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6
¿Cuántas cosas nos ocultan en las altas esferas?
Se reabre el encendido debate que se suscitó sobre el presunto fraude y montaje propagandístico de la llegada de Armstrong, Aldrin y Collins a la Luna. Muchos sostienen, basándose en análisis y pruebas fotográficas aparentemente irrefutables, que los tres reputados astronautas jamás pisaron nuestro satélite y se prestaron a una farsa a escala planetaria con decorados dignos de Hollywood, para demostrar el poderío yankee a los enemigos rusos y, por extensión, a los demás mortales.

Yo no voy a alimentar el crudo debate, aunque mucha de la documentación que puede encontrarse en Internet es interesantísima y absolutamente apasionante para los amantes de los misterios de la ciencia. Entrad en este link y sacad vuestras propias conclusiones.

http://urumelb.tripod.com/el_alunizaje_index.htm

Capricornio Uno sirve a la mesa la polémica bien calentita, cambiando La Luna por nuestro vecino Planeta Rojo, Marte. Se posiciona claramente a favor de la manipulabilidad del gigantesco colectivo de humanos en pro de una estúpida y colosal mentira creada para no admitir que nuestra tecnología es todavía totalmente rudimentaria, comparable a lo que pensaríamos nosotros en nuestro presente de una lámpara de aceite o de las neveras con barras de hielo. Como idea base, el filme entra en territorios absolutamente vírgenes, virtud que hace que la trama de intriga se siga con especial interés. Lástima que los personajes principales no hayan sido aprovechados al máximo y marrados en parte por interpretaciones rutinarias para cumplir el expediente. Más lástima todavía que los dos actores con carácter sean secundarios (Karen Black y Telly Savalas) y que el inclasificable James Brolin sea el protagonista, un profesional sin carisma, a mi entender, como después demostraría en la serie "Hotel". Eso sí, con las mujeres tenía buen gusto: Connie Selleca y Barbra Streisand no son precisamente del montón...

Por otra parte, el guión presenta algunas irregularidades u omisiones que explicaré a continuación en el spoiler:
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24 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Cómo una final mal rodado puede chafar una película
He de reconocer gratamente asombrado que no esperaba que me gustara tanto esta película, y como casi sin darme cuenta me fui metiendo en ella cuando tenía pocas expectativas de que me gustase, pues por regla general todas las películas de astronautas suelen ser bastante aburridas (inclusive las muy sobrevaloradas "Apolo 13" y "Elegidos para la gloria").

Pero Capricornio uno sabe combinar magistral e inteligentemente todos los elementos de varios géneros: el thriller político más intenso, la acción más trepidante, la denuncia social, la emoción más conmovedora, la intriga (al más puro estilo Hitchcockiano), el suspense, la aventura e incluso hasta unos afortunados toques de humor a cargo del personaje de Elliott Gould (y en menor medida del desmadrado Telly Savalas en un breve pero impagable personaje).

El Despotricador Cinéfilo
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20 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
En mi opinión
La nave espacial "capricornio uno" con sus tres tripulantes esta preparada y lista para el despegue. La NASA ha calculado todo al milímetro para el éxito de esta nueva empresa...para hacer posible que el ser humano pise la superficie del planeta Marte.
Todo parece marchar según lo planeado...pero a pocos minutos del despegue...

Así comienza este Thriller dirigido por Peter Hyams con un original argumento que de no ser por sus mediocres y pocos convincentes actores hubiese adquirido mucho mayor realismo y suspense. La película tendría muchas más posibilidades con una plantilla algo mas competente.
Que no se engañe el público con el género de esta película, porque de ciencia ficción y aventuras espaciales tiene poco, ya que como antes mencionaba la cinta tira hacia el Thriller político.

El guión no es una maravilla pero sirve para crear una trama lo suficientemente convincente para un espectador no muy exigente.

Especial mención a la actuación de Telly Savalas, que aunque breve aporta calidad al metraje, y la persecución del final.
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18 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Terriblemente interesante
Sexta película del impredecible Peter Hyams (recordemos que es el autor de "A Sound of Thunder", probablemente la peor película de la historia) en la que los EE.UU. mandan supuestamente una misión tripulada a Marte, que no es más que una pantomima orquestada en un plató para engañar a toda la masa social planetaria con la idea de que la supremacía yanki ha conquistado el planeta vecino. La idea es buenísima en tanto que se apoya, probablemente de forma no deliberada, en la corriente escéptica que pone en duda que la conquista de la Luna fuese un hecho real y que defiende que todo fue un montaje realizado en un plató con la ayuda de Stanley Kubrick (teoría conspiratoria extremadamente difícil de creer, aunque vaya usted a saber).

Cinta de factura más que correcta y muy honesta en el sentido de que en realidad no da aliento a los luna-escépticos sinó que simplemente expone un hipotético ejemplo de lo que un gobierno como el de EE.UU. sería capaz de hacer con tal de manipular al personal (que no es poco). Los actores dan muy bien el pego, sobretodo Elliott Gould en su rol de periodista metomentodo y a destacar, como curiosidad, la presencia de O.J. Simpson, cuya carrera cinematográfica concluyó muchos años más tarde en la tercera entrega de "Naked Gun" justo antes de ser acusado de cargarse a su mujer y al amante de la misma.
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12 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Cuando las películas eran sencillas pero honestas.
Enfrentarse a una crítica de “Capricornio Uno” sin caer en la nostalgia o el sentimentalismo es, en mi caso, tarea casi imposible. Recuerdo esta película como una de las más interesantes de mi juventud, un tiempo en que cada nueva película de Peter Hyams me sorprendía más y más a pesar de estar sustentada en las mismas bases (conspiraciones que rozaban la paranoia) hasta que en los noventa perdió el rumbo de artesano y pasó a ser un director mas, sin nervio ni la capacidad que tuvo en los setenta y los ochenta de construir historias terriblemente entretenidas. “Capricornio Uno” sustenta las bases de lo que sería su obra maestra “ Atmósfera Cero” (de nuevo conspiraciones rozando la paranoia) y pone en pantalla a un puñado de actores al servicio de un guión con una base impecable y un desarrollo sustentado en la acción pura. Porque eso es lo nos ofrece “Capricornio Uno”, en ningún momento dejan de pasar cosas que bien hacen avanzar la historia o bien la empujan con solidas escenas de acción. Es de esos milagros entre guión y dirección. Baste un ejemplo los primeros quince minutos de la película, durante el lanzamiento de un cohete espacial nos damos cuenta de que algo extraño sucede (gracias a esos violines del maestro Goldsmith) para, a continuación, ofrecernos un soliloquio del soberbio Hal Hoolbrok que sienta las bases de lo que es la película: donde no llegue la acción llega el guión, pero nunca detenerse. El problema de “Capricornio Uno” que lo aleja de su condición de obra maestra es que, si bien tiene grandiosos actores, también tiene actores mediocres en su interior que nos regalan momentos demasiado irregulares. El otro detalle que lo aleja de la maestría es su condición de película palomitera. Digamos que escoge el camino de Hitchcock en vez del de Bergman. A pesar de no ser una obra maestra (tampoco lo pretende), es una película disfrutable en todos y cada uno de sus planos, de una ingenuidad encantadora y un soberbio manejo de la música y el Panavisión de 35 mm (en los que Hyams es un maestro en la composición de encuadres). Puede que hoy en día “Capricornio Uno” peque de simple (a pesar de la complejidad de su historia) pero sigue siendo una muy buena película con un ritmo envidiable y una grandiosa capacidad de entretener por encima de cualquier otra de sus cualidades.

Lo mejor: La historia (las conversaciones son magnificas) El ritmo. La música de Jerry Goldsmith. Las interpretaciones de Hal Hoolbrok (impecable), Elliott Gould (una lección del estilo de interpretación de los 70s) y James Brolin (sorprendentemente convincente).

Lo peor: Cierta ingenuidad en la propuesta. Algunos actores (impuestos por la moda de la época) no están a la altura del dramatismo del tramo final la película.
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10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Se podía haber hecho más.
Partiendo de un planteamiento muy interesante, a mi modo de ver se podía haber hecho una película con más "enganche". La vi hace muchos años y ahora decidí volver a verla. Desgraciadamente el tiempo no le ha sentado demasiado bien, pero sigue siendo muy entretenida y eso que yo creo que el argumento daba para algo más. Los actores son grandes secundarios que por su condición de tales aportan más bien poco al film, pero su participación al menos es digna. Está bien para ver si no hay nada mejor que hacer y reflexionar sobre si verdaderamente el hombre llegó a la Luna (en la película es Marte), o fue todo un montaje de los norteamericanos para no perder comba en la carrera espacial contra los soviéticos.
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
MARTE ESTÁ A 500 KM
Antes de convertir en militar a Harrison Ford en “La Calle del Adiós” (1979) y desterrar a Sean Connery al espacio en “Atmosfera Cero” (1981) Peter Hyams, conocido por compaginar el terreno fantacientífico con el thriller (Timecop) y por haber dirigido la sobresalida y pomposa “2010; Odisea Dos” (1984) como presuntuosa secuela del “2001” de Kubrick, contactó con el productor Lew Grade en el proyecto de trabajar en un inquietante film maniqueista sobre los teje y manejes de una creible misión espacial norteamericana a Marte y el poderío de las influencias políticas que obligan a un orgulloso pueblo a ser partícipes de tal histórico evento, reconstruido en el chapucero decorado en mitad de un desierto. ¿La razón? Recortes presupuestarios.

Va a ser un momento decisivo para los tripulantes del Capricornio Uno; el coronel Charles Brubaker (James Brolin) y sus compañeros Peter Willis (Sam Waterston) y John Walker (O.J. Simpson) van a emprender el largo viaje de su vida. Pero una orden de última hora, ejecutada por el doctor James Kelloway (Hal Holbrook) que les obliga (bajo presión de que la vida de sus familias pueden correr peligro si no cooperan) a ser partícipes de un montaje televisivo durante su aislamiento a pocos centenares de millas de sus hogares. Un radiooperador (Robert Walden, conocido por partcipar al lado de Edward Ashner en la série Lou Grant) empezará a sospechar de que las señales emitidas no provienen de tan lejos y se ayudará de un periodista (Elliott Gould) para desenmascarar un fraude tan engañoso como vergonzoso.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Han pasado 30 años...
...de la fecha en que se realizó la película y por eso se puede valorar injustamente, creo. Estoy seguro que mi voto entonces le hubiera hecho subir algún punto.

Peter Hyams se estrena con éste relato de ciencia ficción. Da un puñetazo en la mesa y siembra dudas y nuestro inconsciente las desplaza 9 años atrás. La trama es muy interesante y actual treinta años después aunque parezca paradójico.

La película tiene un buen ritmo, bastantes momentos álgidos y por contra, algunos clichés típicos de la época que bajo la comprensión del espectador son disimulados gracias al buen oficio de los actores.

Se podría introducir en la lista de clásicos del género.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
¿hemos de creer todo aquello de lo que nos informan?
Lo mas interesante de la película no es lo que sucede, sino la posible aplicación del suceso a otros campos.
Los ciudadanos de esta sociedad de superinformación estamos expuestos a que los poderes fácticos, con ayuda de los medios técnicos a su disposición, nos hagan tragarnos todo aquello que es conveniente a sus intereses que creamos. Es más, harán cualquier cosa para que así sea.
Es este caso es un presunto viaje a Marte, pero pensemos que en los últimos años se han librado dos guerras innecesarias pero hay ciudadanos (especialmente en los EUA) que creen justificadas.
La película en sí es entretenida, llevada con buen ritmoy con un argumento bien desarrollado.
Recomendable.
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7 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Malversación de ideas
Peter Hyams, qué poco molas... Partiendo de una premisa argumental de primera (la carrera espacial estadounidense y los entresijos del poder), debería ser delito el malgastar así una película. Y además con alevosía, pues la primera media hora de metraje es excelente, pero ni Hyams ni el guionista aguantaron el pulso y en vez de recrearse con una trama política y de suspense, eligieron la vía más fácil, la de la pura acción. El problema radica en que esto tampoco está bien resuelto, pues salvo algunos planos las situaciones están pésimamente rodadas y todo tiene un aire de serie Z francamente ridículo. Si hablamos del reparto, el único que aguanta el tipo es Elliot Gould, que tiene mucho oficio y lee sus líneas como puede, porque vuelvo a repetir que el guión vira del máximo interés a algo propio de Pedro Masó en un periquete y se precipita a uno de los finales más absurdos jamás filmados. No, ahora en serio, en esta época de remakes Capricornio Uno se merece uno con otro director y otro guionista, pues podría salir algo memorable.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Montaje espacial
Tres astronautas van a cumplir su sueño de viajar a Marte, pero justo en el momento de despegar reciben órdenes de abandonar la nave y se les fuerza a realizar una farsa, con el fin de hacer ver que han pisado Marte.

Atractivo punto de partida conspiratorio, que maneja con astucia las sospechas que rodearon al viaje del hombre a la luna, en las que diversas imágenes hacían dudar de su veracidad, como si todo formara parte de una artimaña que tenía como fin confirmar la hegemonía de Estados Unidos en la carrera espacial.

Así su director, Peter Hyams, traslada esas sospechas en un posible viaje a Marte, plasmando cómo un país como Estados Unidos podría emplear todos los medios que tuviera a su disposición, para hacer creer al mundo que había coronado el planeta rojo.

La idea es buena y queda expuesta con acierto, manejando con habilidad los hilos de una conspiración mundial, que tiene como fin obtener beneficios económicos para promover la exploración espacial.

Cuenta con una historia paralela que lleva a cabo un periodista que ha recibido una valiosa información por parte de un buen amigo, un técnico de la NASA que ha desaparecido sin dejar rastro tras descubrir anomalías en las comunicaciones.

En algunos momentos pierde intensidad, pero sigue manteniendo con destreza el interés por saber que les ocurrirá a los astronautas.

El director maneja con buen pulso el suspense y el aroma de conspiración que rodea a toda la trama, pero flojea en la realización de algunas secuencias de acción, que resultan pobres e inverosímiles.

Ofrece una interesante y atractiva trama de artimañas y conspiraciones, que deja diversas cuestiones y planteamientos de interés en el aire.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Digno thriller de conspiraciones
Buena película, lástima que, en su mayor parte, la carrera del director Peter Hyams no haya seguido el camino de sus primeras películas.
No cabe duda de que "Capricornio uno" no es una película de ciencia ficción, sería más adecuado calificarla como thriller político que refleja la obsesión de los estados unidos por ocupar el primer puesto en la carrera espacial frente a la URSS durante la época de la Guerra Fría; el cual es de muy buena calidad.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
ARGUMENTO Y GUIÓN
Película ingeniosa y de argumento valioso por su permanente actualidad pero muy poco convincente porque el guión de Peter Hyams (que también la dirige) adolece de escasa credibilidad.
La trama se vuelve inverosímil y endeble a medida que avanza y no es por causa del hecho que se plantea sino por el modo de su tratamiento cinematográfico.
Mención especial merece la magnífica actuación de un Elliott Gould muy convincente (y atractivo) en la interpretación de su personaje pero que queda desdibujado por la poca consistencia de su papel.

Añadir que hay escenas espectaculares junto a otras absolutamente ridículas en las que no cabe mayor número de despropósitos.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Muchas preguntas sin respuestas
Capricornio Uno es una película que esconde un trasfondo interesante. Y es que viendo esta cinta cabria preguntarse si de verdad el hombre realmente llegó a colonizar la luna allá por el lejano año de1969. Porque reproduce la misma historia, pero cambiando el lugar de destino por el planeta rojo.

El filme muestra una supuesta manipulación de los medios de comunicación para esconder un secreto de estado. A la vista de la supuesta sociedad, los astronautas son unos héroes, mientras que para el gobierno de turno representa una amenaza nacional.

Sentenciados a muerte para tapar esta farsa, los astronautas deberán escapar de su cautiverio en un plató que simula la tierra de Marte para denunciar la estafa política y mediática a la que se han visto inmersos de forma totalmente involuntaria.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Marte en el plató
Una de las más prometedoras carreras del cine norteamericano de finales de los 70 y primeros 80 fue la del director Peter Hyams, con atractivas producciones como esta cinta que nos ocupa o la más conocida “Outland” (Atmosfera Cero, 1981). Sin embargo, Hyams acabó por inclinarse hacia un camino de mediocridad total rodando engendros para gente como van Damme o Schwarzenegger. Posiblemente su último suspiro de buen cine lo constituya “Narrow margin” (Testigo accidental, 1990) versión de la película de Richard Fleischer de 1952 de igual título. “Capricornio Uno” se aprovecha de una de las más exitosas leyendas urbanas, la de que el hombre no llegó a la luna -en este caso será Marte-, para llevar a cabo, entre la ciencia ficción y la intriga, un entretenido producto, bien rodado, con esa sequedad realista tan atractiva del buen cine de los 70. Conspiraciones, investigación periodística y toques de guerra fría, en la que hay que mantener a toda costa el prestigio de las naciones, constituyen los ingredientes de esta interesante producción, en el que el periodista, irónicamente interpretado por Elliot Gould, es el héroe y último recurso de la verdad por salir a la luz en la lucha contra todos los oscuros poderes del mundo. Toda la primera parte de la película es excelente pero la segunda parte decae ostensiblemente en especial con la enfática persecución y el poco creíble final con avioneta incluida pese a la siempre reconfortante presencia de Telly Savalas. Conviene, por último, destacar la atmosférica partitura del siempre excelente Jerry Goldsmith. En suma, pese a todas las salvedades – incluida, por cierto, su excesiva longitud- es una película muy entretenida.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
Lo que pudo ser y no fue
Peter Hyams es un director muy irregular, su periplo fílmico abarca ya cuatro décadas y el hombre, consciente de sus limitaciones como cineasta, siempre ha tratado de mostrar sus obsesiones con el cine de ciencia ficción.

Películas como "Atmósfera Cero", "Una Odisea Dos" son una muestra de lo que el verdadero amor y pasión por la ciencia ficción, puede llegar a dar de sí: el director carece de la maestría de Scott, y ni que decir de Kubrick... Pero regaló dos grandes películas, con grandes dosis de entretenimiento y atmósferas trabajadas.

El problema es cuando el director trata de ir más allá de sus posibilidades, (The Relic, El Fin de los Días) y sobre todo en la película que nos ocupa: Capricornio Uno.

El argumento a primera vista no puede ser mejor: Astronautas, primera misión tripulada a Marte, elementos conspiranóicos.

El problema es la ejecución y desenlace del mismo: en vez de plantear una obra que explote el suspense y las intrigas políticas. Nos encontramos con una primera parte de la película que es realmente atractiva, para pasar luego a un auténtico bodrio de proporciones siderales... Donde no sólo no hay ritmo, si no que la incongruencia de los planteamientos, la nula suspensión de incredulidad, (en ningún momento se trabaja los tiempos de ida, estancia y vuelta a Marte: todo parece que sucede el mismo día, cuando el viajecito dura mínimo tres años ida y vuelta)

Los encuentros estúpidos entre el periodista encarnado por Elliott Gould y la "viuda" Brenda Vaccaro, son perfectamente prescindibles: se ponen en contacto para hablar de la "muerte" de su marido y resulta que cuando quedan simplemente intercambian frases tan interesantes como encontrarse con el vecino en el ascensor y hablar del tiempo...
Razón: rellenar metraje, nada más.
Por no mencionar el final: abrupto, inconcluso y sin sentido, (no tiene clímax, ni resolución de la trama) porque Hyams se nota que hacia el final de la película es incapaz de dar una solución coherente a todo el tinglado que ha montado. En la sala de montaje imagino que las pasaron más putas que Caín para buscar un "Happy Ending" digerible. Craso error... Es de los finales más cutres que he visto en mi vida

La parte en la que los "astronautas" vagan por el desierto es jodidamente aburrida.

En resumen: Hyams trató de mear tan alto, que al final el chorro le dio en toda la cara.
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4 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Capricornio Uno (1978)
Es recordado por ser el firmante de una de las peores películas que recuerdo -El Sonido del Trueno (2005)- pero Peter Hyams tiene una carrera que dentro de la modestia es bastante apreciable. Atmosfera Cero (1981), 2010: Odisea Dos (1983) e incluso un par de las que ha hecho con Van Damme -Timecop y Sudden Death- no están nada mal. Capricornio Uno (1978) es anterior a todas estas, y no le anda a la zaga en cuanto a calidad, de hecho casi me atrevería a decir que es la que más he disfrutado -junto a Atmósfera Cero-.

Al igual que en el resto de su carrera, compagina la tarea de dirigir con otras, sea como director de fotografía o en la parcela de guionista; en Capricornio Uno se encarga de esto último, del libreto. El reparto: Elliot Gould, James Brolin, Hal Holbrook, Brenda Vaccaro, Sam Waterston, Karen Black (1939-2013), O.J. Simpson y Telly Savalas (1922-1994).

Los Estados Unidos están a punto de mandar a tres astronautas (Brolin, Waterston y Simpson) por primera vez a Marte. Con la cuenta atrás en marcha los tres astronautas son evacuados del Capricornio Uno -el nombre del aparato-, y enviados a un plató de cine para que finjan su llegada al planeta rojo -o marrón, o del color que sea ahora-; ellos no quieren pero sus familias están amenazadas y no les queda más remedio que ceder. Un periodista (Gould), tras la desaparición de un amigo suyo de la NASA que se dio cuenta de anomalías en las transmisiones, decide investigar.

Dos tipos de thriller conviven en Capricornio Uno, el thriller periodístico, con la investigación del periodista a la conspiración urdida por la NASA. Después está el thriller de acción y aventuras, con la supervivencia de los tres astronautas tras huir de los malos -que se los quieren quitar de en medio, para que no canten-. Buenos momentos ofrecen ambos aunque es mucho más atrayente la trama que trata de desmantelar el meollo, la plasmación a la pantalla de lo que se ha dicho muchas veces del auténtico alunizaje, que todo era mentira -por ejemplo el falso documental que algunos se creyeron, Operación Luna (2002)-.

Que esta parte de la película tenga más interés no desmerece a Capricornio Uno cuando trata de ser una cinta de acción trepidante, con persecuciones y asesinatos varios. La caza y captura a los tres astronautas está bastante bien, y tiene unas cuantas escenas a retener en la memoria, la supervivencia de uno de ellos -comiéndose cruda una serpiente- o el clímax, con un par de helicópteros tratando de abatir a un avioneta fumigadora -una persecución aérea con movimientos de cámara y planos similares a los que se vieron un año antes en La Guerra de las Galaxias (1977) -pero en un desierto-.

A destacar: la emocionante música de Jerry Goldsmith, actores como Elliot Gould o Hal Holbrook -excelente su monólogo en el que justifica la decisión de la NASA de simular el viaje a Marte-.

Negativamente: la escena final a cámara lenta, un recurso que ha quedado anticuado, lo único donde patina Hyams director, no evitando por otra parte que Capricornio Uno sea la mejor peli que se haya hecho de Marte alguna vez, sin siquiera pisar el planeta de verdad.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Clásico de las conspiraciones
En 1978, Peter Hyams (director irregular donde los haya) dirigió y escribió Capricornio Uno, una película catalogada como de ciencia ficción, pero cuya trama principal obedece a ese tema tan atrayente para muchos como es el de "las teorías de las conspiraciones".

Claramente influenciado por quienes no creen que el hombre pisara la Luna en 1969, Hyams recrea una historia en la que, mediante un fraude televisivo, miembros de la NASA en colaboración con algunos senadores hacen creer al gran público que Estados Unidos es la primera potencia mundial en pisar Marte.

El asunto termina por descontrolarse, por culpa de un error al final de la "supuesta" misión (que no desvelaré para no incurri en Spoiler) y gracias a la intervención de un intrépido reportero, bien interpretado por Elliott Gould, estrella del cine de los 70.

Para leer la crítica completa, copiad el siguiente enlace en vuestra barra del navegador:

http://www.suite101.net/content/ciencia-ficcion-de-los-70-capricornio-uno-de-peter-hyams-a61457
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Mentiruscos espaciales
Entretenida cinta del irregular Peter Hyams, responsable de obras de cierta calidad en la ciencia-ficción, entre las que destaca la excelente “Atmósfera Cero” (1981).

En “Capricornio Uno”, Hyams se basa en la todavía hoy controvertida aventura de Armstrong, Collins y Aldrin y la teoría conspiracionista acerca de su misión. Aún hoy existen dudas respecto a la veracidad de su proeza, gente que duda de aquellas imágenes en blanco y negro de 1969 en las que Armstrong pisaba por primera vez un cuerpo planetario extraterrestre.

Trasladado al filme, los astronautas designados a ser los primeros seres humanos que pisarán Marte serán coaccionados a perpetrar un engaño a escala global. La NASA ha creado una pantomima con la que ganarse al público y asegurarse un buen pellizco de los presupuestos, creando para ello un escenario marciano muy detallado en el que los astronautas interpretarán su papel simulando estar pisando el planeta rojo.

El planteamiento del filme resulta harto interesante. Su idea base tiene el potencial para una buena historia de intrigas y conspiraciones, pero el filme deviene a un thriller de acción con persecuciones. No es la primera vez que Hyams tiene en sus manos un buen guion y lo trastoca introduciendo recursos excesivamente convencionales, y “Capricornio Uno” no es la excepción. Por ello, la primera parte del filme en la que se desarrolla la trama conspiranoica es la más atractiva e interesante, aunque la parte preeminentemente de acción está rodada con buen pulso y eficiencia a pesar de su simpleza narrativa.

La banda sonora del inolvidable Jerry Goldsmith aporta sus buenas dosis de tensión a la cinta. Si bien no es una obra mayor, es resultona y emocionante, y sirve muy bien en su función de imprimir ritmo en situaciones puntuales.

Interesante.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Asistiendo a los ensayos de Atmósfera Cero, by Peter Hyams.
Esta película debe de ser la quintaesencia de un buen material echado a perder. Como ya se ha dicho por aquí, la premisa es brillante así que cuando el director empieza a perderse y los actores se arrancan por peteneras el tortazo que se pega el espectador es de campeonato. La enjundia de lo que se trata merecía un tratamiento superior porque tanto la acción como las interpretaciones son de tebeo y no es un problema de presupuesto sino de actitud porque da la sensación de que nadie en la película se cree lo que está haciendo. Tal vez por eso contrataron a un afroastronauta. De hecho, el director quedó tan contento con el casting que en su siguiente película espacial lo sustituiría por Sean Connery y una recortada. Y ése es el verdadero problema: que lo que comienza como un ensayo sociológico acaba transformado en un pilla-pilla. Esto pasa mucho en Hollywood y no tiene por qué ser dramático si cuentas con actores que sepan correr con estilo y llevar una recortada al mismo tiempo. Pero James Brolin ni siquiera lleva bigote y su compañero de transbordador es un contador de chistes compulsivo, un Chiquito de la Calzada espacial que está deseando poner el pie en Marte para contar un chiste por la tele. Puede que un remake le hiciera algo de bien a esto con la condición de que le dejen bigote.
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2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
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