arrow
7
El poder de las palabras.
"Unwanted".
Indeseado.

Así se percibía a sí mismo Churchill antes de ser nombrado primer ministro; así era percibido por el rey de Inglaterra, por su propio partido y por buena parte de la población. El desastre de Gallipolli y ciertas acciones que llevaron a la muerte por fuego de varios anarquistas lo pusieron en solfa, así como sus actitudes hacia las huelgas mineras debido a la ojeriza que tenía a los sindicatos anarquistas, socialistas y comunistas.
Pero era el único que, a parte de Hallifax, podía tolerar la oposición cuando se descabeza a Chamberlain.

La película parte en este punto y termina con el salvamento de Dunquerke. Entre tanto, podemos disfrutar de una fotografía maravillosa que remarca los claroscuros al más puro estilo de Rembrandt o Velázquez; de una banda sonora correcta y de una cinemática que tiene sus momentos más logrados en los discursos en el Parlamento.

Sin embargo, lo más destacable son las palabras y quien las pronuncia, pues fueron sus discursos (según la película, no según la Historia), las que hiceron del 'Never Give Up' ("No rendirse jamás") casi un lema nacional.
Y es Gary Oldman el que se mimetiza con el personaje, tanto en dicción (asomboroso cómo lo hace. Por favor, vedla en versión original), en lenguaje corporal y en expresión facial aún bajo las extensas capas del oscarizable maquillaje. Magnífico. Lo borda en la que, creo, es la mejor actuación de los últimos quince años.
Y con Oldman es mucho decir.

Volvendo a las palabras, donde más deslumbran es en ese momento populista en el tren, muy bien filmado y guionizado, y en las dos arengas finales, que llegan a emocionar por más palpable que sea la manipulación emocional en la que se basa la susodicha escena del tren, pues es bien sabido que el propio Churchill era firme defensor de una coalición anticomunista y para eso estaba disspuesto a pactar con la Alemania nazi bastante antes de que pasara todo esto. Concretamente, en una reunión mantenida en 1938, Von Ribbentrop (embajador de Alemania en el Reino Unido), ya le confía a Churchill que Alemania iba a invadir la URSS. Y no dice nada. Es más, se alegra.
Cosa que se le olvida mencionar a los pasajeros del tren. Curiosamente.

Pero como la vida te da sorpresas, el que estuviera dispuestísimo a pactar con Hitler contra las soviéticos, como el novio desengañado, como el fumador desengachado por fin, se revuelve como un loco y pasa a ser el mayor enemigo de lo que antes deseaba: HItler. Y los periódicos de esa época, tras poner verde a los rusos y sus atrocidades en Finlandia y otros países, de repente pasan a ser no tan malos y el demonio pasa a ser Alemania. La prensa y su objetividad, ya saben. Cosa que dura hasta hoy.
Y debido a ello (y otras razones, pues es política, donde la integridad brilla por su ausencia y dado que, como dicen en la película, Churchill solo miraba por él mismo), se opone con uñas y dientes a cualquier tratado de paz (que ocupa buena parte del film). Y tuvo razón, por demás. Y supo ganarse a los políticos y al pueblo, al menos durante la contienda, pues al acabar esta fue vencido y desalojado del 10 de Downing Street.

Nada de esto aparece en la película, por supuesto. Como el Lincoln de Spielberg, es una especie de hagiografía donde hasta sus exabruptos nos parecen encantadores y donde se le engalana con unos valores que están en el imaginario nacional y colectivo, pero no en la realidad.

En definitiva, una película dignísima de ver, cuyos 120 minutos pasan en un suspiro y donde a veces te olvidas de que Churchill está muerto gracias a la intensidad discursiva y a la interpretación de Oldman, quien opaca al resto de excelentes secundarios hasta convertirlos en meras comparsas, por más entidad que quieran darles, como en el caso de su mujer (Kristin Scott Thomas) y su secretaria (Lily James).

Creo que no os defraudará. Incluso os puede gustar.
Eso sí, olvidaos de la historia detrás de la Historia que han dibujado.
[Leer más +]
15 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Yo me bajo en Wentminster, ¿y usted?
Corren nuevos tiempos para el biopic, y eso lo sabe ya hasta el más pintado. Ahora ya no se lleva eso de contar de punta a cabo la vida y milagros de la celebridad de turno, y más bien de lo que se trata es de centrarse en un momento concreto de su existencia y desarrollarlo con profundidad, independientemente incluso de si éste supone un antes y un después dentro de la trayectoria del homenajeado. El cine nos ha dado ejemplos recientes al respecto en películas dedicadas a Lincoln, luchando para que el Congreso apruebe su famosa enmienda contra la esclavitud, a la reina Isabel, en los días posteriores al fallecimiento de Lady Dy, o a Hitchcock, intentando ligarse a Janet Leigh durante el rodaje de “Psicosis”. Dentro de esta misma variante, “The darkest hour” vendría ahora a relatarnos lo que fueron las primeras semanas de mandato del presidente británico Winston Churchill, en unos tiempos especialmente delicados para el mundo tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Son momentos cruciales también para el propio Reino Unido, que no deberá demorarse demasiado en determinar cuál va a ser su verdadera posición en el conflicto. Churchill accede además al cargo después de un vacío de liderazgo en su propio partido. No es el candidato deseado por la mayoría, y sus primeras decisiones tampoco van a ser del agrado de muchos. En esos primeros días, el nuevo presidente tendrá que lidiar entre otras cosas con la operación Dynamo que supondrá la célebre evacuación de las tropas aliadas en la playa francesa de Dunkerke, muy de moda últimamente por cierto en las pantallas de cine (¿será cosa del Brexit?)

A priori, podría presuponerse que “The darkest hour” no es sino una gigantesca excusa para hacer que su protagonista principal, Gary Oldman, arrample con todos los premios habidos y por haber, y consiga- por fin- el primer Oscar de su carrera. Lo que el tópico llama un vehículo de lucimiento, vaya. Y es cierto que Oldman está soberbio, con su dicción – ver esta película doblada es pecado mortal-, con sus gestos, con su sola presencia, con una caracterización perfecta además. Pero no es menos cierto que, afortunadamente, el film es algo más que Gary Oldman. Tampoco, en principio, el proyecto parecía encajar con la personalidad de un director como Joe Wright, y eso que su fijación por el episodio de Dunkerke le viene de lejos, como quedó sobradamente demostrado en aquel recordado plano secuencia circular que aparecía en “Expiación”. Wright hace gala de su habitual virtuosismo, que en esta ocasión resulta menos irritante que otras veces, con una esmeradísima puesta en escena y los aderezos imprescindibles de la dirección de fotografía de Delbonell y la banda sonora de Marinelli. Por si fuera poco, el guión esta vez también acompaña, y “The darkest hour” termina siendo la lección de historia amena y eficaz que todos esperábamos que fuese desde el principio.

No spoilearé la que sin duda es la escena más memorable y emotiva del film, pero nos habla de lo bien que le vendría a los políticos mezclarse de vez en cuando con el vulgo y con el pueblo llano. Tiene algo de ese espíritu humanista del cine de Clint Eastwood cuando, por ejemplo, se detiene a reflejar la dimensión moral de Mandela codeándose con su selección de ruby o con los empleados de su residencia oficial. En este sentido, yo me acuerdo también del biopic dedicado a Jorge VI- en la línea también de los dedicados a Lincoln, a Hitchcock o a la reina Isabel- aunque sólo sea por mera asociación de ideas y porque el personaje protagonista de allí aparece aquí como secundario en la trama. Qué importantes son también los discursos en esta película, no sólo vemos como se declaman, también como se ensayan o se redactan. A Churchill, un mago de la elocuencia y la oratoria (no olvidemos que ganó el Nobel de Literatura) le precedían su bombín y su puro, pero también su perseverancia, su famoso “Never, never give up”. De ella se sirvió para fraguar su leyenda; “The darkest hour” da cuenta de cómo ésta empezó a forjarse.
[Leer más +]
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Un camaleón suelto
Sin duda a estas alturas no sorprenderá a nadie el hecho de que Gary Oldman es un gran actor, si es cierto que el personaje de primer ministro Winston Churchill parece hecho a su medida,perfecto sencillamente soberbio es como está este gran actor, pero “el instante más oscuro” es más que eso. Wright nos cuenta la eleccion del primer ministro y sus días posteriores, humanizando al personaje con sus decisiones y dudas por igual. Bien rodada, con talante y buen pulso. Una de las mejores películas del año para un servidor.
[Leer más +]
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Gary Oldman se bate en duelo con Joe Wrigth y su puesta en escena
¡El primer museo de arte histórico que visito con butaca! Tremenda actuación la de Gary Oldman, que tubo la mala suerte de contar con un director fotográfico que hace de cada plano una obra maestra; claro... hay veces que uno se queda embobado sin tener en cuenta que Winston Churchill está de nuevo entre nosotros.
[Leer más +]
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Cuando el cine se hace con talento
Cuando se une la genialidad interpretativa con un guión fresco e inteligente y toda una magnífica producción dirigida, con su elegancia habitual ,y en su mejor versión por Joe Wright tenemos este auténtico regalo visual y auditivo. Poco se puede añadir a la interpretación de Gary Oldman... sin excesos y genial. Estupenda recreación histórica de un momento tan complejo para la sociedad británica reflejado sutilmente a través de los ojos de Wright y la espléndida fotografía de. La partitura de Marianelli otro regalo más de esta producción.
[Leer más +]
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Muy buena recreación de un momento muy específico de la historia, Inglaterra en Mayo de 1940 y su dirigente: Winston Churchill.
Desde el punto de vista histórico, creo que está sobresalientemente recreada, eso sí, no esperen ver la vida completa de Churchill, ni siquiera 3 años de su vida... La peli describe lo que fue la investidura de Churchill tras Chamberlain y los conflictos con sus asesores sobre si debían hacer o no hacer frente a la bestia nazi. Los decorados, los personajes y la trama histórica es excelente. No sabía que el rebelde y enfant terrible Gary Oldman acabaría sus días haciendo de Churchill... Bueno, también se expone con creces su adicción al alcohol, a los puros y a la comida grasienta... pero ante estos vicios y a pesar de su avanzada edad, se proclama como un gran orador y un excelente diplomático al servicio de sus ideales, a muerte a por los nazis, cueste lo que cueste, y vista la situación que había en mayo de 1940, y su situación de falta de apoyos internacionales en ese momento, no cabe duda de que le echó un par de cojones, con el apoyo del pueblo británico. Eso sí, como no te guste la historia, la política o las relaciones internacionales.., mejor ve otra películas, no hay apenas escenas bélicas propiamente. Película con algunos momentos francamente emotivos y estelares.
[Leer más +]
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
El hundimiento, pero inglés
Biopic de Churchill, de cómo fue elegido y alzado como gran líder de la nación y estandarte de los aliados, para luchar en uno de los acontecimientos más importantes de la historia y más adaptado al cine. Pero vayamos a lo gordo, el período concreto, a Dunkerque.

Es imposible, primero, mostrar mis sospechas a la auto-publicidad que se hacen dos películas entre ellas, estrenadas casi a la par. Una, la de Nolan, que habla de la parte de campo, los hombres de a pie que de forma valiente hicieron su parte, y la otra, la de Wright, que nos cuenta el mismo hecho, pero desde el punto de vista político y de salón, donde no te manchas las manos sino la honra, que tratan a miles de soldados como trato yo a mis personajes del Sims.

La película es como una clase de historia magistral, si estas interesado en el período histórico aguantas 50-60 minutos atendiendo y disfrutando del aprendizaje, si tienes clases de dos horas necesitas un descanso o al menos poder interrumpir y hacer preguntas. En biopics tan correctos suelen incluirse amoríos o heroicidades, más lejanos de la realidad, pero haciéndola más accesible, aquí poco se sale de lo marcado, exceptuando alguna escena de su mujer o de su secretaria, pero cortas y directas. Por un lado, me hubiera gustado algo más que el simple hecho de intentar no dormirme, pero sin llegar a incluir escenas familiares sin sentido en la trama. A falta de una crítica constructiva mejor yo hubiera acortado el metraje.

Los hechos que acontecen y las personalidades de los personajes históricos son datos que se pueden comprobar, y que probablemente amantes de la historia lo harán y criticarán. No conozco muy bien al director, pero espero que haya sido lo más fiel posible y que todas las escenas donde el público reía con los comentarios de Churchill no hayan salido solo de la pluma de un guionista, para intentar mantener al espectador atento, sino que en la intimidad este personaje hablaba catalán y todo. Yo no tenía a Churchill como un personaje gracioso.

La película mantiene una apariencia claustrofóbica. Churchill la mayor parte del tiempo está encerrado en un búnker, camina por pasillos estrechos y mal iluminados, al más estilo “El hundimiento”, incluso el palacio y sus conversaciones con el rey son tristes y oscuras. El problema es cuando insiste en meter algunas escenas que chirrían, intentando hacernos ver lo que había en la calle, pero sin venir muy a cuento ni quedarnos muy claro cuál era la verdadera sensación que se vivía en las calles, más parece que el director quiera lucirse con el travelling ese feo o las escenas abriendo y cerrando zoom que un sentido lógico. Y qué decir de la escena del metro, en muchas ocasiones lo más absurdo de una biografía es lo más verídico, mientras que lo trivial y recurrente se embellece y modifica para la gran pantalla, por lo que no me cabe duda de que ocurriera, pero poner el metro de CGI y darle un diálogo a todos los pasajeros tipo Espartaco... Que el rey Jorge le diera ánimos y que él lo celebrara yéndose de putas para volver todo borracho al parlamento y declarar la república hubiera sido un clímax menos vergonzoso. Otro recurso, poner las fechas de esos días. Esto aporta una sensación de contrarreloj, de que todo se va a ir al carajo, pero ponerlo en pequeño en una esquina, visible pero discreto, me parece una decisión más acertada que en Arial Black 100 ocupando toda la pantalla. Y, para terminar, el final, por no terminar por el principio. Churchill dedica todo el tiempo a dar grandes discursos y la mayoría son de los que te llenan el espíritu, pero el parlamento levantándose haciendo la ola tampoco creo que fuera la respuesta que esperaba cuando escribía su discurso.

Terminar hablando de Oldman, un actor tan bueno que olvidas quien es durante esta película, solo al alcance de grandes como el que sale en el nombre del padre, ese tío que era el último mohicano, pero que en realidad no, porque el último mohicano era el otro, ese tío. También le tendrá que agradecer (si le premian) a los/as maquilladores/as con un trabajo de OSCAR. Imposible no comparar con dos casos recientes de maquillaje hiperrealista como son “J. Edgar” de Eastwood, que solo merece nuestras risas, y Hitchcock, que tampoco es un gran maquillaje, pero Hopkins tampoco se esforzó mucho.

En general, un biopic correcto, es decir que te aburre en gran parte, pero sales con una sensación de haber aprendido algo, no sé muy bien el qué, pero se agradece. En cuanto a pronósticos, mejor actor y maquillaje, además es el estilo que le va a la academia. En todo lo demás espero que haya alguien que lo haya hecho mejor porque si no lo llevamos claro.
[Leer más +]
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Y Winston dijo: "Tiren a Christopher Nolan por la borda"
Si tuviese que usar una palabra para definir esta película es "valiente". Primero por poner al descubierto a uno de los hombres más importantes del siglo XX con todos sus defectos y virtudes, sacando a la luz a la persona que se esconde tras el mito durante el que probablemente fue el momento más importante y difícil de su vida; segundo por crear un biopic (como cientos similares habrá) de público relativamente reducido. Llevo 7 años yendo al cine por propia iniciativa y esta es la primera vez que no echaban en mi pueblo la que quería ver, por lo que tuve que ir a un mega-cine de la capital. Supongo que eso da una pista del interés que suscita una propuesta como esta, aunque la falta de campaña promocional no ayuda (No tengo conocimiento del presupuesto que maneja). Si algo destaca en esta película es la interpretación de Gary Oldman y su caracterización. Leí que era él antes de verla y aun así no le reconocí ni una sola vez. Ir al cine y salir contento no fue costumbre en 2017, así que me alegro de empezar la temporada cinéfila 2018 con buen pie.

En resumen: una película documental escrita de forma amena, dirigida con sobriedad e interpretada como dios. Si te interesa el tema ya estás tardando en salir escopeteado a verla.
[Leer más +]
3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Académica
Excelente interpretación de Gary Oldman, que es el 90% de la película.La historia es archiconocida. Lo que no es tan conocido son las zancadillas del propio partido de Churchill en unos momentos tan decisivos para Gran Bretaña.
Algunas críticas alaban la iluminación, la fotografía. No estoy de acuerdo. Creo que con el tratamiento de la luz se pasan tres pueblos: como la película transcurre en 1940 durante una guerra, pues vamos a poner todo gris para dar ambiente. Este subrayado sobra, ya nos hacemos una idea.
Buena música.
[Leer más +]
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Una excelente interpretación de Gary Oldman
Quién no conozca la fisonomía del actor Gary Oldman y lo viera por primera vez en la piel de, un personaje histórico como es, Winston Churchill, pensaría que es así realmente. El caso es que he quedado prendado de su excelente, de su maravillosa interpretación en este film dirigido con una notable eficacia por Joe Wright (recordado por la estupenda Expiación. Más allá de la pasión). Sin duda alguna, y no se le puede negar que con esta película nos encontramos con un drama histórico que cuenta con un guión, un libreto escrito por el nominado al Oscar Anthony McCarten (La teoría del todo) y que ha sido muy bien llevado a la gran pantalla. Hace unos años se estrenó en los cines El Discurso del Rey y hace algunos meses Christopher Nolan nos brindó la oportunidad de conocer la historia de Dunkerke. Dos películas que se relacionan muy bien con la que ahora nos ocupa. Si alguien se quedó con las ganas de más, aquí el señor Wright nos da algunas pinceladas adicionales sobre el tema desde otro punto de vista. Junto al grandioso trabajo del mencionado Gary Oldman (El topo) en la piel de Winston Churchill, podemos vislumbrar que le acompañan Ronald Pickup (El nuevo exótico Hotel Marigold) como Neville Chamberlain, el siempre eficaz y muy profesional Ben Mendelsohn (Rogue One: A Star Wars Story) como el Rey Jorge VI, Kristin Scott Thomas (Suite francesa) como Clementine Churchill, la mujer del Primer Ministro, y Lily James (vista en la bastante regular película titulada Orgullo + Prejuicio + Zombis y en la aplaudida serie británica Downton Abbey, entre otros trabajos para la gran y para la pequeña pantalla) como la secretaria personal de Churchill.
Una cinta muy académica, que tiene toda la pinta de gustar a los miembros de la Academia, es que me recuerda al caso ya mencionado más arriba de El discurso del Rey. Oldman me parece un actor sensacional y la mayor parte de esta El instante más oscuro se sostiene, flota gracias a él, a su mastodóntica interpretación. Además, claro está, de la majestuosa labor de maquillaje que ha debido de soportar el actor para poder transformarse en Churchill. Digna de un galardón dorado de la Academia, como también la del propio actor. Para quitarse el sombrero. Tres cuartos de lo mismo con la ambientación de la época, y la partitura compuesta por Dario Marianelli con la que consigue sacarte alguna lágrima durante el metraje. Lily James es una ricura, y encima su personaje destila mucha inocencia, es realista y muy creíble. Por lo que a mí respecta, estamos ante un drama histórico casi sobresaliente, demasiada palabrería, demasiadas charlas, pero bueno, que os la recomiendo encarecidamente. Mi nota final es de 9/10.
[Leer más +]
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Nunca, Nunca, Nunca Rendirse
Terminando de ver “Darkest Hour” (2017) de Joe Wright con Gary Oldman, Ben Mendelsohn, Kristin Scott Thomas, Lily James, Stephen Dillane,Richard Lumsden, entre otros. Drama histórico que muestra a Winston Churchill en un punto clave en plena Segunda Guerra Mundial, cuando Hitler se decide a invadir Gran Bretaña, al tiempo que el movimiento civil impulsado por El Primer Ministro británico logra salvar miles de vidas en Dunkirk. A propósito, llama la atención que esta es la 3ª película que tiene a La Operación Dynamo como parte de su trama, los otros filmes son el filme “Dunkirk” de Christopher Nolan y “Churchill”, aunque el primero no tenga al “Bulldog” como protagonista. Aquí, toda la historia se centra en el estadista británico, GRANDE desde cualquier punto de vista, un ser tan complejo como interesante, y toma el título “Darkest Hour” de uno de sus discursos más elocuentes. La narración es clásica, predecible porque es historia real, con algunos momentos muy inspirados, como la escena de Churchill en el tren, con un gran poder que lo lleva al discurso final. Técnicamente hace uso de la iluminación y fotografía bastante bueno, así como el apartado de maquillaje y peluquería es muy logrado; por lo que la película es Gary Oldman, y sobre él bien recaería el premio Oscar al Mejor Actor, que se lo deben, pues es un actor de una calidad insuperable, que se mimetiza y honra todos sus personajes con registros únicos y eso llega al espectador de manera muy satisfactoria porque ha visto de Churchill, no a Oldman. La película es importante ante los tiempos aciagos que vivimos, y nos deja un mensaje importante: “Nunca, Nunca, Nunca Rendirse”
RECOMENDADA
PRONTO una nota en el blog de Lecturas Cinematográficas.
http://lecturascinematograficas.blogspot.com/
[Leer más +]
10 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Con este Churchill habrían ganado los nazis
Últimamente tengo la sensación de estar en otro planeta. Desde luego no en el del séptimo arte al que tanto debo y respeto proceso.

Leer las críticas de esta película me hicieron ir a verla dispuesto a ver una interpretación arroladora de Gary Oldman y, por supuesto, a visionar, una vez más, una historia mil veces contada pero con un toque muy personalísimo de director y actor.

Pues nada de eso he visto, o mejor dicho, he sentido con esta película que peca de un formalismo "británico" tanto en la historia como en la puesta en escena. Flema y más flema es lo que he recibido mientras intentaba emocionarme e interesarme por la figura de un Winston Churchill que parecía una caricatura de si mismo.

Cuando ya se han hecho tantas revisiones de este personaje histórico lo mínimo que se puede exigir es un toque diferente, un punto de vista arriesgado o una historia donde secundarios aporten lo que el protagonista no consigue hacer a lo largo del metraje.

Reitero el título: con este Churchill los nazis habrían ondeado su esvástica en el palacio de buckingham.
[Leer más +]
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Gary Oldman y su Oscar
Darkest Hour, dirigida por Joe Wright, nos vuelve a contar una historia que ya conocemos, sobre todo por que este año ya es la tercera, tras Churchill y Dunkerque. Película que ya nos han puesto más que de sobra en acontecimientos sobre la vida de Winston Churchill y su particular personalidad. Sin duda, uno de los personajes más importantes del pasado siglo. Quizás por eso pierde efectividad si las anteriores se han visto, aunque ahonda más en la teatralidad de un personaje que se come literalmente a Gary Oldman en las extraordinarias capas de maquillaje.

El tren del Oscar le pasa al veterano actor un poco tarde, pero todo llega y casi sin dudar podemos decir que parte como el gran favorito para llevárselo. Su interpretación es magnífica, mimetizado al máximo y casi irreconocible. Del resto del filme podemos decir que es un gran trabajo de fotografía y un guion que ya conocemos más que de sobra, pues habla de su ascenso a Primer Ministro inglés y cómo maneja al Parlamento para continuar una lucha que parecía perdida.

En definitiva, EL INSTANTE MÁS OSCURO quizás esté nominada en algunas categorías, quizás a mejor película por la gran cantidad de nominadas que suelen presentar. Sin embargo, será Gary Oldman el gran protagonista y su emblema fundamental, puesto que el filme pierde fuerza tras las dos películas anteriormente mencionadas. Eso sí, la fotografía y los amantes de la historia volverán a tener Churchill para rato. No os la perdáis.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
7
Gran caracterización
Más allá de la exactitud o verosimilitud de algunos pasajes o escenas en concreto, que desconozco pero que intuyo pueden haberse novelizado, lo que es innegable es el talento que su protagonista, Gary Oldman, despliega a la hora de meterse en la piel de su personaje ─diríase su alter ego─, Winston Churchill.

Difícil es conseguir hacer de una película que trata un tema político un producto entretenido y ameno. Suele ser raro que el espectador medio no desconecte en algún momento. Joe Wright lo consigue con "El instante más oscuro"; sus dos horas pasan en una exhalación; ni tiempo tiene ese espectador medio de cambiar su postura en la butaca.

Un trabajo interpretativo de Oscar, una muy buena ambientación y un gran sentido del ritmo, como acostumbraba a verse en los grandes clásicos en B/N. Una película que bien merece la pena. Imperativo acercarse a la versión original.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
6
Otra mirada de Churchill
La película tiene lugar durante el periodo del mes de mayo de 1940, Hitler decide atacar Holanda, Bélgica y Francia. La primera cae en días, mientras que Francia y Bélgica apenas pueden retener los ataques de los carros blindados alemanes, por lo que las tropas inglesas tienen que retroceder a Dunkerque, al encontrar problemas con la evacuación de todos los hombres en la famosa operación Dynamo hubo un intento de rendición con la que Churchill nunca estuvo de acuerdo.

Dirige Joe Wright que ya tocó el tema de la playa de Dunkerque en “Expiación” en un magnífico plano secuencia de cinco minutos. Protagoniza Gary Oldman como Winston Churchill quien acaba de ganar el Globo de Oro por el papel, una interpretación que le costó más de 200 horas de maquillaje con prótesis para “engordarle” y que pareciera al primer ministro. John Hurt no puedo interpretar a Neville Chamberlain por estar muy enfermo de cáncer y el papel fue a Ronald Pickup. Kristin Scott Thomas interpreta a su mujer, Lily James a su secretaria y al rey George VI Ben Mendelsohn.

Dario Marianelli compone una música preciosa para el film que puede considerarse como un thriller político más que una película de guerra sirviendo como complemento para entender lo que nos contaba Christopher Nolan en su pelicula. Tiene una puesta en escena muy teatral y nos muestra la vulnerabilidad como persona del líder político.

Un periodo muy convulso en Europa que resulta interesante a los que nos gusta la historia. A mediados de año se estreno también otra película sobre la figura de Churchill que interpretó Brian Cox.
Destino Arrakis.com
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
5
Gary Oldman resucita a Winston Churchill.
A la espalda del famoso Big Ben, frente a la Abadía de Westminster, y con el Parlamento a escasos metros, en pleno corazón de Londres, se encuentra la estatua de los primeros ministros ingleses más destacados, y de entre todas ellas, es sin duda la de Winston Churchill la que más llama la atención del visitante, por su evidente relevancia histórica, y su relativa cercanía temporal, figura clave indiscutible de un momento crítico, que estuvo a punto de cambiar el destino de Europa en plena Segunda Guerra Mundial.

Era lógico esperar, que un personaje tan destacado acabara ocupando su espacio cinematográfico, como protagonista absoluto de unos hechos insinuados ya por otras producciones, que entre Discursos del Rey o evacuaciones en Dunkerque, ya hacían notar, recientemente, algunos de los encuentros o episodios acontecidos alrededor de tan oronda y característica silueta.

A los mandos se encuentra el director Joe Wright, uno de los valores más fiables del cine británico, responsable de joyas del calibre de Expiación, y por tanto, el candidato perfecto para regresar a 1940, como cronista de un periodo del que salió más que airoso hace apenas unos años.

Desgraciadamente, Wright parece abrumado por el peso de la responsabilidad, su pulso es tibio, y particularmente torpe cuando se trata de escenificar los asuntos domésticos de Churchill, todo se muestra convencional, académico, hilvanado para contentar al respetable asumiendo los mínimos riesgos posibles, plasmando por tanto, una preocupante falta de ambición.

Mención aparte merece la caracterización de Gary Oldman, que incluso bajo la capas de maquillaje, consigue acercarse tanto al personaje, que no es que limite a interpretar a Winston Churchill, sino que sencillamente, consigue convertirse en él, adoptando toda una serie de gestos y maneras, que sin duda, configuran el principal hallazgo del film.

Acompañan en el reparto a Oldman, una muy veterana y algo excéntrica Kristin Scott Thomas, y una correcta Lily James, que parece ocupar el lugar nostálgico que Wright hubiera entregado indudablemente a Keira Knightley, la musa de sus películas más recordadas.

En los apartados técnicos, Dario Marianelli aporta, batuta en mano, su habitual trabajo de calidad, como compositor de cámara del realizador, que aquí se posiciona esforzado, peleando contra unos elementos menos favorables a los que suele acostumbrar este binomio ganador.

Finalmente, este biopic de época, será justamente recordado por el brillante trabajo de su protagonista, pero no tanto por lo que se suele esperar en este tipo de producciones, despertando la sensación de oportunidad perdida, la cual recorre el metraje de una obra que se deja ver con agrado, pero que en ningún caso, consigue acercarse al terreno de lo memorable.



<Lee esta crítica, y muchas más, en Fusion-Freak.com>
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
7
Rey y patria
“El instante más oscuro”, de entrada, no ha sufrido transformación en su título traducido. Podían haberlo hecho, pero se agradece que no lo hayan manipulado, porque realmente lo que narra precisamente es eso, uno de los momentos más oscuros y preocupantes de la historia británica: el año 1940, durante la Segunda Guerra Mundial. Quizás este género histórico, en la actualidad, sea necesario para “animar” a sus ciudadanos por el hecho del “brexit”, la salida del Reino Unido de la Unión Europea, lo cual ha generado una división entre sus ciudadanos, creando una gran incertidumbre sobre su futuro pero pretendiendo que no haga mella en el concepto ya conocido del “orgullo británico”.

Personalmente ha supuesto una agradable sorpresa, ya que a mí el cine de Joe Wright no me ha conmovido especialmente y el caso es que “El instante más oscuro” me ha parecido una buena película, difícil de hacer y adulta. En su planificación puede que haya un exceso de planos del rostro del protagonista, pero no suena a egocentrismo del actor si no a un director que le reverencia, y sobre todo, a su magnífico maquillaje. Realmente en este apartado, con el paso de los años, se han obtenido unos avances prodigiosos. También es verdad que Gary Oldman pone hasta el alma en su interpretación, por la que recientemente obtuvo el Globo de oro entre otros galardones, ha sido nominado por la Academia de cine británico y está en espera de ser nominado a los “Oscars”, siendo uno de los favoritos para llevárselo este año. Parece mentira que este extraordinario actor fuese nominado por primera vez al “Oscar” hace muy poco, en la edición de películas de 2011 por “El topo”: “Sid y Nancy”, “Ábrete de orejas”, “J. F. K: Caso abierto”, “Drácula de Bram Stoker”, Romeo Is Bleeding (Doble juego)”… la lista de injusticias por la que ha sido ignorado sería interminable y esta es una oportunidad para enmendar semejante barbaridad. El resto de sus compañeros, como es costumbre en las producciones inglesas que están cuidadas, también es elogiable, desde Kristin Scott Thomas a Stephen Dillane o Ronald Pickup. Puede que Lily James en el rol de Elizabeth Layton, la secretaria, sea la que brille menos, pero no es porque esté mal, si no porque entre tanto peso pesado su juventud es evidente en muchos aspectos.

Dario Marianelli crea una banda sonora que insta a levantar el ritmo en todo momento, sobrando en los momentos más intimistas, quizás porque Wright como director desconfiaba de su propio pulso, sin ser consciente que estaba ante su mejor creación. Prefiero el trabajo musical de Marianelli en “Kubo y las dos cuerdas mágicas”, por ejemplo, pero su trabajo es bueno. Mejor es la labor de Bruno Delbonnel a la fotografía, siempre trabajando con claroscuros y tonos grises, como requería la época retratada, o su vestuario… es decir, nada nuevo en el cine británico, pero siguen siendo estupendos a la hora de recrear ambientes, aunque los “zooms” que arrancan desde los sótanos para acabar casi en la estratosfera evidencian un exceso de digitalización. También es de alabar que en esta producción ya amortizada, su presupuesto de treinta millones de euros no haya sido motivo para no llevarla a cabo. En otros países hubiera sido imposible realizarla, y en el caso de hacerla, más difícil hubiera sido que hubiera llegado a buen puerto.

Eso sí, entre cubrir su vida política y personal parece que casi se les olvida integrar el punto de vista del pueblo, cosa que hacen casi a última hora y no de forma muy acertada, pero al menos lo hacen, ya que era interesante el que lo incluyeran. El final de la película culmina con cierto exceso de triunfalismo, pero creo que en esta ocasión no podía ser de otra forma, sobre todo porque es acorde al poder de convicción popular que en ese momento disfrutaba Winston Churchill. Lo digo porque muchas veces, cuando se cierra un film así, se le acusa de propagandístico y aquí está más que justificado. No conviene confundir ni los conceptos ni las intenciones.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
Ver críticas con texto completo