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10
The wings of John Ford
Sigue siendo un misterio para mí el observar que gran parte de la crítica sigue considerando esta película un trabajo menor de Ford. No soy capaz de entender qué puede llevar a ignorar una de las cumbres del cine de Ford y del cine americano, excepto tal vez su proximidad con Centauros del Desierto, realizada el año anterior, o porque mantiene en su primera parte un tono deliberadamente jocoso. Lo que es evidente es el impresionante momento creativo por el que pasaba el director. Sin ir mas lejos, ese mismo año realiza la también maravillosa Rissing to the Moon, un bellísimo film de relatos cortos que sigue siendo un punto referencial en los pequeños formatos (corto y medio metraje). Ford nos presenta en este caso un amargo retrato sobre las relaciones de pareja, la superación personal y ante todo sobre un personaje que por ser alguien en su profesión lo sacrificó todo. Para sacar adelante un personaje tan complejo Ford volvió a contar con su actor más representativo, John Wayne, que realiza un trabajo imponente, cargado de emoción y sutilezas en una de sus grandes interpretaciones. El resto del reparto soberbio, con especial mención a Maureen O’hara y Ward Bond. Aunque en su inicio no lo parece, es una obra enormemente íntima que se centra en pocos personajes perfectamente definidos por el esplendido guión y la impresionante puesta en escena de Ford. El director es capaz de componer planos imborrables, como esa prodigiosa escena nocturna en la cocina de gran carga emocional. Teniendo en cuenta la implicación personal de Ford, dada su vinculación con el personaje, no extraña que deje esa sensación de estar rodada con un especial cariño, y eso se traduce en un extraordinario trabajo del director. Eso no impide que sea un film agridulce, que pasa con gran rapidez de una escena amable o incluso cómica a una de un profundo dramatismo, creando ese equilibrio insuperable propiedad de solo unos pocos en las historia del cine (Satyajit Ray por ejemplo). Un gran clásico a descubrir. Para mí, directa al Top 10 de Ford, y se que eso es decir mucho.
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17 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Marino-aviador con fortaleza y buenos amigos para sobreponerse a la adversidad
Historia de un marino-aviador de los EE.UU. que contribuyó al incremento de unidades de portaviones en la marina USA. Cuando estaba en lo mejor de su juventud, arrojo y vitalidad, volando, probando y batiendo records con aviones de la Armada, tuvo una nefasta caida por la escalera de su casa y se fastidió la médula espinal para siempre. Aún así, con empeño y gran ayuda de gente que le quería, siguió luchando y consiguió hacerse un famoso guionista de la meca del cine estadounidense e incluso regresar con un uniforme y con muletas a un puesto del alto mando en plena vanguardia de guerra en el Pacífico.

Bonita película, cierto que militarista, exaltadora del patriotismo y de animación para el ejército de los EE.UU., pero conmovedora gracias entre otras cosas al buen hacer de la pareja formada por John Wayne y Maureen O'Hara, que repetía después del gran éxito cinematográfico obtenido en "El hombre tranquilo" (John Ford, 1952).
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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
El tandem Ford-Wayne funciona
Como en otras películas en que comparte el protagonismo con Wayne, la presencia de Maureen O'Hara en la cinta es algo a remarcar. En el gran Jake, película que tambén compartían reparto a la O'Hara solo le hicieron falta los primeros minutos de la cinta para imponer su presencia y carácter de gran actriz. Aquí hace un excelente papel.
La película es considerada un drama pero de drama solo hay en algunos momentos puntuales, la película está salpicada por toques de humor como las peleas en la piscina, guiños al cine mudo como los tartazos, etc.
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8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Rodada con gracia
John Ford, con su actor por excelencia el gran John Wayne, y la guapa Maureen O'Hara como protagonistas, nos regalan esta fascinante historia (basada en hechos reales) que más bien viene siendo una comedia. Muchos dicen que es una obra menor, pero a mi no me lo parece, unas actuaciones muy buenas, un guión que engancha y una buena fotografía ¿Que más hay que pedir?, en fin, bastante recomendable, tambien para los que no sean muy seguidores de la pareja Ford-Wayne.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Homenaje a un amigo
La amistad, el deber, la familia, la superación personal frente a la adversidad, son muchos de los factores fundamentales que se cruzan en esta película biográfica en la que se aprecian lecturas que en el momento de su estreno era difícil descubrir. La facilidad con que pasamos de la comedia al drama, del humor al dolor, delatan situaciones cotidianas, sencillas pero decisivas y poéticas a la vez, así eran las películas de John Ford. Un estúpido accidente casero divide en dos partes bien diferenciadas a “Escrito bajo el sol”, la primera es en tono de comedia con gags de cine mudo y aventuras, la segunda es más dramática y emocionante, el film con el que John Ford se adentró en la vida de Frank “Spig” Wead (John Wayne), un amigo de quien había adaptado un libro en “Hombres sin miedo” (Air Mail, 1932) y que había escrito el guión de “They Were Expendable”, 1945.

La película recoge en gran parte el periodo de entreguerras, con un John Wayne pletórico, realizando un soberbio trabajo, jamás estuvo tan frágil y humano. Frank Wead acababa de regresar a casa tras una larga ausencia, oyó llorar a sus niñas en la oscuridad y cayó fortuitamente por las escaleras quedando paralítico. Hasta entonces Frank había sido un hombre hiperactivo, completamente dedicado a cultivar un amor por el vuelo que le había levado a desatender a su esposa e hijas, así como a excederse en el alcohol y las peleas; a partir de ese día Frank se dedicó a superar su estado de postración, ilusionado por volver al ejercito, mucho más tras conocer el ataque de los japoneses a Pearl Harbor.

Narrada con vigor y pulso firme, pero llena de detalles humanos, es pues el retrato de un amigo con el que Ford se sentía identificado en sus aspectos más vitalistas, en cuanto hombre de acción dotado de gran voluntad y poco dado a lo que llamamos vida familiar, y finalmente también hombre de cine. Frank responde a la llamada de Hollywood para escribir un guión de guerra, el cineasta que le atiende, John Dooge, encarna al propio Ford y lo interpreta uno de sus mejores amigos Ward Bond, presentándose con un sombrero de ala ancha, fumando en pipa y unas gafas negras en el propio despacho de Ford.

Pero como siempre se suele decir: detrás de un gran hombre, siempre está una gran mujer, y aquí Maureen O´Hara, como esposa está atractiva, una pelirroja indómita, rebelde con carácter, una mujer moderna que no se amilana ante una copa y un pitillo pero que defiende su hogar y familia como una fiera celosa de su camada. Un film sobre la marina y el ejército, seguramente la tacharán de panfletaria y patriotera los de siempre, miopes que no entienden el cine de Ford, pero no es cierto, es en definitiva, una historia de humanismo y emoción, la de un hombre que nunca dejó de soñar ni tampoco dejó de ser un inquieto niño pese a la edad.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
ESCRITO BAJO EL SOL PARA MIGUEL MARÍAS
La grandeza insuperada de Ford puede medirse por su capacidad para interesarnos por personajes que nos son totalmente ajenos para conmovernos hasta lo más hondo en contra de nuestra voluntad, al referirnos dramas que no podemos sentir como propios. Así, resulta que lo que más me emociona -con ser mucho- de The Long Gray Line -película que, para mi, se cuenta entre las más admirables que hizo y que se mueve en un terreno cercano al de The Wings of Eagles- no es el momento en que comunican al protagonista que su hijo recién nacido ha muerto, ni cuando descubre que su mujer ha dejado de vivir, experiencias que puedo imaginar y compartir, sino cuando llega a la capilla de West Point la noticia del ataque a Pearl Harbor y todos los presentes se incorporan para cantar el himno de su país o cuando ve desfilar en su honor, con lágrimas en los ojos, a los cadetes de la academia militar, y recuerda a sus seres queridos, ya fallecidos, cosa en grado sumo sorprendente, ya que el sentimiento patriótico me deja bastante frío (y más todavía el americano) y mi apego a la milicia es nulo. Lo que sucede allí, como en The Wings of Eagles, She Wore a Yellow Ribbon, They Were Expendable o Fort Apache, es que Ford sabe crear personajes nada esquemáticos, acercárnoslos, introducirnos en su intimidad, hacer que los conozcamos, y que -con un darnos cuenta- les comprendamos. No cabe duda de que Ford es de los que piensan que sólo se odia lo que se teme o se desconoce y que la proximidad es la base de la tolerancia y el afecto. Sólo así se explica que pueda haberle tomado tanto cariño a un personaje como el de «Spig» Wead (Wayne mejor que nunca), que destroza su vida familiar por amor a la Marina y cuya mayor tragedia estriba en tener que retirarse, inválido, del servicio activo: está tan lejos de mi como puede estarlo cualquiera que no sea, además, un canalla, y en otras manos podría resultarme odioso. Pero resulta que, pudorosamente presentado con Ford, con una sorprendente mezcla de ironía y ternura, de complicidad y lucidez, he llegado a conocerle mejor que a muchas personas vivas; sus contradicciones han acabado por parecerme interesantes e, incluso, dramáticas, y me han permitido entender ciertas conductas que me eran incomprensibles: lo que, desde mi punto de vista, son errores y fracasos, sacrificios absurdos a una causa que no comparto, son, sin duda, desde su perspectiva, elecciones válidas y a menudo heroicas, coherentes con su forma de entender la vida, y por ello merecedoras de respeto, cuando no de admiración. Además, resulta patético ver al alto y grandullón John Wayne reducido a la inmovilidad, desesperado ante la retirada forzosa del hogar que para él ha supuesto la Marina, perdido ya para siempre el que pudo formar con Maureen O’Hara y sus hijas (a quienes Ford dedica un brevísimo flashback, el más eficaz que he visto nunca). Con admirable concisión, Ford consigue no sólo retratar al protagonista desde todos los ángulos pertinentes, proscribiendo así la simplificación, sino pintar certeramente su época, su ambiente, sus amigos, sometidos a los embates de la historia y a la erosión del tiempo.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Controvertida y nada convincente.
Debo volver a ver esta película de Ford, uno de sus títulos más controvertidos por la crítica: para unos una de sus obras maestras, para otros - entre los que me incluyo -, una de las menos conseguidas y convincentes.
Ford narra la vida de Wead, un amigo suyo fervoroso amante de la Marina, a la que antepone por encima de su verdadera familia, hasta que un tremendo accidente lo deja paralítico, convirtiéndose a partir de ahí en guionista de cine, regresando finalmente a la Marina pese a su invalidez.
La película se inicia como una comedia alocada y de persecuciones a lo Mack Sennett y acaba como un drama personal e íntimo de este fulano, muy correctamente interpretado por Wayne, que no deja de ser un tipo de dudosa ideología, trufada de patrioterismo resbaladizo. Y realmente me la suda y no entiendo que este buen señor esté enamorado del ejército antes que de la guapa pelirroja Maureen O´Hara. Para más cabreo propio: ese mismo año Ford realizó una pequeña película, absoluta y maravillosa obra maestra de inequívocos aires irlandeses titulada "The rising of the moon" ("La salida de la luna"). A partir de ahí me sobra todo lo demás a discutir.
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12 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Frank Wead (7.5)
Biografía fílmica de Frank W. 'Spig' Wead, piloto de la Armada estadounidense reciclado en guionista ocasional del propio John Ford, tras quedar postrado en una silla de ruedas a causa de un accidente doméstico.

El humor característico del director se ensambla con el drama humano en un homenaje al fervor castrense, capaz en este caso de anteponerse al yugo familiar. Una espléndida película casi siempre infravalorada, con la no menos espléndida pareja protagonista formada por John Wayne y Maureen O'Hara.



"Avante a toda máquina aunque revienten las calderas."
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Un Ford muy menor.
196/06(12/09/17) No todo lo que hizo el maestro John Ford (que fue muchísimo), fue excelente, hubo entre algunas obras del montón, y esta “Escrito bajo el sol” es buena prueba de ello. El realizador de Maine hace un tributo-biopic sobre un amigo suyo (un amigo de quien había adaptado un libro en “Hombres sin miedo” (Air Mail, 1932) y que había escrito el guión de “They Were Expendable”, 1945), Frank "Spig" Wead (murió diez años antes, en 1947, a la edad de 52 años), un histórico de la aviación naval estadounidense, se basó en las memorias de Wead, "We Plaster the Japs", publicadas en 1944 en la edición de American Magazine. Spig fue un piloto de primera fila de la Armada, y se ganó el reconocimiento de la aviación y su reconocimiento al entrar en concursos de carreras de alto perfil. Fue un pionero que con su equipo rompieron varios récords de distancias y velocidades, una caída por unas escaleras le rompe el cuello y lo deja paralizado, convirtiéndose en guionista (escribió entre otros para Ford y Hawks). Fue la tercera colaboración de cinco en la que Wayne y O'Hara aparecieron juntos; otros fueron Rio Grande (1950), El Hombre Tranquilo (1952), McLintock! (1963) y Big Jake (1971). Fue un proyecto personal del director, embestido de mucha nostalgia, donde sobresalen temas propios de Ford como la amistad, el sentido del deber, la fuerza de la familia, la superación personal frente a la adversidad, pasando en su desarrollo de modo abrupto de la comedia (slapstick) de machos alfa (peleas, bravuconadas, borracheras, …), con muchas elipsis temporales que descolocan y confunden, conllevando arritmia en sus tonos, quedándome en una historia plana, donde encima el gran John Wayne es errado, pues que haya que creerse que es un jovenzuelo veinteañero cuando reluce su medio siglo de vida chirría más que el Titanic partiéndose en dos.Como curiosidad mencionar que en la escena en que a “Spig” lo contratan para escribir su primer guion, es John Dodge, al3er ego del propio John Ford interpretado por Ward Bond, muchas de las cosas de su oficina eran del propio director, los Oscars, el bastón hueco, etc.

La cinta está claramente partida en dos. En la primera el tono es de humor que roza el slapstick del cine mudo, con continuas peleas, incluso con el sello de tartas a la cara, con porrazos de aviones en medio de piscinas, más peleas, borracheras, más peleas. Este tramo resulta disparatado, mero artificio acartonado para querer reflejar la vitalidad de “Spig”, una parodia fordiana, rozando el ridículo una y otra vez en las situaciones. Con momentos sonrojantes por lo mal incrustados que están, me refiero a un momento dramático que parece afectará al matrimonio Wead, y lo superan en un plis plas, sin apenas darle relevancia, parece un mero bache (mal, muy mal), banalizar la muerte infantil de ese modo, penoso. Como lastimeros tener que aguantar como juvenil a un más que talludito John Wayne; La segunda parte se inicia con un accidente doméstico que torna el relato en un drama de superación personal donde el protagonista siente que debe sacrificar el amor a su mujer para salvarla de la carga que supone su cuerpo. Este tramo tiene su interés por lo de verla imagen poco habitual de un gigantón John Wayne desvalido, pero nos es presentado de modo elíptico rápido y sin que sintamos como algo más de un pellizquito democión, aunque se agradece el esfuerzo por la veracidad de Wayne pues fue la primera vez que aparece sin su peluquín. Aquí aparece el actor que mejor aprovecha su rol, me refiero Dan Dailey como “Jughead” Carson, un torbellino de energía. El resto me queda acartonado y muy reaccionario, me refiero al comportamiento posesivo de “Spig” con su esposa, ahora te dejo y ahora decido que debes volver conmigo. En esto cabe arremeter contra John Ford por el peso que da a Maureen O’Hara un mero florero, no sacando partido del huracán emocional que es la actriz irlandesa. Y es que en lo referente a la relación de “Spig” con su esposa queda muy mal parado el aviador, por muy simpático que me lo quieran hacer ver, es un tipo al que su familia le importa un bledo, que sus hijas de varios años no le conozcan al verle dice poco sobre el amor de padre de él a sus retoñas, dice mucho de su total ataraxia hacia ellas y por supuesto a su esposa, a la que deja y toma con la facilidad de un clínex, me carga este personaje que se nos quiere hacer ver tan glorioso, cuando rascando se ve a un tipo egoísta, machista, fanfarrón y pendenciero.

Es un relato disperso, hecho a base de set pieces, que nos quieren meter con cucharadas el amor a la patria y por ende al ejército (no hay atisbo del sufrimiento del guerrero), y me llega a empujones, sin veracidad. Todo me resulta de un liviano y trivial, sin sorpresas, todo inane, incoloro, insípido, como hecho por Ford por el sentido del deber, pero sin ganas, sin alma. Con un final que te deja frío. Una olvidable obra donde los destellos del maestros son tan escasos como flojos. Fuerza y honor!!!
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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Cine y Discapacidad
"Aunque se trata de un filme menor de la filmografía de Ford, es un ejemplo de cómo la sabiduría narrativa del maestro logra trascender un argumento en principio poco prometedor." (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)

En principio poco prometedor... sí. Porque raramente vemos una película que rompa los valores ideológicos y/o estereotipos sociales; en este caso la figura del minusválido. En toda creación, como sabemos hay una ideología implícita, (la objetividad es imposible), y en este film lo vemos claramente en el machismo latente de Frank Wead hacia su mujer, en el racismo de la época (vemos a un negro sirviendo copas...) o en el patriotismo americano al que nos tienen obligado a tragar. Hoy el héroe americano es claramente un enamorado, sufridor, y amable hasta con su mayor enemigo. Con respecto a la figura del minusválido: sorprende en este film la forma en que se trata, y el mensaje que se transmite a luchar cueste lo que cueste. Me resultó gracioso el comentario de un compañero de la marina de Wead: algo así como "Vamos Frank, esta tontería no puede con un hombre como tú".
En el cine siempre nos hemos encontrado con grupos sociales marginados: los discapacitados en este caso. (Podría citar a los homosexuales, inmigrantes, drogadictos, gitanos, prostitutas, ancianos, heavys... Todos los grupos que he citado son en mayor o menor medida marginados en la ideología general de los medios de comunicación).
Alguno me dirá que no, que en el cine no se margina a los discapacitados: esto me lo dirá, claro, basándose en recientes películas como Mar Adentro o Million Dollar Baby, sin embargo... ¿qué antecedentes tenemos del enfoque ideológico hacia los discapacitados en la década de los 50? Escaso diría yo.
Tal vez una de mis favoritas es El hombre elefante, de 1980. Aquellas películas que nos muestran como sujeto héroe a una persona con algún tipo de discapacidad grave son sencillamente admirables.
Recuerdo Rain Man, de 1988 donde Dustin Hoffman hace de autista, o de los 90: El aceite de la vida... En España tenemos un carismático director que es Almodovar, muy interesado en realizar la labor reivindicativa, pero con quien no comparto gustos.

Para mi el gran cine es aquel que reivindica. Grandes películas me han defraudado por no ofrecerme algo contra lo que luchar. El mero espectáculo porque sí (cuando es tremendamente comercial) sobra. Y Escrito bajo el sol efectivamente no es la mejor película de Ford, pero como muchas obras suyas, es digna de ser contemplada.
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3 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Biografía de un amigo
Film biográfico que trata sobre la vida de Frank "Spig" Wead, amigo de John Ford y pionero de la aviación que se convirtió en guionista y escritor tras sufrir un grave accidente. Escrito bajo el sol está considerada como una obra menor dentro de la filmografía de Ford, ya que se trata de una de las películas menos complejas del director. Un apunte es que el propio Ford reconoció que le había resultado muy difícil abordar la vida de uno de sus mejores amigos.

La película contiene el toque humorístico tan característico del director, además del tono nostálgico y la admiración por la profesión castrense. Está narrada desde un punto de vista cotidiano como efímero, pasando de manera tan espontánea (como ocurre en la realidad) de la comedia al drama.
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1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
John Wayne, el dios que alabo lo mato
Frank "Spig" Wead (John Wayne) es de los primeros pilotos de guerra de la marina estadounidense y propulsor de los portaaviones, pero un buen día sufre un grave accidente domestico que lo deja impedido físicamente, razón por la que se vuelve escritor y guionista de cine en temas bélicos con muy buen éxito.

Llama la atención como los productores del film nos venden el tema de la guerra, el hombre que sacrifica a su familia (la institución básica de la humanidad) por servir al “dios de la guerra”, ahora cuando ya no sirve para el ejército decide regresar a su hogar, ¡pero eso sí, tío Sam lo vuelve a llamar y vuelve a sacrificar a la familia!

El film endiosa la guerra y quien mejor que John Wayne (1907-1979), icono nacional estadounidense para demostrarlo. No olvidemos que Wayne murió de cáncer, atribuido a las radiaciones a las que se había expuesto en 1956 durante la filmación de la película “The Conqueror”. El film se rodó en el desierto de Utah, cerca de un campo de experimentos de armas nucleares. ¡Ironías de la vida, el dios que alabo lo mato!
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0 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Primero el ejército después la familia
Película irregular de un Ford que nos tiene mal acostumbrados y que en esta historia nos presenta su parte más mediocre. El film comienza de una manera atropellada donde la juerga, la diversión y el jolgorio están presentes para pasar a una segunda parte de renuncias, abandonos y dificultades. La historia es bastante irregular y sólo gracias a la presencia de dos estrellas como Wayne y O´Hara logra salir airosa. La amistad, el compañerismo y el enaltecimiento de los valores del ejército contrastan con las renuncias y efectos colaterales que deja en las familias sacrificadas.
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3
El patriotismo de Ford me tiene frito
Todos conocemos la pasión que sentía Ford por los temas militares, una filiación que tiene lo mismo que ver con su patriotismo. El apego de cualquier humano por el territorio al que cree pertenecer tiene que ver con los sentimientos y no seré yo el que critique algo que nace de tan adentro. John Ford debía tener una bandera de su país en cada pared de su vivienda, lo mismo que Wayne seguramente, y dado que el cine es algo que nace de ahí mismo, del interior de las personas (al menos debería ser así entendiendo el cine como arte), es del todo normal que a Ford le salgan películas tan patrioteras, tan evidentes en su vertiente chauvinista como "Escrito bajo el sol". Entiendo perfectamente el posicionamiento del director, aferrado a sus barras y estrellas, de manera que la historia de un aviador como el que interpreta Wayne es una consecuencia lógica de una mente creativa tan fácilmente encasillada. Pues bien, unas veces paso por alto estas cosas y sin embargo aquí no, dicho más claro: me repatea una vida como la del protagonista de esta película.

Además de no entender cómo es posible que alguien supedite una vida familiar al lado de Maureen O'Hara nada menos que por su deber como ciudadano yankee, "Escrito bajo el sol" pretende trascender cuando en su inicio es claramente una película de tono jocoso con un humor cercano a la parodia. No entiendo cómo puede hacerse una película de esta manera, porque una cosa es ofrecer toques de humor y otra pretender ser una comedia al principio y algo muy diferente al final. No todo es un desastre, podría ser peor, el contenido de superación personal ante una discapacidad me parece correctísimo, pero me temo que soy el primero en opinar que esta película es muy floja. Destila un patriotismo que me ha dejado frito, harto incluso, con esa detestable música militar de fondo y un mensaje belicista lamentable.

Hay quien consigue disfrutar con películas así, mi más sincera enhorabuena, para mí es imposible.
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6 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
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