arrow
10
Anoche soñé que volvía a Manderlay...
Rebeca es una obra maestra absoluta, una de las mejores películas de la historia del cine, mano a mano con El Padrino, Lo que el viento se llevó, El bueno, el feo y el malo y algunas otras. Es la cumbre de la invención cinematográfica de todos los tiempos.
Dirección, actores, ambientación, suspense, personajes. Todo brilla con una luz maravillosa, que es la del talento puro y la de la perfección más absoluta. Hay tantos momentos inolvidables en esta película, tantas frases que han pasado a la historia, ese magnetismo de Joan Fontaine y Laurence Olivier, la inteligencia de dejar a la protagonista sin nombre para resaltar aún más la importancia de la difunta pero omnipresente Rebeca, nos dio tanto miedo la señora Danvers (insuperable Judith Anderson)... simple y llanamente es una película difícil de superar, y ahí están la fama y el prestigio de los que sigue disfrutando hoy en día para demostrarlo.
Una de las películas más perfectas jamás rodadas.

Lo mejor: Todo
Lo peor: ¿Se le puede encontrar algún defecto a una obra maestra de este calibre?
[Leer más +]
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La protagonista ausente y presente
En esta película su protagonista no aparece de forma visible, pero está presente en todo momento. No es la nueva esposa de De Winter, una muchacha apocada, la protagonista de esta película. Es su confrontación con Rebeca, su recuerdo, que llena todo el espacio de la mansión, que casi no le deja un hueco donde sentarse. Es Rebeca, caracterizada a través de los demás, de su relación con ella, de su recuerdo, de un carácter dominante, arrebatador, poderoso.

De la muchacha, no sabemos ni el nombre. Porque la protagonista de esta historia es Rebeca.
Para mi gusto, una de las mejores de Hitchcock.
[Leer más +]
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Quemando tus recuerdos
El maestro del suspense, Alfred Hitchcock, fue contratado para su debut en Estados Unidos por el célebre productor David O. Selznick (Lo que el viento se llevó) para realizar esta obra maestra que adapta la novela de Daphne du Maurier. ‘Rebeca’ es una de las pocas películas en las que la acción gira en torno a un personaje ausente, en este caso es Rebeca, una mujer que causa una tremenda atracción personal tanto en hombres como en mujeres.

La estructura narrativa del film está compuesta por un largo y un único flashback en el que la historia se va desarrollando en crescendo, hasta desembocar en un sugerente final. El gran Hitchcock exhibe, por primera vez, ese exhaustivo planteamiento psicológico de los personajes y esa atrapante puesta en escena que aparecerán en sus próximas películas.

Los personajes más interesantes son el de Joan Fontaine, una mujer dominada por los recuerdos de Rebeca que poco a poco irá descubriendo que es incapaz de ocupar el lugar de la antigua esposa de Maxim, y el de Judith Anderson, que encarna extraordinariamente a la siniestra ama de llaves la señora Danvers, la cual siente gran admiración y cariño por la anterior Sra. Winter.

No dudo que ‘Rebeca’ se trata de una película muy novelesca y bastante fiel a la original, pero quizá a la película le falta sentido del humor. El uso de maquetas realza plásticamente al film y refuerza una vez más la idea de cuento de hadas. Un trabajo sencillamente magistral e impecable.
[Leer más +]
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Magnífico giro
Ya les gustaría a casi todas las películas de hoy en día conseguir un engaño al espectador así de bueno: sorprendente, bien fundado, y producido de una forma muy natural. Genial. Y si disfrutas con la casa, los vestidos, y el magnífico rodaje, aun mejor.

Curiosos detalles de la cultura machista, pero al mismo tiempo caballerosa de entonces...eran otros tiempos.
[Leer más +]
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El maestro ya apuntaba maneras
Una película que sin contar gran cosa te mantiene atento de principio a fin. Si bien el paso de los años la aleja de nuestra realidad, la película no pierde calidad y se deja ver con facilidad.
Aunque el ritmo sea más bien lento, no por eso aborrece y el que menos paciencia tenga y pierda interés lo recobrará con un desenlace inesperado a la par que intrigante.
Hitchock demuestra una vez más sus aptitudes detrás de las cámaras con un tratamiento de la luz y una concepción del espacio exquisitos.
Especial mención merece Judith Anderson y su interpretación como la señora Danvers que, al menos a mí, me ha causado verdadero pavor.
[Leer más +]
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Manderley y Hitchcock
Sinceramente, qué genial.

El libro discrepa con la película, pero aún así considero de esta una adaptación muy buena, los planos muy interesantes, bien enfocados, tanto así que no sentí en ningún momento estar viendo una película de los 40´s. Llena de buen suspenso y basada en un libro maravilloso.

Los actores destacan y brillan al máximo, son de peso y no sólo me refiero a nombres sino en cuanto a calidad de interpretación me pareció de lujo. Muy buena actuación de Laurence Oliver, Maxime de Winter el hombre agotado y misterioso, qué actor, y Joan Fontaine marca bien la diferencia de la nueva señora de Winter que llegó ingenua, una niña y la señora de Winter que es más una mujer. Ya ni qué decir de quien interpreta a la Señora Danvers, Judith Anderson, la ama de llaves de Manderley pone la piel de gallina con tan buena interpretación y corporalidad, los gestos son claros causando demasiadas sensaciones.

Definitivamente tremendo reparto, creo que Hitchcock le supo captar la esencia.
Deben verla, no se arrepentirán.
[Leer más +]
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Más de dos horas de tensión
La primera película de Hichcock en EE.UU. es todo un prodigio. Tanta influencia ha tenido en nuestra cultura, que la prenda de vestir que Joan Fontaine luce en todo el film, se ha rebautizado en España con el título de la película. Magistrales interpretaciones, escenarios inolvidales, ritmo trepidante, música excelente y una historia, tan enigmática como la propia Rebeca, que gira y se retuerce ante la sorpresa del espectador son las claves de esta clásico del cine mundial. Manderley, principal escenario de la trama de Rebeca, ha dado título a un film de Von Trier, y es el nombre que ha puesto la cantante irlandesa Enia a su castillo.
[Leer más +]
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Castillo de Otranto
Rebecca (Rebeca, 1940) es una de las películas más icónicas del magistral director británico Alfred Hitchcock. La película, fue la primera que realizó el cineasta en tierras norteamericanas, después de haber dirigido notables filmes en el Reino Unido. Por si fuera poco, el filme conseguiría en la edición de los Oscars de dicho año los siguientes premios: El de mejor película (el único que conseguiría Hitchcock en toda su carrera) y el de mejor fotografía, recibiendo 11 nominaciones. La película tuvo un éxito importantísimo de taquilla en todo el mundo occidental, y como es bien conocido llegó incluso a impregnar en la propia cultura española, pues a partir del filme se conoce como Rebeca al abrigo que viste en diversos momentos del filme la protagonista interpretada por Jean Fontaine, a pesar de que la propia Rebeca no aparezca físicamente nunca en el filme.

David O’Selznick, uno de los productores más importantes del Hollywood clásico tuvo también un papel muy destacado, y las tiranteces entre el cineasta y el productor fueron notables. Además también hubo algunas complicaciones con la actriz Jean Fontaine (que apenas tenía una importante experiencia al iniciarse el rodaje de Rebeca) y que fue presionada y minusvalorada por el cineasta, buscando despertar la misma actitud que vemos en el filme, con una clara inseguridad respecto al personaje masculino (además de subordinación en algunas escenas donde le ruega a su marido que le disculpe por sus fallos, en una clara posición de mujer dominada)[1]

Rebeca es ciertamente una película especial. La historia realmente atractiva, adapta una obra exitosa escrita por Daphne du Maurier (hay además un juego de palabras en la película con este nombre; ciertamente es un filme donde el humor negro está muy presente como puede comprobar el espectador a lo largo del metraje), aunque introduciendo algunos cambios en la escritura del guión, para obtener más suspense. Incluso aunque el espectador haya aterrizado de Marte y no sepa quién es Hitchcock, notará un ambiente representativo, icónico…especial en Rebeca. Sin miedo a equivocarnos, podemos decir que el mérito del filme y lo que le hace tan especial es su atmósfera. El filme es de aquellos que pueden olerse a kilómetros de distancia, que mantienen una esencia singularísima. Rebeca deja huella, y puede que con el tiempo, incluso lleguemos a olvidarnos de parte de su argumento (no del eje principal, que es de los que dejan marca) pero nunca olvidaremos Manderley y la manera en como el cineasta británico construye la mansión. Para ello, Hitchcock recurre a numerosos trucos, tanto de puesta en escena como temáticos.

Por Ejemplo Freud parece estar muy presente en todo el metraje. La casa misma de Manderley, encarna en todo su esplendor el Heimlich, aquel concepto que nos hablaba sobre lo siniestro dentro de lo cotidiano. ¿Cuántas veces el espectador (presente o del 1940) no ha visto una mansión como la Manderley en multitud de películas del Hollywood clásico? Y a medida que avanza el filme, seguimos identificando muchos elementos comunes, típicos del séptimo arte ya en aquella época. Sin embargo, un escalofrío nos recorre constantemente cuando vemos a la protagonista travesar los tétricos pasillos. Conocemos, y a la vez desconocemos lo que sucede en Manderley. Fijémonos también en la antigua habitación donde residía la célebre Rebeca, y como juega Hitchcock con ella (como haría años más tarde en Psicosis con la habitación de la Madre). El filme coquetea con el género de terror, y para comprobarlo sólo tenemos que observar el personaje que interpreta Judith Anderson (una interpretación absolutamente brillante, llegando a eclipsar incluso a la pareja protagonista) que es en sí misma un espectro que se dedica a deambular por la mansión con el único objetivo de torturar a sus huéspedes.

Es cierto que si analizamos detenidamente el guión nos encontraremos algunas incongruencias. Pero de todas maneras, esto ha sido siempre una constante en las películas de Hitchcock, el mago del artificio por antonomasia del séptimo arte. La resolución final por ejemplo (que por cierto, tuvo algunos problemas con la censura que no podía acabar de permitir que un criminal se saliera con la suya), resulta si la pensamos detenidamente, algo forzada.

El dominio del suspense queda evidenciado en una escena preciosa, para mí entre las mejores del cineasta (lo que es ya bastante decir), en la que la señorita interpretada por Judith Anderson acompaña a la protagonista por la mansión. Hitchcock no realiza ningún corte en dicha escena, sino que nos muestra en movimiento el suave deslizamiento de los dos personajes….moviéndose casi como espectros de una novela gótica del Siglo XVIII.

[1] SPOTO, Donald, Alfred Hitchcock: La cara oculta del Genio, Ed. RBA, Barcelona 2008, p. 190
[Leer más +]
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Mi mala favorita y mi más aborrecida buena.
Hacía muchísimos años que no veía Rebeca y tenía ganas de revisar el gran clásico, volver a Manderley y enfrentarme de nuevo a la helada expresión de la espeluznante señora Danvers, una de mis malas favoritas en la historia del cine. Pues bien, como me temía la revisión fue demoledora.

La película empieza genial, eso no se puede discutir: "Anoche soñé que volvía a Manderley" es también uno de mis inicios cinematográficos preferidos. Es genial también la sutil elipsis del nombre propio del personaje de Joan Fontaine a lo largo de toda la cinta, es el reflejo perfecto de su insignificancia.

Ahora bien, si para mí hay un personaje irritante en la historia del cine es ése justamente, el de la señora de Winter. Timorata a más no poder, apocada, sumisa hasta la exasperación... Sólo le falta pedir perdón por respirar. Esa carita permanente de carnero degollado, todo el tiempo encorvada, sacando chepa con la famosa rebequita... No puedorrrrrr!!!!

Dan ganas de inflarla a hostias, de atormentarla, de torturarla, de azuzar a la malvada señora Danvers para que la destroce, la despedace y la deje hecha un guiñapo, si es que se puede ser más guiñapo aún. La tía está pidiéndolo a gritos, qué espanto de mujer!

Definitivamente es uno de los personajes más abominables con los que me tropezado en mi largo cinefiliar. Frente a ella, esa maravillosa Judith Anderson comiéndosela en la pantalla, acojonándola con su sola mirada, llenando los espacios, perpetuando la presencia de Rebeca en el mundo de los vivos... qué pedazo de personaje y qué pedazo de actriz. Chapeau por ella. De hecho es lo único que me interesa en esta sarta de memeces que empieza con el inesperado e increíble "enamoramiento" de Maxim de Winter de la aborrecible Fontaine.

Lo siento por Sir Laurence, otro pedazo de actor de la hostia, pero que aquí le toca ese papelón vano y desvaído que roza el patetismo, mientras Anderson se lo come también a él con patatas, como se come todo lo que le pongan por delante.

Si tuviera que comparar esta historia y sus personajes con alguna historia real, Maxim de Winter sería el príncipe Charles, Fontaine la desquiciada lady Di, y Rebeca sería la innombrable a la par que inolvidable Camille Parker. Yo sinceramente me quedo con el príncipe Charles, que prefería a la rotunda y malvada Camille mil veces antes que a la ingenua, bondadosa e insustancial lady Di.

A "Rebeca" la salva únicamente la presencia real y rotunda de una mala malísima como Danvers y la constante presencia fantasmal del personaje que da nombre a la película. Lo demás... pura cáscara.
[Leer más +]
11 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Fantasmas del pasado que aún siguen muy vivos
Sin lugar a dudas Hitchcock empezaba a destacar bien alto en su tierra natal, Gran Bretaña. Era un cineasta joven, con multitud de ideas y talento aún por madurar y que era capaz de experimentar con géneros y argumentos que no se habían visto antes.

'Rebeca' surge de otra combinación de géneros como son el drama psicológico y la intriga policiaca, inusual mezcla por aquella época y que le reportó a Hitchcock un par de Oscars que le sentaron bastante bien, siendo injustísimamente los dos únicos que ha recibido durante toda su larga y portentosa carrera tras las cámaras, haciendo palpar al espectador un suspense sutil a la par que sobrecogedor por momentos con el que impregna toda su obra.

También resulta notorio que la película envejece mal debido a unos personajes demasiado estereotipados y clasistas de la época que impiden por completo que el espectador logre identificarse con la protagonista y con el calvario que está sufriendo.
Por suerte el film atesora muchísimas más virtudes que la hacen merecedora de ser consideradas una de las mejores películas de su director, tales como una notable fotografía que junto con la también estupenda ambientación consiguen hacer palpable la malsana atmósfera que se respira dentro de la mansión Wanderley, una correcta interpretación protagónica de Joan Fontaine (que a pesar de sus esfuerzos no logra convencer del todo debido a lo infantil y al poco carácter que demuestra tener su personaje) y al estupendo Laurence Olivier, en su rol de galán oscuro con secretos. Al mismo tiempo Hitchcock se encarga de presentar a unos personajes perfectamente definidos y a crear una historia con ritmo lento y de progresivo suspense y perturbación.
Virtudes que logran hacer de 'Rebeca' un clásico de interesante revisionado y adecuada posición entre lo mejor que rodó Hitchcock, a pesar de que los años le pesan a todo el mundo.

·LO MEJOR: la atmósfera malsana y perturbadora. La sombría fotografía.

·LO PEOR: la carencia de carácter del personaje de Fontaine, impidiendo por completo que el espectador logre identificarse con ella y restándole credibilidad a la obra. Resulta predecible por momentos.
[Leer más +]
5 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Rebeca, la protagonista a la que no vemos.
Como en otras películas de Hitchcock el tercer acto de la película me vuelve a dejar un tanto decepcionado. Hasta entonces es todo tan brillante, con una atmósfera tan lograda, con una historia tan apasionante, envuelto todo en un tono turbio y fascinante a la vez, que uno espera que el remate a todo esto esté a la altura, y yo creo que no lo está.
La película comienza de forma ágil y sencilla en la Costa Azul francesa con el encuentro y rápido enamoramiento de los dos protagonistas. Él un estirado y elegante Laurence Olivier, ella una tímida y apocada Joan Fontaine.
La acción se traslada entonces a Manderley, mítico nombre de la mansión del protagonista. Allí aparece otro de esos personajes memorables del cine de Hitchcock, la señora Danvers, inquietante y siniestra ama de llaves de la mansión, espléndidamente interpretada por Judith Anderson, en el personaje por el que se la recuerda. Y es también en Manderley donde aparece el personaje más importante de la película, Rebeca. No la vemos, no la oímos, está muerta. Y, en cambio, su presencia se hace notar constantemente. Una presencia que inquieta, perturba y molesta a la protagonista. La trama se va haciendo cada vez más agobiante, esperando una brillante resolución al inquietante misterio que va en aumento.
Pero desgraciadamente esa resolución no es tan brillante como cabía esperar. Esto no quiere decir que Rebeca sea una mala película, solo quiere decir que no es magistral, pero si excelente.
Para el recuerdo quedan la secuencia inicial, donde la protagonista recuerda a Manderley, y el último plano en el que vemos a la señora Danvers, una imagen a la altura del personaje.
La película además tiene el mérito de hacer protagonista a un personaje que no aparece en toda la historia, la bella y peligrosa Rebeca.
[Leer más +]
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
La mejor!!!
Sin duda la mejor película del genio de Alfred. A día de hoy sigue siendo un ejemplo de hacer cine con mayúsculas y son casi 70 años; una pasada!!
Y la verdad es que no sabría decir porqué, ya que no sería justo entre tantas obras maestras tener preferencias claras, pero en mi caso es así. Está pelicula la ví por primera vez con 15 años y recuerdo perfectamente la sensación que me causo, gran satisfacción! Pasan los años y tras haberla visto muchas más veces, la satisfacción es aún mayor.
YO SOY LA SEÑORA DE WINTER!
[Leer más +]
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Gran película
Esta es una de esas películas que tendrán cierta dificultad para ser apreciadas por las generaciones actuales. El trato que brinda el Sr. De Winters (Olivier) a su nueva y joven esposa (Fontaine) hoy se ve intolerable. La inocente joven peca de sumisa y dejada. Tonta-por lo menos- sería el adjetivo que le daría casi cualquier mujer de estos principios del Siglo XXI. No ha envejecido bien en este aspecto el film.

Yo la he pasado bien al verla. Especialmente a partir de que la Sra. Danvers, ama de llaves, lleva a la joven esposa a el ala de la mansión Manderley donde conocerá los aposentos de la primer esposa de De Winters, Rebeca. Aquí comienza a percibirse una atmósfera realmente maligna y misteriosa. Incluyendo alguna insinuación erótica representada por una prenda interior de la difunta.

Inevitable en algún momento dado percibir cierto aire familiar con ¨Cumbres Borrascosas¨ y en las escenas finales con ¨Ciudadano Kane¨. Habiendo visto casi toda la filmografía de Hitchcock en su etapa inglesa. Creo que ¨Rebeca¨, su primer film en Hollywood nos muestra un A.H. con un gran talento probado al que se le dotará de las mejores herramientas para hacer cine y se nota.
[Leer más +]
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Anoche soñé que volvía a Manderlay
Hacía tiempo que quería ver "Rebecca", de Alfred Hitchcock, con la errónea impresión de que era una película de fantasmas. No lo es en el sentido literal de la expresión, pero sí que participa de la estética gótica de aquellas y, al fin y al cabo, trata de la influencia que los muertos tienen sobre la vida de los vivos. El director británico le dijo a Truffaut, en el famoso libro de conversaciones, que Rebecca no era "un Hitchcock", pero lo cierto es que este mismo tema se va a repetir posteriormente en unos de los clásicos más rotundos de su filmografía, "De entre los muertos" (Vertigo), en la que vemos a un James Stewart obsesionado por el recuerdo de su amante muerta.

El argumento es bastante sencillo. La joven interpretada por Joan Fontaine (de la que no sabemos su nombre en ningún momento), que está de viaje en Francia junto a la anciana a la que acompaña y sirve, conoce a Maxim de Winter (Laurence Olivier), un joven aristócrata atormentado por la muerte prematura y trágica de su esposa, ahogada en su propia embarcación. Al poco de conocerse, Maxim le pide que se case y se vaya a vivir con él a su mansión, Manderlay. Fontaine acepta, pero al poco de comenzar su vida en común descubre que no va a ser tan feliz como creía. El recuerdo de la difunta Rebecca de Winter se proyecta sobre ella en todo momento, ya sea en su relación con su marido, ya sea con los familiares y amigos de éste; también, y especialmente, con el ama de llaves, la truculenta señora Danvers, que estuvo enamorada de Rebecca. A estos problemas se añade, poco tiempo después, el hallazgo del bote en el que murió Rebecca...

Uno de los aspectos más logrados de la película es que, pese a que en ningún momento vemos el retrato de Rebecca, la sombra de su vida está presente en Manderlay y en quienes la habitan. Hitchcock lo logra por dos vías. Una, la de los recuerdos de quienes la conocieron; la otra, mostrando constantemente sus objetos personales, especialmente la R bordada o grabada en muchos de ellos. En relación a esto último, hay que agradecer que Hitchcock se negase a que la R saliese dibujada de entre las llamas que al final consumen Manderlay, que era lo que quería David O. Selznick, productor de la película.

Como curiosidades, añadiré que la película está basada en la novela homónima de Daphne du Maurier, y que fue la primera película que Hitchcock rodó en Hollywood, aunque lo hiciese con actores británicos. Rebecca ganó en 1940 el Oscar a la mejor película y a la mejor fotografía en blanco y negro, y fue nominada en otras nueve categorías. Bastantes años después, Lars von Trier utilizó el nombre de Manderlay para bautizar a la plantación que da nombre a su película. Otra de las anécdotas que podría señalar es que, según tenía entendido, fue a partir de esta película cuando se llamó "rebeca" o "rebequita" a la clase de chaqueta fina que Joan Fontaine lleva en la película.
[Leer más +]
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
La obra cumbre del maestro
Hay algo en ‘Rebeca’ que desprende misterio, desasosiego, confusión, oscuridad, pánico y, a su vez, ternura, inocencia, fragilidad, afecto, delicadeza. Hay algo extraordinario en ‘Rebeca’, no cabe duda, y ese algo no es casualidad. La película de Hitchcock comienza con una secuencia tan lúgubre como magistral, en la que se nos presenta el escenario principal, el lugar donde se desarrollará toda la trama: Manderley. Un lugar casi mágico, donde el follaje y el romper de las olas es la mayor de las compañías para un solitario y resignado Maximilian, quien poco tiempo atrás vería desaparecer a su compañera, su esposa, Rebeca, la luz de la lujosa mansión.

Y en cuanto aparece el nombre de Rebeca, la película adquiere una dimensión inigualable. El maestro del suspense se las ingenia para crear un ser inmortal a partir de un simple recuerdo. Ella parece estar viva, pero no lo está. Max y Mrs De Winter, cada cual a su modo, se atormentan sólo con su memoria. La nueva De Winter no consigue eliminar la fragancia de su predecesora. Y en nuestras mentes Rebeca cada vez es más auténtica. La evolución de ese personaje que no aparece en pantalla (1*) nos paraliza. Y todo gracias a la maestría del gordo, con unos diálogos impecablemente construidos y un uso de la cámara que conjuga con los mismos de una forma inmejorable (2*), cuidando con un mimo exquisito cada detalle (3*). Bravo. Sencillamente magistral.

Claro que Hitchcock tiene grandes películas, cintas que forman y formarán parte de la historia del cine, y que más de una vez ha rodado con tacto divino secuencias macabras, ocurrentes o intrigantes. Pero ‘Rebeca’, para un servidor, está por encima de todas. Por encima de las ínclitas (aunque no precisamente de mi agrado) ‘La ventana indiscreta’, ‘Vértigo’ o ‘Con la muerte en los talones’. Por encima de ésas que forman parte de mis cintas hitchcockianas favoritas: ‘Náufragos’, ‘Crimen perfecto’ y ‘La soga’. Por encima de su obra fetiche, la gran ‘Psicosis’. Por encima, al fin y al cabo, del propio cine. Y es que hay algo en ‘Rebeca’. Hay algo en ‘Rebeca’, no cabe duda, que la convierte en una obra maestra.
[Leer más +]
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
HITCHCOCK EXPERIMENTADOR
Cuando parecía imposible que se pudiera exprimir más el lenguaje cinematográfico, llego Hitchcock, con sus guiones vertiginosos y sus malabarismos de cámara. El director británico, creador de un universo propio, consiguió someter al público a las emociones menos improvisadas de la historia del cine. Desde sus primeras películas realizadas en su natal Inglaterra, Hitchcock se distinguió por su interés en extraer la máxima expresividad del lenguaje cinematográfico, tanto a nivel visual como sonoro. Más tarde en los Estados Unidos, a raíz del éxito de “Rebeca” (“la película más inglesa que he hecho”, decía el director) comenzó a realizar verdaderas proezas cinematográficas.
Hitchcock consiguió con “Rebeca” una atmósfera inquietante gracias a la puesta en escena y a la turbadora presencia de la señora Danvers (Judith Anderson), que siempre aparece de la nada en el momento más insospechado. Hitchcock logra con una “muerta”, “Rebeca” sea la gran protagonista: su “presencia” marca cada minuto del film. El éxito de la película se vio correspondido con dos premios de la academia, uno a la mejor película y otro a la mejor fotografía en blanco y negro, obra de George Barnes.
Originalmente, el nombre de la protagonista era Daphne, en honor a la autora de la novela, Daphne Du Maurier. David O. Selznick puso objeciones y finalmente el nombre de la protagonista desapareció.
La manera como Joan Fontaine se hizo al papel fue cuando una noche en la que asistía a una cena donde se encontraba sentada cerca del productor David O. Selznick. Durante la cena, ella y Selznick hablaron sobre la novela de Daphne du Maurier "Rebeca". A raíz de la charla, Selznick le pidió que hiciera una audición para el papel de la heroína anónima. A partir de ese momento aguantó seis meses de pruebas y audiciones junto con cientos de actrices, hasta que se aseguró interpretar el papel.
Como Laurence Olivier quería a Vivien Leigh, que entonces mantenía una relación con el actor inglés, para el papel de Sra. de Winter, trató horriblemente a Joan Fontaine durante el rodaje. Esto sacudió un poco a la actriz, y Alfred Hitchcock aprovechó para decirle que todo el mundo del equipo de rodaje la odiaba, haciéndola más tímida y reservada, justo lo que quería el director para el personaje. Que viva el buen cine.
[Leer más +]
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Interpretación maestra
Si algo diferencia el cine de hoy y del pasado es la interpretación. La interpretación era la base para una buena película. Hoy en día con los efectos especiales se obvia en muchos casos la calidad interpretativa. Rebeca es un ejemplo de la calidad en la interpretación. Una película clásica.
[Leer más +]
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Buena primera película de Alfred en EE.UU.
Primera película del directos Hitchcock en EE.UU. Y vaya entrada! Geniales los actores, genial historia y genial ambientación!!!

Los diálogos están muy bien llevados y el argumento transcurre lentamente pero sin pausas. No sé como harán un remake de esta película, porque ahora ya sé que la destrozarán.

Quizás (y como siempre) lo que no me gusta de esta clase de película es la sumisión de la mujer al hombre. Pero es una buena trama donde hay giros y más giros para saber realmente qué pasó... Bien podría ser el nacimientos de las típicas películas de las casas encantadas.

Hay dos curiosidades que me han dejado muerto:

"Debido al éxito que tuvo la película en España, se dio el nombre de rebeca al tipo de chaqueta que luce la actriz principal a lo largo de toda la película, aunque ella no fuera Rebeca, y en el Diccionario de la Real Academia Española se ha acuñado el término para denominar al tipo de prenda llevada por Joan Fontaine en la película."

"Como Laurence Olivier quería a Vivien Leigh, que entonces mantenía un relación con el actor inglés, para el papel de Sra. de Winter, trató horriblemente a Joan Fontaine durante el rodaje. Esto afectó a la actriz, y Alfred Hitchcock aprovechó para hacerle creer que todo el mundo del equipo de rodaje la odiaba, haciéndola más tímida y reservada, justo lo que quería el director para el personaje."

Esta segunda curiosidad me ha dejado muerto... es parecido a lo que se dice de la pobre actriz de "El resplandor".
[Leer más +]
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Recuerdos de Manderley
Primera película de Alfred Hitchock rodada en Estados Unidos, basada en la novela homónima de la escritora británica Daphne du Maurier (Jamaica Inn y Los Pájaros también fueron llevada al cine por Hitchock). Cabe destacar que ganó dos Oscars: mejor película y fotografía. Curiosamente es la única película de Hitchcock que se llevó el Oscar a la mejor película.
En mi opinión, una de las mejores películas rodadas por el director inglés, con una atmosfera cargada de misterio y con el telón de un personaje que nunca aparece (pero que está en cierta medida).
[Leer más +]
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La primera película de Hitchcock en Estados Unidos.
Con Rebeca, Hitchcock consigue como no podía ser menos tenernos enganchados a la pantalla con un argumento absorbente que no dejará a nadie indiferente, basado en un guión bien hilado. Las actuaciones son sobresalientes, tanto de Laurence Olivier, como de Joan Fontaine y en especial la de Judith Anderson que consigue una acertada interpretación con gran profundidad psicológica. La fotografía es un plato fuerte del film utilizando inteligentemente la luz, al igual que los buenos movimientos de cámara que da gran realidad a la trama, y los vestuarios y decorados están trabajados hasta el más mínimo detalle, no dejando nada al azar. Bien dirigida con el sello de Hitchcok, aunque sin ser tan obvia en el suspense como en otras cintas que rodó, utiliza un ritmo perfecto para no hacer la cinta larga en sus más de 2 horas de duración. También contiene en su interior una gran narrativa e interesantes diálogos de principio a fin, en especial al principio dejando claras las intenciones del director. Es, sin duda, una de las grandes películas de Hitchcock, que no deben perderse, tanto si les gusta la intriga y el suspense, como el buen cine en general, ganadora además del óscar a la mejor película ese competitivo año de 1940.
[Leer más +]
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ver críticas con texto completo