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7
Todos los caminos conducen a Roma... ciudad abierta.
Esta cita de Godard creo que resume perfectamente la importancia de la película, cuyos valores van más allá de los estrictamente cinematográficos, más allá del carácter lúdico del cine, de sus aspectos narrativos e incluso más allá de la denuncia que incorpora.

En primer lugar su relevancia histórica. Muchas de las obras maestras de esas fechas pudieron hacerse antes o después, pero ésta tocaba entonces y se hizo en el momento justo. Rossellini planteó una película profundamente moral, humanista y comprometida que exaltaba la dignidad (tema frecuente en él) por encima de todo.

Por otra parte la película es un punto de inflexión en la evolución del cine como arte, un camino que trataba de captar la vida y reproducirla desde la ficción. Rossellini logró con falta de medios un cine espontáneo y cercano a las situaciones que generó la barbarie nazi. Tiene elementos documentales pese a ser una cinta narrativa y es de gran precisión y nada artificiosa. Con una puesta en escena no tan perfeccionista como los grandes directores de Hollywood (y tantos otros como Visconti...) consigue una vivaz naturalidad que sentaría cátedra.

El italiano, en su filmografía, adelanta la cosas de la Nouvelle Vague y demás vanguardias (improvisación, plasmación en imágenes del mundo interior...) aunque a un espectador actual pueda parecer poca cosa por no estar tan exageradamente enfatizada como el cine de hoy día. Es, al contrario, un cine despojado y cercano a lo cotidiano que va como un tiro y no deriva por meandros que quizás dramáticamente hubiesen dotado a la película de más riqueza (desde el punto de vista del puro divertimento) pero que le hubiesen restado las virtudes que la convierten en un punto y aparte en la evolución cinematográfica. Cercanía, sensación de realidad, sinceridad.

Pese a todo no se puede considerar a Rossellini un cineasta simple, esa tendencia a la sinceridad sería una constante en su cine, y no sólo en cuanto a temas comprometidos, también en un cine centrado en la intimidad de los personajes y las relaciones de pareja. No se trata de hacer películas despojadas formalmente por carecer de medios. Se trataba de hacer un cine que entonces era distinto (aún hoy día muchos críticos alaban películas medianas sólo por ese tono veraz y realista) y que posteriormente sería copiado.
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97 de 107 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La ética en el cine
“Cualquier semejanza entre los personajes y los hechos acontecidos en esta película y la realidad es pura coincidencia”. ¿Os suena esta coletilla? Sí, ¿no? A mi también. Mucho. Probablemente la habremos leído o escuchado un mogollón de veces al principio de una peli. Decenas o centenares, tal vez. En “Roma, ciudad abierta”, sin embargo, esta consabida y rutinaria advertencia adquiere una dimensión mucho mayor. Una dimensión más grave. Más trascendental. Más significativa. Nos hallamos, no en vano, ante la primera manifestación artística del neorrealismo italiano. Uno de los movimientos fundamentales -sino el que más- de la historia del cine.

¿Hasta qué punto, entonces, es realidad o ficción lo que nos cuenta Rossellini? Por mi parte, lo tengo claro. Clarísimo. Lo que me cuenta Rossellini es verdad. Y es verdad porque, al margen de su formato semidocumental y de estar o no estar parcialmente inspirada en hechos reales, la historia de unos romanos que se niegan a quedarse de brazos cruzados ante la consentida ocupación alemana es creíble. Creíble, verosímil y, sobre todo, honesta. En mayúsculas. “La peli más honesta de la historia del cine” me comentaba hace poco Talibán. Un tipo que sabe un huevo de cine. ¡Y cuánta razón tenía!

La honestidad es, por consiguiente, un factor determinante. Determinante, a mi juicio, para no limitarte a ver una peli desde fuera y poder creértela, desde dentro, a pies juntillas. Determinante para que te llegue, para que te afecte y para que te emocione. Para que puedas empatizar con unos personajes y repudiar a otros. Desde la volcánica y racial Pina hasta el pérfido y amanerado Bergmann. Sin olvidarnos, claro está, del comprometido Don Pietro, el incorruptible Giorgio, la voluble Marina y tantos otros personajes que hacen de esta peli un monumental manifiesto contra el nazismo, el fascismo y cualquier ideología que intente atentar contra la libertad y los derechos humanos. Un manifiesto que asienta sus cimientos en la ética y que no necesita ningún tipo de armazón propagandístico o maniqueo para dejar bien clara su postura.

No debería extrañarnos, pues, que el contundente y desacomplejado mensaje de “Roma, ciudad abierta” tuviera que litigar durante muchos años en toda Europa con la intransigencia de aquellos que la vieron como una proclama subversiva y/o escandalosa. No tan sólo por la dureza de algunas imágenes (la muerte de Pina, la tortura de Giorgio) sino también por atreverse Rossellini a tocar temas considerados tabú (la drogadicción y la homosexualidad de Marina, por ejemplo) en una época en la que el cine clásico (americano) iba, obviamente, por otros derroteros.
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76 de 82 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La ocupación militar de Roma (1943-44)
Primer largometraje importante de Roberto Rossellini (1906-77) y primera entrega de su “trilogía de la guerra”. El guión, de Sergio Amidei, F. Fellini y R. Rossellini, desarrolla un argumento original de Sergio Amidei y Alberto Consiglio, inspirado libremente en hechos y personajes reales. Se rueda en escenarios naturales de Roma, a partir de enero de 1945, con un presupuesto muy limitado. Gana la Palma de oro, de Cannes (1946), y es nominado a un Oscar (guión original). Producido por Giuseppe Amato, Ferruccio De Martino, Rod E. Geiger y Roberto Rossellini para Excelsa Films y Minerva Films, se estrena el 27-IX-1945 (Italia).

La acción dramática tiene lugar en Roma durante la ocupación nazi de la ciudad: entre el 8-IX-1943 y el 4-VI-1944. Narra las historias de resistencia y lucha de Giuseppina “Pina” (Magnani), viuda temperalmental, madre de un hijo de 8 años (Marcello). Su historia se cruza con la del partisano comunista Giorgio Manfredi/Luigi Ferraris (Pagliero), miembro de la Junta Superior de la Resistencia romana; la del cura Pietro Pellegrini (Fabrizi), rector de San Clemente, parroquia de la barriada, que asiste a partisanos y desertores alemanes; y la de Francesco (Granjacquet), tipógrafo de una publicación clandestina, amante y novio de Pina. El verdadero protagonista del relato es el pueblo de Roma, representado por Pina, Giorgio, don Pietro, Francesco, Marcello, el sacristán, el brigada, los vecinos de Via Casilina, los niños, el niño cojo y todos los que sufren y luchan por la libertad.

El film suma drama y guerra (IIGM). Los personajes principales son imaginarios, aunque algunos están inspirados en personas reales. Pina, en Teresa Gullace, que estando embarazada murió a manos de los nazis. Giorgio/Luigi, en la figura del jefe partisano Celeste Negarvile. Don Pietro, en el cura Luigi Morosini, torturado y asesinado por los nazis a causa de su colaboración con la Resistencia. Roma, tras ser declarada ciudad abierta y desmilitarizada, fue ocupada por fuerzas del ejército nazi y permaneció sometida durante 9 meses, hasta su liberación.

La narración es espontánea, natural, cálida y sin artificios. Se filman personas reales en escenarios conocidos. Participan actores profesionales (los principales) y no profesionales (vecinos, niños...). El relato destila sinceridad, verismo y autenticidad. Rompe muchas de las convenciones narrativas al uso hasta entonces e impone cambios relevantes en la manera de mirar, explicar y narrar. A esta nueva manera de hacer cine la crítica la llamará “neorrealismo italiano”. La película que comentamos es una de las obras maestras del movimiento. Para muchos es una de las obras maestras del cine. En todo caso, es una gran película que eleva a Rossellini a la categoría de gran realizador.

(Sigue en el “spoiler” sin desvelar partes del argumento)
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45 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Difícil de decir
Estamos en 2007, no en 1945. Los méritos artísticos no deberían vincularse con la fecha de realización.
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1) Algunas consideraciones históricas

- En Italia nunca hubo fascismo, ni fascistas.
- En Francia no existió el colaboracionismo, toda ella era ‘Résistance’.
- En España nadie era franquista, todo el mundo deploraba el alzamiento militar.

Acabarán por convencernos de que el nazismo en Alemania no fue sino un delirio marginal y pasajero.

Ya…

Cuesta tanto creer en nuestra amada y vieja Europa.
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2) Anna Magnani

Cada vez que aparece en la pantalla, la película entra en otra dimensión. Se adueña de nosotros con su voz y su presencia fascinantes. Corpórea y mítica a la vez, las raíces de su personaje se hunden en la arcilla primigenia. Su interpretación es consistente y natural y alcanza a conmover nuestros cimientos más profundos. Da vida a un ideal de carne y hueso. Es el auténtico milagro de la cinta.
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3) Arte y compromiso social

Nunca he sido muy amigo de ese cóctel. En mi opinión, el compromiso debería incorporarse a las acciones cotidianas, día a día. A la existencia anónima de cada uno de nosotros. No debería estilizarse y convertirse en experiencia estética o propagandística. No sé. Es algo muy difícil de decir.

No debería ser materia negociable.

Moneda de cambio para atemperar nuestros problemas de conciencia.
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4) El mal

Adolf Hitler, Benito Mussolini, Francisco Franco, Philippe Pétain…

Cómo nos gusta aligerar nuestra barbarie colectiva satanizando a los villanos de la Historia. Algún día habremos de admitir lo bien que estaban arropados. Sus seguidores eran mucho más que una pequeña minoría.

El miedo, fenómenos de masa. No sé, es algo muy difícil de decir.

Los demonios de Roma, ciudad abierta:
- Major Bergmann (Harry Feist): El nazi amanerado.
- Ingrid (Giovanna Galletti): La camello varonil.
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5) “¿A ti también?”

“Ganas de bombardear la iglesia
ahora que acabas de enterarte
de que el párroco mentía.”
[Roger Wolfe]

Al citar este poema, no me refiero a ningún credo religioso; es la aprensión que siento al observar que el dogmatismo se apodera de la ideología.
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Nos complace pensar que el pueblo siempre es inocente. Pero, ¿qué es el pueblo?

No sé. Es algo muy difícil de decir.
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104 de 174 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
“No somos una raza superior”
Roberto Rossellini dio el pistoletazo de salida al movimiento neorrealista italiano con este drama bélico rodado apenas finalizada la ocupación nazi en Italia, y cuando la guerra más devastadora de la historia aún aniquilaba Europa y otras zonas del planeta. Este filme se encuadra entre esos valientes testimonios del horror fascista que algunos directores cinematográficos se atrevieron a lanzar al mundo en aquellos años de terror. Entre ellos, mi admirado Chaplin (“El gran dictador”) y Rossellini. Comprometidos con la apocalíptica desgracia que azotaba a millones de personas, quisieron arrojar su protesta del modo en que mejor sabían hacerlo, y lo hicieron con brillantez
Rossellini se pateó las calles de Roma recopilando estremecedores relatos de sufrimiento popular. Escribió el guión en colaboración con Federico Fellini, Sergio Amidei y Alberto Consiglio. Contrató a aficionados que no habían actuado nunca, con la excepción de grandes actores profesionales como Anna Magnani y Aldo Fabrizi. Empleando un reducido presupuesto debido a la precariedad económica que castigaba el país, Rossellini se apañó perfectamente filmando la mayor parte de las escenas en las calles y espacios abiertos, y en casas romanas, completando con escenas de estudio.
El guión se basa en un hecho real: la labor de un sacerdote católico que ayudaba a la resistencia italiana.
El punto fuerte de este drama social es su denuncia sin tapujos a un régimen opresivo y destructor sumido en el delirio de una ideología monstruosamente descabellada basada en la “superioridad” de la raza “aria”. La denuncia se palpa en esa fotografía en blanco y negro que tiene ese matiz de película antigua y desgastada. Se palpa en la tensión del rostro de Anna Magnani, aquella volcánica actriz que era un icono cinematográfico de la gente sencilla. En la madurez de unos niños que han aprendido a odiar. En la determinación de un sacerdote que no permite dejar pasar la barbarie nazi sin actuar. En el riesgo de unos hombres comprometidos que saben que seguramente no vivirán para ver la liberación. En la traición. En la inmoralidad y la apagada o inexistente conciencia (salvo alguna excepción) de unos opresores que no vacilan en destrozar y aniquilar a sus congéneres.
Cuando el curso de los acontecimientos está en jaque, cuando a millones de seres humanos se les roba cualquier posibilidad de paz y de felicidad, quedan muy pocas cosas hermosas que sean capaces de dar fuerzas para resistir: la esperanza, y el amor. Las únicas cosas que ofrecen un asidero y una luz para alumbrar el devastado trayecto hacia un mañana tambaleante.
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30 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
LOS ACTORES NO ACTÚAN: VIVEN.
Probablemente eso de que del roce nace el amor sea cierto, porque a base de rozarme con la filmografía de Rossellini voy poco a poco comprendiéndola, aceptándola y estoy empezando a enamorarme de ella.

Porque de aquel cine-documental “Camarada” a esta “Roma Ciudad Abierta”
va, a mi juicio, un abismo, abismo que me ayudó a saltar el tandem Rossellini – Ingrid Bergman, a la sombra del volcán en Stromboli.

Las tres películas mantienen la línea argumental de la ocupación nazi en el marco de una Italia cansada y desesperanzada. En Stromboli, es el cansancio por la rutina y el fatalismo bajo las fauces del señor devorador que es el volcán. En las otras dos películas el cansacio y la desesperanza se producen al ritmo acompasado de las botas alemanas sobre las calles, los campos y los caminos de una Italia que un día fue la sede del Imperio.

Y uno acaba entendiendo lo del neorrealismo italiano, lo de esos actores que interpretan su propio papel y su propia vida. Que más que actuar están viviendo. Y téngase en cuenta que el año en que se filma esta película es prácticamente el mismo año en que se suceden los acontecimientos de la ocupación nazi.

Ana Magnani es de esas actrices de carácter que dejan su impronta allí donde trabaja. Aldo Fabrizi está francamente bien en su papel de Don Pietro el cura. Pero lo mejor es que los actores no parecen actuar sino simplemente vivir. Y cuando la cámara traspone las puertas de las habitaciones es como si realmente nosotros, espectadores, estuviésemos allí, viviendo con ellos, cenando con ellos, asustados como ellos.

Y después de las escenas de tortura y fusilamiento, heridos de muerte como ellos…
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11 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Historia plastificada en el tiempo
"Roma, città apperta" es un intento claramente intencionado por plastificar la historia de la ocupación de la capital italiana por los alemanes tal como Rossellini la percibió, prácticamente al mismo tiempo que ésta ocurría. El propio director reconoce que este trabajo partió de una necesidad profunda y que él mismo salió a la calle en busca de historias de modo que, por mucho que avise al principio del film, el guión está inspirado en toda una serie de relatos individuales entrecruzados.

A nivel histórico la obra tiene desde el primer momento el afán de perpetuarse como un punto de referencia en la memoria del pueblo italiano, tratando de mostrar una imagen referencial de la resistencia y de la ocupación alemana. El momento en que se filma y los marcos de referencia que se muestran en ella la hacen una película imprescindible en cualquier análisis del periodo y tiempo al que se refiere.

A partir de aquí llevo a cabo una interpretación de los elementos histórico-simbólicos aparecidos en el film, con lo que puedo desvelar detalles de la trama:

Varias imágenes llaman la atención: la primera de ellas es el cura actuando como árbitro en un partido de fútbol entre los niños de la parroquia. Estas escenas tratan de reflejar la importancia de la Iglesia católica en la educación y en la cultura italiana, actuando ésta como mediadora social y como elemento fundamental en la conformación de las mentalidades. Por lo general se da una imagen muy benigna de la institución a lo largo de la película, posiblemente con el deseo de destacar el papel positivo de algo que unía a todos los italianos (cuya unidad distaba de ser algo claro para todos ellos en este momento, y aún ahora si vemos la Liga Norte). En cierto modo se está tratando de legitimar el orden que surgirá durante la posguerra. Sin embargo la película es una llamada a la colaboración entre el comunismo y el catolicismo, ambos muy fuertes en el ámbito político y de la resistencia (lo cual queda claro en la pareja de Pina, católica y creyente, y Francesco, tipógrafo comunista. Curiosamente la boda habría de ser por la Iglesia, lo cual es significativo de quién, según Rossellini, debía llevar el peso de la alianza), para encarar el futuro del país, algo que, de hecho, no ocurriría.

Hay una reflexión en torno al papel de la mujer en la resistencia cuando los niños están en la habitación y la niña le pregunta a Marcelo (tras volver éste de atentar contra los alemanes) si acaso las mujeres no podían ser valientes. Éste reconoce que sí, pero que las mujeres sólo traen problemas. En cierto sentido hay aquí un componente de misoginia similar al que podemos ver en la obra de Calvino "Il sentiero dei nidi di ragno", en una sociedad italiana conservadora y todavía muy marcada por un profundo machismo.
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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Sobrevalorada, pero muy digna
La verdad es que hay que reconocer el mérito que tuvo rodar este film durante la epoca que se rodó y sucediendo todo lo que estaba sucediendo por aquel entonces.
Sin embargo, Rossellini no desistió y, pese al bajo presupuesto que se ve claramente reflejado en algunos de los aspectos del film, consiguió rodar esta cinta, considerada hoy día como una obra maestra por muchos.
Es posible que sea por la enorme cantidad de información que poseemos hoy en día sobre lo que sucedió, o por haber visto retratado el holocausto de mil formas distintas, pero el conjunto global de esta propuesta sigue pareciéndome sobredimensionado, aun y teniendo cualidades que la dignifican y hacen de ella una más que meritoria propuesta, además de valerosa.

Contando con una historia sin demasiados alardes, de base sencilla y sin excesivas complicaciones en su desarrollo argumental, Rossellini desarrolló su propuesta con buenas aptitudes, haciendo de un ritmo prácticamente perfecto y de una BSO de las que se graban en el recuerdo algunas de sus principales bazas para superar su primer escollo en el mundo cinematográfico.
Tampoco desmerece el trabajo de los intérpretes, pese a encontrarnos con algún secundario sobreactuado, los principales cumplen con creces y logran su labor sin alardes, pero con arraigado oficio.

El entramado, además, está suficientemente bien tejido y desenvuelto como para que todo resulte fidedigno a los ojos del espectador, y no lleguemos a toparnos con momentos desafortunados a los que sí han llegado otras cintas de carácter similar.
También obtiene un plus la película por tratar el tema que trata del modo en que lo hace, sin efectismo barato ni secuencias gratuitas que tan del agrado de muchos realizadores llegan a ser hoy en día.
En pocas palabras, un esfuerzo que merece la pena recompensar y una obra que debe ser vista, puede que no por sus cualidades técnicas, pero si por lo que finalmente dejó como herencia cinematográfica e histórica.
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24 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Lo que envuelve a Roma es gris, el color de la verdad.
Las circunstancias que definían la existencia de Roma en 1945 seguramente fueron las peores de su historia, o al menos fueron las más deplorables de su historia contemporánea y por extensión a una Italia quebrada de norte a sur. En esos momentos tan difíciles Rossellini aparece de entre la ceniza, justo cuando tienen que aparecer los genios, para señalar con el dedo la historia de su moribunda Italia a través de unos actores que, no podía ser de otra manera, viven sus personajes. El neorrealismo nace con Rossellini entre otros, y es en su "Roma, ciudad abierta" donde puede desarrollar mejor sus principios, en parte gracias a una historia que lamentablemente le viene como anillo al dedo.

Una historia con la que Rossellini puede hacer daño porque la vida duele, ahí y en ese momento, una historia de unos personajes alemanes desalmados porque así lo fueron mientras ocuparon lo que pudieron durante la guerra, una película que muestra lo peor cuando de otra manera no podía ser, porque había guerra y la guerra es muy perra, antes y ahora, si Roma era gris y la esperanza de mejorar era mínima Rossellini estaba allí para decirlo, porque la fragilidad humana produce tristeza, porque esa época era triste y agachar la cabeza era lo mejor que se podía hacer para sentirse más vivo, o menos muerto, la esperanza, la desdicha, el mensaje de la raza superior... dan ganas de caer a conciencia en la redundancia de decir que las cosas fueron así realmente, que Rossellini parece haber recortado un trozo de historia y lo ha montado para nosotros tal como fue.
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Imágenes sin artificios
El guion, escrito durante la ocupación alemana, reunió varias historias de protagonistas reales cuyos nombres fueron cambiados para la película. El rodaje comenzó en enero de 1945, meses antes del fin de la Segunda Guerra Mundial. Roma, Ciudad Abierta es considerada el primer exponente del «neorrealismo italiano», corriente fundamental en la historia del cine. Rossellini dotó a las escenas de una visión naturalista, casi documental, una mirada a la vida cotidiana sin más artificio que lo que muestran las imágenes. La narración sigue una estricta línea temporal para retratar los escenarios reales donde tuvo lugar la resistencia partisana. El realismo se sustenta en la neutralidad del relato, no estableciendo mayores juicios morales sobre los victimarios. Un enfoque humanista que busca comprender todas las aristas del conflicto. Un cine comprometido, de gran honestidad, basado en personajes de carne y hueso que sufren las consecuencias de la ocupación, exaltando la solidaridad ciudadana, la dignidad del pueblo en aras de la libertad. Hay dureza en las imágenes, que se adentran en temas peliagudos (tortura, drogadicción, homosexualidad), muy a contrapelo de la corriente hollywoodense. Es un homenaje a los héroes anónimos: el tipógrafo de los impresos clandestinos y su mujer Pina (mujer visceral comprometida con la causa); el párroco Don Pietro; los niños de la localidad; unidos al incorruptible ingeniero Giorgio Manfredi.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Comentarios entre tres
NSIMALEN
Agradezco a D. Álvaro su propuesta pues me ha abierto los ojos a esta (al parecer) cuasi opera prima del neorrealismo, realmente impactante. Es ese tipo de película tan rica en sugerencias y en valores que prácticamente escapa a mi análisis.
El discurso MORAL de Rossellini es evidente y profundo. Su espíritu revolucionario y solidario, también. Y lo expone sin ninguna concesión al melodrama pero con una contundencia pasmosa y un dramatismo espectacular. Llama la atención el realismo estremecedor de algunas escenas por contraste con la ñoñería y la ingenuidad del mismísimo cine norteamericano de la época: ¿en alguna película de gánsters se ha visto un plano de un tío quemando a otro con un soplete, por dios??? ¿Y qué me dicen de las dos lesbianas? No me explico cómo pudo sortear la censura de la época (ni allí ni aquí).
Tremenda, tremenda.
E imprescindible.
Puntuación: 10

ÁLVARO3
Me parece que como todo el neorrealismo italiano la peli esta sobrevalorada, no digamos la piedra de toque del movimiento, “El ladrón de bicicletas”, pero bueno...El caso es que a mí el cine Italiano debe ser el que menos me gusta de las cinematografias europeas, por lo menos así lo dice la nota media de mi FA.
La peli está muy descompensada en interés en su primera mitad, unos 45 minutos, tiene poco interés, los personajes van de allí para allá, pero no pasa nada (creo) verdaderamente interesante...Es más…(ver spoiler).
La segunda parte tiene mas interés, efectivamente llama la atención la crudeza de las torturas, lo del soplete es terrorífico, pero es que también vemos un mínimo plano de lo que le espera al detenido con su uñas....Apenas se ve pero los gritos que se oyen luego son terrorificos (al final la vi en versión italiana, con lo que creo que ese aspecto de los gritos queda "mejor"). Como bien dice Nsimalen es muy atrevida para la época todo el rollo lésbico, que es bastante explícito (repito, para la época).
Me llama la atención una de las frases que pronuncia el malo, el oficial alemán: viene a decir que "las leyes internacionales" prohiben atentar contra las fuerzas de ocupación, adiviritiendo a algunos de los personajes que se abstuviesen de sabotajes y algaradas. No se qué leyes eran ésas o si es una trola del oficial pero resulta chocante...
La parte final es lo mejor de la pelicula… (ver spoiler)
Puntuación: 6

BAKUNIN
Como en FA todo son alabanzas y además para el amigo Nsimalen todo es negro o blanco, sin tonalidades grises, buscaré algunas “pegas” para que haya un poco más de peso en el otro platillo de la balanza.
Cierto es que hay mérito en las interpretaciones de aficionados que nunca habían actuado, sin duda.
Entiendo perfectamente el sentimiento del epectador en aquellos años, cuando aún la gran guerra seguía dando coletazos. Pero hay cierto maniqueísmo en la exposición de los hechos (ficticios o reales) y vista en el siglo XXI esos sentimientos ya no son iguales.
Sabemos que Hitler, Mussolini y Franco estuvieron apoyados no sólo por descerebrados y sádicos y que el Capital y la Iglesia fueron sus validores.
Igual que el 95% de los seres humanos tienen un precio para venderse, también un 95% tienen un límite para soportar el dolor y la tortura (dejemos ese 5% restante para los crédulos, los íntegros y los mártires). Y, ya que los nazis fueron tan cruelmente sádicos, les creo capaces de inventar las torturas más inimaginables posibles para hacer cantar a cualquiera, Dios incluído.
Aunque se ha dicho que el realismo de Rossellini se basa en la neutralidad de lo que está contando me parece que en esta película, al menos, se despierta odio (odio natural, comprensible y compartido por los espectadores) hacia los invasores y en absoluto compasión y lástima (como alguno de los usuarios de FA quiere hacernos creer).
Puntuación: 6, porque merece un respeto, pero no voy a hincarme de rodillas en el reclinatorio y dudo mucho que vuelva a verla en un futuro.
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Dirigir en la clandestinidad
Se trata de una película completa en todos sus aspectos: actores, guión, escenarios, dirección etc. Me parece una obra maestra. Aportaré , además, un dato curioso para todos aquellos que no conozcan a Rossellini: trabajaba para una cinematográfica italiana que se dedicaba a la propaganda del fascismo. Él utilizaba los trozos sobrantes de película para rodar clandestinamente filmes tan maravillosos como éste, que en mitad del horror y la barbarie (recordemos que fue rodada en 1945, a punto de finalizar la II Guerra Mundial), abogaban por la libertad y la esperanza. Indispensable.
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10 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
EUROPA EUROPA
Roberto Rosellini, considerado junto a Vittoriuo De SIca, el padre del neorrealismo, dirigió esta magnífica película, "Roma ciudad abierta" en 1945, justo después que las tropas aliadas entraran en la capital de su país. De ahí el realismo de las imágenes, la cercanía a los hechos que, poco antes, habían sucedido y que inspiraron la historia que nos cuenta. Un relato de resistencia contra el invasor, de lucha contra el verdugo alemán. La otra cara de la película "Amén" de la que ayer escribí unas líneas apasionadas.
"Roma ciudad abierta" es la primera de la trilogía que completan "Germania anno zero" y "Paisá", todas ellas relatos casi documentales del fin del III Reich y sus consecuencias. Pobreza, picaresca, colaboracionismo se entrecruzan con otros sentimientos como valor, dignidad y sacrificio. Rosellini describe unos personajes familiares para los que vivieron los últimos días del nazismo en Roma y la inmediata postguerra, donde los ajustes de cuentas y la merecida loa a los resistentes (que hoy muchos llevados por la confusión y la ceguera confundirían con terroristas) eran necesarios para empezar a restañar las heridas abiertas durante la ocupación.
Las tribulaciones del joven comunista, Manfredi, perseguido por la policía secreta, la temible Gestapo, los padecimientos de su novia, Pina, embarazada y la ayuda que reciben de un simpático cura (no hay que olvidar que el director era católico) , Don Pietro, que, finalmente, da su vida luchando por la libertad, son personajes, síntesis de uno o varios sacados de la experiencia real, que acaban convirtiéndose en estereotipos por su constante repetición en otras películas del mismo género. Aquí, sin embargo, aún rebosan una autenticidad, que, por ejemplo, es más dudosa en otras obras posteriores de Rosellini como "El general De La Rovere" , más cercana al melodrama que a la verosimilitud documental de esta película.
Sorprende la crudeza de algunas imágenes. Las torturas que los verdugos de la Gestapo practican sobre el torso desnudo de su víctima por medio de un soplete; la prostitución como degradación que lleva a colaborar con los nazis; la (poco afortunada) pincelada de lesbianismo y drogas para atrapar la voluntad de la confidente; el desesperado intento de la novia del protagonista, cayendo al suelo embarazada, al tratar de impedir que se lo lleven al cuartel de policía; la ejecución final del sacerdote ante la mirada atónita de un crío...
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El Cine hecho Artesanía
Inicia Rossellini una corriente fantástica y maravillosa en la historia del cine: en Neorrealismo. Un estilo que supuso un antes y un después en el oficio de contar historias a través de la pantalla, ejerciendo una influencia tan feroz en el posterior desarrollo de este arte que podemos afirmar con determinación que estamos ante una de las obras claves y fundacionales del cine tal y como lo entendemos hoy en día. Como ferviente seguidor de Di Sica y su Neorrealismo desarrollado hasta la perfección, solo puedo alabar y admirar esta obra maestra de Rossellini y reconocerla como primer paso y definitivo para todo lo que vendría después y que tanto amo. Haciendo un símil futbolístico: es como ver el fútbol de Pep. No se puede entender sin haber sido encandilado por las lecciones solemnes que a principio de los noventa nos regaló Johan y su Dream Team.


Y como suele suceder perennemente en los destellos sobresalientes que de vez en cuando asoman en la mente de unos pocos privilegiados, todo nació por las circunstancias. Terribles y dichosas circunstancias. Dichosas porque somos egoístas y disfrutamos sin cesar con este cine. Y terribles porque siendo realistas, y que menos hablando de lo que estamos hablando, aquella tuvo que ser una época dura, muy dura. Y ante esto, la situación más adversa, emerge de nuevo el hombre, el cineasta, para sacar todo su talento y superar lo que en un principio parece ser el momento ideal para “hacer cualquier cosa menos una película”. El hambre, la destrucción, la desolación, el abandono, el pesimismo y toda clase de inclemencias sociales, políticas y económicas, no fueron impedimento, sino más bien acicate, para que un grupo de cineastas hicieran del cine pura artesanía.


Con unas cuantas cámaras, con una Roma destruida como escenario, con un guión confeccionado por un puñado de historias reales acaecidas unos meses antes durante la ocupación nazi, con la participación de solo un par de actores profesionales o con la ausencia de cualquier cosa parecida a lo que hoy en día entendemos por medios, Rossellini filma una película cumbre que hará las delicias de todo buen aficionado de ayer, de hoy y de siempre. Escenas con un montaje exquisito, personajes con una complejidad natural enorme y desenlaces que quedan grabados en la retina para siempre. Esto y mucho más (lean, lean, lean) es “Roma, Cittá Aperta”. Un antes y un después, un FILM MAYOR que mira desde su cúspide, la más alta, a todos los que aspiran al menos a respetar su legado. Bravo.
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6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Una raza superior, LA DE ROSSELLINI
Absoluta obra maestra del cine mundial, con una última secuencia que recuerda la crudeza de todas las guerras y que se queda pegada en la retina por años. A Rossellini no le hicieron falta ni actores profesionales ni grandes escenarios para realizar esta película cuando la guerra aún no había terminado para narrar con un realismo atroz, seco y contundente una película imprescindible.No discuto que Ana Magnani esté muy bien, pero la película es tan grande, tan bien dirigida y narrada, que todo lo demás queda en segundo plano.
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8 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Fundación, ser humano y maestría.
Una de las obras maestras de Rossellini, película fundacional del admirable, sentido y genial neorrealismo italiano. Narra los 9 meses que sufrió Roma durante la Segunda Guerra Mundial por el podrido fascismo nazi y esa es la plataforma para que Rossellini desarrolle su línea analítica y temática más lograda: toma al ser humano como lo que es (una montaña de contradicciones, frustraciones, penas, alegrías, sentimientos, satisfacciones) y como la piedra filosofal de su filmografía, tanto al individuo como a la colectividad, y al primero dentro de lo segundo en pos de un mensaje somero, sobrio, reposado y realista de la dignidad y la libertad. Película muy dramática, nunca excesiva, equilibrada y ajustada, transmisora de un raro y pese a tanto drama alimento vitalista, se cierra con una secuencia de lo más dolorosa y sentida que alcanza toda su dimensión metafórica en la película (spoiler). Genial interpretación, sobre todo de Anna Magnani.
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4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Roma, ciudad abierta o como el talento prevalece sobre las dificultades
Una de las grandes obras maestras de la historia del cine europeo y un hito en la cinematografía mundial, en la que Rossellini se atrevió a provocar una ruptura narrativa total con el estilo impuesto por Hollywood.
De hecho, la película en su inicio da la sensación de que va a ser del género de aventuras cuando la Resistencia planea e intenta llevar a cabo sus planes para luchar contra los nazis, pero esto pronto queda superado y Rossellini acaba haciendo una obra que defiende la dignidad y la lucha por los ideales.
El toque neorrealista lo aporta los sucesos trágicos que le van sucediendo a los personajes, además, estos personajes discuten entre sí, algo poco habitual en el cine de la época que los protagonistas y supuestos personajes buenos lo hicieran, a pesar de todo se sigue manteniendo un cierto idealismo en los comportamientos de los personajes y un maniqueísmo visible claramente, algo necesario para poder difundir el mensaje que Rossellini quiere darnos a entender.
La fotografía, como es habitual en el neorrealismo se aleja de todo tipo de florituras subjetivas para poder contar la historia de la manera más ceercana posible. A esto le acompañan la puesta en escena sobria y cruda con un gran realismo a la hora de representar las casas romanas de la época con un aspecto lúgubre, frío y decadente.
Las interpretaciones son mas buenas que otras películas neorrealistas, destacando las del cura, el nazi y la Magnani.
La música se presenta en ocasiones como un mero elemento ambiental (la fiesta de los nazis) sin apenas fuerza expresiva, con el objetivo de no edulcorar el relato.
Curiosamente la película no presenta ninguna armonía estética, como si tienen otras películas neorrealistas como la Strada de Fellini o Ladrón de bicicletas de De Sica, por lo que el objetivo de Rossellni de hacerla lo más real posible aun incluyendo una trama "ficticia" se cumple con creces.

NOTA FINAL:
9'6
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
El padre del neorrealismo.
Rossellini (con permiso de De Sica) inaugura el neorrealismo con esta película en la que rinde homenaje a Roma y a la resistencia italiana, mientras condena los horrores de la guerra, mostrándonos los aun humeantes escombros de una ciudad destrozada por la barbarie de una guerra. Resulta encomiable el trabajo delante de las cámaras de una joven Anna Magnani, impresionante con un desgarrador e inolvidable papel.
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5 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Realismo trascendental
De enorme relevancia histórica y con una profunda denuncia social arraigada en la misma guerra que se desarrollaba al tiempo que se desarrollaba la película, cuentan los entendidos que Roma, ciudad abierta cambió la historia del cine le aportó un inmenso sentido narrativo más realista, más apegado al pueblo y de ahí nacieron las películas de verdadera denuncia social y se amputó a la férrea industria hollywoodiense. Tiene en efecto la película, una gran capacidad descriptiva haciendo de la ficción algo más verdadero que la propia realidad, aprovechando esa capacidad que tiene el arte para captar el todo desde lo concreto y en la historia desdichada de guerra, traición y abusos de poder se dibuja toda la sociedad de aquella Italia tomada severamente por el nazismo, y además tomando partido, haciendo del cine un compromiso vital. La historia es espontánea, natural, terrible y emotiva, tiene fragor en la contienda narrativa, dibuja a los personajes como debieran ser en esa época y los dota de unos diálogos contundentes (estos sí un tanto desnaturalizados) y efectictas para hacernos saber quién es quién sin más demora. Pero es cierto también, que la película lleva la cometa de las espectaculares críticas haciéndola volar demasiado alto. Tal vez fuera el primero pero en décadas sucesivas, las academias de cine y la inagotable imaginación de los guionistas han ‘metrado’ decenas de películas que basándose en los esquemas originales acuñados por Rossellini han sido mejorados, cine comprometido, realista, desgarrador, que mina las conciencias, pero que además ha sabido aprovecharse de las técnicas cinematográficos y los modelos narrativos que se han ido aportando a lo largo de los kilómetros de cintas exhibidos durante décadas. Sin duda es honesta, sincera y tiene un formato semidocumental que altera el interior del espectador, pero las consideraciones técnicas no debieran supeditarse al año de realización, el cine es universal y atemporal, como cualquier otro arte, y Roma ciudad Abierta no supera la prueba del anquilosamiento del tiempo aunque sigue siendo una magnífica película.

http://palomitasconchoco.wordpress.com
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4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Cine de desesperanza
La guerra vista desde el bando de los asediados. Película cruda que retrata de forma realista las adversidades de una Roma bajo la ocupación nazi. Edificios derruidos de fondo, habitantes asustaos pero organizados, dispuestos a venderse caro. Se dice que el neorrealismo italiano comienza con esta película, rodada antes de la finalización de la guerra, cuando las retinas aún contenían las imágenes que esta había dejado impresa, por lo que su valor testimonial es, cuanto menos, tan valioso como el fílmico.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
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