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Críticas de AGF
Críticas ordenadas por:
Nación salvaje
Nación salvaje (2018)
  • 6,4
    1.050
  • Estados Unidos Sam Levinson
  • Bella Thorne, Bill Skarsgård, Suki Waterhouse, Susan Misner, ...
7
2018. Todo nos suda el coño
TODO avanza tan rápido que ya no tiene sentido decir que esta película es producto del s. XXI. Es producto, si eso, de 2018-2019. Un artefacto traído por y para el presente.

Y, como a los jóvenes crecidos en nuestro presente, a Assassination Nation le pasa una cosa: es capaz de detectar, reflexionar sobre y alinearse con causas sociales y morales que se dirían justas, incluso urgentes, pero lo hace siempre bajo las restricciones derivadas de la importancia actual del estilo, la estética, la diversión, el ser llamativo, y el combate diario con el vendaval infinito de estímulos y distracciones que, vía digital, nos asedia sin descanso.

Así, entre la reivindicación y el circo posposmoderno, la película logra ser un mordaz testimonio -más que retrato- de nuestro tiempo y los principales problemas que fracturan la convivencia de un mundo occidental tan avanzado como primitivo, incapaz de encontrar su lugar. Sin embargo, lo que comienza como un afilado relato, contundente y certero a rabiar a pesar de su cinismo (por exagerado), naufraga, empujado por los dictados del espectáculo y la vida contemporáneas, en un festival de violencia y acción para los que Sam Levinson no tiene tanto tino ni destreza como el que sí tiene para tejer el nudo, construir la tensión y mientras tanto ir lanzando dardos a los rincones más chungos de nuestra sociedad hipócrita y perdida. El riesgo: en el trayecto, caer en lo superficial, mezclar la reflexión fundada con el eslogan efectista, y acabar funcionando “por los loles”. El pan de cada día.

Por eso Assassination Nation es un testimonio viviente más que un retrato. Sin la intención de separarse de los fenómenos que observa, el filme es aquello mismo que pretende denunciar y presume con descaro de aquello de lo que en cierto modo adolece. Eso sí, en el compendio global, se diría que convierte sus carencias en virtudes. Una pirueta* realizada con gracia y osadía, interesante, sugerente y de placentero visionado.

*¿Pirueta exclusiva del creador o también del crítico? ¿EH?
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Midnight Special
Midnight Special (2016)
  • 5,8
    6.333
  • Estados Unidos Jeff Nichols
  • Michael Shannon, Jaeden Lieberher, Joel Edgerton, Kirsten Dunst, ...
8
Desde la sombra dando luz
El cine independiente, a menudo, es ese que ocurre cuando los personajes hablan bastante menos de lo que hablarían estando en la misma situación en la vida real. El buen cine independiente es el que ocurre cuando aún así, te lo crees.

Le pasa a Midnight Special. Se podría discutir mucho sobre la verosimilitud de sus premisas y sus mecanismos, sí. Pero a veces las parejas que se quieren, cuando parece que van a discutir, acaban follando. Es porque muchos llevamos en el pecho una cosa que no se sabe muy bien lo que es, que a veces brilla y hace que el resto no importe.

Al final, parece que es a esa cosa a la que Jeff Nichols va dirigiendo su reposado despliegue, sin prisa pero sin pausa. Empieza con la electrizante sencillez de un Chevrolet apagando sus faros para fundirse con la noche. En la inusitada potencia de esta imagen, igual que en sus diálogos breves y secos, encontramos la que podría ser una de las claves del filme: menos es más. Sin grandes frenetismos (me invento la palabra porque puedo), Midnight Special nos mantiene tensos; sin detenerse demasiado en dar resolución a sus muchas incógnitas, nos hace saber lo suficiente (aquí hay para gustos, a mí no me molesta que me inviten a imaginar); sin apenas alardes digitales, la ciencia ficción se hace creíble.

Quizá por eso, por su huída de lo aparatoso y lo grandilocuente, funcione la fusión de drama humano-familiar y misterio estelar. Así lo corrobora el luminoso clímax, donde ambas facetas, de la mano, cobran toda su fuerza. Lo cotidiano y lo insólito se aúnan... y nosotros, o yo, yo estuve allí, bajo la cúpula de luz. Lo vi, tío, lo vi.
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14 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Deadpool
Deadpool (2016)
  • 6,8
    48.562
  • Estados Unidos Tim Miller
  • Ryan Reynolds, Morena Baccarin, Ed Skrein, Gina Carano, ...
8
Strong reality
Desde que vi Matrix siendo un enano había soñado con una película que abriese con un ultra bullet time, empezando desde un objeto muy concreto y ampliando el plano hasta mostrar una situación general. Yo, joven e inocente, me imaginaba que ese objeto sería un balón de fútbol. En Deadpool ese bullet time soñado existe, y el objeto del que parte es un mechero de esos de coche recién salido de la boca de un tío, aún ardiendo.

En el inicio a cámara superlenta de Deadpool, una especie de milagro (o de pavoneo) de la técnica digital, podemos encontrar lo que hay en el resto de la peli: un equilibrado y explosivo cóctel entre socarronería (véase: los créditos iniciales que se ríen de sí mismos) y acción potente, irresistible por su cuidado en el detalle, su espíritu propio, su ritmo incansable, sus ganas de vacile, su afán por romper los moldes (en su estructura original, en el recurso del protagonista saliéndose de la propia película y sacándole punta), su capacidad inédita de hacer de la violencia más bestia un buen chiste (véase: el puño esposado haciendo una peineta) o su deliberada huida del reino del “para todos los públicos”.

Parece mentira, o paradoja, o no sé qué pero algo digno de reflexión, que una máquina de hacer dinero como es Marvel, productora y producto de esta nuestra contemporánea cultura de masas que, antes de degustarse o interiorizarse, se consume y punto, tenga la capacidad de crear películas tan deliciosas como esta. Parece mentira pero pasa. Como parece mentira que el puto feo se lleve a la chica de ensueño. Pero a veces pasa. A veces, cuando uno se mofa de la vida con tanto estilo y con tantas ganas, le alegra la tarde a cualquiera. A Deadpool le pasa.

Strong reality.
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80 de 104 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ordet (La palabra)
Ordet (La palabra) (1955)
  • 8,3
    10.756
  • Dinamarca Carl Theodor Dreyer
  • Henrik Malberg, Emil Hass Christensen, Preben Lerdorff Rye, Cay Kristiansen, ...
5
JESUS KRISTOS
Extraña rareza de tono y estilo digamos "danés", por decir algo, Ordet puede verse como un profundo y sesudo drama transcendental o como un bizarro panfleto religioso de incomprensibles formas. Cuestión de fe.

Me molaría que me hubiese parecido más lo primero, la verdad. Asumir que las gentes campestres de Jutlandia viven como si el tiempo no existiera (o sea, se vuelven lentos de cojones) y poder hallar en cada secuencia (en cada silencio, en cada tic tac, en cada mirada extraviada) un componente de una reflexión lúcida, compleja y contundente sobre la espiritualidad del hombre.

Y en efecto no se pueden desdeñar algunos diálogos, como uno que ya no sé cuál es que contiene la curiosa idea de que quizá Jesucristo (si vuelve) no haga milagros para que le crean, si no que tienen que creer en él para que haga milagros. Creer para ver y no ver para creer. Tampoco podemos menospreciar la chulería de Peter el sastre ni la buena barba de Morten. Dos personajes que en términos de sangre en las venas se comen a los demás, bastante sequitos.

Sin embargo, más que lo primero, el conjunto de Ordet me parece lo segundo: un ensayo promocional (a pesar de lo oscuro) sobre la fe de una simpleza mucho mayor de lo que puedan insinuar sus extravagancias.
Por un lado, tenemos al puto Johaness, hombre que leyó mucha filosofía y en vez de quedar más listo quedó más tonto (cosa razonable). El personaje, que se cree una versión de Jesucristo despojada a todas luces de las capacidades oratorias del original, tiene un collejón que no puede con él. Es Jesucristo reencarnado pero si su padre (tan harto que en un momento dice que a ver si se muere) lo manda a la habitación, él se va a la habitación sin rechistar.
Por otro, tenemos una puesta en escena sobria y gélida, que (y por mucho que se mueva la cámara) junto con el montaje y la acción de los personajes transmite la misma sensación de dinamismo que el coito de un matrimonio puritano.

De estos elementos aflora una apariencia de densidad que, me parece, no está respaldada por el texto. Hace falta fe, pues, para ver una obra maestra.

PD.: a veces suenan pollos y relinchos de caballos de sonido ambiente. Apostaría a que son humanos imitando los ruidos.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Magia a la luz de la luna
Magia a la luz de la luna (2014)
  • 6,1
    16.739
  • Estados Unidos Woody Allen
  • Emma Stone, Colin Firth, Marcia Gay Harden, Jacki Weaver, ...
6
FICHA TÉCNICA
TÍTULO ORIGINAL: El mismo que viste y calza.

AÑO: Año 79 de la vida de Woody Allen.

DURACIÓN: Bastante ajustada al aguante de la vejiga humana.

PAÍS: Es del moderno nuevo Nuevo Mundo, pero tiene bastante de la Vieja Europa (todo pasa en ella, por ejemplo).

DIRECTOR: Woody Allen. Un día mi abuela me dijo “a mi no me parece bien lo que hizo ese señor”, en referencia a lo de liarse con su hija adoptiva. Con respecto a su cine, pese a la tendencia inerte a pensar que últimamente solo saca churrillos, yo diría que guay, me parece bien lo que ha hecho este señor. Y sigue haciendo. Aunque a veces la grandeza y la fama de sus “grandes obras” tape un poquito a “novedades” que también están chulas, como Midnight in Paris, Si la cosa funciona, o Blue Jasmine, desprovistas de el status que solo el tiempo puede dar. En fin, que el Cine sigue teniendo que agradecerle a a Allen, digo. Si precisamente por Magic in the Moonlight ya no sé.

GUIÓN: La fórmula: el hombre rayao, la mujer dulce, un poquito alocada, de bastante buen ver, el romance insospechado (para ellos), los eventos sociales, las infelicidades de la alta burguesía (¿autoparodia de la vida propia contemplada desde el cinismo?), la magia, la vida, el coito implícito (aquí en un observatorio espacial, diría yo).

MÚSICA: la mítica.

FOTOGRAFÍA: No muy esforzada. Como si tampoco fuera tan importante. De todas formas, una ventaja fotográfica de películas como esta (y algunas otras de Allen) es que esos escenarios de vida de ensueño de gente que caga dinero (o a la que se lo cagaron en las manos sus antepasados al fallecer) entran de por sí a cualquier espectador al que le gustaría bastante que le tocara la lotería. Seis veces.

REPARTO: pues 59% para Woody Allen, 10% para Colin Firth, 5% para Emma Stone y el resto para gastos de mierda. Bastante bien.
No, ahora en serio: bastante bien. Colin Firth encaja en su papel aunque quizá su personaje se preste a mayor presencia, mayor magnetismo del que consigue otorgarle. Emma Stone es la chica dulce y ligeramente alocada, y da el pego: su sonrisa hace comprender a Firth.

PRODUCTORA: La vida misma.

GÉNERO: Comedia romántica de clase alta. Típica peli de Woody Allen | Magia (en un sentido amplio, Allen no muestra mucha preocupación por adentrarse en lo que podríamos llamar “sobrenatural”, probablemente debido a que es más dado a la literatura rusa del s. XIX que a Harry Potter. ¿Se le perdona?

SINOPSIS: una agradable comedia que cuenta con el sello de Allen en su versión más convencional. Más rutinaria, menos sorprendente (predecible), más acomodada en una fórmula, más anodina. Lo cual no quita que atesore destellos: algún diálogo de lograda comicidad, algún otro interesante aunque tampoco te rías tanto, y el hablar de algo (aunque de forma ligera, y quizá por ello presumiblemente falta de poso), el tener una propuesta (razón vs. fe, vs. magia, vs. Emma Stone, vs. cosas que a veces no vemos -por no entenderlas- pero que están ahí y que no deberíamos obviar). Me habría decepcionado bastante que Woody Allen hubiese hecho una película tipo A todo gas, por ejemplo, pero de esto tampoco me puedo quejar mucho.
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"Gran película. Lo ha vuelto a hacer" (El -muy- convencido)

“Meh” (El ateo)

“Ni para uno ni para otro. Viví un buen rato pero no me daría rabia morir sin verla” (Yo)

“Lo de la hija adoptiva meh... pero la película muy bonita, sí sí, muy bonita” (Mi abuela, en el hipotético caso de que la viera)

“Lo peor es ser pobre de amor, lo mejor es saber lo que tiene valor” (Javier Ibarra)
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1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Europa One
Europa One (2013)
  • 6,0
    6.716
  • Estados Unidos Sebastián Cordero
  • Sharlto Copley, Michael Nyqvist, Daniel Wu, Anamaria Marinca, ...
4
El hombre es la herramienta del Universo para conocerse a sí mismo, pero la compró en los chinos
Uno se va haciendo amante de la ciencia ficción, por eso de viajar desde el sofá y otros vicios del Primer Mundo. Concretamente, de la ciencia ficción del siglo XXI, donde lo digital hace posible lo imposible y deja estéticamente obsoletos a la mayor parte de proyectos del género de épocas pasadas. Pero pasa que, hasta donde yo sé, muchas veces, superado el gusto inicial del viaje —la oscuridad, las piernas bien estiradas, las palomitas o la pizza, la manta, el dolbisurraund petándolo, la mano en los huevos y los huevos en la mano—, lo que ofrece la ciencia ficción moderna se queda en insulsez. Insuficiencia.

Europa Report no es una excepción. Atesora sus logros, evidentes: la adaptación de la técnica del metraje encontrado a la aventura espacial es una acertada elección de forma para un fondo que queda bien transmitido: el entusiasmo, el vértigo, el tedio, el aislamiento y la incertidumbre del viaje se respiran por momentos. Las camarillas fijas le ponen a uno allí. Luego otras cosas sacan a uno de allí: tener la monumental geta de adornar el presunto intento de hiperrealismo (que abarca, aparentemente y aún a riesgo de que te importe una mierda, hasta lo científico, en su jerga y procesos) con constante música-ruidoestridenteinquietante de esa que se estila ahora, o recrearse en un trambólico montaje no lineal (que en mi opinión está ahí abusando del misterio de lo que pasó el supuesto día fatídico, a falta de otro contenido con el que rellenar los noventa minutos), son cosas de un efectismo que aquí chirría.

Luego, en la lista de destellos destacables (para bien o para mal) de Europa Report podemos mencionar:
1. Alguna escena que sobrecoge, por la inmersión espacial que supone.
2. El cuanto menos sugerente intento de existencialismo y reflexión sobre la raza humana. A lo 2001 pero condensado en un par de frases bien claras para que no te rayes. Decente.
3. El gordo bonachón que está contando cosas de la misión, con tono de Empeños a lo bestia y de que le suda to la polla lo que ocurrió. (De verdad, me dio esa impresión, me reí un poco con él).
4. El misterio principal (la búsqueda de vida extraterrestre), entretenido pero construido con una simplicidad no sé si insultante o de ser vago. Bastante vacío.
5. El final, de quedarte con cara de "pos vale".
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Goodnight Mommy
Goodnight Mommy (2014)
  • 6,4
    3.874
  • Austria Severin Fiala, Veronika Franz
  • Susanne Wuest, Elias Schwarz, Hans Escher, Lukas Schwarz, ...
4
Servicios Sociales
Con todos ustedes, el caso de peor comunicación familiar de la historia.

Lo muy interesante de la premisa de Goodnight Mommy dura lo que tarda uno en leer su sinopsis y en ver su tramo inicial. ¿Por qué? Porque para jugar a la incertidumbre ha de existir incertidumbre. Lo incierto no puede ser a la vez evidente. Si no, se corre el riesgo de que el misterio de la trama no funcione y todo el metraje introductorio se alargue, aburra.

Pero bueno, podríamos pensar que tan mal jugada la baza de la duda, al menos nos queda una dosis de sadismo perturbado y perturbador, estresante, porque cuando hay dos gemelitos pecosos de once años metidos en el turbio asunto, el turbio asunto araña más de lo normal las vísceras de quien lo presencia. Podríamos pensar eso. Pero para jugar a los juegos sádicos, me parece preferible despojarse de toda motivación (a lo Funny Games) que ampararse en un McGuffin revenido y poco esforzado, que no para de chirriar en las muelas de quien lo mastica.

Total, que Goodnight Mommy yerra desde muy pronto en su pretensión de sostener un enigma, y, si bien logra crear un par de logradas imágenes que le tocan a uno la moral y el nervio de la turbación, tiene un guión que no se esfuerza en absoluto por construir una trama robusta, sólida, donde el horror cobre verdadera vida y el drama sea transmitido en toda su dureza. Así que sus virtudes técnicas, pilares de un digno envoltorio hanekiano, están al servicio de un contenido fallido.
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24 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
El niño 44
El niño 44 (2015)
  • 5,9
    8.156
  • Estados Unidos Daniel Espinosa
  • Tom Hardy, Noomi Rapace, Gary Oldman, Joel Kinnaman, ...
5
Un héroe americano en Moscú
¿Simple o simplista? Las dos.
El niño 44 ofrece lo que se puede esperar del Hollywood menos sorprendente: una historia de buenos y malos, retrato poco amable de un estado soviético cruel, empalada en el pincho moruno de una trama detectivesca que, a pesar de perfilarse tarde, no deja de enganchar.

Daniel Espinosa entretiene, sí, hasta logra sumir a uno (apoyado en una ambientación muy lograda) en la atmósfera opresiva de un paraíso enfermo y criminal. Pero de esta, si acaso mayor logro de la película, es fácil salirse, sin pretenderlo, por efecto de taras tales como la escasa profundidad de su intriga, el desarrollo ilógico de la misma (situaciones no justificadas, cosas de las que los personajes se dan cuenta a destiempo), el montaje confuso de las escenas de acción (que resta fuerza a su crudeza), la fotografía simplona y, más que nada, el intragable, por evidentísimo, planteamiento moral del conjunto. Nivel Los tres cerditos o Caperucita Roja.

Dos apuntes:

1. a mí me parece que Tom Hardy se sale a veces, pero aquí (en España) lo doblan de culo y nada, todos tan felices, así que no puedo decir nada de su actuación hoy.

2. aún no sé si es un mérito o una necedad hacer aquí 137 minutos de película sin ni media chispa de humor.

Y de regalo: el Ministerio de Cultura ruso quitó esta película de su cartelera.
Tampoco es plan, y nunca he leído un libro de historia de la URSS así que por el momento permaneceré ajeno a la verdad, pero me parece normal que la imagen que se ofrece aquí del estado soviético chirríe a cualquier espectador de conciencia inquieta, o al menos lo ponga en actitud escéptica. Tom Hardy no deja de tener el papel de héroe americano.

En resumen: El niño 44 soporta un visionado desenfadado pero ya me está tocando la polla tanto presupuesto inflado para productos tan simples y simplistas como este.
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6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Under the Skin
Under the Skin (2013)
  • 5,8
    8.188
  • Reino Unido Jonathan Glazer
  • Scarlett Johansson, Paul Brannigan, Robert J. Goodwin, Krystof Hádek, ...
3
Horripilante, psicodélica y fantasmagórica
Me atrevo a declarar que si la protagonista de Under the Skin fuese cualquier actriz desconocida, por bien que lo hiciese, este experimento fallido habría pasado más desapercibido que un hipotético nuevo disco de Pink Floyd (otro).

Y es que Johansson es un reclamo infalible para pajeros, y la trama y presentación de esta historia un reclamo infalible para gafapastas. Unos y otros muchas veces son lo mismo. Y como parcial representante de ambos (más autodespectivo que Woody Allen, claro) puedo decir que ninguno quedará satisfecho.

Pero bueno. Lo del desnudo da igual. Lo importante es que nos han colado un tostón.

Que los escoceses hablan MAL, que Scarlett está chonda y qué cosa la del ser humano, su esencia, el amor y el odio que lo ronda, su posición en el universo, sus intrinsicidades, y sus pollas rellenas en intelectualismo necrosado, son cosas que ya sabíamos. Under the Skin viene a reflexionar sobre ellas (sobre todo sobre lo último del ser humano) pero lo hace sin fuerza: la historia son cuatro sucesos presentados con lentitud exasperante, decenas de planos que no cuentan nada de nada y un abuso de la incógnita que, a base de música machacona y escasez de respuestas al WTF, se vuelve difícil de tolerar.

Un par de detalles argumentales certeros no le faltan, pero por lo demás, Glazer provee al espectador del mismo material para filosofar que podría proveer un documental sobre osos o un double dick surprise en pornhub. El posible calado emocional de la obra naufraga entre pocas bases, poca solidez, y mucho experimentalismo que solo cuaja en lo visual. Ahí sí, lo cual solo sirve para poder tachar a Under the Skin de esteticismo vacío. Piel, piel, piel.
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1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
John Wick (Otro día para matar)
John Wick (Otro día para matar) (2014)
  • 6,2
    20.831
  • Estados Unidos Chad Stahelski, David Leitch
  • Keanu Reeves, Michael Nyqvist, Alfie Allen, Willem Dafoe, ...
5
EL PUTO PERRO
John Wick es de esas películas que no se sabe si va en serio o de coña. Yo no me rallaría a la hora de exponer sinopsis: a un machote le matan al perro más mono de la historia del cine y se lía parda. Parece que no, pero sí, va de eso.

La excusa perfecta para un thriller imperfecto: el primer tramo allana el terreno a una sucesión de escenas de acción bien hiladas y con cierto estilo, sí, pero incapaces de cumplir con el ideal de auténtico killer, auténtico puto amo que se pretende proyectar del personaje de Reeves. Es el tío al que llamas para matar al Coco, joder. El puto Coco. Y sin embargo, las coreografías que sirven de vehículo a su lucimiento podrían, por un lado, esmerarse más en sorprender (para no volverse repetitivas) y, por otro, o por el mismo, en ocultar sus costuras. Se les ven. O eso, o me he vuelto un tiquismiquis de la acción desde que vi The Raid.

Por suerte contamos con buenos personajes, hasta cierto punto carismáticos y bien empleados en pro de una historia que no aburre pero tampoco emociona en exceso. Probable reflejo en el espectador de la frialdad de Keanu; su escasez de palabras y gestos es tan desesperante como valiente. Da igual. El móvil del perro arrastra la empatía de cualquiera, incluso a través de momentos de montaje trambóliko y de banda sonora que, por muy cojonuda que suene a ratos, tumba la intensidad de ciertas escenas de acción.

Vamos, que se deja ver. Sobre todo ver, por su mimo visual. En lo demás, no podemos negarle cierta personalidad propia, igual que no podemos negarle cierta abulia en su contenido.
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11 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Boyhood (Momentos de una vida)
Boyhood (Momentos de una vida) (2014)
  • 7,3
    45.746
  • Estados Unidos Richard Linklater
  • Ellar Coltrane, Patricia Arquette, Ethan Hawke, Lorelei Linklater, ...
9
La vida de Mason (por si lo de "momentos de una vida" no lo dejaba clarito)
Benditos sean los que obran el inusual milagro de desdibujar con tanta gracia la frontera entre el cine y la vida real.

Qué gusto pasar casi tres horas clavado frente a una pantalla, abrumado y solo pudiendo llorar, reír, y mirar, mirar y mirar. Y saber al final que durante muchas escenas el momento te estaba mirando a ti mientras tú mirabas a la película pasar.

Cuando Mason le pregunta a su padre si la magia real existe, yo le diría que más a menudo de lo que solemos pensar: en las salas de cine. Y qué alegría que te lo recuerden.
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179 de 251 usuarios han encontrado esta crítica útil
Redada asesina 2 (The Raid 2)
Redada asesina 2 (The Raid 2) (2014)
  • 7,0
    6.944
  • Indonesia Gareth Evans
  • Iko Uwais, Arifin Putra, Alex Abbad, Oka Antara, ...
8
HOSTIAS 2
Así da gusto. Cine de acción con garra, imaginación, adrenalina, historia, y la técnica y el espectáculo por las nubes.

El cambio de aires con respecto a su predecesora es inteligente y acertado, pero no se lo pueden negar algunas flojeras a sus cimientos: que el protagonista sea un poli infiltrado es una excusa, porque su labor como tal, parece, es nula; y de los 150 minutos, se podía prescindir de algunos que redundan en el vacío o en intentos innecesarios de dar calado a una historia en realidad bastante simple.

No se puede negar, aún así, el éxito del cambio de aires: aunque menos directa, frenética y eficazmente simple que The Raid A Secas, The Raid Berandal perfila con precisión a sus personajes, construye un drama completo, y los tramos de sosiego insuflan energía y épica a los otros, los de pura hostia sin piedad ni freno. Y vale que en ellos puedan chirriar, si nos ponemos tontos, la absurda costumbre indonesa (digo yo) de ir cien a atacar de uno en uno, o el recurso demasiado manido del indonesio maulas que se duele parado en un rincón como un subnormal esperando a recibir la hostia de gracia. Pero, no nos engañemos: cine para empalmados como este, donde la fotografía también es un arte marcial y donde algunos esfuerzos coreográficos merecen un aplauso con los testículos, no se encuentra todos los días. Ni ninguno.

Por eso da gusto, hasta la extenuación de los personajes y la nuestra. Merece la pena, aunque sea solo para poder dar fe de que este tal Iko Uwais sería capaz de hacer parecer a los machotes repartidores del cine occidental unos Justin Bieveres cualquiera.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Why Don't You Play in Hell?
Why Don't You Play in Hell? (2013)
  • 6,7
    1.094
  • Japón Sion Sono
  • Jun Kunimura, Shin'ichi Tsutsumi, Fumi Nikaidou, Hiroki Hasegawa, ...
3
Eso, al infierno mejor
Me gusta el cine. Hasta cuando veo una chusta de película me esfuerzo, casi sin querer, en encontrarle virtudes. Pero siempre hay algún engendro al que ni la fe sostenida durante (casi) dos horas puede salvar.

Me alegro, de verdad, por la falta absoluta de complejos de este tal Sion Sono. Debe de ser feliz en su desvergüenza. Pero no me agrada verla plasmada en una historia que, si bien parte de una premisa al menos llamativa, se convierte en un festival del absurdo carente de todas las cosas que pueden hacer, a mi gusto, el absurdo digerible: sin mucho estilo, sin gancho en su trama, sin un mínimo de significado, de mensaje que ofrecer, y (lo peor), sin puta gracia. Personajes-títeres producto de sobreactuaciones paradigma del ridículo se abren paso, lentamente (en realidad no pasa nada, los hechos son simples y se prolongan en situaciones sin miga) y a través de una narración deslavazada y un montaje chapucero (y qué si es a propósito), hacia un pseudoclímax en el que las ocasiones para dar espectáculo terminan siendo una especie de especial gore de Humor amarillo. Valiente payasada.

Y poco más que eso. Dos gags y medio buenos y una preocupante confusión entre la absoluta falta de seriedad y la absoluta falta de calidad.
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4 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Bienvenidos al fin del mundo
Bienvenidos al fin del mundo (2013)
  • 6,1
    16.996
  • Reino Unido Edgar Wright
  • Simon Pegg, Nick Frost, Paddy Considine, Martin Freeman, ...
6
Aquí pasa algo extraño
¿Qué le pasa a esta película? ¿Por qué hay algo que no llega a convencer? ¿Y por qué cualquier insinuación de convencimiento convencido por mi parte se me antoja un autoengaño?

Se me ocurren muchas razones. Una trilogía con tantos devotos, de los que yo quizá sea uno, tiene difícil concluir sorteando la decepción. Más -y quizá esté aquí el eje de la cuestión- cuando hay entre fotogramas la ligera impresión de que la trilogía se ha convertido en franquicia, en fórmula semiautomática.

Que quede claro: con Edgar Wright, Simon Pegg y Nick Frost me lo he pasado, ya desde esa pequeña joya televisiva que es Spaced, de puta madre siempre. Este Fin del Mundo no es una excepción. La sonrisa cómplice con narrador y personajes es constante, pero también lo es el sabor a refrito descarado de lo que estos proponen. Arma Fatal y Zombies Party están en cada barra de pub, en cada calle de pueblo misterioso. Vamos, que me toca un poco la moral el nulo esfuerzo de estos señores por renovarse, aún dentro de sus parámetros.

Menos mal que esos parámetros dan para mucho. Son clave el humor ágil y ocurrente, el montaje habilísimo, el ritmo preciso, la riqueza de detalles del guión a los que se vuelve tarde o temprano con gracia, o el cuidado perfil de los personajes. De hecho, con respecto a este último punto, no sabría decir en qué medida perjudica el giro de la trama hacia una situación paranormal (a la que, por muchísimo gamberrismo y absurdo del que guste Wright, no se le perdona la sangrante insostenibilidad, que se vuelve incomprensión -"¿qué coño hacen?"- por momentos) desde la atractiva premisa: la vuelta a la adolescencia de un puñado de hombres, el adiós temporal a las ataduras en las que nunca se quisieron ver, la gran chuzada como libación a la amistad que anhela resucitar, y más matices... son cosas que me tiran más, abordadas de forma más certera que ese asunto extraterrestre que en parte (aunque el equilibrio está logrado) las pisa. Cosas que fundamentan en lo humano los verdaderos puntos álgidos de la película. Ejemplo: la reflexión etilizada, en un contexto de WTF genial, sobre la naturaleza del hombre que se hace hacia el final. No nos va a desvelar nada nuevo sobre nuestra condición ni sobre nada, obviamente, pero la sonrisa en la cara nos la va a dejar.

Y eso es muestra de lo que le pasa a esta película: que Edgar Wright es el tipo que cuenta (que ejecuta) de puta madre un chiste en realidad normalillo. Te ríes, captas mejor las virtudes del texto gracias a él (y, dejadme romper el simil un momentillo, gracias a los actores), y disfrutas, pero en definitiva... al final... pues... como que hay algo extraño.

Eso sí, en un momento en el que todos están hasta las pelotas de todos, en el que el odio por desconfianza radical está a punto de sustituir a lo que sea que aún nos une mínimamente como especie, se aprecia que una película venga, con un par, a enorgullecerse de lo capullos que somos. De que podremos dejar la cerveza, por dejar algo, pero más difícil es que dejemos de ser la imperfección (o puto desastre) más pura e incorregible.
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Upstream Color
Upstream Color (2013)
  • 6,2
    3.738
  • Estados Unidos Shane Carruth
  • Amy Seimetz, Shane Carruth, Andrew Sensenig, Thiago Martins, ...
3
Margaritas a los cerdos
Cuando vi Primer mi geto de imbécil apenas tuvo tiempo de inmutarse cuando, tras el The End y unos breves instantes en los que me dije en falso "va, tú puedes, entiende algo", abrí google y busqué explicaciones. Las encontré y resolví que la historia que presuntamente encerraba la película y su narración se encontraban en niveles de la realidad que jamás llegarían a tocarse. Y yo solo podría quedarme con el segundo de esos elementos, que vedaba el entendimiento del primero a la mayoría de los mortales, como si el primero no fuese de por sí complicado.

Bien. Upstream Color no es precisamente una reconciliación con ese jardinero de margaritas que voluntaria o involuntariamente es Carruth. Sus hasta ahora dos obras, por efecto de la prensa, de las propias ínfulas del autor o de mi propio prejuicio, parecen aspirar a ser revolucionarias piezas de ciencia ficción donde la ciencia y la ficción alcanzan las máximas cotas imaginables. Tal idea, cierta o preconcebida, suena genial. Pero, ay, Shane, te gusta enrevesar. Hasta el vicio.

Upstream Color parece diferenciarse de la ópera prima del autor en cosas no poco notables. Fotográficamente deslumbra, y en lo argumental parece, si bien con un punto de partida (los minutos antes de empezar a perderte, vamos) igual de interesante, más emocionalmente potente (en tramos concretos más que en conjunto), más perturbadora y más próxima a cualquier drama humano que lo divisable en los mimbres del desbarre fisicocuántico de Primer. Hay un toque de evolución, un arrojo de exploración más allá de las fronteras del cine convencional, un desafío a lo imaginable cuyos méritos no se pueden negar.

Lo que tampoco se puede negar es una colleja a Carruth, por meter lo que quiera que sea su idea en un envoltorio narrativo tan puto, por decir algo. No creo que esta encriptación sistemática de la acción sea fruto de la ineptitud, y casi me duele más: la vaguedad, la dosis mínima (dudo que justa) de información y una imperdonable confusión entre la elipsis y el hachazo desmedido, son elementos probablemente usados con plena autoconsciencia. O sea que A) enmascaran cierta insostenibilidad del desarrollo de los hechos (insostenibilidad dentro de los márgenes de la ficción, claro) o B) Carruth es un listillo, un amante de los jeroglíficos autocomplacientes, excesivos, pedantes.

Y seré sincero: Primer parece tener una historia de complejidad aplastante, quizá inaccesible al pulso de cualquier narrador. Pero Upstream Color me pareció (por lo que entendí, que fue bastante más que en aquella) algo más sencilla, una historia que (y no hablo en absoluto de elementos que parecen más figurados que literales, véase la cama entre los cerdos) podría resultar fácil de comprender y a la que la comprensión quizá le daría enteros. Sin embargo, he aquí un artefacto por descifrar cuya pretendidísima condición de rompecabezas desmesurado me quita todas las ganas de hacerlo.

Me quedé con cara de imbécil, no lo dudo. Pero esta vez no abrí google.
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38 de 61 usuarios han encontrado esta crítica útil
Butcher Boys
Butcher Boys (2012)
  • 2,4
    135
  • Estados Unidos Duane Graves, Justin Meeks
  • Karrie Cox, Sonny Carl Davis, Ali Faulkner, Edwin Neal, ...
2
Reflexionando sobre el horror que esconde la América profunda
¿Reflexionar sobre el horror que esconde la América profunda? Su puta madre. Horror es que a la pregunta "¿qué es más horroroso, que esto sea una mierda injustificada o que se pretenda justificar?" mi respuesta sea: ME LA SUDA.

A mí el terror dadaísta nunca me ha ido. El mal cuerpo que podrían provocar algunas escenas se vuelve en pocos minutos mala cara. Cara de gilipollas por estar nadando en el mismo ácido lisérgico que los autores de este despropósito, que tiene para colmo un efecto secundario: es somnífero. ¿La comida rápida es carne humana? ¿Hay locura insondable en el mundo? Gracias, bonita. Nunca a nadie se le había ocurrido. Y nunca tampoco nadie había querido convertirlo en arte.

Al principio pensaba que los chulos piraos que persiguen a los protagonistas iban a ser una metáfora de la juventud perdida. Una versión hardcore del de "quieres sentirla en el pesho?" y otras bestias del Youtube. Al final resulta que todo es un despropósito al que la autoconsciencia no excusa, porque es torpe, y al que su rollito entre cargante, repetitivo y burlesco le quita toda opción de perturbar. O sea, que visos para ser desagradable -que debe de ser una de sus escasas intenciones- no le faltan, pero no podemos aislarlos del conjunto ni evitar verlos con perspectiva.

Una basura tristemente diseñada para recibir críticas como esta. No me extrañaría que entre las obsesiones de Kim Henkel, Duane Graves y compañía entrase la coprofagia y cosas así. Pues bien, en su línea de sutilidad y respeto yo me cago en ellos y en su puta madre.
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7 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Black Mirror: El momento Waldo (TV)
Black Mirror: El momento Waldo (TV) (2013)
  • 6,2
    23.303
  • Reino Unido Bryn Higgins
  • Daniel Rigby, Chloe Pirrie, Jason Flemyng, Tobias Menzies, ...
7
3 en 1
Black Mirror fue, en 2011, un combo de tres precisos puñetazos al estómago del espectador masoca (cualquiera que se precie). En 2013 el ya "afamadillo" Charlie Brooker vuelve para prolongar su contundente estela con suerte desemejante a su primer envite.

Esta segunda temporada es indudablemente peor.

No obstante, arranca con sobradísimos méritos. Be Right Back se me antoja una cuidada pieza de existencialismo adaptado a estos tiempos modernos y virtuales. Reflexiona con tino encomiable sobre qué somos, qué podemos ser en la actualidad, y al final y otras potentes escenas deja ese gran vacío lleno de vacío amargo que hacía grande a la primera temporada. Todo, sin dejar de olvidar la sorpresa, el ingenio de una ficción que aterroriza por la ciencia que atesora. Realismo encubierto y exacto.

No pasa lo mismo con el confuso White Bear. Se me atraganta. Hereda de las cuatro piezas de orfebre encabronado que la preceden la tensión y la filosofía (el conceto, que diría Manquiña): sátira misántropa. Peeero acaba por ser una adivinanza envuelta en pistas inútiles, donde hay más atmósfera que ideas. Su reflexión sobre la administración de justicia, a la que no le niego cojones ni triste certeza, se presenta carente de la sutilidad y el calado de Be Right Back; su planteamiento ahoga bastante potencial dramático; y una cosa como intercalar la respuesta definitiva al enigma con los créditos finales me parece una cosa FEÍSIMA.

Pero bueno, ahí vamos. Charlie Brooker se tambalea pero sigue siendo un cronista que vuela alto y desde allí lanza buenas cagarrutas a la raza humana.

La belleza y la verdad de mi metáfora se confirman en The Waldo Moment. Otro asalto no redondo, pero sí de peso considerable y, ojo (como pasa con la mayor parte de la primera temporada y de manera muy especial con Be Right Back -¿se nota que me flipó?-), sobre todo, oportuno.

En esta historia Brooker disfraza al desprestigio de la política actual y los problemas que eso comporta de oso azul animado, un elemento no falto de irrealismo en medio de un contexto que, a diferencia de lo que suele en Black Mirror, es perfectamente real, actual (Macs, Iphones, Ipads, Twitter, sin interfaces futuristas ni otros disfraces). Esfera personal y pública se funden en la trama y en la campaña que esta narra, convirtiéndola en drama además de ensayo. ¿Ensayo (los ensayos son menos simples, también hay que admitirlo) sobre qué? Sobre, para empezar, una cuestión: ¿Qué acojona más: lo fácil que es que la inercia radicalice al pueblo o la razón que tiene el pueblo en adoptar ciertas posiciones radicales? La respuesta es una pescadilla cabreada que se devora la cola, mientras un diputado conservador trata de detenerla a base de sensatez engominada (más paradoja) que -parece- Brooker quiere que escuchemos con atención. Chulo asunto, tanto como el que nos remite a la temática del "15 Million Merits": el inconformismo también se envasa y se comercializa.

Bien. Hasta aquí el resumen de la temporada: una joya de primer episodio y dos segundos que reiteran en mayor o menor medida atmósferas malsanas y reflexiones del palo de "somos tós tontos" elaboradas con gracia variable.

A mí me sigue doliendo más el polvete en prime time de El Himno Nacional, pero bueno, Charlie Brooker sigue teniendo ideas. Que se materialicen muchas más, lo ruego como ruego que también les de un par de vueltas más antes. Si estoy absorto en contemplar las filigranas e incrustaciones de un puño americano mientras se acerca, probablemente el golpe joda más cuando me alcance. Y eso.
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23 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
El lado bueno de las cosas
El lado bueno de las cosas (2012)
  • 6,7
    61.719
  • Estados Unidos David O. Russell
  • Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Robert De Niro, Jacki Weaver, ...
8
Fell in love with a girl
En el mismo instante en el que sale el "Directed by" final, una señora se levanta, y como con el regustillo a crítica fundada que deja decirlo, suelta algo así como "Muy predecible". Dos filas enteras escuchan el comentario. Aún escuchando como la saliva de la incontenida dama rompe airadas olas de sapiencia en muelas encantadas de recibir el roce del sonoro comentario, pienso "pues me la pela".

Porque El lado bueno de las cosas se ajusta, de principio a fin, a los tópicos de la comedia romántica prototípica y sus concesiones. Vistas dos, adivinada la estructura del resto... pero no vistas todas.

Lo que David O. Russell nos brinda aquí no es un alarde de inteligencia humorística o de buceo psicológico o filosófico. Y quizá esta sí sea una obra a la que colgarle la odiosa etiqueta de "comedia sofisticada" (que esta misma página asegura que compartiría con el truño de "La fiera de mi niña"), pero prefiero quedarme con que es una historia honesta, entrañable, bien medida y con aguda (que no, por ejemplo... "arrolladora") sensibilidad.

Tópicos, convención, sí. Pero bien usados, bien puestos, bien variados. Desde el espinoso tema de la inestabilidad mental, tratado con tanta ligereza como precisión (qué fácil es sentar el prejuicio en todo el mundo, qué cierto es que hay otros modos de ver las cosas), hasta el manido "supérate a ti mismo". Obviedades que convencen. No me atrevería a decir por qué siendo claro, pero sí que me atrevo a atribuir gran parte de la responsabilidad, además de a un buen hacer general, al halagado reparto.

Gana la Lawrence. Actrices cachondas las hay a palos. Muy pocas y en muy pocas películas consiguen invocar el amor imposible del espectador. Su personaje de mujer fatal que a la vez "breaks just like a little girl", con su carácter inteligente y su sinceridad brutal, expiadora, a parte de ponerme a saco, me enamora.

Súmale buena fotografía, otros semilocos majos y convincentes, buen rollete general, detalles que la hacen superar en profundidad a otras preciosas romanticonadas embobadas por su simplismo adolescente o por su agilipollada fabulación (este sintagma es nuevo), un poquito de Led Zeppelin para acompañar crisis de ansiedad, otro poco de The White Stripes para acompañar un baile de milagrosa "trascendencia" (no se emocionen con la palabra)... y ya está.
Aunque sea p r e d e c i b l e, y aunque sobre ella, por qué no decirlo (sin tirarse de los pelos, que en el fondo nos la pela también), quizá el negocio de las estatuillas haya levantado excesivo revuelo, tenemos una película divertida, bien hecha, para nada estúpida.

O eso o estoy hecho un blando cegato. (Posibilidad probable que no tiene por qué excluir todo lo anterior). O todo amabilidad.
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46 de 56 usuarios han encontrado esta crítica útil
Moonrise Kingdom
Moonrise Kingdom (2012)
  • 7,2
    36.596
  • Estados Unidos Wes Anderson
  • Jared Gilman, Kara Hayward, Bruce Willis, Edward Norton, ...
4
Sosez matemática
Moonrise Kingdom es una película única, obsesionada por ser única hasta límites de estridencia crítica. La historia de una sociedad de gente peculiar en la que dos niños la lían parda acaba siendo la historia de una sociedad de raritos en la que dos siniestros prehipsters la lían parda, una gamberrada indie que desemboca en lo anodino.

Su estética y su narración idealizadoras vuelven aséptica una trama que parece tener por leitmotiv la infancia y su grato recuerdo. Pero el frío cálculo al que todo está sometido se carga toda magia posible, la simpleza de su humor resulta ineficaz, y la dirección de actores hace a los personajes y a las situaciones caer en un constante y forzadísimo patetismo.

Una casa de muñecas habitada por singulares inquilinos, rebeldes... pero que acaban por transmitir la misma indiferencia plastificada.

Trata asuntos entrañables sin ser entrañable, detalles graciosos sin ser graciosa, momentos que podrían ser emocionantes sin ser en absoluto emocionante. Podríamos calificarla de paradójica, pero prefiero decirle a Wes Anderson -mal titiritero en esta obra- que es mejor no ser un moñas si no sabes cómo, que hay megalomanía tendente a la gilipollez bajo su envoltorio de pequeña delicia cinéfila, y que, en resumen, su absurdez gestionada con poco lustre (pocas cosas hay realmente sorprendentes dentro de la presunta originalidad, pocas o ninguna que realmente luzcan como un golpe de lucidez -escasos gags, algún diálogo, alguna reflexión sobre la relación padres-hijos y sus mundos que se vislumbra...-) es el gran pilar de una película no paradójica; sino fallida. Fallida, coñe.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Redada asesina (The Raid)
Redada asesina (The Raid) (2011)
  • 6,7
    14.355
  • Indonesia Gareth Evans
  • Iko Uwais, Doni Alamsyah, Joe Taslim, Yayan Ruhian, ...
7
Hostias
Titulo "hostias", sin tilde, como bien podría hacerlo con tilde. Así pasaría de resumir el argumento de la película a resumir su efecto en mí: grata sorpresa. Porque los primeros minutos de The Raid son de telefilme. Presentación contundente pero inverosímil. Esputo -de malas maneras- de la simpleza de la historia en tu puta cara.

PERO no conozco de la existencia de telefilmes hechos por y con orientales (que los habrá): los minutos siguientes a los primeros son una reparación, un lavado de cara de la película a sí misma y al espectador, que pasa de la preocupación por el poco talento impreso en las escenas iniciales y por la inverosimilitud del desarrollo de los hechos (verdaderas incongruencias o absurdeces espacio-temporales nos brinda el Gareth Evans este) al olvido de tan oscuras tribulaciones.

Las escenas iniciales se van. Y el torpe manejo de la realidad te lo quitan. A hostias. El prota reparte tanto y tan bien que ya te la pela. Te la pela que empiece la redada y habiendo cámaras de seguridad haya que dar la alarma, que las ventanas sean peligrosas cuando al guión le conviene, que la organización del escuadrón policial sea desastrosa, o que el dueño del bloque haya establecido como criterio de aceptación de inquilinos que estos tengan cinturón negro y rara vez la prudencia necesaria para pensar que sería bueno tener una pistola a mano, ya que la tendrás y vives al margen de la ley. En fin. Tonterías que se diluyen en la fascinación animal que experimenta un servidor ante el despliegue de encantos de Iko Uwais y la crudeza con la que se retratan sus efectos.

Entre la estilización y la desnudez cabalgan a ritmo frenéticos encontronazos violentos, en cantidades industriales, diseñados con imaginación (aunque al final se repitan algo), rodados con excelencia y bien alternados con momentos de tensión de la buena.

Entre esos dos ingredientes cardiobascula la película, añadiendo en un tercero: algo de drama para que el corazón se relaje, aunque no se ablande. El eje de la obra está claro e ignoro qué sería del conjunto si se le amputase todo intento de calado emocional, pero supongo que el aquí presente ni suma ni resta, acompaña, empuja un poquito si eso.

Pero vamos. Esto es un toma y daca de traca, y no otra cosa. Acción con una potencia que pocas o ninguna vez he visto en una pantalla, que, en efecto, deja a la media hollywoodiense en light. Esta pega más, mejor, y más fuerte.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil