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10
¿Teatro?
¿Cómo es posible renunciar a la herramienta màs caracterìstica del cine (el montaje) y obtener una obra profundamente cinematográfica?

Mediante el encuadre activo. No es una imagen mostrada, sino incisiva. No es un ojo objetivo, sino perverso.

Cuando se trabaja así, la composición desaparece. Y la imagen se vuelve enferma.

Una de las películas más intensas de la historia del cine.
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199 de 254 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Un escenario, una cámara, un plano
Primer film realizado en color por Hitchcock. Escrito por Hume Cronyn, adapta la obra de teatro "The Rope's End" (1929), de Arthur Laurents, inspirada en el caso real de Nathan F. Leopold y Richard A. Loeb, de 1924. Se rueda en los Warner Studios (Burbank, CA), con un presupuesto de 1,5 M dólares. Producido por Hitchcock (acreditado como tal por primera vez), se estrena el 23-VIII-1948 (Canadá).

La acción tiene lugar en un apartamento de NYC, de amplias perspectivas, a lo largo de una hora y media de la tarde/noche de un día de junio/julio de 1947/48. Brandon Shaw (John Dall) y Phillips Morgan (Farley Granger), estudiantes brillantes, tras la graduación celebran una cena a la que invitan a sus compañeros David Kentley (Dick Hogan) y Kenneth Lawrence (Douglas Dick), a la novia (Joan Chandler) y al padre de David y al profesor Rupert Cadell (James Stewart), con el que mantienen algunas diferencias de opinión.

El film desarrolla un drama criminal y un thriller con elementos de horror. El espectador conoce desde el inicio los hechos criminales y su autoría, mientras los ignoran los protagonistas. A partir de esta situación se crea una atmósfera tensa e inquietante de suspense, que gira en torno a una cuestión clara y bien definida. El film es una obra de actores que permite el lucimiento de la brillante interpretación de Stewart y la convincente de Dall. Está rodado en 10 tomas de unos 8 minutos cada una, que se enlazan mediante suturas poco visibles, de modo que conforman un plano secuencia practicamente único, de espectacular virtuosismo. Los temas de discusión vienen dados por los conceptos tomados de los textos de Nietzsche sobre las personas superiores (superhombre) y las mediocres, la posibilidad de un crimen perfecto y el alcance general o parcial de las normas éticas y morales. El realizador mantiene al espectador en el interior del apartamento desde el inicio del relato hasta el final, de modo similar al de "La ventana indiscreta" (1954). Hace uso de objetos iconográficos, como la soga, el arcón, las velas, el mantel de ganchillo y otros. Dota al relato de una gran cantidad de humor negro. Desarrolla un subtexto homosexual y homoerótico, más sutil y menos explícito que el de la obra de teatro. El nombre de David evoca al pueblo judío.

La música, de Leo F. Forbstein ("Juana de Arco", Fleming, 1948), es escasa y descriptiva. Acompaña y refuerza las incidencias que crean tensión y suspense. Se añade un fragmento de "Movimiento perpetuo nº 1", de Poulenc. La fotografía, de Joseph Valentine ("Sabotaje", 1942), se apoya en una sola cámara, que realiza un muy notable trabajo, con un total de unos 300 movimientos en el interior de un escenario único y limitado. Pone de manifiesto la importancia que para Hitchcock tiene la forma en relación al fondo.

Película notable por su virtuosismo. Pese a la fría acogida que tuvo en su estreno, hoy está considerada como una de las mejores del realizador de los años 40.
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88 de 97 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
5 minutos magistrales y un plano secuencia de hora y media. Muy buena
A todos, por favor, escuchad los primeros cinco minutos de La Soga sin mirar hacia la pantalla. Lo que crees que está ocurriendo no tiene ni de lejos nada que ver con lo que en realidad ocurre.
Una de las genialidades de Hitchcock como lo es tambíen rodar la película entera en dos únicas escenas (sino me equivoco) y crear el mayor momento de tensión cuando la empleada doméstica recoge los platos, copas y canapés del arcón.

Una habitación, cuatro excelentes actores, teatro en estado puro y una dominación de la técnica apabullante (sólo recuerdo un fundido en una chaqueta para cambiar al segundo y último plano secuencia).

Los diálogos vivos y audaces. De esas conversaciones tan "cotidianas", personalmente extraigo
la conclusión de que Hitchcock desprecia a la mitad de la humanidad, al menos.

Es una de las pocas películas (sino la única) de Hitchcock con reparto por entero masculino (a excepción de las secundarias: la novia, la madre y la empleada). También eso me llamó la atención del director, siempre tan dependiente de sus rubias intérpretes.

Aunque, sinceramente, la historia me resulta inverosímil como también que James Stewart sea tan súper cocazo como para olerse siquiera de lejos lo que se está cociendo.
Yo, hubiese apostado por la jugada perfecta y por la impunidad, pero Hitchcock no se atrevió. Cosas de Hollywood, supongo...

Un 7, porque es buena, buena. No subo la puntuación porque Sir Alfred no se atrevió a redondear el final como la "hazaña" lo merecía... sin jamás ser abierto el maldito arcón.
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94 de 139 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Tres actores, dos planos, un arcón. Y ¡suspense!
"La soga" es el paradigma lo que Hitchcock podía hacer cuando aplicaba el conocido principio de crear suspense a partir de dar a conocer el elemento de tensión al público pero no a los actores: la bomba debajo de la mesa.

La cámara parece estática mientras James Stewart, John Dall y Farley Granger dan vueltas en torno a un arcón que toma la forma de revindicación, de complicidad sexual soterrada, de complejo de culpa y de piedra de toque dialéctica a medida que se desencadena ejemplarmente esta fantástica lección de cómo construir el suspense paso a paso, latido a latido, tictac a tictac, con la base más sencilla que pueda imaginarse.

"La soga" es una espléndida demostración de que Hitchcock, cuanto más sencillo, mejor funcionaba. Muy buena.
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41 de 47 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Nietzsche que estás en los cielos ...
Aquí Hitchcock demuestra cómo hacer una película interesantísima sin necesidad de tener un gran presupuesto a sus espaldas. Una sola ubicación, una sola cámara, sin cortes. Una delicia para el espectador.

La temática del "superhombre" nos recuerda a las teorías de Nietzsche o al movimiento nacional socialista de la alemania de Hitler. ¿Deben morir los débiles en favor de los más desarrollados?, ¿Existe el crimen perfecto? ¿és legitimo el crimen como medio depurativo para conseguir una sociedad de hombres superiores?

Estas preguntas nos proporcionan unos diálogos interesantísimos entre un magistral James Stewart y sus dos pupilos.

Imprescindible.



- El crimen es, o debería de ser un arte. Tal vez no uno de los 7 establecidos, pero un arte al fin y al cabo. Y el privilegio de cometer un crimen debería reservarse únicamente a los individuos considerados individualmente superiores.


- Brandon: Claro. Nunca emprendo nada si no estoy seguro de que va a salir perfectamente. Siempre he procurado fomentar en mí el talento artístico. El crimen también puede ser un arte. La pasión de matar puede satisfacerte tanto como la pasión de crear. Philip ¿te das cuenta de que lo hemos hecho exactamente como lo habíamos planeado? Ni siquiera hemos cometido el más mínimo error. Ha sido perfecto.
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55 de 78 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Yo de usted atacaría el paté...
Los villanos de las películas son los que sostienen las obras maestras, y John Dall borda el papel del megalómano psicópata que necesita en el fondo que todo el mundo le reconozca lo listo que es, a pesar de que el reconocimiento lo lleve a la cárcel. Farley Granger realiza también una gran interpretación como el compañero sumiso falto de agallas para poner en su sitio a su impresentable compañero que accede a cometer él mismo el crimen para obtener la aprobación de aquél. Son una de las parejas de villanos más bien caracterizada que ha dado el cine, pero sin duda la guinda al pastel la pone Jimmy Stewart, francamente no me puedo imaginar al profesor Rupert de otra manera, flirteando, teorizando sobre la doble moral, metiéndose en todos los fregados con su parabólica puesta y jugando al gato y al ratón hasta el final.

Una película irrepetible.
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37 de 45 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Sobre una praxis errónea del pensamiento
He leído casi todas las críticas aportadas. Varias hablan sobre la técnica de rodaje y montaje, que es excelente, y unas pocas hacen mención al trasfondo filosófico de esta importante obra de Hitchcock basada en un hecho real. En la triste historia reciente algunos, de manera errónea y muy interesada, mantuvieron la idea de supremacía en aquélla del superhombre de Nietzsche, entre otras. A mi modo de ver el personaje magistralmente interpretado por James Stewart podría expresar de alguna manera el espanto que hubiese sentido el propio filósofo si hubiese asistido a la espantosa crueldad en la que unos locos asesinos convirtieron algunos de sus más hondos pensamientos sobre el ser humano. Por eso esta película de Hitchcock trasciende hasta su propia genialidad como director para mostrarnos que un análisis erróneo de una idea puesto en práctica puede llevarnos al desastre, ¡ha ocurrido tantas veces a lo largo de la historia colectiva o individual!...
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35 de 44 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Cómo cometer un crimen y que te descubran en menos de dos horas.
Parece difícil, no? Pues no lo es. A continuación paso la receta:

1. Montártelo con un cómplice histérico al que desde el primer momento se le vea a la legua que ha hecho algo malo.

2. Darle de beber al cómplice histérico hasta ponerlo casi a cuatro patas.

3. Invitar a la fiesta a un famoso experto en asesinatos. Sí, ya sé. Agatha Christie siempre lo hacía con Monsier Poirot, pero era algo más fina.

4. Invitar también a la novia del asesinado, a sus mejores amigos y a sus padres. Y comentar contínuamente lo raro que es que no haya lllegado aún.

5. Meter al finado en un arcón en medio de la habitación y tirarte dos horas preguntando a tus invitados dónde meterían a un muerto, señalando ostensiblemente el arcón.

6. Ir dejando rastros del asesinado por toda la casa.

7. Si a pesar de todo esto no te descubren, siempre puedes preguntarle a James Stewart, que tiene una cara de saberlo todo desde el principio que echa patrás.

Y si ni el pobre Jimmy te descubre... Tío, vete directo a la poli y confiesa de plano, pero vamos, que eres un negao para cometer un crmen y que te descubran en menos de dos horas. Háztelo mirar.
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64 de 104 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
No
Pese a puntuar la película con un seis, debo admitir que se trata de una obra maestra en un aspecto: el eterno plano secuencia es brillante. No he visto cosa igual en mi vida. Pero el resto, salvando a James Stewart, es mejor que te pille con el estómago vacío.

Alfred Hitchcock, en una dirección magistral de cámara, nos regala una película de esas que crean escuela y que todos deberían ver al menos una vez en la vida si quieren aprender algo sobre el cine. A partir de ahí, poniéndonos con el guión, todo se convierte en calamidad. Todo comienza de manera muy interesante, pero dicho interés dura solamente cinco minutos. Cuando los dos protagonistas, en su intento por lograr el crímen perfecto, comienzan a mostrarse tan distintos, con uno de ellos medio derrumbado y el otro hinchado por su desbordado orgullo, te das cuenta de que la película se ha acabado. Los selectos (y seleccionados sin dejar nada al azar) invitados no son más que conos en la calzada que sirven para delimitar la línea imaginaria que los une y ser retirados cuando sea conveniente. La historia se convierte en castillo de naipes montado por un señor con párkinson cuando los presuntos inteligentes se convierten en gañanes própios de dibujos animados. El discurso final (no es spoiler) es tan moralista que dan ganas de dejar de escucharlo, y muy ventajista, puesto que aprovecha una situación que parece creada exclusivamente para que sea recitado.

John Dall y Farley Granger son más o menos los protagonistas. Dall, en una teatralidad más propia del circo que del cine, asquea cada vez que se mueve. El tipo ayuda al guión en su intento por cargarse la película y está cerca de conseguirlo. Con aires de actor clásico, parece intentar conseguir el carisma que tenía gente como Bogart o Brando, y queda patético, asemejándose más a un mal imitador que se cree divertido que a un actor serio. Granger tampoco aporta demasiado para bien, aunque en comparación con su compañero, hace el papel de su vida. Cuando se muestra nervioso da así como algo de risa, y su personaje, que tampoco es muy complicado, le queda grande. Menos mal que está James Stewart, que sí tiene los valores clásicos de los actores de los años 30. 40 y 50, y se muestra seguro de sí mismo, consiguiendo que puedas pasar por alto algunas de las pájaras del guión, ya que su actuación absorbe al espectador.
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24 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Hay que ser gilipollas
Hitchcock y sus inverosímiles. Esta vez sí que no cuela (AL SPOILER).

Por lo demás bien, la película no aburre...
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55 de 94 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
El telón cae sobre Broadway
"La soga", cuyo título se modificó al llevarse a Broadway como "El final de la soga", es ni más ni menos que el ejercicio maestro de un director maestro del cine. Con una puesta en escena teatral, desarrollando toda la acción entre el recibidor y el salón de un piso, Hitchcock logra transmitir la continuidad de la historia en tiempo real gracias a rodar toda la película en un solo plano secuencia. En realidad son más -uno para cada cambio de rollo de película-, pero el cambio lo resuelve con un fundido momentáneo sobre la espalda de un personaje o un objeto, partiendo de ahí el comienzo del siguiente rollo..., de modo que el resultado tiene esa apariencia de continuidad.

Esta película es una maravilla de principio a fin... Y entre medias el autor nos da una verdadera lección de cómo manejar la cámara y la composición de un plano para que encajen perfectamente en la escena y al mismo tiempo aumenten el suspense. Como botón de muestra, baste recoger la magnífica parte de secuencia en la que la cámara se mantiene fija con el baúl del salón en primer plano, a un lado se ve la imagen cortada de uno de los personajes mientras habla con otros sobre la extraña ausencia del amigo común, y de fondo contemplamos a la criada ir y venir pausadamente a retirar cosas del salón e incluso de encima del mismo baúl para irlas llevando a otra parte del piso... De este modo, mientras con el diálogo subraya la importancia de lo que aparentemente sucede con cotidianidad, convierte al baúl en el protagonista absoluto del suspense. Una escena que debería incluirse en todas las escuelas de arte y cinematografía.

Por si fuera poco, los actores nos deleitan con excelentes trabajos, donde por supuesto destaca un muy convincente James Stewart en el papel del profesor Rupert Cadell; y los diálogos y la trama en sí se nos muestran como una interesante reflexión sobre el asesinato que culmina en un espléndido monólogo de Rupert, la tensión al máximo, un disparo, denso y pesado silencio, ruido de sirenas... Lo mejor es que desde el principio el espectador sabe lo que ha pasado, quién ha matado a quién, pero aun así va viviendo la angustia creciente y el suspense hasta ese final donde le dan ganas de levantarse y aplaudir hasta destrozarse las manos, como en una sala de teatro tras una gran representación, aun a sabiendas de que el "The End" sustituye la inexistente caída de telón y que los actores no saldrán a saludar.
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21 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Juego maquiavélico.
No se puede negar que la película va por faena. En menos de 5 minutos se nos plantea un crimen y un juego macabro relacionado con el mismo. Por un lado los criminales alumnos que matan basándose en su supuesta superioridad intelectual y por el otro un maestro que ve cosas raras en la fiesta mas enfermiza que uno puede recordar.
Un juego del gato y el ratón de 80 minutos donde unos burguesitos aburridos juegan al límite con su mentor, encerrados en un piso, con un formato teatral y sin perder en ningún momento la tensión ni el interés del espectador.
La metáfora de los poderosos jugando con la vida de los "seres inferiores" de una manera gratuita y sin medir las consecuencias de sus actos se puede trasladar a la vida real sin problemas y por desgracia sigue vigente 60 años después.
Desde luego una de las películas mas redondas de Hitchcock y que mejor ha resistido el paso del tiempo.
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20 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
ESPERABA MAS DE ESTA PELÍCULA.
Me ha decepcionado bastante.
Para empezar, el problema, no es que sea demasiado teatral, que lo es, sino que en general la historia es demasiado infantil, las interpretaciones de los dos protagonistas dejan bastante que desear,y con lo fácil que lo ponen, lo raro es que a los cinco minutos, no se den cuenta todos los invitados que se han cargado al invitado que falta, porque mas que seres superiores, parecen retrasados mentales, y es imposible dar mas pistas, y ser mas indiscretos con los comentarios.
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34 de 55 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
La enésima tomadura de pelo
En principio, el planteamiento es bueno: una pareja de megalómanos tronaos, tratando de rizar el rizo, y con insultantes dosis de regodeo, idean todo un asombroso y sádico circo en pleno escenario del crimen. Hasta aquí, todo perfecto. Pero después el guión tiene más agujeros que un colador y otra vez el Hitchcock nos la pretende meter doblada (sello característico de este director, un tipo que siempre antepuso los golpes de efecto a la solidez argumental).

Pasen y admiren los despropósitos de este otro intento de epatar de nuestro orondo director:
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42 de 73 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Dos razones para merecer un hueco en la Hª del cine
Aunque es uno de los trabajos menos conocidos del director Alfred Hitchcock, "La Soga" es una película muy destacable, y no sólo dentro de la filmografía del famoso cineasta, sino dentro de la hª del cine.
Ello se debe a dos factores clave:
-El trato de la homosexualidad en una época en que este tema era más que tabú. Si bien la palabra no se menciona en todo el film, las referencias son claras a la par que brillantemente sutiles.
-El rodaje a tiempo real al estilo teatral que dificultó enormemente el rodaje y no es nada común.
Además, la película -que, aunque sorprenda, está basada en hechos reales- es tan intrigante como graciosa.
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15 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Un gran director...
... pero no una gran película. En primer lugar se ve seriamente perjudicada por la actucación un tanto sobreactuada de los actores (exceptuando, por descontado, James Stewart), quizá debido al carácter teatral del propio film (recordemos que fue rodada en 4 partes de 20 minutos sin parar en un mismo escenario). Por otra parte, el guión: Vale, es cierto... plantea dos preguntas realmente interesantes (¿existe el crimen perfecto?, ¿mereces morir por ser genéticamente inferior?), pero los dialogos no dejan de ser un poco tontos y superficiales, pudiendo exceptuar el discurso final de Stewart.

Más allá de todo ello nos encontramos con una dirección magistral de Alfred Hitchcock, demostrando que puede con todo, quedando para el recuerdo la escena en la que los invitados pasan a un segundo plano mientras la criada, poco a poco, sigue despejando la cena y a punto está de descubrir el "pastel".

Una película recomendable sin duda alguna (todas las de Alfred lo son), aunque quizá pueda defraudar un poquito a más de uno. Eso sí, como ya he dicho anteriormente, merece alguién morir por ser genéticamente inferior??; Hitler así lo creia... yo más bien esté del lado de Aldous Huxley...ustedes qué creen??
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23 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
REDESCUBRIENDO UNA OBRA MAESTRA
Acabo de ver por cuarta o quinta vez esta película y me he sentido obligado a subirle el puntaje de 8 a 9. He descubierto una nueva riqueza en esta a veces considerada obra menor del Maestro del Suspenso. La puesta en escena se impecable. El desarrollo de los personajes principales y secundarios es profundo y perspicaz. La maestría para desarrollar una historia de suspenso que no decae ni por un minuto en un tiempo real de 80 minutos que transcurren prácticamente en un sólo ambiente con una única toma de exteriores durante los créditos. El manejo inigualable de una cámara curiosa al extremo que nos va marcando los detalles para elevar el suspenso. Diálogos inteligentes. Y los tres protagonistas excepcionales. Algunos critican a Farley Granger y lo ponen por debajo de los increíbles Jimmy Stewart y John Dall pero a mi sí me convenció con sus inseguridades y temores. Sin lugar a dudas, una de las creaciones más originales de Hitchcock sobre un argumento que cualquier otro director hubiera considerado tan absurdo y "traído de los pelos" que ni siquiera hubiera intentado filmarlo.
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10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El invitado de honor
El teatro trasladado al celuloide suele alumbrar resultados por lo menos interesantes.
El reto consiste en atraer y mantener la plena atención del espectador sin salir de un escenario fijo que abarca apenas un par de espacios (generalmente estancias en el interior de una vivienda), unos pocos actores y una cámara que se apoya en un trípode. Con esos pocos elementos, más la adición de los efectos habituales (la música, los sonidos), la depurada brillantez de lo que es el punto crucial (el guión, los diálogos), la expresividad de la imagen, y la profesionalidad del reducido reparto, se puede obtener una película redonda. Un thriller casi redondo, como en "La soga".
La fotografía es inmensa. En 1948 no muchas películas se editaban en color. Pero Hitchcock determinó emplear el Technicolor, asombrosamente fresco y diáfano 61 años después de que la película saliera al mercado. Me ha costado recordar que por esa película ya han pasado tantas décadas.
Por otro lado, los tan laureados planos tienen una entidad única. Unos efectos visuales muy ricos, sin que se deje de enfocar el interior del apartamento, exceptuando la vista de la calle en los comienzos de la película. La cámara es inquieta pese a moverse limitadamente. Ahora enfoca planos americanos soberbios, después realiza un fuera de campo, dirigiéndose hacia un detalle secundario mientras la acción principal transcurre fuera de la visión. Ahora hace una especie de semi-fundidos originales, acercándose a las espaldas de los personajes hasta que el objetivo queda completamente ennegrecido, para volver a alejarse inmediatamente. Ahora centra su atención en un objeto significativo. Y vuelta a los rostros y los planos medios...
Y, por supuesto, para terminar de decorar el suculento pastel, está el sonado, macabro y retorcido planteamiento que pesa sobre todo el desarrollo. El invitado de honor duerme su sueño eterno en un arcón utilizado como mesa para una fiesta. Víctima de la locura de una mente delirante y de la debilidad de un esbirro.
Y esa mente psicópata lleva su loca y monstruosa diversión hasta mucho más allá del límite del morbo. Quien contempla sus actos como obras de arte, y se regocija en ellos, querrá apurarlos al máximo, estirar y estirar la cuerda. La emoción del riesgo, y la convicción de la propia "superioridad", que desdeña la prudencia.
Un crimen perpetrado por placer, como un experimento, jugando a ser un Dios cruel y un juez supremo con derecho a decidir sobre las vidas de quienes no son dignos de la excelencia.
Y mucho más. Las polémicas teorías de Nietzsche sobre el "Superhombre", las disertaciones acerca de razas superiores e inferiores, muy nocivas en el momento en que alimentan cerebros extremadamente vulnerables y enfermos.
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11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La nueva receta Hitchconiana
¿Existe el crimen perfecto? ¿Existe alguna clase de superhombre que tenga el privilegio de disfrutar creando una obra de arte (un crimen)?

Hasta el día que vi esta película (el día anterior de escribir esta crítica) había visto unas cinco películas de Hitchcock, de las que había visto más o menos consideraba sobrevaloradas la mayorías de un modo u otro (alguna más que otra), por lo tanto Hitchock me parecía un director bueno pero carente del increíble talento del que todos afirmaban que estaba dotado, hasta hoy. Hoy he visto una joya, de poca duración y muy discreta para ser una obra de tal calibre, pero una verdadera joya. Sin duda el plato que más me ha saciado que me ha ofrecido el famoso chef del suspense, un verdadero atracón de intriga, tensión y suspense bien guisados y rociados con una saludable y más que disfrutable salsa al humor negro.

Siempre se agradece la presencia de buenos actores, sobretodo la de James Stewart, siempre bienvenido. En cierto modo podría considerarme hipócrita por alabar un director que hace un par de días estaba rebajándolo al nivel de un director de suspense sencillamente bueno, sin más, sin embargo ahora mismo es lo que menos me importa.
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11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
¿DE VERDAD ES TAN BUENA?
Lo último que desearía es convertirme en un destroza películas o peor aún, en el Pepito Grillo de esta página. Pero lo que no puedo consentir es traicionarme a mi mismo, para convertirme en uno más del rebaño.

Desde los primeros minutos LA SOGA me pareció un subproducto sobrevalorado y con unas actuaciones, nada creíbles.

La historia resulta absurda por su planteamiento y desarrollo; y los dos asesinos, convierten en una parodia propia a sus personajes, ya de por si descentrados .

No existe talento, o por lo menos no encuentro nada destacable merecedor de perder mi tiempo para ver como el producto languidece enmarcado en unos diálogos ridículos y unas actuaciones penosas.

Siento no encontrar elementos que otros hallaron, pero debo reconocer que me aburrí profundamente.
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10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
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