arrow
8
¡Y CÓMO ES ÉL!
“Él” no empezó con buen pie la andadura. Fue presentada en Cannes, pero en un pase para excombatientes y mutilados, que acabó en bronca.
Este episodio involuntariamente surrealista, tan buñuelesco, se diría que gafó la recepción de “Él”. La crítica fue adversa. En México, sólo la fama del actor la mantuvo unas semanas.
No se veía la seriedad tras la capa de humor esperpéntico. Fue Lacan quien apreció esa seriedad del retrato de un paranoico, y empezó a reflotar la película al ponerla en sus clases.

Buñuel describe con conocimiento interno el mecanismo mental del celoso enfermizo. Admitía haber puesto mucho de sí mismo en el personaje. Su idea era clara: “Los paranoicos son como los poetas. Nacen así. Interpretan siempre la realidad en el sentido de la obsesión”.
Además, Buñuel conecta el delirio del personaje con su rango social. No es casual que Francisco sea un adinerado terrateniente, educado, devoto, soltero y virgen; “un perfecto caballero cristiano”, según el cura. Es el parangón de su selecta clase. Los celos están ligados al sentido de posesión. Él está obsesionado por sus propiedades: fulmina a un abogado porque no pelea lo bastante unas tierras ante los tribunales. También le obsesiona la imposibilidad de una certeza: que su esposa es total y absolutamente de su propiedad. En la tradición de Francisco, las mujeres son portadoras del honor masculino, la ‘honra’, lo que exige un control desquiciante.
Junto a la misoginia, no podía faltar el fetichismo, unido a la liturgia en la magistral secuencia inicial, sin palabras. La cámara se mueve con impresionante amplitud en la ceremonia del lavatorio: el oficiante lava los pies a los monaguillos y los cubre de besos cargados de libido. Las miradas van y vienen hasta detenerse en unos zapatos, ascender por las piernas y detenerse en el rostro. La volcánica fijación se ha puesto en marcha.
Durante el cortejo, Francisco saca un grandilocuente romanticismo, casi ‘amour fou’. Pero la relación práctica es más compleja que la adoración a distancia. Las fuertes represiones se proyectan alrededor. La rígida masculinidad le hace ver que todos rondan a su mujer y que ella es cómplice.
La imaginación corrosiva empuja a situaciones atroces: el peligro en el campanario, proclamando Francisco el egoísmo como esencia de un alma noble; el bestial intento de coser orificios corporales; los tiros aterradores…

Aunque lo cuenta la mujer, el proceso mental de Francisco está presentado desde dentro, con fuerza imponente. Y no como la simple anomalía individual de un perturbado, sino como el resultado de un sistema de ideas y ritos que contienen el germen del desequilibrio.

La técnica narrativa (un juego de flashbacks y elipsis) tiene altura. Tampoco en los elaborados movimientos de cámara, encuadres y fotografía se encuentra la tosquedad que por prejuicio se atribuye al estilo de Buñuel.

Esta gran película continúa remontando el gafe de los excombatientes. Será aún más reconocida de lo que ya es.
[Leer más +]
78 de 80 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Cine y arquitectura
La pantalla de cine goza de tres dimensiones: base, altura y duración. Es un rectángulo en el tiempo.

La arquitectura es en sí misma tridimensional. Ordenación precisa del espacio.

===

La imagen fílmica va más allá de las limitaciones de lo plano; crea en el espectador una ilusión perfecta de profundidad.

La arquitectura es creación de espacios habitables (un puente no debería ser arquitectura) y fijos. Una vivienda móvil (‘La casa de vapor’, de Julio Verne; ‘El castillo ambulante’, de Diana Wynne Jones…) nunca deja de ser provisional. Es inquietante no saber adónde da nuestra ventana.

===

La imagen dinámica confiere al cine la pulsión de lo real. Es arte en cuatro dimensiones (las cuatro dimensiones de lo vivo). Trasciende su naturaleza de 3D.

La arquitectura es forma en el espacio. También es el vacío que limita la materia. Cuando la vida llena las habitaciones y pasillos de una casa, sentimos la respiración del edificio. Esa respiración añade al edificio un horizonte temporal (de nuevo, las cuatro dimensiones de lo vivo). En su aire penetra el tiempo subjetivo, el tiempo de lo humano. No es la erosión mecánica debida al paso de los días: el viento golpeando las contraventanas, la lluvia desconchando la pintura, las sacudidas materiales.

===

Cuántas veces añoramos la vida registrada en unos fotogramas, sabiendo que el soporte físico (actores, luz, objetos) ya no existe.

Cuántas veces evocamos, delante de una ruina, la vida que en un tiempo poblaba los espacios de su arquitectura.

Mientras haya un solo alguien que contemple, no muere la emoción.
[Leer más +]
73 de 89 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Genial precedente de Vértigo
Fantástica película de Buñuel, un director que normalmente no me vuelve loco pero que en este caso firma una historia brillante por su concepción y que además es fácilmente entendible por cualquier persona. Con otras películas suyas a veces se habla mucho de simbolismos, de si esta cosa representa tal otra, o si esta escena surrealista significa lo de aquí o lo de más allá (a pesar de que paradójicamente él mismo muchas veces haya negado algunas de esas interpretaciones). Y a veces te acabas distanciando, si no entras en ese juego de significados "ocultos".

Él, sin embargo, es una historia relativamente sencilla sobre cómo los celos vuelven loco a un hombre que ya de antes (se supone) podía tener problemas mentales a causa de su fervor religioso, su manera de reprimir sus sentimientos y demás. La crítica a la religión, y a la iglesia a veces (con ese personaje un poco ridículo del cura), está otra vez presente, pero prefiero la manera de mostrarlo aquí que en Viridiana, por ejemplo, que además me parecía una película bastante aburrida.

Él también es una historia muy visual, en la que juega un papel fundamental el habitual estilo surrealista y alucinado de Buñuel, más discreto esta vez. Pero que se nota por ejemplo en el modo en que las imágenes de la película parecen más subjetivas y más deformadas según el protagonista va perdiendo la razón. Esto se ve claramente en la primera escena en que Francisco sospecha de la infidelidad de su mujer, cuando de un plano lateral de ambos besándose se pasa a uno subjetivo de Francisco, con una imagen más borrosa y una iluminación más irreal, supongo que queriendo representar su percepción deformada de la realidad. En este tono surreal que tiene a veces (que sepamos, ninguna escena de la película está soñada, pero la verdad es que cualquiera podría estarlo), entronca con Vértigo, aparte por supuesto de en el argumento (con varios detalles en común, casuales o no, como las escenas del campanario y del restaurante), en la música, etc.
[Leer más +]
63 de 76 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Los celos según Buñuel
Film realizado por Buñuel y escrito por él en colaboración con Luis Alcoriza ("Los olvidados", 1950), extremeño exiliado. Se basa en la novela "Pensamientos" (1926), de Mercedes Pinto, en la que la autora recoge experiencias de su primer matrimonio. Se rueda en tres semanas, en Méjico DF y en los Estudios Tepayac. Fue nominado a la Palma de oro de Cannes. Producido por Óscar Dancingers, se estrena el 9-VII-1953 (Méjico).

La acción principal tiene lugar en Méjico DF y en Guanamajato (Méjico). La película explora las relaciones entre demencia, trastornos de conducta, tendencias posesivas, obsesiones y celos. Buñuel presenta un excelente análisis psicológico de Francisco Galván de Montemayor (Arturo de Córdova), hombre religioso y de principios estrictos. Cumplidos los 40 y siendo virgen, se casa con Gloria (Delia Garcés), enloquece de celos y tortura a la esposa con humillaciones físicas y morales. La descripción del proceso que lleva al protagonista a la demencia es minuciosa y rica en detalles. A lo largo de la cinta, Buñuel denuncia la sinrazón de la intolerancia religiosa, los prejuicios machistas, la tendencia a dar la razón al hombre frente a la mujer, el hábito de reclamar sistematicamente a la mujer sacrificios, comprensión y sumisión. Critica la moral burguesa, preocupada por las apariencias y basada en la hipocresía. "Él" (1953), "Ensayo de un crimen" (1955) y "El ángel exterminador" (1962) conforman lo que algunos han venido en llamar la trilogía de Buñuel sobre la moral y las costumbres.

El realizador muestra las obsesiones y preferencias que forman parte de las constantes de su obra. La podofilia o podolatría (afición a los pies) se evidencia en la ceremonia religiosa del lavado de pies del Viernes Santo y en la del enamoramiento de Francisco al ver los pies de la chica. La afición a la entomología aparece en la escena del campanario cuando se comparan las personas con hormigas. Se refiere a algunos de sus temas preferidos: la justicia humana sometida a errores, la virginidad, la verdad, la religión, el sexo, la madre y otros. Muestra su interés por el exostismo de las ceremonias religiosas católicas y su consideración de que la religión aleja de la realidad. El film influye en obras y autores posteriores. La escena del campanario inspira la de "Vértigo", de Hitchcock.

La música incorpora un fragmento de la "Tocata y fuga" de Bach, reflejo de la afición de Buñuel a la música barroca. La fotografía ofrece un movimiento de cámara muy activo, que se desarrolla con frecuencia en espacios pequeños (casa, tren) creando sensaciones de opresión. Con unos pocos planos elípticos se construye una escena tan estremecedora como la del cosido del sexo de la mujer.

Film clave de Buñuel, es una de sus obras más celebradas y una de los mejores películas que se han rodado sobre los celos obsesivos.
[Leer más +]
38 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Buñuel fuíste único.
Don Luis en una de sus mejores películas. Tremenda historia muy adelantada en su temática para la época. Una bella mujer conoce a otro señor justo antes de casarse y se enamora de él. Rompe el compromiso para casarse con su nuevo amor, un hombre apuesto, culto de buen vivír. Hasta ahí todo sería perfecto, de no ser por un pequeño detalle: este señor no és lo que parecía ser. Pronto comienza a mostrar su verdadero ser, celoso hasta la locura, posesívo y perverso. La vida de ésta pobre mujer se convierte en un calvario pues entiende que, el hombre de quien se enamoró, es un psicópata enfermo de celos. Infundados por supuesto. Èl ve lo que quiere ver y nada lo convencerá de lo contrario. Perfectamente filmada, con un Arturo de Córdova descollante, no se queda atrás esa dulzura de actríz que fué Delia Garcés. Si víste algo de Buñuel y te gustó no podés dejar de verla y si nunca viste nada del maestro, te estás perdiendo a uno de los mayores directores de la historia del cine. Película magistral.
[Leer más +]
39 de 47 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Él, Buñuel, el genio exportado.
Es una de las grandes obras de Buñuel, una obra maestra absorbente y practicamente perfecta, aparte de la mejor película sobre celos que yo haya visto hasta la fecha.
"Él" es la historia de un acaudalado y moralista burgués, soltero y virgen, que se enamora perdidamente de una joven prometida con un amigo ingeniero. Finalmente logra casarse con ella pero más que para disfrutar de su matrimonio lo hace para mostrarse tal cual es: un hombre posesivo, celoso hasta lo enfermizo y con una peligrosa tendencia al asesinato. Hay un estudio psicológico de este personaje absolutamente maravilloso, que define perfectamente a un hombre-tipo cegado, arrebatado por los celos, egocéntrico incurable e incapaz de amar.
Al final, el genio de Calanda, como en "Ensayo de un crimen", incrusta el tono burlesco y socarrón a la película, cuando este hombre ve fantasmas que se ríen de él. Una vez más, todo parece una broma más que seria hacia un hombre burgués aparentemente equilibrado, de buena y acaudalada familia, y de irreprochable conducta religiosa.
Resulta excepcional también la plasmación que hace Buñuel del concepto de Justicia, de tal forma que los nobles y moralmente correctos resultan castigados (la secuencia entre el mayordomo y la criada). Es la Justicia en un sentido injusto, propio, egoísta, surreal por contradictorio.
Muy bien interpretada, por un elenco de grandes actores, algo que sin embargo, lastró la calidad global de algunas de sus obras mexicanas.
Él. Buñuel. El más grande realizador de nuestro cine. Y es que a uno le rechinan los dientes al ver que casi todo el talento acumulado en este hombre tuviera que ser explotado por el querible cine mexicano o por el vanidoso cine galo. Una pena.
[Leer más +]
26 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Esquizofrenia
Por cuestiones de recomendación me atreví a rentar está película, ya que no soy muy aplicado al cine de esta época de México (digamos que prefiero de los 70’s a la actualidad). Por fortuna no me equivoque y Luís Buñuel expone la esquizofrenia muy bien, con síntomas, consecuencias y/o afecciones para si mismo y los que rodean al enfermo.

Para una etapa de la industria en la que acostumbraron al público con protagonistas muy al estilo Pepe el Toro, ustedes saben: abnegado, apuesto, trabajador, de sentimientos positivos e infinitos y una suerte de perro que manipula el sentimiento del espectador, llega Arturo de Córdova con su papel de Francisco, el manipulador, ególatra, deshonesto, mentiroso e infeliz, mecedor de lo mejor (según “Él”) y en donde la manera de obtener el beneficio propio no importa.

Pero Buñuel y Alcoriza no se quedan en la exposición del hecho, también muestran la actitud vergonzosa de la sociedad e iglesia, tolerantes de la mentira, abusos e injusticia en cuanto a la postura de la mujer en el matrimonio. Grata sorpresa me he llevado al conocer a Delia Garcés en la interpretación de Gloria, la esposa abnegada y perturbada por la actitud de su marido.

Está película abre mis perspectivas para la apreciación de la industria fílmica mexicana en una época de esplendor y auge, tan preciada por mucha gente e ignorada por las nuevas generaciones.

Recomendable 100%
[Leer más +]
22 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
SOMOS
100 mejores películas del cine mexicano
En el lugar numero 7 de laspeliculas del cine mexicano de todos los tiempos, se encuentra “Él”.
Buñuel ha sabido retratar un caso enfermizo de un hombre, detalle a detalle, y al presentarlo como un melodrama desaforado, el humor es una instancia que se visita a cada momento. Prodigiosa la actuación de Arturo de Cordova, quizá la mejor de su carrera. La fotografía y el decorado, rayando en el expresionismo alemán, es condimento indispensable.

¡La envidia y los celos! ¡Felices los que no conocen esos dos
gusanos roedores! Con la envidia y los celos, no hay calma ni reposo
posible para el que está atacado de ese mal: los objetos de su codicia,
de su odio, de su despecho se levantan ante él como fantasmas que no
le dan tregua, y le persiguen hasta en el sueño. Los envidiosos y los
celosos están en un estado de fiebre continua. Por tanto, ¿es ésta una
situación deseable? ¿No comprendéis que el hombre con semejantes
pasiones se ha creado suplicios voluntarios, viniendo a ser la Tierra
para él un verdadero infierno?
[Leer más +]
14 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Un buñuelo exquisito
Otra demostración de grandeza de Buñuel. Breve, ni noventa minutos, con una idea sencilla y con un desarrollo que va de menos a más, consigue hacer que parezca sencillo lo que no es. Por momentos ese personaje, Francisco, baja a los niveles de una rata, o un gusano, o algo peor, qué sé yo, lo peor elevado a la máxima potencia, un despreciable hombrecillo sin virtud alguna. Ser tan repulsivo se debe, por supuesto, a la interpretación sobrenatural de Arturo de Córdova, sencillamente no hay palabras. Su psicopatía lo hace tan mezquino que Buñuel no duda en afiliarlo con todo aquello a lo que le apetecía siempre cargar: el protagonista es un cristianito devoto, un terrateniente que sólo le preocupa recuperar su legado y en definitiva un burgués que lo tiene todo para calificarlo de lamentable. A esto le sumamos su incompetencia por querer y dejarse querer, un loco, un zumbado, no es que hayan celos, es un negado y un capullo.

Y ese final demoledor. Como todo zumbado, y este es de libro, sigue pensando que sigue teniendo toda la razón, no se equivocaba... y acaba zigzagueando de esa manera, como diciendo: efectivamente, soy un zumbado.
[Leer más +]
12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
"Me gustaría ser Dios, para aplastarlos…"
Decimocuarta película de Buñuel (y la octava, dentro de su etapa mejicana) que representa una de las obras más personales e intransferibles de su larga trayectoria. La película narra con precisión de cirujano el proceso de autodestrucción de un hombre que vive atrapado por la paranoia provocada por los celos. Interpretado por Arturo de Córdova seguramente en la mejor interpretación de su carrera, el personaje protagonista de Francisco Galván retiene parte de las características que definían a Buñuel, como el propio director reconoció en más de una ocasión. Galván, hombre obsesivo y tremendamente celoso, posesivo, fetichista de las piernas de las mujeres y obsesionado con la idea de que todos y todas lo respeten como a alguien importante, queda absolutamente prendado de la imagen de Gloria (interpretada por Delia Garcés). Su insistencia y perseverancia logran unirlos, trastocando por el camino la boda de Gloria con otro hombre. Gloria se convierte en una mujer sin libertad, encerrada en la mansión de Francisco, y éste se adentra poco a poco en su propio abismo, malinterpretando cualquier acción o mirada de su esposa, convirtiendo su matrimonio en una relación convulsa y tumultuosa, hasta el extremo de encerrarla con llave, prohibirle ver a su madre o incluso intentar asesinarla para luchar contra esos celos que lo corroen por dentro.

La película consigue profundizar en la psique de este hombre de forma sorprendente (y no en vano, tal y como recordara el de Calanda, fue proyectada en círculos médicos como orientación para tratar casos de paranoia). Todos los detalles están cuidados en ella, especialmente aquellos que aluden a la parte que de real tiene el personaje de Don Galván; su forma de caminar, muy propia de Buñuel, su carácter caballeroso y honor inmancillable, e incluso anécdotas que le sucedieron al propio Buñuel cuando era un adolescente y que recuerda en sus memorias (ahí queda ese magnífico momento en que Francisco, en la habitación del hotel, decide pasar una larga aguja por la mirilla de la puerta, sospechando que el antiguo amigo de Gloria les está espiando).

Como elementos negativos (si es que los hay), cabe apuntar el código en el que actúan algunos actores, especialmente el de la actriz Delia Garcés, cuya intervención adolece de una teatralidad excesivamente marcada. Pero la película consigue por méritos propios colarse entre las 10 mejores películas mejicanas de todos los tiempos y presumir de tener secuencias como la del campanario, en la que posteriormente se fijaría el mismísimo Hitchcock para su escena final de “Vértigo”.

“Él” es sin duda una película imperecedera que sobrevivirá el paso del tiempo como la película que mejor representa la personalidad única e irrepetible de Luís Buñuel.
[Leer más +]
11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
BUÑUEL REPRIMIDO
“ÉL” (1953) Luis Buñuel

Si algo no se puede negar a esta película es la vigencia y “modernidad” de su tema: el maltrato de la mujer en el matrimonio. Luis Buñuel se adelantó una vez más a su tiempo, a lo políticamente correcto, e hizo un film que en España le hubiera causado algo más que problemas (desconozco la opinión que mereció en México). Pero no es éste el lugar para hablar de la fuga de cerebros que sufrió (y sufre) España. Vayamos al film, y para variar, empezaremos por lo “malo” de la película.

Pese a esa “modernidad” innegable, el film adolece en casi todo su metraje de un clasicismo formal que aunque entendible (sobretodo tratándose de una producción Columbia), sigue siendo decepcionante para Buñuel. La estructura resulta engañosa, ya que aunque toda la parte central del film es un flashback gigante donde la protagonista explica a su antiguo prometido y amigo como ha sido su matrimonio, esto no altera para nada la estructura real del relato en tres actos, que es tan manida y previsible que llega a aburrir. Se genera expectativa sobre la resolución, sí, pero de una manera que ya hemos visto y revisto. Hecho. Vayamos ahora a la bueno de este film, que hay y mucho:

La puesta en escena destaca por la tendencia a los planos-secuencia en los diálogos de los protagonistas, que le da una gran fluidez al relato y además permite a los dos actores (buena actuación de ambos creo yo) dar lo mejor de sí.

También la dirección artística tiene una gran repercusión en el film, especialmente el decorado: una casa modernista donde abundan las líneas curvas y cierta sobrecarga decorativa, que nos sugieren la inestabilidad emocional del protagonista.

Y sobretodo, lo que realmente tiene de meritorio este film, y a partir de dónde le podemos sacar todo el jugo y los motivos para verla, es que el protagonista de la película no es la víctima, si no el maltratador. Esto convierte al film en un viaje a la mente de una persona con unos problemas emocionales, que aunque muy serios, no lo hacen un monstruo. Eso es lo más aterrador. Francisco, no deja en ningún momento de ser de carne y hueso, y Buñuel nos posiciona de su lado, lo queramos o no. Y como eso sería quizá algo morbosamente gratuito, el contexto del personaje nos deja en pinceladas los oscuros motivos de toda esa violencia. Obviamente, él es descendiente de terratenientes, un hombre rico y que además quiere recuperar tierras perdidas. Eso lo aplica a su esposa, que pasa a ser parte de su propiedad, y al igual que con las tierras, sufrirá un miedo constante a que se las arrebaten.
[Leer más +]
10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La Sra. de Saint Ange y Eugenia se aproximan a la Sra. de Mistival
Esta crítica será útil para aquellos que quieran ampliar la visión de un cine con infinidad de matices. La película es la génesis de un uxoricida, el relato del proceso de la misoginia, el voyerismo, megalomanía, la proyección, los malos tratos, la violencia, el feminicidio potencial, los celos (en su versión no alcohólica), el dominio, la manipulación, la obsesión, la paranoia (incluso –antes, cuando el cine era tomado en serio- los médicos incluían esta película en sus materiales pedagógicos) y, al mismo tiempo, de fondo, es la descripción de la descomposición de una clase social de rentistas y tradicionalistas, venida a menos, en favor de otras de profesionales.

La película tiene tres partes diferenciadas: el arranque (desde el punto del espectador), el desarrollo (desde el punto de vista de la protagonista) y el desenlace (desde el punto de vista general) y cada una de ellas se abre y se cierra de una manera magistral.
[Leer más +]
9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Hoy mismo, hace 60 años
59 en realidad, pero acojona, ¿verdad? No sólo por lo bien que se nos muestra la degradación mental, la paranoia y la obsesión, la locura, vamos, sino por lo totalmente vigente de su temática. Hoy más que nunca, quizás. Y es que si bien es cierto que podríamos estar un poco saturados del temita, esto es, el maltrato (pa vosotros la pegatina de "violencia de género") y el contrastado abuso que se hace en muchos casos de tal término, no es menos cierto que sigue siendo el pan de cada día para muchas personas, en su mayor parte, en efecto, mujeres. No se trata ya de que haya hombres muy muy malos que, carcomidos por los celos o la sinrazón más perniciosa se tomen la libertad de ajusticiar a sus mujeres (nótese la posesión), ya sea con métodos más o menos físicos o más o menos sutiles pero no menos crueles; se trata, también, de que hay víctimas de tales abusos que, como se ha dicho por activa y por pasiva, dejan un margen quizá demasiado grande para el entendimiento cuando, lo más probable, es que no haya nada que entender.

Sorprende, pues, que hace 60 años las cosas fueran tan jodidamente similares y viéramos crecer locos hasta debajo de las piedras, eso sí, bien trajeaditos y con su raya al medio y multitud de aspiraciones nobles, porque aparentar siempre ha sido un harte... Y Él no es ninguna excepción: creyente piadoso y fervoroso de personalidad arrolladora y gusto por el mando y el salirse con la suya, ayudado por su lengua sibilina y esa fachada tan bien construida sobre unos cimientos, a la postre, peligrosamente endebles. Qué feo luce despeinado, qué inhumano siendo más humano, en realidad, que nadie (Buñuel consigue transmitirnos su locura de manera transparente y hasta, toma ya, entendible, aunque sepamos bien que anda algo desencaminado con esas actitudes: tío, relaja un poco el culo y vive, hazle fotos a tu mujer como todo Cristo y olvídate de campanarios). En resumen, muy mañoso todo, muy redondo, muy didáctico.

Decir, además, que servidor se considera cristiano, lo cual no me priva de apreciar la lucidez del director en todas sus propuestas. Mientras me encandilen con un poco de arte pueden atizarme (y ahí tienen, otra vez, la sumisión de nuestros días). Toda la parte final*, por cierto, es inenarrable... madre mía, qué gustazo. Terror en estado puro.

PD. De 'Vértigo' a 'Qué fue de Baby Jane', pasando por vete a saber cuántas referencias posteriores. Esto es crear escuela.
[Leer más +]
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Los celos de Él
Como hacer de una obra simple una entrega artística y de un guión fritado a más no poder un producto que roza lo superlativo, pues Buñuel parece tener la respuesta. Película clásica y, sin lugar a dudas, universal dado que su temática nos sigue implicando hoy en día.

Quizás en algún punto todos somos Otelo, o ese hombre que la juega de victimario aún siendo víctima en Te doy mis ojos. Este título aquí cuaja a la perfección: que cada cual observe el mundo desde los ojos del otro, puesto que el prota de Él, si bien es cierto que con más de una conducta se gana la antipatía de todos, está lejos de comportarse como el "malo maloso" de la obra. Y es que la cámara no juega, eso es de agradecer. Toma una distancia prudente de los hechos, no se vuelca a favor ni de uno ni de otro; en su lugar prefiere cargar las tintas en el acento dramático y angustiante que domina el film.
Película con personajes de caracteres definidos y estudiados, Él se hace fuerte, por no decir sobresaliente, desde la cuidada puesta en escena y desde una elección estética/argumental que eleva este clásico por sobre la media: resulta que la peli inicia en presente, se bifurca desde la mirada de un personaje, se retrotrae a un flash-back, retorna al presente pero un poco más atrás, algo ya visto, solo que ahora desde la óptica del otro personaje. Pues, es un uso de la narrativa clásica...no tan clásico, y que funciona como elemento distractivo durante los primeros veinte minutos.
Por último, no puedo no mencionar la locura, los celos, y la locura que producen los celos. Resulta significativa la pesadilla viviente que se apodera del prota en los últimos tramos. Allí donde la cámara subjetiva hace su papel, recordándonos que los fantasmas pueden aparecer, conforme la voluntad que nosotros tengamos para que lo hagan.
[Leer más +]
7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
EL TRASTORNO DELIRANTE AL QUE CONDUCEN LOS CELOS
Con frecuencia, una formación religiosa temprana plagada de prohibiciones, negaciones y de toda suerte de condenas a las necesidades naturales del ser humano, genera un excesivo pudor y moralidad, y a veces, cierta repugnancia cuyo efecto es imposibilitar el libre desarrollo de la sexualidad. Se produce entonces una perdida de realidad y ésta se sustituye por una realidad imaginaria que se acomoda a cada pensamiento que, la mente trastornada, va elaborando cada día. El otro efecto es que la libido se asocia con la crueldad y, los que antes eran sentimientos puramente afectivos, ahora se entremezclan con los hostiles.

Francisco Galván es, en palabras del padre Velasco, gran amigo suyo: “Un perfecto caballero cristiano”. Con el cabello a punto de encanecerse, Galván se conserva virgen y suele frecuentar la iglesia donde, ahora, lo vemos asistiendo al lavatorio de pies de la Semana Santa. Su mirada, idéntica a la que asumiría Luis Buñuel en un acto semejante, escudriña, con encanto fetichista, los pies que participan de aquel acto… hasta que descubre unas, para él encantadoras piernas femeninas y, levantando la mirada, descubre que pertenecen a una atractiva dama… que lo seduce de inmediato.

Se inicia entonces un seguimiento… que luego se transformará en una penosa historia de amor enmarcada en los celos y en un trastorno delirante (paranoia) exhaustivamente plasmado por el director español con una rigurosidad científica que, hasta el mismo Jacques Lacan, llegó a alabarla en su momento. Y no es para menos, pues, quien desee ver recreada la sensación de angustia y de asedio en que, paulatinamente, se degrada la persona sumida en los celos obsesivos, aquí la tiene en descripción casi documental y con efectivos detalles que la hacen potente e impactante.

Falta algo en las actuaciones que impide semejarla con el rigor que logra Billy Wilder en su excelente retrato del alcoholismo, llamado “Dias sin Huella”, pero la simbología que logra Buñuel para relacionar sexualidad-religiosidad (badajos, lavatorio… ), la sutileza con la que describe rasgos que delatan al protagonista (egolatría, desconfianza, prepotencia e impotencia…), y la manera como avanza en su proceso delirante, son de una efectividad inobjetable y más bien ponen a esta película como una de sus obras más permanentes de su etapa mexicana y de toda su carrera.

La palabra Él, pienso que alude al otro, ese eterno tormento en que se convierte aquel – o aquellos – que osan mostrar el menor interés por el objeto de amor del paranoico. ¿Y cómo es él? ¡Seguro piensas en él! ¡En cambio para él si te pones bonita! Frases que se repiten, y se repiten, hasta el hastío del asediado… y hasta la total irrealidad en que se dispersa la víctima de largas represiones quien, cada vez, se hunde más en su empobrecida autoestima.

Este es el Buñuel que me gusta y es, sin duda, el que permanece en los mayores anales cinematográficos.
[Leer más +]
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Rabiosa actualidad
Buñuel habla bien en “Mi último suspiro” de esta película de la que dice sentirse satisfecho a pesar del escaso éxito que tuvo en su estreno. Dice también que es “muy poco mexicana” y que su asunto podría situarse en cualquier lugar del mundo. Todo eso es verdad, pero yo añadiría que es una de sus mejores películas, y que junto a “Los Olvidados” es sin duda la mejor de esta etapa mexicana.

En este momento en el que el problema del maltrato a las mujeres está ampliamente reprobado, y es considerado como una de las lacras sociales más importantes, sorprende su rabiosa actualidad. Buñuel intenta describir una actitud paranoica, pero tal vez no llegó a reparar hasta qué punto analiza la actitud tanto del maltratador como de la mujer maltratada. Esta última se encuentra atenazada por su propia conciencia, incapaz de reaccionar como debería ante la violencia que recibe un día sí y otro también. Atenazada también por su propia soledad y por la incomprensión que recibe de las personas de su entorno, como en este caso el cura de la familia, amigo por cierto del marido, y hasta de su propia madre que llega a decirle: “cuando un hombre habla tan con el alma y hasta llegar a llorar, no puede mentir”.

En “El” Buñuel consigue que los actores Arturo de Córdova y la argentina Delia Garcés realicen una interpretación sencillamente extraordinaria. Y consigue también momentos cinematográficos memorables. Recordaré siempre la escena rodada en el campanario en donde el paranoico Francisco Galván ve a sus semejantes con auténtico desprecio, y el profundo dramatismo de las escenas finales, en donde persigue desesperadamente a los supuestos amantes y acaba teniendo unas increíbles alucinaciones en la iglesia. Es admirable el uso de la cámara, los encuadres distorsionados y, en general, la intensidad de todo el conjunto.

Aquí nos encontramos ya a un cineasta en toda regla, que conoce a la perfección su oficio, que dirige admirablemente a los actores y, sobre todo, que expresa de una manera sincera y valiente su propio mundo interior a través de un lenguaje cinematográfico en el que, sin abandonar los parámetros de comercialidad que se le exigían, comienza a recoger lo mejor de su primera etapa, en donde le interesaba de manera especial bucear en el interior de los seres humanos, en busca de los claroscuros de la identidad y la conciencia.

“El”, si se me permite la expresión, ha mejorado con los años. No solo se puede ver como una extraordinaria pieza de museo. Es una película rabiosamente actual.
[Leer más +]
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Paranoia celópata
Buñuel desarrolla una película psicológica cuyo punto de vista es una mente enferma acosada por los celos, personificada en Francisco Galván de Montemayor, un hombre adinerado y devoto de la religión que desconfía injustamente de su esposa (Gloria Vilalta).

Análisis en zona de spoiler.
[Leer más +]
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Buñuelismo
El mundo buñuel lleno de obsesiones y símbolos es un cine que atrapa a espectadores con ganas de verse sorprendidos, por una historia que no sabe a donde te va a llevar.No sé si el guión es original de buñuel pero me parese buenísimo las historias que cuenta este maestro y su formas de contarlas, sin duda uno de los directores más especiales que podemos ver.
[Leer más +]
8 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Historia de una obsesión
Coetáneo de los más grandes que rodaban por aquellos tiempos al norte de la frontera de México -Wilder, Ford, Mankiewicz, Lang, Huston, Chaplin, Welles, Hawks, Wyler, Hitchcock...-, Luis Buñuel encarnaba también la edad de oro del cine, aunque fuese al sur del Río Grande. Con "Él" deja claro que nada tiene que envidiar del dominio técnico, las composiciones de planos o el movimiento de cámara. Tampoco de la dirección de actores o el desarrollo de los personajes en la pantalla.

A todos los componentes de una excelente dirección se une la visión profunda de los personajes, el tratamiento interior de estos, ahondando sobre todo en la autodestrucción atormentada del protagonista -Francisco Galván-, con ingredientes habituales en la filmografía de Buñuel como el fetichismo, el deseo, la religión o la locura. Esto, unido a una estructura que dosifica el flashback y las elipsis en su justa medida, crean un hilo argumental narrado con soltura al mismo tiempo que conduce la tensión con idéntica fluidez.

Se nos presenta el amor como dualidad. El que todo lo da y nada quiere a cambio es el amor realista y sincero de Gloria; contrapuesto al amor idealista, egoísta y posesivo de Francisco. Anhelo de perfección, obsesión, represión, culpa, tormento interior, ansias de liberación..., van desgarrando el alma de él, mientras se destripa una sociedad cegada por prejuicios a través de escenas y diálogos brillantes.

El director confesaría de este trabajo: "Nunca tuve problemas con la censura. El único problema es que al ser estrenada la película fue un fracaso. Si duró tres semanas en la sala, se debió al nombre de Arturo de Córdova, que tenía mucho cartel." Pero si lo que ustedes se preguntan al leer esta crítica es en definitiva qué pienso yo, pues mi respuesta, parafraseando al Padre Velasco es que... "¡este pavo está muy rico!".
[Leer más +]
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Viaje a la locura
La presentación con las letras de crédito y la envoltura musical, anuncian una película de misterio, suspense, pasión. Comienzo emparentado con el cine de Hollywood de aquellos mismos años y los inmediatamente anteriores. Calidad formal. El alma de Hitchcock omnipresente.
Según las propias palabras del director, se trata de una película muy personal, con toques autobiográficos. Su propio viaje a la locura.
A pesar de ser un film que ha envejecido peor que otros de su autor y de la misma década ("Los olvidados", "Nazarín"), la fuerza narrativa de Buñuel es apabullante. Un Buñuel pletórico que muestra o insinúa el monstruo que todos llevamos dentro. Y destapa la ignorancia y las convenciones sociales que fomentan las desigualdades, el machismo, el maltrato a la mujer.
Y ahí está también la Iglesia, presente en tantas películas del aragonés, ubicada en el poder y fomentando la podredumbre de la burguesía. La escena del principio, en la iglesia, nos recuerda inevitablemente, los actuales escándalos del clero católico.
Y Buñuel se suelta y nos habla de muchas cosas. Del amor instantáneo; de una presunta vida anterior que justificaría cosas de esta; del sexo como centro de casi todo; de la represión y autorrepresión del deseo sexual; de la envidia; del orgullo; de los complejos (tan ocultos y tan presentes)..
El protagonista ("El") es el hombre orgulloso y reprimido, atormentado por los complejos y celos que sufre con la felicidad de los demás, "la felicidad de los tontos".
Y ahí están también la cajita de perfume, las piernas de la mujer, la pistola..
Y para acabar un detalle curioso (guiño). Cuando en una comida, un viejo sacerdote es preguntado por el amor, contesta: "Yo opino sobre el amor que este pavo está muy bueno". Al loro
[Leer más +]
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ver críticas con texto completo