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Críticas de Time Bandit
Críticas ordenadas por:
Requisitos para ser una persona normal
Requisitos para ser una persona normal (2015)
  • 6,0
    12.462
  • España Leticia Dolera
  • Leticia Dolera, Manuel Burque, Jordi Llodrà, Silvia Munt, ...
8
¿Quién quiere ser normal?
¿Realmente existe eso que se considera como una persona normal? ¿Qué requisitos debe reunir una personal para poder permanecer en dicho grupo? Y resueltas estas dudas, ¿tan necesario es ser considerado como tal? A estas preguntas, y a muchas más, quiere dar respuesta la actriz Leticia Dolera en su primera película como directora (en la que también es guionista y protagonista), en un debut que sigue la estela de sus anteriores trabajos tras las cámaras, y que consigue que el suyo sea un nombre a tener en cuenta a partir de ahora dentro del panorama cinematográfico nacional, y no exclusivamente por su carrera como actriz. Una obra que, pese a su gran y evidente lista de influencias, consigue ser personal y original de principio a fin, reforzando así la gran finalidad de la película: ser un canto a la diferencia, y al aceptarse a uno mismo. Y lo hace, entre otras formas, mostrándonos continuamente una lista redactada por la protagonista, de cualidades que debe tener toda persona normal, y comparándola con cada personaje con el que se cruza; quedando demostrado lo inútil de dicho procedimiento.

Entre las influencias anteriormente mencionadas, destacaría toda la corriente habitual en el cine indie estadounidense, especialmente las que están centradas en un romance (por tanto, no es un disparate que a alguien le venga a la mente alguna película de Woody Allen). Tanto estéticamente como por la composición de los planos puede recordar a las obras de Wes Anderson, pero sin su gusto por el exceso. En alguna ocasión, parece que nos encontramos dentro de un catalogo de muebles, siendo así muy acertado que el coprotagonista masculino trabaje en Ikea. También tiene cierto aroma a cine francés, especialmente de la vertiente más colorista de Jean-Pierre Jeunet; y no sólo por cierta similitud entre el personaje interpretado por Leticia Dolera y la inmortal Amelie de Audrey Tautou. Aunque, detrás de todo eso se oculta bastante mala baba (ibérica), y ciertos momentos que, se podrían catalogar dentro de lo comúnmente denominado como mal gusto.

Narrativamente, consigue sacar provecho a su premisa hasta el final del metraje, sin apenas altibajos, y aunque tontee demasiado con formulas demasiado usadas en este tipo de obras (como el distanciamiento entre los amantes poco antes del clímax), están bien llevadas y encajan con la idea central de lo convencional contra lo original. Aunque no sea una película de carcajadas constantes (ni pretende serlo), consigue sacar más de una; destacando escenas como la reunión canábica de cincuentonas, en uno de los mejores momentos de la carrera de Carmen Machi. Y aunque, todos los actores del reparto cumplan con creces su trabajo, uno de los artífices del éxito del resultado sea la química entre los dos protagonistas, interpretados por la propia Leticia Dolera y Manuel Burqu; lo que ya demostraron en la miniserie online “Bloquera en construcción”.

Una película colorista y alegre, pero que oculta mucha desilusión, frustración y rebeldía ocultas. En las antípodas de los subproductos para adolescentes donde la popularidad es el valor máximo alcanzable, aquí lo que cuenta es aceptarse a uno mismo. Pero no sólo funciona el mensaje, sino la manera en la que se lanza al público. Una obra que callará (o debería callar) a todos los que dicen que el cine español siempre es lo mismo. Una película que conseguirá su objetivo, porque, después de verla, ¿quién querría ser una persona normal?
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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una segunda madre
Una segunda madre (2015)
  • 7,1
    2.176
  • Brasil Anna Muylaert
  • Regina Casé, Camila Márdila, Karine Teles, Lourenço Mutarelli, ...
8
Amos, sirvientes, y sus descendientes
Brasil, ese país exótico de fútbol y mujeres hermosas bailando en el carnaval, pero también de grandes desigualdades. Aunque el interés desde el resto del mundo se centre en el primer aspecto, esta vez se nos muestra la segunda; y lo hace a través de la relación de una criada y sus jefes, pero especialmente las de estos con sus respectivos hijos, y con los del otro. Los expertos dicen que una de las pruebas más fiables para comprobar el nivel de desigualdad de un país es comparar el salario de los padres con las de sus descendientes; si los hijos de los ricos tienen por general sueldos muy altos, y en cambio los vástagos de los menos favorables siguen recibiendo los salarios más humildes, el resultado es un país desigual en la que el puesto de siervo o amo se hereda, de la misma forma que se hacía en la no tan lejana Edad Media. La humilde criada de esta película lo ve con naturalidad, pero no su hija. Ella no se ve como la sierva de nadie, y con un gran esfuerzo hará todo lo posible para no serlo nunca. Un esfuerzo que no es solo suyo, sino de todos los hombres y mujeres de Brasil y del mundo, que quieren cambiar el mundo por uno más justo.

Aunque la protagonista a primera vista sea la madre, el gran peso de toda la trama recae sobre los hombros de su hija: sin ella, simplemente, no habría historia. Antes, en esa mansión todo estaba en su sitio, cada pieza estaba colocada exactamente en su sitio, parecía un paraíso aislado de las miserias de las calles de su país. Pero con la llegada de la hija de la criada, todo cambia, el orden que parecía inquebrantable se cae como un castillo de naipes. Esa familia burguesa no es tan perfecta como parecía. Al principio, los tres miembros de la misma tratan de alagar a la recién llegada, pero poco a poco irán mostrando su verdadero rostro, cuando la careta de las buenas intenciones caiga para mostrar las verdaderas intenciones que tienen cada uno de ellos para con la hija de su criada. Además, se va haciendo más palpable lo que se intuye desde el primer momento (y que da nombre al título), y es que el hijo de la familia adinerada se siente mucho más cómodo con su criada (y niñera) de lo que jamás ha estado o estará con sus progenitores.

La directora brasileña Anna Muylaert acierta con el tono, entre el drama y la comedia, con el que cuenta la historia; consiguiendo un gran equilibrio en el que no cae en ningún momento en el melodrama, ni se queda en lo superfluo. Destacando también en su trabajo, la muy acertada elección de encuadres, que “atrapan” a los personajes dentro del escenario, mostrando cuál es el sitio que le corresponde a cada uno, del cual no deben salir. La trama se desarrolla con un buen ritmo, mostrándonos de forma completamente creíble la evolución de sus personajes; donde también influye la labor de todo el reparto. En este aspecto hay que destacar la gran actuación de Regina Casé, dando vida a la servil y sumisa criada, que consigue dotar de un gran humanismo al personaje.

Una película que acierta al plantear y ejecutar su crítica social, y que cuenta con ciertos toques buñuelescos, como cierta similitud con “Diario de una camarera”, y especialmente “Susana, demonio y carne”. Al mismo tiempo, sirve para recordar al público (o al menos, a todo aquel que le conceda la oportunidad) que se puede hacer cine de calidad fuera de Estados Unidos y Europa.
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14 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Jurassic World
Jurassic World (2015)
  • 5,8
    50.679
  • Estados Unidos Colin Trevorrow
  • Chris Pratt, Bryce Dallas Howard, Nick Robinson, Vincent D'Onofrio, ...
3
Los dinosaurios ya no son lo que eran
Han pasado ya más de veinte años desde que Steven Spielberg sorprendió (una vez más) al público al resucitar a varios animales prehistóricos en Jurassic Park. El éxito, en todos los sentidos, de esta obra hizo que en los sucesivos años aparecieran dos secuelas de la misma, donde se podía apreciar un más que notable descenso de calidad con cada una de ellas, que unido al hecho de que ver un dinosaurio en la pantalla grande ya no causaba el mismo efecto que antaño (aunque a esto también ha afectado en gran medida lo anterior), la franquicia quedó aparcada en un cajón. Hasta que, en pleno apogeo resurrector de sagas en Hollywood, decidieron hacer con la saga lo mismo que hizo John Hamond (interpretado en las dos primeras películas por el difunto Richard Attenborough) con los dinosaurios en la obra original. El cambio de nombre, del “Park” al “World”, no tiene más justificación a parte de la ambición de reiniciar la saga de cero; aunque no podría haber sido más apropiado, ya que no contiene nada del espíritu (y aún menos la frescura) de la primera entrega, a parte de los guiños para nostálgicos.

Si Jurassic Park impresionó en 1993, entre otras cosas, por los prodigiosos efectos especiales a la hora de recrear a los dinosaurios; veintidós años después, Jurassic World apuesta por el uso y abuso de los efectos digitales, que como sucede en muchos blockbusters actuales, hacen que el resultado sea demasiado frío y distante; lo que unido a los grandes fallos del guión y de ejecución del mismo, junto a lo descafeinadas que se muestran las muertes a manos de los dinosaurios en esta entrega; da como resultado la completa falta de tensión en el transcurso de toda la obra, lo que era uno de los puntos fuertes da la película original, y que en mucha menor medida se apreciaba en sus siguientes secuencias, pero que en ésta se encuentra completamente ausente en Jurassic World (aunque se intuía levemente antes de la aparición del dinosaurio alterado genéticamente, pero se desvaneció en cuanto éste hizo acto de presencia en pantalla), haciendo que esta nueva entrega sea poco más que un desfile de efectos especiales (en 3D o no), sin nada realmente destacable en ningún aspecto, a parte de la muy correcta ejecución de los mismos, destacando al mosasauro.

Aunque en unas tengan más importancia que en otras, los personajes siempre son piezas fundamentales en cualquier obra de ficción, y es importante tratarlas con un mínimo de esmero. Pero, una vez más, Jurassic World vuelve a decepcionar. Probablemente, el único personaje que no chirría es el aventurero al que interpreta a Chris Patt, es cierto que no es precisamente un personaje con demasiada profundidad ni demasiado original, pero basta y sobra para cumplir su cometido, a parte que su comportamiento durante toda la obra es el más coherente consigo mismo. En contrapunto se encuentra el personaje al que da vida Bryce Dallas Howard, que se mueve de un lado a otra como un alma errante. Uno de los constantes de toda la saga es la presencia de uno o dos niños; y esta, por desgracia, no es la excepción. Aunque no llegue a los niveles de vergüenza ajena de “El mundo perdido”, son completamente prescindibles, por no decir lo mal que están dibujados sus personajes: el pequeño, el típico niño pequeño sabelotodo; el mayor, un rebelde cuya mayor aspiración es quedarse mirando fijamente a las chicas, sin hacer nada más. El segundo pasa sistemáticamente del primero, y aunque desde el principio estaba claro que la cosa iba a evolucionar en el acercamiento entre ambos hermanos, el mayor problema es la manera tan brusca en la que se produce, en lugar de desarrollarlo con una evolución; algo muy parecido sucede con el romance entre los personajes de Chris Patt y Bryce Dallas Howard. Respecto al resto de personajes, como los que dan vida Irrfan Khan, Omar Sy o Vincent D'Onofrio, completamente prescindibles.

El que vea esta película aburrirse no se aburrirá (solo faltaría...), pero que no espere mucho más. El factor nostálgico siempre estará ahí, siendo los guiños a la primera película lo más disfrutable de toda la película (del mismo modo que el inmortal tema de John Williams es lo más destacable de la banda sonora), pero seguramente no sea suficiente para justificar la existencia de la misma, porque para eso sería mejor volver a ver la obra estrenada en 1993 una vez más. Entre los aciertos, aunque sea parcialmente, habría que destacar toda la trama de los velociraptores (otros clásicos de la saga), con más aciertos que fallos. En definitiva, una película visualmente impactante, entretenida, con toques nostálgicos de uno de los clásicos del cine de la primera mitad de los años noventa, pero con poco más que aportar.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tomorrowland: El mundo del mañana
Tomorrowland: El mundo del mañana (2015)
  • 5,6
    17.710
  • Estados Unidos Brad Bird
  • Britt Robertson, George Clooney, Raffey Cassidy, Hugh Laurie, ...
6
Futuro: Paraíso o infierno
“Tomorrowland” se trata de una obra que posee una serie de aciertos y de fallos, pero antes de nada, hay que señalar su postura contracorriente, y no sólo por retratar el futuro de forma anticuadamente positiva en contraposición con las actuales visiones apocalípticas del mismo, sino porque se trata de un blockbuster de presupuesto desorbitado en el que no aparece ni un sólo superhéroe, ni es una secuela, precuela o remake, ni siquiera está basado en una saga de novelas juveniles, sino que se trata de una historia cien por cien original; si bien es cierto, apoyada sobre los sueños de Walt Disney, cuyo parque aparece en la película. Influenciado al mismo tiempo por varías tendencias artísticas, científicas y arquitectónicas tan, aparentemente tan dispares, como el retrofuturismo o el steampunk a la obra del polémico arquitecto Santiago Calatrava.

Visualmente, la película es impresionante, no hay duda alguna de que su abultado presupuesto ha sido bien aprovechado, pero desgraciadamente no consiguen contrarrestar el gran defecto de la obra: el guión. Que aunque cuente con un buen puñado de buenas ideas y un punto de partida interesante, a la hora de desarrollarlos no consigue hacerlo de una forma del todo satisfactoria, dando sensación que la historia en ocasiones avance a trompicones, con partes que parecen no encajar del todo bien en el conjunto, a lo que hay que añadir alguna que otra laguna argumental, que deja cierto sabor agridulce; ya que es una lástima que esto ensucie el conjunto. Pese a sus buenas ideas, sus acertados mensajes (principalmente, luchar contra viento y corriente por lo que uno cree), y un aroma nostálgico, que podría recordar al empleado en “Super 8” de J.J. Abrams, aunque la época añorada fuera distinta; no consigue emocionar al espectador, debido a sus defectos que en ocasiones la conviertan en un mero entretenimiento visual.

Segunda película de imagen real dirigida por Brad Bird tras la cuarta (y mejor desde la primera) entrega de Misión Imposible, aunque da la sensación de que podría haber sido cualquier otro el director, ya que no se nota ningún signo personal, nada que se aleje de lo convencional, lo que es una verdadera pena. La mayor parte de la promoción de la obra se ha apoyado en la fama del veterano George Clooney, que dentro de la obra hace gala de su carisma y poco más; no será precisamente uno de los papeles con los que se le recuerden, aunque lo cierto es que el guión no parece haberle ayudado demasiado. Aunque, probablemente en ese aspecto haya perjudicado más a Britt Robertson, que pese a todo cumple dignamente con su trabajo. Mención especial para la jovencísima Raffey Cassidy, que consigue hacer sombra a sus compañeros de reparto. En cuanto a la participación de Hugh Laurie (para bien o para mal, siempre será el doctor House) no podría estar más desaprovechada, más que por el tiempo en el que aparece en pantalla, por lo simple y arquetípico de su personaje.

No es ni una de lejos una de las mejores películas que han estrenado en los últimos tiempos, ni siquiera dentro de las calificadas como simples entretenimientos, pero hay que reconocer su valor y valentía por tratar de salirse de los límites actuales y tratar de mostrarnos algo diferente (aunque la estructura, en ocasiones, peca de excesivamente convencional), y siempre es de agradecer cuando en este tipo de producciones, en lugar de bombardear al espectador con fuegos artificiales durante todo el metraje, trate de trasladarle a un mundo de magia, donde aparentemente todo puede ser realidad. Desgraciadamente, los grandes fallos que arrastra la obra desde el guión, resta varios puntos a la experiencia.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
La profesora de Historia
La profesora de Historia (2014)
  • 6,4
    2.476
  • Francia Marie-Castille Mention-Schaar
  • Ariane Ascaride, Ahmed Dramé, Geneviève Mnich, Xavier Maly, ...
7
La lucha por la ilusión
Pese a que se suponga que en el mundo occidental vivamos en una sociedad justa, donde todos al nacer partimos de la misma posición y con las mismas oportunidades los unos de los otros, lo cierto es que la desigualdad es un estigma que separa a unos y a otros desde el primer día de muy diferentes maneras; aunque todas relacionadas directa o indirectamente con el dinero, o más concretamente con el poder adquisitivo de la familia en el que uno haya tenido la suerte de nacer. Uno de los puntos claves de ello es la educación, sólo hay que ver las diferencias entre los colegios o institutos, dentro de un mismo país o incluso en la misma ciudad, destinados para los descendientes de los más pudientes, o las aulas donde se amontonan los vástagos de los menos favorecidos. En “La profesora de historia” se muestra una de estas clases, más concretamente donde se agrupan los “deshechos” de segundo de secundaría de un instituto público francés (aunque pudiera ser de cualquier otro país, incluido el nuestro), a los que todos, incluyendo ellos mismos, les han dado por perdidos.

Podemos ver reunidos varios prototipos de estudiantes, tan abundantes también en los institutos de ESO de mayor índice de fracaso escolar, con sus macarras, sus “chonis”, profesores atemorizados ante sus estudiantes, y esos “empollones” condenados al silencio en un entorno donde la ignorancia es la ley y donde tener mayor conocimiento que el resto, en lugar de ser premiado, es castigado con el escarnio público. A lo que hay que añadir las particularidades de una sociedad tan plural como la francesa actual, con varias jóvenes de diferentes etnias y religiones. Todos esos alumnos tienen algo en común: nadie espera nada de ellos, sino una vida condenada al fracaso. Pero todo cambiará gracias a su profesora de historia y tutora (a la que da vida Ariane Ascaride, un gran acierto de casting, pues ya físicamente da el pego como docente) que será la única persona que confiará en ellos, y lo demostrará apuntándolos en un concurso nacional con un trabajo sobre los niños y los jóvenes en la Francia de la ocupación Nazi. Aunque al principio la mayoría de alumnos se negarán en rotundo, poco a poco irán cambiando de opinión, mostrándose la evolución de ellos como grupo e individualmente.

Bien es cierto, que todo esto podría recordar (y recuerda) a cientos y cientos de películas sobre profesores entusiastas e idealistas con alumnos problemáticos pero con buen corazón, y la evolución y redención de estos últimos; y el esquema es prácticamente el mismo que el seguido que todas estas obras. Con la diferencia de que, a diferencia de muchas de éstas, se nota que no está realizada con el piloto automático, sino que está cargada de entusiasmo y pasión; a lo mejor debido al tema del que trata el trabajo de los estudiantes. Un asunto que, hoy en día, con el resurgir de ciertos movimientos neofascistas en Europa, cobra más importancia que nunca.

Una película necesaria y valiente, cuyo mayor defecto es el esquema sobre-utilizado por muchas películas antes que esta, lo que elimina gran parte del efecto sorpresa, haciendo que el espectador sepa en muchos momentos lo que va a suceder a continuación. Aunque, teniendo en cuenta eso, tiene aún más mérito que la obra en su conjunto siga permaneciendo fresca y viva. Aunque, sin lugar a duda, sus mayores virtudes residen en los dos mensajes que se entrelazan en la obra: por un lado, no hay que rendirse y confiar en la capacidad de cada uno pese todas las dificultades y luchar por sus sueños. Y por el otro, el mensaje profético de que el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla. Algo que podemos aplicarnos a este lado de los Pirineos.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hipócrates
Hipócrates (2014)
  • 6,0
    1.951
  • Francia Thomas Lilti
  • Vincent Lacoste, Reda Kateb, Félix Moati, Jacques Gamblin, ...
7
Pacientes o clientes
Estamos acostumbrados a ver diversas producciones de ficción (especialmente series de televisión, y cine en considerable menor cantidad) en la que la trama se desarrolla entre los muros de un hospital, pero en la mayoría de los casos, éste sirve para poco más de un marco donde se desarrollan romances enrevesados y rocambolescos dignos de una telenovela, o integrantes tramas policíacas que parecen sacadas de un thriller de serie b; en lugar de retratar de forma mínimamente fidedigna el día a día dentro de una de estas instituciones. Pero, Thomas Lilti, médico pasado a director de cine, nos muestra un relato mucho más humano, y menos idealizado de la vida cotidiana dentro de un hospital; pero esto no quiere decir que el médico de turno nunca se comporte de forma heroica, si no el hecho de renunciar a tratarlo con grandilocuencia.

La trama central de la obra, y en donde se aprecian la mayoría de los puntos de fuertes de la misma, se encuentra en la relación entre dos médicos residentes, muy distintos entre sí; pero, a lo mejor, menos de lo que parece a simple vista. Por un lado tenemos a Benjamín (Vincent Lacoste), que se metió a médico por inercia, porque al serlo su padre a él le parecía lo más natural seguir sus pasos. Que su primera experiencia dentro de un hospital sea, precisamente, en el que su progenitor dirige, no será un hecho meramente anecdótico. Por otro lado, tenemos a Abdel (Reda Kateb), un médico argelino, cuyo dedicación plena y sacrificio, junto a la fidelidad ciega en sus principios y en lo que cree justo le costara más de una enemistad.

La narración irá avanzando según la evolución de ambos médicos, tanto internamente, como entre ellos, con sus pacientes o el resto de sus compañeros de profesión. Y aquí es donde la obra obtiene fuertes connotaciones de crítica social, especialmente contra la privatización de la salud, donde está se convierte en una mercancía más que se compra y se vende con el único objetivo de generar suculentos beneficios; si ello se hace con la reducción de materiales médicos o de personal, con las consecuencias que esto pueda traer, es completamente irrelevante. Donde los pacientes se ven como clientes, y al mismo tiempo como un gasto; el cual recibe el tratamiento, no según sus necesidades para curarles o ahorrarles sufrimiento, sino cual será el más rentable para el hospital.

Visualmente la obra no aporta nada realmente novedoso ni destacable, aunque el tono realista de la misma aporta fuerza a la apuesta realizada de contar la historia de forma realista y humana. La relevancia y vigencia de los temas tratados hace de su visión algo casi obligatorio; no tanto por sus cualidades puramente cinematográficas, que las tiene. Si no como muestra de los peligros de la despiadada y descontrolada privatización de algo tan fundamental como la sanidad. Aunque el final, pueda pecar de ingenuo, los compases antecesores del mismo muestra de forma acertada como el sistema se defiende ante los ataques recibidos; y todo aquel que se resista solo puede ser aplastado... ¿o no?
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10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
It Follows
It Follows (2014)
  • 6,3
    20.724
  • Estados Unidos David Robert Mitchell
  • Maika Monroe, Keir Gilchrist, Daniel Zovatto, Jake Weary, ...
6
La sombra de la muerte
En la mayoría de películas de terror se opta por crear un ser (humano o inhumano) cuanto más horripilante mejor, dejando en su presencia (normalmente, acompañada con rasgos psicóticos relacionados con la misma) la mayor parte de las esperanzas de asustar al espectador. Pero, aquí lo que da miedo no es un monstruo o un psicópata con motosierra, ni nada por el estilo. Ni siquiera lo que persigue a la protagonista, y que da nombre a la película, tiene una forma determinada. En esta película se ahonda en uno de los orígenes del miedo más elementales, el que causa la idea de tu propia muerte, de manera violenta y en un espacio no muy alejado en el tiempo. Pero, lo peor de todo es no saber cuándo vendrá a por ti; tener que estar las 24 horas acechando, pendiente de que no aparezca. Y cuando al final lo haga, sólo poder huir. Hasta que no puedas escapar de la muerte.

Una de las premisas fundamentales más interesantes de la película es el concepto de poder traspasar la “maldición” a otra persona, al más propio estilo de los juegos infantiles, pero con las encrucijadas éticas que eso conlleva; aunque bien es cierto, que éstas no son tratadas de forma realmente profundas. No deja de ser curioso que dicha transacción se realice manteniendo una relación sexual con la persona a la que quieres pasar tan amenazadora carga; lo que podría verse como una metáfora con las enfermedades de transmisión sexual, especialmente el SIDA. Aunque, teniendo en cuenta que dicha similitud no pasa de lo anecdótico, se podría pensar que es simplemente una escusa para meter momentos subidos de tono, pero éstas son escasas y muy light, sobre todo teniendo en cuenta lo habitual del genero, especialmente en sus variantes de serie B.

Al margen de lo curioso de su planteamiento, el mayor logro de “It Follows” es que consigue crear la atmósfera adecuada durante casi todo el trabajo; a lo que la banda sonora echa una mano, especialmente, en los momentos de mayor tensión. El director y guionista, David Robert Mitchell, hace alarde de varios movimientos de cámara bastante curiosos que aportan su grano de arena para reforzar dicha atmósfera. Pero, desgraciadamente, los puntos flacos y las incongruencias del guión, especialmente en la parte final de la trama, desinfla bastante el resultado final de la obra. El mismo efecto, consiguen unos personajes planos de principio a fin.

En algunos aspectos, parece que trata de emular a las películas de terror de los ochenta e inicio de los noventa, pero sin el encanto de las mismas; quedando simplemente como una entretenida película del género más, que gracias a su curioso planteamiento y su conseguida atmósfera, puede parecer más de lo que realmente es; pero que con sus fallos y deficiencias nos devuelve a la realidad. Aunque no quedara en la memoria cinéfila de muchos espectadores, siempre es de agradecer una propuesta diferente dentro de un género tan trillado.
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mad Max: Furia en la carretera
Mad Max: Furia en la carretera (2015)
  • 7,1
    62.388
  • Australia George Miller
  • Tom Hardy, Charlize Theron, Nicholas Hoult, Hugh Keays-Byrne, ...
8
Retorno a la carretera
Uno de los personajes más emblemáticos del cine de los años ochenta, vuelve a la pantalla grande 30 años después de que se estrenara su última aventura. Y lo hace por todo lo alto, ofreciendo, tanto a los fans de la saga, como a recién iniciados a su mundo, una aventura de altura, con secuencias de acción inigualables. El creador de la saga, George Miller, vuelve al volante de la misma; pero esta vez sin contar con Mel Gibson como protagonista, cediendo el relevo a Tom Hardy; que ha demostrado ser una elección idónea. El cambio generacional es comprensible por el tiempo transcurrido entre las anteriores partes y esta lo cual se puede apreciar notablemente en el apartado visual, especialmente en las frenéticas persecuciones, pero manteniendo en todo momento el encanto de las originales.

El universo postapocalíptico de Mad Max se expande más que nunca con esta nueva entrega. El personaje central continua siendo un lobo solitario que lucha desesperadamente por sobrevivir, y deberá de huir de sus perseguidores, que esta vez no se contentarán con robarle la gasolina, si no que buscan también su sangre. Y ese es uno de los puntos más interesantes de “Mad Max: Furia en la carretera”, no sólo son limitados los recursos del agua y la gasolina, si no los propios seres humanos entendidos como tal. Ya que la sociedad que se nos muestra es de una estructura completamente piramidal, con un poderoso señor de la guerra en la cabeza, y con los escalones inferiores pensados exclusivamente para servir las necesidades de los de abajo. Prisioneros transformados en bolsas de sangre y órganos, mujeres esclavizadas con el único propósito de parir a los hijos del líder, y un ejército adoctrinado desde niños cuyo mayor aspiración es morir luchando, con una mezcla de fanatismo religioso y uso de drogas.

La obra original, “Mad Max, salvajes de la autopista”, era una muy modesta producción indie. La segunda, ”El Guerrero de la carretera”, sin perder esa esencia, fue una producción mucho más ambiciosa. Y la tercera, “Más allá de la cúpula del trueno”, tiró más por el lado comercial en todos los aspectos. Esta cuarta entrega de la saga sigue el camino de la segunda, la más completa y popular, y casi llega a su altura. Sin perder el espíritu del cine independiente y de serie B más gamberro, tiene todas las virtudes que todo blockbuster debería tener. A parte de funcionar como entretenimiento puro y duro, se tratan de temas de calado como las injusticias sociales a escala máxima en ambientes hostiles y el fanatismo religioso, y al mensaje ecológico propio de la saga, en esta nueva entrega se impone un claro mensaje antipatriarcal y feminista; todos esos temas tratados sin pizca de moralina y sensiblería barata habitual de las producciones de Hollywood.

Si espiritualmente la obra está más próxima con “El guerrero de la carretera”, coge el gusto por dotar a algunos personajes de mayor barroquismo, algo característico de “Más allá de la cúpula del trueno”, a destacar ese guitarrista ciego con lanzallamas incorporado. En cambio, lo que emparenta a “Furia en la carretera” con el origen de la saga, es que su villano esté interpretado por Hugh Keays-Byrne, que también ejerció de ese rol en “Salvajes de la autopista”. Hubiera sido interesante que Mel Gibson hubiera hecho una aparición similar. Respecto al sustituto de éste último, Tom Hardy interpreta de manera ejemplar a un Mad Max aún menos hablador que su predecesor, que está lejos del típico antihéroe lacónico que usa rompe el silencio con frases cortantes e irónicas. No, más bien se parece como un lobo solitario, desacostumbrado al contacto social y que solo habla como última opción. Junto a él, Charlize Theron da vida a una heroína fuerte, en las antípodas de lo que se podía esperar de un personaje femenino en una película de estas producciones. Destacando sus miradas, con las que expresa más que con sus propias miradas. Juntos completan un dúo como pocos en el cine actual.

Un guión que roza lo minimalista, donde la trama aparentemente sólo es una excusa para conectar entre si las diferentes secuencias de persecuciones. Pero este exceso de simpleza y la apariencia de que todo sea demasiado lineal, no tiene porque ser negativo; o al menos no afectar de tal manera al resultado final. Pues lo que consigue, al ir camino recto en lugar de andarse por las ramas, es que la historia se centre en lo principal de una manera más que efectiva. En definitiva, uno de los mejores blockbusters de los últimos años (¿el mejor desde que se estrenara la primera parte de “Los Vengadores? Puede ser), un entretenimiento de alto nivel, que esperemos que se mantenga en sus secuelas.
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20 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vengadores: La era de Ultrón
Vengadores: La era de Ultrón (2015)
  • 6,3
    42.963
  • Estados Unidos Joss Whedon
  • Robert Downey Jr., Chris Evans, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, ...
7
A la sombra de su predecesora
Con la primera entrega de Los Vengadores se batieron todos los records, no sólo dentro del género de Superhéroes, sino de los blockbusters en general; convirtiéndose en la película no dirigida por James Cameron (Aún le faltaba trozo para alcanzar a “Titanic” y a “Avatar”) que más dinero ha recaudado en toda la historia del cine. A parte, la opinión del público, y en menor medida de la crítica (siempre excéntrica con este tipo de producciones) fue realmente favorecedora. Con esos antecedentes, Joss Whedon no lo tenía especialmente fácil para superarse así mismo. Pero para lograrlo ha apostado, en lugar de optar por un modelo completamente difícil, por seguir prácticamente paso a paso el esquema de su primera parte, para lo bueno y para lo malo. Es cierto que esta fórmula fue uno de los mayores aciertos de su predecesora, pero el empleo de la misma no asegura los mismos resultados; no si los elementos que se escogen para reforzarla carecen de la fuerza necesaria.

Que posea el mismo esqueleto que la primera entrega, significa que los fans podrán disfrutar de grandes secuencias de acción dosificadas con, prácticamente, la misma pauta. Por lo general, ese apartado está muy cuidado y cumple lo que cualquiera que hubiera visto la primera parte podría esperar de ésta. Aunque comete un gran fallo, bastante común en las películas de acción o de terror: hacer que los villanos se vuelvan idiotas e inútiles en los compases finales. Esto hace que su clímax pierda gran parte de su efecto. Por otro lado, al igual que los años, las mejoras en cuanto a tecnología digital no han pasado en balde. Pero el envoltorio, evidentemente, nunca puede serlo todo. Aunque consigue darle aún más fuerza en los momentos en los cuales las escenas de acción están bien desarrolladas; en los momentos que no es así solo hace que aumente la sensación de que lo que podría haber es superior a lo que estamos viendo.

Sobre el reparto, repiten la mayoría de rostros más representativos de la saga, donde cada uno interpreta a su personaje de la misma manera como la hacían en entregas anteriores, sin prácticamente ninguna variedad. Siendo Viuda Negra (Scarlett Johansson) y Hulk (Mark Ruffalo) los que más han evolucionado; a lo mejor debido a que ninguno de los dos cuente con saga propia (por el momento) donde pueda desarrollarse mejor su personaje. Mención especial para Chris Evans, dando la que, seguramente, sea su mejor interpretación dando del Capitán América hasta la fecha, consiguiendo arrebatar a Robert Downey Jr y a su Iron Man parte del protagonismo del que gozaba en la primera entrega. Y otro aspecto en el cual ésta languidece respecto a su predecesora es en el villano de la función; es cierto que el Loki de Tom Hiddleston dejo un listón bastante alto; pero Ultrón casi no hace méritos para siquiera acercarse a él. Y eso que prometía mucho, pero a la hora de la verdad ha resultado ser un villano de lo más simplón, que en lugar de tener unas motivaciones realmente complejas como se podría intuir al principio, se queda en lo más elemental. Por otro lado, los fichajes de Aaron Johnson y Elizabeth Olsen han resultado ser de lo mejor de la película.

No ha llegado a la altura de “Los Vengadores” original, pero sigue siendo superior a la mayoría de películas del universo Marvel, y de los blockbusters en general. A lo mejor el querer utilizar el esquema de la primera, sin la frescura de ésta, haya jugado en su contra; también puede ser que la sensación de ser más una obra de transición que otra cosa, tampoco ayude especialmente. La historia no está todo lo desarrollada que debiera, quedando alguno de los pasos que dan los personajes muy forzados. Pese a todo, tenemos una buena película de entretenimiento, cuya mayor baza en contra sea la alargada sombra de su predecesora.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los vengadores
Los vengadores (2012)
  • 6,9
    78.701
  • Estados Unidos Joss Whedon
  • Robert Downey Jr., Chris Evans, Mark Ruffalo, Chris Hemsworth, ...
8
La unión hace la fuerza
El género de Superhéroes no goza de buena fama en muchos sectores, especialmente dentro de los cinéfilos más puristas, donde es considerado como poco más que un burdo entretenimiento descerebrado. Pero lo cierto es que, primero en su forma original en el papel y ahora en la gran pantalla, las historias de estos personajes son lo más parecido que hay a la mitología en la era moderna. Si hay dos películas que marcaron un antes y un después dentro del género, serían sin duda alguna “Superman” de Richard Donner y “Batman” de Tim Burton. Pero tras ellas, las producciones basadas en las aventuras de estos personajes fueron decayendo hasta ofrecer abominaciones de la talla de “Daredevil” y “Batman y Robin”. En los últimos años se ha producido un resurgir del género gracias a la trilogía de Christopher Nolan sobre el hombre murciélago, e “Iron Man”. El éxito de ésta última dará punto de inicio a un universo en expansión a través de varias películas a modo de introducción de varios personajes, hasta llegar al punto de unión de todos ellos: Los Vengadores.

Una de las grandes bazas de la obra de Joss Whedon es el momento del primer contacto entre los Superhéroes del universo Marvel en la gran pantalla. Y el guión sabe sacarle provecho, remarcando las afinidades y diferencias entre todos ellos; viéndolos luchar juntos o entre ellos. Y, precisamente, las adrenalínicas secuencias de acción repartidas acertadamente a lo largo de toda la trama, es una de las mayores virtudes de la película; pues todas esas partes están realizadas y montadas con mucho cuidado, manteniendo el ritmo adecuado en todo el momento, y dejando al espectador instantes espectaculares; gracias también a unos efectos digitales que están a la altura de las circunstancias.

A diferencia de las anteriores obras de la saga, en las cuales (como bien indicaban sus respectivos títulos) cada una de ellas giraba alrededor de uno de los Superhéroes, aquí la importancia se divide entre todos los integrantes del grupo. Y aunque todos tengan, en menor o mayor medida, su importancia y sus momentos de gloria; todos ellos son eclipsados por el carisma arrollador de Robert Downey Jr con su Iron Man. Aunque si alguno podría llegar a hacerle sombra sería Tom Hiddleston dando vida a Loki, el que sin duda alguna esta siendo el mejor villano de todo este universo cinematográfico; y que cada vez que aparece junto su adversario/hermano Thor (al que interpreta Chris Hemsworth), al igual que sucedía en la película de éste último, se lo come con patatas interpretativamente hablando.

Este tipo de producciones suele encontrarse en una encrucijada, en la que corre el riesgo de tomarse demasiado en serio o que termine siendo una gran ridiculez. Afortunadamente, Whedon sale de ese problema con sobresaliente; gracias a un tono, por lo general, serio al que se añaden los recurrentes toques de humor en forma de chascarrillos con más o menos ingenio, pero que suelen funcionar. La historia puede que no sea precisamente revolucionaria, y que cojee en varios aspectos; pero el resto de sus aciertos consiguen minimizar estos defectos. Nos encontramos en otra película que marcará un antes y después, no en el cine con mayúsculas, pero sí en el género de Superhéroes; y en los blockbusters en general. Una frenética obra de casi dos horas y media de metraje; que, al igual quee sus protagonistas, pasará volando por delante de los ojos del espectador. Una de las mejores películas de entretenimiento puro y duro de los últimos años; aunque viendo el panorama general de este tipo de cine, tampoco es especialmente difícil.
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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
El capital humano
El capital humano (2013)
  • 6,8
    4.859
  • Italia Paolo Virzì
  • Valeria Bruni Tedeschi, Fabrizio Bentivoglio, Valeria Golino, Fabrizio Gifuni, ...
7
Miserias ocultas
Si en “El ladrón de bicicletas”, una de las obras cumbres del neorrealismo, se nos muestra toda la crudeza y miseria de la Italia posterior a la Segunda Guerra mundial a través de la historia de un ciclista; más de medio siglo después Paolo Virzì utiliza el mismo medio de transporte para enseñarnos los estragos de la actual crisis económica mundial. Aunque, probablemente las similitudes con la inmortal película de Vittorio De Sica no van mucho más lejos; ya que, a diferencia de aquella, en “El capital humano” no se muestra la tragedia de las clases más desfavorecidas, si no que se centra en la clase privilegiada; o en su defecto, los que tratan de formar parte de ella.

Si en “El ladrón de bicicletas”, el ciclista era una representación del asalariado del momento, aquí sucede lo mismo; con la salvedad de que en lugar de que éste ocupe el eje central del relato, sólo sirve como punto de unión de las diferentes historias de cada uno personajes principales. Esta omisión del desafortunado camarero, que ha sido arroyado por las personas que momentos antes había estando sirviendo, muestra la deshumanización de las clases más humildes para los ojos de los miembros de los círculos más privilegiados; los que no dudan en enriquecerse si pueden con las desgracias de los anteriores.

La idea de dividir una historia en varios capítulos, donde se muestren sucesivamente los mismos acontecimientos pero desde la perspectiva de un personaje diferente; no es algo realmente nuevo. Varias películas han utilizado esa fórmula; incluso un capitulo de Los Simpsons siguió esa estructura. Pero la utilización de la misma va más allá del mero capricho, sino que encaja con la historia que trata de contarnos; y consiguiendo con cada capítulo revelar datos hasta entonces desconocidos para el espectador. Y esto ayuda a retratar a los personajes de este universo burgués, en el que todo es, en apariencia, pompa y felicidad sostenida a base de montañas de billetes; pero detrás de todo eso, cada uno de sus personajes ocultan sus propias miserias personales; las cuales se irán mostrando en sus respectivos capítulos.

Si la omisión de la figura del ciclista consigue prácticamente deshumanizarla; la mayoría de personajes consigue el mismo efecto cada vez que aparecen en pantalla, pues no cesan de demostrar que se mueven casi exclusivamente por sus intereses más egoístas. Alguna de las situaciones (especialmente una) recuerdan a la nominada al Oscar “Relatos Salvajes”, pero quitando el fuerte humor negro de la obra argentina, dejando su lugar a una sátira igualmente afilada. Repartiendo golpes a una sociedad basada en la mentira y la hipocresía, y repleta de ejecutivos extremadamente ambiciosos, arribistas sociales, esposas insatisfechas en todos los aspectos, hijos mal criados... Ninguno se libra de recibir su correspondiente crítica.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Encrucijada de odios
Encrucijada de odios (1947)
  • 7,1
    1.505
  • Estados Unidos Edward Dmytryk
  • Robert Mitchum, Robert Young, Robert Ryan, Gloria Grahame, ...
7
El odio es la peor arma
Unas sombras, una pelea. Un muerto, un policía. Un sospechoso, y un testigo. De esta forma tan simple pero enormemente eficaz, da inicio esta obra que nos relata toda la investigación de un asesinato en el corto espacio de dos días, que se irá resolviendo poco a poco con ayuda de varios flashbacks. Un potente film Noir de manual que nos habla de la dificultad de muchos soldados americanos para reintegrarse a la vida civil. Pero sobre todo, esta historia nos habla sobre intolerancia, sobre el odio que mucha gente tiene dentro de su corazón y los peligros que conlleva que este odio irracional salga. Todo ello narrado con agilidad y con personajes bien definidos, donde cada uno ocupará su sitio dentro de la trama.

Película basada en la obra de Richard Brooks, cambiando de ésta el motivo del asesinato: en la original era un homosexual, aquí un judío. Quizás mantenerse fiel a la novela en ese punto hubiera sido demasiado polémico en esa época. En cambio, el tema del antisemitismo era más actual en aquellos años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Pero en el fondo, el motivo del asesinato no tiene tanta relevancia, porque da igual quién sea el objeto del odio ya que como bien dijo el policía encargado en el caso en su discurso persuasorio: “El odio siempre es igual, nunca tiene sentido”. Curiosamente dicho discurso, a parte de ser el mejor momento del film, también es el más polémico, ya que este alegato a favor de “lo diferente” fue visto como un guiño de simpatía hacia los comunistas a ojos de parte de la sociedad más conservadora de los USA.

El reparto está encabezado por tres Roberts. Young, que da vida a un policía cansado tras tantos años en el cuerpo, y sobre todo por lo que ha visto en ellos. Un hombre que sabe mucho más de lo que aparenta y que no se dejara engañar fácilmente. Ryan, un soldado hablador e inteligente, que oculta su inseguridad y sus temores mediante el desprecio a todos los que considera “inferiores” a él. Y finalmente, Mitchum con un personaje vigilante y lacónico, encargado de mover los hilos en la sombra para resolver la investigación, y salvar así a su amigo demostrando su inocencia. A parte de los tres Roberts, cabe destacar la labor de Gloria Grahame, con un papel pequeño, pero que cumple perfectamente como Femme Fatale imprescindible en cualquier obra Noir que se precie.

La iluminación sigue el estándar de todas las obras del género, que sin ser ninguna maravilla, cumple perfectamente al reforzar el estado mental de los personajes en cada momento. La música de Roy Webb, muy acertada para la historia que se nos cuenta, nos ayuda a meternos aún más en la trama. La obra no es una de las cumbres del cine Negro, pero hará disfrutar a todos sus fans. Como aliciente se encuentra su fuerte alegato en contra de la intolerancia, lo que la llevo a ganar el premio a mejor película social en el Festival de Cannes.

http://nosoyuncritico.com/criticas/ano/sunday-classics-2/2015/04/encrucijada-de-odios/
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Retorno al pasado
Retorno al pasado (1947)
  • 8,1
    12.073
  • Estados Unidos Jacques Tourneur
  • Robert Mitchum, Jane Greer, Kirk Douglas, Rhonda Fleming, ...
8
El pasado nunca olvida
Considerada una de las obras cumbre del cine negro de la década de los años cuarenta del siglo pasado. Y no es para menos. Toda la obra, de principio a fin, rebosa noir por los cuatro costados. Empezando por el ambiente oscuro y asfixiante, terminando por sus personajes: el protagonista serio y reservado, la mujer fatal, el villano amenazante, y los malvados esbirros de éste último. La historia no cuenta nada nuevo: un hombre intentando huir de un pasado turbio, misterio, intriga, amores peligrosos, mentiras, rencores, venganzas y traiciones, muchas traiciones. Pero más que la historia por sí, lo que sobresale es la manera como está contada. Con una trama bien hilada consiguiendo mantener el interés del público, sin casi puntos bajos y con unos diálogos que son oro puro. Por no hablar de la impecable puesta en escena que consigue dar fuerza a todo lo que sucede.

La trama gira en torno a un hombre que se hace llamar Jeff Bailey, desde el minuto uno se nos presenta como un hombre misterioso. El público, al igual que los habitantes del pueblo donde vive desde hace unos años, no sabe nada de él ni de su pasado. Pero un día, este pasado volverá a buscarlo y no podrá escapar de él. Jeff tomará una decisión: contarle todo a su prometida y volver atrás para enfrentarse a los fantasmas del pasado. Pero la cosa no será fácil y volverá a estar metido en la misma red de mentiras y traiciones de la que creía haber escapado años atrás.

Otro de los puntos fuertes del film es sin duda las interpretaciones, especialmente las de su trío protagonista. Empezando por Robert Mitchum, un hombre que nació para hacer cine noir, en el papel protagonista. Se trata de un personaje que intenta huir de su pasado, pero cuanto más intenta escapar de él más atrapado se encuentra por sus garras. Un hombre frío e inteligente pero al mismo tiempo pasional que hará todo lo posible por librarse de las sombras que lo atormentan. Por otro lado nos encontramos a Kirk Douglas como villano de la función, alguien que se nos muestra como una persona amable, sonriente y que parece estar siempre de buen humor; pero no hace falta mucho para adivinar que hay algo detrás de esa máscara. Por último Jane Greer encarna a la perfecta femme fatale, una serpiente venenosa de apariencia angelical; tras su fachada de mujer indefensa se encuentra alguien mentiroso, traicionero y manipulador.

La puesta en escena a cargo del director Jacques Tourneur es prácticamente inmejorable; donde los planos abiertos y luminosos de exteriores van dejando paso a los interiores oscuros y cada vez más claustrofóbicos. Donde podemos apreciar que los protagonistas van adentrándose poco a poco en las sombras del pasado. Una obra imprescindible del genero noir; tanto por su calidad, como por poseer todos los elementos clásicos del genero, pero sobre todo por contar con la que, seguramente, sea una de las mejores mujeres fatales de la historia del cine.


http://nosoyuncritico.com/criticas/ano/sunday-classics-2/2015/04/retorno-al-pasado/
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
La sombra del actor
La sombra del actor (2014)
  • 5,4
    1.239
  • Estados Unidos Barry Levinson
  • Al Pacino, Greta Gerwig, Dianne Wiest, Kyra Sedgwick, ...
7
Decadencia sobre las tablas
Que las comparaciones son odiosas es cierto, pero no lo es menos que en ocasiones éstas resultan completamente inevitables. Seguramente tiene mucho que ver la poca diferencia entre el estreno de ambas películas, pero es imposible ver la nueva obra de Barry Levinson (basada en una novela de Philip Roth ) “La sombra del actor” y no pensar ni una sola vez en la oscarizada “Birdman” de Alejandro González Iñárritu. Ambos trabajos tienen grandes similitudes, incluyendo las más esenciales como el hecho que en ambas se centra en el mundo del teatro, y que las dos el protagonista se trate de un actor veterano venido a menos; y donde se da la curiosidad de que en ambos casos el personaje podría servir como reflejo de la carrera de su correspondiente interprete.

Pero las similitudes, salvo en algún momento puntual de la trama, no van mucho más lejos. Mientras que en Birdman la acción se centra más en los días anteriores del gran estreno de una obra de teatro que, o bien devolverá al cielo o hundirá aun más al infierno a su protagonista; en cambio, en “La sombra del actor” la profesión del mismo queda un poco de lado, centrándose más en su vida personal. Y mientras en la primera lo que el protagonista trata de recuperar es la fama perdida, aquí lo que se plantea es la inesperada perdida de talento. Y no sólo eso, sino que se muestra la decadencia asociada a la vejez desde una mirada nada complaciente, sino que todo va tomando cierto tono de patetismo a medida que el protagonista se niega a reconocer que ya no es el joven que un día fue.

Al Pacino, considerado como uno de los mejores actores de su generación, no es que esté viviendo precisamente los mejores años (o décadas) de su carrera; pero de vez en cuando sigue resurgiendo con parte de su talento, aunque quedándose muy lejos de sus mejores trabajos. Sin embargo, aquí podemos disfrutar de una de sus mejores interpretaciones en años, con un personaje que parece estar hecho a medida para él. En el reparto de secundarios destaca Greta Gerwig, una de las musas del cine indie tras el éxito de “Frances Ha” de Noah Baumbach, y que aquí realiza una buena labor aunque un tanto irregular, especialmente al acercarse al tramo final de la obra.

No es una película redonda, en algunos momentos se aprecian ciertos bajones, y algunas subtramas cojean un poco; pero la creación de ese mundo semi-irreal y onírico que engullen tanto al personaje central de la función como al propio espectador, donde no se termina de limitar que es real o que es fruto de la imaginación del protagonista, ha resultado ser un gran acierto. A lo mejor las similitudes con “Birdman”, y con “Cisne Negro” de Darren Aronofsky en algunos pasajes, para muchos haga que “La sombra del actor” pierda parte de sus méritos, ignorando sus numerosas virtudes.
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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Felices 140
Felices 140 (2015)
  • 5,8
    7.282
  • España Gracia Querejeta
  • Maribel Verdú, Antonio De La Torre, Eduard Fernández, Marian Álvarez, ...
7
La amistad tenía un precio
Como si estuviera sacado del restaurante de uno de sus personajes, esta película se nos presenta como un apetecible plato, cuya base es un drama existencial donde las intenciones ocultas de sus personajes quedan al descubierto, y donde se muestra cuán fuertes o débiles son los lazos que nos unen los unos a los otros. A esto hay que añadirle una salsa agridulce de siempre bienvenido humor negro rociado con las dosis adecuadas durante todo el metraje, con la ayuda de un guión muy bien cocinado, repleto de frases con dobles sentidos y palabras que esconden verdaderos puñales tras de sí. Aunque la obra decaiga en alguna ocasión durante la película, especialmente en el tramo final, el espectador acabará la degustación con un buen sabor de boca.

Nueva obra de Gracia Querejeta, dos años después del fallido (y un tanto polémico) intento de su interesante “15 años y un día” en la carrera hacía los Oscars. Es una película que cumple en el aspecto técnico, pero que cede la gran mayor parte de su peso a su guión y, sobre todo, a sus actores. Exceptuando algunos hechos (como las declaraciones a cámara de los personajes, que salvo el inicial de Alex O´Dogherty a modo de introducción, no terminan de encajar) la estructura es similar a la de una obra de teatro, donde la mansión en la que los personajes pasan ese tan importante fin de semana es, prácticamente, el único escenario de la función. El guión también se podría trasladar fácilmente al teatro sin que los diálogos necesiten demasiados cambios. Pero Gracia Querejeta sabe aprovechar con gran acierto una de las grandes ventajas del cine: los planos, especialmente los primeros planos, que consiguen acercar al público estos personajes, que viven vidas normales, que sufren males convencionales y se mueven por ambiciones corrientes.

Como ya he comentado, el trabajo de los diferentes intérpretes de la función es uno de los pilares fundamentales de la obra, por lo que el hecho de contar con un reparto correcto es vital. Y en ese aspecto, “Felices 140” se lleve su puntuación más alta, pues cuenta con un elenco realmente envidiable. Destacando a una Maribel Verdú, actriz fetiche de Gracia Querejeta y protagonista central de la función, en el que probablemente sea uno de los mejores papeles de su carrera. Ella, a diferencia del personaje al que da vida, se encuentra muy bien rodeada por interpretes de la talla Antonio de la Torre y Eduard Fernández; que en mi opinión, se tratan de dos de los actores españoles con más talento del panorama actual, y que aquí, aunque no sea la obra donde más hayan podido lucirse, vuelven a demostrarlo. Ginés García Millán; merecedor de una mejor filmografía de la que ha tenido. Marian Álvarez; que en la magnífica “la Herida” de Fernando Franco demostró tener un gran talento; y que aquí vuelve a hacerlo dando vida a otra mujer herida y maltratada. Nora Navas, que logra retratar con gran acierto toda la amargura de su personaje. Los jóvenes Marcos Ruiz y Paula Cancio, pese a no alcanzar el nivel de los anteriores, no desentonan en ningún momento.

Una amarga (aunque no tanto como parece) visión de los lazos familiares y de amistad, y de lo frágiles que pueden ser cuando hay intereses económicos de por medio; especialmente si estos son multimillonarios. Aunque la película es clara ahora de mostrar hacia cuales de sus personajes cede su simpatía y a cuales recrimina su actitud, en ningún momento cae en lo moralista; lo cual es siempre de agradecer. El tono de la obra se mantiene serio en todo momento, pese a las dosis de humor negro, alejándose de obras como la reciente Relatos Salvajes. “Felices 140” no es, ni trata de ser, ninguna crítica sociocultural, sino que va abriendo poco a poco a sus personajes, desvelando sus miserias.
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1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lost River
Lost River (2014)
  • 5,4
    3.013
  • Estados Unidos Ryan Gosling
  • Christina Hendricks, Saoirse Ronan, Iain de Caestecker, Matt Smith, ...
4
Casas bajo el agua, casas entre las llamas.
En el cine (especialmente en el americano), como en todo, dominan las modas (remakes, reboots, películas de superhéroes, franquicias interminables... e infinitas combinaciones entre ellas), y una de ellas es que actores de fama se coloquen en la silla de director, en los últimos años hemos podido ver una gran ola de estrellas que se han atrevido a dar el salto con mayor o menor fortuna: Angelina Jolie, Joseph Gordon-Levitt, George Clooney, Ben Affleck, James Franco, Russel Crowe... y a esta nueva tendencia se ha sumado Ryan Gosling, uno de los actores más populares del panorama actual gracias a su trabajo en obras tan dispares como son “El diario de Noa” (Nick Cassavetes, 2004) y Drive (Nicolas Winding Refn). El resultado es “Lost River”, obra que fue abucheada en el festival de Cannes, y que no augura que la carrera de Gosling vaya a seguir los pasos de grandes actores-directores como Charles Chaplin, Orson Welles, Clint Eastwood o Woody Allen; a no ser que haya aprendido muy bien la lección para futuros trabajos.

Cuento de hadas con caballeros valientes que se enfrentan sin dudarlo a peligrosos y malvados dragones guardianes de grandes tesoros, con tal de salvar a su amada doncella en peligro. Maduras caperucitas rojas, que en lugar de llevar comida a su indefensa abuela, luchan por todos los medios por seguir proporcionando un techo a sus hijos; aunque deberán de tener cuidado con los falsos consejos del lobo feroz de turno. Historias de cuentos trasladados a la época actual de banqueros, desempleo y desahucios. Un punto de partida muy interesante, que aunque cuenta con un inicio prometedor, pronto se diluye como un azucarillo en un río de agitados delirios coloridos, que trata de presentarnos la historia desde un tono onírico que puede recordar a David Lynch, pero que hecha aguas por todos los lados. Una interesante historia desperdiciada con una narración epiléptica, que no parece saber bien a dónde ir, y que se pierde completamente en los últimos compases de la obra.

El desacierto continuo de la fórmula con la que se presenta esta obra, hace que la misma se aproxime peligrosamente al límite de la auto-parodia; sin cruzarla en ningún momento, lo que igual la hubiera convertido en una entretenida comedia (aunque fuera de forma involuntaria). A lo que no ayuda el villano interpretado por Matt Smith, que aunque tiene una presentación interesante, su personaje naufraga enseguida sin dejar nada destacable a la memoria, y sin resultar en ningún momento ser la amenaza que se supone que es. Pero destacaría la actuación del otro villano de la función, al que da vida Ben Mendelsohn; que ejecuta con mucha diferencia la mejor labor actoral de la película. Aunque la obra cuenta con algún elemento interesante, como la metáfora del negocio del sexo atrevas de espectáculos gore, pero el resultado no lleva a nada realmente satisfactorio.

Definitivamente, o al menos esperemos eso por su bien, “Lost River” no será por lo que se recuerde a Ryan Gosling, y puede que siga los pasos del prestigioso escritor Stephen King, que tras su célebremente nefasto debut como director con “La Rebelión de las máquinas” no volvió a colocarse tras una cámara de cine. O puede que dentro de unos años Gosling consiga realizar una fructífera filmografía como director, y “Lost River” sea dentro de ésta lo mismo que la serie “El joven Hércules” en su carrera como actor. Sólo el tiempo lo dirá. Mientras tanto, simplemente nos queda este interesante pero fallido debut.
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Convicto (Starred Up)
Convicto (Starred Up) (2013)
  • 6,6
    5.170
  • Reino Unido David Mackenzie
  • Jack O'Connell, Ben Mendelsohn, Rupert Friend, Sam Spruell, ...
6
De tal palo tal astilla
Tiene apariencia de thriller carcelario, pero no es. Sí, es cierto que la trama se desarrolla de principio a fin en el interior de una cárcel; pero ésta no es el eje de la historia. Aquí no se nos narra simplemente las penalidades de un preso en prisión (que en cierto modo lo hace, pero no es lo más importante), ni mucho menos las aventuras o desventuras sobre una fuga de la misma; cosa que ni siquiera se plantea en todo el metraje. No, esta es la historia entre un padre y un hijo; el primero un criminal que lleva muchos años en prisión, el segundo un joven que va siguiendo los pasos de su progenitor. La cárcel no pasa de ser un marco alrededor de los sucesos, que sirve como mini universo aparte que atrapa a los personajes para que estos muestren sus vulnerabilidades y defectos ocultos; en otras palabras, su verdadera cara.

Aunque durante la trama se muestren más personajes, que cumplen su objetivo de dar credibilidad y añadir riqueza a la narración; todo girará en torno a la ya mencionada relación paterno filiar, según va avanzando la historia la relación entre ambos irá evolucionando constantemente, al mismo tiempo que se nos mostrará progresivamente el origen de las tensiones entre ambos. Es un gran acierto que apenas se conozca información sobre la vida (ya sea presente o pasada) de ninguno de sus personajes, y lo que el público sabrá se le revelará a cuentagotas partiendo desde el desconocimiento absoluto. Todo esto fortalece la sensación de que estas cárceles un lugar aislado respecto al mundo normal; el de las personas libres.

Aunque todo eso tiene su contrapartida, ya que es uno de los factores que consigue que los personajes secundarios carezcan prácticamente de profundidad; llegando a parecer que son sólo piezas que se han colocado en su sitio simplemente para realizar su función determinada dentro de la narración más que un persona tridimensional; lo cual podría haber sido un gran acierto según hubiera sido el enfoque de la obra, pero que no encaja con el estilo realista de la obra. Sus dos personajes centrales están mejor construidos, aunque es cierto que en todo momento son movidos por los mismos instintos y motivaciones, lo que hace que lleguen a resultar, a nivel general, un poco lineales.

Aunque hay que destacar las interpretaciones cargadas de energía de ambos: como el padre, Ben Mendelsohn que consigue con sólo su mirada mostrar su fuerza, su determinación, su ansia protectora hacía su descendiente, y los celos que siente hacia las nuevas amistades de éste: Por otro lado, Jack O'Connell da vida al hijo en una actuación visceral, cuya fuerza expulsada en forma de violencia solo es una pequeña parte de toda que tiene acumulada en su interior.

En resumen, no es la típica película carcelaria, pero es una de las obras ambientadas en una prisión más estimulantes de los últimos años. Quizás el desarrollo psicológico de sus personajes podría haberse pulido más, pero la evolución de las dos tramas centrales (la relación padre-hijo; y el grupo de ayuda al que accede este), y especialmente, la forma en la que se van fusionando progresivamente hace que merezca ver esta obra británica dirigida por David Mackenzie.

http://nosoyuncritico.com/destacados/2015/04/convicto-starred-up/
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9 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Young Ones
Young Ones (2014)
  • 5,6
    2.097
  • Estados Unidos Jake Paltrow
  • Kodi Smit-McPhee, Nicholas Hoult, Elle Fanning, Michael Shannon, ...
7
Tres hombres y una mula mecánica.
Curiosa obra, que sin alejarse del todo de los clichés estilísticos dentro del cine independiente estadounidense mayoritario en los últimos años, mezcla con gran acierto el Western apocalíptico, con el thriller y el drama familiar; pero por encima de todo, lo que aquí se cuenta es una historia de supervivencia. Algo que no aparenta ser nada fácil en un futuro altamente hostil (aunque, desgraciadamente verosímil en un futuro no tan lejano) en el que el agua es un bien escaso, por el cual la gente es capaz de matar o morir en un lugar donde imploran las leyes del viejo oeste norteamericano. La historia gira en torno a los miembros de una familia, centrándose en los tres varones de la misma en cada uno de los tres capítulos en los que se divide la trama: El padre, el novio de la hija, y el hermano de ésta. Lo cual podría ser interpretado como una mirada algo machista, ya que la única mujer de la familia, aunque sea el nexo entre los tres varones, queda relevada a un puesto muy secundario respecto a éstos.

Los problemas familiares, aunque parezcan trillados en un principio, se irán enriqueciendo con el transcurso de la historia; tanto es así, que el espectador no llegara a echar en falta mayor dosis de escenas de acción. Aunque seguramente sea el aroma a (spagetti) Western, unido a la ambientación post-apocalíptica, lo que mayor encanto de a la obra; a lo que ayuda la labor a la fotografía de Giles Nuttgens. A la dirección, Jake Paltrow (hermano de la oscarizada actriz Gwyneth Paltrow) realiza un interesante labor, donde destacan algunos planos muy inspirados; aunque el abuso del disolver una toma con otra como efecto de transición, y de la alternancia entre diferentes planos consecutivos con movimientos de cámara (zoom, como norma general), termina por resultar contraproducente.

El guión, premiado en el festival de Sitges, y firmado por el propio Paltrow puede no contener demasiados elementos originales, pero consigue desarrollar de manera satisfactoria todas sus tramas y subtramas. Y su falta de propuestas realmente novedosas es compensada por una historia trepidante, en la que hay que resaltar el giro que sufre la historia poco después de la media hora de metraje, y que condicionara el resto de la narración. El montaje ayuda a que su historia se narre con agilidad, y del que sólo se podría destacar de forma negativa; a parte de los abusos en las transiciones anteriormente mencionadas; algún momento extraño entre el cambio de planos (¿fallo de raccord?).

Otra obra pequeña que pasará desapercibida para la mayoría del público, pero que dejará un buen sabor de boca a los que se crucen con ella. Quien espere aquí un nuevo Mad Max, no verá cumplir sus expectativas. Pero quien quiera ver una película de ciencia ficción de bajo presupuesto (abundantes en el panorama de cine independiente estadounidense de los últimos años) con gusto a western clásico, disfrutará con esta “Young Ones”, una de esas obras cuyo resultado es claramente superior a la suma de sus partes.
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13 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Negociador
Negociador (2014)
  • 5,8
    4.345
  • España Borja Cobeaga
  • Ramón Barea, Josean Bengoetxea, Carlos Areces, Melina Matthews, ...
8
Dos polos opuestos obligados a entenderse
Borja Cobeaga, director de dos reivindicables comedias como son “Pagafantas” y, en menor medida, “No controles”, nominado a un Oscar por su corto “Éramos pocos”, uno de los creadores del fenómeno televisivo vasco “Vaya semanita”, y co-guionista de la (por ahora) película más taquillera de la historia del cine español “Ocho apellidos vascos”. Tras todo ello, Cobeaga nos ofrece una nueva obra, que aun manteniendo nexos en común con sus anteriores trabajos, es algo radicalmente distinto a todo lo que había hecho hasta ahora. Si bien, el conflicto vasco con ETA en el centro era un tema recurrente en los sketchs de “Vaya Semanita”, aquí se aborda desde una óptica completamente distinta.

Si los personajes de sus anteriores obras destacaban por la forma tan exagerada, casi caricaturesca, con las que estaban retratados. Aquí, aunque los secundarios no poseen realmente demasiada complejidad, los protagonistas son mostrados como verdaderos seres humanos, enfatizando especialmente (en algunos casos, puede que hasta excesivamente) en los aspectos más cotidianos y mundanos. Esta apuesta por recrear las negociaciones de forma íntima funciona, en gran medida, gracias a la gran labor de los actores, destacando a un entrañable Ramón Barea, que consigue trasmitir al espectador las preocupaciones y las motivaciones de su personaje, muchas veces sin necesidad de palabras, y otras con las mínimas; a lo que ayuda el guión escrito por el propio Cobeaga. Barea aquí hace méritos más que suficientes como para que su nombre aparezca en la lista de la próxima gala de los Goyas; y sería muy de agradecer verlo más veces en personajes protagonistas.

Aunque el humor sobrevuela todo el metraje de la película, su visionado no provocará risas incontrolables de principio a fin, ni tampoco lo pretende. El tono, y sobre todo el ritmo, se encuentran completamente alejados del prototipo de comedia en la cual se atosiga al espectador con una interminable sucesión de momentos (en ocasiones, de forma forzada) cómicos, con la esperanza de que alguno haga reír al espectador. Y aunque, en algunas ocasiones lo conseguirá, su humor negro parece buscar más la sonrisa cómplice y agridulce del público. Los momentos de comicidad están reforzados con las sucesivas apariciones de diferentes cómicos, destacando el pequeño papel de Secun de la Rosa.

El tema central, especialmente si tenemos en cuenta que está basada en un hecho real, podría dar a pensar que se trataría de una manera teatral y grandilocuente, con un desfile de discursos tan rimbombantes como trillados (incluso en cierto momento, la misma película parece reírse de ello), en su lugar se opta por acercar la acción al espectador haciendo lo propio con la cámara, para contarnos la historia desde una óptica humanista e intima, rozando en ocasiones el patetismo. Pero, al mismo tiempo, Cobeaga se distancia para mostrarnos el diálogo o conversación de forma neutral, lejos de la anticuada y simplista formula de buenos contra malos. Aunque, hay que destacar las grandes diferencias entre los etarras interpretados por Josean Bengoetxea y Carlos Areces, respectivamente. Se podría llegarse a decir, que el uno es justo lo contrario del otro, lo que puede resultar algo forzado, pero que encaja perfectamente con el mensaje de trasfondo de la obra.

Por general, que una obra se haga corta y te deje con ganas de más es una buena señal, pero este no es el caso; ya que el espectador puede no quedar del todo saciado tras el visionado, y con la sensación de que tanto el suculento punto de partida, como sus logrados personajes centrales, y un tono muy acertadamente elegido; se encuentran completamente desaprovechados. A lo mejor hubiera sido buena idea alargar sus escasos ochenta minutos de metraje. Seguramente esta no sea la obra definitiva sobre el conflicto vasco y ETA; pero sin duda alguna, es muestra de que se va por buen camino.
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2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Puro vicio
Puro vicio (2014)
  • 6,0
    10.907
  • Estados Unidos Paul Thomas Anderson
  • Joaquin Phoenix, Josh Brolin, Katherine Waterston, Owen Wilson, ...
8
Drogas y sexo en Los Ángeles.
Probablemente, Paul Thomas Anderson sea uno de los directores de cine más prestigiosos del momento, y no se puede decir que no se lo haya merecido; aunque, como suele pasar, cuente con casi tantos detractores como incondicionales. El realizador estadounidense en su nueva obra (la primera tras el triste fallecimiento de su hasta ahora actor fetiche Philip Seymour Hoffman) nos traslada a los agitados y caóticos Estados Unidos durante le década de los setenta del siglo pasado. Donde se mezclan el desenfreno, la sexualidad abierta y el uso y abuso de todo tipo de sustancias; con el puritanismo y el conservadurismo más extremo, sin que la unión tenga que ser por fuerza violenta.

Con “Puro Vicio” Paul Thomas Anderson finaliza, tras “Pozos de Ambición” y “The Master”, su “Trilogía Americana”, donde examina con su peculiar mirada la historia (nada complaciente) de su propio país. Y en este caso, lo hace a través de la mirada de Doc Sportello, interpretado de manera magistral por Joaquín Phoenix, un sucio y maloliente detective privado que trata de solucionar una trama que no para de complicarse según va avanzando el largo metraje (otra marca de la casa), pero eso sí, sin dejar de estar bajo los efectos de las drogas ni un solo momento. Y esto, es algo que no ha sido captada únicamente por la gran interpretación de Phoenix, sino por la propia forma de narrar la obra: errática y confusa, como si se estuviera bajo los efectos de la marihuana.

Curioso cóctel que combina el sabor del cine noir clásico (y de todos los tiempos) con cierto aire de comedia psicodélica flotando en el aire. Podría recordar a la obra de culto de los hermanos Cohen “El Gran Lebowski”, a lo que ayuda cierta similitud entre su personaje principal y el que inmortalizó a Jeff Bridges, pero la estructura, el tono y la forma en la que se relatan las dos historias difiere completamente la una de la otra. También podría emparentarla (aunque, más lejanamente) con obras como “Miedo y asco en Las Vegas” de Terry Gilliam. Premeditadamente confusa, puede perder al espectador en su maraña de tramas por donde desfilan cantidad de nombres y personajes; pero merece la pena tirar del hilo hasta el final de sus dos horas y media de excéntrico metraje.

Las películas de tanta duración como esta corren el riesgo de contar con altibajos, y puede que ésta sea la obra de Paul Thomas Anderson en la que más se noten, pero no excesivamente. Pero, también hay que tener en cuenta, que al igual de la confusa trama de conspiraciones delictivas, la narración aparentemente torpe y errática está recreada para empatizar con nuestro detective y consumidor de drogas a tiempo completo; sólo depende del espectador el entrar en su juego o no. Por tanto, debido a su arriesgada propuesta, esta obra está condenada a entrar en la lista de películas que te encantan o las odias, pero que nunca jamás te dejaran indiferentes.
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