arrow
Críticas de Naran
Críticas ordenadas por:
Surcos
Surcos (1951)
  • 7,6
    3.545
  • España José Antonio Nieves Conde
  • Luis Peña, María Asquerino, Francisco Arenzana, Marisa de Leza, ...
8
La ciudad es "asín"
Tiene un aire a españolada que echa para atrás, de castañuelas y largas boquillas humeantes. ¡Pero si hasta sale Marujita Díaz en sus años mozos cantando un delicadamente chistoso "mantón verbenero"! Pero no, se trata de una joyita de la época, que retrata crudamente una sociedad muy difícil.

Estamos ante un verdadero dramón al que, sin embargo, le cuesta perder la sonrisa. Somos testigos de las peripecias de una familia del campo que emigra del pueblo a un Madrid que prácticamente no ha cambiado nada. Involuntariamente profética: -"Llévame al cine a ver una psicológica"-. -"Ahora lo que se lleva es el neorrealismo, así lo llaman"- "¡Pero quién va a querer ver las desgracias de la gente!".

Aunque la historia raya en lo maniqueo, el guión sabe bordear con acierto los tópicos. Porque aunque la ciudad está llena de vividores y aprovechados, que sólo miran por su interés, la pela es la pela y lo mismo ocurre con aquellos del pueblo que dejan un trabajo duro pero honrado, con su jornal, por la búsqueda de una vida mejor y dinero fácil. Más que la miseria o la desesperación, es la codicia y el egoísmo. Hasta una familia honrada se niega a fiar un cuarto de judías a los vecinos, que ya está bien de vivir de gorra. No hay piña, desde el mismo momento en que la familia baja del tren, el primer tropiezo, y la desunión gradual.

Desterramos por completo el concepto de españolada. En el montaje, con la escena del padre en la fábrica. En el sonido, con la pelea muda de los gualtrapas en el camión nocturno. En la imagen, con el Chamberlán en la estación de tren. Que si bien el retrato incómodo y la crítica social ocupaban mayor protagonismo, la forma de contarlo (la escena del guiñol casero es genial) no se descuida nunca.

No sé qué gusto encuentran en sacar a la luz la miseria. Con lo bonita que es la vida de los millonarios. En Hollywood esto no pasaba.
[Leer más +]
32 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
The Artist
The Artist (2011)
  • 7,7
    57.714
  • Francia Michel Hazanavicius
  • Jean Dujardin, Bérénice Bejo, James Cromwell, John Goodman, ...
8
No es nostalgia, es admiración
A Hollywoodland. Porque hay mucho cine detrás de The Artist. Más allá del hilo argumental que nos retrotrae a la época muda, de intertítulos, blanco y negro y música orquestral, nos encontramos ante un homenaje al cine con numerosas referencias y guiños a los años 20, 30, 40 e incluso 50. Pero la ilusión creada es prácticamente la misma.

Sea arriesgado, sea artificial, sea falso, todo está bien contado. Desde los conocidos títulos de crédito hasta los primeros pasos del sonoro, con los micrófonos torpemente ubicados y las voces desentonadas. La asombrosa caracterización de los personajes, embutidos en una fotografía que me recuerda los interiores de toda la filmografía de Bogart. La progresiva debacle del protagonista, que pasa de ser vivaz y sonriente a terminar depresivo y acabado, al contrario que nuestra pícara chica, alegre y estrella en ciernes. La música, cuando debe estar, y los silencios, cuando deben ser. Hasta el rescate del perrillo, "pues vale", pero resulta igual de entrañable.

Un bigotillo bien engomado, un lunar postizo pulcramente colocado. Una chaqueta y un sombrero colgados de una percha, un moño y un espejo, ¡qué escena!. La pastosa respiración del productor que mira por sus intereses, un perrillo hábilmente amaestrado, unos pasos de baile, y el engaño que sólo puede producir el cine.

La historia de amor, el nacimiento de una estrella, la decadencia de los que se quedaban atrás... Todo es predecible hasta la médula, porque hemos visto tantas películas hollywoodienses, de esas impecables que salían como churros, pero que dejaban el regusto de obra maestra. Es difícil no entusiasmarse.
[Leer más +]
27 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dublineses (Los muertos)
Dublineses (Los muertos) (1987)
  • 7,4
    7.206
  • Reino Unido John Huston
  • Anjelica Huston, Donal McCann, Helena Carroll, Cathleen Delany, ...
9
Recuerdos muertos
Obra póstuma de John Huston (dirigida en silla de ruedas y bombona de oxígeno), adaptación de la historia corta de James Joyce "Los muertos", un relato que escapa del registro del aventurero director: familiar, intimista, con la particular atmósfera de 1904.

Porque lo mejor para despedirse del cine es hacer una película sobre los muertos… aunque todavía estén vivos. Lo sabía, y lo deja saber. A partir del material literario de partida, este relato se descubre como una reflexión sobre la existencia el alma en los objetos, en los sueños, en las palabras, en las imágenes, en los momentos en blanco, en las ilusiones perdidas, en definitiva, en los recuerdos.

Existen dos categorías de espectadores para esta película. El que se duerme, aburrido de una hora de gris costumbrismo decimonónico irlandés, aunque sea intimista y elegante. Y el que se emociona con un final intensísimo y poético, donde se aprecia que la línea que separa a los muertos de los vivos es muy tenue.

Su reparto, en su práctica totalidad irlandés da mayor autenticidad a está película. Actores que transmiten una melancolía y una reposada tristeza que se contagia. Un ambiente cándido, que se torna en desgarrador. El otoño de la vida, evocador y marchito. Ese etéreo aire de nostalgia que desprende cada imagen, cada diálogo… La créme del gafapastismo costumbrista. Triste, melancólica pero sentida, honesta, y una obra maestra. Al menos para mí.
[Leer más +]
17 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ojos negros
Ojos negros (1987)
  • 7,5
    3.290
  • Italia Nikita Mikhalkov
  • Marcello Mastroianni, Silvana Mangano, Marthe Keller, Elena Safonova, ...
8
Sabachka
Quizá uno de las películas menos consideradas por los expertos del megalómano Mikhalkov, pero encantadora para los nostálgicos. Y es que es la nostalgia el motor de una película que recrea como pocas una historia de amor perdido mitificado con el transcurso del tiempo. Como si fuera realismo mágico, una historia narrada por el propio protagonista, ya maduro y camarero en un crucero, que recuerda ante uno de los pasajeros sus andanzas… con aire de cuento inventado.

A partir de ese flashback, la historia desvaría entre encuentros y reencuentros. Un amor entre aristócratas ociosos, aburridos en un balneario sin más distracción que eternos paseos. Mikhalkov retrata con ojos sabios el refinamiento de los italianos con la vida bohemia eslava -buena prueba de esto es el divertido recibimiento del pueblo ruso al protagonista-. Equívocos hasta el infinito, la película acaba por un tomar un giro entre esperado y melancólico.

A pesar de la maravillosa fotografía de Franco Di Giacomo en bellas localizaciones y la partitura de Francis Lai, el alma de la película sin duda es Marcello Mastroianni, ese Romano, mezcla poética, tierna y cómica. De cómo un hombre superficial y burlón puede dejar atrás sus caprichos para luchar por el amor de su vida.

Nostalgia y melancolía son las bazas de una película más sobre el amor, evocadora y delicada. ¡Ay! Un suspiro sin remedio.
[Leer más +]
12 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
La noche de la iguana
La noche de la iguana (1964)
  • 7,5
    5.123
  • Estados Unidos John Huston
  • Richard Burton, Deborah Kerr, Ava Gardner, Sue Lyon, ...
8
Calor
"Hombre y mujer. Amor y lujuria. Ruina y salvación. Una noche, todos se encuentran".

Una película con semejante frase promocional no puede ser contenida. En efecto, haciendo honor a la aclamada obra de Tennessee Williams, John Huston nos cuenta una historia de amor, sexo, celos y conflictos vitales. Mucho ruido, muchos sentimientos, mucha pasión, “La noche de la iguana llega a un nivel de exceso en el que es difícil respirar. Pero es una genialidad.

Un sacerdote retirado tras una crisis de fe, se dedica a hacer de guía turístico en México, acompañando a un grupo de profesoras. Entre ellas, viaja una sensual jovencita que muestra interés por seducirlo. La encargada del grupo despide al ex-pastor por su comportamiento, que se refugia en un hotel regentado por Maxine, antigua amante con la que mantiene una buena relación. Allí conocerá a Hannah, mujer rígida y anticuada que viaja con su abuelo. Las relaciones del guía con todas estas mujeres le marcarán para el futuro.

La noche de la iguana es un estudio de la mujer en sus diferentes etapas vitales, y de la perdición del hombre. También vale como comedia negra repleta de pasiones conflictivas, sin perder de vista el humor satírico con que el director retrata a sus personajes, todos de una riqueza inmensa. Y es que aquí la tortura existencial no se lleva por dentro.

"Un hombre acaba de experimentar demasiado con su saldo emocional. El mío se ha agotado". Lejos de su intención de enderezar su caótica existencia, nuestro atormentado protagonista se verá inmerso en problemas angustiosos, debatiéndose entre sus tentaciones frustradas y su deseo de paz. Una noche que muestra lo más oscuro de las almas, del contraste entre los anhelantes sueños y la agridulce realidad.

La película tiene dos puntos fuertes: su procedencia teatral, que aprovecha muy bien las localizaciones caribeñas para desplegar la pasión entretejida por diálogos geniales, y un reparto extraordinario. Richard Burton, la víctima de su propia existencia; Ava Gardner, madura, sensual, desenfadada propietaria del hotel donde se alojarán; Deborah Kerr, artista etérea; y Sue Lyon, malintencionada jovencita con ojos ardientes, que destila sexo por cada uno de sus poros.

Medida al detalle, cada elemento tiene su función. Ninguna escena, por absurda que sea, ningún personaje, por secundario que parezca, ni ningún diálogo, por artificial que resulte, están dejados al azar. Desde la comicidad hasta la poesía, La noche de la iguana es, en su imperfección, un retrato perfecto de la condición humana, del errático comportamiento humano y su propia perdición.
[Leer más +]
25 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
El salario del miedo
El salario del miedo (1953)
  • 8,2
    7.366
  • Francia H.G. Clouzot
  • Yves Montand, Charles Vanel, Véra Clouzot, Peter van Eyck, ...
8
Por un puñado de dólares
Cuatro desgraciados disfrazados de aventureros aceptan transportar por carreteras en mal estado un cargamento de nitroglicerina a cambio de dinero. A Hitchcock no se le ocurrió.

La acción comienza en un pueblucho de mala muerte en la América central. Allí nos encontramos a balas perdidas de todas las nacionalidades posibles, envueltos en una miseria y pobreza que les ahoga. La presentación de los personajes es larga y algo tediosa, aunque ese enquilosamiento hará que la tensión posterior nos mantenga pegados a la silla.

Comienza el periplo de nuestros antihéroes. Cada bache, cada tumbo, cada obstáculo en el camino amenaza con estallar el megaflamable líquido, mientras el espectador se queda sin respiración a cada momento. Entre tanta tensión, angustia y desesperación, poco a poco vamos conociendo a los protagonistas, que hablan poco, pero dicen mucho en las miradas, los gestos… es imposible mentir en estas situaciones, por lo que la película desprende honestidad desnuda y sinceridad desgarrada.

Nada sobra en el guión -quizá todo el personaje de Vera Clouzot, insustancial y terriblemente sobreactuado-, y el ritmo narrativo es perfecto. Una puesta en escena sobria y densa a la vez, que sumerge en el barro a los protagonistas y los hace parecer más miserables de lo que son. La música de Georges Auric, que no hace más que recalcar el horror que estamos viviendo en cada escena.

Una de las películas más pesimistas de todos los tiempos. Asfixiante y desgraciada. Y es que nunca, nunca el cine ha establecido con tan cruel precisión el precio de la vida humana.
[Leer más +]
14 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los paraguas de Cherburgo
Los paraguas de Cherburgo (1964)
  • 7,4
    4.847
  • Francia Jacques Demy
  • Catherine Deneuve, Anne Vernon, Nino Castelnuovo, Ellen Farner, ...
9
La cosas de la vida (por Jacques Demy)
"Canto al amor
para decir que ahora que te he encontrado
todo es sol y camino
que quiero cantar".
(Traducción de Canto l' amor de Lluis Llach).

Parte I: La partida.

Geneviève y Guy son dos jóvenes tortolitos que se pasan el día cantándose que se aman. Viven en un mundo de colorines, bello, alegre, maravilloso, donde la lluvia no es más que una excusa para acurrucarse en un paraguas cherburguiano de color pastel mientras hablan de planes de boda y de sus futuros hijos.

Pero el destino frustra sus sueños cuando él debe marchar al servicio militar en Argelia. Desesperados, se juran amor eterno, y, entre lágrimas, prometen esperar a su reencuentro.

Cuando se es joven, dos años es una eternidad.

Parte II: La ausencia.

Geneviève está sola. Los colores se vuelven chillones y amenazan con ahogar la esperanza de la joven. Porque cuando te mueres de amor, la enfermedad te debilita con la rapidez del fuego que te quemaba al principio, cuando reinaba la felicidad.

Roland es un buen hombre. Quiere a Geneviève con todas sus circunstancias, y quiere cuidarla. Maman, madame Emery, es ligeramente ridícula, pero en el fondo quiere que su hija sea feliz.

La vida es la que manda, y se vive día a día.

Parte III: El regreso

Los colores destiñen, y se vuelve sucios y lóbregos. Guy está triste, melancólico, amargado, y el paso del tiempo se ha detenido sobre su persona. Cada rincón, cada bar, cada estación de tren le recuerda a su amada.

Madeleine es una buena chica, que desea compartir su vida con él. Una vida apacible y tranquila.

La aceptación de la realidad es inevitable.

* Lentamente llegamos al final.

Es difícil comprender cómo una película como ésta puede ser tan bella. Pastelosa y cursi, rozando lo hortera, pero es difícil no dejarse conquistar por esta historia de amor tan corriente, tan tópica, que precisamente te enamora por eso, nacida de la suma de un guión sin fisuras y un trabajo musical de Michel Legrand impecable.

Bravo por Jacques Demy, por arriesgarse, y por reflejar las vivencias de la gente corriente. Por saber dirigir a la perfección, manteniéndote dentro todo el metraje. Por saber combinar los trajes con las paredes del decorado.

Por llenar de color un mundo gris. Tengo ganas de tararear.
[Leer más +]
37 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil
Las vidas posibles de Mr. Nobody
Las vidas posibles de Mr. Nobody (2009)
  • 7,3
    39.738
  • Bélgica Jaco Van Dormael
  • Jared Leto, Sarah Polley, Diane Kruger, Linh Dan Pham, ...
7
Un mundo donde follar y amar
No quiero vivir en un mundo donde el sexo y el amor están de más.

Delirante película ésta de Jaco Van Dormael. Bajo el manto de la ciencia-ficción y la fantasía, estamos ante una rayada mental que trata diversos aspectos filosóficos: la entropía, la teoría del big bang, el efecto mariposa, el libre albedrío, la teoría del caos o la existencia de Dios -con chiste final-, entre otras. Estamos en un mundo en el que los hombres son inmortales, y por tanto, el sexo, al no ser necesario para la reproducción, ha terminado por ser obsoleto. Pero el anciano Nemo pertenece a un mundo en el las personas follaban sin parar, y se enamoraban.

Un niño que se ve en la tesitura de elegir a uno de sus padres, ante su separación. Nemo Nobody va “rememorando” todas sus posibles vidas, resumidas en tres matrimonios. Difícil tarea la de hilvanar un embrollo de situaciones, de azar, de decisiones tomadas en el instante, pero al director no le sale mal la jugada. Entre la pedantería y la fascinación, entre flashbacks y flashforwards, estamos ante una obra de culto, aunque no cale lo suficiente como para ser amada u odiada.

A destacar la imaginería visual que traduce todos esas preguntas existenciales en escenas como el viaje a Marte o el limbo de donde vienen los bebés. Sencillas pero intensas las historias de amor, ya sea filial o de pareja. Interesantes los momentos cómicos -la figura del periodista, el guiño a lo Monty Python en la recta final-, y un casting realmente acertado. La irracionalidad de algunos pasajes puede sacar al espectador de una trama que le desconcierta.

La verdad es que engaña a primera vista. No se trata de un thriller de ciencia-ficción, ni una serie de acción desenfrenada. Más compleja que Olvídate de mí, más apasionante que La fuente de la vida, y más trascendente que El efecto mariposa, pero con el mismo propósito. Hacer pensar.

Un galimatías para quien tenga ganas de desentrañarlo.
[Leer más +]
27 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
La divertida noche de los zombies
La divertida noche de los zombies (1988)
  • 5,2
    1.480
  • Estados Unidos Ken Wiederhorn
  • James Karen, Thom Matthews, Michael Kenworthy, Marsha Dietlien, ...
6
Declaración de amor III (a la caspa)
Porque ya es hora que declare mi amor por el cine cutre y casposo. Especialmente si es ochentero, gamberro, divertido... y salen zombies. Y la elegida es la saga del regreso de los muertos vivientes, y en concreto, ésta, la secuela. Tan divertida como la primera, mantiene por igual sangre, gruñidos y mucha autoparodia.

Unos misteriosos barriles caen de un camion del ejército cerca de un cementerio abandonado de un pequeño pueblo... y accidentalmente, dos ladrones de tumbas inhalan ese vapor que puede convertir a los vivos en zombies. Un niño de 12 años, su hermana mayor, un instalador eléctrico y un alcoholizado doctor tendrán que luchar contra los zombies para evitar que sigan comiendo cerebros y aliviar así el dolor de estar muertos.

A pesar de una historia netamente repetitiva e irregular y un humor algo primario, la película merece la pena por la cantidad de carcajadas que provoca. Actores que compiten por ver quién pone la expresión más oligofrénica y soltar la burrada más absurda (ojo al doctor, impagable), zombies que saben hacer chistes, situaciones delirantes, punkies en pelotas, buena banda sonora, efectos especiales bastante aceptables y... un pedazo de homenaje a Michael Jackson.

"Zombies obsesos buscan sabrosos sesos"... “Tengo la sensación de haber pasado ya por esto, como si lo hubiera soñado”... ¡Es que ya lo has pasado! Y ya puedes destrozar a los zombies, que no se van a morir. Vienen con mucha marcha.

Que me encantan los 80 y el cutrerío. Qué mejor que ver una de estas con los amigos. A mis incondicionales compañeros de caspa.
[Leer más +]
12 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
El republicano
El republicano (2006)
  • 3,6
    490
  • Estados Unidos David Arquette
  • Thomas Jane, Courteney Cox, Jaime King, Richmond Arquette, ...
2
La quiniela del asesino
Un comienzo desternillante, un asesino con máscara de Ronald Reagan, hippies, tetas, hachas, delirios psicotrópicos, desmembramientos... la cosa promete. Unas cuantas risas, cuatro tópicos mal mezclados, un poco de sangre y ya tenemos la típica peli de amiguetes que entre porro y porro se ponen a filmar. Queriendo hacer algo decididamente cutre, pero de culto.

Chistes de fumeta motivado ("Just Say No"... ¡Nooooooo!, "Ronnie" estrechándole la mano a un hippy para luego darle un hachazo, etc.), estética cutrona (planos subjetivos con cámara en.. hacha, superposiciones y efectos digitales) y un reparto repleto de cameos conforman una película ideal para ver a las 3 de la mañana con los colegas, mientras juegas a adivinar quién será el asesino, y quien la siguiente víctima.

La verdad, no sé qué se metieron David Arquette y el resto del equipo durante el rodaje, pero debía ser una mierda bastante potente. Pero oye, seguro que se lo pasaron genial, y ese es el espíritu. De la caspa.
[Leer más +]
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cielo amarillo
Cielo amarillo (1948)
  • 7,5
    1.839
  • Estados Unidos William A. Wellman
  • Gregory Peck, Anne Baxter, Richard Widmark, Robert Arthur, ...
9
Cielo agreste
Un grupo de forajidos se adentra en el desierto huyendo tras atracar un banco en una ciudad fronteriza. Cuando todo parece perdido, llegan a una fantasmagórica ciudad abandonada, donde encuentran a un viejo buscador de oro y a su joven y atractiva hija… y un montón de oro. Estamos apañados.

Dinero y mujeres. Las dos cosas que un hombre renegado, sumido en la miseria, desea con todo su ser.

Pero no olvidemos que una mujer con un buen par, que ha crecido sola y, sabiendo que no es nada fácil tumbarla -aunque Gregory Peck ya lo hubiera conseguido-, también desea a los hombres.

Y William A. Wellman lo vuelve a hacer. Otro western de viaje moral de unos personajes de vuelta de todo. Es difícil hacer un western atípico que contiene todos los elementos arquetípicos del género: forajidos, tiroteos, peleas a puñetazo limpio, duelos, indios y mucho whisky. Que cuando estás perdido en el desierto, no sirve de nada. Pasiones salvajes: codicia, venganza, afán de poder, odio, deseo. La ciudad fantasma, opresiva y asfixiante, no es más que el reflejo de los propios personajes, que acaban fundidos en la (auto)destrucción de sí mismos, enredados en una cruenta lucha fratricida. Sin idealismo ninguno. Sin retorno alguno.

El cuidado de cada detalle, la sutilidad en las reacciones de los personajes, la genialidad de cada encuadre, cada diálogo, es una constante en Cielo amarillo: la secuencia del comienzo en el bar, tan similar a la Incidente en Ox Bow, con los vasos pasando mientras todos mantienen fija la mirada en la muchacha del cuadro. El amago de violación, intensísimo. La pelea en el riachuelo, repleta de tensión. Y el primer beso de verdad, una maravilla de claroscuros. Y es que la fotografía de Joe MacDonald es sencillamente extraordinaria.

Y Anne Baxter. Destila sensualidad por los cuatro costados, rodeada de tanto hombre sudoroso y acuciante, para bien y para mal. Imposible ser un marimacho con ese rostro.

Cielo Amarillo es una ciudad seca, como los forajidos. Regada por un manantial de agua, como Mike.
[Leer más +]
28 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
Camino a la libertad
Camino a la libertad (2010)
  • 6,5
    14.261
  • Estados Unidos Peter Weir
  • Jim Sturgess, Ed Harris, Colin Farrell, Saoirse Ronan, ...
7
(Demasiada) Épica
Parafraseándome a mí misma, diré que éste no es mi Peter Weir de Picnic en Hanging Rock. Es el Peter Weir de los 130 minutos repletos de épica epopeya. Efectivamente, estamos ante dos horas de hombre vs. naturaleza sin tregua. Tanto, que llega a empachar. Pero no importa.

Sumemos la cuidada fotografía de los chicos de National Geographic con el pulso narrativo del director australiano y obtendremos un peliculón sobre la lucha por la supervivencia y la libertad. Adelante, siempre adelante, kilómetro a kilómetro, tormenta tras tormenta. Lástima que no termine de calar; en esta historia basada en hechos reales, dramatizada sin perder ese imprescindible toque documental, no cabe la magia.

No obstante, Peter Weir sabe darle a la película su tono, más allá de los bellos paisajes. El arranque es perfecto. Una vez comenzada la huida, la búsqueda del camino nos deja detalles como la búsqueda de los puntos cardinales, el paso en el lago helado o la búsqueda incansable de agua, o algo que se le parezca.

El contraste entre la hostilidad de la vida y la dulzura de la muerte, tratada así quizá por la intencionalidad de alegato-libertad, no termina de emocionar como debería. Tampoco ayuda que a veces, una historia sobre la condición humana, repleta de personajes complejos y diálogos bien montados, se vea empequeñecida ante tanta épica apabullante.

"Vuestra cárcel no serán nuestros grilletes ni alambradas, sino Siberia". La atmósfera de la película no envuelve ni subyuga. Directamente te aplasta. Sentir que el frío de Siberia te cala los huesos, el apabullante calor del desierto, la inmensidad de la arena, los pies hinchados, la sed, la ceguera... incluso más que los personajes.

Camino a la libertad es una película que sabe hacerme sentir muy pequeña. Y no es poco.
[Leer más +]
73 de 83 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ivan Vasilievich cambia de profesión
Ivan Vasilievich cambia de profesión (1973)
  • 6,4
    184
  • Unión Soviética (URSS) Leonid Gaidai
  • Aleksandr Demyanenko, Yuriy Yakovlev, Leonid Kuravlyov, Natalya Krachkovskaya, ...
5
Rusada con encanto
Porque si existen las españoladas, las italianadas, las francesadas... ¿por qué no las "rusadas"?

Benditas risas (hasta las lágrimas) que nos hemos echado con una de las películas más populares (más de 60 millones de espectadores) de la historia del cine soviético. Si es que en el fondo, los rusos eran unos frikazos. Imposible abordar con seriedad una película cuya secuencia de productora es un hombre rodeándose la cabeza con el brazo y asustado por su propia mano.

Pero cuando es la propia película la que es incapaz de tomarse en serio a sí misma, es mucho más fácil dejarse llevar. Tras un comienzo un pelín soso (para introducir la historia), el despiporre es total. Mareo y psicodelia visual-narrativa a mansalva, música propia de una película con Alfredo Landa, miradas al espectador, cámara rápida y gestualidad exagerada. Benny Hill era un aficionado comparado con estos rusos.

Imposible enumerar los chistes: la interminable persecución de los "demonios" en el castillo del zar; las reverencias de la embajada sueca, el desfile de las tropas rumbo de Crimea o los números musicales de la orquesta real, que amenizan banquetes repletos de caviar. Humor visual, infantil, tonto, sin aditivos: 100% humor.

"Gracias por la atención prestada". Ha sido un placer.
[Leer más +]
16 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
I Want You
I Want You (1998)
  • 6,0
    900
  • Reino Unido Michael Winterbottom
  • Rachel Weisz, Alessandro Nivola, Labina Mitevska, Luka Petrusic, ...
7
Pasión
Michael Winterbottom intentaba revolucionar, allá por 1998, el panorama británico con esta muestra de cine independiente y libre, salpimentada con sexo de alto voltaje filmado con una estética muy personal. Aquí no hay racionalidad; sólo destellos de los sentimientos que huelen a tragedia.

La historia está narrada desde el punto de vista de Honda, adolescente que, mudo tras la muerte de su madre, se dedica a grabar conversaciones ajenas, hasta que se encuentra con Helen, una peluquera -vaya la fijación que tiene Winterbottom con las peluqueras- de mirada entre melancólica y desesperada, que no para de discutir con su novio. Los diferentes personajes van campando por la pantalla hasta que aparece, casi sin avisar, Martin, ex novio de Helen… que ha vuelto para recuperarla. Aunque acabe de salir de la cárcel por haber matado al padre de ella.

I Want You es una declaración de principios desde su mismo título. Te quiero ahora mismo en este mismo lugar. Defender la pasión como uno de los elementos fundamentales a la hora de conocer a una persona, y como génesis de la atracción, es muy arriesgado. Winterbottom nos habla de un amor que debe ser denso, y que está irremediablemente unido al sufrimiento. Los personajes caminan ciegos a la autodestrucción, mientras sus vidas se convierten en un poema maldito. Y esa es su belleza, aunque a muchos no les bastará para que ésta sea una buena película.

El tono narrativo es descarnado, brutal, epidérmico, sensual. La narrativa visual de Winterbottom, rompedora y moderna, se basa en un juego de contrastes de luz sorprendentes, y de unos planos que se limitan a dejar que los personajes se coman desasosegadamente la pantalla. Los azules de la piscina, los amarillos de la playa, los rojos de las intenciones, intensísimos y, sin embargo, sombríos, son los colores ideales para un ejercicio de introspección marcado por los instintos. Su artífice, Slawomir Idziak, autor de la fotografía de Azul.

Un último apunte: La canción de Elvis Costello da nombre a la película. Sencillamente brutal.

Amores de una vida rotos, plomizos, obsesivos e hirientes. Imposible olvidar la mirada de Rachel Weisz.
[Leer más +]
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Innocence
Innocence (2004)
  • 6,2
    812
  • Francia Lucile Hadzihalilovic
  • Zoé Auclair, Bérangère Haubruge, Lea Bridarolli, Marion Cotillard, ...
8
Como un torrente
La etereidad de Picnic en Hanging Rock, pero con espíritu propio. La francesa Lucile Hadzihalilovic nos presenta una obra delicada y fascinante, sobre un grupo de niñas atrapadas en un colegio en mitad del bosque… del que no se puede salir. Sin explicaciones, nos adentramos en un mundo de fantasía que asusta por la profundidad de lo que parece y no parece real.

Como dato, la historia está basada en la novela de Frank Wedekind “Mine-Haha” (1888), que significa “aguas que ríen”, en un dialecto nativo. En efecto, el agua domina gran parte del metraje -especialmente en la apertura y en la conclusión-, creando un simbolismo de una fuerza aterradora. El agua como torrente incontrolable, que cobrará todo su sentido conforme profundicemos en este mundo onírico.

El lazo rojo, el de la inocencia. Iris tiene 6 años y se siente perdida. Echa de menos a su hermano, pero pronto encuentra refugio en sus compañeras. Se asoma al mundo y vemos el mundo a través de unos ojos abiertos como platos. La sensación de no saber nada del mundo que nos rodea. Una larva que acaba de nacer.

El lazo azul, el del inconformismo. Alice quiere ser diferente. No quiere saber, quiere vivir. Por eso se esfuerza por buscar su vía de escape: la danza. Sabe que si resulta elegida por la fundadora del colegio, podrá escapar del único mundo que ha conocido. El anhelo, el deseo. Los sueños. Una larva atrapada en su capullo.

El lazo violeta, el de la madurez. Bianca tiene un secreto, junto con el resto de niñas mayores, con las que sale cada noche, en busca de una mirada, de una atención. No sabe lo que la espera, pero sabe que los cambios van a llegar… y será pronto. La confusión natural. La levísima coquetería. La ninfa que se esfuerza por salir torpemente de su letargo.

La puesta en escena es una obra de arte. Los colores, los objetos, los detalles, todos encierran un significado que no pasa desapercibido. La película encierra múltiples lecturas e interpretaciones. Las actuaciones, tanto de las niñas como de las dos enigmáticas maestras -sublime el momento en que Marion Cotillard rompe su máscara-, asombran por la naturalidad y realidad que desprenden.

Pero lo mejor es el final. Una escena maravillosa en la que irrumpe, por fin, el elemento que se había echado en falta en toda la película*. La sexualidad menos sexual, menos violenta, menos visible, menos cruda de la historia del cine, pero terriblemente explícita, en concepto y en sugestión. Porque habría sido terrible estropear ese momento.

Consejo a los navegantes: esta es una película para sentir y soñar, y también para pensar. Pero sin prejuicios: imágenes que ilustran conceptos.
[Leer más +]
11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Las mejores intenciones
Las mejores intenciones (1992)
  • 7,6
    2.769
  • Suecia Bille August
  • Samuel Fröler, Pernilla August, Max von Sydow, Ghita Norby, ...
8
Entre miradas
Cuando el amor no es locura, no es amor. (Pedro Calderón de la Barca)

Ni contigo ni sin ti.

A mucho amor, mucho perdón.

Allá los ojos se van donde los amores están. Henrik y Anna se hablan con la mirada.

Sumemos el guión biográfico de Bergman y la medida dirección de Bille August y obtendremos 3 horas de una intensidad emocional aplastante. Si bien la disección familiar de Bergman, dura y minuciosa, es la clave de la película, August no molesta con la profusión de primeros planos y la realización arquetípica, un pelín televisiva -la acumulación de hechos, inevitable conociendo los orígenes- es el contrapunto perfecto a los sabios diálogos que bucean en la memoria. Destacan las interpretaciones y una fotografía muy cuidada.

El primer tramo de la película es muy bello, y el ritmo parsimonioso se rompe de repente en la última escena, muy intensa. Entre medias, las sombras y la penumbra que crean una atmósfera muy gris, donde ni siquiera el amor puede terminar de iluminarla. Henrik y Anna viven en un mundo lleno de luz y tinieblas. Entre amargura y resignación, la mediocridad sombría de él y el desilusionado dolor de ella, y determinación a no reconocer que las madres son sabias.

Nos gustaría creer que las mejores intenciones bastan.
[Leer más +]
11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Bright Star
Bright Star (2009)
  • 6,1
    2.697
  • Reino Unido Jane Campion
  • Abbie Cornish, Ben Whishaw, Paul Schneider, Thomas Sangster, ...
8
Una sensación de ahogo
De felicidad e infelicidad.

Estrella brillante, si fuera constante como tú,
no en solitario esplendor colgada de lo alto de la noche
y mirando, con eternos párpados abiertos,
como de naturaleza paciente, un insomne Eremita,
las móviles aguas en su religiosa tarea
de pura ablución alrededor de tierra de humanas riberas,
o de contemplación de la recién suavemente caída máscara
de nieve de las montañas y páramos.
No, aún todavía constante, todavía inamovible,
recostada sobre el maduro corazón de mi bello amor,
para sentir para siempre su suave henchirse y caer,
despierto por siempre en una dulce inquietud,
silencioso, silencioso para escuchar su tierno respirar,
y así vivir por siempre o si no, desvanecerme en la muerte.

Bright Star no es una poesía de John Keats. Es un retazo de ese sentimiento amoroso que algunos no llegarán a comprender. Puntada a puntada, el amor es placer y dolor, generosidad y egoísmo, es cotidiano y extraordinario, dulce y amargo, fugaz y eterno. Un instante, para toda la vida.

Jane Campion ha conseguido una película que, siendo muy clásica y arquetípica, esconde muchos contrastes. La frialdad de los amores victorianos, que a la vez esconde una pasión muy contenida pero palpable. O la bendita mediocridad del campo que a la vez esconde personalidades complejas. Personas sencillas capaces de ir más allá de las convenciones e historias de una época... pero en ella. Todo esto, por medio de un guión con buen ritmo, una estética visual preciosa y una historia sin alardes. Y el cuidado, cariño y delicadeza por cada detalle.

Y es que no decae nunca. Los primeros escarceos, las primeras miradas, los primeros momentos de desconcierto. La dificultad de expresar en palabras, los mensajes de amor, las mariposas, el dolor por la parquedad de la última carta... el motivo más nimio. O el momento cumbre de pasión: los besos en el río. Y lo es. Dejemos a un lado la figura del creador y de la musa. Centrémonos en disfrutar y sufrir el amor. Me pregunto si somos capaces de reconocernos en ellos.

Muy pocos saben engañar y transmitir algo que no se siente y vive.
[Leer más +]
23 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
Origen
Origen (2010)
  • 8,0
    154.440
  • Estados Unidos Christopher Nolan
  • Leonardo DiCaprio, Joseph Gordon-Levitt, Ellen Page, Ken Watanabe, ...
7
No podemos tener la certeza de que lo que experimentamos es la verdadera realidad
Siempre he comulgado con las ideas escépticas. Así de entrada, la película gana puntos.

Origen juega con dos temas básicos: el mundo de los sueños y el subconsciente y la vieja fantasía de poder dominar la mente humana. Curiosamente, el primer mundo está mucho más logrado que el segundo... aunque sea a costa de tirar por la borda toda la imaginería onírica existente añadiéndole una visión tecnológica-(pseudo)científica. Porque manipular en la mente humana es más difícil de imaginar. En cambio, es muy fácil entrar en el mundo que nos propone Nolan. Es casi crear desde cero... la propia película te lo dice.

No se puede negar que la película es muy entretenida. A una idea vieja se le da una vuelta de tuerca y la convierte en original. Capas y más capas de cebolla aceptablemente bien armadas, giros coherentes, sorpresas que jugamos a adivinar y mucha chicha. Es fácil entender lo que propone Nolan al nivel más básico porque se inventa completamente ese mundo de los sueños. Son sus reglas, son sus trampas. De ahí tanta explicación.

Para bien o para mal, Nolan no te da un puñetero momento de respiro. Acción, más acción, giros, más giros, diálogos, más diálogos. Y cansa, mucho. Echo de menos al Nolan más infravalorado, el de Insomnio, el que creaba un ambiente lóbrego, tenso y asfixiante, mejor que tanta espectacularidad.

Pero... tiene valor, aunque Nolan tampoco termine de arriesgar. Aunque no lo parezca, no es tan fácil crear un blockbuster que no sea un calco de películas anteriores. Y que eso tampoco la convierte en la película del siglo. Y por eso entiendo perfectamente tanto a los fans como a los detractores, aunque me sitúe más cerca de uno de los lados de la línea.

Pero la verdad es que me lo he pasado bien viéndola. Somos como el personaje de Watanabe. Turistas en un sueño. Espectadores puros. Y nosotros también podemos imaginar, que es la esencia del cine.
[Leer más +]
20 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
Secretos y mentiras
Secretos y mentiras (1996)
  • 7,7
    13.656
  • Reino Unido Mike Leigh
  • Brenda Blethyn, Timothy Spall, Phyllis Logan, Marianne Jean-Baptiste, ...
8
La familia es un asco
El culebrón más vil. Y lo peor es que es buena.

Mike Leigh nos cuenta un dramón familiar centrado en una extraña adopción, que a su vez desarrolla el tema de la búsqueda de las raíces, del autoconocimiento y del entendimiento de los otros. De la capacidad de amar de unos y la necesidad de paliar la soledad de otros. Del miedo y de la complejidad del ser humano. Su método es ir armando las situaciones y los diálogos de la película de la mano de los actores, que se adentran en terreno inseguro (ya que cada uno sólo conoce su parte del guión), lo que da a la película un halo de honestidad incuestionable.

La emoción de unas cuantas historias que se cruzan se refleja en unas actuaciones exageradas al máximo y chillonas, pero es que no podía de ser de otra manera; así son las discusiones más hondas. Y la película alcanza su más alto grado de excelencia en la explosión final, impresionante, con un grupo de actores maravillosos, ajados y desteñidos, que le dan sentido al método de la improvisación.

Lúgubre, escandalosa, testimonial, que hurga en las tripas y/o el corazón, depende de dónde tenga cada uno la sensibilidad. Puede hacer mucho daño. Porque hay dos opciones después de ver esta película: correr a abrazar a tu familia o mandarles a tomar viento.
[Leer más +]
33 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil
La balada del soldado
La balada del soldado (1959)
  • 7,6
    1.220
  • Unión Soviética (URSS) Grigori Chukhrai
  • Vladimir Ivashov, Zhanna Prokhorenko, Antonina Maksimova, Nikolai Kryuchkov, ...
9
El viaje hacia casa
Alyosha es un joven soldado ruso que recibe unos días de permiso como premio a su heroica actuación en la batalla. Ese tiempo, lo emplea para ir a visitar a su madre y en el trayecto en tren conoce a la joven Shura de la que se enamora. Sencilla historia para una película encantadora.

Profundizando: Aloysha tiene 19 años y fundamentalmente es un buen chico. Se preocupa por el bienestar de su familia, ayuda a aquel que se cruza por su camino y, como buen ruso, sirve a su patria en tiempos de guerra. Es un héroe, aunque sea por casualidad. Por el camino, se encuentra a Shura, una jovencita rusa, ¡y vaya rusa!. Una aparición estelar: una mirada cautelosa, despojo de unas pocas ropas, una trenza larguísima y una pierna enfundada en una media. En dos segundos, la hermosísima Zhanna Prokhorenko te enamora.

Tres historias: el tullido por la guerra que se resiste a volver a casa por miedo; el camarada que encarga a nuestro protagonista que le lleve un regalo a su mujer, y por supuesto, Aloysha y Shura. Las dos primeras, en un principio similares, contrastan los devenires dispares que la guerra causa en las relaciones. La tercera, amor juvenil retratado con mucha dulzura y honestidad. El cuarto, pero no de propina: el amor entre madre e hijo.

Lejos del tono propagandístico de otras producciones, La balada del soldado se centra en una gran variedad de emociones: infidelidad, lealtad, esperanza, tragedia, desilusiones y cómo no, amor, aunque la atmósfera bélica esté siempre presente. A Aloysha no le importan las medallas, lo que quiere es ir a ver a su madre. A los ciudadanos rusos tampoco les importa en exceso cómo va la guerra, lo que quieren saber es que sus hijos y maridos están a salvo. Y se agradece. Es la meditación sobre la guerra más humana: drama, romance, toques de comedia... pero sobre todo, sinceridad, intimismo y poesía.

Técnicamente la película es una maravilla. Una imaginería visual asombrosa. Desde el plano de inicio hasta el final, pasando por las escenas bélicas, los momentos amorosos, el ir y venir de los trenes, los primeros planos...

Definitivamente, los rusos no sólo sabían de cine. También de amor.
[Leer más +]
13 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil