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6
Paz en nuestro tiempo
Un perfecto ejemplo del cine político de la convulsa Italia de los años de plomo y la "estrategia de la tensión" de la mano de un Marco Bellochio que destripa minuciosamente el funcionamiento de una prensa corrupta en proceso de putrefacción moral, fijándose en los entresijos de la manipulación realizados, no desde la grosería ideológica que se desactiva a si misma al caer prácticamente en la parodia, sino de la sutileza de una carcoma cerebral vestida de orden intachable. Así el asesinato y violación de una joven será instrumentalizada mediante la fabricación de un culpable “ad hoc”, transformando lo circunstancial y plausible en verdad inquebrantable y perfecta.
Mediante una estética que se acoge a un estilo verista (con un cierto abuso del material de archivo), que se pretende urgente y fiero pero termina por resultar plano, casi televisivo. Pese a que la dirección ofrezca poco en cuanto a puesta en escena y planificación –la parición de Volontè directamente desde la oscuridad en el tramo final, la cruda conversación con su esposa, la transición que muestra en crimen real y la estupenda panorámica que sigue el intento de huida de la muchacha- la escritura lo compensa, esquivando en lo posible la tentación del didactismo y acogiéndose a la presentación de unos personajes siempre ambiguos. En ese sentido es ejemplar y memorable el protagonista que compone con su intensidad habitual el gran Gian Maria Volontè, un personaje tortuoso y siniestro, extrañamente lúcido.
Lástima que a Bellochio no le alcance el talento porque entre manos tenía la posibilidad de realizar su “El estrangulador de Boston”, un fresco de un momento, de una sociedad, a través de sus crímenes. Los físicos y los éticos.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Ideal para centros de estudiantes
Aquí hay un thriller y un tema político, el director se inclina por lo segundo. Sus intenciones panfletarias acaso puedan molestar un poco al espectador. La corrupción bien pudo denunciarse sin tomar partido por sector alguno, o tomarlo en forma menos evidente; tal vez la bajada de línea política sea el punto flojo de la película. La prensa siempre está expuesta a la manipulación de cualquier grupo que detente el poder, sea de izquierda o de derecha.
El gran acierto: los conflictos internos del protagonista atrapado en esa maquinaria de corrupción.
El desliz: los mensajes explícitos.
Bellochio siempre logra sacar buen partido de sus actores y darle a sus historias un ritmo adecuado, ni muy precipitado ni muy lento.

Como thriller, funciona.
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4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La importancia de la prensa en la lucha de clases
La película cuenta con una buena dirección, un gran actor principal y un sólido argumento. El trasfondo de la historia nos muestra la importancia de la prensa como apéndice, juez y parte de la lucha de clases. La influencia de los medios en la opinión pública aumenta al tiempo que disminuye el rigor del que escribe y la exigencia del que lee. La clase dominante controla y dirige los medios de comunicación, teniendo así un gran poder de censura, propaganda y tergiversación.

Por el lado del retrato de la burguesía -eje principal de la película- el guion está muy bien. Sin embargo, la imagen del movimiento obrero es bastante estereotipada. Como en muchas otras películas suyas, Bellocchio demuestra tener mucho mejor pulso a la hora de diseccionar los mecanismos y entresijos de la clase dominante que a la hora de analizar y plasmar el funcionamiento y la cotidianidad de las organizaciones de izquierda.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Para una clase de periodismo
Aunque la película tiene algunos inconvenientes en el manejo del guión, en general es una muy buena crítica para entender lo que es la pos verdad, palabreja que aunque se acuñó hace poco conceptúa un comportamiento muy muy viejo en la historia, en este caso del periodismo.

A punta de mentiras se va construyendo una historia que no tiene sino un dato cierto, la violación y muerte de una adolescente. Pero el editor se da mañas para que los rastros seguidos por el periodista carga ladrillos se conviertan en pruebas de la acusación.

Todo el andamiaje tiene varias finalidades convergentes: desacreditar al adversario político, cambiar el centro de atención de la maleable opinión pública, la pequeña venganza contra algún incómodo.

Muy útil para entender el problema central del periodismo hoy, la falta de credibilidad es tan alta que se termina creyendo en cualquier cosa. Una contradicción que merece ser estudiada en las facultades de periodismo y de lingüística-semiología.
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8
“Cada uno debe estar en su lugar”
Luego de salir de la escuela a la que asistía, el 6 de mayo de 1971, una chica de 13 años llamada, Milena Sutter, no llegó a su casa. Un día después, la familia recibió una llamada en la que les solicitaban un canje por 50 millones de liras… pero, quien hizo este pedido, no volvió a llamar… y dos semanas después, dos pescadores avisaron a la policía que habían encontrado en el mar el cuerpo de una joven… ¡que resultó ser el de Milena!

Este trágico hecho, y quizás la forma como se presentaban las noticias en los periódicos, inspiró al escritor, Sergio Donati, para escribir una historia que él mismo aspiraba a dirigir, pero, por algunas circunstancias, el guion fue a parar a manos del director, Marco Bellocchio, quien, luego de leerlo, tuvo sus personales ideas y entonces llamó al escritor Goffredo Fofi, el cual, el año anterior, había hecho un atinado ensayo sobre su película, “En el nombre del padre”. Crítico militante y cofundador de muy valiosas revistas (Quaderni piacentini, Sombras rojas, Lo Straniero…), Fofi contribuyó a que, “NOTICIA DE UNA VIOLACIÓN EN PRIMERA PÁGINA”, tuviese un fuerte tinte político, recreando la oscura relación que suele darse entre la prensa amarilla y los más rancios sectores políticos. También, fue él quien incluyó el controvertido personaje de Rita Zigai, la amante del militante de izquierda, Mario Boni… y así, la historia que, en principio escribiera Donati, se convirtió en un filme que es puro Bellocchio, con el cual insiste en demostrar la enorme suciedad y las perversas maquinaciones que a diario se entretejen en las sociedades que padecemos.

El filme es muy dinámico y con una absoluta vigencia casi cinco décadas después; los diálogos muy fluidos, argumentan y contraargumentan con ímpetu según el sentir de cada personaje; y la narración contrasta la ficción con algo de documental, haciendo que la historia resulte creíble y de gran valor como crítica sociológica, logrando que las palabras de Giancarlo Bizanti, el editor de Il Giornale, se cumplan a cabalidad: “Cada uno debe estar en su lugar: La policía para reprimir; el tribunal para sentenciar; y los medios para convencer a la gente de que piense como nosotros queremos”.

Gian Maria Volonte’ (Bizanti), tiene aquí un llamativo rol, un poco a semejanza del que hiciera dos años atrás en la magnífica película de Elio Petri, “Indagine su un Cittadino…”, y también le saldrá al paso el infaltable discípulo comprometido con la verdad. Fabio Garriba es Roveda, esa suerte de Ícaro que siempre brillará entre las más oscuras sombras; y Laura Betti es Rita, la profesora que será puesta en ascuas.

Marco Bellocchio, tiene aquí otro acierto en su filmografía.

Título para Latinoamérica: VIOLACIÓN EN PRIMERA PÁGINA
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