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7
Gran ambientación para una gran historia
Magnífica mini-serie, a la altura de la historia que relata. Muy fiel a los datos conocidos de la época, aunque se permita algún elemento ficticio en torno al sínodo de Cartago. No obstante, la serie es una buena lección de Historia.

Destaca la magistral interpretación de Franco Nero en el papel del anciano Agustín, y el conmovedor dibujo de los personajes de Santa Mónica y San Ambrosio; particularmente, este último me ha parecido extraordinario. El hombre que ordenó al propio Emperador Teodosio el Grande hacer ocho meses de penitencia en la puerta de la iglesia tuvo que ser así, tal como nos lo muestra la película.

En el "debe" podría apuntar que Alessandro Preziosi, en mi opinión, encarna a un Agustín excesivamente edulcorado, en duro contraste con la sequedad y aplomo de Franco Nero. Y también que los últimos veinte minutos de la segunda parte me han parecido mal aprovechados. El asedio del vándalo Genserico no requería tanta atención, y, a cambio, podrían haber alargado la época de juventud, mostrándonos la segunda gran victoria de Agustín contra los pelagianos Pelagio y Celestio. Hubiera sido de agradecer.

Con todo y con eso, la serie es más que recomendable para los amantes de la historia, de la hagiografía, de los biopics, y del cine de buen gusto.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Una de romanos donde lo importante no está en el campo de batalla, sino en el terreno de las ideas
Si a ustedes les atraen las películas (o como en este caso las miniseries: como Attila o Roma) sobre el Imperio Romano no deben dejar de ver esta gran coproducción italiano-alemana. No se trata tan sólo de una biografía del Obispo africano Agustín de Hipona (más tarde conocido como San Agustín), desde su niñez hasta su muerte, sino que nos muestra cosas que, por lo general, están ausentes en todas las grandes producciones y miniseries de este calibre. La historia comienza con el asedio de los Vándalos en el Norte de África en 430, a manos de su jefe Genserico. Agustín, era en ese entonces (año de su muerte), Obispo de aquella ciudad africana sitiada por esta tribu germana, que posteriormente (aunque no se cuenta en la historia) la destruirá por completo. La película irá narrándonos a través de distintas analepsis (flashbacks) momentos de su interesante vida: su niñez; de cómo se convirtió en abogado; de sus litigios en los tribunales cartagineses; del hijo que tuvo con su esclava; de la mala relación que tenía con su padre; de su actuación como vocero del emperador Valentiniano II (éste era un niño en el año 384) para combatir en plano dialéctico contra el Obispo de Milán, San Ambrosio, hasta el momento de su conversión al cristianismo, etc.
Para mí, lo interesante de la película está en la riqueza de las argumentaciones: de San Agustín como representante del poder imperial primero, como defensor del maniqueísmo después y, posteriormente, de la Iglesia Católica; de San Ambrosio, de orador Macrobio (quien educó a Agustín); de los maniqueos; de su madre (quien posteriormente será conocida como Santa Mónica), de su amigo Valerio, etc. Se las recomiendo, desde ya, aunque, como en mi caso, no alberguen ninguna simpatía por Iglesia Católica Romana ni por el credo cristiano occidental.
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Vale mucho la pena
Vale mucho la pena.
A pesar de que su realización es un poquito de serie de TV, sencillita... El guión es muy bueno en algunos fragmentos.
Para mí que soy madre, el ejemplo de Santa Mónica es precioso.
Y la evolución de Sant Agustín, muy interesante.
Os la recomiendo.
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2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
La VERDAD es Jesuscristo
La cinta es muy buena desde el punto de vista religioso. Se nombran numerosas citas de San Agustín. Plantea la presencia de un mundo material y uno espiritual en conflicto a partir de la vida del Santo. Su lucha interna. Como la de la madre por lograr corregir el camino del hijo y el padre. Como en tantos otros relatos basados en hechos reales, se desvía en muchos casos de lo real o agrega elementos y situaciones que intenta atraer al público general. Hay varias partes de la narración que son comunes en muchísimas cintas, amores inventados, personajes que se repiten en situaciones poco creíbles y giros.
Como relato histórico hace bastante agua, desde la FE vale!.
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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
bravo Duguay
Agradable sorpresa y grato recuerdo de esta película televisiva de buen ver, sin tratar por ello de parecer grandilocuente sino, más bien al contrario, digna de mantener un permanente aire de sencillez y firme contenido para regocijo de todo aquél que vaya en busca de un real testimonio (al fin) de un cine cristiano, católico, sin complejos: películas que describan si error ni miedo la verdad que todo católico conoce y ama. La película se centra en su mayor parte en la búsqueda de la verdad de Agustín hasta encontrarle a El, y después narra de manera magistral ciertos asuntos decisivos a manera de litigios doctrinales para el bien de la creciente Iglesia y de todos sus contemporáneos. Duguay sabe extraer el máximo de información en cada plano. Cien por cien recomendable para todo católico.
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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Pilums en el siglo V.
Comencé a verla, y de inmediato, tuve la impresión de que cumplía fielmente su propósito: entretener y suscitar el interés del espectador respecto a la figura de este santo y filósofo. Y no fue solo una sensación, ya que pese a su larga duración, los tiempos muertos brillan por su ausencia.
Sin embargo, pues en todo hay un pero, Agustín incurre en el mismo error que Atila o cualquier otra miniserie ambientada en el declive del Imperio Romano: los uniformes y el armamento de los legionarios. Como si cuatrocientos años no fuesen nada, los scutums (escudos), los pilums (jabalinas utilizadas por los legionarios) o los gladius (las características espadas de los siglos I al III) seguían pertrechando a un ejército que parecía sacado de alguna serie sobre viajes en el tiempo. Un error del que ni el mismo Amenábar se libró en su celebérrima Ágora: pasar por alto que la Roma que se inmortalizó en la Columna Trajana ya no existía en el siglo V de nuestra era, porque era el principio de la Edad Media.
Tal vez para la gran mayoría de espectadores, ese anacronismo, esa discordancia tendrá una importancia relativa, o incluso carecerá de ella. Pero no se puede negar que, precisamente, uno de los principales alicientes de estas series y películas es el de crearnos la ilusión de viajar a través del tiempo. Una quimera que pierde toda su consistencia cuando la falta de asesoramiento histórico nos despierta de esa ensoñación para demostrarnos que ese fantástico viaje no ha sido al pasado sino a un presente donde quieren tomarnos por tontos.
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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Sobre cómo la profundidad cede ante la superficialidad para hacer más entretenida la obra
Vi “Sant'Agostino” (“San Agustín de Hipona”, 2010, Italia-Alemania), serie dirigida por el canadiense Christian Duguay [1956- ], experimentadísimo director tanto de cine como de TV. El guion es de Francesco Arlanch y Sebastian Henckel-Donnersmarck. Cuenta con un reparto interesante (que debió ser doblado al inglés para hacerla más comercial): Franco Nero (quien da vida a Agustín en sus últimos años), Alessandro Preziosi (Agustín joven), Monica Guerritore (quien interpreta a Santa Mónica, la madre del santo), entre otros. Esta pieza fue pensada más para el formato televisivo, en dos episodios, lo que explica su duración (200 minutos). Es una producción de la empresa italiana Lux Vide (que ya tiene un buen recorrido en filmes cristianos), la alemana Eos Entretainment y la polaca Grupa Filmowa Baltemia. Un dato curioso es el alto presupuesto de la serie (más de 10 millones de euros) que se espera recuperar en taquilla y venta de derechos televisivos. Varios escenarios fueron filmados en Túnez, donde ya Lux Vide ha filmado otras obras cristianas. Estamos pues ante una megaproducción cristiana que, como todos sabemos, tiene un buen público cautivo que seguro hará que esta empresa no quede en saldos rojos. Pero no se me malinterprete, el hecho de que tenga espectadores asegurados no significa que estamos ante un mal producto fruto de no tener el reto de la conquista del público. Todo lo contrario, es una buena producción, donde rescato, por solo dar dos casos, la ambientación y las interpretaciones actorales. Tampoco puedo dejar de lado la impecable edición. Pero no me interesa tanto lo estético-formal. En lo que tiene que ver con el contenido, esta serie, como es normal, se toma ciertas libertades que el filósofo no puede dejar de señalar. En primer lugar, no es convincente el elemento dramático consistente en la orden del papa a San Agustín de abandonar Hipona (al parecer, Roma solo se enteró de la muerte del Obispo africano un año después de acaecida). En segundo lugar, muchos episodios bien retratados por el propio Agustín en sus confesiones, son pasados por alto, como, por ejemplo, la estrategia de san Ambrosio, obispo de Milán, para que no le fuera arrebatada la basílica Porciana por parte de los arrianos: al parecer Ambrosio descubrió las viejas tumbas de san Gervasio y Protasio en la propia Iglesia, lo que atrajo a miles de peregrinos que, al atosigar el templo, impidieron la toma del mismo por parte de las tropas del Imperio y de y los cristianos arrianos. Algo similar ocurre en la escena del debate con los donatistas, el cual no se basó en los pecados de San Agustín sino en temas teológicos bien profundos. Pero el que más me pesó fue que apenas se mencionó el amplísimo bagaje filosófico de Agustín antes y luego de su conversión. Seguramente los productores prefirieron mostrar las superficies del pensamiento agustiniano, creyendo que bastaba con que en ciertos diálogos se tocase el nombre de uno que otro filósofo clásico o que alguien elogiase la sabiduría del Obispo, para dejar en claro que estamos ante un padre y doctor de la Iglesia. No se tocó, tristemente, la sustancia del pensamiento agustiniano, de un lado, y cómo él logró aclarar, para bien de la ortodoxia, los dogmas de la religión, del otro. Dicho con otras palabras, lo sustancial cedió ante lo superficial. Por cierto, tampoco Agustín fue un defensor de la conquista de los bárbaros Vándalos y no fue un feliz anunciante del fin de Roma. Todo lo contrario. Pero entiendo, como ya dije, que una serie que desea cautivar públicos más o menos generales, prefiera centrarse en aquello que no requiera muchas explicaciones. Entonces, invito al espectador a no quedarse con esta visión del Obispo, pues su aporte a la historia del pensamiento no estuvo tanto en las generalidades que expone la serie sino en la profundidad de sus afirmaciones filosóficas y teológicas. En conclusión, la obra es buena, contextualiza, dentro de los matices ya vistos, lo que pasó en la vida de Agustín; además, es una obra bien hecha. Vale la pena verla, como introducción al pensamiento patrístico. 2018-02-20.
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8
Película cristiana para tv muy buena y decente.
Es una película religiosa, por eso va sobre la vida del santo, lógicamente es claramente partidista hacia el catolicismo y por tanto hacia el cristianismo. Si eso no te va no la veas.

La película en sí para el presupuesto tiene un buen reparto, buenas vestimentas, buen ambiente histórico (aunque fallan los trajes y uniformes de los soldados que eran de imperio tardío no los que se ven en Milán por las tropas que salen en una escena que no desvelaré aquí).

En general una película muy bonita con una música decente y un gran mensaje aunque le falla que la música a veces es algo "monjil" y cargante, y que la vida de San Agustín está bastante "idealizada", y algo alejada de la realidad, muy cercana a lo que debió ser sí, pero sí algo poética y como digo alejada de lo histórico en parte.
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5
Un poco lenta
Tiene dos partes: la primera sobre su juventud tiene cierta agilidad, la segunda, cuando se produce su conversión es muy lenta. Demasiada mirada al infinito, demasiados primeros planos del protagonista para extasiarnos con él. Se vuelve pesada. A lo largo de la película se produce alguna que otra conversión un tanto forzada. Por lo demás, la ambientación es buena y poco más. Ni la música ni la fotografía son nada del otro mundo. Los actores tampoco consiguen despertar emociones. En general una película más bien discreta.
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