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Elevándose hasta el cielo alcanzando lo más alto
'Doctor Who' hace historia con el que podría ser el mejor capítulo de sus más de 50 años de serie, pero sobretodo, sin duda alguna, el más arriesgado.

Steven Moffat, responsable de los episodios más extraños y de mayor calidad de la ficción, ha sido el encargado de escribir esta maravilla y es que tras arrasar con 'Blink' en 2007 y triunfar con otras historias como 'The Girl in the Fireplace', 'Silence in the Library/Forest of the Dead' o 'Listen', se supera a sí mismo y nos trae 'Heaven Sent', el penúltimo capítulo de la ya de por sí magnífica novena temporada de 'Doctor Who'.

¿Qué es lo que destaca en este episodio? Peter Capaldi, intérprete del 12º Doctor se queda solo, no tiene ni a su compañera Clara Oswald (Jenna Coleman) ni a ningún personaje secundario a su lado, sólo a un monstruo que le persigue a lo largo de los 55 minutos de duración. Es el único que tiene diálogo, es el único personaje que está.

Es Capaldi, quien con su enorme talento y carisma hace que este episodio se eleve a lo más alto de la historia de la televisión, está soberbio en el papel y hace que conectes con todas las emociones que vive a lo largo del capítulo.

Es Moffat, que se supera a sí mismo con un guión sensacional y hace lo mejor posible para llevar una vez más a 'Doctor Who' al Olimpo de lo mejor de la televisión. Él ha arriesgado con una aventura de lo más extraña y psicológica pero que en ningún momento se hace pesada.

Mención especial también para el montaje y la banda sonora que esta vez han estado espectaculares y nos han introducido aún más adentro del capítulo.

Steven Moffat y Peter Capaldi, entre los dos, han construido esta joya televisiva que ha marcado un antes y un después en la historia de 'Doctor Who', no falla en ninguno de los aspectos, sus 55 minutos de duración se pasan de un suspiro. Una auténtica maravilla de episodio, tensión y emotividad a partes iguales. 'Doctor Who' en estado puro.
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26 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Una obra de arte
Con mayúsculas. Sin embargo, es una pena que quienes no hayan visto ningún episodio de Doctor who puedan no llegar a entenderlo o apreciarlo como se merece.
Moffat (el guionista) me vuelve a sorprender y ha creado un episodio redondo. No le encuentro ningún fallo y se suma al creciente número de episodios imprescindibles de doctor who.
Peter Capaldi lo hace cada vez mejor y se está convirtiendo en mi actor favorito que haya interpretado al Doctor.
La música, que en ningún episodio me ha llamado la atención, en éste ayuda a crear la ambientación y es perfecta.
Es por eso que no sólo recomiendo este episodio, sino toda la serie porque cuando menos te lo esperas encuentras un episodio que merece, y mucho la pena.
Imprescindible.
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
Es la cosa mas friki, aburrida e insufrible que recuerdo haber visto en mi vida!
Vaya ladrillo más infumable me han endosado, en fin.

No es tanto que lo que haya presenciado en los 37 de 53 minutos de duración...

~ [(tuve que parar, porque sentía que mi cerebro iba a estallar; me estaban empezando a temblar las manos y los párpados y a ver si me iba a dar un ataque de esquizofrenia o de algo antes de poder terminar de ver esto). Soy un espectador bastante entregado, pero ante el cometido y mi vida, esto último aún sigue cotizando un poco por encima dentro de mi bolsa de valores.]

... haya sido una soberana gilipollez, que eso me puede dar absolutamente igual, sino que el problema reside en que es jodidamente soporífera. Pero un ladrillo de unas proporciones que no os podéis ni imaginar. Absolutamente infumable, vamos.

Pasando de lado de la cutre y tortuosa estética de telefilme casero, lo que se ve en pantalla es una mierda muy grande, hablando en plata. Das por sentado que es un tío que está tarado; tú te das una vuelta por Gran Vía con ese o entras a tomarte algo, y te mirarán raro, al que le persigue una especie de criatura maligna. Ojo, independientemente de mi "ignorancia" en lo que al tema de la serie esta se refiere, es un argumento digno de una obra maestra, nunnnca esbozado antes en otro capítulo de una serie sobrenatural y menos aún en una pantalla de cine. Cuando parece que va a morir, pasa una cosa muy rara y aparece en una sala en la que hace algo por evitar su muerte, usando unos conceptos... que solo podrían gustar a alguien muy muy muy friki.

No para de decir cosas raras, de hablar solo y de soltar paridas para el deleite friki. Le habla a un cuadro de una piba a la que debe de tener como musa, pero que ahora está muerta, como pidiéndola consejo. Y ahí es cuando me pregunto, si todo esto no será en realidad una fantasía erótica para frikis, pues está claro que entre el tío y 'la foto del cuadro' hay una relación... muy especial, por así decirlo. Vamos, que no me imagino en su sano juicio hablarle a un cuadro y menos de la manera de la que lo hace él, con unos términos tan raros además... pero los frikis lo ven como un acercamiento muy cercano y muy íntimo al sexo femenino...

En fin, que tanto el Doctor este, como los guionistas de este zurullo se deben de haber escapado de un tanatorio mental. Y lo cierto es que lo que han hecho es motivo de más de de sobra como para volver a encerrarlos de vuelta a todos en el psiquiátrico.

No veáis esto bajo ningún concepto. Ni se os ocurra, por dios bendito os lo ruego.
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2 de 56 usuarios han encontrado esta crítica útil
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