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10
Someday, a real rain will come and wash the scum of the streets
Particularmente, la considero la mejor película de Scorsese, y podria decirse que está muy influido por la blaxploitation, sobre todo en la forma en que recrea la ciudad de Nueva York, una nocturnidad casi enfermiza. Y en cierto modo, la propia ciudad, y sus habitantes, son un personaje más dentro de está historia de autodestrucción y violencia.

Lo primero que hace Scorsese es presentar a un tipo aparentemente normal. Pero conforme avanza la película, vamos viendo que ese semblante serio y normal va dando paso a una persona inestable, y paranoica, cuya única vida consiste en su taxi. Ahí es realmente cuando vemos al Travis que Scorsese y Schrader querían mostrar. Un personaje que desvaría, loco, violento, casi surrealista.

La forma de contar la historia de Scorsese me parece prodigiosa. Nadie en el cine actual usa las transiciones y la voz en off como el. La peli pasa en un santiamén debido a su gran capacidad para dotar de ritmo a una película. Posiblemente, otro cualquiera hubiera convertido este guión en algo lento y cansino, pretendiendo ser bello o algo así... pero por suerte, Scorsese supo captar la idea de denuncia.

El guión de Schrader es sensacional. Habiéndolo escrito en un momento muy jodido de su vida, se demuestra que quiso dotar a todo de un punto de vista negativo y malsano. Su demencia queda transmitida en el personaje de Travis, y podria ser una especie de traslacion personal a la pantalla. Lo mejor de la película es sin duda esa gran crítica que hace Scorsese a la corrupta e hipócrita sociedad americana de los 70. Todo está idealizado, tanto la libertad como el control. Iris representa la libertad mal entendida, y Betsy la creencia en que los politicos solucionaran el mundo. Y Betsy representa para Travis la mujer virginal, la pureza mas pulcra, la idealización de la mujer, y así nos la presenta Scorsese, a cámara lenta, casi etérea, pero luego se da cuenta de que nada es lo que parece. En cierto modo, Travis está asqueado de todos, de hippis, de negros... a su personaje se le ha acusado de fascistas, pero ciertamente, es el tuerto en el país de los ciegos.

Decía Scorsese que esta película era su particular revision de Centauros del desierto, y ciertamente, hay una cierta influencia en el personaje de Travis por parte de Ethan Edwards. Ambos son parejos. Ven el mundo a su manera, sólo puede ser como ellos quieren, y son unos auténticos dementes obsesionados con la pureza y la exterminación de aquellos que son diferentes... ambos son inadaptados, ambos son bichos raros sin raíces, que no conseguirán nunca aquello que quieren, o si lo consiguen, no podran disfrutar de ello junto a los que más quieren...
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215 de 267 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Taxi driver o el efecto globo
Lo primero que quiero decir es que me encantan Scorsese y De Niro. Creo que Uno de los nuestros es buenísima, que Casino esta muy bien (aunque se parezcan demasiado y sea más floja) y que Joe Pesci ha nacido para hacer de mafioso. Dicho esto: por favor NO VENDAMOS MÁS HUMO. Taxi Driver es una película lenta, que tarda en arrancar y en la que si bien De Niro esta brutal (como en él es habitual), el argumento esta cogido con pinzas. La película no va de nada hasta que va de algo (no se sabe muy de qué). Hay fallos importantes de guión como la desaparición de la chica que trabaja en la campaña política. Finalmente aparece de una manera un poco tonta. Gran parte de la película no narra nada especialmente relevante salvo un hombre cansado de su vida de taxista. A mi la película me dejó un poco frío, y si le pongo un 6 es por la actuación del protagonista, por lo arriesgado del planteamiento y porque una película floja de Scorsese es mejor que muchas otras. Es decir no estoy diciendo que sea una mala película ni que no haya que verla. Pero tanto Taxi Driver como Toro Salvaje estan infladitas le pese a quien le pese. Supongo que convertirse en iconos (todo el mundo ha visto las camisetas con motivos de ambas películas) les han ayudado mucho. Estoy seguro de que la mitad de personas que dicen que son dos obras maestras ni siquiera las han visto. Qué triste que la gente tenga miedo a decir cosas como esta claramente solo porque parece que no entiendes de cine si criticas Taxi Driver o te revelas contra el poder establecido
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348 de 554 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
El taxista
Film escrito por Paul Schrader ("La última tentación de Cristo", "American Gigolo") en unos momentos de depresión y, a la vez, de gran lucidez e increíble eficacia creativa. Se rueda en escenarios naturales de Manhattan (NYC) y en estudio. Fue nominada a 4 Oscar y ganó la Palma de Oro de Cannes. Producida por Michael y Julia Phillips ("Encuentros en la tercera fase", 1977), se estrena el 8-II-1976 (EEUU).

La acción tiene lugar en 1975, en NYC. Está narrada en primera persona por el protagonista, Travis Bickle (Robert De Niro), antiguo "marine", veterano de la guerra del Vietnam, de 26 años, mentalmente inestable, que trabaja de noche como taxista a causa del insomnio que padece. Es un personaje solitario e inadaptado, presa de depresiones acompañadas de ansiedad. Sus intentos de relacionarse con otras personas (Betsy, Palantine, Iris, etc.) fracasan a causa de su torpeza y errores. Sumido en la soledad, su desvarío mental se agudiza y sus acciones se apartan cada vez más de la lógica. Sustituye los intentos de integración personal por intentos quijotescos de salvación de las personas que admira y aprecia, a las se propone "liberar" de las garras de quienes las engañan, utilizan y explotan.

A través de los ojos del protagonista, el film muestra el submundo decadente, enfermizo y corrupto de la gran ciudad, poblado de desaprensivos, chulos, prostitutas, rateros, ladrones, fracasados, criminales, asesinos y similares. La ciudad sucia, húmeda, maloliente, agobiante y sin esperanza, es el escenario psicológico en el que se mueve el protagonista. El mundo que ve en él topa frontalmente con sus prejuicios convencionales sobre el bien, la virtud y la moral.

La fotografía, de Michael Chapman y de Scorsese, aporta un intenso y excelente trabajo de cámara, muchos "zooms", ralentización de imágenes, distorsiones de la perspectiva, iluminación expresionista (que recuerda la del cine negro clásico), primeros planos, sugerencias visuales, encuadres picados y otros, que aportan vigor, fuerza y pulso a la narración.

La música, de Bernard Herrmann ("Ciudadano Kane", "Los pájaros", "Psicosis", "Vértigo"), es potente, gratamente rítmica y envolvente. Fue el último trabajo del autor, que falleció semanas antes del estreno. La partitura consta de 16 temas, de entre los que sobresalen el "Main Title" (con un magnífico solo de saxo alto), "God's Lonely Man (End Title)", "The Days Do Not End" y "Betsy vestida de blanco".

El film combina un excelente guión (Paul Schrader), una fotografía admirable (Michael Chapman), una música magnífica (Bernard Herrmann) y una dirección de gran nivel (Martin Scorsese). Es la primera gran realización de éste.
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123 de 150 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
El recorrido noctámbulo del taxi
El día que la vi me rapé la cabeza dejándome una cresta que la traspasaba de norte a sur. Y perdí el norte.

Me hice pasar por taxista. Conduje por las oscuras y meadas calles de Nueva York. Compré "The Silver Tongued Devil and I" de Kris Kristofferson. Observé los andares tambaleantes de las prostitutas. Acepté dinero proveniente de manos salpicadas de sangre y semen. Acompañé mi sueño negado con cafés en los lugares más sucios de la ciudad. Limpié el asiento trasero de corridas nocturnas y vómitos alcohólicos. Hice tantas cosas... Eso sí, todas las mañanas al aparcar el vehículo en el garaje anotaba al final de mi lista de rutas: Volver a ver "Taxi driver".
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113 de 163 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
¿Dónde está el mito?
Como buena cinéfila que me considero, tenía entre mis deberes ver esta película, aclamada por tantos sitios con gran respeto y conocida como "Obra de culto" para los que tienen más o menos idea. Hasta aquí recibe una puntuación de 8.2, que no se le da a muchas que digamos.

Sin embargo, será porque soy de una generación en la que nos han enchufado bodrios comerciales o porque no tengo criterio, pero no he encontrado el mito que buscaba.

Debo admitir que las interpretaciones son geniales. Robert de Niro ha demostrado desde sus inicios ser un actor como pocos, increíble; Jodie Foster también lo hace fantástico, teniendo en cuenta tu edad en este film. Y algunos planos son atrevidos y aunque visualmente no me han gustado demasiado, reconozco que ahí Scorsese se atrevió a innovar y a buscar lo que nade se atrevía a hacer. Chapeau para él, entonces; para el equipo y para el reparto.
Precisamente todo esto es lo que la salva del 3 que le iba a poner inicialmente para llegar a un aprobado justo justo.

Sin embargo, ¿Por qué me veo obligada a puntuarla tan bajo, sintiéndome incluso mal al desprestigiar algo que todo el mundo alaba? Porque no me ha impactado. Se me ha hecho en muchas partes tediosa y larga en exceso; un ritmo muy flojo, una historia mal contada. Travis es un personaje con el potencial suficiente para que salga una historia grandiosa, y aquí se ha desaprovechado.

En fin. Quizás es que no he sabido entender la gracia del film, que precisamente debía ser la de producir incomodidad (música nada agradable para mí, y ambientes que concordaban con la banda sonora, desde luego); de todas formas, no puedo puntuar alto un film que me ha resultado poco digerible, aunque ésta haya sido su finalidad. El hecho que nos transmita sensaciones tan fuertes debería valer para clasificarlo bien, pero en este caso, el mal cuerpo no es por la historia en sí, sino más bien por una sensación de "¿Y esto se supone que es cine de culto?"...
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134 de 209 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
ANOMIA. El destino del taxista
Los sociólogos llaman ‘anomia’ a la situación en que se encuentra una sociedad carente de leyes y en proceso de degradación.
Así es el Nueva York al que regresa de Vietnam Travis Bickle, joven veterano, tocado. Se apunta al turno de noche como taxista, para estar ocupado durante el insomnio crónico.
Está llamado a ser la respuesta visceral a la anomia.

Entre parrafadas de un saxo envolvente (música a cargo del gran Herrmann, muerto nada más terminar), suena en off el lacónico diario de Travis. Patrulla entre lluvia, fumarolas de alcantarillas, semáforos, neones de clubs y locales, luminosos multicolores de Broadway y Times Square. Observa en silencio el trasiego de putas y macarras en las aceras, se mosquea instintivamente con los negros, estudia por el retrovisor a los pasajeros, limpia luego estoicamente del asiento trasero los flujos corporales.

Maneja una elemental decencia de cowboy que va por costumbre a los cines porno con las botas lustradas. No bebe alcohol. Toma muchas pastillas sin determinar. Trata a fría distancia a sus colegas.
Su soledad es absoluta. La ciudad superpoblada la multiplica.
Pretende torpemente a una chica con clase que le retrata como contradictorio. Lo que en realidad ha notado es desequilibrio mental, patente.

La incógnita sobre el alcance de ese desequilibrio, hasta dónde llevará a Travis, cada noche más crispado a bordo del taxi, será el potente motor de la película, que apenas sale de su cabeza, en aturdido e incesante rodar entre Harlem y Manhattan, Brooklyn y el Bronx.

A través de un personaje a quien encarna, un pasajero exaltado, Scorsese en persona atizará el proceso al introducir la idea de las armas en la coctelera que es la cabeza de Travis.

Schrader da su calvinista esencia personal en el guión, compacto e intenso. Exhibe la devoción bressoniana en los acercamientos a “Pickpocket” (la soledad desafiante del protagonista frente a la sociedad, la búsqueda ciega de un camino de salvación, el tinte trascendente del sentimiento amoroso) y toca temas de purificación, catarsis y redención (el intento con la prostituta adolescente).
Con la densidad de las imágenes filmadas en el Nueva York nocturno, un selvático microcosmos de asfalto, la dirección de Scorsese logra una perfecta conversión a cine del soberbio guión.
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54 de 64 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Porque un DVD también sirve de espejo.
Cuando me preguntan por mis películas favoritas, irremediablemente se me vienen a la cabeza dos en concreto que destacan sobre las demás; dos cintas que aunque sé de sobra que no son de diez técnicamente hablando (aún siendo geniales), logran sin embargo hacer que me estremezca cada vez que las veo. Esas dos cintas son Hana-Bi de Kitano, y Taxi Driver de Scorsese. De Hana-Bi hablaré más adelante; así que vayamos primero con Taxi Driver.

Y es que, cuántas veces me habré sentido como Travis Bickle; cuántas he deseado no tener que codearme por huevos con tanta basura, ni tener que vivir rodeado de tanto hijo de puta suelto... Definidme sin reparos como una persona que odia; os doy pié a que lo hagáis. Que nadie se haga falsas ideas sobre mí porque seguramente saldrá defraudado. ¿Acaso no se ve el hastío permanente marcado en mi cara?; yo soy el eterno asqueado; yo soy ese rencoroso lleno de odio. Me jode veros felices chapoteando en el barro; no sé ni qué coño es lo que os mueve, ni en qué pensáis al hacer lo que hacéis; cada vez me cuesta más creer en nadie. ¿Quién puede hacerlo teniendo que respirar aguantando la arcada que produce semejante pozo de miserias?. Lo siento, pero yo no... a un desengañado no se le piden ese tipo de cosas.

Demasiadas veces he buscado un apoyo en alguien o en algo, y las menos he podido encontrarlo; la gente es egoísmo y pocas veces amor; es desquiciante lo difícil que resulta encontrar a alguien que merezca la pena. No sé si ese lado sociópata siempre estuvo en mí o me lo habéis creado vosotros, esa será mi eterna duda, pero lo cierto es que hasta eso me importa ya un carajo; el vacío es tal que ya puede explotar el mundo con todos sus cabronazos dentro, y si se me lleva a mí por delante, mejor; otro cabrón menos.

Si bien estas reflexiones lo mismo suenan chocantes, las escribo porque son la explicación más sincera que os puedo dar sobre por qué Taxi Driver viene a ser mi película preferida, y es que son tantas veces las que me he visto en la vacía mirada de Travis, o en su cansada voz, que más que una película se convierte en algo personal. Aún así, y gracias a lo que sea; dentro de esta agobiante jaula de asfalto, tengo mis pequeños Oasis personales; mi propia redención la encuentro en el cine, en los libros, en la música; en algunos amigos fieles... Pero sobre todo, mi gran panacea está en que por fin, de una puta vez y desde hace casi tres años ya, siento que amo y me aman de verdad.

Es gracias a todo eso, que ahora escribo desde un punto de vista más "lejano" unos sentimientos que bien podía haber escrito en cualquier papel hace unos pocos de años; entonces, no tenía nada de lo que ahora me hace sentir, y fue entonces cuando Taxi Driver me ayudó a tragarme esa bilis con menos dificultad. Por eso mismo, hoy más que una crítica le hago un pequeño homenaje.

Disfruten de esta joya del cine; pues tiene desde buenas actuaciones hasta un guión espléndido. Los que aún puedan sentir, la entenderán.
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75 de 107 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Clásicos que no me gustan (VI): Taxi Driver
Aunque es difícil pensar en dos autores más distintos, Paul Schrader y Martin Scorsese coinciden en cuestiones muy determinadas: una visión épica de la religiosidad, la creencia en el poder liberador de la violencia y la obsesión por una película, “Centauros del desierto”, y un personaje, Ethan Edwards. “Taxi Driver” es el compendio de esas coincidencias.

Si se mira bien, “Taxi Driver” puede ser una confesión aterradoramente íntima sobre el propio rechazo y la manera de no asumirlo de Paul Schrader. Estaba realmente perturbado –en algún grado siempre lo ha estado, la verdad- al escribir esta historia, de forma que mucho de lo que cuenta procede de su experiencia y de las fantasías para superar esa experiencia. Sin embargo, debido a su temperamento, Schrader tiende a la introspección y el infierno que concibió es interior, parecido al de “Hardcore” –otra versión de “Centauros del desierto”- mientras que Scorsese es pura vehemencia expresiva. Es interesante cómo Scorsese tiende a alargar y buscar la improvisación en escenas que Schrader ha concebido para filmarse de manera austera y concisa. Y también esa forma de rodar, que combina neorrealismo y estilización, me resulta hoy atractiva; después de ver tantas veces y en tantas épocas de mi vida “Taxi Driver” he acabado por aceptarla.

Los problemas que los no fanáticos de esta película tenemos con ella surgen de la dificultad para hacer coincidir nuestra visión del personaje de Travis Bickle con la que tienen Schrader y Scorsese. Al personaje de Travis le viene muy grande ser un ángel exterminador, o un santo airado, o Lot en Sodoma, o Dante en Nueva York. Le viene grande autocalificarse como hombre solitario de Dios. Travis es un desequilibrado que fracasa en su intento de relacionarse y termina culpando de ello a todo lo que se mueve. Se ve todos los días en el telediario y la única novedad es la forma tan tonta de demostrar su incapacidad de ser una persona normal. Ni siquiera a los aspirantes a Travis Bickle que personalmente conozco se les ocurriría llevar a la rubia a una porno. No sé si el problema es que no entiendo al personaje o todo lo contrario, que lo entiendo demasiado bien.

De cualquier forma, intentando no despeñarme por el barranco de la descalificación, es obvio que Travis carece de la dimensión mítica de Ethan Edwards, y su viaje no es una aventura de autoconocimiento, sino de descomposición, y que él mismo es un producto tan urbano como la suciedad que pretende limpiar. Para mí está claro que, aunque su personalidad externa y la singularidad de su comportamiento en cada situación la marcan nítidamente Scorsese y De Niro, su recorrido global y por tanto su significado como supuesta figura trágica es Paul Schrader quien lo traza.
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51 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Todos somos Travis
Taxi Driver (menos mal que no lo tradujeron...) examina nuestras conciencias con ese drama/thriller sobre las injusticias, las quimeras, las ilusiones y desilusiones, la voluntad y la violencia... una mezcla de nuestro interior en reacción con lo que nos rodea.
El excelente guión de Paul Schrader no trata superficialmente todos estos temas, sino que los atraviesa al igual que una lanza que te traspasa de lado a lado. No juzga los hechos, los presenta, nos adentra en ellos y deja que formemos parte de ellos. Las conclusiones las deja para el post-visionado.
Scorsese por su parte recoge tan magnífico guión y lo transforma en desgarradoras e impactantes imágenes, en un clima de melancolía perenne. Desde luego este hombre sabe como hablar sin palabras...
Y bajo este atractivo y prometedor cuadro, encontramos a los que le dan el color definitivo para catalogarla como obra de culto, unas interpretaciones de quitarse el sombrero.
Una jovencísima e irreconocible Jodie Foster, ya apuntando maneras y un correcto y curioso Harvey Keitel en un papel para lucirse.
Y me he dejado lo mejor para el final, ese personaje tan bien caracterizado representado por un joven Robert De Niro, demostrando el porqué de su merecida fama. Aunque en verdad Robert De Niro no interpreta a Travis, es Travis quien hace de De Niro, Travis hace de Schrader, hace Martin Scorsese, hace de mí mismo, hace de la sociedad entera. Pues, en verdad, Travis somos todos.
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41 de 52 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Are you talking to me?
A todo el mundo le parece muy buena Taxi driver, una de las películas mejor consideradas de la historia del cine incluso y de lo mejorcito de Scorsese. A mi me aburrió como una ostra y mira que me considero una cinéfila empedernida, pero es que no puedo con esta película. El tipo este que interpreta De Niro me daba más pena que otra cosa, más solo que la una. Su intento de ligar con la rubia era patético y ella no le hacía caso porque se veía al quilómetro que era medio psicópata. Es destacable la interpretación de Jodie Foster, pero aparte de eso no hay nada que me guste de la película. Lenta y aburrida, no pasa nada que te enganche a la historia. Me encanta Scorsese pero tengo que decir que o no soy capaz de pillar la genialidad de la película o efectivamente es un tostón. Y esa supuesta frase brillante mirando al espejo...qué puedo decir, no le veo la gracia, la inteligencia ni la brillantez por ningún lado.
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127 de 231 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Un propósito para esta vida. Un motivo por el que vivir.
Existen algunos obras, cuyo significado se eleva por encima de sus pretensiones; obras que quizá solo puedan nacer fruto del azar, del determinismo que provoca que un conjunto de grandes maestros estén unido en la única e inconmensurable labor de crear algo mágico, trascendente; algo que llegue al alma, al corazón; algo que se meta en tu mente y te perturbe por los siglos de los siglos. Algo como “Taxi Driver”.

Porque “Taxi Driver” es uno de esos “algos” que se eleva por encima de su embriagadora e inolvidable dirección – trabajo de Martin Scorsese -, de su ambientación, o de su resonante banda sonora para contarnos una historia -guionizada por Paul Schrader- de un hombre solitario, inocente; alguien que no encuentra su lugar en un mundo de caos y desorden. Toda la película es Travis – Robert de Niro en pleno apogeo-, él es el “taxi driver”.

Aqui la excusa del veterano de Vietnam asocial para vendernos la moto no resulta válida, porque ¿Quién no se ha sentido Travis alguna vez? ¿Quién no se ha sentido frustrado por el dolor, la soledad, el desamor, la perdida y la incomprensión? ¿Quién no se ha levantado alguna mañana con ganas de mandar esta mierda de vida a tomar por culo? Si usted, lector, no ha sentido eso, solo puede significar dos cosas:
1) Es usted alguien MUY afortunado, por lo que le felicito.
2) No es usted más que otro ladrillo de la lacra de este mundo.

Este film es ante todo, una película que promulga los peligros del aburrimiento y la necesidad humana de encontrar una motivación. La omnisciente y necesaria voz en off de Robert de Niro nos narra el calvario de Travis por encontrar una esperanza, un propósito por el que valga la pena vivir, y su posterior descenso a los infiernos, tras la incomprensión y el rechazo de una mujer. Muchos nos hemos sentido y nos seguimos sintiendo identificados con este taxista de Nueva York; seguimos estando solos e incomprendidos, sufriendo hechos que no buscamos ni nos merecemos; levantándonos de los palos que una y otra vez nos da la vida; aguantando al mismo tiempo, la indiferencia y el silencio que los demás hacen llegar a nuestra necesidad de dar lo mejor de nosotros mismos, necesitando constantemente el reconocimiento de los demás, mientras que ese sentimiento de resignación que nos invade, hace que se nos pasen cosas horribles por la cabeza. Y lo peor de todo, es, en esa soledad, pensar que ya no te quedan motivos para seguir adelante… y eso duele, cada día más que el anterior.

Hoy no he escrito una crítica convencional; no he hablado de cine, pero al fin y al cabo, “Taxi Driver”… es más que cine.


-David Caride Films-
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27 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
TA XI-CÓTICO
Encuentro el guión bastante superficial, la verdad. Queda claro que el prota, Travis, no anda muy centrado y termina por írsele la pinza completamente, pero ¿por qué? ¿de qué va exactamente? Por que se entiende la idea de que el hombre está (y se siente) solo, pero tampoco hace nada por no estarlo. Y también se entiende que conducir no sé cuántas horas un taxi por Nueva York y de noche tiene que estresar mogollón, pero eso también lo hace por que él quiere... o por que se siente solo... La idea está, pero sin desarrollar.

Al principio es un tío de esos callados que da mala espina, pero sumiso en su forma de actuar. Poco a poco, se va tramando su plan... Travis quiere ser vaquero, pero termina haciendo el indio. ¿Qué pretende? ¿Ser un redentor? ¿Por qué se obsesiona con Iris?, si no la conoce de nada. ¿Por qué cuando consigue una cita con la chica de sus sueños la lleva a un cine porno? ¿Es gilipollas, o qué?. De verdad, no entiendo nada de lo que pasa ni por qué pasa.
Y esa voz en off de Travis, diciendo cosas como "cada día tengo que limpiar el asiento de atrás de semen, y a veces hasta de sangre" Pues no veas si es guarra la gente en Nueva York, ¿no? Una cosa es querer mostrar la sordidez del entorno y otra hacer que tu personaje principal diga estas guilipolleces, innecesarias y asquerositas, que no aportan nada a la trama y no le importan nada a nadie.

¿La obra maestra de Scorsese? NI DE COÑA. Aunque aquí ya apuntaba maneras, todavía no había conseguido su tremendo impacto visual, ni su trepidante sentido del ritmo, ni su capacidad para hacer creíbles personajes chiflados y violentos. Acordaros de ese glorioso Joe Pesci en Uno de los Nuestros. Un tío enano con pinta de insignificante y aparentemente inofensivo.... ese sí que es un personaje chiflado y violento. Aquí Scorsese utiliza el recurso barato de disfrazar a De Niro de punky, o algo parecido, antes de cometer sus fechorías... no sé, no me convence. Y la escena del tiroteo está rodada de un modo bastante torpe, para lo que llegaría a ser capaz de rodar este hombre...

De toda la peli, me quedo con el color del que se viste la noche neoyorquina, con Robert De Niro y, sobre todo, con Jodie Foster (cuyo papel no hay por dónde cogerlo y lo salva ella solita)
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51 de 82 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Querido diario, hoy no ha pasado nada en mi vida
Mirad, yo reconozco que no soy ningún cinéfilo, no me he visto todas las películas que hay ahora mismo en cartelera ni las de los diez últimos años. Tampoco me conozco a todos los directores que existen, ni los actores, ni guinonistas, ni compositores. Tampoco me sé todos los Oscar otorgados por La Academia y, ¿sabéis qué? Tampoco me importa. Yo, para juzgar una película, no me mira ninguna de estas tonterías. Yo me baso en el entretenimiento que me proporciona y la sensación que me produce en mi ser.

Quizás sea una gilipollez y por esta razón sólo podría ver películas de acción que son tremendamente entretenidas, pero creedme, no es mi caso, también me he llegado a aburrir con películas de acción si son malas. Pero, qué queréis que os diga, a mí ver dos horas de película, o mejor dicho, ver dos horas a un personaje con una actitud que aún no he llegado a entender (seguro que ahí radica el problema de que la película sea una mierda) y dos horas dónde no pasa nada (pero cuando diga nada no me refiero únicamente a la acción o trama, sino a todo). Mirad, quizás desconozca lo que es un buen guión, pero a mí un diálogo dónde una persona no dice nada o dice insensateces, pues no me parece un buen diálogo. Es que no tengo palabras para expresar lo que me ha hecho sentir esta película porque no me ha hecho sentir nada. No me ha hecho sentir que el mundo es una mierda y que todo está para el arrastre, ni que somos unos desafortunados, ni que la vida es una mierda ni lo que quiera expresar porque yo no he visto nada.

Repito, quizás no sepa de cine, y por eso me ha parecido un coñazo, pero también repito, una película que me aburre, una película que me hace entrar sueño, una película que no me hace sentir nada y una película que no me transmite nada, para mí, no es una buena película.
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32 de 45 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Una ciudad. (Pertinencia de una pistola)
1.

-Prosigue por favor con tu relato, amable extranjero –dijo Kublai Kan.

-Tras seis noches de travesía por el desierto –continuó Marco Polo- se acaba divisando, como un espejismo, una fastuosa ciudad a lo lejos. Esta ilusoria sensación se acrecienta cuando descubrimos que, a pesar de su aislado emplazamiento, ya habíamos estado antes en ella. En la hora en la que sale el sol la sensación se desvanece, la ciudad se recompone y acaba pareciéndose a cualquier otra, jamás vista antes por nuestros ojos.

-¿Quieres decir que esa ciudad es objeto de algún encantamiento?

-Quiero decir que en esa ciudad ya habíamos estado antes porque, de hecho, la llevamos siempre con nosotros.

2.

Ver según qué películas de niño nos hace envidiar al adulto: poder salir a cualquier hora de la noche, con todos los misterios y tesoros de la ciudad a su alcance, pues le pertenecen. Ojala no tardemos mucho en ser también dueños y señores de ese reino de libertad…
Ahora que somos adultos, sin embargo, sabemos dónde nos lleva el asiento trasero del taxi de Travis. Creemos ir a algún sitio, al acecho de mujeres o persiguiendo esa última copa que nunca termina, en cualquier caso a un lugar que largamente anhelamos, quién sabe si como nuestro término. En realidad no vamos a ninguna parte. Aún y así son muchos los que sucumben a su canto de sirena. A más de uno me he encontrado atrapado en el asiento trasero al entrar en un taxi, fingiendo que no sabe que no vamos a ningún sitio, dando tumbos como un barco desorientado en alta mar.

Es más, ahora que hemos visto ‘Taxi driver’, sabemos dónde lleva el asiento delantero del taxi de Travis. Pilotando su nave, observando los afanes nocturnos de los hombres desde su castillo de popa, Travis pule su alma, concibe una acción abstracta que constituye su destino.

3. Pertinencia de una pistola.

De entre todos los objetos cinematográficos la pistola es con el que mantenemos una relación más viciada, con tanto tiro ni la vemos. Es una falta de tacto que el cineasta asuma en el espectador este vínculo desvirtuado con un objeto tan interesante.

La cámara se deleita en un primerísimo plano que recorre el largo cañón de una 44. Travis empuña uno de los revólveres y encañona a través de la ventana un punto de la ciudad bulliciosa. La pistola concentra y proyecta su ira.

Viendo un programa por la tele en el que las parejas bailan dulcemente, felices, la pistola, forma metálica ya de su ser, se encoge, no apunta a nada: el demonio del odio da un respiro a Travis, quizá lo está probando.

El énfasis con el que el Sr. Scorsese nos muestra el arma puede parecer una fascinación morbosa pero en realidad es la presentación pertinente de un objeto que, como todos los que creamos, nos pertenece y es una parte de nosotros.
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32 de 48 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Una excursión en taxi por los bajos fondos de Nueva York
Taxi driver es a mi juicio la mejor película de ese gran realizador llamado Martin Scorsese. Me quedo con Taxi porque creo que el análisis que hace de su protagonista (Travis, un portentoso Robert De Niro) es tan profundo e intenso al igual que la personalidad de éste, un hombre solitario, que sufre de insomnio y que no sabe aun cual es su camino en la vida pero está dispuesto a buscarlo, aunque sea a través de su taxi todas las noches por las calles más marginadas de la gran manzana. Personalmente creo que ningún actor sería capaz de interpretar a Travis tan bien como lo hizo Robert De Niro, y digo esto porque un personaje tan complicado y conflictivo requiere para su ejecución de un actor capaz de hacerlo suyo, de sentirlo y de meterse 100% en su piel. Para eso sólo se me ocurren dos actores: Daniel Day-Lewis ( demasiado joven en el 76) y Robert De Niro quien no dudó en sacarse la licencia de taxista para adentrarse más en su alter ego, Travis. Pero no sería justo dejarse en el tintero a nombres como Jodie Foster, que hace una interpretación realmente buena de una joven prostituta, Harvey Keitel, como el macarra proxeneta o el propio Scorsese en sus dos cameos, aunque el más famoso sea ese en el que se sube en el taxi de Travis y vigila a su esposa mientras ella le es infiel.
Me gusta porque además Scorsese sabe como mostrarnos la crudeza de su Nueva York a través de un taxi, así el espectador se sube al taxi junto a Travis y de su mano somos primeros testigos de la oscuridad de la noche dominada por prostitutas, proxenetas, por la violencia y sobre todo por el racismo, patente éste último en más de una ocasión en el film ( por ejemplo en la ya mencionada escena de la infidelidad de una mujer con un hombre de color).
Travis Bickle es ese curioso personaje que pasa de villano a héroe. Una personalidad que sin duda debería ser asignatura obligada para estudiantes de psicología, un ser inadaptado que rechaza todo cuanto tiene que ver con la sociedad.
Pero Taxi driver no sólo se alimenta de Travis, tambien lo hace del sensacional guión escrito por el no menos sensacional Paul Schrader, de la última B.S.O. de Bernard Hermann (que nos ayuda más a sentir el miedo y rechazo de Travis) y por último destacar la fotografía de Michael Chapman tan sombría como sombría es esta inolvidable película que encumbró para siempre a dos genios del cine: De Niro y Scorsese
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22 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
¡Travis!
- Hola, me lleva hasta el final de la crítica, por favor.
-Bien.
- ...
- ...
- Pues ya tenía ganas de pillar su taxi, Travis.
- ¿?
- Sí, hombre, verá, en realidad me habré montado en él unas ¿diez, doce veces? pero nunca así como esta noche, conversando con usted por arte del recurso literario y de mi imaginación que me trae a este espacio, porque, además, tantísimos taxis que yo he cogido, Travis, entablando conversación con el chófer sobre su historia, del semen pegado a los asientos acartonados, del humo brotando del asfalto y de los caretos del personal que deambula por la calle, de esa forma de mirar suya, de las putas, de la polít...
- Oiga mire...
- No hombre, déjeme seguir que esta oportunidad no sé si mi cerebro podrá reproducirla; yo tan sólo quería transmitirle mi admiración por su manera de conducir, por su manera de conducir la historia, esa parsimonia embadurnada de ira, dolor y necesidad. Mire, perdone ¿podría poner a Herrman mientras hablámos? Sería la ostia, claro.
- No, de verdad ¿me está hablando a mí? Mire, son veinte pavos, amigo.
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17 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Quién es Travis?
Lo que hace que "Taxi Driver" sea de mis películas favoritas, es que Scorsese consigue que nos identifiquemos con un personaje tan difícil, sin que queramos justificar sus motivaciones ni hechos. Me explico: Travis es un loco. Ha estado en Vietnam (lo que significa que en mayor o menor medida tendrá algún síndrome de guerra), tiene imsomnio, se enamora y se desengaña, y poco a poco va sintiendo deseos de matar, producto de su mente atormentada. Estos deseos los canaliza en un supesto deseo justiciero, que crecen todavía más cuando conoce a Iris, una prostituta de 12 años.
Por lo tanto, Travis es un hombre adolorido, falto de amor, que entra en una profunda crisis cuando se ve desengañado. Cuando decide entrar en acción, obviamente no vamos a estar de acuerdo (a no ser que alguien que crea que los problemas de la sociedad se resuelven a tiros) y vemos su caída cuesta abajo.
Cuando va por la calle pensando en la escoria que lo rodea, él mismo pertenece a ella: es un tipo raro, desenamorado y taciturno. La escena en que lo deja clarísimo es en la del espejo ("Are you talking to me?") y nos enseña explícitamente un carácter paranoico.
Desde luego,el amor es el tema de esta película, ya que es lo que lo lleva a moverse de manera violenta en más de una ocasión, pues es una sensación que había experimentado pocas veces (recordemos la escena en que por primera vez ve a Betty, donde aparece como un ángel). No aplaudimos su conducta, la condenamos y sentimos una terrible lástima por él. La película en ningún momento pretende dar lecciones de nada: es la triste historia de un pobre hombre desgraciado.
La ambientación, la música de saxofón, los actores hacen de esta película una obra maestra.
Por último, hay que tener en cuenta el contexto histórico. "Taxi Driver" fue hecha en un momento muy difícil para los EEUU, donde después de la Guerra de Vietnam y de la dimisión de Richard Nixo los ánimos de la sociedad y la credibilidad de la clase política estaban por los suelos.
Decir que a quien le sentó muy mal esta película y se identificó demasiado con Travis, fue un tal John Hinckley, que desarrolló una obsesión por Jodie Foster y su papel en "Taxi Driver" y que en 1981 intentó cargarse a tiros a Ronald Reagan. Desde entonces está en un psquiátrico.
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21 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
Más mala que pegarle a un padre con el calcetín de las pajas
El cine de Scorsese siempre se ha caracterizado por abordar insulsas historias sangrientas de a) personajes que no interesan a nadie y b) personajes exageradísimos que nadie con dos dedos de frente puede llegar a creerse. A resultas de lo expuesto, y teniendo en cuenta el tipo de insulsa historia sanguinolenta que nos ocupa, se puede decir que Taxi Driver pertenece a la primera categoría.

La película no tiene ni pies ni cabeza. El guión parece haber sido improvisado totalmente sobre la marcha. Travis podría haber sido perfectamente un tornero fresador o un dentista; pero, claro, el guionista pensaría que, metiendo al protagonista en un taxi, por lo menos habría más movimiento (por eso de las ruedas). El desarrollo del argumento es totalmente surrealista (ver spoiler).

Y qué decir de De Niro. El tío sólo tiene dos registros: tronao con cara de bobo y tronao con cresta a lo mohicano y cara de bobo.
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43 de 72 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Lugares que con toda certeza existieron
Una película con temperatura color parecida a "french connection". Misma textura de día, nublados o encapotados por una resistencia de la película o por el revela austero. Ni siquiera en el verano bochornoso tendremos la luz que utiliza por ejemplo Coppola en "Apocalipsis now" o Cimino "en las puertas del cielo". Esta impresión estética, sigue apareciendo en algunos films de los ochenta como "Fama" Parker. La quiero señalar, porque sin entrar en ningún análisis técnico de fotografía, una de las cosas que me quedan es eso. Texturas difuminadas, colores apagados en la gabardina de Gene Hackman o en el tono de piel de Keytel y de Deniro en esta "Taxi driver", fachadas deslustrosas, un Manhattan que hay que creerse , que tenemos que aceptar como real en los 70´s, aunque nos resulte menos verosímil que el Manhattan de "Con la muerte en los talones". El retrato contextualizado en la época de filmación, sin entrar a valorar la inversión del consistorio en pintar fachadas, si no en el cielo, en la faz sudorosa, o el verde de las copas de un árbol de un boulevard, es lo que yo suelo asociar a la ciudad.

Me pasa sobre todo con las filmaciones televisivas de Cuba; siempre el color está apagado, siempre el cielo fuera de campo lo imagino nublado. Sin embargo, fíjense en la temperatura color de Reservoir dogs, qué California, qué sangre tan roja.

No he visto mejor luz que la un desayuno estival en el campo de Francia. La noche palpita en verano cerca de Escandinavia; una esfera rojiza siempre amenaza en el horizonte, se difumina el ambiente con fotones dispersos que rebotan redundantes con los emitidos por las farolas ; las sombras se esconden detrás de la esquinas; son noches insolentes donde las figuras humanas se mueven a paso lígero y recto, como si supieran a donde ir, cruzando enfrente de uno y tardando minutos en desaparecen. Somos ignorantes en nuestra latitud.

Pero cogiendo el mapamundi, las latitudes encajan. New York, Roma, Madrid. La elección de Scorssese filmando New York en Cineccitá no nos debería sorprender. Pero será que estas películas de los setenta y ochenta ya nunca serán. Ya no hay la misma paleta de colores, o quizás ahora hay más iluminación o más bandejas reflectante, o algo pasa en la atmósfera en cada nueva versión del technicolor. ¿Esa New York fue alguna vez? Los más mayores atestiguan que eso era así... Viendo una máquina de vapor en "Días del cielo" o " El maquinista de la general".


¿Cómo veríamos la ciudad siendo Travis?.
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17 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Taxi Driver (1976)
Travis Bickle (De Niro) es un taxista que se encuentra cansado de vivir en un mundo adolecido lleno de delincuencia, pornografía y alcohol, donde individuos alienados viven una angustia existencial. Es un hombre perdido en una ciudad retratada con una atrocidad preciosista.

En solitario, con imágenes pausadas y sombrías, vemos como recorre la urbe en su taxi, al igual que el jinete que viaja por el desierto con su caballo –por ello, muchos consideran a 'Taxi Driver' un "western urbano"–. Ante su oscura insolencia, mostraremos compasión al contemplar el sufrimiento de la soledad.

Seremos testigos de todo este barrizal a través de los ojos de Travis junto a un maravilloso blues de Bernard Herrmann que nos irá acompañando a lo largo de la película. La puesta en escena nos dirige también al interior de su mente. La trágica figura de Travis es el centro del relato.

Como en esa escena en la que mira un vaso lleno de agua que erupciona debido a una pastilla efervescente ¿Estaba observando sus propios problemas? Probablemente, así como el de los demás. Es el hastío de una sociedad culpable del sufrimiento de los rechazados que la residen como Travis, y que anhelan por un cambio.
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13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
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