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La antología de Lanthimos
Yorgos Lanthimos es un cineasta cuya esencia radica en presentarnos un microcosmos absolutamente ilusorio y ajeno a nosotros, pero que, a medida que se desenvuelve, acaba resultándonos referente al mundo que habitamos. Su cine, a través de sus planteamientos iniciales surrealistas y su humor negrísimo, parece una especie de broma de mal gusto, ante la que no nos queda más que reírnos, al constatar que su universo no difiere tanto del nuestro y somos unos incompetentes viviendo en este.

En ‘Kinetta’, ‘Canino’, 'Alps', ‘Langosta’ y ‘El sacrificio de un ciervo sagrado’ nos presenta situaciones que podrían ser ubicadas en el presente, pero que son estiradas como chicles y nos terminan resultando tan inverosímiles como inherentes al ser humano. Podría sospecharse que con ‘La favorita’ esto no sería así, puesto que es su primera película en la que no participa como guionista y se trata de un drama de época. Sin embargo, aparentemente no es una trama verídica y, en esta ocasión, Lanthimos deforma el realismo sirviéndose de diálogos, bailes y música en ocasiones anacrónicos, dotando el inicial planteamiento anclado en el pasado con un aire contemporáneo. De esta manera, el director griego nos vuelve a sugerir que ese microcosmos supuestamente tan lejano tanto en el tiempo como en verosimilitud al nuestro quizás tenga bastante que decir sobre el mundo en el que vivimos consiguiendo así su propósito de oprimirnos y perturbarnos mediante su cinismo.

Sí que se percibe más evolución en su cine en cuanto a forma. Los planos opresores cerrados, herméticos, claustrofóbicos y asfixiantes típicos del cine europeo de sus inicios, se han ido sustituyendo por planos más amplios conforme ha ido extendiendo sus conocimientos y sus medios. En ‘Canino’ abundan planos medios, primeros planos y planos detalles, mientras que en sus dos últimas obras, estos han sido reemplazados por más planos generales y enteros. En esta ocasión, utiliza objetivos grandes angulares –incluso en ocasiones ojos de pez–, movimientos semicirculares haciendo de contraplano para mostrarnos a los personajes y toda la ornamentación que les acompaña, planos simétricos, slow motion y suntuosos travellings propios de un cine dotado de mayor presupuesto y con reminiscencias a Kubrick.

De este modo, se nos plantea un escenario en el que Olivia Colman, Rachel Weisz y Emma Stone –las tres están estupendas– combaten por saciar necesidades. Así, el personaje de Emma Stone intentará medrar socialmente, ganándose la confianza de la reina y su ayudante para recuperar el prestigio que le fue arrebatado. Para conseguirlo, acabará compitiendo contra Rachel Weisz por ser la favorita de una reina que tampoco termina de verse saciada y feliz debido a sus traumas, complejos y deseo de ser querida. De este modo, surgen tanto amoríos como traiciones con tal de lograr sus propósitos, reflejando lo cruel y retorcido de nuestra existencia y dando lugar a un universo con tanta luz como oscuridad, tanta comedia como tragedia, tanto corazón como raciocinio, tanta calidez como frío, tanto sexo como violencia. Así, se consigue desnudar mediante escenas incómodas las relación y condición humana entre las protagonistas, que dan como resultado un sistema claramente representativo de una estructura social tendente a la corrupción, el deseo, la violencia y cuyo único afán es verse a uno mismo realizado, independientemente de las consecuencias que pueda tener en las otras personas –o estamentos–.

En ‘La favorita’ aparecen, además, los temas que obsesionan a Yorgos Lanthimos y recurrentes en toda su obra: los rituales de control y dominación de ‘Canino’, la complicación de la asimilación de la muerte de ‘Alps’, la imposibilidad y superfluidad del amor puro de ‘Langosta’, la tragedia griega de ‘El sacrificio de un ciervo sagrado’ o la relación del individuo con la sociedad presente en todas ellas. Estos temas se ven especialmente reflejados en el personaje de Olivia Colman.

En conclusión, me parece una gran película, es una producción mastodóntica, con unas formas muy manieristas y que toca todos los palos de su cine. A pesar de ello, la escasez de primeros planos y la excesiva profundidad de campo, impide implicarse tanto con los personajes como en otras de sus obras, dando como resultado un gran film, pero al que le falta el alma de otras películas pictóricas similares que retratan las miserias y condición humana como ‘Barry Lyndon’ u otros dramas de época sobre las altas esferas como ‘El gatopardo’, ‘Doctor Zhivago’ o ‘Fanny y Alexander’.
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5 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Las reinas y sus peones.
Ana Estuardo, reina de Inglaterra, Escocia e Irlanda, padece de gota severa y no es capaz de gobernar en plenas facultades. Es por ello que se apoya en su amiga y consejera Sarah Jennings para tomar cualquier tipo de decisión, da igual la importancia del asunto que se trate. Hasta que la prima de Sarah aparece en palacio en busca de trabajo y pone todo patas arriba.

Una de las mejores películas de 2018 para abrir con fuerza la 56 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón, en un abarrotado y glamuroso Teatro Jovellanos. El controvertido director heleno Yorgos Lanthimos (Canino) nos muestra los tejemanejes de la corte inglesa del Siglo XVIII, cuando en plena Guerra con Francia, la reina Ana Estuardo, interpretada por una enorme y frágil a la vez Olivia Colman, tiene que lidiar con sus enfermedades físicas y psíquicas, lo que le impiden gobernar el país como sería menester. Su bastón para apoyarse es su amiga Lady Sarah, a la que da vida con mano de hierro Rachel Weisz, una mujer de armas tomar, dentro y fuera de palacio. Entre las dos entablan una amistad que va más allá de lo estrictamente laboral y, que a pesar de tener diferencias de criterio en varios aspectos, los logran solventar con sus finos apaños posteriores. La vida en palacio siempre supone mucho trajín y nunca sobran manos para ayudar y trabajar dentro de sus paredes, lo que hace que Abigail, un lobo con piel de cordero al que interpreta Emma Stone, aparezca en escena pidiendo trabajo ayudándose de su parentesco con Sarah. Una vez están las tres reinas sobre el tablero, solo puede quedar una, poniendo cada una todo su esfuerzo y empeño en conseguir el poder absoluto y ser pieza importante en las decisiones de todo un país. La película es una constante provocación al espectador, es lujuria y perversión, es dolor y ambición elevadas a su máxima potencia. Muestra como cada persona que aspira a llegar a la cima debe sortear muchos obstáculos, saber moverse con cautela en un peligroso juego de espejos y que deben tener unos escrúpulos a prueba de bombas. En una época como la actual en que el feminismo busca su sitio en la sociedad y en donde la igualdad ya no se discute sino que se ejecuta, esta película es un canto al poder de la mujer y un puñetazo en la boca del estómago a quién se quiera oponer.

Sacapuntas de Oro: Su potencia y descaro. Los grandes angulares de cámara mostrando como respira y late el palacio por dentro. Las soberbias interpretaciones de las tres actrices protagonistas. Su macabro y ácido humor negro apuntalado por una punzante banda sonora.

Sacapuntas de madera: Algunas concesiones, libertades y errores en relación a la historia real de los protagonistas. Que los personajes masculinos sean reflejados como auténticos floreros.

Nota: 8 Sacapuntas.
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2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Yorgos go to Hollywood
Supone un giro en la carrera del director y guionista heleno, que abandona su particular estilo opresivo, asfixiante y opaco para desarrollar una sátira política en la corte de la reina Ana de Inglaterra.
Maravillosamente fotografiada, con una cuidadísima puesta en escena, arriesgando en planos alucinantes (una panorámica que está tan forzada que casi es oblicua, generando una sensación brutal), un vestuario maravilloso, dirección artística de primerísimo nivel, al servicio de una trama que se apoya en el humor más negro y tres actrices totalmente entregadas para narrar una clásica historia de ascensión, intrigas maquiavélicas, perversión y dominación, con la corona británica de fondo.
Me gustaría detenerme un momento en las tres actrices: Olivia Collman , que da vida a la Reina Ana ,es la que más premios está cosechando, tienen un papel muy goloso, que tiene un espacio maravilloso para el lucimiento, un personaje exagerado y bufonesco, que la inglesa borda.
Rachel Weisz, la mano derecha de la Reina, la atractiva que empieza a notar los años, a la que hay que bajar del pedestal, está perfecta, con un gran trabajo expresivo, quizás con las líneas de diálogo más disfrutables.
Por último, mi favorita, Emma Stone. La alumna, recital de contención, llena de matices, con el arco argumental más sólido (de hecho, el que enmarca la película),se pierde totalmente en el personaje,fascinante de principio a fin.
Por último, quizás lo que todo fan de Lanthimos esperan de la película: ¿hay alguna seña de identidad propia del director griego en su película más accesible? Por supuesto.
Por un lado, la utilización del espacio en el que se suceden los hechos ( un palacio impresionante), acaba siendo opresivo, asfixiante, como un pequeño Reino en sí mismo )
Y también la opacidad de la historia, lo curioso es que es algo que se percibe tras acabar de ver la película. La sensación de que te cuesta entender el comienzo de sus películas, ya que suele lanzarte en medio de la acción, sin mucho contexto, aquí puede leerse al revés. Una vez que comprendes todo lo que está sucediendo, vas echando la vista atrás y empiezas a poner en duda muchas de las cosas que has visto.
Dará mucho de que hablar, no se la puede perder de vista.
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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Sátira imperial.
"The Favourite" ambientada en la Inglaterra real del siglo XVIII, es un genial filme de sátira política del sistema actual en el Reino Unido (y en otras partes del mundo). Lucha de poder, conflicto de intereses marcan el accionar de hombres y mujeres que solamente buscan imponerse al resto sin importar lo medios ni lo que vaya a sacrificar por lograr el objetivo. El filme también tiene notas que sugieren cómo la sociedad tiende a beneficiar a los hombres, cuando incluso sean mujeres quienes tiene el poder aparente. Excepcionales actuaciones de Stone, Weisz y Colman, con un joven Joe Alwyn que da la nota de inocencia.
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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
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