo famosa que con su fingido encanto se gana la admiración de chicos y chicas por igual, pero en el fondo se trata de una adolescente furiosa con su realidad que cree que nadie la ve ni la entiende de verdad; en fin, una actitud compartida por todos los adolescentes del mundo. Si hablamos de personajes con peso, considero a Kawashima Ami una figura completamente intrascendente en la historia que cuenta Toradora, ya que con ella o sin ella la trama apenas se habría alejado de sus cauce, pero sorprendetemente a mi me parece el personaje más atractivo y misterioso de todos. Resulta paradójico que a partir del momento en el que en teoría se ha integrado en la escuela es cuando más se la ve como un pez fuera del agua; es demasiado inteligente, demasiado madura y consciente de la realidad para el ambiente tan despreocupado en el que se mueve. Como una observadora que mira y comprende todo pero no puede interferir porque esa no es su historia, y ella lo sabe.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Kado: The Right Answer (Serie de TV)
Kado: The Right Answer (Serie de TV) (2017)
  • Japón Kazuya Murata, Masaki Watanabe
  • Animation
6
Tuvo sus momentos
Hay algo especial en el primer anime del año que se visiona, y es que tanto si se trata de una serie muy buena o muy mala esa siempre será la primera impresión, el foco con el que compararemos los siguientes que vengan. 2016 trajo al mundo series como Re:Zero, Yuri on Ice y Mahou Shoujo Ikusei Keikaku y solo por eso consideré que el pasado año se cerró con un balance notablemente positivo; aún así de un tiempo a ésta parte no dejo de tener la impresión de que ese plus de calidad en los animes que mantenía a sus seguidores fijos en la pantalla se está perdiendo, desaparece poco a poco. Suele suceder en el mundo del arte: cuando la demanda entra por la puerta, la calidad sale por la ventana. En otras palabras, para complacer a un público cada vez mayor se sacrifica la singularidad por un afán mercantil.

Curiosamente ese no es el caso de Seikaisuru Kado. Es posible que esté equivocada pero no he encontrado en ésta serie, ni en su argumento ni en sus personajes ni siquiera en su desarrollo nada que me recuerde a un anime anterior, ninguna fuente en la que parezca haberse inspirado. Nadie podrá decir de ésta serie que fue creada para agradar al gran público. Es original y muy diferente a los últimos animes que he visto, pero por desgracia eso es lo mejor que puedo decir de ella.

Todos hemos visto decenas de películas americanas en las que un ser de otro planeta aparece en nuestro mundo con el propósito de entablar contacto con la raza humana, con mejores o peores resultados; pero hasta donde yo sé muy pocos animes se han centrado en éste tema: en el impacto social que provocaría la aparición de una especie extraterrestre en nuestro mundo, aunque aparentemente no hicieran nada (vease La llegada, con una virtuosa Amy Adams). ¿Cómo no iba a intrigarme una serie cuyo argumento cita que un ser de otro universo aparece en un aeropuerto de Japón dentro de un cubo gigante de material totalmente desconocido?

Tras un primer capítulo sumamente emocionante e intenso las esperanzas prometían una historia profunda e inteligente, quizás con un trasfondo filosófico, político o sociológico. Pero el resultado es un anime muy mediocre que a pesar de todos sus mensajes (principalmente patrióticos) finalmente se define como una serie sin sustancia. Es especialmente triste, porque poseía cualidades para ser un anime que permaneciera en la memoria, aunque sólo fuera por su originalidad. El desarrollo es relativamente lento para una serie de tan sólo doce capítulos, pero dada la complejidad del argumento ésta característica me parecía bastante aceptable, atractiva incluso. Sin apenas acción, la historia focaliza en las reacciones humanas ante la aparición de éste maravilloso ser cuyas verdaderas intenciones no nos son desveladas hasta el penúltimo capítulo. Y ahí radica el gran problema de Seikaisuru Kado: que su desenlace es tan abrupto y desagradable que de un plumazo desmerece todo el camino recorrido hasta entonces. Un camino quizás algo lento y parco de emoción, pero muy interesante y digno. Seikaisuru Kado me ha hecho recordar una realidad de toda historia: tan importante es él desenlace como el nudo.

El argumento nos sitúa en el aeropuerto de Haneda un luminoso y ajetreado día de verano; la gente nerviosa corriendo de aquí para allá, los pilotos de buen humor se preparan para otro vuelo tranquilo y agradable, solicitan permiso para el despegue, el avión se dirige a la pista. Entonces aparece un extraño objeto que rápidamente comienza a crecer en el aire, y desciende hacia la tierra mientras todos los ojos cercanos están fijos en él: un cubo gigante. Los más asombrados son los pasajeros y la tripulación del vuelo que estaba a punto despegar, que ven cómo un titánico cubo que se materializó de la nada crece y desciende peligrosamente sobre ellos, para finalmente caer sobre ellos, envolviendolos en una extraña materia que los absorbe. La noticia pronto se hace viral. Todos se preguntan cómo ha ido a caer en Haneda un extraño cubo de dos kilómetros cuadrados, qué es y, sobre todo, porqué ha venido. Los altos mandatarios por el contrario centran su prioridad en descubrir el estado de las personas dentro del avión, aparentemente sepultado por el objeto extraterrestre. Todo es confusión y desconcierto. De pronto sobre la cima del cubo emerge Shindo Kojiro, negociador del gobierno de Japón y uno de los pasajeros desaparecidos que hace la presentación de la criatura que aparece tras él: Yahakui Sashunina, un ente que dice desear entablar contacto con el gobierno japonés. Tras asegurar que ningún ser humano ha sufrido daño alguno cuando el cubo (a quien Yahakui Sashunina denomina “Kado”) cayó sobre el avión, ambos vuelven dentro de Kado dándole al gobierno japonés tres horas para preparar una reunión en la que Sashunina explicará la razón de su llegada.

Tal y como lo he escrito suena majestuoso e interesante, de hecho lo es. Seikaisuru Kado pronto pone las cartas sobre la mesa generando misterio por sí misma aunque tal y como he dicho no existe drama alguno, tan solo la expectativa por descubrir el auténtico propósito de Yahakui Sashunina y el observar cómo reaccionarán los personajes, la gente, ante el ser extraterrestre que dice haber venido para ayudar a que la humanidad prospere. El misterio que desarrolla el anime es una sola pregunta que, eso hay que valorarlo, se mantiene en pie a lo largo de toda la serie: ¿Es amigo o enemigo?

La natural desconfianza generada se enrarece cuando Yahakui Sashunina entrega al gobierno japonés y ante cámaras de todo el mundo el Wam, una fuente de energía inagotable. Y más adelante, cuando presionados (amenazados) por la ONU el gobierno nipón debe entregar el milagroso objeto por el supuesto balance mundial, Yahakui Sashunina vuelve a alterar el equilibrio de poderes al mostrar cómo crear un Wam, de tal modo que cualquier persona, en cualquier parte del mundo, puede hacerlo. Tan sólo es el principio.

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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
My Hero Academia (Serie de TV)
My Hero Academia (Serie de TV) (2016)
  • 7,7
    1.182
  • Japón Kenji Nagasaki
  • Animation
7
Un gran poder conlleva a un gran control
¿Alguna vez habéis puesto la mano en la cabeza de un niño y habéis acariciado su pelo como tantas veces hemos visto hacer en los animes? Hasta que no sientes el deseo sincero de hacerlo no sabes realmente qué simboliza. Se trata desde luego de un gesto dulce y cariñoso, pero además de ello implica protección y nostalgia: a través de ese contacto que no llega a ser una caricia le estamos pidiendo o bien que no crezca más o que, si lo hace, conserve esa personalidad que nos ha hecho quererle. En mi caso se trata de la humildad, y es que no hay nada en el mundo que me enternezca más que un espíritu humilde. ¿Qué tiene ésto que ver con Boku no Hero Academia? Pues que éste es el anime que más me ha enternecido de cuantos he visto. Por su dulzura y sencillez, por su humor efervescente y sus personajes entrañables. Por la ternura empapada de un espíritu joven con la que nos cuentan la historia. Porque cada vez que Deku aparecía en pantalla sentía deseos de acariciarle su espeso cabello verde y pedirle de corazón que no cambiara nunca.

Boku no Hero Academia es una serie divertida, cómica desde todo punto de vista. Pero más allá de esa atmósfera de humor amarillo que todos los que hemos crecido con series como Dragon Ball conocemos, lentamente se va asomando una sensibilidad tierna e infantil como el propio protagonista, un carácter sencillo y humilde que se nos presenta con la mayor jovialidad y valentía pero sin pretensiones de ningún tipo. No sé de qué mejor modo puedo expresarlo: Me he enamorado de Boku no Hero Academia.

No se trata del amor embriagador y fiel que siento por Fullmetal Alchemist: Brotherhood; ni el amor oscuro que le profeso a Death Note; tampoco se trata de un amor retorcido y complejo (Neon Genesis Evangelion), ni dulce y masoquista (Puella Magi Madoka Magica). Como a todo otaku hay animes que me atraparon en sus magnéticas redes en cuanto los vi, y por muy diferentes que sean entre sí cada historia que ocupa un hueco en mi interior se caracteriza por la intensidad: están en mi top porque lograron impactarme con su singularidad. Todo lo contrario a lo que he sentido mientras veía Boku no Hero Academia, que me ha enamorado sin esforzarse, tan solo con su humildad cálida, alegre y naive. Ha despertado en mi una ternura sincera y sosegada como pocos animes antes. Porque no tiene máscaras, no oculta nada.

Si recordáis la película Los Increíbles, en ella Síndrome se revela como uno de los villanos más interesantes de la factoría Pixar al confesar que su objetivo final es hacer que los ciudadanos adquieran sus creaciones, lo que les otorgaría habilidades cuasi idénticas a los de los superhéroes y así "…Cuando todo el mundo sea Superhéroe nadie lo será". Los Increíbles mostraba una valiosa lección: Nunca se debe menospreciar el rencor de un niño, menos aún cuando éste es un genio. Bien, ya volveré luego con éste carismático villano. Boku no Hero Academia toma como base la posibilidad de que prácticamente todos los seres humanos de la Tierra nazcan con poderes asombrosos, cada cual más extraordinario. Desde volar, la telequinesis y la super fuerza hasta desarrollar las habilidades fisiológicas de un animal, pasando por dominar algún elemento o la invisibilidad. Por supuesto nadie puede elegir el poder que su cuerpo desarrollará, si bien a lo largo de la serie se explica que siempre hay alguna predisposición genética, incluso la posibilidad de recibir los dones de ambos progenitores.

Lo que Síndrome maquiavelicamente predijo para su propio mundo no se corresponde con el de Boku no Hero Academia. Aquí, donde el 80% de la población mundial ya nace con poderes especiales, los Superhéroes no solo no han dejado de existir sino que han hecho de sus poderes su profesión. A éstas alturas todos sabemos que no todo aquel que tiene un don especial lo emplea para el bien; de lo contrario no existirían los villanos ni, por ende, los héroes. Así que en el mundo de Boku no Hero Academia para contraatacar a los diversos malhechores con poderes que pululan por las calles, ser Superhéroe se ha convertido en un trabajo. Más allá de nombres pomposos y ropas brillantes los Superhéroes se han convertido en los bomberos, los policías, las fuerzas del orden que protegen a los ciudadanos del crimen. No todos quieren ni pueden convertirse en Superhéroes, pero el que lo consigue goza de fama y fortuna hasta el fin de sus días; de ahí que muchos jóvenes se sientan tentados a seguir los pasos de sus gloriosos ídolos, como All Might: el más querido y poderoso de entre todos los héroes.

Midoriya Izuku (o Deku) ha crecido admirando a All Might desde lo más profundo de su buen corazón, y desde pequeño soñó con convertirse en Superhéroe para parecerse a él. Pero Deku nació con una característica muy poco favorable para su tiempo: no tiene singularidad, no tiene poderes. Tal que los Squib en el universo de Harry Potter, aunque se trate de casos muy raros las personas como Deku son consideradas casi como deficientes; se les acepta pero con una mirada de reojo, algunas veces con falsa condescendencia, la mayoría de las veces con superioridad. Y nadie representa mejor éste papel que el matón Bakugo Katsuki (Kacchan), antiguo amigo de la infancia de Deku y el tipo de persona por el que existe la frase “con amigos como tú, ¿quién necesita enemigos?”. La vida tampoco es justa en éste extraordinario mundo, y una mala persona como Katsuki posee un poder que genera admiración allá donde va mientras que el inocente Deku se limita a observar a sus ídolos y a tomar notas con mente experta (poderes, variantes, puntos debiles…). Nunca tendrá una particularidad y lo sabe, pero se resiste con todas sus fuerzas a la idea de abandonar sus sueño de entrar en la academia UA para Superhéroes donde también irá Kacchan.

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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hibike! Euphonium (Serie de TV)
Hibike! Euphonium (Serie de TV) (2015)
  • 6,8
    70
  • Japón Tatsuya Ishihara
  • Animation
7
Una acidez inesperada
No os dejéis engañar por el título que he escogido para ésta reseña. Es cierto que he encontrado más acidez en Hibike! Euphonium que en todos los animes anteriores que he visto, pero me refiero a esa clase de acidez deliciosa que agradeces encontrar en los pasteles de limón o frutos rojos, por lo general tan saturados de azúcar. Esa clase de acidez que hace que te relamas de placer y envíes unas silenciosas gracias al pastelero; y es que a veces el no saber puede darte sorpresas muy agradables.

Elegí Hibike! Euphonium antes que otros muchos animes de mi lista por mi senpai, aquel cuyas opiniones sigo con creciente interés. Tras visionar el precioso anime Shigatsu wa kimi no uso me costaba comprender que en su lista de animes del año Hibike! Euphoniumsuperara por varios puestos a la feerica historia de Arima Kousei y Miyazono Kaori, y llegó un momento en que esa curiosidad se convirtió en una duda casi obsesiva. ¿Por qué un anime sobre unos chicos que tocan en una banda supera a la radiante historia de amor entre un genio del piano y una violinista alocada? He ahí la primera sorpresa que nos tiene reservadaHibike! Euphonium: éste no es un anime sobre música. Es cierto que la historia cuenta cómo un grupo de jóvenes se unen a la banda de su instituto con la lejana meta de llegar hasta las competiciones nacionales, pero eso no es más que la pequeña e insignificante punta del iceberg.Hibike! Euphonium es mucho, mucho más que eso.

Ahora me doy cuenta que colocar en la misma balanza a Shigatsu wa kimi no uso y Hibike! Euphonium sería como hacer lo propio con Death Note y Fullmetal Alchemist. ¿Cómo decidir cuál de las dos es mejor serie? No tiene caso compararlas, la respuesta a esa pregunta vendrá a través de los gustos personales de cada uno.Your lie in April y Hibike! Euphoniumno pueden compararse, porque mientras que el primer anime representa un mundo de ensueño centrado en dos personas que no conciben la vida sin música, el segundo es básicamente una visión  realista y chispeante de la adolescencia. Tan chispeante que a veces roza el cinismo, pero de un modo adorable.

La historia sigue a Oumae Kumiko, una niña de mentalidad abierta y precoz que empieza con ilusión un nuevo año escolar desde cero: nuevo colegio, nuevas metas y nuevos amigos, o casi. Para su sorpresa Kumiko descubre que en su misma escuela ha ido a parar Kousaka Reina, una antigua compañera de la banda con quien Kumiko se siente violenta, ya que sus últimas palabras hacia ella no fueron demasiado cordiales. En la vida de Kumiko también continúa Shuichi, un viejo amigo de la infancia que ya empieza a mirar a la joven con otros ojos, si bien ella lo ignora… o finge ignorarlo. Aparte de éstos fantasmas del pasado todo es nuevo en la vida de Kumiko, tal y como ella deseaba. Solo que a sus dos nuevas amigas, Katou Hazuki y Kawashima Sapphire (que aunque nadie lo hace prefiere que la llamen Midori) les gustan tanto los instrumentos musicales que deciden entrar a formar parte de la banda del instituto, arrastrando por inercia a Kumiko, que no tenía pensado volver a formar parte de una banda musical. Y así Kumiko vuelve a tocar el Eufonio, Hazuki se enamora de la tuba y Sapphire elige el contrabajo; y como el destino tiene caminos inescrutables a la banda también se unen Reina con la trompeta y Shuichi con el trombón, amén de varios miembros de primer año.

Lo que empieza siendo una actividad puramente recreativa, diversión y poco más, pronto adquiere tintes serios cuando el nuevo profesor de música rehúsa darles ninguna clase hasta que el nivel general no sea lo bastante bueno. Su voz es suave y amable pero su decisión, firme. Probablemente ésta sea la primera sorpresa real de Hibike! Euphonium, que deja tan descolocados a los espectadores como a los jóvenes músicos que se miran unos a otros, confusos. A todos les pareció entretenido entrar en la banda de música del instituto pero de pronto se encuentran con un maestro que les exije mucho más de lo que en principio estaban dispuestos a dar, obligándoles a decidir hasta qué punto quieren entregarse a sus instrumentos, hasta qué punto desean competir a escala nacional, tal y como ellos mismos decidieron (a la ligera, todo hay que decirlo). Aún detestándo a su profesor por su falta de tacto, los jóvenes elijen esforzarse y dedicarle tiempo y energía a la banda. Personalmente encontré egoísta y poco ética la actitud del joven maestro, que pone la música por encima de sus alumnos -a quienes, desde mi punto de vista, nunca consideró como tal- pero dicha actitud despierta el deseo real de los chicos por integrarse en la orquesta. Con esfuerzo, práctica y sacrificio todos mejoran lo suficiente para que el maestro les honre con sus clases. Pero entonces surge el siguiente elemento que provoca tensión en el heterogéneo grupo: son demasiados para los oficialmente permitidos para competir, de modo que hay que hacer exclusiones. El maestro, en su tendencia a hacer las cosas de forma poco ortodoxa (ésta sí que me pareció una decisión correcta y justa), opta por no seguir las normas de antigüedad y así elegir a los integrantes de la orquesta que irá a las competiciones por su valía, por su talento musical.

Después de haberse esforzado tanto, de hacerse a la idea de llegar hasta el final, nadie quiere quedarse fuera de la banda. Tensiones, envidias, chismorreos de instituto… todo se pone sobre la mesa en ésta historia tan certera como sustanciosa sobre la esencia adolescente. Hay veneno, malos pensamientos, pero también inocencia y dignidad.

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Food Wars! Shokugeki no Soma (Serie de TV)
Food Wars! Shokugeki no Soma (Serie de TV) (2015)
  • 7,6
    392
  • Japón Yoshitomo Yonetani
  • Animation
7
Una comedia, pero sin aderezos
He de reconocer que Shokugeki no Soma me ha decepcionado en el sentido estricto de la palabra. Es cierto que es un anime muy entretenido, con una historia de desarrollo rápido y divertido, y además posee ese chispeante y atractivo toque que te hace desear ver el siguiente capítulo. Todo eso es cierto y sin embargo… no es lo que me esperaba. Procuro no empaparme de demasiadas opiniones antes de visionar cualquier serie, pero sí hay un otaku en la red cuya opinión y juicio me han servido como guía en éste último tiempo; y gracias a él descubrí animes tan sumamente interesantes como Rokka no Yuusha, Selector Infected Wixoss y la reciente Mahou Shoujo Ikusei Keikaku. Pues bien, éste chico vende Shokugeki no Soma de una forma apasionada, alegando que sus batallas culinarias poseen una esencia tan emocionante como la de cualquier anime de acción, y con esa atrayente premisa decidí que Shokugeki no Soma sería mi siguiente anime. De ahí mi decepción que, si bien ligera, no deja de ser una decepción.

Ciertamente el gran atractivo de Shokugeki no Soma son las luchas culinarias entre el protagonista y los diversos personajes que se va encontrando en su camino hacia el éxito, y cada una de ellas te mantiene en vilo hasta que Soma finaliza su explicación de cómo ha creado semejante obra maestra de plato que hace que los que los jueces se retuerzan de placer. Y no importa que lleves viendo cada programa de Masterchef desde sus inicios y que por tanto sepas sin lugar a equívocos que solo por su basto emplatado ningún chef de renombre ni profesor aceptaría catar los platos de éste muchacho, y tampoco importa que sepas que es muy poco verosímil cocinar a un nivel tan alto sin tener unas nociones básicas de cocina; que el anime se disfruta igual. La decepción por mi parte ha venido por ese aura de infantilismo y sencillez que envuelve toda la historia.

Al contrario que Yuri on Ice ésta no es una historia humana centrada en los problemas y dilemas de un joven que lucha por llegar hasta lo más alto en su campo superando sus propias barreras. Ni mucho menos. Shokugeki no Soma es una comedia con mayúsculas donde el protagonista es el héroe de la función: valiente, descarado y muy seguro de sí mismo, y desde sus inicios pesa en el ambiente la certeza de que pase lo que pase Soma vencerá a todos sus oponentes y se hará con la gloria. En muchos sentidos me ha recordado a la exitosa serie One Punch Man, con la diferencia de que en éste caso su protagonista me ha caído infinitamente mejor que Saitama.

Yukihira Soma es un joven cocinero que trabaja junto a su padre en el minúsculo restaurante “Yukihira”, que a pesar de su pequeño tamaño atrae a un gran número de clientes dada la calidad de su cocina, y además cuentan con el espectáculo de los juicios culinarios (por llamarlos de algún modo) donde una persona cata dos platos, uno de Soma y otro de su padre, y elige al mejor… y hasta ahora Soma acumula 589 derrotas. A pesar de esos momentos de frustración el chico es muy feliz en su pequeño mundo, y su mayor deseo es convertirse en mejor cocinero que su padre y heredar la dirección del restaurante. Pero su progenitor tiene otros planes para él y le inscribe en la más prestigiosa escuela de cocina de Japón, Tootsuki, donde tan sólo el 10% de cada promoción consigue graduarse. Soma, tan sobrado como siempre, acude con cierto desdén a dicha escuela creyendo que su dilatada experiencia en las cocinas de su padre le impulsarán muy rápido hacia la cima de Tootsuki. Pero pronto se da cuenta de su error. Todos los alumnos son excelentes cocineros, muchos de ellos con un amplio conocimiento de la gastronomía de diversos países -cosa que él ignora por completo- y algunos con tanta o más experiencia que él en restaurantes. El prometedor joven pronto comprende que hacer que un plato tenga muy buen sabor es solo el comienzo. Un cocinero también debe preservar la excelencia de la presentación, el olor que ofrece, respetar el producto con el que trabaja, mantener la mente en un estado de concentración y alerta… en fin, cosas que todos los que vemos Masterchef conocemos como la palma de la mano. En teoría, claro está.

Pero el anime se llama Shokugeki no Soma, es decir, “Las Batallas Culinarias de Soma”, porque se da la novelesca circunstancia de que en ese prestigioso colegio la forma final de terminar con un enfrentamiento entré dos personas (lo cual incluye alumnado, profesores, y demás personal) es con una batalla culinaria. Primero se presentan las demandas de ambos oponentes, después se elige la temática de lo que se va a cocinar y posteriormente los contrincantes cocinan el mejor plato que puedan, el cual es catado por unos jueces -su cifra siempre es impar para evitar empates-; y por supuesto el que pierda se atendra a las consecuencias. Posiblemente ésta fuera una regla establecida por el Consejo de Administración de la escuela, cuyos miembros son los diez mejores cocineros de Tootsuki; ya que de éste modo se aseguraban de conseguir siempre lo que desearan, presionando a sus competidores. Una dictadura que me ha recordado vagamente a la impuesta por Kyruin Satsuki (Kill la Kill). Al igual que en la Academia Honnouji, en Tootsuki también predomina la ley natural de que el pez grande se come al pequeño. Hasta que llegó Soma.

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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Anohana: The Flower We Saw That Day (Serie de TV)
Anohana: The Flower We Saw That Day (Serie de TV) (2011)
  • 7,8
    1.033
  • Japón Tatsuyuki Nagai
  • Animation
8
Lo que perdemos con el tiempo
¿Qué esperáis de los recuerdos? Yo deseo que al mirarlos me devuelvan un reflejo de la persona que fui, para entender la persona que soy ahora y, al mismo tiempo, me preparen para la persona que voy a ser. Parece sensato, parece maduro, pero lo cierto es que a veces me duele el pensar lo rápido que desaparece todo. Me duele el pensar en todo lo que he perdido con los años y que ya nunca recuperaré, porque ya no soy una niña. No sólo es que todo cambie con el tiempo (en parte por las arraigadas normas sociales, en parte por la propia naturaleza de la vida), es que aunque queramos retomar algunas cosas del pasado la tarea es un hecho inútil, y es que nosotros mismos ya no somos las personas que eramos entonces. De niños vivimos en la creencia de que nuestra existencia es eterna, y con ella todo lo que nos rodea ¡he ahí la ilusión más bella y trágica del ser humano! Y cuando esa ilusión se desvanece lo único que nos queda es seguir adelante, como adultos.

Aún así la mente humana es benévola y preserva en la memoria los recuerdos, generalmente atados a emociones, nuestros más preciados tesoros. Es importante visitar los laberintos de la mente de vez en cuando y revivir aquellos tiempos en que eramos otras personas y, al mismo tiempo, no lo eramos. Recordar es determinante para nuestra vida, y casi siempre va de la mano del bienestar. Sin embargo a veces ocurre que durante esas dulces visitas aparece el crudo elemento de la pérdida, y eso nos ata a la certeza de que hay cosas en nuestro pasado que nunca volveremos a tener, a tocar o a vivir. A veces recordar duele, en lo más profundo.

AnoHana me ha hecho recordar mi niñez. Mejor dicho, me ha hecho recordar que mi infancia es un tiempo pasado, una época de felicidad que nunca volverá a mi, y me ha puesto triste. Si, he llorado con éste anime, he llorado lágrimas amargas, por mi y todo lo que he perdido. Después de todo ¿Quién no ha perdido cosas -y a personas- con el tiempo? ¿Quién no desearía volver atrás y revivir ciertos momentos?

Éste anime es el retrato de un grupo de cinco adolescentes corrientes, como miles de jóvenes y prometedores japoneses aún por abrirse al mundo. Jintan, Yukiatsu, Anaru, Tsuruko y Poppo son jóvenes, enérgicos, tienen una vida fácil, un entorno que los apoya y todo un futuro por delante. Naturalmente todos ellos se conocen desde niños… pero si por casualidad  se encontraran por la calle fingirian no verse; o quizás se mirarian con desdén los unos a los otros, valorando lo diferentes que se han vuelto sus vidas. Ya no son amigos, dejaron de serlo muchos años atrás. Al mirarlos ahora cuesta creer que hubiera un tiempo en el que Jintan, Yukiatsu, Anaru, Tsuruko y Poppo fueran un grupo inseparable que se hacían llamar los Super Peace Busters, que tuvieran una base secreta en el bosque y que vivieran mil y un aventuras como solo los niños pueden disfrutar. Tan solo la infantil y adorable Menma, la última integrante del grupo, recuerda vividamente esos días felices y lamenta en lo más hondo que sus viejos amigos se hayan vuelto unos extraños. Pero no hay mucho que la dulce niña puede hacer, ya que murió diez años atrás y ahora sólo puede ser vista y oída por Jintan, a quien todos toman por un pirado y un fracasado. Incluso el propio muchacho cree en un principio que la Menma que ve es el fruto de su mente desquiciada por la culpa, el hastío y los videojuegos. Sin embargo la actitud cristalina y natural de Menma pronto le hace comprender que su visión es un verdadero fantasma y, como tal, si continúa en el mundo de los vivos es porque ha dejado un asunto pendiente. Lástima que ni la propia Menma sepa porqué está ahí, así que dependerá de Jintan descubrirlo para que la joven pueda trascender. Pero no estará solo, y es que sus nuevos movimientos hacia el pasado de Menma y los Super Peace Busters llaman la atención de los antiguos integrantes del grupo; si bien no todos reaccionan igual… ni todos se creen que Menma siga estando entre ellos.

Poppo, el más entusiasta y alegre de todos, confía plenamente en su antiguo líder y está encantado con ese viaje hacia los recuerdos. Anaru lleva enamorada de Jintan desde niña, y aunque se esfuerza por aferrarse a su vida adolescente actual -amigas, móvil y ninguneo a su madre- bastará una mirada hacia Jintan para que ella se olvide de todo y le siga, aunque se enfade consigo misma. Mucho más complejo es el caso de Yukiatsu, ahora un intelectual centrado en entrar en la Universidad, que desprecia profundamente a Jintan y le congratula ver a su antiguo líder tan perdido y hundido. Tsuruko también tiene la vista fija en su futuro universitario y es con diferencia a la que menos le importan los nuevos acontecimientos, ya que para ella su vida es ahora.

Así, aparentemente tenemos un heterogéneo grupo de jóvenes formado por dos bandos: uno (Jintan, Anaru y Poppo) feliz por iniciar un viaje hacia su pasada niñez y el otro (Yukiatsu y Tsuruko), que considera que los que se quedan anclados en el pasado son gente fracasada a la que mirar por encima del hombro. Pero las apariencias a veces engañan. Aunque traten de ocultarlo con todas sus fuerzas a todos les afectó la repentina e inesperada muerte de Menma, la cual no solo provocó que los amigos se separaran cada vez más los unos de los otros, sino que individualmente les marcó de por vida. Todos llevan dentro la sombra del remordimiento.

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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Selector Infected Wixoss (Serie de TV)
Selector Infected Wixoss (Serie de TV) (2014)
  • 6,3
    55
  • Japón Takuya Satô
  • Animation
7
Cuidado con lo que deseas
Siento una curiosa obsesión por los cuentos infantiles, de hecho es algo que me ocurre desde niña y siempre que he tenido oportunidad he narrado alguna historia de Hans Christian Andersen o los Hermanos Grimm. Lo mejor no es decidir el cuento que voy a contar sino la versión del mismo (el más infantil, el auténtico, un término medio...), dependiendo de quién sea mi público. Al contrario que otras opiniones no tengo nada en contra de infantilizar los cuentos populares, después de todo los tiempos cambian y la cultura ya no busca incluir el miedo en la educación. Sí: el miedo. Ese toque tierno y adorable que adorna nuestros cuentos de la infancia no existía en sus orígenes; ya que por el aquel entonces eran fábulas, severas lecciones que se valían del terror para educar a los niños.

  Pero hay un cuento o fábula que apenas ha cambiado desde aquellos tiempos, y es El Flautista de Hamelin ¿Por qué apenas ha cambiado? Porque es muy difícil incluir el elemento "bonito e infantil" en una historia cuyo argumento cuenta cómo un flautista se lleva a todos los niños de una ciudad. Es un cuento perturbador se narre como se narre. Sin embargo si hay algo que me encanta es ese ambiguo final, la incertidumbre por no saber si el niño que no pudo seguir a sus compañeros había perdido la oportunidad de su vida, o por el contrario se había librado de un destino terrible.

Esa cruel ambigüedad la he encontrado con mucha claridad en Selector Infected Wixoss, y solo por eso lo considero un anime sumamente interesante. Bebe de la extraordinaria fórmula de Puella Magi Madoka Magica, y si bien no ahonda en la oscuridad y la psicología de sus personajes tan intensamente como ésta última, busca un nuevo conflicto existencial en el que descargar su potencial, y la verdad es que lo hace bastante bien.

  Wixoss es un juego de cartas muy popular entre las jovencitas japonesas, quizás porque muchas idols las han puesto de moda. Las reglas son muy sencillas: en cada baraja de cartas hay una LRIG (una carta con la imagen de un personaje femenino principal), el resto sirven para fortalecer y otorgar ataques especiales a la LRIG y así "ganar" batallas contra otros jugador@s. Aparentemente como cualquier juego de cartas de su categoría. Lo extraordinario es que a veces, solo a veces, la dueña de una baraja Wixoss es una Selector, para quien la LRIG está viva. ¿Qué implica esto? Que puede enfrentarse contra otras Selectors y cuando ha vencido en suficientes batallas el mayor sueño de su vida se hace realidad. Kominato Ruuko es una de las afortunadas en ser ¿elegida? como Selector y junto a su LRIG Tama entra de lleno en las verdaderas luchas Wixoss donde las jugadoras son transportadas a un campo de batalla intenso y emocionante. Si bien Ruuko pelea por el placer de pelear, sin ningún deseo concreto (al igual que Madoka, que únicamente deseaba convertirse en Chica Mágica por el placer de ser una), pronto conoce a Yuzuki y Hitoe, dos Selectors que portan un desesperado deseo en sus corazones. Especialmente complicado es el caso de la bella y pasional Yuzuki, que sufre en silencio el pecado de amar a su propio hermano gemelo, y cuyo deseo es ser correspondida. Hitoe, mucho más sencilla e inocente, solo sueña con tener amigas. Pero lo que parece ser un nuevo mundo hermoso y estimulante para éstas niñas no tarda en mostrar sus siniestras sombras. Pobrecilla e ingenua Hitoe, que cuando se dio cuenta que su deseo de tener amigas ya era una realidad dejó de enforzarse en las luchas de cartas... y entonces se revela la primera regla oscura de Wixoss: aquella Selector que pierda su tercera batalla será descartada y sufrirá el castigo de ver su deseo revertido. Y así Hitoe es condenada a olvidar su tiempo como Selector y no volver a tener amigas nunca más.

  Hasta aquí Selector Infected Wixoss repite el patrón de Puella Magi Madoka Magica, y aunque no sea fresco ni novedoso es tan estimulante que no te importa verlo repetido. Lo que en la historia de Madoka eran las chicas mágicas aquí es el juego de cartas Wixoss: dos mundos tan brillantes y atractivos para las jovencitas soñadoras como lo fue la casa de chocolate para Hansel y Gretel, y donde una vez dentro ya no hay salida posible.  Asimismo también se repite el elemento de poder ver cumplido tu deseo, en Puella Magi Madoka Magica cuando las niñas hacían el contrato con Kyubey, y en Selector Infected Wixoss cuando se han ganado suficientes batallas (cada deseo tiene su propia cifra, aunque ésto es algo que únicamente conocen las LRIG).

  Sin embargo una vez cruzada esa línea, donde nos dan a entender que Hitoe es "la desgraciada" de la historia (como Sayaka), de pronto ocurre algo que hace que nos replanteemos ese pensamiento; se introduce un nuevo elemento que como antes he dicho, me ha hecho recordar El Flautista de Hamelin. ¿Y si en el fondo Hitoe es "la afortunada"? ¿Y si aquellas Selectors que pierden las tres batallas sufren mucho menos que aquellas que ven su deseo cumplido? Resulta que el juego de cartas Wixoss reserva un destino mucho más terrible y cruel para las ganadoras, lo que aprendemos a través de Yuzuki y su LRIG, Hanayo. Y aquí entraría la frase "Cuidado con lo que deseas... porque podrías conseguirlo ".

  (Sigue en spoiler)
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Re:Zero -Starting Life in Another World- (Serie de TV)
Re:Zero -Starting Life in Another World- (Serie de TV) (2016)
  • 7,3
    414
  • Japón Masaharu Watanabe
  • Animation
7
Inténtalo otra vez...
¿Conocéis el juego Undertale? Es una pequeña criatura aparentemente simple y sencilla pero en su interior esconde una realidad profunda, oscura y retorcida como las ramas de un árbol muy viejo. Al igual que un cuento para adultos, Undertale relata una historia que acoge toda la ternura y toda la crueldad imaginables, depende del camino que se tome. Las decisiones del jugador determinan la propia historia que se vive, porque van marcando al propio personaje principal, y llegados a ciertos puntos ya no hay vuelta atrás… ni siquiera al iniciar una nueva partida. Y es que que para entonces el juego “conoce” al jugador, y los caminos que llevan al final feliz están vedados para él. Es casi perturbador ¿verdad? pero también justo como una balanza perfecta. El mensaje de Undertale es sencillo: Todo tiene sus consecuencias, elige con cuidado.

Ese elemento oscuro y perturbador de Undertale, y lo que generó mi obsesiva pasión por éste juego de ordenador (sin haber jugado nunca, lo prometo) lo he encontrado en esencia viva en Re:Zero. Más cruel, más tangible y más real, pero al igual que Undertale éste anime tiene sus raíces hundidas como garras en la oscuridad; unas raíces que beben de Higurashi no naku koro ni y solo lo mejor de Akame ga kill, nutriendo y dando soporte a una historia sin embargo única y poderosa, y tan cruel como un corazón vacío. Sinceramente hacía mucho tiempo que no lloraba por el destino de los personajes como lo he hecho por los hijos de Re: Zero. Aún así en algunas ocasiones la serie llega a ser cómica, divertida incluso, pero ese elemento humorístico -como la actitud de payaso pervertido que a veces adopta el protagonista- está ahí para servir de contrapeso a su siniestra crudeza; y al contrario que en la ya mencionada Akame ga kill, éste ligero toque se integra perfectamente en el argumento, convirtiéndose en el vital apoyo psicológico de nuestro humano protagonista.

Natsuki Subaru es un joven japonés normal y corriente que en un momento casi evanescente se ve transportado al tipo de mundo que sólo conoce por los mangas y sus fantasías adolescentes; un mundo de magia, criaturas semi-monstruosas y humanos con talentos extraordinarios. Al principio está confuso, pero poco a poco Subaru comienza aceptar -y celebrar interiormente- lo que le ha ocurrido, y es entonces cuando conoce a una preciosa joven medio elfa de cabello plateado y ojos color amatista que con su magia le salva de tres bandidos. El chico no puede creer que el tipo de mujer de sus sueños -cara de ángel, cuerpo de ninfa y poseedora de una personalidad muy ingenua y dulce- se le haya aparecido, y además con un problema: busca desesperada un objeto muy valioso que le han sustraído. Con la excusa de devolverle el favor a su salvadora (que se presenta con el nombre de Satella) Subaru sigue encantado a la joven y a su espíritu particular: Puck, una adorable y locuaz criatura con apariencia de gato. Antes de que las pistas les lleven hasta una jovencísima ladrona llamada Felt y una casa de cambio a las afueras, Subaru y la elfa se conocen mejor el uno al otro, devuelven una niña perdida a sus padres- dueños de un puesto de manzanas- y cimentan las bases para un futuro y más que probable romance. Hasta aquí Re: Zero se nos presenta como una historia aparentemente laxa que finge invocar el lado más infantil de series como Sword Art Online. Pero en el momento en que ambos protagonistas entran en la casa de cambio donde esperan encontrar respuestas, lo que hayan es una escena que hiela la sangre: una horrible masacre. Después todo ocurre muy deprisa. El silbido de una hoja afilada… Una seductora voz de mujer… Satella cae muerta al primer ataque y Subaru agoniza en el charco de su propia sangre hasta que la oscuridad se le lleva también.

Cuando vuelve a abrir los ojos se descubre frente al puesto de manzanas a cuyo dueño ayudaron devolviéndole a su hija perdida. Sin embargo, el hombre no parece reconocerle. Muy confuso, pero aún más preocupado por el paradero de su amiga, Subaru la busca por las calles y se encuentra con los tres bandidos de los que la elfa le salvó, que tampoco se acuerdan de él. Al intentar zafarse de ellos, por accidente el joven recibe una mortal puñalada y fallece pensando en la futilidad de sus actos. Al abrir los ojos de nuevo, Subaru se reencuentra en el mismo puesto de manzanas, frente al mismo dueño y escuchando la misma conversación. En su cuerpo no hay marca alguna de daño. Es entonces cuando Subaru comprende -si bien tarda un tiempo lógico en asumir- que cada vez que muere vuelve atrás en el tiempo y siempre al mismo lugar, como una casilla de salida. No es que la gente no se acuerde de él, es que técnicamente lo que él recuerda nunca ocurrió. Pero eso también significa otra cosa muy importante: Satella aún no ha muerto. Subaru decide valerse de su conocimiento sobre la sucesión de los acontecimientos para cambiar el destino y salvar a Satella, cuyo verdadero nombre como más adelante le confiesa la elfa, es Emilia.

Lograr salir con vida de la casa de cambio y recuperar la joya que acredita a Emilia como aspirante al trono no es más que el principio de la historia ¿o se trata todo de un juego?

Como Homura en Puella Magi Madoka Magica, como Rika en Higurashi no naku koro ni, Subaru puede volver atrás en el tiempo e intentar evitar la tragedia para así conseguir el deseado final feliz, al menos para las personas que le importan (Emilia, Rem, Ram, Felt, Beatrice…). Siendo así entonces ¿cuál es la diferencia en Re: Zero, que hace que semejante poder se antoje una cruel maldición? Que Subaru no lo controla; y aunque parezca un matiz pequeño éste es un color que lo cambia todo. En el mundo real su vida constaba de una combinación entre el libre albedrío y el desorden (o destino), como la de cualquier ser humano.

(Sigue en spoiler)
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Your Lie in April (Serie de TV)
Your Lie in April (Serie de TV) (2014)
  • 7,9
    1.466
  • Japón Kyôhei Ishiguro
  • Animation
8
Tu luz en primavera
Shigatsu wa kimi no uso es un anime muy bonito, probablemente el anime más bonito que haya visto nunca. No me refiero solo a su estética, a su cuidado dibujo o sus radiantes colores, que parecen invocar un cuento de fantasía. Éste anime es bonito porque su historia está contada con una delicadeza exquisita, tal que cada imagen exhalara poesía. Gran parte de su atmósfera -el corazón de la historia- es suave y cálido, como si en ese mundo el sosiego flotara en el aire como el polen en primavera. Éste anime me ha devuelto una extraña magia: me ha hecho olvidar que estoy mirando una historia irreal y simplemente he disfrutado con la sensación de ver algo bello que me ha hecho sentir bien.

Hay animes que sólo son encantadores por su cuidado argumento, diseñado para conmover a los espectadores, pero hay otros como Shigatsu wa kimi no uso que parecen poseer una esencia tan profunda que convierte cada elemento de la historia en un microcosmos personal. Por ejemplo Arima Kousei es el protagonista porque es en él donde más focaliza el argumento, pero si la atención se hubiera centrado en el leal y despierto Watari, o en la sensible y honesta Tsubaki, o en cualquiera de los otros personajes, el espíritu luminoso de Shigatsu wa kimi no uso seguiría siendo el mismo; algo muy característico de los animes de calidad. Éste anime apuesta por el optimismo más tierno, quizás menos racional que otros animes sobre “la vida” pero igualmente entrañable, o quizás es que es tan indulgente con nuestras emociones que prácticamente crea un mundo de ensueño. Ésta es la visión tierna.

Desde otra perspectiva podemos ver en Shigatsu wa kimi no uso un retrato nostálgico de la madurez, de cómo la alegría de la niñez se va dejando atrás a medida que vamos tomando consciencia de nuestro propio lugar en el mundo. Cuando la felicidad que antes dábamos por hecha se empieza a saturar de concesiones. No muchas series recogen de forma tan limpia las incertidumbres propias de la juventud, el hecho de que cuando una persona ha vivido pocos años tiene muchas menos oportunidades de disfrutar de su lozanía de lo que los adultos le reprochan. Las presiones por doquier, las dudas sobre uno mismo y el miedo a hacerlo mal y que tus errores marquen tu futuro para siempre convierten el día a día de un adolescente en una cuestión casi de supervivencia. Shigatsu wa kimi no uso recoge esa etapa joven y elabora un reflejo pristíno y tan real que casi duele.

La historia nos presenta a Arima Kousei, un dotado pianista antaño genio musical, pero que tras la muerte de su madre es incapaz de acercarse a su olvidado instrumento. A pesar de estar rodeado de gente maravillosa y buena, en especial sus íntimos amigos Watari y Tsubaki, siente que su vida carece de sentido (de color, de esencia misma) si no puede tocar el piano, si no puede hacer música. Un día de Abril, cuando la primavera muestra toda la belleza y exuberancia de la naturaleza, por azar Kousei conoce a la que será la mujer de su vida: Miyazono Kaori, una apasionada violinista. Ella es preciosa, chispeante, llena de luz y de vida; una niña que aún no se ha convertido en la joven que promete ser, o quizás una joven que no quiere dejar ir a la niña de su interior. Su personalidad optimista y arrolladora sacude el polvo y la oscuridad de la existencia de Kousei, devolviéndole el deseo por vivir y sentir, el deseo por volver a la música, a su piano. Kaori le muestra la gran diferencia -tan trascendente- entre un buen intérprete y un buen músico, de cómo el primero podrá ganar competiciones y premios; pero sólo el segundo usa el alma para tocar y será el músico (no el intérprete) el que llegará a los corazones de los que lo escuchen, y allí vivirá por siempre. Decir que se enamora de ella sería como decir que una rosa no es más que una flor. Pero Kaori se convierte oficialmente en la chica de Watari, su mejor y más fiel amigo, y Arima se siente incapaz de meterse en medio. Sin embargo el sutil romance que surge entre ellos no es comparable al emocionante vínculo que les otorga la música, lo único a lo que ambos entregarían toda su vida y su alma. Al mismo tiempo, y sin que él se de cuenta, Tsubaki empieza a concienciarse de que su profundo amor por Kousei trascienden más allá de la amistad, si bien sabe que no puede competir con la música y el brillo de Kaori.

La vida sigue entre juegos y risas, instrumentos y melodías, y momentos inolvidables con los amigos, y para cuando la primavera da paso al verano y el otoño tres de los cuatro amigos han dado un importante paso hacia la madurez. Las dudas sobre ellos mismos persisten, pero también el deseo por desarrollar y preservar una identidad propia que diga “éste soy yo”; así como comienzan a cristalizarse algunas expectativas y también realidades no tan agradables para todos. Es el inicio de caminos que empiezan a bifurcarse, cuando individualmente cada uno de ellos comienza a pensar en su futuro, en quienes son y quienes quieren ser. Watari consigue una beca de fútbol, Kousei quiere estudiar música en un importante instituto y Tsubaki no quiere alejarse del amor de su vida.

Hasta aquí es un anime perfecto, perfecto porque no resulta nada fácil no vanalizar con el universo adolescente. Prácticamente todas las historias -manga, películas y libros- tienen un afán mercantil, y lo único que ofrecen son cuentos que enmascaran con demasiado azúcar -o amargor, depende si es comedia o drama- el carácter complejo de una persona joven. Shigatsu wa kimi no uso crea un retrato profundo y realista de ésta etapa, con ternura, todo con mucha luz y ternura. Un mundo casi feerico que daría lo que fuera por que fuera una realidad. Quizás lo es en algún lugar, quizás…

(Sigue en spoiler)
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil