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10
Deja crecer la barba a su antojo
Jeremiah Johnson es uno de esos personajes que siempre andan por mi cabeza. Forma parte de mi población personal, de mis recursos existenciales cuando los asuntos no van bien. Solemos quedarnos con los héroes solitarios. Que se nos aparecen desde libros y películas de aventuras.

"Las aventuras de Jeremiah Johnson".

Los años setenta llegaron con la fuerza seca, con otro modo de encarar los guiones. Los directores metían la cámara hasta el fondo y alcanzaban buena altura, rompiendo con un teatro escénico, sobretodo en la interpretación, que permitió la naturalidad sin ponerse rodilleras. La frescura. El aire fresco, el aire fétido. El aire libre.

Libertad.

Este western vino con una muesca en todos sus rifles; por fin alguien entró en el cementerio indio con respeto, atreviéndose a jugar un póker con pocas cartas sobre una silla incómoda y sin whiskey a mano. "Jeremiah Johnson" significó la gran historia mínima, la presentación de un hombre que deja atrás el sistema aceptado y alcanza en la montaña todo lo que el hombre debería querer alcanzar. A costa de mucho, claro. Ésa es la aventura. Notar crecer tu barba mientras aprendes a manejar el tiempo y sus señores.

Y gran parte de la grandeza de esta película aparca en Mr. Robert Redford, un actor que, algún día, recibirá más de lo que ya ha recibido. Para mí su papel de trampero "herido" es sencillamente épico. Y recuerdo las escenas con el niño mudo y la india al lado del río. Y el final, cuando acorrala al que le acorralaba.

Una de las grandes, una de las películas que viniendo de los arrebatados setenta se quedaron por siempre en mi cabeza, aunque yo prefiera decir que es Jeremiah quien no para de caminar por ella.

Porque así me siento libre.




Sydney Pollack murió la pasada madrugada. Era un buen cineasta, sólo sea por ésta.
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95 de 109 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Uno de los mejores western de toda la historia (9.3)
Como ya he dicho en otras críticas, me parece uno de los mejores western de toda la historia. Y, sin duda alguna, me parece lo mejor de Sydney Pollack como director; y eso, en una filmografía tan interesante como la suya, habla por sí solo.

Lo que la hace tan buena es que no es un western al puro estilo, sino que más bien es una película de aventuras.

Se recuerda bastante bien toda la línea principal, pero muy especialmente los personajes del viejo trampero, el niño mudo, Del Gue y la mujer india (por fin una actriz que hace de india y parece india [supongo que lo sería realmente]; además tiene una belleza "salvaje" como pocas veces he visto antes). Las escenas en las que se presenta a cada uno de ellos no tienen desperdicio, son muy entretenidas.
Doy por supuesto el buen hacer de Robert Redford, un profesional como ha habido pocos.
Personalmente prefiero que los directores busquen actores que realmente peguen para su papel. Éste es uno de esos casos; el único conocido es Robert Redford, y el papel está hecho a su medida.
La mayoría de directores clásicos solían cojear en este aspecto. No sería la primera vez que vemos a un actor más blanco que la leche con la cara embadurnada de betún cobrizo haciéndose pasar por indio.

Ahora estaba pensando en hacer un listado con las escenas más memorables, pero es que todas son buenísimas, no sabría elegir.
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58 de 70 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
La aventura de mi vida
Mañana iniciaré mi propia aventura, el Camino de Santiago. Habiendo preparado todo sentía que me faltaba algo por hacer antes de irme y decidí ver esta película que trata sobre la naturaleza, la soledad y la búsqueda de uno mismo.
La verdad es que me ha fascinado. Me he empapado de ella y a la vez he sucumbido ante su belleza.
Lo cierto es que la vida en sí tiene mucho que ver con la aventura que inicia Jeremías Johnson. Se cuenta que un hombre solitario escapa de la gran ciudad para vivir su propia vida, sin más. Es una decisión tan simple pero a la vez tan importante...
Al principio está allí como un forastero y parece que no se imagina lo que cambiará su vida, las aventuras que vivirá mientras intenta encontrar su sitio, encontar la verdadera razón del viaje, encontrarse a sí mismo. Y vaya si lo hace...
La cinta te transmite todo lo que es posible transmitir en hora y media y por eso es tan especial.
Es evidente que no viviré todas las aventuras que vivió Jeremías pero en mi interior se encuentra ese mismo espiritu aventurero. Creo que es el único aspecto que tenemos en común pues, definitivamente, no soy tan hábil. Para mí Dersu Uzala y él son un claro ejemplo de superación, de humanidad y, por qué no, de ambición pero en verdad nunca llegué a pensar que encontraría otro personaje similar a Dersu.
Gracias a la aventura los conocí y espero y deseo un final feliz para la aventura que me depara. Encontrarme a mi mismo, sí, es el objetivo principal de mi viaje y creo que sé como hacerlo. Lo único que espero es conservar la cabellera el tiempo necesario para acabar mi empresa.
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54 de 65 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
EL HOMBRE DE LA MONTAÑA
Muchas veces, la historia de un hombre, no es que aquella que te has estado imaginando... éste es el tipo de historia de Jeremiah Johnson.

Sidney Pollack es otro de esos cineastas particularmente incisivo en los detalles técnicos, y eso se deja notar en esta cinta sobria y caústica sobre la épica de la vida del hombre en las altas montañas.

Así en las rocosas montañas del departamento de Colorado, en las pedanías del gran Cañón, "médula del mundo", Jeremiah Johnson llegó con la intención de abrirse un hueco, cazando castores, osos y alces, para después vender sus pieles.

Allí Jeremiah convivirá con los indios Cross, Pies Negros y Cabezas Lisas, en contacto directo con la naturaleza más salvaje, y Pollack nos irá narrando gradualmente las iniciáticas aventuras de este hombre por aquellos lares.

Como siempre Pollack retrata maravillosamente pedazos de realidad, a modo de fotogramas congelados sacados de una bobina, que desnudan el mundo y nos describen con objetividad sin paliativos, al hombre (genérico) en contacto con la naturaleza. Algo muy similar a lo que sucedió en cintas como Danzad Malditos, Danzad y Memorias de África.

Allá arriba, en la soledad de las montañas, Jeremiah conocerá su camino. "...El camino por el que divagas, es el camino que tú has elegido...".

Con su Hawkins calibre 50, "heredada" de Hatchet Jack emprenderá su periplo en las montañas, entablando el tipo de peculiar amistad que sólo es posible por aquellas latitudes.

Personajes como el entrañable y locuaz anciano Claw Bear dedicado a la caza del oso, el bandolero errante y sin escrúpulos Del Guey, el niño "mudito" bautizado Calehb por el propio Jeremiah e hijo biólogico de una mujer enloquecida por una triste desgracia, "su" mujer india, fruto del habitual trueque tribal, el enigmático jefe de la tribu de los Cross, Camisa Encarnada, el ejército de caballería, cementerios indios, escenas de luchas terribles con una jauría de lobos..., hacen de esta cinta en su conjunto una sobria,caústica y bella película, filmada con esmero y talento, por uno de esos directores que siempre, o casi siempre aciertan con el resorte justo.

Para todos aquellos que conocen el cine de Pollack, y su particular y especial ensimismamiento con pedazos de vida congelada, ésta es vuestra película.
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44 de 47 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La épica de la soledad
Es Jeremiah Johnson, muy a su pesar de hombre solitario y apartado del mundo, un héroe; y la historia que nos narra entrañablemente y con sencillez Sydney Pollack es en realidad una maravilla épica ante la cual se quedarían cortos Frodo, Gandalf, Aragorn y toda la compañía del anillo.

Robert Redford realiza una de las mejores y más expresivas actuaciones de su carrera en una película en la que sólo encuentra un compañero de reparto que le va a la zaga: las Montañas Rocosas. En este caso, mérito de la fotografía de Callaghan y de la planificación del propio Pollack; además, claro, de la belleza del propio entorno natural donde se realiza el rodaje.

“Las aventuras de Jeremiah Jonson” es un atípico western que ha pasado inmerecidamente casi desapercibido y que probablemente pueda codearse con los mejores. Y no sólo con los mejores del género del Far West, sino con las mejores películas de aventuras, como la inmensa “Dersu Uzala” de Kurosawa: historias donde el hombre se funde con la naturaleza y el mundo salvaje para dar todo de sí mismo y aprender a escucharse en el silencio.

Para la antología del cine queda ese hermoso plano congelado de Jeremiah con la mano en alto devolviendo el saludo al jefe indio. Es el triunfo del héroe. Teseo ha vencido al minotauro –aquí representado al mismo tiempo por el mundo de las dos culturas que zarandean al protagonista: la salvaje y la civilizada– y se ha convertido en un ser respetado por los dioses. Sólo que en este caso, nuestro protagonista no regresará a Atenas... Porque ya ha ganado su sitio. Y cada vez que algún excursionista se interne por los senderos de los parques naturales de las Rocosas, bajo las cumbres nevadas, entre álamos y grandes abetos, aún hoy creerá ver a lo lejos la silueta del trampero con su rifle y el abrigo de pieles.

“The way that you wander
is the way that you choose.
The day that you tarry
is the day that you lose.”
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40 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El boina verde de la montaña.
Otra buena película de Sydney Pollack sin lugar a dudas, pero que el tiempo la ha convertido en mito cinematográfico para muchos, demostrando que el ser humano no es capaz de querer sin pasión y sin mesura.

“Las aventuras de Jeremías Johnson” tiene dos grandes cuerpos, el primero de ellos el destacado bajo mi punto de vista lo subdividimos en tres partes, por un lado todos los aspectos técnicos, fotográficos, localizaciones en Utah que son sencillamente únicas. Luego los actores, magníficos papeles, con un enorme Robert Redford y una galería de secundarios a cuál más atractivo. Y por último todo el aspecto vivencial, psicológico, emotivo, ecológico, libertario, de aprendizaje... que admiramos a lo largo de la cinta, con esos diálogos tan secos pero a la vez tan profundos, que hace que se enmarque en ese western-hippie o western-mochilero que tanto nos gusta.

Sin embargo el otro gran cuerpo, el desarrollo de la historia en sí, tiene un valor muy limitado.

Continúo en spoiler.
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49 de 63 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Entre el cielo y el suelo
Y recurro al título popero y ochentero no porque Mecano tenga nada que ver, sino porque se trata de los marcos superior e inferior en que se desenvuelve de menos a más el protagonista de la historia. Una historia de tramperos y cazadores, de montaña y senderos ocultos, de indios y de colonos. Una de ésas historias que, aunque como dice la canción de la película, "no es la historia que uno se había estado imaginando", sigue llegando muy profundo. Es, probablemente, el mejor western con la naturaleza como protagonista, y, de excusa, la historia de un hombre que sale en busca de la montaña y de sí mismo.
Pocas veces he visto películas donde el diálogo quede relegado a magras conversaciones: porque, de hecho, diálogo hay, pero no demasiado. Se quiere que el espectador entienda qué es eso de estar en la montaña, en mitad de la nada y, sin embargo, en mitad de todo. Es lo que le pasa a un inexperto Jeremiah. Diría que, a raíz de esa película, Redford guardó un vivo interés en los exteriores paisajísticos de grandes planos generales, y que luego ha utilizado prolijamente en las películas que ha dirigido él mismo desde "El hombre que susurraba a los caballos". Y eso, desde luego, no tiene nada de malo: es un regalo para la vista.
Esa canción que se oye de vez en cuándo es una especie de "leiv motiv" y de epitafio a la vez, con el estribillo diciendo algo así como "el camino por el que vas errante es el camino que eliges; el día que te demoras es el día que pierdes". La canción (no sé quién la canta, casi creí una vez que era el propio Redford) resume los por qués, los qués y los quiénes de esta historia. No se busca al héroe, pero éste acaba por serlo para quienes menos cabía imaginar:para los indios. Hablando de indios: Delle Bolton, que interpreta el papel de "Cisne", está espléndida, como todos los demás. Pero, en este caso, me refiero a algo más que su papel, que desempeña con holgura.
Si tuviese que escoger un par de escenas, y, dado que alguno de mis predecesores ha elegido ya la del final, con el gesto de triunfo de Jeremiah ante el indio crow cuando se saludan, serían estas dos: la del hallazgo del cazador muerto con el rifle del 50 que Jeremiah buscaba y la de la mujer loca, cuando él se da cuenta de que tendrá que hacerse cargo del niño personalmente.
En resumen: una película para palomitas y para pensar, pero antes lo segundo que lo primero. Una fotografía impecable, un soplo de aire fresco (de la montaña, seguro) aún más de treinta años después de estrenarse. Impresionante, imprescindible, inolvidable.
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19 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
¿ CÓMO SE FORJAN LAS LEYENDAS?
Poco puedo añadir o revelar de esta cinta, es más, a la hora de leer el resto de críticas me he dado cuenta que casi todas las personas que han escrito sobre ella lo han hecho con el corazón, ya que esta película te ataca directamente a ese punto.

Maravillosa, bella... Inolvidable.

La película de Pollack es un ejemplo modélico de hacer cine de aventuras, o mejor dicho de hacer cine, ya que sus imágenes (con esos paisajes que coloca al espectador al lado de Redford) se calan en tu retina y no se vuelven a marchar nunca más.

Es la historia de un hombre (o mejor dicho leyenda), en el que descubrirá su destino, la belleza y el sentido de tener una familia, y por último la soledad.
Es ahí donde acierta Pollack, ya que solo muestra nuestros temores naturales, los miedos que atormentan a cualquier ser humano, en esta cinta pasamos de un júbilo y tranquilidad que encandila a cualquiera, a una situación desesperada y trágica que logra arrancar las lágrimas del espectador más duro como consecuencia de los miedos a los que me refería antes (perder a tus seres queridos), pasando de la paz a la violencia, de la violencia a la soledad, y de la soledad a la leyenda.

Un milagro de guión que tiene muy pocos puntos muertos, lleno de referencias cinematográficas que rinden pleitesía a maestros como Ford o Kurosawa, y en definitiva uno de los western más bellos de la historia del cine.

MAGESTUOSO REDFORD.
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18 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Vista mil veces, y cada vez la disfrutas más.
En la línea de las películas que se hacían en los primeros setenta en usamérica. Sin edulcorantes, retrata la dura vida de la conquista de lo salvaje por parte del hombre blanco. Imágenes poderosas, una muy buena interpretación de Brubacker, y una historia sencilla pero que engancha.
Para mi, la mejor de Pollack, o de las tres mejores. Tiene un sutil trasfondo ecologista, y de la pequeñez de un hombre ante la naturaleza más salvaje.
Lo mejor: Redford y su personaje, los parajes y los indios.
Lo peor: La comida de su mujer india.
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14 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
OBRA MAESTRA
Obra maestra absoluta, no tiene desperdicio, Sidney Pollack consigue su mejor película, Robert Redfort en el mejor papel de su carrera, esta inmenso Will Geer en el viejo cazador, John Milius borda el guión, la fotografia y la música geniales. Es una película en la que parece que no pasa nada y pasan tantas cosas sin apenas darte cuenta. La huida de la civilización, la soledad, la aventura, la amistad, el amor,la muerte, el odio, la naturaleza, todo tiene cabida en poco más de 2 horas. Recomendación absoluta.
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17 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La historia de una montaña
"Jeremiah Johnson" es una película muy especial, y lo es, en buena medida, porque es la historia de una montaña, algo poco habitual en el cine. Pollack nos muestra las Rocosas en Utah de un modo absolutamente magistral, con esos planos generales llenos de belleza. No hay duda de que estamos ante una película muy física pero, al mismo tiempo, llena de tintes poéticos, donde el director recupera el sentido del paisaje como obra maestra de la naturaleza.

En este contexto, Pollack nos narra la vida de Jeremiah Johnson, que decide abandonar el valle para irse a vivir a la montaña. "Todo lo que has aprendido en el valle, de nada sirve aquí arriba", le dice el viejo cazador de osos con el que se encuentra, previniéndole de que la vida en la montaña es extremadamente dura y no todos sobreviven.

La película puede dividirse en tres partes. La primera, de un cine poderosamente narrativo en el que suceden muchas cosas, termina tras la magnífica secuencia en el cementerio Crowe, y la película se convierte en obsesiva, neurótica, casi de terror, con Johnson cegado por la idea de venganza. La parte final es un resumen, una revisitación de los lugares donde el personaje de Redford ha vivido.

La película, apoyada en un espléndido guión de John Milius (Apocalypse Now) y Edward Anhalt, puede considerarse una película de silencios en la que hay diálogos y frases verdaderamente geniales ("vienen a la montaña buscando algo que ellos no llevan dentro" le dice el viejo cazador a Redford).

Con estos ingredientes, Pollack construye una película preciosa, llena de belleza, sentimiento y poesía. Sin duda, a la altura de su talento como cineasta.
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10 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
No hay más Iglesia que la Naturaleza
Es una de las mejores películas que he visto. En el año 1972 sucedieron dos cosas importantes para mí: nací yo y esta peli. La vi de pequeño en la tele, y me tuve que quedar un domingo hasta bien tarde para acabar de verla; al día siguiente no me podía levantar, pero la verdad es que tampoco quería ir a la escuela; a donde de verdad me quería dirigir es a las Montañas Rocosas, la médula del mundo, y cazar osos, y pescar con un cuchillo, o casi, y... ¡Qué sé yo! Vivir con una india, cazar osos y pescar con un cuchillo, con el mismo cuchillo con el que me afeito, cuando me afeito, y no afeitarme y cazar osos y pescar... en fin.
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9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El día que conocí a Jeremías Johnson
Subir a las montañas como lo hace él tiene mucho mérito. Es un hombre que lo tiene tan claro que no necesita dar explicaciones, de hecho, sus mejores compañías, su familia encontrada, son una mujer india que no habla su idioma y un niño mudo. Genial. Reconoceré que si es así es porque Sydney Pollack quiere que sea así, de manera que justo es darle el mérito que se merece, aunque tiene que compartirlo con Redford, que para algo es el protagonista total. Los méritos de ambos son los necesarios para elevar este desconocido western al nivel en el que se encuentra. De todas maneras hay que matizar la etiqueta del género ya que va más allá del clásico western, es una de aventuras, hay ecologismo, un canto a la libertad y a lo diferente, acción, drama y comedia. Una excelente mezcla porque no es fácil combinar tantas cosas tan bien.

La idea original es la independencia de Jeremías Johnson, su libertad, su manera de vivir, y la creación de una leyenda a partir del transcurrir del tiempo, algo de lo que nosotros somos cómplices. A parte, muy a parte, queda su extraña relación con los indios, la más que improbable supervivencia en un medio tan hostil como las montañas teniendo como enemigo a una comunidad india entera. Esa parte final en la que se convierte en un boina verde (la idea es de otro usuario, acertado como es habitual) sobra bastante, hay que tomar distancia en favor del entretenimiento aunque a veces esa exigencia quede grande (spoiler)

Excepto ese tramo final, el día que conocí a Jeremías Johnson fue un día excelente y le recomiendo a todos que escojan cualquier día para conocer a este hombre, ese día será bueno, seguro.
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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Jeremías Johnson, de profesión hombre integro.
Película basada en las novelas "Mountain Man" de Vardis fisher, y "Crow Killer" de Raymond W. Thorp y Rober Bunker.
Lógicamente adaptación muy libre de S. Pollack, que como siempre recoge de algo que puede ser grande o mediocre y lo destripa y lo desmenuza a su manera hasta hacer algo irrepetible con el sello de "Sydney Pollack".
La película está jalonada de planos y situaciones únicas por su puesta en escena-su realización-su interpretación- su fotografía.
Las escasas apariciones del trampero Claw Bear y el errático sin escrúpulos Del Guey ponen el contrapunto a la inmensa soledad de J.Johnson."s".
La interpretación de su personaje por parte de Robert Redford es una de las mejores de su carrera como actor.
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
LO QUE ES CONTRARIO A LA NATURALEZA NO ES BELLO
Mi sueño dorado, o mi fantasía inalcanzable, si es que hay diferencia entre ambos conceptos, es tener una casa de dos plantas en las Montañas Rocosas. No una cabaña rústica como la de Jeremías Johnson, que no pienso que todo lo que el hombre ha conseguido con el tiempo ha sido malo, pero sí con el menor número de adelantos tecnológicos posibles entre los haberes de la casa.
Mi fantasía inalcanzable, o mi sueño dorado, si es que hay diferencia entre ambos conceptos, es consecuencia ineludible de la factura de LAS AVENTURAS DE JEREMÍAS JOHNSON, una joya cinematográfica de Sydney Pollack que me tiene embrujado desde la primera vez que la vi, allá por los irrepetibles años de la segunda mitad de la década de los ochenta.
Colocando en el centro a su amigo y durante mucho tiempo actor fetiche Robert Redford, crea Sydney Pollack uno de los universos de ficción más ricos y pintorescos imaginados durante el Siglo XX: la fiel y agradecida Swan, el excéntrico Del Gue, el callado Caleb, el introvertido Bear Claw, el congelado Hazel Jack, la trepidante y cantarina mujer loca...
Es un western atípico LAS AVENTURAS DE JEREMÍAS JOHNSON, pero quizá sea el mejor. Un hombre cansado de una de tantas guerras decide poner un punto y aparte en su vida y emprende la conquista de la montaña sin saber que, acaso, la montaña lo va a conquistar a él.
Navegando sobre una deliciosa partitura y disfrutando con una fotografía con mucho más de divino que de humano, el espectador atraviesa junto a Jeremías por todas las etapas por las que una persona de ciudad atravesaría en un hábitat si no hostil sí, cuando menos, extraño: inexperiencia, frustración, adaptación, embelesamiento, institucionalización.
No hay en LAS AVENTURAS DE JEREMIAS JOHNSON una escena de más ni una escena de menos y toda la cinta respira un aire de insaciable anhelo: un anhelo infinito y posiblemente acentuado porque el hombre no puede en ningún caso engañar a la montaña.
LAS AVENTURAS DE JEREMÍAS JOHNSON entretiene y educa: muchas veces, de no ser por la Naturaleza, el ser humano no cobraría conciencia de su propia pequeñez. Y es conveniente revisar esta película de vez en cuando: así uno mantiene fresca la capacidad para emocionarse, así uno puede constatar que también éramos felices sin tanto futurismo por todas partes, y así uno puede acordarse de que es bueno mantener la llama de los propios sueños o de las propias fantasías.
Que los sueños y las fantasías son para lucharlos. Y que la lucha por los sueños, la lucha por las fantasías, reporta siempre muchísima felicidad.
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8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Que grande Robert Redford
Una película de una belleza que te inunda. Un Robert Redford con una mezcla de desvalimiento, coraje y hombría, siempre en su justa medida. Transmite su inmensa soledad llenando la pantalla.

Los paisajes todo lo envuelven, están ahí, pero no hay esa especie de recreamiento en ellos a modo de reportaje del National Geographic y rollos de puestas de sol con banda sonora y conejillos asomando sus naricitas cuando llega la primavera, sabéis a lo que me refiero ¿no? La fuerza de las montañas y de las estaciones es tan intensa que no necesita de artimañas para ponerlo de manifiesto.

Desde una de las primeras escenas cuando Jeremías está intentando pescar y aparece el indio, silenciosamente, con una presencia tan poderosa, sabía que iba a caer rendida y a pasar 100 minutos memorables.

Nuestro pobre héroe urbano se encuentra con un viejo cazador a medio camino entre Dersu Uzala y Gandalf que le enseña a sobrevivir en las montañas. A partir de ahí, ¡pura vida!.Un encuentro con un niño enmudecido por la tragedia que ha vivido y un matrimonio con una india. Los tres forman un grupo conmovedor.

La india es totalmente creíble, no es una beldad de esas con sobredosis de maquillaje a la que colocan unas trenzas y ya está, es de un tipo natural y salvaje que va creciendo en belleza fotograma a fotograma, nos vamos enamorando de ella al mismo tiempo que Jeremías, y en la escena en que Jeremías la mira y le acaricia el rostro, mientras ella le cura las heridas, es de una ternura y una emoción increíble para un gesto tan leve. El primer esbozo de sonrisa del “pequeño” mudo me dejó destrozada. Una caricia y una sonrisa en esta peli, tal como esta contada, son suficientes para arrasarte el corazón de sentimientos.
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
EL HOMBRE Y LA NATURALEZA
Sydney Pollack y Robert Redford tres años más joven, se conocieron en 1958 cuando ambos asistían a la escuela de Arte Dramático. Habían trabajado juntos en “Propiedad condenada”, de 1966, un drama de Tennessee Williams. Parece ser que la Warner disponía de un primitivo guión de John Milius que llegó a Robert Redford que se interesó por él, y llamó a Pollack para que lo realizase. La intervención del actor en este film parece que tuvo una enorme importancia. Entre los dos modificaron sustancialmente el guión, del que sólo retuvieron el primer tercio, y que estaba basado en la vida de un célebre trampero “Jeremias Johnson” llamado el “come-hígados” porque tenía la costumbre de comer el hígado de los enemigos que abatía.

Abandonando esta parte de la biografía de “Jeremias Johnson”, se deciden a desarrollar los métodos de supervivencia de un hombre solo enfrentado a una naturaleza hostil. La lucha del hombre por su supervivencia parece que fue lo que más le interesó a Redford (que realiza un gran trabajo), mientras que el carácter filosófico de la fábula, y la puesta en causa de la creencia de que se pueden resolver determinados problemas por medio de un ingenuo retorno a la naturaleza, suscitó prioritariamente el interés de Pollack. Esto se tradujo en la existencia de dos películas distintas dentro del mismo film – enfrentamiento hombre-naturaleza y venganza de “Jeremias Johnson” contra los indios – que logran difícilmente llegar a integrarse.

En mi opinión lo mejor de la película es la parte que interesaba más a Redford, el hombre y el medio natural, rodada en unos parajes maravillosos, donde el hombre debe aprender a sobrevivir sin ayuda externa, por sus propios medios. La contradicción mayor del film estriba en que pretende atacar el mito romántico de que se pueden resolver los problemas de la civilización huyendo de ella, pero se hace de una forma romántica exaltando la lucha por la supervivencia en las Montañas Rocosas.

Es evidente que esta actitud de “Jeremias Johnson” entroncaba con una postura de la juventud americana, que hastiada de la civilización de aquella época de los setenta buscaba una salida a su mediocre existencia. El personaje de Redford se nos muestra con sobreabundancia de planos generales bellísimos al principio, en que Jeremias estaba perdido en la inmensidad de los paisajes, para ir progresivamente hacia una planificación más corta, conforme avanza el film, llegando en la parte final a abundar los planos medios e incluso algunos primeros planos. Invitándonos a acercarnos progresivamente al personaje del que apenas conocemos su pasado. Film curioso y contradictorio, enormemente supervalorado que sólo en contadas ocasiones está a la altura de sus pretensiones, da fe al menos, de una cierta madurez estilística de Sydney Pollack, un director que se consagraría con “Memorias de África”.
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
¿Por qué no te has quedado en el Este?
Si no hubiera visto "Bailando con lobos" (1990), tal vez, lo dudo pero pudiera ser, "Las aventuras de Jeremías Johnson" me hubieran fascinado con ese supuesto derroche de lirismo que algunos ven aquí. Sí, las comparaciones son odiosas pero es inevitable recordar la belleza imposible, la brillantez formal y la profundidad humana de la de Kevin Coster, ausentes en el deambular de nuestro protagonista. Una trama simplona, idas y vueltas y laconismo, todo envuelto en un entorno natural llamativo, de la mano de un popular Robert Redford en el rol de Jeremías Johnson.

Tal y como suena la película podría resultar un tostón pero admito que la sucesión de anécdotas, no llegan a aventuras, consiguen mantenerte con los ojos pegados al televisor. Me preguntaba mientras tanto si lo narrado se basa en hechos reales, cosa que así es, más o menos. Lo que hace Sydney Pollack es adaptar la novela de Vardis Fisher sobre este famoso hombre de la montaña nacido en 1824. Claro que mucho paisaje y libertad pero el que se cruce por medio, persona o animal, lo dejo seco. ¿Es esto vida? Pues no me atrae. Yo, me quedo en el Este.
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Que blanco era mi valle
Para amantes del cine donde las imagenes y las excasas palabras bastan.
Recomiendo verla en una pantalla grande con la luz apagada y con una buena manta al lado (para las escenas nevadas) Redford, estando tan "descuidado", nunca ha estado tan bello y Pollack, a mi forma de entender su cine, nunca ha estado mejor dejando que los actores y los lugares se adueñen de la producción.
Después de verla seguro que alguno os compráis un billete rumbo a Sundance.
Que la disfrutéis.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Un monumento sólo se le pone a una LEYENDA
Un hombre huyendo de la guerra en busca de la paz en las Montañas Rocosas, "la médula del mundo", un mito real por su espíritu aventurero y atrevimiento, un pionero a través del anonimato, una LEYENDA que comienza con un caballo, una mula y un rifle... el mejor viaje por la naturaleza del que se puede disfrutar a través del cine, luego han salido otras a su altura en este sentido como "Dersu Uzala" y más recientemente con cierto éxito "Hacia rutas salvajes".

La dureza de la vida solitaria, las condiciones adversas y los terrenos hostiles, un sin fin de capítulos y de personajes, y una banda sonora que definitivamente le corona en la LEYENDA.

Aunque en ocasiones se refleja a los indios demasiado malos o demasiado buenos, como astutos o como ingenuos y como certeros o inexpertos; la verdad es que esta cinta es, de las que he podido ver, de lo que supongo más se aproxima a su modo de vida, forman tribus que defienden unas tierras donde es muy complicado asentarse, donde les habrá costado mucho sobrevivir y una raza con unas creencias muy fuertes, pero aquí hay un pequeño esfuerzo por mostrarlos como una sociedad justa, que te puede llegar a respetar, con los que se puede razonar y convivir, incluso fumar la pipa de la paz, aunque siempre hay que "cuidar tu cabellera"...una bofetada a muchos westerns que presumen de clásicos y que no muestran ningún respeto por su cultura.

El hogar del experto cazador, el campamento indio, la vida en hogar, la caza del búfalo y el ataque de los lobos, el rescate de los blancos, la dramática vuelta, la venganza, la odisea de la soledad, los indios pisando talones: "la grandeza de una tribu se define por el poder de sus enemigos", los reencuentros, un último destino "guiado por el viento, sin perder el horizonte", el colonizador y el monumento... ya eres una LEYENDA.

Sin duda una película con espíritu aventurero, con capacidad para evadir al espectador a través de tierras duras donde "no hay leyes para salvarse, ni manicomios para los locos, ni mas iglesia que la NATURALEZA, ni mas voz que la de los pájaros"... la mejor actuación de R. Redford y sin duda la mejor cinta dirigida por S. Pollack, paisajes ecológicos de primer nivel, de maravillosa factura, rodada con fidelidad para ser una película dinámica: relajante en los momentos de meditación, simpática en la comunicación de personas muy diferentes, tierna co el objetivo de inyectar con más fuerza y eficacia la dosis tóxica mezcla de compasión y venganza; y agitada y potente en las escenas de acción.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
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