arrow
Críticas de Dr Natalio
Críticas ordenadas por:
1812 (Napoleonic Wars in Russia) (Miniserie de TV)
1812 (Napoleonic Wars in Russia) (Miniserie de TV) (2012)
  • Rusia Pavel Tupik
  • Documentary
7
Guerras Napoleónicas en Rusia 1812, desde el prisma divulgativo ruso.
En junio de 1812 el mayor ejército reunido en la historia hasta ese momento, comandado por Napoléon -que ya dominaba prácticamente toda Europa- iniciaba la invasión de Rusia. Este documental de ese país se estrenó en 2012 para conmemorar el 200º aniversario de este famoso episodio histórico que en Rusia se llamó la Guerra Patriótica. Compuesto en gran parte por recreaciones históricas y efectos digitales, y estructurado en cuatro partes, se trata de una larga obra audiovisual divulgativa que cubre los acontecimientos desde que comienza la invasión hasta que la Grande Armée reunida por el emperador abandona derrotada el país euroasiático.

Con un gigantesco ejército de casi 700.000 hombres (incluyendo ejércitos de Italia, Austria, Prusia, España, Nápoles y otros reinos, confederaciones y ducados centroeuropeos), Napoleón pretendía ampliar su de por sí extenso dominio de Europa apoderándose de Moscú, pero el ejército ruso -al principio mucho menor en número- planteó una brillante estrategia que, tras varios meses de conflicto y enormes bajas, acabaría por expulsar al ejército invasor. El documental describe pormenorizadamente la composición de los ejércitos beligerantes y narra con cierto detalle los hechos acontecidos, desde la entrada de Napoleón en Rusia, la marcha sobre Moscú, el empleo de la táctica de "tierra quemada", la batalla de Borodino, la toma de Moscú y su célebre incendio, así como la guerra de guerrillas que tuvo lugar después y la retirada final de las fuerzas napoleónicas acosadas por emboscadas, el hambre y el invierno ruso. La obra es de carácter eminentemente militar, quedando otros aspectos supeditados a éste y tratados en menor medida (aspectos políticos, sociales, etc.), pero el desarrollo que se hace de las tácticas militares es bastante detallado, utilizando infografías, mapas estratégicos y aportando siempre datos numéricos de regimientos participantes y bajas ocasionadas. Se ofrece también una pequeña presentación de multitud de generales -que son muchos- así como una explicación de los numerosos regimientos, tropas y otros destacamentos, incluso del tipo de armamento y los uniformes usados.

En lo que se refiere a las recreaciones históricas que ocupan la mayoría del documental, se puede achacar cierta artificiosidad en ellas, lo que hasta cierto punto es perdonable dada la dificultad siempre existente al recrear batallas y el presupuesto que se maneja (ya que no estamos hablando de una superproducción). Cabría señalar como detalle curioso el logrado parecido de los actores con Napoleón, Kutuzov, Barclay de Tolly o Murat, lo que es de agrdecer. Además se nota que hubo cierto esmero en reproducir fielmente los uniformes e insignias de soldados, oficiales y generales de ambos bandos, aunque en este sentido se echa en falta también algo más de realismo: los soldados casi siempre van pulcros y con el uniforme excesivamente limpio e impoluto, algo completamente inverosímil en una guerra así y que resta credibilidad a las recreaciones. Se trata de un despiste incomprensible, un "error" que aunque trivial llama poderosamente la atención. Los escenarios y ejércitos creados por ordenador son simples y no demasiado elaborados pero no es algo que moleste demasiado. No obstante, teniendo en cuenta que salvo algunos lienzos de época todo el metraje se basa en efectos y recreación histórica, el acabado no es todo lo realista que se hubiera deseado. Sirvan estos defectos sólo como pequeñas pegas, ya que no empañan demasiado el resultado y a mi juicio el acierto del documental reside en narrar hechos abstrusos de un modo claro y didáctico (y en ciertos momentos haciendo gala de patriotismo ruso, como es obvio). En resumen, es un buen documental divulgativo para quien desee aproximarse a la historia militar de este complejo acontecimiento que significó el giro definitivo en las Guerras Napoleónicas. Para un desarrollo más profundo de los hechos ya existen buenos libros.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
Safari
Safari (2016)
  • 6,7
    328
  • Austria Ulrich Seidl
  • Documentary, Gerald Eichinger, Eva Hoffman, Manuel Heichinger, ...
7
"La compasión universal es la única garantía de moralidad" (A. Schopenhauer)
Decía el naturalista Alexander Von Humboldt que "la crueldad respecto a los animales no es conciliable ni con una verdadera formación cultural ni con una verdadera erudición. Es uno de los vicios mas característicos de un pueblo bajo e innoble." Tampoco es que sea necesario tirar de argumento de autoridad para hablar de esta película porque quien se acerque a él con toda probabilidad tendrá ya una opinión formada sobre el tema que aquí se trata.

Ulrich Seidl nos traslada con su último documental al turismo de safari que tanto gusta a cierto sector del mundo occidental y que tiene como destino inevitable las llanuras del sur de África. Lo hace de un modo relativamente externo, sin participar, sin narración en off, sólo con imágenes. Imágenes cuidadosamente seleccionadas y ensambladas, eso sí. Y es que el tratamiento del documental no es tan aséptico como se ha leído por ahí en algunas críticas, sino que la mera selección y exposición de ciertas situaciones ya es una especie de declaración de principios en sí misma por la propia naturaleza de las imágenes. Con todo, el realizador se limita a filmar y a dejar hacer a sus protagonistas aquello que tanto les gusta. Esto es, perseguir y disparar animales a cambio de notables sumas de dinero. No es necesario desgranar el contenido de las escenas que -salvo en algunos interludios y en la parte final- básicamente se limitan a las persecuciones cinegéticas de estos cazadores del s. XXI.

Cabría destacar, al margen del estilo pulcro y certero de Seidl, la significación de algunas de las imágenes que se presencian, que una vez superado el horror inicial generan más incomprensión y perplejidad que otra cosa, y que curiosamente no son aquellas más explícitas y sangrientas. Son aquellas donde los cuatro miembros de una familia de cazadores hablan sobre diversos aspectos de la caza o esa otra donde la pareja propietaria de la empresa de safaris diserta sobre la propia caza pero también sobre los negros, el racismo, el especismo o el papel del hombre en el mundo, y que le dejan a uno un mal cuerpo que tarda en desaparecer. Espeluznantes ideas propias de hace ochenta o noventa años que sin embargo tienen cabida con total naturalidad en este microuniverso de cazadores blancos en tierras negras. Un repertorio escupido con cristalina transparencia que le sume a uno en el más absoluto estupor, y que deja a los ridículos rituales fotográficos post-mortem en meras anécdotas, mostrando con claridad que el colonialismo sigue gozando de buena salud.

En definitiva, podría decirse que la película ni muestra nada nuevo ni sorprende, aunque expositivamente es casi impecable y posee una fuerza innegable que acaba dejando un incómodo poso, que no por esperado es menos desagradable. Es un buen documental que viene a sumarse a la larga lista de ejemplos que nos recuerdan cómo hemos perdido el norte y lo bien encaminados que vamos al desastre.
[Leer más +]
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Petropolis: Aerial Perspectives on the Alberta Tar Sands
Petropolis: Aerial Perspectives on the Alberta Tar Sands (2009)
  • Canadá Peter Mettler
  • Documentary
7
Visiones de un páramo
'Petropolis', documental filmado por Peter Mettler para Greenpeace Canadá, no es exactamente un documental al uso, de esos a los que estamos acostumbrados, ya que en éste se prescinde casi totalmente de la narración. Apenas hay unos subtítulos iniciales y una escasa voz en off casi al final. Y sin embargo, dado lo que nos muestra en sus exiguos 45 minutos, tampoco se necesita más.

Como indica el propio título, el documental está filmado casi íntegramente desde un helicóptero, y se centra en las actividades extractivas que se llevan a cabo en Alberta (Canadá), una de las mayores reservas de arenas bituminosas del mundo. Las imágenes aéreas nos muestran al principio un paisaje natural verde y exuberante, para acto seguido trasladarnos a un lugar igualmente fascinante, pero por motivos distintos.
La región en que se halla esta reserva energética fósil es aproximadamente del tamaño de Inglaterra, pero como se indica en el documental, representa tan sólo el 3% de la superficie potencial que puede ser sujeta a extracción en el futuro. Una extracción cuya metodología consiste en inyectar en la tierra toneladas de agua a muy alta temperatura con el fin de obtener el bitumen, que posteriormente ha de ser refinado. Dicho proceso requiere ingentes cantidades de agua y energía, y vierte enormes cantidades de residuos contaminantes en aire y suelo.

Las secuencias de imágenes se despliegan unas tras otras sin apenas montaje o edición -acompañadas de una música tenue pero inquietante- y ponen ante nuestros ojos la destrucción más total y exhaustiva de la tierra,
la más absoluta aniquilación de la naturaleza a manos del hombre "civilizado" sediento de petróleo.
Infinitos páramos sin vida, la superficie de la tierra exangüe perforada sin descanso por las máquinas, kilométricas conducciones que escupen agua tóxica, balsas gigantescas de agua contaminada y refinerías que inundan el cielo de un humo espeso. Son imágenes asoladoras tan visuales y descriptivas que bien podrían pertenecer a una hipotética hecatombe nuclear, aunque tan sólo son parte de un negrísimo erial arrasado en nombre del progreso.

Con todo, las imágenes casi fantasmales que vemos, pese a su desolación, pese al evidente espectáculo aterrador que conforman, son de una extraña plasticidad. Panorámicas de indudable belleza y expresividad que no por ello dejan de horrorizar, más bien al contrario. 'Petropolis: Aerial Perspectives on the Alberta Tar Sands', a pesar a su austeridad narrativa, funciona poderosamente como urgente llamada de atención ante una espantosa situación en la que somos juez y parte, y que sólo desde las alturas puede juzgarse en su justa perspectiva. Recomendable.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
Diana Vreeland, la mirada educada
Diana Vreeland, la mirada educada (2011)
  • 7,2
    111
  • Estados Unidos Lisa Immordino Vreeland, Bent-Jorgen Perlmutt, ...
  • Documentary, Diana Vreeland
6
- “Nunca he estado en una oficina, ni me he vestido antes de mediodía”. - “Pero pareces saber mucho de ropa”
'Diana Vreeland: The Eye Has to Travel' es un análisis más o menos profundo sobre la vida de la editora de moda Diana Vreeland, su carácter, sus opiniones y su influencia. Como tal, es un documental bastante especializado, su alcance está bastante restringido y pese a estar correctamente realizado, el interés que pueda suscitar fuera del mundillo de la moda y aledaños es bastante limitado. Cabe destacar asimismo que la directora y productora del documental Lisa Immordino Vreeland es la nieta política de la protagonista, así que todo queda en casa.

Para los profanos Diana Vreeland será una desconocida, aunque dentro del mundo de las revistas de moda parece ser que fue una institución. El documental lógicamente emplea la mayor parte de su metraje en dar cuenta de este prestigio y remarcar su carácter pionero e influyente en campos como la moda o la publicidad, valiéndose para ello de personajes de todo ese universo (diseñadores, editores, modelos, directores, fotógrafos, etc).

Personalmente servidor tiene un problema con este tipo de personajes y celebridades relacionados con el mundo de la moda, la alta costura y la jet set, ya que en cierto modo parecen habitar una realidad paralela alejada de lo mundano y lo terrenal, donde el estilo, la belleza, el lujo y el dinero adquieren un carácter sacrosanto, un ambiente donde las vidas y preocupaciones corrientes de las personas vulgares pertenecen a una dimensión desconocida, en definitiva un mundo de hedonismo, frivolidad y superficialidad sólo al alcance de modelos, actores, vividores y generalmente de gente con mucho dinero, y con el que el resto de los mortales sólo puede aspirar a soñar.
Dicho lo cual, el documental prácticamente omite -aunque se puede deducir- la procedencia casi aristocrática de la familia de la protagonista (la madre era descendiente del hermano de George Washington y prima lejana de una Rothschild), la profesión de su marido (banquero) y sus relaciones con la alta sociedad aquí y allá (París, Londres, Nueva York). Conociendo estos hechos uno entiende mucho mejor la trayectoria que lleva a alguien a convertirse en un gurú de este tipo. No obstante, y en honor a la verdad, hay que señalar también que Vreeland no exuda ese elitismo, ese clasismo y ese desprecio por lo vulgar que se puede advertir en otros autoerigidos capitostes del buen gusto y la modernidad, no por su origen humilde sino en parte por su falta de formación académica.

Fuera de lo extracinematográfico, el documental recorre de forma extensa y entretenida la carrera de Diana Vreeland al frente de Harper's Bazaar y Vogue, y más tarde en el Costume Institute del Metropolitan de Nueva York, extrayendo por el camino la fuerte y peculiar personalidad de este personaje gracias a múltiples entrevistados, así como su discurso respecto al estilo, la ropa o la vida misma procedente de sus propias declaraciones. En resumidas cuentas, un correcto e interesante documental que gustará más a los aficionados a estos temas que no aparecen tan habitualmente en el cine.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
The Slumber Party Massacre
The Slumber Party Massacre (1982)
  • 5,1
    192
  • Estados Unidos Amy Holden Jones
  • Michelle Michaels, Robin Stille, Michael Villella, Debra Deliso, ...
2
Disparate de tetas, culos, taladros y aburrimiento
Como sabemos, en el cine de género es bastante frecuente que el aficionado se acerque a una cinta gracias a su título rimbombante o a un póster llamativo. No hablemos ya si se trata de un slasher, donde ambas características se reúnen hasta la saciedad en títulos de dudoso gusto y peor factura. Al parecer esto bien lo sabían ya en los primeros 80, época dorada del género y en donde se enmarca esta 'Slumber Party Massacre', película mediocre donde las haya que no se molesta lo más mínimo en enmascarar que es una burda copia de aquellas que la precedieron (principalmente 'Halloween' y 'Viernes 13', las que en su día gozaron de más éxito). El problema es que, sin ser p.ej. 'Viernes 13' ninguna joya, a la altura de ésta parece que estuviéramos casi ante una obra maestra.

'Slumber Party Massacre' toma sin tapujos las características de aquellas, pero al contrario que 'Halloween', es completamente incapaz de articular una historia mínimamente aceptable, y lo que es peor, carece por completo de la tensión y la sensación inquietante y asfixiante de terror inminente que hacen de la película de Carpenter una obra de referencia casi cuarenta años después. Contrariamente a lo que se puede leer en otras críticas, es ésta una película cutre, chusca y aburrida.

El reparto es tan estúpido como en cualquier otro terror adolescente: por un lado un grupo de jovencitas cuyo único activo es estar buenas y enseñar los muslos y las tetas (porque no sirven ni como "screaming queens" las pobres), y por el otro un asesino con menos carisma que los teletubbies, al que conocemos desde el inicio y sin ningún enigma encima que le haga resultar misterioso o atractivo (la comparación con otros villanos del género es muy cruel en en este caso, por mucho taladro que lleve). Por lo demás, todos los actores, sin excepción, comparten dos características fundamentales: son estúpidos e interpretan de pena. Y mira que no hace falta ser un maestro de la profesión para estos papeles, pero con todo y con eso el resultado es bochornoso. En sintonía con el guión, por otra parte.

Con todo, lo peor de la película no son sus interpretaciones, ni su guión bobalicón, la cutrez de la dirección o sus efectos rudimentarios. Lo peor que puede achacársele a una película de terror es que sea aburrida, plana y sin sustancia. 'Slumber Party Massacre' reúne las tres, y en todo su metraje prácticamente no hay ningún momento reseñable o mínimamente original que te haga despertar del sopor. El discutible preámbulo, la lamentable presentación del asesino, la fiesta del pijama, el acoso a la casa, las cochambrosas muertes y las delirantes reacciones de las protagonistas, todo en este despróposito resulta ridículo y completamente fuera de lugar. Cabría destacar una mención especial para las intervenciones de las chicas (o los chicos, que también los hay, igualmente imbéciles), cuya única función es actuar lo más estúpidamente posible para que de esta forma el del taladro las liquide, aún cuando la coherencia o la lógica más elemental dicte cualquier otra cosa. Nunca le he exigido a este tipo de películas que sean impecables, pero al menos pido que no se trate al espectador de imbécil, que bastante imbécil es la película ya de por sí.

No es necesario extenderse mucho más, puesto que apenas hay más miga en el metraje. La sucesión de tonterías y las reacciones hilarantes de los personajes, unido a una absoluta falta de nervio en la dirección y a la ausencia total de originalidad, convierten la película en un chiste malo que se extiende demasiado para lo que ofrece, esto es, culos y tetas y algo de ketchup. Por cierto, el hecho de querer buscar en todo este dislate un mensaje subliminal feminista resulta del todo risible y hasta escandaloso. Hace falta algo más que esos planos gratuitos de carne femenina fuera de lugar y a destiempo; principalmente ingenio, talento y seriedad, cosas que aquí brillan por su ausencia. Bastante significativo es el hecho de que de las cuatro chicas que aparecen en el sugerente cartel sólo una de ellas aparece de hecho en la película. Pero tampoco hace falta entrar en disquisiciones más sesudas para determinar que 'Slumber Party Massacre' es una porquería.
[Leer más +]
0 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Qué difícil es ser un dios
Qué difícil es ser un dios (2013)
  • 6,4
    902
  • Rusia Aleksey German
  • Leonid Yarmolnik, Yuriy Tsurilo, Yevgeni Gerchakov, Aleksandr Chutko, ...
9
Qué difícil es ser espectador (y qué satisfactorio)
Para un servidor, acometer la tarea de escribir una crítica digna para esta película supone un esfuerzo casi tan titánico como en su día lo fue para Aleksei German finalizarla. Como aficionado al cine en todas sus variantes, y lejos de ser un experto (ni falta que hace para apreciarlo), ver “Hard to be a God” por primera vez representa para el espectador uno de esos momentos cruciales en los que ha sido testigo de una obra única, inigualable e inabarcable. Uno sabe a ciencia cierta que películas como ésta, de tal dimensión y envergadura, se pueden contar con los dedos de una mano, y aun así sobrarían dedos. A continuación intentaré explicar humildemente por qué.

“Hard to be a God” (o “Qué difícil es ser Dios” en castellano) es la adaptación de una conocida novela rusa de ciencia-ficción, escrita en 1964 por Arkadi y Boris Strugatski (autores también de la novela que inspiraría el “Stalker” de Tarkovski) y de gran reconocimiento en Rusia y otros países. Al parecer, a Aleksei German le sedujo tanto la novela que ya en 1968 co-escribió el primer embrión del guión -junto con Boris-, que fue echado para atrás por las autoridades soviéticas. Sin embargo eso no le haría olvidar su viejo y anhelado proyecto y mucho después, tras haber rodado varias películas -y tras dos años de pre-producción- en 2000 comenzaría el dificultosísimo rodaje, que se extendería a lo largo de seis años. Siendo ya no pocas complicaciones, la fase de montaje y post-producción se alargaría aún otros seis años más, truncado con la fatídica eventualidad de la muerte del propio German, que no pudo ver completada su obra. La edición y el montaje fueron no obstante concluidos por el propio hijo del director siguiendo escrupulosamente las anotaciones y deseos de su padre. La película sería finalmente estrenada en 2013 en el Festival Internacional de Roma.

Pero de rodajes difíciles, largos y accidentados está la historia del cine llena. Lo que verdaderamente convierte a “Hard to be a God” en un film único cinematográficamente es, no en concreto lo que se cuenta, sino CÓMO se cuenta. Es ahí donde reside lo extraordinario y la enorme magnitud de la película, y como digo, lo que la convierte en una experiencia diferente a todas las demás. Una experiencia ciertamente inexplicable al cien por cien, avasalladora, aplastante, que sume al espectador entre el estupor. La incomprensión y la sordidez, y que a nadie dejará indiferente. La historia va como sigue.

En un futuro no muy lejano, unos estudiosos son enviados desde la Tierra a un planeta similar a ésta, poblado por habitantes similares, pero que se encuentran en un estadio de evolución social muy anterior al de los terrícolas (la voz del narrador al inicio explicita unos 800 años antes), en un tiempo similar a nuestra Edad Media. Allí, entre la peor de las miserias, gobiernan con atroz crueldad y brutalidad algunos nobles, estableciendo oscuros reinos del terror donde se persigue inmisericordemente a aquellos que saben leer y escribir, a científicos y artistas, y en definitiva a cualquiera que abogue por poco que sea por la cultura o la ciencia. Los observadores terrícolas, cuya misión es observar la evolución de estas sociedades y ver si se produce o no una especie de época de Renacimiento, no han de interferir en su desarrollo, de manera que se integran de tapadillo en su modo de vida y sus costumbres. Uno de ellos, Don Rumata, se ha convertido en una especie de elegido, descendiente de deidades, debido a sus obviamente mayores conocimientos y destrezas. Como tiene prohibido inmiscuirse en la evolución de la sociedad, vivirá entre ellos adoptando sus repugnantes y brutales costumbres, haciendo y deshaciendo –sin matar a nadie, eso sí- y tratando de aportar mejoras poco a poco y empujarlos a un desarrollo superior sin levantar demasiado polvo. Con el devenir de los acontecimientos, finalmente quebrantará las prohibiciones más intocables que se le habían impuesto, y pronto se dará cuenta, allí donde miseria, crueldad, brutalidad y muerte se enseñorean de todo, lo difícil que puede resultar en un escenario así ejercer de dios.

(Sigue en spoiler por falta de espacio)
[Leer más +]
39 de 52 usuarios han encontrado esta crítica útil
¡Vivan las antípodas!
¡Vivan las antípodas! (2011)
  • 6,5
    192
  • Alemania Viktor Kossakovsky
  • Documentary
7
Antípodas, tan lejos y tan cerca.
Trayendo a colación lo que dice el compañero acerca del famoso decálogo enunciado allá por 2006, decía Kossakovsky que si quieres decir algo no lo hagas filmando -escríbelo, nárralo-, sólo ponte a filmar si quieres mostrar algo. Ciertamente no se me ocurre mejor ejemplo de tal enunciado que este documental.

Aquí no hay una historia propiamente dicha, no hay una narración al uso, no existe una motivación obvia o evidente, simplemente una concatenación de imágenes -muy buenas imágenes- y planos estáticos de impecable factura técnica y apabullante belleza. El único nexo de unión entre todas ellas es que están filmadas en puntos que son antípodas geográficas unas de otras (Patagonia, Shanghai, Namibia, Fresnedillas, lago Baikal, Chile, Nueva Zelanda). Por lo demás, no hay diálogo -apenas unos pocos, a veces ininteligibles-, apenas hay música (y la que hay pasa a menudo imperceptiblemente), no hay nada salvo lo que muestran las hermosas imágenes. Quizá es ahí donde entra la valoración subjetiva de lo que transmiten dichas imágenes, ya que en mi opinión trascienden lo puramente geográfico, lo físico, lo ambiental, para irradiar una especie de mensaje latente que se acerca al componente humano: seres que habitan en puntos diametralmente opuestos del planeta, lugares y personas alejadísimos en lo geográfico, en lo social, en lo cultural pero que, de algún modo que en superficie no vemos, no lo están tanto y siguen manteniendo un vínculo de unión, de pertenencia a una misma entidad superior. Tal apreciación surge como un todo, de la asimilación global de cada uno de los diferentes planos, tan variados y aparentemente desligados pero entretejidos por esta idea subyacente. De esta forma y pese a su austeridad consigue trasladar una idea poderosa que trasciende a lo puramente físico.
[Leer más +]
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Street Trash: Violencia en Manhattan
Street Trash: Violencia en Manhattan (1987)
  • 5,2
    400
  • Estados Unidos James M. Muro
  • Mike Lackey, Bill Chepil, Marc Sferrazza, Jane Arakawa, ...
4
Basura callejera
Cierto es que tampoco era muy difícil llegar a él, pero el título de esta película no podría ser más acertado. "Street Trash" podría ser perfectamente una de las películas que mejor ha retratado el submundo sucio y miserable de las calles, las cloacas de la sociedad, las alcantarillas socioculturales del hombre moderno, llevado aquí a su extremo más ridículo y grotesco. Viendo esta película uno se acuerda irremediablemente de filmes más célebres como "Los Amos de la Noche" (The Warriors, 1979), "Yo Soy la Justicia" (Deathwish 2, 1982) o "El Justiciero de la Ciudad" (Deathwish, 1974). Como las anteriores, "Street Trash" también está ambientada en Nueva York y retrata más o menos lo mismo, pero, aunque no acaban ahí las similitudes, por presupuesto y cutrez no se encuentra en la misma división que aquellas, sino bastante más abajo.

"Street Trash" es una basurilla de película, una porquería desagradable que es consciente de ello y precisamente por eso se ve con cierto regocijo y con el placer culpable de quien sabe estar viendo mierda cinematográfica. Me atrevería a decir que quien ve este tipo de cine lo hace muy a sabiendas de que se va a encontrar caspa, mugre y restos sanguinolentos. El añadido generalmente suele ser una fuerte dosis de humor, que aquí también se encuentra presente y es una de las bazas de la cinta. Como digo, tenemos todos los ingredientes: los suburbios más abandonados, marginales y degradados de Nueva York (que bien podrían ser los de cualquier gran urbe, aunque generalmente siempre estamos en Nueva York, no sé muy bien por qué), un ambiente asqueroso, desagradable, con cierto aire futurista-postapocalíptico y el elenco de personajes habitual, plagado de vagabundos, pordioseros, perturbados y todo tipo de detritus sociales, chusma, escoria, morralla. De tan paupérrimos y miserables quiere Jim Muro a su reparto que terminan provocando risa y asco, en el mejor de los casos. No me atreveré a llamarlos actores porque sus interpretaciones son tan bochornosas que me resisto a creer que no lo estuvieran haciendo adrede.

El argumento de la película, por otra parte, es el de siempre (despojos sociales organizados en bandas malviviendo entre la chatarra y los neumáticos de un polvoriento desguace de vehículos), con la salvedad adicional de que aparece en la licorería de la zona un extraño licor con terribles propiedades. Como siempre en estos casos, existe un malo malísimo que se ha enseñoreado del chatarrero y sus proximidades, un salvaje y brutal veterano de Vietnam llamado Bronson (¿será casualidad? ;-) que mantiene casi esclavizados al resto de moradores del chatarrero. Cuando uno de los vagabundos se hace por azar con una botella del enigmático licor, pronto empezarán los problemas, la violencia y el caos. Escrito así y para el espectador que aún no la haya visto podría parecer que estamos ante un film no tan lamentable, pero lo cierto es que el aburrimiento, los sinsentidos y la cutrez general reinante echan por tierra una película a la que le sobra metraje y le falta concisión y mayor empleo de la violencia (que cuando aparece es el mayor activo y mejor virtud de la película: su uso desmedido, indiscriminado, arbitrario y brutal). Por desgracia estos momentos no son tantos como debería, y el resto del tiempo todo es soporífero y rutinario, alargándose innecesariamente hasta la hora y media.

Para finalizar, destacaría notablemente el ambiente malsano y miserable de las calles, bastante conseguido, los efectos repugnantes e hilarantes del famoso licor (una explosión de color y efectos para los sentidos) y alguna que otra escena, rescatada no tanto por su calidad o su acabado, sino por lo brutal y políticamente incorrecto. En resumen, sólo para incondicionales de la serie B y la mugre, para echar un rato con los amigos incluso puede servir. Ah, y salen tetas y coños.
[Leer más +]
1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
A Band Called Death
A Band Called Death (2012)
  • 6,7
    314
  • Estados Unidos Mark Christopher Covino, Jeff Howlett
  • Documentary, Dannis Hackney, Bobby Hackney, David Hackney, ...
9
Música. Familia. Fe = DEATH
Estrenada en el Festival de Cine de Los Ángeles en 2012, "A Band Called Death" narra la historia del grupo DEATH (no confundir con la banda heavy-metal del mismo nombre), un trio de Detroit formado por los hermanos Hackney en 1971.

Apostaría que cuando a Jeff Howlett y Mark Covino se les ocurrió la idea de hacer una película sobre la historia de una oscura y semidesconocida banda no sospechaban que lo que iban a contar terminaría siendo muchísimo más que un documental musical.

Y es que aunque la película comienza por el principio de un modo convencional, presentando a los protagonistas, su familia, su infancia y su entorno, los inicios musicales y sus dificultades, pronto y gradualmente nos vamos dando cuenta de que aquí lo más importante no es que DEATH fuesen un grupo musical avanzado a su tiempo, o que plantasen la semilla de un estilo -el punk-
que apenas existía por entonces (hay que tener en cuenta que su primer y único sencillo es de 1974), o que su música fuese completamente excitante y reveladora. No, como digo, lo que el espectador descubre casi de inmediato es una agridulce y emotiva historia sobre la familia, la perseverancia y la dedicación, una demostración sin artificios de amor fraternal: la de tres hermanos (también había un cuarto, aunque no miembro de la banda) que juntos -y remarco lo de juntos- lograron sacar adelante su sueño y su música, pasase el tiempo que pasase, y a pesar del durísimo golpe que les tenía preparado el destino.

Podría decirse entonces que, como grupo, DEATH no fueron más que la expresión artística pura y espiritual de David (sobre todo de él, protagonista ausente, aunque presente), Bobby y Dannis. O lo que es lo mismo: el amor incondicional a la familia y la fe hecho música.
El documental muestra con exquisita sensibilidad y oficio, mediante entrevistas principalmente con miembros de la familia, la magnitud del fuerte vínculo existente entre los tres hermanos incluso más allá de la muerte, y establece de forma hermosa y meridiana, aunque decididamente triste (durante gran parte del metraje sobrevuela la sensación de inminente tragedia; después es imposible huir de la melancolía), la intersección única entre música, amor y muerte.

Incontestablemente estamos ante uno de los mejores documentales -musicales o no- de los últimos años, una poderosa obra que podría antojarse modesta en su planteamiento y concepción, pero que termina mostrando sin tapujos sus múltiples virtudes, convirtiéndose en una lección magistral de cómo narrar una historia, que sin duda termina generando tristeza, pero también esperanza. No puedo hacer otra cosa que recomendarla calurosamente.
[Leer más +]
2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Helsinki, Forever
Helsinki, Forever (2008)
  • 6,3
    56
  • Finlandia Peter von Bagh
  • Documentary
9
Helsinki, el pasado y el transcurso del tiempo.
Como bien sugiere el título, "Helsinki Ikuisesti" es un documental centrado en la ciudad de Helsinki, pero también en el pasado y en el propio transcurso del tiempo, construido alrededor del archivo artístico-documental que el director recabó sobre la ciudad finlandesa, esto es, escenas de películas, fragmentos de poesía, obras pictóricas, grabaciones históricas, fotografías, etc. En realidad casi cualquier formato que haya hablado sobre la ciudad en algún momento, pero siempre de otros (no hay nada en los 75 minutos filmado por el propio director).

Con unas imágenes iniciales espectaculares que enganchan al espectador al instante, se va trazando un recorrido histórico por Helsinki, sus calles, sus edificios, sus gentes, sus costumbres y, al mismo tiempo, por aquellos que reflejaron todo eso en su obra artística. Y el resultado es ciertamente maravilloso, porque aunque el protagonista es Helsinki, en realidad el director nos habla también de la persistencia del pasado, su actualidad y los efectos en la ciudad y en su gente a lo largo de las décadas. Al final, las imágenes acaban trascendiendo la propia ciudad y abarcando la propia actividad y naturaleza del hombre, lo que enriquece enormemente su valor. Al parecer, Peter Von Bagh, además de cineasta y documentalista, escritor y autoridad en historia del cine, ha rodado este año otro documental de corte similar sobre la ciudad de Oulu, me conformo con que sea la mitad de bueno que éste sobre Helsinki.
En resumen, fantástico.
[Leer más +]
0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
La carta que nunca fue enviada
La carta que nunca fue enviada (1960)
  • 7,3
    360
  • Unión Soviética (URSS) Mikhail Kalatozov
  • Tatyana Samojlova, Innokenti Smoktunovsky, Galina Kozhakina, Vasili Livanov, ...
7
Visualmente espectacular.
Un grupo de cuatro geólogos soviéticos (tres hombres y una mujer) son enviados en expedición científica a la taiga siberiana, con el objeto de encontrar yacimientos de diamantes. El sencillo planteamiento inicial pronto se tuerce cuando empiezan las complicaciones y los protagonistas han de luchar contra las inclemencias y la extrema dureza del lugar para salvar sus vidas. El sentido del deber, el estoicismo y la prepondernacia del bien general por encima de individualismos afloran entre los severísimos rigores del invierno siberiano, aunque también hay una pequeña luz para el amor, o tal vez para el recuerdo de éste.

Una gran dirección, buenas interpretaciones y una magnífica fotografía, sumado a la cruda belleza del inhóspito paisaje, hacen de "La Carta que Nunca fue Enviada" una más que apreciable película, visualmente avasalladora. Pese a mostrarse algo lenta en ciertos momentos, el desarrollo no se hace pesado y el sobrecogedor tramo final se cierra con un magnífico final. Los amantes de este tipo de cine ni lo dudéis, haceos con ella.
[Leer más +]
13 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Wolf Creek
Wolf Creek (2005)
  • 5,5
    5.760
  • Australia Greg McLean
  • John Jarratt, Cassandra Magrath, Kestie Morassi, Nathan Phillips, ...
6
Convencional pero con un toque diferente.
Es curioso, porque echando un vistazo en FilmAffinity a las críticas de otros usuarios sobre "Wolf Creek", tanto negativas como positivas, me encuentro con que ambos lados tienen motivos para llevar razón, y me explico.

Por un lado, "Wolf Creek" posee un desarrollo inicial elaborado y bien trabajado, se toma su tiempo a la hora de presentarnos la historia, lo cual es de agradecer, y personalmente no se me hizo largo en absoluto. El escenario en el que tiene lugar la película bien ayuda a ello, ya que los paisajes que podemos disfrutar del desierto australiano son fantásticos. En contraposición a la mayoría de las películas del género, aquí sí se han presentado y delineado los personajes, lo cual es de agradecer ya que en muchos otros films parecen estar simplemente como carne de cañón, como el que pasa por allí para ser asesinado y poco más. No estamos hablando tampoco de personajes enormemente complejos con una evolución interesantísima, pero se agradece que haya unos mínimos.

Es por cosas como ésta -aparte de la permanente sensación de tensión que se masca antes del jaleo y de sus evidentes virtudes cuando comienza la chicha- que "Wolf Creek" está un peldaño por encima de muchas de las americanadas que pueblan el género, donde al parecer prima la cantidad y no la calidad.

Pero desgraciadamente hay un par de situaciones a lo largo de la película que me obligan a dar la razón a aquellos que la critican negativamente, y que mientras la estaba viendo me llegaron incluso a poner de mal humor. Tanto que uno piensa si el director no se planteó que lo que estaba filmando en ese momento era un disparate bastante ridículo. Parece ser que no, y de ahí que le haya bajado un poco su puntuación.

(Describo estas cagadas en el spoiler)
[Leer más +]
0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Fogo
Fogo (2012)
  • 5,7
    68
  • México Yulene Olaizola
  • Norman Foley, Ron Broders, Joseph Dwyer
5
Interesante, pero algo desaprovechada historia.
La pequeña isla de Fogo se encuentra en el extremo más septentrional de Terranova, al noreste de Canadá. Se trata de una fría e inhóspita región de 25 km de largo y 14 de ancho donde el hielo, la nieve y el viento se han apoderado del lugar. Allí es donde se desarrolla la historia que nos cuenta Yulene Olaizola (directora, guionista y productora). Una historia que podemos situar a medio camino entre la ficción y el género documental.

Según palabras de Olaizola, se trata de "una película muy atmosférica, que cuenta una historia muy sutilmente". Afirmación que desde luego tiene bastante de real, pero que también esconde los principales defectos de la cinta. Quiero hacer constar que fui muy predispuesto a ver "Fogo", dado mi interés personal por esa zona geográfica, sus hábitats naturales y el modo de vida de las gentes que allí se ganan su subsistencia. Pero después de ver la película he de decir que he quedado algo decepcionado por el desarrollo de ésta.

Y es que al comienzo "Fogo" más o menos se hace saber al espectador que aquella zona está sufriendo un progresivo despoblamiento. Las causas o fenómenos que motivan dicho éxodo poblacional las ignoramos, aunque se intuyen. Sin embargo -y ésta es mi principal pega- a lo largo de los sesenta minutos que dura, no hay una evolución de la historia, no se avanza en el devenir de los personajes, no conocemos el origen del problema ni si se va a solucionar o no. En realidad durante una hora la cinta nos muestra momentos del día de aquellas personas que han decidido no resignarse a abandonar y que permanecen en sus hogares. El problema es que el desarrollo de estas escenas es lento y reiterativo, y en ocasiones tedioso, con diálogos casi inexistentes. Es apropiado por tanto decir que ésta sería más una película de emociones que de personajes, si bien los actores (personas corrientes de la propia isla que se interpretan a sí mismos) están correctos en sus papeles, en la exteriorización casi muda de una situación de incertidumbre y miedo.

Por otra parte resaltar, como no queda más remedio, el espectacular paisaje helado de tundra, que ejerce casi como un personaje más - si no el más relevante-, y la muy apropiada música de Pauline Oliveros, que se integra excepcionalmente en la narración para proporcionar, si cabe, una sensación más fría, angustiosa y de soledad que la transmitida por el paisaje y las inclemencias meteorológicas.

En resumen, un escenario cautivador y una idea interesante, en mi opinión un tanto desaprovechada, que tal vez podría haber dado más de sí con algo más desarrollo.
[Leer más +]
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
La carrera de la muerte: el origen (Death Race 2)
La carrera de la muerte: el origen (Death Race 2) (2010)
  • 4,5
    2.576
  • Sudáfrica Roel Reiné
  • Luke Goss, Ving Rhames, Danny Trejo, Sean Bean, ...
2
Violencia + Tetas + Velocidad = Truño del 15
Creo recordar que conocí esta película porque la recomendaban en algún foro, no recuerdo en qué términos, lo que hizo que me propusiera verla para saber de qué iba la cosa, si lo que sobre ella se decía era cierto o no. No recuerdo si era bueno o malo. En fin, es lo de menos.

Como se ve en el título, "Death Race 2" es la segunda parte de una saga comenzada por Paul W.S. Anderson para lucimiento del pasmarote de Statham, motivo por el que evité ver esa primera parte y decidí ir directamente a por esta segunda. Curiosamente parece que hay incluso una tercera en preparación, lo cual me hace preguntarme qué cojones tiene la gente en la cabeza para pagar por ver semejantes disparates en una sala de cine.

Bueno, al lío. La cosa va de un ayudante de mafioso que acaba entre rejas en una prisión donde va a parar la peor chusma de la sociedad (ya se sabe: violadores, pederastas, asesinos y toda esa gente) y donde la vida importa menos que un Osasuna-Levante. Allí, bajo la organización y financiación de una corporación se organizan peleas a muerte entre presos (Deathmatch, lo llaman), que son televisadas para mayor goce y disfrute de la zorra que se encarga de todo. Pero resulta que la audiencia le da la espalda al esperpento y entonces la tiparraca (actriz ajamonada que actúa poco y enseña mucho) decide organizar algo mucho más ingenioso: una carrera de coches donde los ganadores obtienen la libertad a costa de ir mandando al resto de presos-piloto al otro barrio de la peor forma posible. A todo esto, al cuello de nuestro héroe personal se le pone precio desde fuera, ya que el supermafioso teme que le delate. Pero Luke Goss es un tipo duro, y además de repartir hostias y enemistarse con lo peorcito de la trena, conduce como los ángeles y se hace amigo de Danny Trejo, que pasaba por allí y le encanta la mecánica y los coches.

Lo que sobre el papel pudiera resultar interesante a un espectador poco exigente, pronto empieza a convertirse en un cachondeo delirante propio de los peores telefilmes de acción. Como el director lo sabe, utiliza todos los recursos cinematográficos a su alcance para tratar de compensar la pobreza las interpretaciones y la estupidez de la historia: tías buenas casi en pelotas y hostias a mansalva. Consideraciones sobre lo inverosímil, increíble o directamente ridículo de ciertas situaciones quedan al margen.

Al final lo que queda es una retahíla de peleas y carreras de coches a medio camino entre The Fast & The Furious, los autos locos y Mad Max, aliñado todo ello con un grupito de jacas de muy buen ver, un megaempresario ávido de pasta, un mafioso con pocos escrúpulos y una zorrilla con aún menos. Si la cosa es delirante, hacia el final se convierte en el descojone padre cuando nuestro protagonista finalmente sucumbe a un accidente, lo cual da lugar a un ligero "giro" en la trama que sólo puede calificarse como WTF? En fin, vivir para ver.

No sé cómo sería la primera, pero ésta es mala hasta el pasmo.
[Leer más +]
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Chekist
Chekist (1992)
  • 6,2
    37
  • Rusia Aleksandr Rogozhkin
  • Igor Sergeev, Aleksei Poluyan, Mikhail Vasserbaum, Sergei Isavnin, ...
5
Muerte y horror hasta el hastío.
Andrey Srubov es el jefe de la Cheka local, organización de corte policial que se encarga de encontrar y capturar a los enemigos de la revolución, arrestando, interrogando y decidiendo el castigo -siempre fusilamiento- para aquellos señalados por actividades contrarrevolucionarias de cualquier tipo. Hasta aquí, la inspiración que Rogozhkin encuentra en los hechos históricos para justificar su película, sorprendentemente tardía si nos atenemos a la época que narra.

Sea el espectador simpatizante del proceso revolucionario de 1917 o no, carece de relevancia en términos de valorar lo estrictamente cinematográfico. La función de estos cuerpos político-policiales encargados de vigilar la supervivencia de la revolución pronto degeneró en abominación cuando sus componentes se dedicaron paulatinamente a "depurar" elementos peligrosos o antirrevolucionarios entre sus compatriotas, eliminando indiscriminadamente a parte de la población ateniéndose a justificaciones cada vez más espurias y horrendas.

El problema radica en que este momento histórico representado en la cinta se centra exclusivamente en mostrar al espectador el momento horroroso del asesinato en masa (siempre por fusilamiento a bocajarro) en los mugrientos y húmedos sótanos del edificio. En menor medida, aunque de forma no menos escalofriante, también nos muestra interrogatorios y lo que difícilmente podríamos llamar "juicios", en los que rápida y mecánicamente se decide el funesto destino de cientos de ciudadanos. Y digo que es un problema -y no menor- porque la inmensa mayoría de la hora y media de metraje está dedicado a mostrar ejecuciones y más ejecuciones de cuerpos desnudos, y el subsiguiente proceso de cargar y apilar montones de cadáveres para su posterior eliminación.

Como espectador que busca una buena historia, encuentro que "El Chequista" es una suerte de bucle sin fin de asesinatos horrendos y absurdos, que terminan por aburrir y cansar debido a su total preponderancia sobre otros temas que apenas si se tocan de pasada y que podrían haber otorgado mayor fondo a la película: la disquisición acerca de la naturaleza teórica filosófica de la Revolución y su contraposición con el proceso violento por un lado, y el papel desempeñado por los verdugos por otro. Estas vertientes se tratan de modo casi tangencial lo que supone desaprovechar unas más que interesantes bazas.

Un experimento fallido lastrado a todas luces por el obsesivo empeño en epatar. No era necesario semejante ensañamiento para ilustrar sobre lo malvado del ser humano y lo tremendamente irracional de sus actos.
[Leer más +]
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
El luchador y el payaso
El luchador y el payaso (1957)
  • 7,7
    27
  • Unión Soviética (URSS) Boris Barnet, Konstantin Yudin
  • Stanislav Chekan, Aleksandr Mikhailov, Yuri Medvedev, Iya Arepina, ...
7
Costumbrismo circense en la Rusia del XIX-XX
"El Luchador y el Payaso" es la adaptación al cine de la vida de dos personajes que alcanzaron fama y notoriedad en Rusia: Ivan Poddubni, estibador cosaco cuyo sueño es convertirse en luchador, y Anatoli Durov, payaso, monologuista satírico y domador. Ambos abandonarán su pueblo y su familia para enrolarse en el mundo del circo, donde buscan triunfar. No obstante los duros inicios, con el apoyo mutuo los dos conseguirán no sólo conseguir un contrato sino desarrollar una carrera de éxito, lo que les llevará a convertirse en grandes estrellas del espectáculo y el entretenimiento. Recorrerán Rusia, Europa y EEUU y saborearán las mieles del éxito, no sin antes padecer los rigores de la vida en el circo. Una historia donde se dan la mano el éxito, el amor, el desarraigo, la pérdida y el dolor.

La película no sólo es un esbozo más o menos fidedigno de lo que fue la vida de estos dos personajes reales, sino un poderosísimo retrato de la Rusia de finales del s. XIX y comienzos del XX, de su gente, sus costumbres, su rutina y, en definitiva, su vida. Un hermoso aunque duro retrato de aquella época y aquel lugar que merece la pena ver.
[Leer más +]
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Megatiburón contra crocosaurio
Megatiburón contra crocosaurio (2010)
  • 1,8
    1.004
  • Estados Unidos Christopher Ray
  • Gary Stretch, Robert Picardo, Jaleel White, Sarah Lieving, ...
1
Megabodrio
El espectador avispado sospechará de lo que se le viene encima cuando en el inicio aparecen los nombres del reparto. Tal vez a los más jóvenes el nombre de Jaleel White no les suene de nada, pero a algunos más mayores nos permanece en la memoria casi como un recuerdo indeleble. Tal vez si decimos que este hombre era el bueno de Steve Urkel en la serie "Family Matters" la cosa se vaya aclarando. En la primera parte uno de los protagonistas es Lorenzo Lamas, así que uno no sabe si la elección habrá sido mejor o peor.

Pero entremos en harina. La película -llamémosla así- es un despróposito de tanta envergadura como los bicharracos que nos muestra. Desde el inicio te percatas de que el director no tiene el más mínimo interés en contar nada, aquí el único propósito es mostrar las correrías del tiburón y el cocodrilo. Por tanto, aquí coherencia, guión, dirección, interpretación o montaje parecen sobrar, y así lo constata el sufrido espectador. El problema es que tanto las imágenes del escualo como las del reptil resultan increíblemente ridículas por lo vergonzoso de su factura. Uno se pregunta si no había recursos para recrear algo mejor a las dos bestias, aunque si lo había es obvio que al responsable le importaba un comino. Los documentales de dinosaurios o incluso algún videojuego dejan a "Megatiburón Vs Crocosaurus" a la altura del betún.

Por lo demás, uno podría esperar escenas espectaculares, muertes a mansalva o gags ocurrentes. Desafortunadamente, lo único que encontramos en la cinta es una sucesión de saltos del tiburón que harían sonrojar a un niño de 6 años (las peripecias del cocodrilo tampoco se quedan atrás, aunque no rallan a la misma altura que las del tiburcio, nunca mejor dicho lo de la altura). Por si tuviéramos poco con los dos titanes mastodónticos, intervienen el bueno de Jaleel con su cara de sapo "interpretando" a un científico reciclado por el Ejército de EEUU, a un cazador de cocodrilos con aspecto de borracho pendenciero, y a una agente secreta de muy buen ver representando al sector militar. Las andanzas de los tres a bordo de buques, submarinos y helicópteros para conseguir aniquilar a los bichos no tienen desperdicio (tampoco interés): una continua repetición de tontunas inverosímiles que de lo patética ni siquiera hace gracia.
Una cosa sí hay que reconocer al que ha defecado semejante engendro, y es el innegable buen ojo a la hora de seleccionar el reparto femenino. Con esas mujeres más vadría que hubiera rodado otra cosa ;-)

Lo cierto es que, por muy manido que suene, "Megatiburón Vs Crocosaurus" entra directamente en la lucha por el título a la película más lamentable, inexplicable, absurda, ridícula, deplorable y peor hecha de la historia del cine, a falta de encontrar más adjetivos que puedan definirla. Lo habrás oído muchas veces pero, hazme caso, esta vez es verdad. Esta basura jamás debería haber existido. Horripilante es poco.
[Leer más +]
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Zombis nazis
Zombis nazis (2009)
  • 4,7
    9.544
  • Noruega Tommy Wirkola
  • Vegar Hoel, Ørjan Gamst, Ane Dahl Torp, Jenny Skavlan, ...
6
Blanco y Rojo.
Enésima revisión del subgénero zombi, y traducida al español como "Zombis Nazis" (que, después de todo, y visto lo visto, tampoco suena mal).

Siendo aficionado al asunto, me he encontrado más o menos lo que esperaba, una cinta de zombis moderna (en lo visual), con el argumento clásico del grupito de descerebrados de excursión en una cabaña en medio de la naturaleza. En este caso, y también lo que la hace especial a su manera, el escenario se encuentra en la nieve, aportando una ambientación nueva y que abre nuevas vías de exploración, que el director aprovecha con solvencia. En este caso los zombis vienen con denominación de origen y en estado añejo, ya que proceden de los cadáveres de una división nazi de las que ocupó Noruega durante la 2ª Guerra Mundial. Desde luego, para llevar más de 50 años enterrados bajo la nieve no se encuentran mal del todo, y es que el frío debe conservarlos en buen estado, porque corren como el demonio y sueltan unas hostias como panes. Eso sí, a priori sólo salen de noche a dar por culo (en este caso a salvaguardar el botín obtenido durante la ocupación).

Está rodada con soltura, las escenas de violencia y gore lo son en grado sumo, lo cual la engrandece y, lo mejor de todo, no se tiene a sí misma muy en serio, compaginando momentos de tensión y oscuridad con otros de humor absurdo, casi paroxístico. El caso es que Wirkola mantiene el pulso la hora y media escasa que dura, y la lucha final contra la marabunta zombi (persecución, más bien) está bien chula, con ese guiño final inclemente, que pone el punto final de forma más que correcta.

Lo mejor, la ambientación, la nieve, el frío, la sensación de aislamiento y no escapatoria, el careto de estreñimiento del oficial zombi-nazi, la escena del baño (?) y el final.
Lo peor, algunos diálogos ciertamente patéticos, las interpretaciones, algunos guiños superfluos y que el director se quite de en medio a la noruega más maciza a las primeras de cambio.

De todas formas, si te va este tipo de cine y no esperas encontrar una obra maestra (lo que a tenor de algunas críticas leídas aquí, parece ser frecuente), disfrutarás a base de bien.
[Leer más +]
0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
The Seamstress
The Seamstress (2009)
  • 2,5
    29
  • Canadá Jesse James Miller
  • Lance Henriksen, Kailin See, David Kopp, James Kirk, ...
1
Deplorable
He tenido la poca inteligencia de ponerme a ver "The Seamstress" (La Costurera), una mediocridad canadiense que sinceramente no recomendaría a nadie, ni siquiera al enemigo. Con una carátula al menos inquietante (a priori, si acaso), me puse a ver esto sin muchas pretensiones, y tras acabarla lo digo tranquilamente: otra porquería más que me he tragado. Ya la sinopsis tendría que dar que pensar al espectador astuto (ese que después de leerla se negaría a perder el tiempo viendo el filme), pero servidor tiene un olfato sin igual para la mugre cinematográfica y una fuerza irresistible me empuja a comenzar y terminar de ver estos despropósitos. Como digo, la sinopsis ya avisa del mejunje que hay aquí:

"La maldicion de la costurera comenzó cuando una inocente mujer fue torturada hasta la muerte por una turba de vigilantes. Ahora, voraz de sangre, el espectro horriblemente mutilado de la costurera inicia la caza de un pequeño grupo de amigos que quedan atrapados en la isla donde ella murió."

Después de tan terrorífico relato cualquier espectador sensato saldría espantado, pero como buen saprófago yo la he visto enterita y por tanto estoy en posición de aconsejar al que me lea que no cometa el mismo error. Y es que en "La Costurera" también se da el trillado cliché del grupo de jóvenes estúpidos en el bosque (en este caso en una isla boscosa), y como es evidente tampoco están solos: aparte de ellos hay un espectro malo malísimo, un par de vejestorios de pasado turbio y otro individuo más por ahí perdido. Lo que queda, jóvenes cayendo uno por uno, oscuridad (mucha) y ni un solo atisbo de terror, tensión o angustia por ningún lado. Sólo un desarrollo increíble e inverosímil, y un final de mierda, como el resto del metraje. No perdáis el tiempo con esto.
[Leer más +]
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Desmembrados (Severance)
Desmembrados (Severance) (2006)
  • 5,4
    4.196
  • Reino Unido Christopher Smith
  • Danny Dyer, Laura Harris, Toby Stephens, Tim McInernney, ...
7
Parodia desternillante
El otro día finalmente vi "Severance", cuyo título en España es el lamentable pero impactante "Desmembrados" (hay que ver lo ocurrentes que son los encargados de estos menesteres). Sabiendo como había leído por ahí que este título poco o nada tenía que ver con el contenido de la cinta, me esperaba otra peli de terror moderno para tirar a la basura. Una de esas con un grupo de jóvenes estúpidos chillando y haciendo tanto el gañán que te dan ganas de darle al stop y dedicarte a otra cosa. Por fortuna la cosa no era tan mala como pensaba. Es cierto que -como sucede a menudo- hay un grupito y alguno es estúpido, pero la cosa se aleja un poco (bastante) de los patrones palomiteros, aunque para mi gusto le falta un poco de carnaza al asunto.

La cosa es que los trabajadores de una empresa estadounidense de armamento y tecnología militar se van de convivencia a una casa de lujo en un bosque de Hungría, pero se equivocan de casa y a partir de ahí empieza el fregao, porque resulta que en el bosque hay no un elemento hostil, sino bastantes, con muy malas pulgas. De ahí en adelante, pues un poco de matanza, otro poco de persecuciones y todo ello aderezado con una serie de escenas desternillantes, que no hacen más que parodiar las estupideces tan pretendidamente serias que estamos acostumbrados a ver en este tipo de películas. En resumidas cuentas, una peli bastante entretenida, sobre todo divertida y con algunos puntos acertadísimos. Y además salen dos jamelgas húngaras de muy buen ver. Más que decente.
[Leer más +]
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil