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8
G.R.A.N.D.E.
Genial, Rara, Astuta, Necesaria, Divertida, Extraordinaria. En definitiva, estamos ante una película GRANDE. Los quebequianos (franco-canadienses para los doctos en lengua) hace tiempo que nos sorprenden con algunas películas excepcionales. Su cine, más próximo al cine europeo que a su propio vecino, nos muestra este verano una película mil veces dicha pero pocas veces tan bien narrada. Las interpretaciones de Michel Côté, Marc-André Grondin son sencillamente sublimes. La banda sonora es brutal, y en determinados momentos pone los pelos de punta recordando que no sólo, sirve para ponerla de fondo sino que puede ser utilizada para contar una escena (una parte de la película donde Almodóvar es un maestro). Es imposible no acordarse de Leolo cuando su protagonista nos lleva a su mundo interior. Magistral alguno de esos sueños donde no pude para de reírme en varios minutos. Lástima que el autor cometa una digresión casi al final de la película para trenzar la historia.
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91 de 107 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
C.R.A.Z.Y.: Olviden los prejuicios
C.R.A.Z.Y. es una película que muy probablemente de no ser por una recomendación nunca habría visto, una película con pinta rara, canadiense... no me llamaba demasiado la atención, como siempre los prejuicios malos, y tras verla puedo decir que me ha entusiasmado.

¿De que trata C.R.A.Z.Y.? Pues la trama es sencilla, es la historia durante 20 años, de la relación de un padre con sus hijos, y sobre todo con uno al que desde pequeño se le ve que es especial, la atención de la película se centra sobre todo en la adolescencia y juventud del chaval cuando empieza a tener dudas sobre su orientación sexual y los enfrentamientos con su padre que repudia la homosexualidad.

Llevada de una gran forma, la película abarca tres épocas en la vida de Zack, cuando es un niño, en la más pura adolescencia con 15 años, y el final de ese ciclo de buscar su orientación con 20 años. La película esta narrada con la voz en off del protagonista ya pasada su edad. Lo mejor de la película son sin lugar a dudas sus personajes, con sus cuatro personajes protagonistas todos perfectamente trazados y distintos, y con unos secundarios genialmente caricaturizados para acabar de completar esa gran familia dónde absolutamente ninguno de los miembros tiene que ver con ninguno otro, sin lugar a dudas es mucho de lo que el guionista busca con esto y sin lugar a dudas lo consigue.

No me cabe duda de que volveré a ver pronto la película, quizá entonces saque más conclusiones de esta maravilla, que fervientemente recomiendo a todo el mundo, una gran comedia de las que te hacen pasarlo mal... ¿o quizá un gran drama de los que te hacen sonreír?. Olviden sus prejuicios...
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68 de 80 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Tribulaciones familiares con empaque de Scorsese
Jean-Marc Vallée dirige esta excepcional película, con más de drama que de comedia, donde ya desde el principio el director no intenta ocultar cuál ha sido una de sus influencias definitivas a la hora de decantarse por un modo u otro de contar la historia. De hecho la primera frase -"Desde que tengo memoria, siempre he odiado la Navidad"- da paso a un pegadizo blues que nos abre la película. Ya tenemos la inevitable conclusión: esto huele a Scorsese que no veas. Y no sólo por su fluidez y estilo narrativos -calcados a Uno de los Nuestros o a otras obras más reciente del aplicado alumno Paul Thomas Anderson- sino por esas inclusiones constantes -casi obsesivas- de la religión, ese montaje tan musical, ese toque mesiánico en ciertos momentos, o el propio retrato de las escenas familiares. Eso sí, si de algo prescinde es de la violencia que el director neoyorquino suele dotar a sus filmes. Y es que C.R.A.Z.Y. no es, evidentemente, una película de gangsters, sino la historia de una familia canadiense a través de casi dos generaciones.

A pesar de que la acción se centra en los problemas de identidad y autoaceptación de un chaval que ve como su estricta educación católica le marca a la hora de reafirmarse o no en su tendencia homosexual, y de que éste es el hilo conductor de la peli, en ningún momento el director se limita a planteárnosla exclusivamente como una reivindicación gay, sino que más bien se sitúa como mero observador imparcial de la realidad que le rodea, plasmando también su atención en todas las vicisitudes que el núcleo familiar va experimentando a lo largo de los años, y esto es precisamente lo que considero que más enriquece al film y lo convierte en sobresaliente, pues todos los personajes están fabricados con mecánica de precisión (mención especial al del padre, que encarna memorablemente Michel Côté).

Por lo tanto, película ágil, ligera de ver a la par que entretenidísima, y, aunque emplea una fórmula quizás ya inventada, "tomando prestado" con demasiado descaro un estilo ajeno, lo hace con delicada maestría. Muy recomendable.
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36 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Saber lo que se quiere
Crazy, compuesta por Willie Nelson, es una bella y triste canción tal cual la canta Patsy Cline en el adorado disco del padre de Zac, pero también es como la frágil unión entre ambos siendo tan diferentes, tan opuestos.

La historia tiene bastante de drama aunque el tratamiento que se da es preferible en los primeros dos tercios de película, plenos de humor, irreverencia, imágenes surreales y magnífico ritmo narrativo, frente a lo que, creo es menos atrayente, vemos en la parte final abandonando este estilo para irse a lo exclusivamente dramático y tanmbién más convencional, intentando posiblemente dar mayor trascendencia pero dejando de lado la encantadora ligereza que hasta entonces se había derrochado.

Es maravilloso oir otra vez las notas de Shine on you crazy diamond y The great gig in the sky de Pink Floyd, o Space oddity de David Bowie que tanto gusta a Zac, aunque la fijación del padre por Charles Aznavour, a quien incluso recuerda físicamente, es realmente divertida.
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30 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Retorno al pasado
Esa es la sensación que tuve viendo ayer esta gran obra de Jean-Marc Vallée.
Al igual que el protagonista Zac, yo también nací a principios de los sesenta (en 1961, en concreto), por lo que mis recuerdos mucho tienen que ver con los suyos.
Las películas de Bruce Lee, "El lado oscuro de la luna", de Pink Floyd (cuántas horas pude pasar hipnotizado escuchando ese vinilo), David Bowie, los primeros amores, las primeras borracheras, tantas y tantas experiencias que este magnético film consiguieron despertar ayer en mí.
Gracias a Vallée por esas más de dos horas que pasé con los sentimientos a flor de piel. Lo de menos era la ambigüedad sexual de Zac, con la que juega durante casi toda la película de forma magistral.
Lo mejor, el espíritu del film, un monumento a la infancia y a la adolescencia de los sesenta y los setenta.
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21 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Ground control to major Tom
C.R.A.Z.Y., que representó a Canadá en los pasados Oscar en la categoría de Película de Habla no Inglesa e increíble e injustamente no entró en el quinteto final, es una de las mayores sorpresas de la actual y generalmente putrefacta cartelera veraniega.

La película de Jean-Marc Valleé (cuyo título es un sencillo acróstico que muchos espectadores adivinarán antes de hora, además del título de una canción presente en la música y el argumento), es una lucida, hermosa, divertida, triste y emotiva historia acerca de una familia católica conservadora del Canadá durate los años 1960 y 1980, cuyo narrador es el cuarto de cinco hijos varones.

Zach, el mencionado protagonista-narrador, cuenta la historia de su familia y su evolución durante unas décadas fundamentales en los cambios sociales y familiares con respecto a tempos pasados, y lo hace contándonos asimismo sus vivencias, sus dudas en cuanto a su orientación sexual y su relación con sus padres y hermanos, conflictiva en algunos casos momentos, afectiva en otros.

Así va transcurriendo una película entre canciones míticas del pop de aquellos años, de David Bowie (precioso el momento en que el protagonista interpreta "Space Oddity") a Pink Floyd y los Rolling Stones.

C.R.A.Z.Y. se beneficia igualmente de un elenco de intérpretes absolutamente creíbles en su magníficas composiciones de todos los miembros de la familia, destacando al padre y el protagonista que relata la historia.

En definitiva, un trabajo admirable y emocionante, muy bien escrito y realizado, que no renuncia a elementos oníricos (dentro de un relato fundamentalmente realista), para mostrar la incesante imaginación del personaje principal, y que recuerda en este punto a la obra maestra del cine contemporáneo canadiense: 'Léolo'.
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20 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El cine es así de sencillo
C.R.AZ.Y. es una historia contada mil veces, pero en muy pocas ocasiones se ha contado de manera tan acertada. Es envolvente, atrae a un mundo retratado hasta la saciedad y del que parece que no nos cansamos. Una familia en una época de cambios, en la que los credos de antaño pesan sobre todas las decisiones. Esto va a cambiar de forma mágica y musical. Bowie y Rollings entre otros dan un aire diferente pero muy fácil de respirar. Una historia peculiar contada con maestría e interpretada con sobriedad. Maravillosa.
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28 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Cinco hermanos
C.R.A.Z.Y. es la historia de Zac, el cuarto de cinco hermanos en una familia singular. Con un padre retrógrado y una madre ultrarreligiosa, Zac irá creciendo entre su ambigüedad sexual y la fidelidad a su padre. Su naturaleza se verá una y otra vez coartada por su familia, que no entiende que Zac es diferente, que no puede ser como ellos.
Aunque tiene momentos divertidos, C.R.A.Z.Y. es mucho más amarga de lo que yo esperaba. La historia de Zac y sus hermanos es la historia de las vicisitudes de la existencia, de la falta de expectativas vitales, de la soledad del ser diferente. Es una historia desalentadora, triste, pero con un halo de esperanza. En ella vamos viendo la evolución, el crecimiento de los personajes, y está tan bien retratada esa evolución que nos produce un efecto descorazonador. Aunque puede que descarrile un poco en el último tramo, la emoción no desaparece y llegamos al final con la sensación de haber acompañado a unos personajes en un viaje inolvidable lleno de momentos duros y momentos de ilusión y de algo parecido a la felicidad.
Y si aún faltan razones para verla, merece la pena ver C.R.A.Z.Y. nada más que por la impresionante banda sonora. Pocas películas tienen una banda sonora tan acojonante, y tan en consonancia con lo que se nos cuenta en pantalla.
En definitiva, una película que crece, como los personajes, cuanto más avanza, y que trata con sinceridad el tema del enfrentamiento de los viejos y los modernos valores. La historia de Zac, la del adolescente perdido en el mundo, ha sido en algún momento la de cualquiera de nosotros.
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12 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
El camino correcto
"C.R.A.Z.Y." es lo que pretende ser: un alegato desenfedado en favor de la libertad y el rechazo a la opresión, en este caso, familiar.
La jugada a Jean - Marc Vallée le sale perfecta, aunque su propósito se caiga en un metraje demasiado extenso. Con una historia profunda (aunque,quizá, no tan desarrollada como la fuerza de la historia se merece) y con una agilidad en su narración muy moderna y eficaz, la historia poco a poco se va dulcificando hasta intentar calar al espectador con unas premisas ya predispuestas desde el principio pero que solo cogen forma hacia el final de la película. Hay partes, sobre todo del final (como ese viaje a Jerusalem) abosulatemente superfluas, pero el director logra que el espectador las acepte, como logra con todo el film.
Porque, no nos engañemos. La historia ya la hemos visto muchas veces (hijos incomprendidos por sus padres, disputas internas...) pero Vallée, que parece ser consciente de eso, le añade un toque muy especial que se encuentra en su narración moderna y en esa banda sonora, brillante en el film y absolutamente necesaria, que actúa como un personaje más de la historia.
Podría ser la típica película de sobremesa de Antena 3. Pero también podría ser la gran película del año. No sé. Esta película me dejó tan desconciertado como la propia perspectiva de su vida que tiene el protagonista, que debe tomar un camino que sabe, no debe elegir. Y su felicidad, o la del padre, son las dos directrices que le deben guiar a la hora de tomar rumbo a su vida en esa bifurcación que ante él se abre.
En todo caso, muy recomendable.
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21 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El poder de comunicación de los objetos
En su última novela, Paul Auster cuenta que una de las claves del buen cine está en el poder de comunicación de los objetos. Lo hace poniendo como ejemplos películas de Ozu, Renoir, Sayajit Ray y De Sica. Pues aquí, en esta C.R.A.Z.Y., también hay algo de eso. Unas tostadas a la plancha pueden significar un buen recurso humorístico primero y luego un momento de elevada tensión dramática. Esta cinta canadiense logra emocionar, contacta con el espectador (al menos conmigo) y toca varios temas peliagudos que giran en torno a la homosexualidad, el conflicto generacional entre los padres y sus cinco hijos y el consumo de drogas.

No digo nada nuevo si comento que es muy original y que afronta estos temas a cara descubierta y sin trampas, que hay escenas divertidísimas y otras tristísimas, que la banda sonora es maravillosa y que la estética sesentera, setentera y ochentera (la peli está dividida en tres partes de la vida de Zack y su familia, cada una de las cuales transcurre en una década distinta) está más que lograda. Que vivan Pink Floyd, los Stones y David Bowie.

C.R.A.Z.Y. es un sorpresón porque apenas la conocía cuando empecé a verla y cada vez te va atrapando más. Me recuerda mucho a Desayuno en Plutón, en la que también había mucho de humor y drama y giraba en torno a la homosexualidad del protagonista. Hay una diferencia, en C.R.A.Z.Y el protagonista se rebela, no acepta su orientación sexual y eso lo convierte en un personaje atormentado. En Desayuno en Plutón, nuestra Gatita tenía claro perfectamente cuál era su condición y quería llevarla a su máximo exponente.
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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
"Ground Control to Major Tom..."
Pocas veces en el cine se ha tocado la homosexualidad de una manera capaz de unir lo riguroso y lo elegante de una forma tan amena. En esta película el colectivo protagonista sale con su imagen refrescada, muy beneficiado por un relato que ayuda a comprender su realidad sin la necesidad de dramatizar la historia mediante descripciones exageradas; hecho en el que lamentablemente sí tropiezan otras producciones cinematográficas que abordan la materia y en las cuales se recurre al desproporcionado e histriónico estereotipo habitual que pretende representar a todo el colectivo gay. La obra del canadiense Jean Marc Vallée (“La reina Victoria”, 2009) es una película seria, didáctica, necesaria, que arranca sonrisas y estruja corazones, y que aprovecha su núcleo central para ir más allá, ramificando la historia hacia otros lugares en los que el público general pueda sentirse más identificado. La homosexualidad que se analiza en la historia es también una metáfora aplicable a nuestras experiencias personales, y desde la cinta no sólo se invita a ‘salir del armario’ a su protagonista sino a toda aquella persona que indiferentemente de su orientación sexual, albergue tras de sí un gran deseo de explotar y mostrarse tal y como es realmente, librándose de todas las ataduras y complejos de este mundo lleno de prejuicios, y haciendo brillar el esplendor de la más absoluta naturalidad.

En esta historia -inspirada en los propios recuerdos personales del co-guionista François Boulay- se presenta cronológicamente la evolución de Zachary Beaulieu desde su infancia (Émile Vallée) hasta su adolescencia (Marc-André Grondin), mostrándonos todos los problemas a los que deberá enfrentarse en la vida pero también haciéndonos partícipes de sus pequeñas ilusiones. Los mayores quebraderos de cabeza provienen (más allá de su conciencia) de sus tres insoportables hermanos, con los que apenas tiene la confianza para entablar cualquier tipo de conversación. Ya desde bien pequeño Zachary deja entrever sus inclinaciones, prefiriendo los juguetes femeninos por encima de los de habituales para su sexo, y mostrándose mucho más sentimental que sus congéneres, algo que preocupa profundamente a su padre, Gervais (Michel Côté), quien por todos los medios tratará de limpiar el cerebro de su hijo. Mientras todo transcurre en Quebec (Canadá) a través de una fascinante ambientación de la época, sus envolventes escenas continúan hablándonos del crecimiento de Zachary, sus amistades, la relación con sus padres, pequeños secretos y temores. Hechos que irán extendiéndose hasta su paso a la adolescencia, etapa en la que tendrá que lidiar con problemas mucho mayores, haciendo sentar las bases de lo que será su vida y enfrentándose al mundo como hasta el momento no lo había hecho.

(Sigue en el SPOILER sin desvelar detalles del argumento, por falta de espacio)
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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Lección de cine
Jean-Marc Vallée -al que no tenía yo el gusto hasta que ví C.R.A.Z.Y- da una lección magistral de cine con ésta maravillosa película.

Altamente recomendable su visionado en V.O.S (doblada pierde, como suele suceder).

Una historia que traspasa el tema de la homosexualidad para tratar la necesidad de aceptarse a uno mismo y de sentirse aceptado por el resto. Un viaje sorprendente. El retrato de una época. Una gozada de cinta.
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
¿Dónde quedaron nuestros 20 años?
Zac es alguien distinto. Como niño, detesta la Navidad, pese a nacer en Nochebuena. Y Zac posee un don, el de curar quemaduras y hemorragias, así como para acallar los llantos. Pero Zac no sólo es distinto por esto. Él no encaja en su propia familia, pese al amor incondicional de su madre, y del fervor varonil de su padre. No se entiende con sus hermanos, y es solitario en la escuela. Zac tiene miedo, de no poder aceptarse como es, con dones y secretos; y de que los demás, en especial un padre al que añora, no le acepten. Un miedo que puede durar 20 años.

A grandes rasgos, las bases de C.R.A.Z.Y. son estas, pero el film llega mucho más hondo al hacer una lectura total de la familia y sus pasiones, de la fe, personal y religiosa, del perdón y del camino vital que llevamos hasta ser adultos. En ese sentido, el personaje de Zac se convierte casi en un símbolo: el inadaptado de las minorías con el bien de la cura a los demás, pero que debe luchar contra todos y contra si mismo para llegar a conseguir el amor que necesita.

C.R.A.Z.Y. Es una de las mayores sorpresas que me ha dado el cine en los últimos años. Cuando la vi por primera vez, en 2005, me impresionó la hipersensibilidad de su guión, como consigue plasmar de manera tan certera y tan humana los conflictos entre padres e hijos, el miedo de los primeros a no estar orgullosos de sus hijos; y el miedo de los segundos a nos ser aceptados por sus padres. Me conmueve cada escena en la que hace aparición la madre de la familia, porque en un sólo fotograma vemos la historia de amor más grande que pueda hacerse: la de una madre y su hijo. Me conmueven las escenas de Zac con su padre, porque están cargadas de verdad, de una verdad dolorosa, de cosas que nunca se dicen, de cosas que siempre amenazan. Me conmueve enteramente el personaje de Zac, por su humanidad profunda, pese a su carácter extraordinario, por su viaje de niño solitario, a adolescente secreto, a vagabundo emocional.

Jean-Marc Vallée hizo su debut cinematográfico con este filme que desde el punto de vista estético es inmejorable y original, que posee una banda sonora que es una colección de obras maestras, que hace juegos con la cámara originales y bellos, y que posee un guión perfecto, de principio a fin, que crea personajes conmovedores y que cuenta esa historia de crecimiento de una manera conmovedora hasta la médula, pero nunca sensiblera. Y por si fuera poco, los actores están perfectos, desde el protagonista (tanto en su niñez como ya adulto), como los secundarios (en especial el padre y la madre), crean a esa familia, ese núcleo rebosante de magma, al que volver cuando pasen los años, cuando los flecos de los prejuicios y los odios pasados hayan desaparecido, porque hay un vínculo que no puede borrarse, que siempre queda, que supera las cicatrices y los rencores: el amor entre un padre, una madre, y un hijo.
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
L.O.C.O
C.R.A.Z.Y ha sido una sorpresa para mí, una película que tan siquiera sabía que existía y que me decidí a ver porque en la banda sonora había algunos de mis artistas preferidos, sobretodo David Bowie. Realmente música es genial, pero no es solo por eso que me gustó. Argumentalmente es muy buena, con un gran guión, algo que se agradece en estos últimos tiempos donde los guiones brillan por su ineptitud. La interpretaciones también son muy buenas, todo el reparto hace un trabajo excepcional, Marc-André Grondin, que interpreta a Zachary Beaulieu refleja perfectamente su personaje, un adolescente que busca su identidad sexual en el seno de una familia conservadora. También trabaja muy bien Michel Coté, interpretando al padre de Zachary.

Aunque C.R.A.Z.Y es más un drama que nada, tiene algunas escenas que te hacen sonreír, un humor ingenioso, inteligente, lejos de la risa fácil de las burdas comedietas americanas actuales La forma de contar la historia particularmente me encanta, voz en off del protagonista que empieza a contarnos desde el día de su nacimiento hasta lo que sería el final de la película, con Zachary ya adulto. Esta forma de contar una película me recuerda a algunos trabajos de Scorsese, como “Godfellas”, con un ritmo trepidante, no por la acción sino por el ritmo, el tono y el montaje en general. El director se luce en algunas secuencias, con unos planos formidables y una forma de narrar que te engancha desde el inicio.

Destacaría también lo que es la relación de Zac con sus hermanos, cada uno con una personalidad totalmente diferente, tenemos al hermano mayor, el problemático, con problemas con las drogas, tenemos al deportista, al empollón, y al protagonista, el “especial”, aunque hay otro hermano, el pequeño que no tengo muy claro que papel pinta en la película, aparece poco y casi no habla, aunque al final hay un gag buenísimo con él. Otra cosa que me ha gustado mucho son las idas de olla de protagonista, su imaginación que le hace creer que está volando en una iglesia mientras todos tararean Sympathy for the Devil de los Rolling Stones, una paranoia que para muchos será una ridiculez pero que yo me puse varias veces tan solo para disfrutar de la escena.

En definitiva, una muy buena película, que puede no gustar a los más reservados, pero que a mi me encantó, me puso la piel de gallina en algunas escenas y me emocionó, tanto por lo que cuenta como por como lo cuenta. Estoy seguro que con los años C.R.A.Z.Y será una película de culto, yo por mi parte la veré algunas veces más.
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
C.A.S.I.
C.R.A.Z.Y. tiene un buen guión, unos actores entregados, una banda sonora estupenda y unas intenciones encomiables. Es una película que refleja con toda exactitud la pesadilla que supone descubrir una sexualidad diferente en un mundo hostil a esa forma de sentir. Los que hemos vivido la experiencia o la hemos padecido en alguien muy cercano sabemos que es así, justamente así, como ocurre. Y hemos sufrido las bromas de rigor cuando no directamente los comentarios hirientes y despectivos destinados a abortar cualquier intento de normalizar esa otra forma de sentir.

Aunque una vez dicho y reconocido esto tengo que decir que a la película le falta algo, algo que podría denominarse “alma”. O “sentimiento”. O “vida”. Los personajes no cuajan; ni siquiera el chaval protagonista en sus 3 etapas diferentes. Sus impulsos y motivaciones quedan como difusos, su voluntaria ambigüedad física, su relación con la novia… es difícil entenderlo, y mucho menos empatizar con él.

Siento decir que los otros personajes también están poco definidos, como desvaídos. Los hermanos, totalmente estereotipados: el yonqui, el deportista y el gordito comilón. La actitud de la madre tampoco se entiende demasiado bien, está entre la negación, la connivencia, la aceptación, la rebeldía, la contestación al padre… pero en ningún momento toma una postura clara.

Igualmente tengo que reconocer que para mí el personaje más logrado es el padre, magníficamente interpretado por Michel Coté. Tal vez porque representa algo claramente identificable: el rechazo, la incomprensión, la intolerancia y la condena. En definitiva, el que realmente da sentido a las tribulaciones, dudas y miedos del protagonista.
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11 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
De C.R.A.Z.Y. Nada
Una decepción. C.R.A.Z.Y. es una película entretenida y... y poco más. Su guión se pierde y no sabe cuantos saltos dar en el tiempo para mostrarnos episodios de la vida de un niño que está descubriendo su sexualidad. Por momentos uno no puede evitar pensar que esta viendo una revisión de Tomates Verdes Fritos.

Por supuesto C.R.A.Z.Y. cuenta con grandes bazas: una genial banda sonora, una espléndida Danielle Proulx en el papel de la madre, y algunas secuencias realmente hermosas. Sin embargo la historia hace aguas... no sólo porque el protagonista sea un cúmulo de tópicos si no porque al no saber exprimir la historia de éste, el autor decide que también va a contarnos la historia de su familia, que unido a los saltos temporales hace que al final uno no saque nada en claro. Sabemos lo mismo de todos los personajes los primeros diez minutos que cuando acabamos la película, pues ni si quiera hemos descubiuerto nada más del protagonista aparte de su orientación sexual. No consigue profundizar más alla de la relación madre-hijo, el mayor acierto de la narración y la responsable de los mejores momentos del film.

En definitiva... es una película que no hará daño a nadie y que entretendrá durante un par de horas, pero cuando la acabemos probablemente no nos acordemos ni del nombre del protagonista.
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9 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Culto para toda una generación.
Esta cinta rodada Québec en francés se ha convertido en una cinta de culto, culto para toda una generación que ha encontrado ese equilibrio delicioso entre el cine de autor y el cine con mensaje (que normalmente ya no van tan unidos como antaño) y también para un público que busca que sus diferencias como las del protagonista no sean tan grandes para buscar su pequeño lugar en la sociedad. El gran acierto de la cinta es precisamente hacer de la cotidianeidad de las citaciones su mejor aliado para que resulte realista sin renunciar a la magia.

Zachary Beaulieu llega al mundo el 25 de diciembre del 60. Al poco de nacer sufre su primer encuentro con la muerte, algo que junto con el resto de supersticiones de su madre marcarán su vida y sus relaciones con los demás. El cuarto hermano de una familia demasiado tradicional se encontrará con el rechazo familiar desde bien pequeño y se dedicará en cuerpo y alma a no decepcionar a su padre negándose a ser homosexual para conseguir su aprecio, cariño que tampoco le llega por parte de sus hermanos y mientras lucha por seguir siendo él mismo sin desintegrar la imagen hogareña y normal que han construido sus padres comprueba como la familia se hace trizas a lo largo de las décadas narrando los hechos que suceden en las vísperas de sus cumpleaños.

Son grandes los recuerdos que puede atesorar un niño que vive la revolución sexual de los años sesenta y setenta. Pero no sólo es el sexo el que preocupa a Zac. El adolescente se encuentra ante todo un abanico de problemas como las relaciones familiares, la religión mal entendida, la libertad, el rechazo, la negación de la sexualidad, el deseo de agradar a los demás, y sobre todo la búsqueda de un sitio donde encajar sin decepcionar a los que le rodean.

Es envidiable el ambiente musical y cultural que Jean Marc Vallée no renuncia a reflejar en su cinta. Patsy Cline sonando en los momentos más duros o entrañables de sus protagonistas pero sobretodo algunas imágenes preciosistas que dotan al vida del pequeño Zac del punto de escape que tanto necesita haciendo además participe al espectador de las bromas de su protagonista
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Las iniciales representan los nombres
Familia, homosexualidad y el paso del tiempo. Me ha parecido excelente como aborda el tema alejándose de falsos sentimentalismos, incluso dosificando la historia con ciertos tonos de comedia. La familia tradicional y la falsa doctrina de la iglesia llevando al individuo a engañarse a sí mismo para esconder la auténtica esencia de la personalidad. Una película filmada con ritmo ágil, haciéndola entretenida, sin decaer en ningún momento gracias también a un reparto solvente y adecuado (muy veraces los padres), aliñada de canciones en la banda sonora que llevan al espectador en volandas hacia el final de la proyección. Detalles originales en la dirección como las "oes" del humo de los cigarros y la paradoja del film mediante el disco roto del padre al principio y al final, metáfora inequívoca de la relación paterno-filial a lo largo del film. 8/10 para una gran película.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Sientate en el sofa, frotate las manos y disfruta
Inteligente, dulce, emotiva, dura, positiva, imaginativa, la cámara desvela las situaciones claves de la película y el duelo interpretativo entre el padre y el hijo, cada cual mejor, no te dejará indiferente. Busqueda de la propia personalidad y del lugar que a cada uno nos corresponde en el mundo.Sin duda alguna, una de las mejores peliculas de los ultimos años.No te decepcionará, no querrás que acabe y te dejará con un gran sabor de boca y ganas de volver a verla.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El chaval es maricón o eso parece
Entre homenajes a otras épocas se destapa el realismo familiar de forma creíble en gran parte por la narrativa, es activa, hace dejarse llevar... "lo vas a convertir en un mariquita"... son los pequeños traumas de la infancia, contesta qué es?, no aprobarlo provoca los miedos, las relaciones enganchan, la educación de mami me deja llevar el carrito, todo es puro ingenio, todo es la sencillez de cualquier hogar, luego la cubre con accesorios cuya necesidad sería discutible pero la saca de cualquier suspiro de convencionalidad, el don de curar pone la magia, pero la guerra es otra, la cruz de los hijos, tres hermanos que se llevan con habilidad y que se diferencian en sus habilidades, creencias para que todo salga bien, creencias que desvían del camino.

" C.R.A.Z.Y." es un producto con destino porque tiene valores definidos, los marginados y los populares, el ritmo de la rebeldía y las fantasías tienen puntos críticos que se suman al suspense de la orientación sexual, influencias, pasiones, imaginación y música, mucha música, la presión social, pero sobre todo las disputas familiares, la frustración y las referencias a Jesús, el milagro y la incapacidad de los padres, cuando los adolescentes están en celo quieren probar de todo, el trabajo ya ha terminado, sólo queda reflexionar, se nace o se hace?, pero ya no se pueden sacar las ideas de una cabeza llena de problemas, los padres quedan acorralados, sufridores padres que se plantean qué han hecho mal, el desarrollo va aplastando el orgullo... el chaval es maricón o eso parece.

Pocas cintas ven crecer a sus personajes y moldean a sus padres como ésta, es una buena película rodeada de detalles cotidianos y verídicos, obliga a buscarse a sí mismo, a confrontar, a liberar, a encontrar el roce, a encontrar respuestas, el retiro espiritual, toda una serie de señales que se encadenan una y otra vez para estrechar lazos familiares y explicar contactos inexplicables, la redención de un padre, perder a sus hijos y pelear, escuchar un disco roto, descolgar el teléfono, un genial plano que resume un éxito.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
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