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7
Chicos de coro
Adaptación de un musical teatral enorme estrenado en 1975, que entresacaba el lado humano y las miserias de los aspirantes a ser coristas en un espectáculo. Una especie de ogro (Michael Douglas en la versión para cine) supervisaba las pruebas, las eliminaciones y los pasos adelante de chicos y chicas encima del escenario.

Este trabajo de Attenborough que se inicia con el excelente "I hope I get it" es tan cerebral que apenas conmueve y aporta pequeños rastros de humanidad, lo cual es imperdonable, pero está técnicamente tan bien construído que hasta eso deja de importar cuando comienza cualquiera de sus números musicales.

Los temas están excepcionalmente montados especialmente el último de ellos, el maravilloso "One", que resulta prodigioso, con los bailarines perfectamente sincronizados, reflejándose sus trajes y sombreros dorados en suelo y espejos, lográndose una serie de encuadres y composiciones bellísimos.
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12 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El camino hacia el éxito
Loable y respetable incursión musical del irregular pero competente Richard Attenborough, un director/actor de filmografía variada que alterna títulos hermosos (Tierras de penumbra) con otros de dudosas cualidades (Gandhi) pero al que le sobran ganas y talento a la hora de abordar esta excelente A chorus line perfectamente musicada por Marvin Hamlisch (frecuente colaborador en la carrera de Barbra Streisand) y rodada con todo lujo de detalles.

Es sorprendente como Attenborough juega hábilmente con todos los recursos y elementos del género para conseguir un musical de vocación clásica pero con alma de espectáculo moderno, en la línea del Fama de Alan Parker, un elogioso intento que utiliza el escenario de un gran teatro como catalizador de los sentimientos de un grupo de personas que ansían el mejor de sus sueños, el formar parte del equipo musical del reputado coreógrafo Zach (ajustado Michael Douglas), una especie de tirano en las sombras que maneja los hilos de sus bailarinas marionetas desde su privilegiada posición, unos hilos que poco a poco se irán acortando a medida de que el espectador se identifique y emocione con las historias de todos y cada uno de sus protagonistas.

Quizás se le podía reprochar algo más de implicación con sus personajes por parte de Attenboruogh en pro de una plástica y virtuosa puesta en escena, pero nada importante en un conglomerado hábil y de temas bellos y pegadizos como Nothing, What did for love y en especial su número estrella One, una canción de ritmos y sonoridades que la convierten en clásico instantáneo, una condición a la que la película se arrima con la serenidad y respeto que siempre caracterizó a su director.

LO MEJOR: Que a pesar de sus defectos sea un homenaje entrañable y atractivo al género, sobre todo a la concepción teatral del mismo (la película está basada en un exitoso musical teatral) y sea una ejemplarizante sucesión de temas y números predestinados a un apoteósico y brillante final que no oculta su admiración al mejor de los musicales de Broadway.

LO PEOR: Algunos personajes están algo desdibujados en detrimento de otros, y la relación de Zach y Cassie podría haber tenido mejor cabida en la historia, los flashbacks integrados por su director no son suficientes para implicarnos en sus sentimientos, aunque la formidable interpretación de What did for love reúne emoción suficiente para olvidarnos de ello.
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Me encanta
La he visto dos veces, y me encanta esta película, eso sí al que no le guste el baile , mejor que no la vea , ya que la mayor parte de la película transcurre en el escenario con los protagonistas bailando(maravillosamente por cierto).Van descartando a los peores y vas conociendo sus historias, que las hay para todos los gustos
La recomiendo
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Tema recurrente.
Cómo se monta un espectáculo en Broadway ha sido un tema recurrente en el cine musical americano. Las entretelas del montaje, los ensayos y sobre todo la tragedia personal de los protagonistas, su esfuerzo, triunfo o fracaso, han sido un material que ha formado multitud de películas, pero en CHORUS LINE la visión era distinta.

Arnold Schulman como guionista y Marvin Hamlisch como compositor eran dos veteranos hombres de Broadway, a pesar de su juventud, que habían tenido que trabajar muy duro para llegar al éxito. Las penalidades de esa ascensión se hacen sentir en la obra. Donde en las películas tipo MELODIAS DE BROADWAY había sacarina y almibar, en este film hay sudor y dolor, una visión extremadamente dura y realista del mundo del espectáculo y, en definitiva, esta es la mejor baza del film.

Attenborough supo realizar la película con una corrección extremada, que a la postre se convierte en una gran virtud y los actores imprimen una profundidad y un realismo a su interpretación que suma una alta calidad humana a las virtudes ya mencionadas, realmente notable.

La adaptación de una obra de Broadway de tanto éxito y prestigio conlleva inevitablemente comparaciones. A CHORUS LINE la crítica y el público la recibieron con los brazos abiertos, convirtiéndose con justicia en uno de los grandes musicales de su momento y en una obra a la que el paso del tiempo no ha hecho más que revitalizar.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Cómo no rodar un musical
¿Era el grandilocuente Richard Attenborough el peor director posible para adaptar un musical? ¿Y para adaptar este musical? En vista del resultado, probablemente sí.

Claro que un Michael Douglas aún más inexpresivo y antipático que de costumbre, no ayuda mucho.

La primera vez que vi esta película me pregunté cómo A Chorus Line podía ser uno de los títulos más vistos, aplaudidos, premiados y representados de la historia de Broadway, ahora que he visto vídeos de actuaciones en directo lo que me pregunto es cómo se pudo adaptar tan mal a la pantalla.

En las representaciones se escuchan risas durante gran parte del primer acto, viendo la película es difícil reírse, hasta sonreír cuesta.

¿Conocéis "La princesa prometida", el libro, no la película? El autor asegura que ha encontrado un viejo libro y que ha hecho de él un expurgo para dejar solo "las partes buenas". Pues en este caso parece que alguien se hubiera esforzado en quitar todo el humor y toda la diversión posible para dejar solo el dramón y la psicología de andar por casa.

Y encima de eso, añadir un montón de imágenes (que no aportan nada) de Michael Douglas mirando al escenario poniendo siempre cara de... bueno, poniendo cara de Michael Douglas.

Ah, también se añade un montaje de imágenes, que interrumpe uno de los números musicales más divertido, digno de vídeo clip de los 80, para contarnos una supuesta historia de amor del ínclito Douglas y una de las bailarinas. A lo mejor es que alguien odiaba el género musical y se vengó así, es lo más verosímil.

¿Qué queda? La mayoría de los números musicales tomados aisladamente, el talento de los bailarines (brillantes cantantes a su vez) y momentos que ni siquiera Attenborough y su guionista (Arnold Shculman) consiguen destruir como el amargo final "One", o el magnífico Gregg Burge girando sin parar en "Surprise, surprise".
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
La razón por la que no veo Miss España.
Podría ser por muchas cosas ya que me parece un concursito un tanto detestable... pero la principal es porque no aguanto cuando les hacen esas preguntitas al final. Tener que aguantar el rollo macabeo de 4 petardas, porque el miembro del jurado de turno quiere saber cual de ellas es lo suficientemente idiota para ser Miss España, es algo que me puede.

Si se preguntan a que viene esto, viene simplemente a que la película trata de eso: unos 20 bailarines que son pre-seleccionados para participar en un musical de Broadway, que tienen que contarnos algo de su vida todos en fila de pie frente al escenario (lo típico de cuando llegas a estudiar a un sitio donde todos son nuevos y el profesor dice: "bueno, presentaos cada uno y decidme algo de vuestra vida, vuestros gustos, donde nacisteis, por qué estais aquí..."). Y es que al director de la obra (Michael Douglas, en uno de los peores papeles que ha escogido durante su exitosa carrera) le apetecía saber algo de los muchachos para decidir a cual seleccionar definitivamente.

Asi que si eres de los que se aburren hasta decir basta con las terapias de grupo o las presentaciones colectivas, no recomiendo este musical en absoluto.

Porque resulta que además los personajes son todos bastante odiosos (o bien por ser muy pretenciosos o bien por ser demasiado tontos), ninguno despierta simpatía o interés por nada. Reconozco que al final me dió lo mismo quien acababa siendo elegido, porque ninguno me importaba lo más mínimo (es la primera película en la que todos son personajes me caen mal). Y para rematar la faena los números musicales con los que se presentan cada uno son algo tan espantoso como olvidable... coreografías limitadas, malas canciones y peores voces. Y es que además las actuaciones dejan mucho que desear, como bailarines el reparto merece un aplauso, pero como actores no pueden estar más sosos ni con menos tirón.

En fin, lo único bueno (aparte de que enseña mucha chicha con planos detalle de manera descarada) son sus primeros minutos con unos bailes enérgicos y espectaculares. Esos primeros momentos hacían presagiar que iba a ser un excelente musical. Pero según avanza, se va haciendo más soso y más repetitivo. Y, a partir de que te das cuenta de que la película consiste en unas presentaciones que no enganchan ni emocionan, sientes que los próximos minutos restantes van a ser un coñazo... como al final es. La verdad es que no me esperaba algo más malo que "UPA Dance" y "Fama" juntas, pero incluso esas serie parecen buenas comparadas con esto.

Eso sí, quizá la disfruten los nostálgicos de los 80 por su ambiente tan ochentero.

Lo mejor: Sus primeros 10 minutos.
Lo peor: La mayor parte de los números musicales cantados.
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9 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Un clásico de las películas musicales
Basada en un musical de Broadway estrenado en 1975 y exhibido durante casi quince años ininterrumpidamente, es una historia simple que narra las situaciones que viven distintos bailarines que desean participar en una producción teatral.

Michael Douglas interpreta al director de la obra quien es el encargado de ahondar en las vidas de los postulantes y de cumplir o no sus sueños.

Un estricto coreógrafo a la búsqueda de bailarines en Manhattan. Un “casting” para una obra de Broadway es el escenario único en el que los aspirantes danzan sus cuerpos y desnudan sus almas a la conquista de sus sueños.

La película reivindica la profesión de bailarín y el esfuerzo que significa serlo, este fastuoso drama musical relata los sudores, las lágrimas y las alegrías que comporta el reñidísimo proceso de selección de un espectáculo musical de Broadway.

Uno de los dramas musicales más importantes de los ochenta que, aun hoy, no pierde vigencia, esta película tiene de todo, emoción, bellas canciones y mucho pero mucho ritmo.

La película tuvo un presupuesto $27 millones y genero por venta de taquillas la cantidad de $14,2 millones en Estados Unidos y $5,2 millones en Alemania, además recibió ocho nominaciones a diferentes premios, entre los que se incluyen tres a los Oscar (mejor edición, mejor canción original y mejor sonido) y dos a los “Golden Globes” (mejor director de cine y mejor película comedia/musical).
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
El casting para seleccionar al cuerpo de baile
Nos encontramos ante un musical un poco atípico, ya que todo lo que se desarrolla es un proceso de casting. Un director busca a 8 grandes bailarines para su cuerpo de baile, y el proceso de selección es duro.
Sin lugar a dudas lo mejor de toda la película son las escenas de baile. Es impresionante como bailan todos y las coreografías. Escenas llenas de ritmo y muy bien rodadas. Es increíble como el rodaje de una pruebas que duran apenas unos segundos con cada bailarín, al mezclarlas y fusionarlas pueden dar un resultado tan bueno. Sin lugar a dudas el proceso de montaje es fantástico.
La historia que en un principio parece simple, la verdad es que entretiene (aunque sin entusiasmar) y uno se involucra en ese proceso de selección para poder averiguar quienes son los finalistas y consiguen ese puesto deseado.
No obstante, también tengo que decir que la película cuenta con alguna parte en la que decae. Reconozco que cuando ya están en la última selección y los candidatos deben presentarse y contar algo de ellos; son momentos que el ritmo tira para abajo.
Michael Douglas es el encargado de dar vida al director del proyecto, y aunque es el único de toda la película que ni canta ni baila; su interpretación es muy buena (no es de extrañar ya que es reconocido su talento). El resto de actores desconocidos hacen un trabajo fantástico.
Es una película dirigida por el gran director Richard Attenborough, el cual tiene un ojo privilegiado para rodar. En este film hay escenas rodadas con extremo cuidado como por ejemplo en las que se juega con los espejos. La composición es brillante e hipnotiza.
En fin, "A chorus line" no es un musical excesivamente conocido ya que su banda sonora no es muy famosa (salvo alguna canción puntual), porque creo que no ha evolucionado muy bien. Melodías excesivamente ochenteras, han perdido parte de su encanto con el paso de los años. No obstante, decir que es una película entretenida que se disfruta en prácticamente todo.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Menudo día
Aunque con partes mejorables, como la historia de amor productor-bailarina o unas notas de humor poco hilarantes, me he dejado llevar por la música y la estupenda puesta en escena de estos/as bailarines/as fantásticos que viven por y para el baile en su lucha por alcanzar el sueño de ser parte del elenco.
Muy grata.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
La película favorita de Risto Mejide.
Escenas de bailes surrealistas de cinco minutos de duración, patéticos clamores de 'estar aquí es lo más importante que me ha pasado en la vida' (se piensa que proyectarlo de esta manera es darle la importancia y la espectacularidad que se le presupone a un evento de tales dimensiones pero en serio, ¿nadie lo ve ridículo y penoso, una manera de arrastrarse que despoja a una persona de toda dignidad que pudiera conservar?, lo veo igual de ridículo que decir eso cuando vas a pedir un trabajo de reponedor) y ahí arriba se encuentra 'el hombre importante' en cuyas manos se encuentra el insignificante destino de uno.

Está claro que este tipo de películas no deben de ser para mi. Igual a los yuppies de la época les parecería lo más o bien hay que tener una personalidad similar a la de los personajes de esta película pero yo no he visto gran cosa que poder admirar.

Lo curioso es que lo mejor de la película es Michael Douglas. El fuerte y grave tono de Luis Porcar, determinante para a que tantos nos guste más aún el esposo de Catherine Zeta Jones, ayuda y hasta el propio personaje termina siendo el que mejor cae, (¿será cuestión de carácter?) pero el que la película entera se estructure en torno a su creído y sabedor personaje suponen puntos de artificialidad de los que la película nunca se recupera.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Grandiosa!
El argumento es muy básico, un casting para un musical de Broadway.
Mucho desarrollo de los personajes no puede haber, es espectáculo puro y duro.
Y a pesar de ser todo musical, tanto en los pocos diálogos como en las letras de las canciones transmite tanto sentimiento que duele.
Será que adoro los musicales.
El buen baile y la música se apoderan de mí transmitiéndome mil y una sensaciones, y A Chorus Line tiene las dos cosas, estupendos bailarines con coreografías brillantes y unas grandiosas canciones que he escuchado infinitas veces.
Está claro que a quién no le guste el género musical ni se le ocurra verla porque se va a aburrir en los primeros 10 minutos de cinta y no sabrá valorarla como se merece.
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2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Llamando a las Puertas del Coro
No hay tiempo, hay que empezar.
Piernas preparadas, emociones a flor de piel, algo de calentamiento y ya está.
El hilo musical se desliza con cadencia cuasi infernal, mientras los ánimos vibran pidiendo tan sólo una oportunidad.

‘A Chorus Line’ se abre con el pandemonio previo a los ensayos, donde no hay tiempo para sutilezas o distracciones, y todo el mundo tiene algo que hacer: demostrar que es el mejor en lo que hace.
No hay reparo en mostrar que este estado grupal muchas veces lleva a la prepotencia o la bordería, pero no queda otra cuando de separar el grano de la paja se trata, y sólo valen los mejores para secundar el gran espectáculo que se prepara.
De hecho, es como si las pruebas se fundieran con el ritmo acelerado de la gran ciudad, con una Nueva York que no para y a nadie va a esperar; tan sólo otro día donde los sueños no valen si no estás dispuesto a sudar como el que más.
Hasta que no se despeja un poco el escenario no te acaba de llegar el mensaje, alto y claro, resonante: quizá no hay paja, y todo es grano.

Zach, como gran coreógrafo inmaculado que a recibir lo que quiere se ha acostumbrado, pide desde las profundidades de la platea que todos esos chicos y chicas hablen de si mismos.
Al principio, es inevitable pensar que se trata de otra prueba, por lo que las corazas tardan en caer, resaltando virtudes y fortalezas, más que todas esas oportunidades perdidas que llevan grabadas en la piel.
Pero poco a poco salen ambiciones, metas, sorpresas, alegrías, derrotas, afirmaciones, victorias, cicatrices, atractivos, flaquezas, tentaciones, dependencias, persecuciones, sinceras declaraciones… demasiadas emociones para lo que tendría que haber sido un coro, cantando sin rostro en primera línea del foco.
Nunca han brillado, nunca han sido nada en tantas audiciones, pero ahí están, volviéndolo a intentar, aunque la voz de otro maestro de fondo les diga que no valen para esto.

Es a medio camino que me doy cuenta de que esto no busca ser un cambio de perspectiva, tampoco una historia más grande que la vida, sino un breve parón en ese ambiente desnaturalizado del teatro, para apreciar las personas que viven tras las desagradecidas bambalinas por evitar preguntarse el constante “si no lo hubiera intentado…”.
Zach también lo pasó aunque no lo diga, y por eso hay poco que reprocharle al ver que no abandona su isla de luz en las oscuras butacas si no es estrictamente necesario: ¿cómo echar fuera a alguien que irradia esa ilusión que a ti ya se te ha acabado?

Ahí, en ese escenario desprovisto de atrezzo, completamente desnudo y sincero, laten muchas más historias de las que algún día llegaremos a ver.
Y no hay nada de malo en quedarse con el lujo, el glamour y los oropeles.
Pero no hay que olvidarse que, tras el artificio, son las emociones de soñadores las que levantan el espectáculo, hasta en sus más pequeños detalles.

Esas emociones que son inagotables.
Han de serlo si quieren sobrevivir a los “no, muchas gracias” de tantas audiciones.
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