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6
La duda.
336/06(14/10/09)Interesante tour de forcé entre dos grandes actores franceses, Lino Ventura y Michel Serrault, en el que también participa la cautivadora Romy Schneider, la cinta rezuma aire teatral, pues como escenario se pasan casi todo su corto metraje en una habitación, y apenas aparecen actores. La historia transcurre la noche de fin de año en la que un notario, Emile Martinaud (Michel Serrault), es interrogado duramente por el Inspector Antoine Gallien (Lino Ventura), pues es el máximo sospechoso de la violación y asesinato de dos niñas, comienza siendo un trámite hasta convertirse en un despiadado interrogatorio, en el que Emile empieza defendiéndose a base de ironía para conforme pasa el tiempo tornar a un despiadado juego sobre la verdad y la duda. Lino y Michel consigue mantener la atención del espectador a base de la fuerza de sus trabajos que es lo mejor sin duda, en un argumento que si no fuera por ellos caería en lo anodino. Recomendable a los que gusten de duelos de grandísimos actores. Fuerza y honor!!!
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16 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Muy interesante film francés de intriga
Muy interesante film francés de intriga, muy bien realizado e interpretado, gracias a un medido guión donde los diálogos, fundamentales en una película donde el interrogatorio a un sospechoso es la principal baza, son excelentes y denotan una inteligencia fuera de toda duda. De todas formas no es un guión original, sino que está basado en la novela "Brainwash", de John Wainright.
No hace demasiado, hace siete años, en el año dos mil, se realizó un no muy redondo film basado en dicha novela. Tenía como título "Bajo sospecha" y estaba interpretada por Gene Hackman y Morgan Freeman.
Aquì los papeles principales los llevan Lino Ventura, soberbio actor italiano emigrado cuando era niño a Francia y descubierto por Jean Becker cuando competía en lucha libre, y por el reciementemente fallecido Michael Serrault, que con este papel conseguiría el César francés.
El ritmo es impecable, yendo de menos a más, según se van descubriendo particularidades de la vida familiar del sospechoso.
Tiene la duración necesaria y la intriga está bien llevada.
No se puede decir que haya demasiado suspense por cuanto, al menos yo, ya intuía algo del final, pero sí que la aparición de la siempre maravillosa Romy Schneider, le da un aire de fatalidad a la historia, a la vez que la impregna de una profunda tristeza.
"Arresto preventivo" es una película de calidad, que se debe ver tranquilo, para así degustarla mejor y sacarle sus innegables virtudes cinematográficas.
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14 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La sospecha, la culpa y la verdad
En alguna ocasión anterior he apuntado que a veces, en el Cine, menos es más, y creo que esta película lo ilustra a su manera, siendo además un soberbio ejemplo de progresión dramática y de posibles lecturas, lo que se aprecia no sólo en el desarrollo de su argumento, sino también en su muy definida factura.

El filme arranca en nochevieja bajo el signo de la rutina que se desarrolla en una comisaría (esto no es ningún contrasentido; pocas noches más rutinarias y previsibles que estas), que vive las últimas horas del año entre festejos y los naturales incidentes, como triviales robos de coches y demás. No obstante en una de las salas comienza un interrogatorio que, aunque inicialmente no parece cosa de gran importancia, paulatinamente va revelando una gravedad mayor, pues al cabo de un rato descubrimos que el respetable notario Martinaud, que se sienta frente al inspector Gallien, es sospechoso de la violación y asesinato de dos niñas.

Casi toda la película transcurre en el interior del despacho en el que se desarrolla el interrogatorio, y sólo saldremos de él en un par de ocasiones (antes del final), acompañando al inspector; por lo demás, la continuidad narrativa permanecerá inalterada, con la salvedad de algunos flashbacks (casi todos breves, simplemente planos fijos que ilustran un recuerdo, si bien hay uno, introducido por la esposa del notario Martinaud, que es más largo, siendo clave para el argumento). El acierto de esta planificación estriba en que enfatiza que es en ese concreto lugar donde se va a esclarecer, y por tanto a establecer, la verdad sobre el doble asesinato. Sin embargo, a menudo que transcurren los minutos, el espectador no puede dejar de notar que las vagas explicaciones de Martinaud, junto con las incómodas preguntas del inspector, lejos de permitirle introducirse en el aspecto criminal o policiaco, abundan cada vez más en las intimidades matrimoniales y personales del sospechoso. Esto, que podría considerarse una desviación respecto del argumento central, no lo es, por cuanto el desarrollo de los acontecimientos acabará mostrando que precisamente lo accesorio es a veces lo principal, la verdad que lo explica todo.

Conforme transcurre la película el notario se nos muestra más acorralado por sus inexactitudes, al tiempo que el inspector parece asentar cada vez más sus sospechas, que ya eran grandes desde el principio; pero sigue faltando una prueba, y será precisamente la aludida situación matrimonial de Martinaud -un matrimonio que ya no es tal, pues apenas hay relación entre ambos cónyuges- la que venga a proporcionarla, apareciendo en escena la esposa del notario, en el que es, sin duda, uno de los fragmentos más notables del filme. Y es que la esposa será clave a la hora de construir "la verdad", puesto que, aparte de alguna posible evidencia material, será su conversación con el inspector la que, por medio del anteriormente referido flashback, introduzca el factor de culpabilidad que faltaba.

Todo el tramo final de la película gira en torno de este círculo que conecta la sospecha, la culpa y la verdad, y lo hace con una sutileza poco frecuente, hasta el punto de sugerir en el espectador interesantes reflexiones acerca de cómo se construyen las certezas y los relatos, y cómo las personas se adaptan o asumen voluntariamente el papel que se les adjudica en ellos.

Rodada casi enteramente en interiores, destacan los parsimoniosos desplazamientos de cámara y los movimientos de los intérpretes, que aligeran el estatismo de la puesta en escena, el cual en modo alguno está reñido -más bien aliado- con la creciente tensión que revelan los personajes, maravillosamente construidos desde el guión -excelentes diálogos a cargo de Audiard, bastante ácidos- y la interpretación, con un trío protagonista espectacular, del que no sé si destacar más el duelo contenido entre Ventura y Serrault o la breve pero impactante intervención de Romy Schneider.

Finalmente la "verdad" será establecida, pero ¿qué verdad? Y es que esa es siempre, al fin y al cabo, la cuestión.
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9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Nochevieja en comisaría
Dos niñas han aparecido violadas y asesinadas. El inspector Gallien (inmenso Lino Ventura) tiene un sospechoso y, pese a ser Nochevieja, no piensa soltarlo hasta que confiese. El abogado Martinaud (tremendo Michel Serrault) es un hombre chulesco y despreciativo, que esconde más de lo que aparenta. La noche es larga, y la inesperada llegada de la esposa de Martinaud (la llorada Romy Schneider, en su penúltima aparición en pantalla) dará un giro radical a los acontecimientos. Garde à vue, muy interesante polar de Claude Miller, está estructurada como una obra de teatro, pese a ser una novela. Casi toda la acción se desarrolla en el interior de la comisaría, con Ventura y Serrault aguantando el peso de la función. Es la pericia de Miller a la hora de filmar (primeros planos, cortos, medios, leves movimientos de cámara) lo que impide la claustrofobia del espectador, sin contar los excelentes diálogos de Michel Audiard. Es una lección de cómo filmar a dos personajes en un único decorado. Levísimos apuntes musicales de Georges Delerue contribuyen a reforzar la tensión creciente del interrogatorio, hasta la explosión de violencia del tercero en discordia, el inspector Belmont (Guy Marchand). Película poco conocida, vale la pena acercarse a ella y disfrutar de su ritmo pausado pero implacable. Los norteamericanos, siempre raudos en fabricar remakes para que sus tarados compatriotas puedan entender películas foráneas, rodaron años después Bajo sospecha, dirigida por el inepto Stephen Hopkins, y con Gene Hackman y Morgan Freeman en los papeles protagonistas. Lo único interesante de esa basura era la aparición de Monica Bellucci, tan fascinante como siempre. Muchísimo mejor el original que la copia.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Duda
Esta película se desarrolla en gran parte en una comisaria. Donde un hombre que aparentemente solo esta por un par de formulismos resulta que está detenido acusado de violación y asesinato. La historia tiene un desarrollo teatral. Con dos buenas interpretaciones. Donde se libra un gran cara a cara entre Lino Ventura y Michel Serrault. La presencia de Romy Scneider da un punto de misterio. Ya que la película en si misterio tiene poco o nada.
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0 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
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