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El personaje de Terror más famoso del siglo XX
“Drácula” es uno de los mejores libros de la historia de la literatura de terror, si no el mejor. Es pues lógico que haya inspirado tantas películas a lo largo de estos últimos ochenta años. De todas ellas es posible que la más famosa sea la versión de 1931, sin embargo no es la mejor, de eso no cabe duda, pero sí es la más querida por muchos cinéfilos. También por mí.

Tod Browning fue un gran director del cine mudo, pero sin embargo cuando llegó el sonoro le costó adaptarse un tiempo, y en general tuvo problemas para tan radical cambio, como decían sus allegados al bueno de Tod le daba miedo el sonido. “Drácula” pertenece a esa etapa de adaptación y por eso no es perfecta.

La falta de dinamismo es evidente en toda la cinta, lo que es aún más complicado de entender cuando sólo dura una hora y diez minutos. Sin embargo cuando más sosiego requería que es en su parte final, todo se vuelve apresurado y se remata de forma y manera precipitada.

A Browning no le interesó demasiado este proyecto nunca, en realidad la mayor parte de los buenos movimientos de cámara que hay en la cinta se debe a Karl Freund, el director de fotografía y que después filmaría “La momia” ya que la Universal le consideró más apto.

El guión además es una adaptación bastante libre de la novela de Stoker. Se concede una excesiva importancia al personaje de Renfield, sobre todo porque él era el mejor actor que tenían en todo el reparto y había que darle minutos.

Lo que sí es obra de Browning, es la inclusión exagerada del gusto por los insectos, arañas y moscas en todo el metraje, así como un hecho que manipulará para siempre la historia del vampiro más famoso de todos los tiempos: Lo de que debe de dormir durante el día. Gran mentira.

Aún así la película es fantástica, su fuerza perdura, así como esos decorados barrocos y fantasmales que tanto nos gustan. Lo que es más imperdonable es que durante tantos años se haya ninguneado la versión en castellano protagonizada por Carlos Villarás, que se rodaba al tiempo que la de Browning en los mismos decorados y que es bastante mejor. Si consiguen encontrarla verán que es cierto lo que les digo. Lugosi a pesar de ser un actor limitado y que recién empezaba asume a la perfección su papel, no me extraña que se hiciera enterrar con una de las capas de la película que guardó durante años en su casa.

Por cierto aunque Transilvania esté en Rumanía el mito de los vampiros es húngaro, ya que esa región está mayoritariamente poblada por magiares. Y fue precisamente un húngaro, profesor en la Universidad de Budapest, el que le contó a Stoker la historia de Drácula una tarde lluviosa en Londres.
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66 de 73 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Drácula de Tod Browning
Cuando Carl Laemmle fundó Universas Pictures en 1915, una de las primeras obras que pensó adaptar al cine mudo fue la historia de terror de Bram Stoker ''Drácula'', se tardaron 16 años en producir el filme que se convirtió en la primera película sonora de suspense sobrenatural de la historia, pero antes ya se habían llevado vampiros a la pantalla en el cine mudo la primera vez fue en una película húngara perdida titulada ''la muerte de Drácula'' realizada 1921, nueve años después de la muerte de Stoker en 1912, aunque en realidad el argumento muy distinto a la novela: Drácula es un profesor de música que se ha vuelto loco y que persigue a los pacientes de un manicomio, sin embargo la idea del monstruo con colmillos esta presente, el año siguiente los alemanes produjeron ''Nosferatu el vampiro'' una de las películas más terroríficas de la historia, pero que tuvo muchos problemas legales por no pagar los derechos de autor a la viuda del escritor y la película tubo que retirarse de mercado después al fin vino la versión de la Universal, en un principio se pensó en Lon Chaney el famoso actor de cine mudo conocido artísticamente como el hombre de las mil caras pero Chaney murió en 1930, entonces Bela Lugosi un Inmigrante húngaro que ya había interpretado al conde en Broadway fue quien se llevo el papel, aparte de Lugosi aparecen en la cinta dos actores memorable Dwight Frye (como Renfield) y Edward Van Sloan (como Van Helsing) este ultimo actor tambien salio de la obra de Broadway. El filme fue dirigido por Tod Browning, famoso director de películas mudas quien realizo varias de las películas más exitosas de Lon Chaney, pero después tubo problemas para adaptarse al cine sonoro algo que se nota bastante en esta película por que hay varis secuencias mudas muy largas en la película. La genial (para la época) fotografía de Karl Freund es para algunos lo mejor de Drácula aunque tambien los decorados son estupendos. En principio el film iba a ser una superproducción pero debido a la gran depresión el estudio tubo que ajustar el presupuesto. Se rodó al mismo tiempo y en los mismos de corados una versión Española dirigida por George Melford y protagonizada por Carlos Villarías considerada por algunos superior a esta y que se creyó perdida durante mucho tiempo, tambien se presento una versión muda para los cines que no disponían de un equipo de sonido. Hoy en dia nos cuesta imaginar que Drácula pudo asustar a la gente, pero así fue y aunque ya no de miedo Drácula no ha perdido su magia.

Como curiosidad cabe a destacar que la muchacha que pronuncia el primer dialogo al comienzo de la película es Carla Laemmle, la sobrina del productor.

Otras películas de interés: "Frankenstein" (1931), "La momia" (1932), "El hombre invisible" (1933), ''El lobo humano'' (1935), ''El hombre lobo'' (1941), ''El fantasma de la opera’’ (1943) y ''La mujer y el monstruo'' (1954).
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23 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Mordiscos sin dientes
Película que forja su fama en el lecho del polvo acumulado durante años y que Bela Lugosi nos hace una clara demostración de sus tremendas limitaciones como actor. Esas ridículas miradas que lejos de lograr un clima de inquietud mueven a la risa, no es de extrañar que el actor terminara haciendo películas con Ed Wood, sus sobreactuaciones y limitados gestos son lo peor de la película. Sé que hablamos de un film de 1931, pero de la misma remesa fue "Frankenstein" y Karloff le dio dignidad y personalidad al suyo. Lo mejor su dirección artística y la fotografía, por lo demás no deja de ser el peor exponente del vampiro, un ritmo lento y un desenlace precipitado y carente de toda tensión. A años luz de la genial propuesta de Coppola y de otras como el genial clásico de la Hammer. Un film para cinéfilos que quedará como una curiosa y lejana experiencia.
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43 de 72 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
El murciélago
En la versión del treinta y uno ni siquiera llega a vampiro. Dejémosle pues una categoría más abajo. La versión del 57 me gusta mucho más. La de Coppola también la considero superior a ésta, al igual que el Nosferatu de Murnau. Pero no es cuestión de comparar, simplemente que en los momentos más dramáticos de la obra, Drácula naufraga estrepitosamente.

El climax sucede en el salón dónde están reunidos Van Helsin, el dueño y el novio de la chica, y no creo que por ser Drácula una pieza de una antigüedad de setenta y cinco años pueda servirle de disculpa. Los acontecimientos se desencadenan de manera burda y sin ninguna tensión en un film destinado a ofrecer esa máxima. Estoy de acuerdo que el film gana al principio por el romanticismo decadente de su atmósfera. Pero hasta ahí.
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33 de 52 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
"Yo nunca bebo... vino"
Clásica adaptación cinematográfica de la homónima novela del irlandés Bram Stoker, que con el paso de los años, se ha convertido en una de las más populares que se han realizado hasta la fecha, si bien otras como el "Drácula" de Terence Fisher, (1958), o el más reciente de Francis Ford Coppola, (1992), son también notables.
La película sigue con bastante fidelidad la historia original, alterando el órden de las situaciones, y ciertos personajes, ya que inicialmente, habia sido concebida como una versión teatral, en la que el mismo Bela Lugosi interpretaba al vampiro.
Buenos intérpretes, buena ambientación y buena música, para este clásico filme de terror, que da la oportunidad de volver a revisar al personaje que más temor, y admiración ha causado durante décadas. "Drácula, el príncipe de las tinieblas".
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18 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Crítica comparativa: Americanus Vs. Hispanus.
Al mismo tiempo que critico este film, el Drácula de Browning, haré una pequeña comparación con su homónima, el Drácula de Melford (también denominada Spanish Drácula) y el porque del éxito de una y la debacle de la otra.

Para diferenciarlas, a la de Browning la apodaré “Americanus” y al de Melford “Hispanus”, así será más fácil distinguirlos.

-Escenarios: Ambas tienen exactamente los mismos, solo que la Americanus los aprovecha de forma más rentable y contundente.

-Adaptación: Ambas son adaptaciones de la obra de Brawn Stoker, pero por desgracia la Americanus se acerca más a la obra original, dándole mayor sentido.

-Actuaciones: Las interpretaciones son totalmente diferentes, siendo en Hispanus unas actuaciones más acordes a la forma teatral, donde se eleva la voz en demasía, haciendo pausas después de cada diálogo, y sobreactuando con el cuerpo, la forma de Americanus está más acorde a la pequeña pantalla, manteniendo el guión, sin sobreactuaciones y transmitiendo sensaciones. Los secundarios en Hispanus son de pena, no llegan ni a la mediocridad interpretativa.

-Guión/Trama: Americanus mantiene la trama, siempre lineal y mostrándonos alguna que otra sorpresa, en cambio en la Hispanus, el guión se pierde por momentos, dejando frases al aire que no se saben de donde vienen dejando a la trama con el “culo al aire”.

-Imagen/Fotografía: Americanus gana por goleada, y es que en cada secuencia de imagen destacable, da siempre mayor realismo y sensación, transmitiendo al espectador esa oscuridad que rodea a Drácula.

-Sonido: Los efectos sonoros en Hispanus casi son inaudibles, en cambio en Americanus son algo más representativos y perceptibles.

-Drácula: Carlos Villarías (Hispanus) es superior en todos los aspectos a su homónimo Bela Lugosi (Americanus), llenando más la pantalla, dando mayor sensación de lugubridad y sobre todo “miedo” (sobre todo esa forma de sacar las pupilas 3cms de las cuencas).

Americanus gana por goleada de ahí que su nota se superior a su homónima, de ahí que todo el mundo la prefiera.
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11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
«Bienvenido»
Las reliquias cinematográficas gustan tanto, que trabajar contra el cliché del blanco y negro es una tarea difícil y descorazonadora. Que cada cual elija sus gustos y prioridades pero que no trate de convencer a los demás de que una película como «Drácula» de Tod Browning es una obra maestra. Mira, eso no.

Puede que admiremos la osadía de la época al llevar al cabo una adaptación de la novela de Stocker contando con tan pocos recursos, y hasta aplaudamos, con el cariño inevitable hacia lo antiguo, el valor de quienes abrieron camino en el cine, pero también debemos aceptar sin ninguna clase de terror ni paranoia que sobre el vampirismo se han rodado mucho mejores filmes. En un primer momento podemos pensar que el año 1931 va en su detrimento y el cine mudo hace daño, pero es que luego se me ocurre que «Tarzán» es de 1932 y «Sopa de ganso» de 1933. Vamos, que la época influye, pero hay mil formas de utilizar los elementos que el tiempo te ofrece.

Sea como sea, y habiendo sermoneado un poco, me meto ya en el castillo de «Drácula». Decepcionante no es la palabra: yo lo calificaría de desastrosa. Al principio aguanta, se resiste, coletea y finalmente se echa a morir en el ataúd de un guión falto de solidez, angustia e ideas: todo se reduce al loco escapándose como Pedro por su casa y a Drácula visitando a Mina. Los personajes, además, se muestran descerebrados, sobre todo John Harker, que es un pelele, y el propio Conde es un ser sin ninguna ideología o motivación, sin trasfondo de ningún tipo. Añádase a esta carencia la espantosa interpretación de Bela Lugosi, de la cual estoy convencida que no es culpa suya, sino de los otros, que le pedían que pusiera esas expresiones sobreactuadas de ojos luminosos.

Que aburra una película de setenta minutos es una muestra palpable de sus pocas virtudes. Admitámoslo, no pasa nada.
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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
La caries insinuante del Drácula de Browning
Aún lo recuerdo como si fuera ayer. Todo comenzó con la aparición, aquella madrugada, bajo una capa negra, del siniestro hombre de dentadura firme.

El cuerpo pesado de aquel individuo se abalanzó sobre mi mujer. Los decididos colmillos se dirigieron a su cuello. Las sábanas salpicadas se arrugaron en el momento del contacto. Ya no fue la misma. Sus ojos brillantes y su palidez revelaban una enfermedad incurable. La visitó un doctor. Y otro. Nada. La mordedura no cicatrizaba. Me obligaron a comprar ajos, cruces y madera. Afilé la estaca.

Desde esa noche los murciélagos hinchados revolotean cerca de las ventanas de mi casa. Ahora siempre tengo las persianas bajadas.

Los nudillos de Bram Stoker ya no golpean mi puerta como antes. Lo agradezco. Intento olvidar y separarme del ruido. Veo “Drácula: Vampiro de cartón y gomaespuma” de Tod Browning, es mi fórmula para desconectar del continuo terror, del miedo nocturno.

Todavía sigo odiando la oscuridad. Y las noches.
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21 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Entre la mediocridad se alzó, fugaz, lo sobresaliente.
Analizar Drácula de Tod Browning supone una tarea complicada. Se trata de un filme fallido, con un desarrollo muy irregular que va perdiendo interés a medida que pasan sus ascasos minutos de metraje...

Sí, es cierto. El fime como obra dramática se vuelve paulatinamente tedioso. El dibujo de la mayoría de personajes es endeble, la trama se construye esquemáticamente, funcionarialmente... ´

Sin embargo, tiene los primeros veinte minutos más grandiosos de la historia del cine de terror: un carromato se adentra en el escarpado paisaje de Transilvania (más allá de los bosques), Drácula y sus mujeres se levantan de sus tumbas de manera silenciosa, lenta, como corresponde a personajes centenarios... Bela Lugosi recibe al viajero en unas grandes escalinatas rodeadas por telas de araña, ratas y armadillos. Misterioso, el conde se muestra cortés hasta que su caza da comienzo en la maravillosa escena en la que da cuenta del joven, mandándo que sus mujeres se alejen...
En todo este fragmento inical Bela Lugosi se mueve con lentitud, elegancia, misterio y la dirección se muestra precisa y dota al filme de un estilo marcadamente expresionista, desprendiendo (como dice Carlos Aguilar) un flujo fantasmal no igualado.
Cuando la acción abandona tierras transilvanas para trasladarse a Londres, la obra decae precipitándose en el pozo de la mediocridad más absoluta...
No obstante, el fugaz recuerdo de su parte inicial hace que su atracción permanezca intacta.
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
LAS TELARAÑAS LE SIENTAN TAN BIEN...
Lo de buscar los orígenes de Drácula me parece una tarea al menos tan ardua como la incansable búsqueda del "doctor Livingstone supongo" así que nos ceñiremos a los orígenes literarios donde las cosas están algo más claras y se acepta universalmente a Brian Stoker como el padre de la criatura, circunstancia avalada por las continuas reclamaciones de derechos solicitadas por su viuda Florence con motivo del Nosferatu de Murnau, un Drácula expresionista tan genial como camuflado.

A partir de ese momento la viuda Stoker empezó a hacer concesiones, evidentemente con compensaciones monetarias, lo que permitió su traslado a Broadway donde Hamilton Deane y John L. Balderston toquetearon el guión para adaptarlo a los gustos del público. Estamos hablando de Nueva York, octubre del 27, con Bela Lugosi (desconocido por aquel entonces) como protagonista. Se ruega no confundir con musicales más modernos. El toqueteo estuvo bien. Tanto que la Universal también entró en tratos con la viuda de Drácula para hacerse con sus derechos cinematográficos, circunstancia harto difícil y que se resolvió muy favorablemente gracias a la capacidad de seducción del tal Bela o al menos eso dicen las lenguas de doble filo.

El caso es que Lugosi estaba obsesionado con el papel. Un papel que Tod Browning y Carl Laemmle Jr., dueño e hijo del fundador de los Estudios Universal, tenían preparadísimo para Lon Chaney y que al fallecer este, fue ofrecido también a Conrad Veidt. Sin embargo el papel acabó siendo para Lugosi quien aceptó cobrar un salario bastante bajo, incluso por debajo del de David Manners en su rol de un letrado del conde Drácula mucho más vampiro de lo habitual.

Esta versión de Tod Browning (La parada de los monstruos, Garras Humanas) es todo un clásico. Uno de esos clásicos de terror imprescindibles, aunque sepamos que de terror " rien de rien". Una de esas películas que crea escuela y a la que el paso del tiempo y sobre todo la evolución del cine y de sus técnicas van dejando envuelta en las telarañas del olvido. Claro que las telarañas le sientan muy bien a una película de vampiros y si encima les damos un baño musical en El lago de los cisnes de Tchaikovsky pues la cosa pinta bien y es asignatura obligada para aprendices de esto del cine como yo.

Morbo añadido: El tal Bela Lugosi acabo sus días creyéndose Drácula. Tanto es así que se dice, se comenta que dormía en un ataúd y que una vez muerto fue envuelto en la capa de forro rojo. Lo que ya no se ha dicho es si se levanta por las noches...
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
RETAZOS DE HISTORIA
¿Te imaginas cómo debieron ser las primeras proyecciones de esta película en cualquier sala de cine en muchas ciudades y pueblos de España?
¿De Europa?
¿De América?

¿Y a los espectadores con algo más que miedo deseando que aquello acabase cuanto antes pero sin poder retirar los ojos de la pantalla?

Aunque hoy casi no lo parezca (o lo parezca menos) la película infundía terror y, si el cine y las personas no hubieran cambiado tanto durante el último siglo, seguramente a nosotros nos sucedería lo mismo.

Pero así se escribe la historia.
Y, por eso, este Drácula, merece su rinconcito.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Interesante
Bajo ningún punto de vista puede compararse esta "Dracula" con la magnífica versión de 1992 de Coppola. Se puede ser comprensivo y entender que es un filme de 1931, con las limitaciones del caso y todo lo que ello conlleva, pero de ninguna forma podemos soslayar que hay una carencia de ideas que asusta desde el guión. Como adaptación es bien distinta a la novela, sin lugar a dudas y lo que más me choca cada vez que veo esta versión es ver a un Drácula carente de amor, sin el clásico planteo de novela de amor y romántica por excelencia. Sí, esta cinta de Tod Browning adolece por completo en su narrativa del elemento romántico. Es un Drácula que hace las cosas por hacerlas y sin sentido alguno. No se explican entonces las razones de por qué el conde viaja de Tansilvania a Londres, un viaje de placer? Al adolecer del factor de enamoramiento, el filme cae en el sinsentido. Porque no hay fundamentos para desarrollar un filme de Dracula si no están expuestos los motivos de la historia en sí. Aquí no se detalla bien ese aspecto. Por otro lado me encuentro con una magnífica ambientación, digna de elogios por los escenarios lúgubres, un castillo que es mostrado en pocas escenas, pero que debería ser tomado como modelo porque supera al de las otras versiones. Encuentro a Bela Lugosi un auténtico conde Drácula, muy carismático desde lo visual y estético. Perfecto podríamos decir, mejor que el Gary Oldman de Coppola. Es fresco, frívolo y calculador. Con pocos diálogos quizá, pero super convincente. Lugosi nos regala una interpretación superlativa desde cualquier óptica de análisis. Es una propuesta al menos aceptable para ir conociendo los encantos del cine clásico y los albores del cine de terror; pero no es una pieza imprescindible a la hora de mencionar joyas del género.
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14 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Fuera de tiempo
Meritoria adaptación libre de la novela de Stocker a cargo de uno de los mejores directores norteamericanos de la primera mitad del siglo XX. Browning, que según cuentan se pasaba por el set de rodaje de pascuas a ramos, era un tipo excéntrico que se encontraba en un momento complicado de su carrera. El salto al sonoro se le había atragantado y viendo este film se sacan conclusiones bastante evidentes: no supo cómo seguir ni aprovecharse de este adelanto tecnológico. Rodada como si se tratase de un film silente (con actores gesticulando en exceso y primeros planos tremendamente obvios), aplicándole luego sonido, voces y música, formando una obra extraña y, en su imperfección, terriblemente interesante.

Curiosamente es en las partes en las que el film prescinde -prácticamente- de la palabra cuando alcanza su mayor nivel, las escenas rodadas en Transilvania, con unos juegos de luces tenebrosos, el tramo del castillo, el viaje hacia el mismo, etcétera. Cuando el Conde llega a Londres la película pasa de interesante a obvia y pocas veces sube de ahí. Se nota la mano de Browning en algunos detalles, pero no en los suficientes como para alzar esta curiosa versión del mito vampírico a la estantería de los clásicos; como mucho, a la de las curiosidades, en el apartado en el que reposan las obras que se quedaron 'fuera de tiempo', pero que, con todo, no están tan mal.
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8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Pasión de Drácula
Estamos ante una de las más grandes películas de terror de la historia del cine, en este caso ante la primera adaptación de la novela de Bram Stoker. Es una película con un poder de fascinación, no solo en la generación en la que se estrenó sino en todas las generaciones sucesivas y de todo el mundo. Al igual que sucede con la novela de Stoker, escrita en 1897 y que desde entonces nunca ha dejado de reeditarse.

La primea adaptación de la novela fue en el teatro, que cosechó un éxito impresionante, y de la cual bebe esta película, que es una película basada más en la versión teatral que en la novela. Es una película con una estructura teatral que pesa, pero que a la vez es lo que le da su particular encanto.

Evidentemente esta película es todo un icono del cine y su personaje de Drácula es un personaje que es “patrimonio familiar” y que pertenece a nuestras vidas cotidianas. Destacar al portentoso Bela Lugosi en este sin duda el papel de su vida. Luchó mucho por obtener este papel, hasta el punto de mantener una copiosa correspondencia con la viuda de Stoker y de obtener un sueldo mísero por el. Pero que sin embargo fué el papel y el personaje que le inmortalizo, no solo en su carrera profesional, sino también en su vida.

Estamos ante la versión más mítica y en la más inusual de la filmografía de Browning. Es una película de una belleza poética impresionante, que transmite un aire fantasmal y de sueño que la hacen irrepetible. Esta película fue la que marco el modelo poético de todas las demás versiones, y no desarrolla tanto la faceta erótica del vampirismo que sí desarrollarían las versiones sucesivas como las deliciosas versiones de Terence Fisher o como la pésima versión de Copola que llevó ese erotismo hasta extremos desagradables.

Estamos ante una obra maestra que es algo más que una película de terror. Es una película que habla sobre las apariencias, de apariencias sumergidas. Sobre la inmortalidad. Es una película iniciática con muchas claves escondidas. Destacar ese erotismo soterrado que está presente en toda la película. Destacar también la nocturnidad, los decorados, sobre todo los de la primera parte, esos planos generales, inmensos. Es una película llena de romanticismo.

Estamos ante una obra maestra y ante, junto con la adaptación de Ternce Fisher, la mejor adaptación de la portentosa novela de Stoker. Todo un icono del cine y de nuestras vidas.
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Excesivamente inocente y cansina
Mucho daño le ha hecho el tiempo a esta vieja historia de Bran Stoker, donde la infinidad de títulos realizados le quitan todo atisbo de suspense o terror.
Cuando me puse este mítico filme tenía la ilusión de encontrarme una versión modernizada de la fantástica “Nosferatu” de Murnau, donde, a pesar de lo trillada que está la historia, tanto la estética como el buen hacer del director consiguieron que disfrutara plenamente del visionado quitándole importancia a la imposibilidad de sorprenderme.
Este “Drácula” también posee un gran director pero falla estrepitosamente al tratar al conde de una manera pueril, basando el suspense en ir descubriendo poco a poco todas las características que definen a un vampiro. El filme está realizado de tal manera que sólo es completamente disfrutable por los que nunca han leído el libro o no saben nada de vampiros. Uno tras otro los típicos clichés surgen, que si primer plano de la cara de Lugosi, que si se cubre la capa cuando le apuntan con una cruz, que si la muerte es un placer, etc.
Además, se aleja completamente de la idea de Stoker, reinventando la historia pero quitándole toda la pasión. Menos mal que fue consciente Coppola y como ya había hecho Murnau prefirió ceñirse lo más posible al libro para conseguir al conde Drácula más sincero, más terrible y más creíble.

Primera decepción que me llevo con un filme de Tod Browning, que bastante hizo. En manos de otro director, es posible que hoy en día ya nadie recordara este filme tan pasado de moda.
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11 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Gracias, Bela Lugosi
Esta película es lo que es gracias a Bela Lugosi. Es él quien le imprime encanto, seducción, picardía, magnetismo.

Es cierto que la adaptación de la novela de Stoker es lo suficientemente interesante pero de no ser por Bela, no sé si tendría la impronta que tiene la película.

De todos modos, es una película que atrae también por la estética, los escenarios y decorados.

Una joyita que hay que ver.
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6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Una obra maestra sin dudas!!!
Emblemática película que supuso la primera adaptación oficial de la inmortal novela de Bram Stoker. Parece que todas las adaptaciones cinematográficas sobre este grandísimo y más que mítico personaje han quedado a la sombra de la sobrevaloradísima versión de Coppola, reconocida como la mejor simplemente por ser la más fiel (cosa que tampoco es cierta). Yo siempre he pensado que en el amplio mundo de las adaptaciones cinematográficas una película no es peor por tomarse libertades respecto a la obra literaria de la que parte, y éste es el caso de este Drácula. Sinceramente me gusta mucho cómo han construido la historia para esta versión, resulta muy teatral, obvio para hacer frente a las limitaciones tanto económicas como técnicas de la propia década. Se dice que las comparaciones son odiosas por lo que comparar este modesto film con la superproducción de Coppola, encima hecho sesenta años antes, no sería lógico, porque entre ambos ha llovido lo que ha llovido. No obstante sí que voy a decir que prefiero a un Drácula malvado y perverso, que un Don Juan ñoño y llorica que babea por su amorcito, a un Van Helsing serio y culto y no a un irritante gritón chiflado y la ilustre y amenazante figura de Bela Lugosi, del que no voy a entrar en sus limitaciones como actor, sino del que hay que destacar una inigualable performance que se lo ha convertido una figura clásica, una figura recordada y mitificada que lo convirtió en un maestro del género. En líneas generales he de decir que a pesar de sus limitaciones y el paso de los años, me parece una auténtica obra maestra que merece la pena recordar y que merece más reconocimiento que la tan hinchada versión del 92 por mucho Coppola que la haya hecho.
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6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
I am... Dracula
La película, más que una adaptación de la novela homónima de Bram Stoker, es una adaptación de la obra teatral que se representaba en Broadway.

Claro ejemplo del sistema de estudios del Hollywood de la época. La universal se especializó en films de terror (sobretodo de monstruos). Esta adaptación del Drácula de Bram Stoker, fue la primera película de terror sonora. Al no existir doblaje, se rodaba al mismo tiempo la versión inglesa y la latina (con diferentes actores).

El film no consigue una intensidad dramática, sobretodo por parte de los personajes. La actuación de Bela Lugosi esta muy sobre valorada. No aporta psicología al personaje, no refleja al Drácula solitario, su dualidad: el monstruo que quiere convertirse en un burgués...

Como ya hemos dicho la interpretación de Lugosi es muy rígida, no aporta dramatismo al film. La película se salva gracias a otros personajes como Reinfield (tremenda interpretación de un perturbado) o el Dr. Van Hellsing.

Otra carencia del film es la condensación del guión, el final se desencadena sin demasiado acierto y demasiado apresurada.
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4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
El verdadero inicio del subgénero vampírico
Si bien la novela de vampiros de Bram Stoker publicada en 1987 había sido libremente filmada por F.W. Murnau en 1922 con el título de 'Nosferatu', y el director Tod Browning nos ofreció en el 27 a un falso vampiro en el filme mudo 'La casa del horror', esta temprana cinta sonora rodada a finales de 1930 y estrenada el día de San Valentín de 1931, fue el verdadero inicio del cine de terror como género con carácter propio y también el auténtico inicio del subgénero de los "chupa sangre".

La estrella de este nuevo género tiene nombre propio, y ése es Bela Lugosi, quien ya había representado a este personaje en Broadway y fue contratado para la película tras la prematura muerte del actor Lon Chaney. Puede que la pérdida de éste robara inspiración al trabajo del director en la parte final de la película, ya que Chaney suponía su actor fetiche. Lugosi, con su pelo engominado, sus orejas picudas, su marcado maquillaje oscuro y junto con su chaqué blanco y su amplia capa negra; dio vida de la mejor forma posible a uno de los personajes más carismáticos, a la vez que enigmáticos, de la historia del cine y la literatura.

Prehistórico desde el punto de vista de la técnica cinematográfica, y paralizado por un guión que tiene como principal escenario una sala de estar, el filme de Browning conserva gran parte de su siniestra fascinación gracias a la iluminación, entre otras cosas, mediante estratégicos puntos de luz dirigidos hacia los malvados ojos del vampiro, que no deja de mandar sinuosas amenazas con su marcada entonación húngara.

El inicio del filme es magnífico: una diligencia destartalada nos conduce, junto con el agente inmobiliario Renfield (Dwight Frye), al lúgubre castillo de Lugosi, invadido de telarañas y demás animales. El castillo de Drácula en Transilvania, es la cumbre de la dirección artística con sus altísimas ventanas góticas y sus enormes telarañas, aunque la guarida londinense del conde tampoco se queda atrás con su gran escalera y sus tenebrosas catacumbas. De este modo, Drácula se abre paso entre la oscuridad y despertándose bien pronto en él su sed de sangre -junto con la de sus tres vampiresas- cuando su invitado se corta accidentalmente la yema de un dedo con el cuchillo del pan.

A partir de aquí la historia transcurre con el conde establecido en Londres, no sin antes pasar por una tan peligrosa como decepcionante travesía marítima. En suelo inglés, Lugosi se tranquiliza un poco delante de la cámara. Sin embargo Edward Van Sloan encarna con coraje al famoso cazavampiros Abraham Van Helsing, Helen Chandler deriva puro encanto en su papel de débil heroína semi-vampirizada y Dwight Frye roba la mayoría de las escenas gracias a su personaje, Renfield, quien se transforma en un extravagante devorador de moscas que mantiene una conexión muy sospechosa con el conde. De todas formas, Browning desfallece al final con un débil clímax en el que suceden las cosas con demasiada facilidad y dejándonos con mucha miel en los labios.
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4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
El decadente romanticismo de un personaje mítico en la historia del cine
Es curioso observar la maravillosa indulgencia con la que tratan muchos usuarios a esta película de Tod Browning, una de las primeras del género vampírico, que arrastra demasiados fallos que la mayoría somos capaces de ver y explicitar. Porque no es una película buena si tenemos en cuenta su irregular ritmo, ni por la famosa interpretación de Lugosi, son poco más de sesenta minutos y da tiempo a aburrirse, lo cual es sencillamente nefasto. ¿Qué es lo que queda?; principalmente el aprecio por los pioneros de un cine, el sonoro, que empezaba a dar sus primeros pasos, queda la admiración por gente que se encontraba en la vanguardia del cine, que se atrevían a usar los últimos avances e innovaciones, las primeras muestras de un cine más contemporáneo, seres humanos que construían los cimientos del cine actual tal y como lo entendemos y que merecen todo mi respeto. La cinta es justita, apenas da miedo, y teniendo en cuenta que eso es algo que debiera ser su principal meta no se me ocurre otra cosa que pensar que es esa admiración por lo que queda atrás que nacen tantas notas de diez. Es cierto que la figura de este Drácula, sin hablar, sólo hablo de su imagen, la de Lugosi, produce cierto impacto, pero la narración, los acelerones en el ritmo de los acontecimientos de los hechos y todo lo que tiene que ver con la construcción de la película, es a mi manera de ver inferior a lo que merece un personaje tan atractivo como Drácula.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
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