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8
Hermanos Enfrentados.
Excelente documental que trata un montón de temas al cual más interesante: la amistad, la guerra yugoslava, el baloncesto europeo y la N.B.A., todo desde el prisma de una superestrella europea como Vlade Divac que triunfó en la mejor liga de baloncesto del mundo. En realidad el tema principal es el perdón y como una guerra separó a dos amigos con trayectorias parecidas.
Se trata de un documental de la E.S.P.N. incluido dentro de "30 for 30", 30 documentales rodados para conmemorar los 30 años de existencia del canal deportivo. Por tanto se dará bastante importancia a la carrera deportiva de los dos protagonistas, mostrándonos videos de sus hazañas en europa con diferentes clubes y sobretodo con la selección Yugoslava, considerada una de las mejores selecciones de la historia del basket y también mostrándonos su paso por la N.B.A..
Hay veces que el documental roza el sentimentalismo, algo lógico por otra parte al tratar una muerte inesperada de un ídolo juvenil y la crueldad de una guerra entre hermanos.
Todo es visto desde el prisma de Divac, no en vano es el protagonista, pero ello nos deja una visión algo sesgada de la historia.
Documental muy bien rodado que te hace pensar sobre la fragilidad de la vida y la importancia de la amistad.
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49 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Una amistad rota por la guerra
Con el Luna Park de Buenos Aires como testigo y en medio del alborozo tras conquistar el Mundobasket de 1990 con Yugoslavia ante la potente URSS, Vlade Divac tomó una decisión que le marcará el resto de su vida. Un acto impulsivo, hecho sin pensar, casi imperceptible, pero que tuvo unas terribles consecuencias para la amistad que mantenía con Drazen Petrovic. “Para construir una amistad hacen falta años, para destruirla unos instantes” así define la situación el propio Divac en el excepcional documental ‘Once Brothers’ (traducido al castellano como ‘Hermanos y enemigos’) producido por la ESPN y estrenado en Canal + el pasado 1 de marzo. Este documental le sirve a Vlade Divac para exorcizar sus fantasmas y pedirle perdón a su amigo Drazen Petrovic, además de ser 80 minutos imprescindibles para amantes del baloncesto y del deporte en general.
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37 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Dream Team
Y es que de todo lo visto, me quedo con lo que a mi más me importa (con todos mis respetos a las personas que hacen este documental), el baloncesto. No me gusta mucho decir este tipo de cosas, pero: Qué equipo hubiera sido el Dream Team en Barcelona 92 de no haber sido por la avaricia de los políticos de turno que cercenaron la vida de Yuguslavia??
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29 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Se tarda años en construir una amistad, pero puede destruirse en cuestión de segundos.
Once Brothers es un fantástico documental narrado en primera persona por el jugador de baloncesto Vlade Divac, en el que nos descubre su relación con el que fuera compañero suyo en la selección de Yugoslavia y probablemente el mejor jugador Europeo de todos los tiempos, Drazen Petrovic.
Divac nos cuenta como llegaron a jugar juntos en la selección de su país, como emigraron al mismo tiempo a EEUU para jugar en la mejor liga del mundo y como se proclamaron campeones del Mundo en 1990, día que podría entenderse como uno de los mas felices de sus vidas pero que en realidad significo el fin de esa amistad, por un gesto que nada tuvo que ver con el odio y cuya única intención era la de unirse entorno a un único país que les había dado la oportunidad de llegar ahí para ser los mejores, unidos por una única bandera, por encima de nacionalismos, regionalismos y búsquedas de falsas verdades en los resquicios de la historia. Eran campeones del mundo y Vlade no quería ver símbolos que pudieran romper esa unión. Aquel gesto hacia aquel trapo significo todo lo contrario, ambos bandos lo usaron para avivar el odio, y así Vlade se convertiría en villano para croatas y héroe para serbios, cuando él lo único que quería era seguir jugando al baloncesto junto con sus amigos croatas, bosnios, serbios etc.
Pero la historia y la comunidad internacional parece ser que tenían otros planes y jamás volverían a competir bajo la misma bandera en un gran torneo. Una pena porque hubiera sido espectacular una final en las Olimpiadas de Barcelona 92 entre el Dream team Estadounidense y aquella selección de Yugoslavia de 1990.

Recomiendo este documental a todo el mundo, independientemente de que les guste el baloncesto y aunque no conozcan a sus dos protagonistas, porque no solo es un documental sobre estos dos jugadores, es mucho mas, es la irracionalidad y el absurdo de los conflictos nacionalistas frente a la lógica del individuo de libre pensamiento que va mas allá del cachito de tierra donde nos parió nuestra madre.

Por ganarse su libertad durante la segunda guerra mundial luchando contra el fascismo, por siempre, YU-GOS-LA-VIA.


Crítica dedicada a davicoiu, quien me dio ha conocer esta gran web.
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23 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
I love this game!
Buenísimo, genial documental sobre el baloncesto y la amistad. Y como un grupo de políticos y cerdos sin escrúpulos hicieron todo lo posible, hasta que lo consiguieron, para acabar por desintegrar literalmente uno de los paises más prolíficos que ha dado la historia del deporte.

Esta es la parte que no cuenta el documental (sólo la esboza) pero en la cual se basa su historia para contar la otra, la de unos amigos separados y enfrentados por la política y estúpidas creencias.

Y qué grandiosos años para el baloncesto!
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16 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Uno de los mejores equipos de la Historia: selección yugoslava de baloncesto 1990
Claro que me acuerdo de vosotros, de hecho nunca os he olvidado: Drazen Petrovic, Vlade Divac, Zarko Paspalj, Dino Radja, Tony Kukoc... Aparecisteis a mediados de los ochenta: la Cibona de Petrovic, la Jugoplastika de Kukoc, el Partizan de Belgrado de Divac y Paspalj, revolucionasteis el baloncesto europeo como nunca antes se había visto. Os plantasteis en la final de los Juegos Olímpicos de Seúl 88; ganasteis el oro en el Eurobasket de 1989 en vuestro país; ganasteis el Mundial de Argentina de 1990 con una suficiencia, incluso ante EE.UU., nunca antes vista y el Eurobasket de 1991 de Italia. Asombrasteis al mundo jugando un baloncesto estratosférico, erais un equipo maravilloso de hermanos con un talento descomunal llamado a comeros el mundo. Erais tan asombrosamente buenos que creo que habríais sido capaces de derrotar al Dream Team de 1992 (sí, el de Bird, Magic, Jordan, Barkley o Ewing). Pero ocurrió algo extraño durante la celebración de la victoria en Argentina, aquel absurdo incidente con la bandera croata, fue como un presagio de lo que el destino os tenía preparado. Y luego ya nada fue igual, os distanciasteis, cada uno siguió su camino en la vida hasta que estalló aquella absurda guerra que lo cambió todo para siempre. Ya no erais hermanos, ni siquiera amigos, pasasteis a ser desconocidos, cuando no directamente enemigos. Nunca más os dejaron jugar juntos, nunca nada volvió a ser igual, tanto odio, tanta sangre derramada os cambió a todos para siempre. Y un día, un estúpido día, Drazen falleció y entonces os disteis cuenta de que la vida es muy breve para vivirla odiando y que nunca es tarde para pedir perdón. Erais un sueño maravilloso que el macabro destino acabó convirtiendo en una terrible pesadilla.
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17 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Imprescindible para los amantes del basket
Como aficionado a los Los Angeles Lakers, a la NBA y al baloncesto en general, considero este documental no sólo brillante y magistral, sino necesario.
Contado con gran sencillez, está perfectamente explicado y conquista porque está muy bien hecho, pero sobre todo, porque está hecho desde el corazón. No se entretiene demasiado en ninguna etapa concreta y tiene una duración exacta, ni más ni menos de lo que necesita. Los que no conozcan a Drazen Petrovic y Vlade Divac, lo conocerán y los que le vimos jugar, recordaremos algunas jugadas y momentos impresionantes.

El documental parte de la idea de Divac de contar a su hijo qué hacía él con su edad y, sobre todo, de sacarse una espina muy dolorosa que tenía clavada, al tiempo que rinde homenaje al que fue su gran amigo y compañero de la selección yugoslava, Drazen Petrovic.

Sigue una rigurosa cronología, desde que Divac firma su primer contrato profesional con el Partizan de Belgrado a los 18 años, el mismo año que debuta con la selección de Yugoslavia.
El currículum de esta selección fue impresionante: plata en los Juegos Olímpicos de Seúl ´88, oro en el Campeonato Europeo de 1989 y Campeones del Mundo en Argentina ´90, por delante de la URSS y EE.UU.

"Éramos un equipo destinado a hacer historia, pero por desgracia, todo se desmoronó"

El gigantón Divac (2,13 m de altura), un tipo afable, hace de narrador. Rememora su época en la selección y en los Lakers. Visita a grandes jugadores y compañeros (Dino Radja, Magic Johnson, etc) y recuerdan viejos tiempos, pero sobre todo, recuerdan el talento irrepetible de Petrovic, basado en la dedicación y el esfuerzo casi sobrehumanos, además de unas cualidades innatas.

Es mejor ver el documental dejándose llevar, sin saber qué causó la desafección entre los dos amigos, aunque creo que por desgracia, muchos lo sabrán. Luego queda bastante claro. Una triste historia. Una pena. Aunque preferimos recordar el enorme talento de Petrovic y Divac.

Simplemente puedo decir que he disfrutado viendo este documental como pocas veces.
¡Qué grande era Drazen Petrovic!
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12 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La amistad es un valor inigualable
Impresionante documental que emociona hasta decir basta y que refleja de forma conmovedora y efectiva como un conflicto bélico puede hacer daño incluso a dos personas que nunca participaron en él.
Divac se muestra respetuoso y sinceramente afectado por todos los sucesos trágicos que ocurrieron en la antigua Yugoslavia y que rompieron irremediablemente la mejor selección de básket de la historia.
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12 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Un trozo de tela.
190/14(13/06/11) Muy ameno y didáctico documental sobre la amistad y posterior enemistad entre dos de los mejores jugadores de basket europeos, el serbio Vlade Divac y el desaparecido Drazen Petrovic. Es un trabajo encuadrado en una serie de documentales conmemorativos del 30 aniversario del nacimiento del canal americano de deportes ESPN. Este aborda desde el punto de vista de Divac, es el narrador y nos relata una década gloriosa en el baloncesto en Europa como fue la irrupción de una generación jugadores maravillosos en Yugoslavia. Un país que en este periodo paso de estar regido con mano férrea por el comunista mariscal Tito a tras su muerte desangrarse en unos años oscuros de guerras étnico-nacionalistas que derivó en luchas fratricidas entre gente que momentos antes eran amigos. Esta es la historia de cómo Divac y Petrovic se conocieron en las categorías inferiores de la selección, de cómo sus dos antagónicos caracteres congeniaron y surgió entre ellos un fuerte vinculo de amistad, se forjó mientras subían escalones por la selección, con los éxitos de esta, traspasó el Atlántico hasta llegar a Estados Unidos, ellos fueron unos pioneros al ser de los primeros europeos en llegar a la NBA, Divac recaló en Los Ángeles Lakers donde tuvo un papel importante y Petrovic cayó en los Portland Trail Blazers, lugar donde una megaestrella narcisista como él pasó a tener un rol insignificante, lo que le supuso un durísimo golpe, su padecimiento lo sofocaba en parte con diarias charlas que mantenía con su amigo ahora angelino, este le animaba a superarse, hasta que un incidente con una bandera croata tras ganar el Mundobasket de 1990 resultó en la enemistad por parte de Drazen, Vlade intentó por todos los medios recuperarla, pretendió explicarle que él no tenía nada en contra de los croatas pero esto fue baldío pues la muerte del croata en accidente de tráfico truncó las esperanzas del serbio. Divac nos relata la historia con nostalgia y cariño, en ningún caso se posiciona políticamente, es más bien un canto a la amistad por encima de conflictos sociales, y de cómo el deporte no se puede abstraer del entorno político, su rostro denota amargura por no haber podido solucionar el problema. El documental está surcado de testimonios de gente que conoció a Petrovic como Kucoc, Radja, Clyde Drexler o Danny Ainge, tamnbien Divac mantiene una distendida charla con ‘Magic’ Johnson en que nos habla de los duros comienzos del serbio en los Lakers, el film tiene su zenit en su tramo final en que vemos a Divac paseando por Zagreb, capital croata, y como la mayoría de gente que lo reconoce lo insulta, quedando patentes aún las huellas de una Guerra, después visita la casa de la madre de Drazen donde también esta su hermano Alekxander, un encuentro de gran emoción y de fuerte carga sentimental.
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12 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Los Balcanes unidos por la genialidad
Excelente documental que narra la amistad de un grupo de los mejores jugadores europeos de este deporte en toda su historia, centrándose en el distanciamiento entre sus dos máximos estandartes, el serbio Vlade Divac y el croata Drazen Petrovic, por una acción, quizá tan fuera de lugar como inocente, del pívot en la celebración del título mundial en 1990, donde le arrebató de las manos a un seguidor yugoslavo la bandera croata.

Estando ambos en la cima de la NBA, Divac intentó por varios medios encontrar el perdón de Petrovic, quien seguramente en su interior sentía a Vlade como ese gran amigo que fue y hacia el cual por presión de sus compatriotas, los cuales morían en una guerra sin cuartel, nunca volvió a hacer ningún gesto de simpatía hacia él. Y la muerte se lo llevó...

Años de conflictos interiores que Vlade Divac al final salda en este documental en un viaje solitario hacia la misma Croacia, al hogar de los Petrovic y con un homenaje en la tumba del que fue conocido como "el Mozart del baloncesto".

Grandísima realización que no escatimó recursos para entrevistar a personalidades americanas y balcánicas en ambos continentes y que, al menos los que amamos al baloncesto y apreciábamos Drazen Petrovic, consigue emocionarnos.

Lo que unió el baloncesto, que no lo separe la política.
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7 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
MI OTRA PASIÓN, Y MUCHO MÁS
Creo que a lo largo de mi vida, la pasión que he mantenido más constante junto a mi afición al cine, ha sido el amor por el baloncesto, deporte que practiqué y con el que sigo disfrutando.

Mi edad me hace recordar con cariño esa juventud por la que deambulaba a finales de los 80 principios de los 90, y donde admiraba al probablemente jugador que tras Jordan, más me ha impresionado, que es Drazen Petrovic, tanto cuando ganaba, e incluso humillaba al equipo del que era seguidor, el Real Madrid, como cuando jugó con éste una temporada.

Fue a la NBA, donde estaba el primer jugador formado en Europa, que creo que podemos considerar que llegó a ser importante en la liga norteamericana, Divac, cuyo talento era desbordante.

El documental, narra la historia de estos dos jovenes brillantes, y de cómo el entorno, la política, y la guerra, pulverizan en pocos segundos una amistad de años. El film está muy bien documentado, lleno de testimonios interesantes, y rodado con sentida y profunda emoción, narrando una tragedia universal sobre la pérdida de la inocencia, y el paso del tiempo, un documento que traspasa las barreras del propio deporte.
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7 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
LECCIÓN DE VIDA
Un documental magnífico, muy humano, que sabe poner perfectamente el dedo en la llaga de una manera elegante, poque tras cada enfrentamiento, sea de la índole que sea, lo que al final queda es un profundo fracaso y una enorme sensación de vacío.
Representa un claro ejemplo de lo que la barbarie de las guerras y el extremismo político o ideológico, puede provocar en la vida de los seres humanos, en sus relaciones personales y en sus sentimientos.
Y esta lección que nos trata de enseñar el documental, es algo que podría perfectamente aplicarse a los momentos que le está tocando vivir a mi país, a España. Deberíamos de aprender esta lección y no tener que lamentar en un hipotético futuro que ojalá no se produzca, historias semejantes.
Los nacionalismos exacerbados siempre han sido la gran lacra de la historia de la humanidad y todos deberíamos de luchar contra ellos para lograr de una vez, poder vivir en paz y libertad en este pobre mundo nuestro, que día a día se desangra en enfrentamientos inútiles y absurdos.
Este documental me tocó la fibra sensible, me hizo pensar y me abrió los ojos. Deberían de ponerlo en todos los colegios de España en estos difíciles momentos. Todavía estamos a tiempo.
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4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Amigos desde el más allá
Gran documental sobre la amistad de dos hombres, que amaban un deporte como el BALONCESTO, y que una guerra rompió con extrema fragilidad .
Separados irremediablemente para siempre tras el fallecimiento de DRAZEN en el 93.
Gran relato que muestra lo injusta que a veces es la vida.
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6 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Un país, un deporte, una amistad
Los que admiramos y amamos este deporte, entre los que me incluyo, no pueden dejar la ocasión de ver este documental. Los que no os guste este deporte, también os lo recomiendo ya que, por un lado veremos el sentimiento nacional de Petrovic y por otro lado veremos el sentimiento de la amistad de Divac.

Ver que como un país ganas un mundial y como al instante como una persona, pierdes a todos tus amigos, compañeros y amistades que estan en el otro lado. Estar todo un año contandote las penas y las alegrías, los triunfos y las derrotas, las lesiones y las recuperaciones, y como luego todo se esfuma. Como una ilusión. Y después, al pasar todo el calvario, no tener a esa persona para arreglarlo todo y volver a amar juntos lo que más queríais: un deporte, un país y una amistad.
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6 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
MORE THAN A GAME
Phil Jackson, el laureado técnico de la NBA, colocó ese título a uno de los varios libros que ha escrito a lo largo de su vida sobre el deporte que le aupó, el baloncesto. "Hermanos y enemigos", la vida paralela de Drazen Petrovic y Vlade Divac, con puntos secantes, sigue esa tónica, demostrando que hay cosas que trascienden más allá de un resultado.

Mientras los Balcanes era un polvorín político, religioso y social, Yugoslavia era una de las selecciones más temidas, respetada incluso por los todopoderosos conjuntos estadounidenses y reverenciada en El Viejo Cotinente. Entre sus prodigios, sobresalían Divac como un pívot de muy buena mano y gran lectura de juego y, cómo no, Drazen Petrovic, el showman provocador, la máquina de anotar y pesadilla de las defensas, mito de la Cibona y del Real Madrid.

A lo largo de este documental, Vlade enterra viejos fantasmas, invitando a la prestigiosa cadena ESPN y a los espectadores, a viajar a los días donde el Amadeus de Sibenik con un balón en sus manos, era el dueño de los aros. Su tumba, no solamente es punto de peregrinaje para sus familiares y amigos, sino para los amantes del deporte en general, incluyendo algún otro ídolo como Diego Armando Maradona.

Michael Tolajian nos cuenta una hermosa historia en tiempos difíciles, quizás con algún momento sensiblero y efectista, pero entenderemos el contexto nos quitaremos el sombrero, ante una de las tragedias más duras y cotidianas de la vida: la pérdida de una amistad.
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4 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Baloncesto y Política, que también importa.
Bonito documental para los amantes del baloncesto, e interesante mensaje, como luego explicaré, para aquellos que dicen ser apolíticos o que piensan no tener nada que ver con la política.

El buen aficionado al básket podrá disfrutar con una bella selección de jugadas de dos gigantes del baloncesto europeo y mundial, ornamentadas con buena música clásica (¿se sabe de algo que no pegue artísticamente con la música clásica?). La narración logra transmitir la fortuna de Divac al ser seleccionado en el Draft por los Lakers del showtime, equipo al que este jugador le venía como anillo al dedo por su inteligencia y su habilidad para el pase desde el poste. También queda perfectamente retratada la grandeza de Petrovic al sobreponerse a un primer año de pocas oportunidades y ser capaz de llegar a mirar de tú a tú a los Dumars, Miller o el mismísimo Jordan. Porque el que es bueno nunca lo olvida en los momentos difíciles, y sigue preparado para demostrar su talento si se presenta la ocasión propicia.

También se nos cuenta el trágico accidente que terminó con la vida de este histórico jugador, en pleno auge de su carrera, junto con los momentos de dolor por los que pasaron sus allegados y todo un país (“tú lo pariste, pero ahora nos pertenece a todos nosotros”).

Pero por encima de todo, se puede extraer una enseñanza política a través de la ruptura de la amistad entre estos dos jugadores. Yo no conocía esta historia, y gracias a ello disfruté aún más la película, así que la analizaré en el spoiler:
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4 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
¡Qué extraordinario equipo formaban!
¡Qué extraordinario equipo aquella Yugoslavia de finales de los 80 y principios de los 90, mis ídolos de la infancia¡ Zdvoc (esloveno), Divac, Paspalj, Danilovic, Obradovic, Savic... (serbios), Kukoc, Radja, Petrovic, Perasovic, Vrankovic... (croatas). Era un nuevo baloncesto, juntos eran sencillamente increíbles. En el Europeo de 1989, el Mundial de 1990 y de nuevo el Europeo de 1991 se merendaban a todos sus rivales.

Pero ya en 1991 ocurrió la desgracia: Zvoc, esloveno, fue llamado en semifinales del campeonato de Europa por su país advirtiéndole que se le consideraría un traidor si no dejaba la concentración, Eslovenia se declaraba independiente. Zdvoc dejó el equipo llorando. Petrovic no acudió a ese europeo, el incidente con la bandera al que hace referencia el documental había ocurrido en el Campeonato del mundo un año antes. Croacia no tardaría mucho en declararse independiente. Ojalá hubiéramos podido verles juntos en Barcelona en 1992 frente al Dream Team; también hubiera estado Djordjevic (Bodiroga era aun muy joven).

Malditas sean las guerras en cualquier caso, guerras de 1991, 1993/94 y 1999 que han masacrado ese lugar, convirtiendo en enemigos a quienes una vez fueron compatriotas y hermanos.

Un documental que encantará a todos los enamorados del buen baloncesto. Es, asimismo, una lúcida reflexión sobre la amistad. Sí, Divac, es cierto, se necesitan muchos años para forjar una amistad, todo puedo irse al traste en unos pocos segundos. Igual que la convivencia entre los pueblos puede irse al traste en unos pocos meses.
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3 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Hermanos un poco parciales
Croacia declaró su independencia de forma unilateral en 1991. Se caía el unitario estado de Yugoslavia y se llevaba consigo la mejor generación de baloncestistas europeos de la historia, Vlade Divac y Drazen Petrovic entre ellos.

Los Juegos Olímpicos de Seul de 1988 fueron el primer gran éxito de este talentoso grupo. Frente a la URSS de Sabonis, el joven grupo yugoslavo se alzó con la medalla de plata. Le siguieron el campeonato de Europa en 1989 y el Mundial de 1990. El canto del cisne de una generación exageradamente popular en su país, la perfección estrictamente deportiva. Lamentablemente no eran ajenos al conflicto que asolaría los Balcanes.

Vlade Divac (Serbia, 1968), el protagonista de este documental ya estaba triunfando en la NBA (llegó en 1989), siendo un titular habitual en los ilustres Lakers de Magic y uno más en la bulliciosa Los Angeles. Mientras, la gran estrella Drazen Petrovic (Croacia, 1964), acostumbrado a ser el rey de Europa con 40 o 50 puntos por noche en la Cibona Zagreb y el Real Madrid, se moría de asco en la pequeña Portland, triste y sin los minutos que su talento merecía. Era totalmente necesaria la unión entre dos compatriotas y ante todo amigos, siendo momentos duros para el croata. Divac rememora esos momentos intercalados con entrevistas a la familia de Drazen y compañeros de aquella selección como Toni Kukoc o Dino Radja (ambos croatas).

Explota la guerra en 1991, pero la potente selección de Yugoslavia aún tiene tiempo para disputar el Eurobasket y ganarlo frente a Italia. La polémica llegó en la celebración, cuando un aficionado salta al parqué con una bandera croata y Vlade Divac le increpa, quitándole la bandera y arrojándola al suelo con un sonoro cabreo. Es muy interesante escuchar su explicación del acto. Él dice que no es nacionalista, que sólo quería una Yugoslavia tal y como habían vivido siempre. En este momento yo me pregunto si hay alguien perteneciente al pueblo “opresor” que desee la independencia de su territorio en lugar de seguir unidos bajo una postura dominante y favorable a sus intereses. No se arrepiente en ningún momento, llegando a asegurar (en boca de un periodista) que si hubiese sido una bandera serbia hubiese actuado igual... Permitanme que lo dude.

A raíz del incidente, Divac es declarado persona non grata en Croacia, con una importante campaña mediática en su contra y la opinión generalizada de abanderar un exasperante nacionalismo serbio. Resulta interesante escuchar las opiniones de los jugadores croatas, aún reconociendo que era una gran persona, saben que no podían compartir amistad con un tipo que deshonra así a su patria. Más escalofriante es escuchar a un incómodo Petrovic responder en imágenes de archivo. Al final del documental, Divac pasea por las calles de Zagreb en 2009 y hay una cámara semi-oculta filmando las reacciones de los viandantes croatas. Entre miradas de desprecio o sorpresa aparece uno declarando: “¿Divac? Es un chetnik” (guerrillero nacionalista serbio).

(Sigue en spoiler por longitud)
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3 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
¿Qué es la amistad?
El mejor documental "deportivo" que he visto. El deporte es la excusa, el motivo, el nexo de unión entre Divac y Petrovic, pero solo eso. Habla de la guerra, de la amistad, de los sentimientos, pone en duda el valor de una bandera. La relación entre Divac y Petrovic es la relación entre Serbia y Croacia. Las tristes consecuencias de la descomposición de Yugoslavia nunca estuvieron tan bien descritas. El gran secreto para conectar con el público es la empatía: nos sentimos Divac. Solo así podemos saber qué es Serbia, qué fue Yugoslavia, qué es Croacia y quién fue el gran Petrovic.
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9
Perfecto
Para los amantes del baloncesto y el deporte en general demuestra lo que ya sabemos, que el deporte también significa amistad, y sin esa, no és lo mismo.
También se refleja como los medios de comunicación tienen un poder incalculable.

(Se habla desde el punto de vista sólo de Divac, pero se le ve sincero)

Y de paso recordar la mejor seleccion nacional de baloncesto. Petrovic, kukoc, radja, pasjpal y Divac. buff.
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6 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
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