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Crítica de Perfectos Desconocidos por Cinemagavia
Perfectos Desconocidos es la nueva comedia, con un carácter un tanto peculiar, del director español Álex de la Iglesia. Tras haber arrasado con su penúltima película “El Bar”, Álex se ha lanzado a hacer un remake de la cinta italiana “Perfetti Sconosciuti” de Paolo Genovese. En este caso, sigue teniendo la misma trama en cuanto a historia y personajes, pero con un toque especial de nuestro querido director.

De la Iglesia nos sorprende, una vez más, con su obra. Esta vez se trata de una comedia negra en la que destacan cosas como: un buen guión; grandes interpretaciones; una exquisita puesta en escena, haciendo que cada plano, cada frase y cada movimiento de los personajes queden inmortalizados de una forma muy original.

Lo que caracteriza la cinta es su versatilidad en los recursos de cámara y en su agilidad narrativa. El director nos introduce en la vida de estas siete personas mostrándonos la relación que tiene cada pareja en la intimidad, lo que resulta de ayuda para sacar nuestras propias conclusiones a la hora de adentrarnos en la idea principal de la obra.

El reparto, con Belén Rueda en lo alto, hace un gran trabajo tratando temas complicados como la relación que se tiene con los adolescentes, los padres, las infidelidades o el rechazo por la orientación sexual, creando prejuicios hacia los homosexuales.

Toda la historia se narra en un acto único. Una noche en la que todas las parejas organizan una cena que coincide con el eclipse lunar, consigue que el cielo se tiña de rojo y la vida de los personajes cambien después de que se sepa toda la verdad sobre cada uno de ellos. ¿Pero tanto importará la verdad?

En la entrevista que hizo Álex de la Iglesia en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Complutense, mencionó que él prefiere no conocer la realidad en algunas situaciones, algo que se refleja en la película. ¿Pero qué preferirías tú, taparte los ojos y vivir en la caverna de Platón, o enfrentarte a la realidad pese al dolor que te pueda provocar?

Lo mejor: el toque humorístico que tiene una historia tan triste, además de ser una narración muy simple que hace que uno se lo pase muy bien.

Lo peor: la sobredosis de fantasía que se introduce en el film haciendo que pierda casi toda la seriedad.

Escrito por Elene Batsanadze

https://cinemagavia.es/perfectos-desconocidos-pelicula-critica/
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42 de 60 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Innecesaria...
Creo que esa simple palabra de cinco sílabas resume a la perfección mi opinión por esta película. Considero a Perfectos Desconocidos un producto comercial sin más sentido de ser que de recaudar un buen pastizal en taquilla. Y sinceramente me arrepiento bastante de haber entrado en su juego y haberle regalado una parte de mi sueldo.

Como muchos sabréis esta película es un descarado remake de la película italiana Perfetti sconosciuti de Paolo Genovese. Esta película original se estrenó hace apenas un año y de hecho en Italia cosechó un gran reconocimiento llevándose el premio David di Donatello a mejor película. Conociendo estos datos imagino que ya os habréis dado cuenta de por dónde va mi crítica. ¿Teniendo esta cinta italiana para qué hacer una versión española? La única respuesta que se me ocurre es que el grueso de público hispano-hablante es demasiado vago como para interesarse por el gran cine italiano que tanto ha regalado al séptimo arte. Y ni siquiera eso es una respuesta, es una pequeña reflexión que justifica muy mínimamente la existencia de Perfectos Desconocidos.

Me cabrea bastante que los deshonestos directivos de Mediaset se atrevan a publicitar esto como la nueva película de Alex de la Iglesia cuando conociendo lo mencionado en el párrafo anterior sabemos que no es más que un producto de encargo. Y aún me indigna más que uno de los que considero mejores directores en activo del cine español se preste a ser el títere de esta farsa.

Es obvio que no es una mala película porque parte de una materia prima realmente buena pero no puedo evitar puntuarla con un suspenso. Al menos si Alex de la Iglesia hubiera arriesgado un poco y hubiera llevado la historia por su propio sendero tendría algún valor. Sin embargo, el aclamado director reproduce pieza a pieza la cinta en la que se basa sin aportar una nueva visión o una nueva forma de entender la historia. Mismos personajes, mismas situaciones, mismo desarrollo e incluso mismos diálogos. ¿Suprime un par de cosas y añade alguna tontería y ya se puede considerar una nueva película? Lo siento pero no. Además las pequeñas modificaciones lejos de aportar molestan y entorpecen, es decir, lo poco que se cambia la hace peor película (ver en spoiler). No entiendo por más que lo intente la necesidad que había de realizar esta obra a la española.

Aspectos técnicos, ¿qué queréis que os diga? Están bien. El elenco se desenvuelve bien a pesar de que no considero ninguna actuación realmente destacable. La fotografía consigue que algunas escenas con la luna sangrante sean muy interesantes a la vista. Los movimientos de cámara son simples pero acertados en todo momento. Y la música, bueno, la música digamos que no entorpece la película y simplemente cumple con su cometido.

En fin, una película que sinceramente no recomiendo que vayáis a verla al cine. No dejéis que Mediaset os vuelva a engañar vendiendo una moneda como si fuera de oro y que al final es de insaboro chocolate industrial. Alex de la Iglesia ofrece aquí su versión más comercial y menos personal de su carrera ya que calca una película que ya estaba bien escrita, bien rodada, bien actuada y sobretodo bien desarrollada. Mi recomendación, es que busquéis la película original y disfrutéis de una cinta interesante y ORIGINAL que de verdad tiene sentido de existencia.
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100 de 178 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Por fin Alex de la Iglesia aprende a rematar
Es uno de los (pocos) cineastas españoles que tiene el verdadero sentido del espectáculo en su cine. Pero también es de los directores que más frustraciones ha provocado con sus películas: una especie de coitus interruptus para el espectador, al que le sumergen en apasionantes premisas argumentales (y estéticas), deslumbrantes despliegues narrativos, personajes fascinantes... para que luego en lo más alto del interés, en el punto álgido de la película, todo se venga abajo. Únicamente en "El Día de la Bestia" y en "La Comunidad" Alex de la Iglesia consigue tener un final razonablemente acorde con el resto de la película, porque en el resto de su filmografía, fracasa estrepitosamente en los finales. Y da igual que haya o no otros guionistas: parece ser un mal endémico de este director. O más bien lo era, porque en esta su última película consigue zafarse con honores del estigma de no saber rematar, porque aquí sí que lo hace. Y bien, por la puerta grande. Con un par.

Resulta además curioso que cuando Alex de la Iglesia se ha basado en un material que no es suyo propio (o de su guionista de cabecera, Jorge Guerricaechevarría) siempre ha fracasado estrepitosamente, y tanto "Perdita Durango" como "Los Crímenes de Oxford" o "La chispa de la vida" figuran entre sus peores películas. En cambio ahora, haciendo además un "remake" de una película italiana de hace un año, "Perfetti sconosciuti", dirigida por Paolo Genovese, consiga no solo superar con creces al original en estilo, narrativa, desarrollo y frescura, sino además hacer lo que todo el mundo estábamos esperando que hiciera: rematar bien una película.

Aunque a este director le gusta -en sus propias palabras- no centrarse de manera clara en un sólo género, ahora sí que lo hace, decantándose por una comedia que funciona con la perfección de una bien engrasada máquina de precisión: "Perfectos desconocidos" articula con gran inteligencia, mordacidad, ironía y agilidad un relato muy ingenioso y hace suyos unos diálogos brillantes a través de unas interpretaciones magníficas, donde cabe destacar al inmenso Eduard Fernández, y por supuesto a Ernesto Alterio con un descacharrante registro que a cada palabra hace que literalmente, nos tronchemos de risa. Por supuesto, que el resto del reparto está realmente bien, encajados en unos personajes ejemplarmente bien trasladados a nuestra particular sociedad española desde la italiana.

En cuanto al argumento, se repite casi paso por paso el de la película original italiana: un grupo de amigos de toda la vida que se reúnen para cenar -y que lógicamente, se conocen estupendamente entre ellos...- deciden realizar un jueguecito que resulta ser tan peligroso como una bomba de relojería: todos pondrán sus móviles en el centro de la mesa y cualquier mensaje o llamada tendrá que ser leído o escuchado por todos. Lo que en un principio pudiera ser inocente y divertido se irá tornando en algo dramáticamente peligroso desde todos los ángulos...

El guión, firmado en esta ocasión en solitario por Guerricaechevarría, logra dotar de más sentido incluso que el original de Paolo Genovese, Filippo Bologna, Paolo Costella, Paola Mammini, Rolando Ravello, y le da a los personajes una mayor consistencia y solidez. Algo parecido sucede con Alex de la Iglesia, que es infinitamente más brillante como realizador que Paolo Genovese y lo que podría ser una aburrida puesta en escena en prácticamente una sola localización -previsiblemente en una aburrida estructura teatral- está contada con un enorme dominio visual, utilizando todos los recursos de la mejor narrativa cinematográfica, como lo hiciera Hitchcock en "La soga" o Polanski en "Un dios salvaje".

Confieso que aunque estaba disfrutando de lo lindo con el apasionante desarrollo de la película -que además de estar contado con una fantástica y divertidísima clave de comedia-, estaba esperando el bache final. Y esperé, y esperé... pero cuando llegó el final, resulta no solo que estaba mejor -mucho mejor- que el de la película original, sino que encima encajaba y cerraba con broche de oro la que posiblemente sea la mejor película de este director, que ha sabido exprimir hasta la última gota del mejor talento de sus actores. Y que encima, se permite hacer un (agudo) homenaje en el desenlace a una de las series televisivas más famosas de este país, de la que también era protagonista Belén Rueda. Cuánto me alegro de que por fin, Alex de la Iglesia haya aprendido a rematar sus películas, a conseguir el tanto final que tantas veces merecían sus películas... y que nunca llegaba. Bueno, pues ahora ha llegado. Y casi puedo decir que ha merecido la pena esperar, porque le ha quedado una película excelente, de lo más redonda.
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22 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La cara oculta de la luna
Son muchos los llamados, pero pocos los elegidos… La comedia es un género más difícil y esquivo, porque parece sencillo hacer reír, pero se antoja un cometido ingrato y tortuoso cuando se falla en el empeño, ya sea quedándose sin el premio de la ansiada risotada o provocando indecorosos bostezos e incluso sentimientos de vergüenza ajena. Por ello, resulta encomiable el empeño voluntarioso y la insistencia desinhibida de Álex de la Iglesia por la comedia en cualquiera de sus vertientes: el esperpento, la parodia, el enredo, la bufonada, el delirio, etc. Y por bien o regular que lo haga, casi siempre resulta interesante y entretenido, quizás porque conoce como ninguno los más secretos e insondables mecanismos del tinglado.

Y estamos ante un innegable acierto, lleno de fuerza, gracejo, brillantez, agudeza y chispa que contagia la risa y el buen humor casi desde el inicio y que no se permite desfallecer durante su breve, frenético y sabroso metraje. La situación única se vuelve un festín para el espectador, que asiste agradecido a una cascada de carcajadas, sonrisas y muecas de satisfacción que consiguen disimular la mínima enjundia de la trama (que no es sino un pretexto), centrándose en ofrecernos un desternillante catálogo de tópicos, lugares comunes, trivialidades y artificios que funcionan como un engrasado reloj de precisión, sin tiempos muertos ni digresiones, sin olvidarse en ningún momento que sólo pretende hacernos sonreír o troncharnos (según la inclinación y gusto de cada cual) y lo consigue sin falsos disimulos ni remordimientos pedestres.

Aunque se basa en una reciente película italiana, la cinta evoca lo que antaño se denominó la ‘comedia madrileña’, puro estallido de humor castizo y cañí pero no exenta de cierta malicia endiablada, iconoclasta y norteña, sacándole punta a todos sus personajes, por romos o planos que nos pudieran parecer a simple vista. El colmillo retorcido de su director y coguionista nos permite disfrutar de la escabechina blanca y sin aderezos que despliega un inteligente y conciso guión trufado de picardía y aderezado con sorna, aunque la historia sea más simple y banal que el mecanismo de un chupete. El acierto está en centrarse y exacerbar su desaforado ritmo que nos obliga a obviar cualquier reserva que pudiéramos tener.

Para ello cuanta con uno de los mejores repartos corales de la reciente cartelera española, mereciendo destacarse entre todos ellos a Belén Rueda, Ernesto Alterio, Juana Acosta y Dafne Fernández, aunque todos ellos brillan con descarado aplomo y alborozado encanto. El que quizás alguno de nosotros nos podamos ver retratados en lo que se cuenta, añade un extra de astucia, regodeo y picante al manjar. Regocijante.
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11 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Luna de sangre
«Esta conversación es antigua y rancia», dice uno de los personajes durante el clímax final de la cinta. Y no va falto de razón. Perfectos Desconocidos está plagada de individuos casi tan desagradables como fácilmente identificables. Son esos seres cuñadiles con los que tenemos que lidiar durante nuestro día a día, ya sea por compromisos familiares, laborales o porque inexplicablemente formen parte de nuestro círculo de amistades. Existen. Están ahí. Nos vemos obligados a soportarlos. Y la gracia —o carencia de ella, según se mire— es que aquí son retratados con una precisión milimétrica.

En una cena formada por un grupo de amigos de toda la vida, se propone jugar a un juego que consiste en dejar los teléfonos móviles encima de la mesa y leer en voz alta todos los mensajes que les vayan llegando durante la velada. Naturalmente, este acto kamikaze acabará destapando todos los secretos que guardasen entre ellos. Que no serán pocos, claro, porque de lo contrario no habría película. Como es de esperar, tendrán lugar varios giros, traiciones, alianzas inesperadas y alguna que otra trampa para intentar no arruinar sus vidas para siempre.

Pese a que parece una propuesta idónea para que Álex de la Iglesia dé rienda suelta a todos sus tics habituales, aquí nos toparemos con una versión suya mucho más contenida y comedida que de costumbre: poca violencia, poco desfase y poco peligro en las alturas. Seguramente esto se deba al hecho de que se trate de un remake de la italiana Perfetti Sconosciuti y haya preferido seguir a pies juntillas su argumento. De todos modos, no resulta muy complicado adivinar a ciegas cuáles han sido las aportaciones de Álex y su compinche Jorge Guerricaechevarría al guión original. Sin entrar en detalles, la mayoría de cambios consisten en adaptar los diálogos, pero hay un añadido que destaca sobre todos los demás hasta el punto de parecer que nos hayan colado, sin avisar, un remake encubierto de Coherence.

A excepción de Eduardo Noriega, que ya tal, el casting es espectacular. Podemos hablar ya de la mejor actuación que se ha visto en pantalla de Belén Rueda, pero todos hacen un trabajo excepcional y resultan creíbles, naturales y cercanos. Concretamente, Eduard Fernández protagoniza una escena inesperadamente emotiva y profundamente humana en lo que, por otra parte, es una película cargada de misantropía. No es raro que en el cine de Álex de la Iglesia termine abusándose del histrionismo y el griterío, al fin y al cabo es marca de la casa (y, en su defensa, suele funcionar), pero aquí se opta por una tensión mucho más sutil donde la cosa no se desmadra hasta que sea estrictamente necesario.

Con un final ligeramente menos decepcionante que el de su referente —aunque más previsible debido a su propia naturaleza y a las pistas que nos van dejando durante el metraje—, Perfectos Desconocidos nos deja con la sensación de que su punto de partida daba para muchísimo más. Algunos chistes están un poco anticuados y a veces es difícil distinguir cuándo los personajes están siendo unos cuñaos y cuándo lo está siendo el guionista. Aun así, no por ello deja de funcionar como un tiro. Tensa, divertida a ratos, con un ritmo perfecto, unas actuaciones sorprendentes y un mensaje ambiguo. No será el mejor trabajo de su director, pero tampoco es el encargo impersonal que podría haber sido. Echadle un ojo si queréis, raro sería que os arrepintierais.

Crítica original en: http://cineenserio.com/perfectos-desconocidos/
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12 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Grandes expectativas
Sorprende que Carlos Boyero sugiera que esta película no tiene el defecto de otras de las de Alex de la Iglesia en las "que los arranques y planteamientos brillantes no tienen continuidad". Porque para mí este es el problema fundamental.

El argumento es prometedor: no serán pocos los que se hayan acercado al cine curiosos por ver cómo se desarrolla ese "juego de la verdad" modernizado. Los primeros conflictos tienen gracia y uno se relame imaginando la que se va a armar. Pero luego decepciona. La película pierde tensión con las continuas idas y venidas del comedor al balcón; los conflictos no son tan imprevisibles como prometían; el elemento sobrenatural no aporta mucho; y el final (tanto las últimas peleas, como el epílogo con su "moraleja") se queda descafeinado.

Por otro lado, los diálogos, chistes y problemas son todos vulgares. A veces uno echa de menos en el cine contemporáneo algo más de inteligencia y buen gusto. Pero esto no son más que manías personales.
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11 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El “encargo” de Alex
Que es un remake de un éxito del cine italiano es algo que todo el mundo conoce. Que se lo han encargado a Alex de la Iglesia y lo ha adaptado su guionista de siempre es evidente y está en los créditos. Seguramente decepcionará a los seguidores del cine gamberro del director más visionario del cine patrio. Lo que nadie le va a negar es el aire de alta comedia y la estupenda actuación de todo el reparto...incluida Belén Rueda que me resulta siempre muy cargante y aquí está muy bien.
El original de Genovese es un material simpático y adaptable con facilidad pero el tándem de la Iglesia/Guerricaechevarría han logrado superarlo con brillantez.
Se disfruta y, sin llegar a la altura de otros títulos del director, cumple con buena nota. Recomendable para los amantes de la comedia.
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8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
El eclipse no es de luna, es de la crítica española.
Tanto a los que le haya gustado como a los que no, les insto a ver la original. Será un tiempo bien invertido.

Lo que me parece mas criticable es que teniendo una buena historia previa se decida tomar el camino de la caricatura para mantener la atención del espectador. ¿A que tipo de público va dirigida?. Y la casi unánime buena crítica periodística es vergonzosa.

Lo mejor, la realización de Alex de la Iglesia y la actuación de Eduard Fernández. Lo peor, no hay sutileza en alguna de las relaciones entre los personajes, estropeándole al público el juego en que se basa la película.
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16 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Remake innecesario.
Hacer un remake de una película estrenada un año antes ya parece algo más que raro. Pero ya que lo haces, intenta aportar algo positivo que su predecesora no tenga. No es el caso. Más bien todo lo contrario. Las actuaciones femeninas son penosas, mientras que de las masculinas a excepción de Noriega están bastante bien. Y éso es precisamente lo que me fastidia. Que teniendo un material idóneo para hacer algo más que presentable se empeñen en fastidiarla por todos lados.

Si cogemos la predecesora italiana de 2016 y la comparamos con esta española es de bochorno. De la Iglesia se carga el ambiente más que cotidiano y sencillo de la primera, nos desvela a primeras de cambio de manera explícita y con gestos recargados lo que es un toque final de lucidez en la primera. Toda la película está cargada de explicaciones más o menos claras de lo que un espectador más o menos inteligente debería deducir por el mismo, quizás porque el nivel del público que se espere vaya a ir al cine a ver este film sea el que hay. De la banda sonora mejor no hablamos. Ésta si que no aporta nada. En todo caso alguna sonrisa por la sensación de vergüenza ajena que produce. Y el final... ...madre mía el final...

Conclusión: como comedia va a funcionar bien debido al nivel de cine que tenemos en este país y a las expectativas del grueso de los potenciales espectadores. Es una peli que hay que ver porque hay tres papeles masculinos que lo hacen más que bien. Pero lo principal de todo es que antes o después (yo recomendaría antes) hay que ver "Perfetti sconosciuti", porque de esta forma disfrutaremos de verdad de esta tragicomedia y nos daremos cuenta de lo fallido que ha sido realizar la segunda. No hay comparación posible.
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Comedia comercial
Discrepo de la catalogación como comedia negra. Podría serlo si llevara el sello o signo de identidad de su director, que aquí sin embargo se limita a hacer un remake de la italiana sin apenas aportaciones propias. La película se disfruta porque te hace reír, y al tiempo pensar en el peligro que tiene la información de nuestros teléfonos móviles, pero algunas situaciones son más que previsibles y no te cuesta mucho descubrir esos rasgos ocultos o secretos de cada personaje. De los actores destacó a Eduard Fernández, magnífico actor siempre. También defiende muy bien su papel Dafne Fernández. El resto no me convencen, especialmente Belen Rueda y Juana Acosta, me parece que sobreactuan en sus interpretaciones. En definitiva, comedia bien ejecutada, de ahí mi valoración, pero comedia comercial sin más pretensiones que hacer pasar al publico un buen rato, lo que por otra parte se agradece de vez en cuando
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6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
El espejo
A mí Álex de la Iglesia se me ha representado siempre como una especie de moderno Valle-Inclán. Por supuesto, en tiempos del escritor gallego no existían los móviles, y por no existir casi ni existía el cine, así que difícilmente podría haber rodado una película como ésta. Por otra parte, siempre he pensado, medio en broma medio en serio, que hoy, con los móviles y todo eso, sería impensable rodar una película como “El ángel exterminador”. Me equivocaba. Aquí nos encontramos a unos tíos encerrados en una habitación, armado cada uno de ellos con su correspondiente Smartphone, incapaces de salir de ella. Ni lo intentan. Están tan enganchados y seducidos por sus aparatitos que ni se les pasa por la cabeza.

Pero volvamos a Valle. Y a los espejos. Las películas de De la Iglesia también pretenden devolvernos una imagen distorsionada de nosotros mismos. Como en un espejo convexo. Como en un esperpento. Al director bilbaíno le interesa mucho hablar de hipocresía, de las caretas y las máscaras que nos ponemos para intentar aparentar lo que no somos. “Perfectos desconocidos” va de todo eso. Cualquiera puede reconocerse en esos amigos que se reúnen en una cena para descubrir al final de la velada que quizá después de todo no sean tan amigos. Todos hemos sentido alguna vez fastidio por tener que acudir alguna vez a alguna de esas citas que en el fondo no son más que otro compromiso social más que, como animales sociales que somos, nos obliga a ensayar nuestra mejor sonrisa y a dejar nuestras miserias en casa. Y romper ese compromiso puede derivar en el desastre más absoluto. Es lo que aquí, nunca mejor dicho, se pone encima de la mesa. Lo de los móviles no es más que una coartada. Eso sí, perfecta.

Ahora bien, mi impresión es que esta vez el espejo en el que Álex nos pide que nos miremos no es tan convexo como otras veces. Tal vez influya mucho el hecho de ser prestado. “Perfectos desconocidos” es el remake de una exitosa película italiana de hace un par de temporadas, que, por cierto, sigue esperando fecha de estreno en nuestro país. Es un encargo, y por más que Álex intente en todo momento arrimar el ascua a su sardina y llevar la historia a su terreno, se nota. Veo a De la Iglesia reprimirse y morderse la lengua en más de una ocasión. Cuando Alterio coge el cuchillo se masca la tragedia y se huele la sangre. Pero esta vez, la sangre no llega tanto al río, la única que se ve, de hecho, es la que baña esa luna que lo preside todo en la noche de autos.

No obstante, en “Perfectos desconocidos” sigo viendo también al Álex de siempre, al director que probablemente mejor sabe lo que hacer con una cámara entre las manos en el actual cine español, al que mejor se maneja en espacios cerrados, al que dirige de un modo excepcional a sus actores y que sabe lo que de verdad es una comedia negra. Pero al mismo tiempo, sé que no es él. Así que, por una vez y tal vez sin que sirva de precedente, añoro a ese otro Álex de los finales orgiásticos y desatados. Siempre quejándonos de que es un tipo que no redondea bien sus películas por su afición precisamente a esos finales, y para una vez que nos sale comedido… El caso es quejarse.
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5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Perfectos desconocidos (2017)
“Perfectos desconocidos” es la película que nos ofrece a un nuevo Álex de la Iglesia, seguramente sea la cinta menos Álex de la Iglesia desde “Los crímenes de Oxford” (2008), bien porque adapta un guion de Paolo Genovese o porque ha decidido abrir nuevas vías dentro de su cine, pero el caso es que se nos muestra bastante diferente a lo que suele ser habitual en él. Y lo bueno es que, a pesar del cambio, me sigue funcionando a las mil maravillas.
En “Perfectos desconocidos” hay dos permutas muy evidentes. En primer lugar la película se muestra muy comedida visualmente, algo peligroso a priori ya que el aspecto visual es una de las grandes señas de identidad del realizador bilbaino. En ese sentido su nuevo trabajo es muy teatral, siete personajes a medio camino entre el salón y la terraza, no hay más. ¿Demasiada limitación para un león como de la Iglesia?... Y el segundo gran cambio radica en el ritmo, “Perfectos desconocidos” es una comedia negra de cocción lenta, a diferencia del ritmo vertiginoso, casi caótico, al que nos tiene acostumbrados habitualmente. Otro riesgo de buenas a primeras, no dar pausa al espectador es otra de sus marcas de la casa. Y ahora llega el golpe de gracia. Álex de la Iglesia, en un alarde de valor, renuncia a dos de sus indiscutibles sellos y lo bueno es que sigue resultándome tan efectivo como siempre. “Perfectos desconocidos” es un placer absolutamente eficaz. Si diré que yo, personalmente, prefiero al antiguo Álex de la Iglesia, pero me parece muy admirable esas ganas de explorar terreno desconocido.
A nivel de guion “Perfectos desconocidos” mantiene sin problemas los habituales puntos fuertes del director vasco. El cinismo, la mala leche y la naturalidad siguen al pie del cañón en esta historia a medio camino entre, la feroz crítica a esta cultura que le rinde ciega pleitesía al teléfono móvil, y la terapia de pareja. Y tan cierto como que en uno de esos aspectos el film podría haberse desatado mucho más, creo que “Perfectos desconocidos” tenia mimbres para haber alcanzado más cotas de mala leche, incluso podía haber sido más bestia.
En el plano actoral las cosas funcionan de maravillas una vez más, no por algo Álex de la Iglesia es uno de los mejores directores de actores del panorama nacional. Los siete interpretes protagonistas están estupendos, pero he de destacar a dos, Eduard Fernández y Ernesto Alterio. Del primero me lo podía esperar, es uno de los grandes y un todoterreno, pero lo del segundo me ha resultado verdaderamente inesperado.
En resumidas cuentas, ya sé que soy bastante imparcial en relación al cine de Álex de la Iglesia, soy un devoto de su religión, pero “Perfectos desconocidos” me ha resultado muy satisfactoria, con algún que otro debe, pero muy grata. Incluso tiene un desenlace bastante decente dentro de los flojos finales de obra a los que, por desgracia, nos tiene acostumbrados. ¿Qué más se puede pedir?...
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
DE LA IGLES... (me quedo a medias como él)
Alex de la Iglesia tiene ganado por mi parte un respeto, creo, inquebrantable. Y lo tiene fundamentalmente por dos cosas: una se llama "El día de la bestia" y la otra "La comunidad". En la primera, Alex mostró una irreverencia verdadera y personal (no esa falsa que enseñan los falsos irreverentes igual que un flamenco muestra sus plumas en la época del cortejo), y una imaginación admirable. En la segunda, bajo mi criterio su obra maestra de largo, consiguió unir a esas cualidades, un dominio del encuadre e ingenio visual a la altura de muy pocos realizadores contemporáneos a nivel internacional. Pero sobre todo, en "La comunidad" el guión era casi redondo, poseedor de una lógica interna dentro de la ficción y el mundo creado en la película. Cosa que no sucede en el resto de su filmografía posterior, y que lastra todas y cada una de sus películas desde el año 2000, casi todas potenciales obras maestras que se quedan en poco más que entretenidas historias con algunos momentos geniales y otros soporíferos.

Y "Perfectos desconocidos" no es una excepción. Y eso que en este caso, la historia parte de un guión realizado hace un año en Italia. Pero ni aún así. En la atmósfera de un logrado Esperpento inicial (el humor negro es la mejor arma de Alex) de repente introduce el rollo de la luna sangrante, más propio de una obra metafísica o existencial. Pero lo peor es que lo introduce para justificar (de forma muy poco convincente) un absurdo epílogo, con el que toda la irreverencia, la mala leche y aire esperpéntico inicial -que por momentos recuerda al mejor Valle Inclán-, se quede en casi nada. Lo suaviza. Es algo así como aquel que primero es políticamente incorrecto y después pide perdón... Alex de Iglesia antes llegaba hasta el final...

Dicho esto, no puedo evitar una mención especial al trabajo de Ernesto Alterio, especialmente a su mirada maliciosa y a su voz quebrada. Sólo con eso genera un personaje cínico, inquietante, cargado de altibajos emocionales, amigo y enemigo al mismo tiempo de todo el retablo social de personas que le acompañan en la cena (que no son muy distintas de él)... Un personaje a la medida de las necesidades de la historia y la tesis que la película pretende mostrar, y que se percibe de manera genial al principio, pero se deshace como un azucarillo en la media hora final. En el último tercio, De la Iglesia parece pedir perdón por "atacar" al espectador y ser políticamente incorrecto.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
¿QUIEN TIENE GENITALES PARA HACERLO?
¿Cuántos de nosotros dejaríamos encima de la mesa nuestros móviles, para jugar al más peligroso y revelador de los juegos?

La incomodidad de este planteamiento, hace que nos revolvamos en nuestra butaca. Sí, esa y no otra es la razón del interés despertado... Considero que esa premisa, nos lleva a disfrutar de este trabajo de Alex de la Iglesia, tan alejado de sus tradicionales proyectos "salvajes" . Airear nuestra parte oculta es ciertamente liberador, pero... a la vez mucho más arriesgado, que una cena de empresa que supuestamente se alarga hasta las seis de la mañana, y al llegar a casa debemos justificar.

Aguardamos, tensos, contemplando hacia dónde conducirá lo que estamos viendo, tan bien explicadito en una pantalla de cine; algo que la mayoría no tendríamos los genitales suficientemente grandes, para practicar frente a nuestr@ chic@.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Todos tenemos tres vidas: una pública, una privada y una secreta. 2.0
¿Cuantas parejas dejarían uno al otro que miraran su teléfono? Esta es la premisa detrás de la historia narrativa de un grupo de viejos amigos que se reúnen para una cena destinada a convertirse en un juego en la matanza. Y el juego de palabras es tal vez el más importante de todos, porque está utilizando "diversión" nuevos "facilitadores de comunicación" - chat, WhatsApp, correo electrónico, SMS, autofotos, aplicación, T9, skype, social - para revelar la más peligrosa naturaleza: la superficialidad con la que (casi) todo confiar sus secretos que contiene el teléfono inteligente (o tablet, o pC) creyendo y pensando que no va a responder a las consecuencias, o peor aún, que liga con los consecuencias para que sea más emocionante. Los "extraños" de Alex de la Iglesia en realidad conocen entre sí toda la vida, se mantiene el juego y hacer que los demás desde una edad temprana del juego de la verdad, sabiendo que en ciertos experimentos divertidos que hay muy poco. Y ellos están determinados a no entender que se trata de la protección de la otra, incluso de todo esto, para llenar el sentido de la vida.

Y si, cada uno de nosotros tiene tres vidas: una pública, una privada y una secreta y de esto, contado en clave de comedía claro está trata la película.
Recuerdo leer en Fotogramas que Alex de la Iglesia planea hacer un remake de la película "Perfetti sconosciuti" de Paolo Genovese que ha ganado el David de Donatello (el equivalente Italiano a nuestros premios goya) a mejor película y guión, una peli está cosechando premios, ojo siendo una comedia que es mas difícil todavía pues la película no solo se ha llevado dos de los mas importantes galardones italianos como contaba mas arriba, además es suyo el premio al mejor guión, ganando en Nueva York, en un prestigioso festival como Tribeca y el premio es al mejor guión y ahí radica el secreto de esta película en la interpretación de unos buenos actores como los que salen y un fantástico guión bastante ingenioso que es capaz de hacerte pensar.

En esta adaptación de Álex de la Iglesia la comedia resalta por los equívocos y cambios de papeles de los personajes, Alex por supuesto le da su toque personal aunque se desvía mínimamente del guion original de la italiana, algo insólito en alguien que ha contado tantas veces historias originales. También ocurre a veces con su cine que los arranques y planteamientos brillantes no tienen continuidad y que siendo dueño de un poderoso sentido visual, opta en los desenlaces por el dilatado y gratuito desmadre, que disfruta mucho más con los alardes de su cámara que el espectador. Aquí demuestra en un espacio cerrado que puede ser un narrador sutil, revelador en los pequeños gestos, consciente del valor de una mirada, un pequeño gesto, un silencio incómodo, una elipsis.

El resultado es una comedia divertida y perspicaz, especialmente engrasada, que juega con ese algo inconfesable que todos ocultan, y no sólo a sus parejas, un vehículo perfecto para un reparto superlativo en el que todos están mucho más que bien en todo momento y cada intérprete tiene al menos un momento glorioso particular, un diálogo, una mirada, un gesto, una actitud, y sobre todo una progresión individual impecable durante la que se suceden los sobreentendidos, los equívocos, los intercambios de papeles, jugando hábilmente con la información que sólo conocen uno o unos cuantos de ellos y lo que va sabiendo oportunamente el espectador.

Y como ocurre en "El ángel exterminador", lo que en principio era festivo puede acabar en destrucción. La perfecta sincronización de imágenes y diálogos se complementa con intérpretes que funcionan muy bien, que bordan a sus personajes. No hay bajones ni pasotes en el talento que despliega Álex de la Iglesia en esta película hilarante en varios momentos, incómoda en sus conclusiones. Existe arte en esta adaptación que pudo iniciarse con vocación artesanal.
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7 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Esta Nochebuena yo quiero jugar tambiėn !!!!
Uno cuando va al cine va buscando una bonita historia, una buena fotografía, una buena banda sonora, buenas interpretaciones, bonitos paisajes.... pero lo que verdaderamente busca es pasárselo bien. Y yo me lo he pasado muy bien viendo esta película. No he parado de reírme ..... Y de eso se trata. La película está muy bien dirigida y digo bien dirigida porque considero que es complicado dirigir una escena que prácticamente dura 100 minutos con 7 personajes que no paran de hablar ... todas las interpretaciones son fabulosas aunque me quedo con la gracia de Ernesto Alterio que le da a la película el empaque comico que tiene. Muy recomendable para verla con amigos o con tu pareja.... pero eso sí : bórra todos los mensajes comprometidos que tengas en el móvil antes de entrar al cine. A disfrutarla !!!
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5 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Una comedia divertidisima pero no redonda.
Nos encontramos ante una comedia bastante ácida y divertida pero que no llega a puntos exagerados como en anteriores películas de Alex de la Iglesia.

La que aquí nos atañe es una comedia se podría decir realista dentro de lo que cuenta y salvo por su recta final dónde suceden determinadas cosas un tanto fantásticas el resto esta todo dentro de un marco realista. Es algo ya habitual que me ocurre desde hace mucho tiempo con Alex de la Iglesia en sus últimas obras, logra realizar unos dos primeros tercios esplendidos pero luego no se por que no logra rematar sus obras para que sus finales sean completamente redondos. Algo que parecía que aquí se iba a solucionar pero que vuelve a pasar en su recta final. Si toda la recta final hubiera transcurrido de forma natural y no forzada como el resto de la película nos encontraríamos ante una obra redonda.

El reparto actoral esta muy bien equilibrado y todos y cada uno de los actores tienen su momentazo. La comedia esta muy bien metida y tiene algunos momentos realmente divertidos dónde la sala no paraba de reír a carcajada limpia.

El argumento aunque simple da mucho juego, es complicado contar algo de el sin entrar en spoilers pero ya todos os podéis imaginar por dónde va a tirar debido a la publicidad que ha tenido la película, sus trailers y demás.

En definitiva, una comedia divertidisima pero que no consigue ser una obra perfecta debido a ese final, pero aún así se lo perdono por que me reído en el cine como hacia tiempo que no lo hacia.

Mi nota final de un 7.5/10
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Brillante
Brillante. Magníficamente interpretada y rodada. Un tema que da para muchas reflexiones. Te sumerges en la cena como si fueses uno de los comensales y te olvidas de que estás viendo buen cine. Por poner un pero, algunos de los secretos descubiertos resultan un pelín forzados.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Milimétrica
Normalmente no soy amigo de remakes, pero creo que esta vez la película tiene entidad y personalidad propia, encontrándonos ante una de las mejores obras de Alex, a quién recuerdo desde su corto Mirindas asesinas.
Todo está medido milimetricamente, desde los diálogos corrosivos, las situaciones tragicómicas, el trabajo de todos los actores, hasta la dirección.
Y por descontado, todo regado con mucho humor, jugando con lo falsos e hipócritas que llegamos a ser en las relaciones personales.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El móvil como caja de sorpresas
Valga ante todo que no he visto la película original que plantea el argumento en el que se inspira De La Iglesia, pero me ha parecido una obra muy entretenida. Cuando se usan tan pocos escenarios, es cuando los actores y actrices tienen que esforzarse de manera especial. Cada personaje tiene su peculiar manera de ser, pero consiguen dotarle de un simpático humor. Además, un humor que se mezcla de forma muy hábil con el suspense.

Son siete personas, existiendo tres parejas y de diferentes edades y pareceres. Desde la pareja de jóvenes guapos Eduardo Noriega y Dafne Fernández a otros matrimonios que se tiran pullas. Ante ellos, un juego que inevitablemente nos hace pensar en qué haríamos nosotros. ¿Realmente los móviles con Internet han favorecido que mucha gente tenga una vida "secreta" que ocultan a sus amigos, pareja, etc...? Las situaciones que se plantean y surgen mantienen el interés, aunque tiene unos pequeños fallos que señalo en spoiler.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
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