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7
Maternidad con clase
Escribía Charles Dickens que encontraba más meritorio que unos padres pobres fueran capaces de atender debidamente las necesidades de sus hijos. Le parecía encomiable el hecho de que alguien desahogado económicamente fuera generoso e hiciese sacrificios por los suyos, pero estimaba mucho más cuando estos sacrificios venían de gente que apenas tenía nada y que era capaz de quedarse sin comer para ver a su familia bien alimentada. Eso es algo que sucedía en el siglo XIX, que sucedía antes y que se sigue produciendo hoy día, porque las clases sociales siempre han existido y lo seguirán haciendo, no todos nacemos iguales. Tradicionalmente, en las clases pudientes era común tener a mujeres que se encargaran de la crianza de los hijos, incluso desde los primeros tiempos de lactancia, caso de las nodrizas. De este modo, personas importantes en los destinos de muchos países, dinastías de reyes y nobles, pasaron sus primeros años teniendo a otras mujeres haciendo el papel de madre, generalmente mujeres humildes que se las vieron y se las desearon para criar a sus propios hijos al tener que hacerse cargo de los ajenos. Y sobre esa relación entre madres “de iure” (las biológicas) y las “de facto” (las sirvientas) nos habla la película brasileña ‘Una segunda madre’.

Para muchos, Brasil es ese país de Sudamérica donde se juega al fútbol, se baila samba (especialmente en los carnavales), hay playas de ensueño y las mujeres son hermosas. Pero aunque algunas de esas características se produzcan, también es un país con una desigualdad social tremenda, con ciudades cargadas de barriadas pobres (las célebres favelas) donde se hacinan miles de personas con pocos recursos. Esa visión menos paradisíaca de Brasil ya nos la han mostrado en los últimos años películas como ‘Ciudad de Dios’, ‘Tropa de élite’ o ‘Carandiru’. Algo que en cierto modo también hace ‘Una segunda madre’, aunque su tono es más amable. Val es una buena mujer, que trata de hacer su labor lo mejor posible y que también coge cariño por el retoño al que cuida, aunque eso le reporte estar lejos de su casa y de los suyos, algo que se pondrá en cuestión cuando llegue su verdadera hija, Jessica.

Jessica pertenece a otra generación y no acepta el estado de las cosas. Si la madre es una mujer resignada y de cierta manera está satisfecha con su destino de servir a otros, la hija se opone y exige que se les trate como iguales, a pesar de las diferencias de clase. Unas diferencias que no tardarán en hacerse sentir por parte de los señores de la casa, que a pesar de su apariencia amable y desinteresada no tardarán en dejar patente quiénes son los que están al mando y en poner en su sitio a los que consideran sus sirvientes.

La directora Anna Muylaert mantiene un acertado tono entre lo cómico y lo dramático para que no se le escape de las manos una trama que podría haber dado lugar a un melodrama social y que se queda en una interesante radiografía de la sociedad de su país. Una radiografía que también pueden ser aplicable a las relaciones humanas a nivel general (incluso las amistosas o las amorosas), tantas veces fundamentadas en el gregarismo, donde unos adoptan el papel de mandamases y otros el de súbditos, sin plantearse un cambio o una ruptura de ese orden. A ello ayuda especialmente la labor de su actriz protagonista, Regina Casé, que sabe encarnar a esa mujer con el corazón dividido, que desarrolla con humildad su trabajo y se ve envuelta en toda una lucha de clases en la que le toca tomar partido.

‘Una segunda madre’ empezó el año con fuerza, siendo reconocida con el Premio Especial del Jurado en el Festival de Sundance y el Premio del Público en la sección Panorama del de Berlín y es una película que merece una oportunidad, a pesar de que a muchos les pueda dar pereza ver cine que no proceda de los grandes centros de producción. Esperemos que pueda hacerse un hueco por nuestros lares este verano, en medio de las grandes apuestas de temporada, que siempre tiene más mérito hacerle un poco de caso a estas cintas de repercusión más humilde pero de un interés fílmico muchas veces mayor que el de los grandes trasatlánticos de Hollywood.
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29 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Amos, sirvientes, y sus descendientes
Brasil, ese país exótico de fútbol y mujeres hermosas bailando en el carnaval, pero también de grandes desigualdades. Aunque el interés desde el resto del mundo se centre en el primer aspecto, esta vez se nos muestra la segunda; y lo hace a través de la relación de una criada y sus jefes, pero especialmente las de estos con sus respectivos hijos, y con los del otro. Los expertos dicen que una de las pruebas más fiables para comprobar el nivel de desigualdad de un país es comparar el salario de los padres con las de sus descendientes; si los hijos de los ricos tienen por general sueldos muy altos, y en cambio los vástagos de los menos favorables siguen recibiendo los salarios más humildes, el resultado es un país desigual en la que el puesto de siervo o amo se hereda, de la misma forma que se hacía en la no tan lejana Edad Media. La humilde criada de esta película lo ve con naturalidad, pero no su hija. Ella no se ve como la sierva de nadie, y con un gran esfuerzo hará todo lo posible para no serlo nunca. Un esfuerzo que no es solo suyo, sino de todos los hombres y mujeres de Brasil y del mundo, que quieren cambiar el mundo por uno más justo.

Aunque la protagonista a primera vista sea la madre, el gran peso de toda la trama recae sobre los hombros de su hija: sin ella, simplemente, no habría historia. Antes, en esa mansión todo estaba en su sitio, cada pieza estaba colocada exactamente en su sitio, parecía un paraíso aislado de las miserias de las calles de su país. Pero con la llegada de la hija de la criada, todo cambia, el orden que parecía inquebrantable se cae como un castillo de naipes. Esa familia burguesa no es tan perfecta como parecía. Al principio, los tres miembros de la misma tratan de alagar a la recién llegada, pero poco a poco irán mostrando su verdadero rostro, cuando la careta de las buenas intenciones caiga para mostrar las verdaderas intenciones que tienen cada uno de ellos para con la hija de su criada. Además, se va haciendo más palpable lo que se intuye desde el primer momento (y que da nombre al título), y es que el hijo de la familia adinerada se siente mucho más cómodo con su criada (y niñera) de lo que jamás ha estado o estará con sus progenitores.

La directora brasileña Anna Muylaert acierta con el tono, entre el drama y la comedia, con el que cuenta la historia; consiguiendo un gran equilibrio en el que no cae en ningún momento en el melodrama, ni se queda en lo superfluo. Destacando también en su trabajo, la muy acertada elección de encuadres, que “atrapan” a los personajes dentro del escenario, mostrando cuál es el sitio que le corresponde a cada uno, del cual no deben salir. La trama se desarrolla con un buen ritmo, mostrándonos de forma completamente creíble la evolución de sus personajes; donde también influye la labor de todo el reparto. En este aspecto hay que destacar la gran actuación de Regina Casé, dando vida a la servil y sumisa criada, que consigue dotar de un gran humanismo al personaje.

Una película que acierta al plantear y ejecutar su crítica social, y que cuenta con ciertos toques buñuelescos, como cierta similitud con “Diario de una camarera”, y especialmente “Susana, demonio y carne”. Al mismo tiempo, sirve para recordar al público (o al menos, a todo aquel que le conceda la oportunidad) que se puede hacer cine de calidad fuera de Estados Unidos y Europa.
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14 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Chapoteando en la piscina o cómo liberarse pasados los cincuenta
Desvivirse por los demás y que todos te den por descontado… pocas veces se ha retratado tan bien, con tal primor y amor al detalle cotidiano la perseverancia entregada, la inmensa ternura de una madre abnegada, sacrificada, trabajadora y ausente, que dejó a su hija, allá en el pueblo, al cuidado de una amiga para poder sacarla adelante entrando como empleada doméstica al servicio de una familia burguesa adinerada y pudiente de la gran ciudad. Hablamos de Brasil y si bien reproduce con verosimilitud y calado una realidad local, esta historia ha ocurrido en muchos lugares y en muchas épocas de similar forma y personajes análogos. Tiene una validez universal.

Al servicio de los demás. Con paciencia, callado desprendimiento, renuncia expresa a los placeres cotidianos para poder ofrecerle a los demás una atención, un cuidado, un acompañamiento sin huecos ni fisuras, sin desfallecimientos ni olvidos. Vivir para los demás y encontrar como válvula de escape a tanto amor al hijo de la casa a quien ella cría como un hijo propio. Como trasunto de su alejada y distante hija que no comprende su ausencia, no entiende su lejanía, no comparte su visión del mundo ni su escala de valores. Y que crece extraña, ajena, con una ilusión sin servidumbres ni ataduras, con una cotidianidad que no por saludable tiene mucho de ceguera voluntariosa de la realidad y de los sacrificios que implica mandarle un dinero a casa todos los meses del año.

Pero el amor y la abnegación no implican ofuscamiento de la mente ni extravío de la voluntad. Cuando hay un motivo para retomar la convivencia o ponerse – de nuevo al servicio – a apoyar a su hija en su difícil encrucijada vital, no lo duda y aunque pocas veces se ha movido por el propio bien, le mueve ahora el llamado de la sangre, del amor postergado, de tantos años de renuncia, sueños y quimeras. Dar el paso para liberarse implica decir a tiempo un no y abrazar a pecho descubierto un sí, con la vulnerabilidad a flor de piel y al amor como estandarte. Sacar adelante desde la cercanía y en un acto de voluntad suprema marca la libertad de una mujer que nunca ha ido libre ni ha vivido como tal.

Quizás demasiado blanda y esquemática, algo simplona y de una ñoñería tópica y estereotipada, pero en todo caso eficaz, se ve con sumo agrado y simpatía y reconforta comprobar que en todo momento podemos tomar las riendas de nuestra vida. Solo hace falta dar un paso. Y chapotear.
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17 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Liberación personal, algo está cambiando en Brasil
Anna Muylaert como directora y Regina Casé como actriz de la peli pasan a ser iconos del cine. A la directora brasileña le ha quedado una película tierna, esperanzadora, social, profunda y ha contado en el papel estelar con una estrella de la gran pantalla: Regina Casé. A esta actriz le sale todo bien, transmite una energía y una felicidad única, tiene unos planos míticos difíciles de olvidar como los de la piscina. En fin, lo borda.

Plantea muchos temas y muy interesantes del universo femenino. El tema de los cuidados de hijos e hijas por madres que han tenido que migrar y dejarlos al cuidado de terceras personas también mujeres para trabajar cuidando a los hijos de otras mujeres. Una realidad que llega a los 10 millones de mujeres en Brasil que se dedican al cuidado doméstico pero que también podemos ver en nuestro entorno inmediato.

En este contexto surge la subversión de clases, pero también de género. La hija llega a la casa donde trabaja la madre y desde luego no se siente sirvienta de nadie. Aquí aparece la labor de empoderamiento que ha realizado la escuela de pedagogía crítica seguidora de Paulo Freire. Incluso la joven cita al maestro que ha introducido esos planteamientos políticos en su educación. De este modo la educación se percibe como emancipadora y lo que es de destacar en esta película es que se ha elegido a una chica para representar esa liberación y superación personal gracias a este tipo de proyectos pedagógicos. La línea de opresión que pasa de madres a hijas, se corta con esta oportunidad que se ofrece a la joven y que en este caso no dejará pasar. Otros temas que afectan a las mujeres se tocan lateralmente como el acoso que el patrón puede ejercer sobre la mujer que trabaja para él.

En fin, papeles estelares para mujeres y una problemática esencialmente femenina que pone el acento en el tema de la sostenibilidad de los cuidados en el entorno familiar así como el valor de la educación como valor emancipador de las jóvenes y esperanza de cambio para sus madres.

https://cineparatodas.wordpress.com/2015/06/08/que-hora-ela-voltauna-segunda-madre/
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15 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Un pedazo de alegría para el verano
Anna Muyalert: Gracias por hacer algo tan maravilloso, único y a la vez transmisor de esperanza.
Regina Casé: Gracias por tu naturalidad, tu frescura, tu cercanía, todo lo que tocas lo conviertes en alegría y lo bordas.
Los demás personajes: Desde muy bien, hasta bien.
Debajo de una comedia fresca costumbrista, aparentemente ligera, mil filigranas psicológicas que describen a la perfección los sentimientos de los personajes y su búsqueda personal de la felicidad según lo que debe ser, o lo que debería ser o no ser la relación sirviente/amo.

Uno sale del cine con sensación de que así es la vida: cada uno tiene lo que se merece, pero para encontrarlo hay que ir a buscarlo.

Lo peor: Solo una interpretación no me convenció del todo: el padre, personajes bien delineado por otra parte, pero le falta algunos matices para convencer plenamente al espectador.

No apta para snobs. Todos los demás, os encantará... ir a verla, pero mucho mejor en versión original portuguesa.
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11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Sobre la brecha social en Brasil
Hablar hoy en día de clases sociales en su pura definición es más complicado que nunca. Cierto es que en muchos países todavía se sigue distinguiendo a la gente de esta forma pero, en otros tantos lugares (especialmente en lo que se refiere a Occidente), lo que realmente diferencia a las personas es su capacidad adquisitiva o, para ser más exactos, el puesto de trabajo que desempeñan. En pocas palabras, el rico es quien realmente ostenta el poder y actúa como un rico, independientemente de dónde venga, mientras que el pobre está a su merced. Brasil no huye de esta cuestión, por mucho que durante este Siglo XX se haya avanzado en muchas cuestiones, pero las diferencias en lo relativo a los salarios, unidas a un importante componente étnico, hacen que todavía exista una más que relevante brecha social.

En Una segunda madre (Que Horas Ela Volta?), última película de la cineasta brasileña Anna Muylaert, contemplamos a Val en su trabajo de criada en casa de una respetable familia compuesta por el joven Fabinho, su sombrío padre Carlos y su madre Bárbara, que es quien parece llevar las riendas del domicilio con su enérgico carácter. Val actúa con mucho servilismo ante Bárbara, la cual mantiene a raya a su empleada no de manera directa, sino a través de pequeños detalles: no te comas este helado, no entres a la piscina, no utilices este juego de tazas… Esta situación se rompe con la llegada de Jessica, la hija de Val que acude a Sao Paulo para realizar los exámenes de selectividad con el objetivo último de convertirse en arquitecta. Jessica desafiará las convenciones sociales y pondrá en jaque el dominio de Bárbara sobre todos los habitantes de la casa.

Así, Muylaert plantea un terreno argumental más que interesante tanto a pequeña escala como en un sentido más amplio ya que, de alguna manera, con el duelo Bárbara versus Jessica la directora intenta plasmar no sólo el pasado y presente de su país en cuanto a los privilegios sociales, sino que marca unas pautas para lo que ella desearía que fuese Brasil en un futuro no muy lejano. Y, como decíamos en el anterior párrafo, todo esto lo construye en base a cosas nimias, escapando de discursos grandilocuentes y partidarios que probablemente hubieran tirado por tierra todo lo que aquí quería plasmar.

Sin embargo, los recursos que Muylaert utiliza en Una segunda madre para defender su mensaje son más estilísticos que textuales. La brasileña sitúa la cámara allá donde realmente está lo que pretende mostrar, no es una dirección en piloto automático no mucho menos, sino que cada plano tiene una explicación, un sentido propio. El más llamativo de la cinta seguramente sea aquel en el que la cámara no se mueve de la cocina por mucho que los personajes la abandonen y lleguen a cerrar la puerta, a través de lo cual Muylaert intenta ceñirse al punto de vista de Val, una sirvienta anclada a ese lugar de la casa que casi es tierra desconocida para el resto de sus habitantes. Pero existen varios ejemplos más; sin ir más lejos, no hay que ser demasiado avispado para percatarse del mayor protagonismo que se le otorga a los dos cabezas de familia conforme avanza la trama.

Tanta importancia concede Muylaert a la técnica que muchas veces ésta parece estar muy por encima del desarrollo de sus personajes, pero tal cosa no es del todo cierta. Es evidente que las personalidades de Val y de Jessica son las que están mejor elaboradas porque también son las que ostentan mayor protagonismo, pero Bárbara también goza de una construcción bastante lógica y atrayente. Más dificultades hay a la hora de plantear los personajes masculinos, siendo tanto Carlos como Fabinho dos hombres que bordean el fracaso ante el poco interés que su mujer y madre respectivamente muestra en ellos. Las interpretaciones de sus actores continúan esta misma senda, ya que la veterana Regina Casé y la joven Camila Márdila se desempeñan con mucho pulso en sus papeles protagonistas, sin despreciar tampoco la actuación de Karine Teles como antagonista.

Dentro de su pequeña atmósfera (hay pocas escenas emplazadas fuera del domicilio), Una segunda madre crece conforme pasan los minutos y se torna en una agradable sorpresa, una obra satisfactoria dentro de su propia idiosincrasia así como retrato de la realidad de un país. No es de esas cintas a las que uno retorna pasado el tiempo, pero sería injusto no valorar en su cierta medida el buen trabajo de Anna Muylaert a la hora de narrar con precisión la historia que pretendía contar.


Álvaro Casanova - @Alvcasanova
Crítica para www.cinemaldito.com (@CineMaldito)
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9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Una Segunda Madre: Una retrato del Brasil
Una Segunda Madre (2015) enseña el contraste del Brasil, donde hay miserables y millonarios. Donde un sueldo mínimo es de R$ 788,00 (lo equivalente a € 219,00), pero en este mismo país, un técnico del Instituto Nacional del Seguro Social (INSS), de nivel medio (no se exige grado para esta oposición), recibe al principio de su incorporación R$ 4.400,00 (lo equivalente a €1229, 00). Y aún, en el mismo país, un alto funcionario público con un cargo de juez (una de las oposiciones más difíciles de sacar, que exige muchos años de estudios y dedicación) según información del Sindicato de los Servidores de la Justicia del Rio Grande del Sur , puede llegar a recibir 150 mil reales mensuales (equivalente a € 41.9000, 00). Es posible imaginar que con tanta desigualdad entre sueldos, se genere una gorda (¡Pero gorda!) desigualdad social.
La película no habla de sueldos, pero me hizo acordar de esa tamaña diferencia, que cada vez que se lo comento a mis amigos españoles, no comprenden como eso puede ocurrir en un mismo país. Y cada vez que pienso en esto, veo por qué tantos brasileños se vienen a vivir en Europa (ahora ya no, pero antes de la crisis en Europa, sí), donde con cualquier tipo de trabajo, la gente se ganaba dignamente un suelto decente para vivir y tenían derecho a comprar un coche o vivir en una casa con piscina, a tener ocio, a la cervecita, al café con amigos, a la playa el fin de semana y a las vacaciones (cosas que muchas veces no hay en Brasil, con los altos precios de la comida en el supermercado, o del cine o del entretenimiento. Mi madre, cada vez que la llamo y le digo que en Sevilla un quilo de café en supermercado Día vale más barato que en Supermercado Zaffari de Porto Alegre, no se lo cree). Este Brasil, tan rico, y tan mal repartido, aparece muy vivo en Una Segunda Madre, con sus dos lados: la madre (una interna, gobernanta, asistenta, que se encarga de la casa de una familia muy rica y que ha creado el hijo de la familia, como si fuera suyo. Y su hija, Jessica, a la que había dejado al cuidado de unos familiares en el norte de Brasil 13 años atrás. Las dos no se han visto desde hace más de diez años, pero de repente, la chica anuncia su llegada. Ahora es una joven segura de sí misma, que tiene la intención de estudiar arquitectura en la (FAU) Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la USP (Universidad del Estado de Sao Paulo) y se niega a aceptar el juego amo-sirviente que hay en la casa donde vive su madre.
Regina Casé, en el papel de la madre, da una clase de interpretación, en todos los sentidos. ¡Tocante, sensible, humana, honesta! Recuerda a las asistentas brasileñas, llamadas domésticas, siempre queriendo agradar, servir. Su consistente actuación en Una Segunda Madre es la base para que la trama se desarrolle. Representa la faceta sumisa del Brasil, el pueblo que por mucho tiempo fue esclavo, después empleado y que debe siempre “servir” al patrón, al revés de trabajar. Ponerse en su sitio (y este sitio es generalmente abajo del jefe). Ya la hija, Jesica, que se dice “no ser inteligente, pero curiosa”, tiene ganas de estudiar, aprender, de ir más allá. Es ese nuevo Brasil, proactivo, que cuestiona, que quiere estudiar, que está dispuesto a enfrentar desafíos, y que ni siempre baila samba o juega la pelota como cree el resto del mundo. Ese Brasil “emprendedor”, como dice la familia adinerada al comentar sobre la decisión resuelta de la chica en estudiar arquitectura.
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Un controvertido juego de tazas de café
La brasileña Anna Muylaert nos deja una película extraordinaria, con buen guión y un acertado dibujo de personajes. "Una segunda madre" es la radiografía de una sociedad de clases que podría parecer pretérita y no lo es, y también el retrato de unas madres que quizá se hayan equivocado de hijos pero que tampoco. Por un lado, produce extrañeza esa distancia y menosprecio de los pudientes dueños de la casa hacia esa mujer humilde y abnegada que les sirve. Cada estamento queda reflejado en un par de escenas maravillosas que hablan de la finura e inteligencia de la directora: hay una fiesta de cumpleaños en casa del matrimonio y Val sirve unos entrantes a unos invitados que no osan darle las gracias ni mirarla en ningún momento; antes, la buena asistente ha creído oportuno regalar a su dueña un juego de tazas de café, a lo que la engreída mujer responde con tanta educación y frialdad como falsedad e ingratitud. El resultado de esas actitudes es esa lastimosa estampa de la familia adinerada cenando mientras los tres miembros están absortos en sus móviles, o aquella otra en que un hijo consentido que ha suspendido la Selectividad se deja abrazar por la criada mientras rechaza a su madre.

Es posible que la distancia haya desecho unos lazos y creado otros, porque el hijo de buena posición sintoniza con Val porque la ha tenido siempre cerca y tiene buena consideración sobre él, mientras su madre ha permanecido mirándose en su trabajo y en sus celos. Por otro lado, Jessica vuelve a ver a su madre Val tras diez años... y vemos que pertenece a otra generación que no se frena ante las diferencias y que posee la inteligencia que da el estudio -o la curiosidad, dirá ella- y no el dinero. Por momentos parece que el chaval mimado es hijo del cariño de Val y que Jessica se ha colado en el universo de la dueña de la casa. Y esa ruptura del estatus social imperante no puede terminar sino en un choque de trenes y en una crisis social-familiar-personal. Buena metáfora la de las tazas blancas y negras, que pueden combinar bien en un juego de café moderno o ser arrinconadas para mejor ocasión. Siempre hay quien se cree mejor que los demás y contemplar sus logros se convierte en una ocasión de envidia... porque seguro que en la segunda prueba (de Selectividad o de la vida) no le irá tan bien.

Gracias a Dios la buena de Val no entiende de resentimientos ni etiqueta a las personas por sus errores, y menos a su propia hija. Hay entre ambas una relación dormida pero sincera: saben del cariño y sacrificio que el ser madre implica, y todo lo confían a esa condición. De eso no entiende esa otra madre que sufre un accidente de coche que es en realidad un accidente vital: ella cree curarlo con una estancia en el extranjero... como si mirando hacia otra parte se resolviera esa carencia familiar y educacional; su marido no queda en mejor lugar, enterrado hace tiempo en su indolencia y vacío vital-emocional (patético es su comportamiento). En definitiva, asistimos a un curioso retrato familiar de quien ha visto cómo la suya se descomponía con el tiempo permaneciendo un hilillo redentor, o de quien creía permanecer unidos siendo en realidad un cadáver encapsulado en el bienestar. Solo al final, el espectador se preguntará quién es la segunda madre, cuestión a la que aquí no vamos a responder.
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Valores humanos
El personaje de Val es entrañable, una persona capaz de brindar amor al niño de sus patrones como si fuera su propio hijo. A la vez está alejada de su hija, que es criada por una familiar, lo cual es difícil de asimilar bien al comienzo y genera cierto rechazo. Salvo esa relación de cariño con el niño al que ve crecer, vive en esa lujosa casa como un servil robot de mantenimiento, tratada en forma distante por los dueños. Esa vida rutinaria y aparentemente calma se ve alterada profundamente por la llegada de su hija a la ciudad, que crea una serie de conflictos que sacan a la superficie la injusta relación entre estas personas, mostrando aspectos negativos de la humanidad, como son, la ingratitud, el egoísmo, los celos, la envidia y la discriminación entre otros. Todo lo cual contrasta con la generosidad, la entrega, el respeto y la ausencia de malicia de Val. El desenlace es hermoso y esperanzador.
La ambientación, la fotografía, los tiempos, el montaje, las actuaciones y la dirección me encantaron.
Es una película preciosa. Vi que podía competir por el Oscar pero finalmente no fue nominada. Sin embargo, vi la nominada “Mustang” y me parece que la brasilera es muy superior porque llega al corazón profundamente, cosa que la otra, por lo menos conmigo, no logra.
La recomiendo, yo la vi en versión original porque entiendo algo el idioma pero lo ideal es verla con subtitulos en español. Arriba el cine de Brasil!!
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Clases sociales y la emancipación desde económica desde el genero.
En una economía de mercado la gran mayoría de trabajadores depende de un salario que se incorpora como recurso para una subsistencia y la de la familia. Se está en presencia de una multitud de personas, hombres y mujeres, que en el devenir histórico han perdido su existencia objetiva en el proceso de creación de clase social donde se genera identidad económica otorgada por el valor de sacrificio en la construcción de cultura.
Esa construcción de cultura debe tener un soporte y solo existe mientras ese soporte es permeado por sentimientos de amor, pero ¿qué sucede cuando el soporte se ve truncado por la inexistencia del material tangible que genera ese amor, el no criarlo y de la carencia de compartir en físico? La ropa, el alimento, los vestidos adquieren un valor innecesario agotando las personas en la dinámica del siempre producir.
El valor de cambio en el trabajo de Vel pierde importancia ante el tedio y el sufrimiento de la lejanía de su hija, no criarla mientras llena de amor, amistad y buena educación a un hijo ajeno pero propio por la crianza y su destino laboral, generar desazón y hacen el espíritu de ella incompleto.
Es así como ese poseer propiedad se convierte en poseer características infundadas en el amor y el respeto limitados por lo que vería Marx; “la sociedad en su conjunto se está dividiendo más y más en dos grandes campos hostiles, en dos grandes clases que enfrentan directamente una con la otra: la burguesía y el proletariado” puesto que “en la medida que millones de familias viven bajo condiciones económicas de existencia que les distinguen por su modo de vivir, por sus interés y por su cultura de otra clase, aquellas forman una clase”
Estas dos clases que se enfrentan carecen de la concepción clásica del bien y el mal del cine, es decir, no hay maldad, simplemente se originan unas relaciones producto de su propia construcción social, construcción cultural, ni el que tiene los recursos económicos, ni Vel como empleada son personas malas, pero si funcionan bajo lógicas diferentes que desde el espectador genera el deseo de apoyar y estar con la empleada que sacrifica su vida y la de sus seres queridos por la de su hija que no ve en diez años y por su hijo ajeno que ha criado a costa de un pago de su madre biológica en uno de los países más desiguales del mundo, Brasil.
En este contexto de lucha de clases y enfrentamientos económicos, se desarrolla un empoderamiento de genero, “Brasil a cambiado” y ese cambio comienza por una restructuración mental evidente en la forma de concebir el mando y la autoridad entre la madre y la hija en relación a un patrón. Jesica hija de Vel, rechaza la condición que le quieren imponer de sirvienta o “menos persona” para generar una revolución en su madre.
La condición intelectual de Jesica, ante Vel, que no parece haber tenido esa oportunidad de indagar en libros es emancipadora y lleva a un análisis exhaustivo de cómo se originan esas dinámicas de producir, que terminan en una formación cultural que reafirma la generación de clases.
Está opresión laboral se transfigura cuando no hay un factor más poderoso que el material o la producción que lo controle, cuando no hay una persona que motive y llene de amor nuestras vidas, no hay más remedio que renunciar a la esclavitud para recomponer un camino perdido de años de usencia maternal causadas por el destino y la impotencia de lo material.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
¡En versión original, por favor!
Estoy de acuerdo con las críticas positivas que leo de esta película, como va creciendo la relación entre los personajes, una interpretación notable, la sutileza con la que se cuenta este conflicto de clases... Pero todo esto pierde notablemente fuerza con un doblaje realmente mediocre y forzado. Y empiezo a comprobar que cada vez ocurre en muchas películas salvo blockbusters. O bien se proyecta en V.O. o mejor esperar a verla en dvd o online, pero no estropear una película con doblajes descuidados.
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8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Brillante
Si algo transpira esta película es ternura, una ternura con toques de un humor que desarma, frente a todos los personajes y situaciones, y que nunca cae en la cursilería. Confieso que me lo he pasado como un enano viéndola, así que no pretendo ser objetivo. Además tengo la impresión de que el equipo de rodaje ha tenido que disfrutar lo mismo que yo o más. Sólo así se explica una obra que respira tanto desparpajo, consiguiendo decir tantas cosas con tan pocos elementos. Para mí- que no conozco al director ni a ninguno de los actores- ha sido todo un descubrimiento. En sí el esquema argumental no puede ser más simple: introducir un factor inesperado en una situación convencional y ver qué pasa. Algo que hemos visto antes un millar de veces, pero hay que ver lo que da de sí cuando cae en manos expertas. En cuanto a los actores, me desharía en elogios pero mejor lo compruebas por ti mismo.
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8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Hija no hay más que una
Anna Muylaert, directora brasileña completamente desconocida para mi, firma este largometraje sencillo pero impecable, que dice mucho en favor de su creadora puesto que no tiene apenas resquicio por donde hacerle una mala crítica. Abusando un poco al principio del plano fijo, Muylaert va tejiendo lentamente, con escenas llenas de profundidad, una película que crece ante nuestros ojos sin aparentes pretensiones, con ritmo pausado, y con una naturalidad que hace que a veces nos olvidemos de que estamos viendo una película y nos transportemos realmente a la casa en que se desarrollan los acontecimientos.

Val se separó de su marido y su hija, y hace diez años que no la ve. Durante este tiempo, se ha dedicado en cuerpo y alma a atender a sus señoritos, especialmente al joven Fabinho, a quien ha criado como si fuera su propio hijo. Es un problema sentimental para Val, ya que ha criado a un hijo que no es suyo, mientras su hija se criaba sin ella.

Muylaert aborda el tema con mucho tacto y naturalidad, y nos hace sentir lo que pasa por dentro de Val, con esa maternidad compartida entre lo vivido y lo no vivido, entre haber sido la madre de quien no es tu hijo, y no haber atendido personalmente a quien sí lo es. Para ello se sirve del magnífico trabajo de la protagonista, Regina Casé, que dota de absoluta credibilidad a su personaje y consigue que la película funcione en todo momento.

La directora plantea el problema de las clases sociales, que aún existe en países como Brasil. Y lo hace del modo más difícil, con toda naturalidad. Lo fácil habría sido utilizar un lenguaje grandilocuente, hacer que los señoritos sean muy malos y traten fatal a los sirvientes, posicionando al público, pero no. Los señoritos tratan muy bien a Val, (todo lo piden por favor, siempre gracias, “eres como de la familia”, etc.) pero en los pequeños detalles es en donde se puede apreciar la tremenda distancia que en realidad ponen entre ellos y la criada. Especialmente por parte de Bárbara, la señora de la casa, que también termina mostrando ciertos celos de la relación que mantiene Val con su hijo Fabinho, que parece querer más a la criada que a su propia madre.

Como pequeña crítica (ya digo que es muy difícil encontrar puntos flojos en esta película), diría que me pareció que los personajes masculinos están un tanto maltratados y poco desarrollados en la historia. Tanto el señor de la casa, Don Carlos, como el hijo, Fabinho, son personajes infelices, muy débiles, inseguros, pero no terminamos de conocerlos, más allá de tener la certeza de estar sometidos a la voluntad de las mujeres de la película.

La película cuenta además con el atractivo añadido de saber tocar temas dramáticos con un punto de sentido del humor que hace que el espectador no sepa realmente a qué carta quedarse, de modo que estás en alerta porque sabes que puede pasar algo malo, pero te das cuenta de que tienes una sonrisa en la boca.

El foco se pone en las relaciones. El contraste que se produce cuando en una casa hay una serie de normas, unas costumbres, y aparece de repente una persona nueva que tiene otras normas, otras costumbres. La dificultad para adaptarte a unas normas ajenas. La dificultad para aceptar a un extraño dentro de tu entorno. La relación entre una madre y una hija que se reencuentran sin apenas conocerse. El papel que termina jugando Val, presionada por un lado por la casa a la que lleva tanto tiempo sirviendo con devoción y por otro por la hija que tiene unas ideas totalmente opuestas. La amenaza que supone para la estabilidad de un entorno la irrupción de alguien ajeno a ese entorno.

“Una segunda madre” es una agradable sorpresa. Pequeña, cotidiana, sin alardes, capaz de mantener el equilibro entre el drama y la comedia, que va creciendo de un modo imparable, y continúa haciéndolo después de verla. Tengo suerte con las películas brasileñas, casi todas me sorprenden para bien.

https://keizzine.wordpress.com/
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Maternidad en una sociedad clasista
Quizás el cine brasileño es uno de los más desconocidos para el gran público, y eso es algo que se nota a la hora de contabilizar los films de ese país que han llegado a nuestros cines en los últimos años. A pesar de ello y sin necesidad de remontarnos más de veinte años atrás, sí que podemos mencionar algún film al que todos o casi todos le reconoceremos una gran calidad en su narración y filmación, y que les llevaron en la mayoría de los casos a triunfar fuera de sus fronteras mediante premios y nominaciones de primer nivel (Oso de Berlín, Globos y Oscars). Éstos son los casos de películas como ‘Estación central de Brasil’ (1998) de Walter Salles, ‘Ciudad de Dios’ (2002) de Fernando Meirelles y Kátia Lund o ‘Tropa de Élite’ (2007) de José Padilha fundamentalmente, films claves para entender el cine brasileño y que recomiendo visionar para quien no las conozcan.

Algo se mueve en Brasil. La llegada de ‘Una segunda madre’ representa, no solo la realización de un gran film, sino la constatación del cambio generacional y de ideales que se empezó a fraguar en Brasil tras la llegada al poder del ex presidente Lula da Silva. La llegada de éste a la presidencia de la República Brasileña cambio el curso de los acontecimientos: da SIlva hizo reformas y radicales cambios que produjeron la transformación social y económica de Brasil, al punto de desarrollar a la República hacia una potencia mundial. Sin duda una figura de su tiempo que creo un gobierno clave para los éxitos económicos de su país, en particular en materia de reducción de la pobreza (además de haber sido parte activa en las revueltas que ocasionaron la caída del régimen durante la dictadura militar).

La inteligente película escrita y dirigida por Anna Muylaert (segundo film de la realizadora brasileña), ‘Una segunda madre’, representa y ataca ese clasismo existente en Brasil y confronta dos manera de entender la vida: la de la madre, mujer sumisa que acepta su devenir y su diferencia social con los más ricos; y la de la hija, una joven descarada y segura de sí mismo que no se cree inferior a nadie.

El film narra la vida de Val (Regina Casé), una interna del servicio de un matrimonio burgués –Carlos (Lourenço Moutarelli) y Bárbara (Karine Teles) – de Sao Paolo que realiza las funciones de sirvienta y cuidadora del joven Fabinho (Michel Joelsas). Val es entregada, disciplinada y sacrificada, algo que se muestra en los primeros minutos del film. Sin embargo tanto la vida acomodada de la familia como de la sufrida Val se verán trastocadas tras la esperada visita a la ciudad de Jessica (Camila Márdila), hija de Val, tras diez años sin verse por la lejanía y problemas económicos de la familia. El vendaval de la joven Jessica ocasiona celos, luchas y pasiones, generando unas tensiones desconocidas hasta entonces.

Sin duda es film, uno de los más interesantes de la cartelera actual, refleja ese cambio generacional tan marcado, muestra una crítica a esa dura forma de esclavitud de quienes tienen que abandonar a sus propios hijos para ganarse un pan y una educación para ellos. La película muestra un análisis sobre la maternidad, mostrado a través de Fabinho y Jessica, donde revela el amor del niño por quién le cuida y no por quién le ha dado la vida. ‘Una segunda madre’ es un film incómodo en el que se flanquean y trasgreden de manera continuada las líneas de permisividad entre esas dos clases sociales tan marcadas. Sin duda un ejercicio social y generacional al más puro estilo. Un trabajo brillante el de Anna Muylaert en la confección de un texto directo y a veces áspero, en la realización de esta historia mínima con escasos recursos, rodada al 95% en interiores y con un reparto limitado que sin embargo da todo en cada personaje mostrando esa dura realidad. Una dura realidad que no le ha permitido siquiera ser exhibida en su país de origen: Brasil.

La película regala alguna escena memorable como la conversación entre Carlos y Jessica en la famosa mesa de la cocina o la escena post selectividad y la piscina. Algún sonido clásico brasileño acompañará la escueta banda sonora, aunque con lo que nos quedaremos será con la estupenda fotografía de interiores –varias escenas sucederán en habitaciones contiguas mientras la cámara sigue a la protagonista en la otra- y con las interpretaciones sobre todo del reparto femenino. La muy popular en Brasil Regina Casé borda el papel de sirvienta a través de sus gesticulaciones y del desarrollo del perfil psicológico de Val. También destacan Camila Márdila y Karine Teles en su particular duelo en pantalla, mostrado a través de miradas y conversaciones de alcoba más que interesantes.

Lo mejor: Guion y dirección. Regina Casé. La lucha de clases.
Lo peor: Un desarrollo algo lento en la parte central.

Valoración:
Banda sonora: 6
Fotografía: 7
Interpretación: 8
Dirección: 8
Guion: 7
Satisfacción: 7
NOTA FINAL: 7,2

@hilodeseda - www.habladecine.com
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Dos realidades un mundo
Historia protagonizada por una empleada doméstica que convive con una familia de clase media-alta.

El argumento no parece gran cosa pero la película es buena. Por el ritmo que tienes, las imagenes, los diálogos, la fuerza de algunos personajes y la crudeza que transmite de ver como vidas tan próximas están totalmente alejadas.

Muy recomendable verla. Me soprendió.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Defraudación y Estafa de Sudamérica
¿Sorprende el título de mi critica? Trataré de explicarlo...

Son muy pocas las películas a las que he dado un 10 -como también lo han hecho otros en este caso-, ya que para ello deben reunir múltiples cualidades técnico artístcas simultáneamente. Bien: "Que Horas Ela Volta" (¿Cuándo vuelve?) lo consigue. Magnífico guión, actuaciones, fotografía, ambientación, música, etc. Una clase magistral de antropología social "ficcionada", que pone el acento de la discriminación (propia y ajena) en la relación entre extracción, conciencia de clase y formación cultural y educativa. (Leer "Retrato del Colonizado" y "Pedagogía del Oprimido")

Ya son numerosas las críticas vertidas precedentemente describiendo el film con lujo de detalles, pero como habitante de "este lugar del mundo", próximo a donde transcurre la historia y a su vez tan sociológicamente afín a el, no puedo dejar de decir que mientras en casi todos los países del subcontinente sudamericano se ha vivido una década de simultaneidades políticas progresistas, las que presuntamente han tenido como objetivo principal impulsar movilidad social ascendente, varios de sus líderes más emblemáticos (Lula, los Kirchner, Chávez, etc.) han terminado procesados por la justicia por estar envueltos en fundadas acusaciones de corrupción multimillonaria. Y ello, además de constituir delito "per se", es un enorme, histórico, tremendo daño ocasionado a las clases trabajadoras, ya que trascartón una substantiva parte de la población de nuestros países se ha volcado a elegir nuevas autoridades entre los candidatos "del revival conservador". Sin ir más lejos, con su miserable proceder esos líderes han desligitimado en el imaginario colectivo la nobleza y justicia que encarna la implementación de políticas que propendan a formas equitativas de distribución de la riqueza.

Entre las numerosas virtudes de este magnífico film, quizás el más importante es haber contado una historia político-social encarnada en un sencillo relato de ficción, durante el cual no hay prácticamente ninguna mención conceptual ni teóricamente "política", Todo el contexto general -externo- está encarnado por los protagonistas a escala humana y a través de su derrotero personal e interpersonal. Y eso es maestría artística.

Demás está decir que recomiendo fervientemente ver "Que Horas Ela Volta".
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La piscina es para los ricos
El argumento y la actuación de Regina Casé hacen que de entrada la película pueda parecer banal, un mero producto de entretenimiento. Sin embargo, además de que muchas situaciones tienen verdadera gracia, “Una segunda madre” es rotundamente mordaz. No deja títere con cabeza. Con un mensaje de crítica social en un relato de conflictos de clases e intergeneracionales, el film arrasa con todo, hasta el punto de llegar a congelar la sonrisa.

No obstante, el film nunca abandona el ritmo de comedia. Terminamos amando y aborreciendo a partes iguales a todos los personajes. Bueno, quizá a unos más que a otros, y es que la directora acaba tomando partido. Casi siempre se sitúa el punto de vista en la mirada de los más desfavorecidos, con la cámara fija plantada en la cocina, el lugar destinado a los que tienen que servir. Aunque todos los seres que habitan en esta particular casa tiene algo de reprochable en su comportamiento, siempre hay un tono de ternura y amabilidad que les redime. La mirada de la directora, aun siendo ácida, es positiva y optimista. Muylaert muestra Brasil como un país de desigualdades, pero con un enorme potencial si encara los retos del futuro con ánimo constructivo y emprendedor.

La película, como los personajes, no es perfecta. Pero, como ellos, es tremendamente humana. Es esa sensación de frescura y verosimilitud lo que hace que este film, sin ser memorable, sí merezca un sitio en nuestra lista de pasatiempos recomendables.
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4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
De la resignación a la emancipación
La Val es una sirviente-residente obligada a dejar a su hija Jessica para poder mantenerla a costa de no verla durante más de 10 años!! Su llegada y aparición en la acomodada y "moderna" familia que Val sirve es la chispa que hará aflorar unas relaciones laborales de explotación y resignación aunque estén llenas de estilo y maneras exquisitas. Cine social necesario y bien elaborado que se fundamenta en hacer una radiografía sobre las diferencias de clases basada en las emociones y las relaciones humanas. Un cine que huye de la frase ostentosa y panfletária para mostrar una realidad que, sin embargo, permite la conquista de la dignidad individual aunque el precio a pagar sea muy elevado y cargado de crudeza.
La debutante directora brasileña Anna Muylaert consigue en su debut un trabajo técnicamente impecable basado en planos fijos muy bien pensados, con un guión sin fisuras y con el acompañamiento de interpretaciones más que notables en su conjunto. Nos presenta todo ello con unos modos de comedia costumbrista que poco a poco va profundizando en los secretos y vulnerabilidades de unas personalidades femeninas complejas y ricas dejando los perfiles masculinos en una buscada superficialidad y ligereza.
La película es una mirada sin preguntas aparentes aunque acabe cuestionando un status quo desde sus raíces más profundas con detalles ejemplificadores como pueden ser el de la piscina, símbolo de un elitismo excluyente, o el de la selectividad, una prueba estrictamente meritocrática que permite por un momento lo del "mundo al revés".
Muy recomendable para ver un conflicto generacional perfectamente contextualizado y realizado con una maestría digna de ser destacada por su capacidad de trascender el ámbito doméstico y personal al más social y comunitario con una mirada aguda, sincera y bastante atractiva (7.5 / 10).
http://bit.ly/1fST3gP
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
lucha de clases
Interesante película sobre la lucha de clases, ahora que no se habla de ella.
Aparentemente es una comedia costumbrista, pero debajo esta la dura historia de una madre separada de su hija y que como criada ejerce de madre putativa.
Cuando la hija regresa, esta será el catalizador para que todo se agite poco a poco.
La directora sabe hacerlo a través de pequeños gestos, apoyada en una buenas interpretaciones, sobre todo de Regina Casé, que está magistral.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Retrato, que no caricatura.
Después de haber vivido una temporada en Sao Paulo. Después de pasar una y mil veces por todos los lugares que aparecen y son nombrados en el film.
Después de haber convivido con cada uno de los estereotipos proyectados.

En definitiva, después de reconocer Sao Paulo en cada una de las escenas, en cada palabra del guión, en cada gesto de sus protagonistas. Sólo puedo añadir 2 cosas:
- Retrato fidedigno de la realidad paulista.
- Crítica social? Les aseguro que si muchos de mis amigos brasileños no hubieran visto el final no serían conscientes de quien son "los buenos" y quien son "los malos"

#La autoconciencia de la clase clase social brasileira aún está en duda.

#Cuando un buen y fiel retrato es entendido como crítica o caricatura es que algo no va bien en el sujeto a retratar.

#Dulce? Esperanza? Alegria? Cambio? Agradable? Creo que no hemos visto ni vivido el mismo film.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
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