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10
VOLVER A MANDERLEY
Todos los amantes del mago Hitchcock tenemos una cita periódica en Manderley.

Una cita para revisitar el único film del maestro al que le fue concedido un oscar a lo largo de toda su carrera.

Una cita para dejarse envolver por los múltiples misterios ocultos entre los muros de la mansión de Manderley, siempre atentos a no profanar el ala este de la mansión, el templo donde mora la memoria de Rebecca, vigilada celosamente por su férrea sacerdotisa, la Sra. Dambers.

Una cita para acompañar en su terrible odisea a la única heroína (que yo conozca) del cine y de la literatura carente de nombre propio, para aumentar, si cabe aún más, el sentimiento de despersonalización, empequeñecimiento y anulación a que es sometida, magnificado porque el nombre que da título a la obra, Rebecca, cuya arrebatadora personalidad está presente en todos los rincones de la mansión, es el nombre de una mujer muerta.

Una cita para revivir la tortura interior de Maximillian de Winter, el poseedor de un angustioso secreto, quien, bajo una óptica contemporánea, tomaría el papel de inconsciente torturador, por sus brotes de ira y por el abandono a que somete a su joven esposa.

Una cita para aterrorizarnos con la perversión de la patología lésbico-necrófila de la Sra. Dambers, magistralmente interpretada por la actriz Judith Anderson, en un papel que la encasillaría durante toda su carrera.

Una cita para admirar otra magistral interpretación de George Sanders en el papel del cínico, chantajista y amoral Jack Favel, el primo de Rebecca.

En definitiva, una cita para revisitar una de las obras maestras de Hitchcock, una mezcla de historia de intriga, cuento gótico de fantasmas y melodrama romántico, que, como todas las obras maestras, aumenta su capacidad de fascinación con el paso del tiempo

La inminencia de esa cita siempre causa un renovado placer al cinéfilo, porque para todo cinéfilo, siempre es un placer... volver a Manderley.
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208 de 228 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La joven sin nombre
Primer film americano de Hitchcock. Escrito por Robert E. Sherwood y Jean Harrison, adapta la novela gótica "Rebecca" (1938), de Daphne du Maurier. Se rueda en exteriores de Big Sur, Palos Verdes y Point Lobos State Reserve (CA) y en los platós de Selznick International Studios (Culver City, CA). Nominado a 11 Oscar, gana 2 (película y fotografía). Producido por David O. Selznick, se estrena en "première" el 24-III-1940 (LA).

La acción tiene lugar en Montecarlo y en la mansión de Manderlay, situada en la costa de Inglaterra (RU). Maxim De Winter (Laurence Olivier), inglés adinerado, viudo desde hace poco, conoce en Montecarlo a la joven dama de compañía (Joan Fontaine) de la Sra. Judith von Hopper (Florence Bates). Él, oscuro y complejo, tiene frecuentes altibajos de ánimo. Ella es tierna, impresionable, inocente, tenaz y romántica.

El film es un thriller psicológico con componentes de drama, romance, misterio e intriga policíaca. El relato, muy bien narrado, constituye un prodigio de misterio, tensión e intensidad. Contado en "flashback", un personaje ausente es el motor de la acción. Los carácteres se presentan bien construidos y con profundidad, incluso el de secundarios (ama de llaves y Jack Faver). Los diálogos y las imágenes hacen presente en la historia un extraño personaje que no aparece nunca, pero mantiene en vilo la atención de actores y público. Se palpa la presencia insidiosa e inquietante del mal, el asedio que levanta en torno a la inocencia y la mella que hace en ella. Hitchcock maneja con habilidad los recursos visuales, verbales y argumentales que generan inquietud y tensión. Cabe destacar el uso que hace de un pasado amenazador, de las sospechas que levanta y de su manifestación a través de actores implicados en la acción. Es el primer y único film de Hitchcock que recibe el Oscar a la mejor película y es el primero de cuatro nominados al Oscar a la mejor dirección. En España, donde tiene gran éxito, determina que el tipo de jersey que viste la protagonista reciba el nombre de rebeca, acepción aceptada por la Real Academia e incorporada al Diccionario. El presupuesto permite al realizador construir un escenario amplio y temible, que inspira la mansión de "Xanadú", de "Ciudadano Kane" (1941). Son escenas visualmente destacadas la del baile de disfraces, la del acantilado, la de los coches a la carrera y otras. Son soberbias las actuaciones de Fontaine, Olivier, Sanders y Judith Anderson.

La música, de Fanz Waxman ("Sunset Boulevard", 1950), se apoya en una partitura de 21 cortes, que contribuye a la creación de la potente atmósfera del film. Destacan los temas "Main Tittle", "Opening Scene", "Sra. Danvers", "Manderley Ball" y "Epílogo". La fotografía, de George Barnes ("Juan Nadie", 1940), se apoya en un notable trabajo de cámara, que refuerza con sombras, proyecciones de sombras, espacios desolados, imágenes del mar embravecido, etc. Son soberbias las actuaciones de Fontaine, Olivier, Sanders y Judith Anderson.
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73 de 79 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Mi nombre se lo debo a esta película
Digo que mi nombre se lo debo a esta película simplemente porque mi madre y su mejor amiga hicieron un pacto cuando eran jóvenes cuando la vieron por primera vez, la que primero tuviera una hija la llamaría Rebeca, pues aquí estoy, mi madre cumplió ese pacto. La primera vez que la ví yo era una chiquilla y ya la veía en versión original, algo que sigo haciendo desde entonces y que animo a hacer a todo el mundo. Soy una auténtica fan del maestro Hitchcock, todas sus películas me fascinan, unas más que otras pero ninguna me ha decepcionado. Para mí Rebeca es simplemente, la mejor. Todo, absolutamente todo, me parece inmejorable. Cabe destacar a Judith Anderson, la temible ama de llaves, esa mirada fría, esa silueta en negro que se pasea por los pasillos de la mansión de Manderlay, espectacular. El personaje de Joan Fontaine, de la que no sabemos su nombre en la película, puede resultar un poco soso al principio pero esto cambia cuando tiene una larga conversación con el ama de llaves, aunque bien dicho, ésta es la que habla prácticamente en todo ese encuentro, pero ese encuentro en la habitación de Rebeca hace que " la intrusa ", entiéndase por Joan Fontaine, " despierte " de su pasimonia y se de cuenta de que ella es ahora la esposa de Maxim De Winter y que ya es hora de " enterrar " a Rebeca para siempre. Ahí es cuando su personaje crece más y se le coge más afecto. Laurence Olivier, que manera de hacernos pensar... que momentos tienes también. La presencia de Rebeca se siente en toda la película y aunque nunca aparece nos podemos hacer una idea personal de como sería físicamente por las constantes descripciones que se hacen de ella. La película está llena de escenas inolvidables, nunca me cansaré de volver a verla.Gran final, solo como el maestro sabe hacer. Inolvidable
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76 de 90 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El equívoco
Como la mayoría de las comedias, “Rebeca” basa su conflicto argumental en un equívoco. Una mujer piensa que su marido se ha casado con ella para sustituir a su esposa fallecida, cuando en realidad lo ha hecho para olvidarla. Todas las escenas de la primera parte ilustran esta situación engañosa. Así, los esfuerzos de la nueva esposa por suplantar a la antigua dejan en evidencia no sólo la distancia entre ambas sino la confusión de roles: Max de Winter espera de su mujer lo contrario de lo que ella intenta hacer ya que la ha “contratado” por carecer completamente de los atributos de la difunta Rebeca. Recordemos que es una “acompañante pagada” que asciende de categoría. Pero “Rebeca” no es una comedia.

Y esto a pesar de Hitchcock, que se sentía atraído por el humor subyacente de la historia y que siempre dijo que la película era más de Selznick que suya.

Hitchcock tenía razón, puesto que la historia que realmente narra “Rebeca” es de una hilarante crueldad. La protagonista ni siquiera tiene nombre (incluso a la chaquetilla de punto que llevaba se la bautizó con el nombre de su antagonista fallecida). El papel que juega en la vida de Max –que ni sabe cómo se peina o viste, que no tiene la delicadeza de retirar la mantelería alusiva a la anterior Señora de Winter- es instrumental y se limita en último término a ayudar a quemar su pasado (de forma literal, por cierto). El servicio la observa, divertido, y Max es, desde luego, cómplice.

Pero no es comedia, a pesar de poseer momentos bastante divertidos y muy hitchcockianos.
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58 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Los ricos también lloran
La película con la debutó Alfred Hitchcock en el cine norteamericano no podía tener mejor reconocimiento con once nominaciones y dos oscars, incluido el de mejor película en 1940. ¿Merecidos? Bueno es un tema menor el de los premios aunque a mí juicio aquel año hubo varias películas mejores como "Las uvas de la ira" pero lo importante es analizarla con objetividad.
En aquel momento Hollywood y los premios lo controlan el productor David O. Selznick, que un año antes había arrasado con "Lo que el viento se llevó". El fichaje de Hitchcock era lógico habida cuenta de sus éxitos en el Reino Unido y la Segunda Guerra Mundial acechando la invasión de la isla.
Una buena novela de Daphne Du Maurier, de la que ya había adaptado "La posada de Jamaica" un año antes, sirvió de material argumentativo y el mediocre guionista Philip MacDonald se limitó a transcribirlo pero omitiendo y adulterando todo lo que señalaban desde arriba como explico en el spoiler. En fin que el oscar se lo llevó Selznick como productor a mejor película...todo muy imprevisible como ven.
"Rebeca" tiene muchos puntos fuertes evidentemente, por ejemplo la fotografía que es sensacional de George Barnes, unas envolventes melodías de Franz Waxman que enfatizan acompañan cuando es necesario, unos decorados magníficos como esos interiores de Manderley, unos secundarios excelentes en especial Judith Anderson que demuestra que es una gran actriz, aunque su actuación le hizo que se encasillase y repitiese por siempre el papel de ama de llaves, y también destacar a George Sanders. Y por supuesto la mano en la cámara de sir Alfred único en el mundo.

El problema que le veo a "Rebeca" es meramente personal lo reconozco. No me siento en ningún momento identificado con las peripecias de la señorita Joan Fontaine. Un mujer neurótica, con falta de personalidad, egocéntrica no lo olvidemos ya que su máxima preocupación es aparentar ser tan "guay" como la anterior señora Winter.
Una envidia típica de mujer (que si es muy guapa, que si la quería más, que si...)
Evidentemente sólo una mujer podría hacer una cosa así y dar ese enfoque de culebrón que arrastra todo el film.
Además hay otro tema que me intriga aún más que los "problemones" del matrimonio de Winter y es la reverencia a la estructura social que se presenta como normal.
En muchas ocasiones de la película me dan ganas que entren los soviets de Petrogrado por la puerta y pasen a bayoneta al señor y señora de Winter y allegados menos al pobre George Sanders que dice la mejor frase de la película dirigiéndose al comisario: "Creo que usted defiende a de Winter porque es la persona más importante de aquí y le invita a cenar".
Porque esa es otra, el clasismo que desprende toda la cinta, rechina bastante en nuestros días. Y es que un tipo de recomienda leer los artículos de criquet en el Times no me produce ninguna empatía por su vida.
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90 de 129 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
La sombra de una difunta
Me vuelve a ocurrir. Me planto delante de un clásico con una elevada nota media y me llevo un chasco como la copa de un pino. Y eso que a mí Hitchcock siempre me ha gustado. Pero me ha dado la sensación de que "Rebeca" envejece mal, y además no ha cumplido mis expectativas. La verdad, tratándose de Hitchcock, una se esperaba un drama de intriga de quitar el hipo. Pero por no quitar, no me ha quitado ni el ligero hastío que se apoderaba de mí a ratos, y además sentía una irritación creciente.
El guión, adaptado a partir de una novela de la famosa escritora de suspense, Daphne du Maurier, me ha sonado todo el tiempo a trillado (y mira que he visto películas con guiones trillados y muchas no me han fastidiado como en este caso) y algo me olía a rancio, a forzado, a falso, a artificioso.
Para empezar, la puesta en escena deja bastante que desear, aunque claro, eso solía ocurrir con las películas que abusaban un poco de las tomas rodadas en estudio, incluso muchas de las que se supone que son de exteriores. Pero se nota descaradamente cuándo ponen un fondo artificial en lugar de rodar la escena en un escenario natural. Es lógico que de ese modo se ahorraban presupuesto, pero me choca que en películas de Hitchcock de la talla de ésta se advierta tanto esa a ratos descuidada ambientación, cuando hay otras muchas escenas que casi llegan a lo impresionante y cautivador. Por otra parte, se abusa teatralmente de los efectos tétricos y fantasmales, como esa niebla espesa (que terminaba por parecer antinatural). Además, todos los personajes son tan rematadamente planos, insulsos y estereotipados, y para mi gusto tienen tan poca chispa, que apenas me transmitían nada. Joan Fontaine me parecía una tontita sumisa, florero y llorica sin pizca de carácter, Laurence Olivier más tieso y soso que una percha, el ama de llaves una versión vampiresca y estreñida de la señorita Rottenmeier, el primo de la primera señora de Winter demasiado odioso, y los demás una sucesión de limpiabotas haciéndole la rosca al señorón.
Yo estaba ya hasta los pelos de la coronilla de la dichosa Rebeca difunta, de su pijerío, de su balandro, de sus abrigos de visón, de sus ropas de seda, de sus iniciales bordadas hasta en las bragas, de sus frivolidades de ricachona aburrida, de su esnobismo repelente.
Estaba hasta los pelos de la coronilla de la desmedida obsesión del ama de llaves hacia la antigua señora.
Estaba hasta los pelos de la coronilla del acartonado y súper pijo De Winter (y mira que era guapo el Olivier, pero me habría gustado en un papel más desmañado, un papel de los de despeinarse y mancharse el impoluto traje), de su machismo, de sus estallidos de mala leche (yo de la nueva señora De Winter le habría mandado a cierto sitio fragante en menos que canta un gallo) y de que tuviera a su pobre mujercita de disgusto en disgusto sin necesidad.
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55 de 86 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Fuera de lugar
A Joan Fontaine le iba tan bien mundo pijo como a mí una trucha rellena de mermelada. Rebeca es una de las obras hitchkonianas que siempre me ha gustado. El ritmo es notable y los acontecimientos transcurren sin la carga excesiva que le gustaba imprimir al director británico, es decir, no parece que la dirigiese él (obviamente el salto a las américas lo tenía atenazado). Asi pues no es de extrañar que sea la única película con la que le dieron el Oscar. El supuesto sentido del humor que se atribuye siempre a Hitchkock (normalmente de tipo clasista) aquí es vago e intrascendente, lo cual es de agradecer.

Película que disfrutas por la fantástica ama de llaves, su ritmo, la antigua jefa de Rebeca (impresionante) y por el atractivo y distante Laurence Olivier, amén de una fotografía intensa que se llevó premio con justicia. Una de las mejores obras de Hitchkock, por encima de muchas ensalzadas por las personas amables. Notable.
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42 de 61 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Yo también soñé con Manderley.
Aún recuerdo la primera vez que escuché : "Anoche soñé que volvía a Manderley...", creo que desde ese momento supe que volvería cientos de veces a ese lugar de ensueño. El inicio evocador, la frescura de la Riviera Francesa,la ingenuidad y fragilidad de la Sra. de Winter, la elegancia de Max de Winter era el preludio de un historia que para siempre me cautivó. Para ello sólo había que dejarse llevar por el romanticismo, la intriga y la incertidumbre del qué va a pasar; salones ingleses, parterres, candelabros, bruma, costas rocosas y un ama de llaves capaz de una presencia impertérrita hacía que no pudiese despegar los ojos de la pantalla mientras una sugerente música me envolvía en el mismo sueño de la protagonista ante la verja de Manderley. Y cuando sólo quedaron las cenizas supe que allí volvería cada vez que lo soñase.

Fran de Winter
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26 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Manderley
La película tiene un buen título, aunque alude a un personaje que ni siquiera sale en pantalla y que popularizó en España la prenda que recibe el nombre del film. Igualmente podría haberse titulado Manderley, la mansión donde transcurre gran parte de la historia.

Pueden distinguirse tres partes en esta película, en la que-según el propio Hitchcock-es la única suya que carece de sentido del humor:

-La primera parte es excelente. Cuenta el proceso de enamoramiento entre el aristócrata De Winter y una dama de compañía de una señora de alta alcurnia. Transcurre en Montecarlo. El tono es desenfadado.

-La segunda parte es la mejor de la película. El matrimonio se instala en Manderley y aquí a la joven le persigue el recuerdo de Rebeca, muerta en extrañas circunstancias. De ello se encarga la ama de llaves, que adoraba a la Sra de Winter anterior. El tono es más dramático y está llena de sobresaltos y sorpresas.

-La tercera parte, cuando se desvela todo el misterio, es la más floja y convencional.

Las interpretaciones son excelentes: Joan Fontaine (asustada por todo, desconcertada, mostrando los diferentes matices de su proceso de enamoramiento) y Judith Anderson (segura, pérfida) destacan entre las demás.

Hitchcock es bastante fiel a la novela de Maurier, en la que se basa, aunque se permite ciertas licencias. El resultado es una obra maestra y una de sus mejores películas, aunque es cierto que no hay notas de humor.
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23 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Cine PERO DEL BUENO.
Lo más sorprendente de esta película es que está rodada en 1940. Sólo un genio como Hitchcock pudo realizar una obra que sigue en boga 68 años después. Y es que este hombre era un visionario. Y Daphne Du Maurier también lo era... con sus historias cargadas de negatividad, crueldad y misoginia... tan de moda hoy en día.
Desde luego la novela original de Daphne Du Maurier (que también escribió LOS PÁJAROS) es una golosina... una auténtica gozada para llevarla al cine. Pero es que Hitchcock es capaz de ilustrarlo mejor de lo que cualquier mente del lector pueda imaginar: ese Manderley... esa ama de llaves (interpretada magistralmente por Judith Anderson)... esa esposa (Joan Fontaine) de Max De Winter (Laurence Olivier) que de puro tímida e insegura parece tonta... (dan ganas de abofetearla a veces para que espabile) (¿OS PODÉIS CREER QUE EN NINGÚN MOMENTO DE LA PELÍCULA SE DICE EL NOMBRE DE ESTE PERSONAJE, PARA REFORZAR LA PRESENCIA DE "REBECA"?)
Claramente, la película tiene dos partes. La primera de emociones humanas y la segunda de emociones policíacas. Pero en definitiva, EMOCIONA. El final es sorprendente.
Esta película es UN MUST.
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19 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Necro-celos y aristocracia decadente
Ladies and gentlemen, nos encontramos -que yo sepa- ante la primera película que dió nombre a un jersei (suena a chiste pero es verídico).

Hitchckock es mucho Hitchcock y la cosa tiene su ritmo y algunos toques de su bendito humor (y al final también hay un poco su suspense y su misterio en plan cine negro), pero el grueso del asunto es un denso melodrama sobre la vida matrimonial de una pareja formada por un rico aristócrata y su jovencita esposa trofeo, que ha pegado el Braguetazo del Siglo en plan Letizia Ortiz pero luego le cuesta adaptarse al estilo de vida hiperpijo que exige la apabullante mansión de Manderley...
De manera que la arribista Señora de Winter está más sensible de lo normal y se pone de los nervios por algo tan tonto como no llevarse bien con la feísima ama de llaves... Y luego inventa el concepto de los necro-celos al darse cuenta de que la anterior esposa del magnate no sólo falleció en misteriosas circunstancias, sino que además estaba mucho más buena que ella... Y el Señor de Winter tampoco es que ayude demasiado, pues es un galán de esos antiguos, de los que piden la mano con el mismo tono con que piden la sal, y no tiene ni la delicadeza de enseñarle dónde están los lavabos del ala Este, pobrecita.
Una buena Revolución Francesa es lo que les haría falta...

Vamos, que Rebecca es otra de esas obras maestras a las que les pesan los años, y si uno está de buen humor puede partirse el culo en muchas escenas que se supone que son dramáticas.

Nota: notable.
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32 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Bienvenidos a Manderley... Bienvenidos al mejor cine
Lo cierto es que a mi Alfred Hitchcock me encanta y se podría decir que es mi director favorito, con permiso del señor Eastwood. Es esta su primera película de su etapa americana, la única premiada con el Oscar (cosa realmente injusta) y donde demuestra mejor su gran talento como director.

Normalmente los expertos ven en Vértigo su mayor obra, aunque claro, teniendo en su filmografía obras como "Psicosis", "El hombre que sabía demasiado" o "Con la muerte en los talones" entre muchas otras, es difícil decantarse por una en concreto.

Sin embargo yo veo en Rebeca algo que no veo en Vértigo, y no pretendo menospreciar la segunda porque también tiene una gran calidad y unas magníficas interpretaciones, pero cuando Vértigo es a ratos aburrida Rebeca siempre mantiene la tensión y la carga que tiene que soportar una joven sin nombre interpretada por una exquisita Joan Fontaine, timida y dulce, que se siente empequeñecida por la figura de una mujer ausente durante todo el film pero presente en cada rincón y persona de Manderley, y frustrada por la actitud pasiva y fría de su marido, un sobresaliente Laurence Olivier, poseedor de un oscuro secreto.

A ello se le une la señora Danvers (Judith Anderson), una ama de llaves, que debería ocupar un lugar destacado en la lista de "malos del cine" y que hace una interpretación magistral, que pone los pelos de punta hasta cuando anda.

También merece ser mencionado George Sanders en el papel de Jack Fabel, el primo de Rebeca.

Otra de las cosas que hace a esta película una exquisitez es su maravillosa fotografía, a la que hay que añadir una buena banda sonora muy acorde con la película, un magnífico guión y un buen montaje.

Une el misterio y el suspense, con una dosis de romance, unas geniales interpretaciones y la peculiar presencia de un personaje ausente durante todo el metraje y obtendrás una dosis de buen cine, obtendrás Rebeca.

Bienvenidos a Manderley... Bienvenidos al mejor cine
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18 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Hitchcock crea una insuperable Pesadilla para la Cenicienta.
Otra joya de Hitchcock, un regalo para el cine, y para los amantes del mismo, y es que como nadie, es capaz de hacer de un hecho normal, algo sublime. Esta vez, adaptando la historia de la “Cenicienta” en forma de pesadilla, crea una película con varios sabores, pasando desde lo dulzón hasta lo amargo en menos de un sorbo.

La película comienza con una empalagosa aunque extraña historia de amor en Mónaco, pero pasado esos momentos de amor, comienza la dura lucha de la enamorada, contra viento marea, para mantener al amor a su lado, pero todo el transcurrir es misterioso, como que falta ese punto que le de la claridad, y cuando esto va a pasar, se produce un gran acontecimiento, que cambia toda la visión de la película, ¡tremendo Hitchcock!. Pero no contento con lo presentado, con esa maravillosa mente que le dio el Creador, vuelve a sorprender, de tal forma, que vuelve a maravillar y dejar estupefacto al espectador al asiento, con la boca abierta y agradeciendo una vez más, la genialidad de el mejor director de todos los tiempos.

Respecto a actuaciones, siendo claros, Olivier y Fontaine, aunque actúan de forma magistral, aunque al principio son ellos la base de todo, cuanto más se acerca al final, más son eclipsados por el propio guión, perdiendo toda fortaleza.

Otro aspecto a resaltar es la fotografía, cuidada, cuidada concienzudamente, para resaltar todo aquello que no se dice, aquellas expresiones que son simples bocetos de los actores, cobran vida en forma de sentimientos, que resaltan más allá de la pantalla.

En definitiva, obra maestra del cine, que ningún amante del mismo, debe dejar de ver.
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16 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Qué peliculón... madre del amor hermoso, viva Hitchcock!!
Reconozco que descubro aquí a Joan Fontaine, y desde ahora soy rendido admirador. Qué dúo con el atormentado Olivier. Se han hecho sesudas críticas en esta misma página por lo que queda poco por decir.
La he disfrutado y no me ha decepcionado en nada, y eso que traía mucha púrpura la carátula...
A nivel crítico resalto como MARAVILLOSA la iluminación del maestro, en un blanco y negro lleno de matices, así como las interpretaciones en general.
Secundarios como Sanders y Gladys Cooper ayudan a que la cosa se redondee todavía más.
Lo mejor: La desvalida Fontaine, el atormentado Olivier, la omnipresencia de Rebeca sin ser vista, el ama de llaves, ese juez...etcétera etcétera etcétera.
Lo peor: Que no sea de visionado obligatorio para todo aquel que se jacte de gustarle el cine.
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18 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
0 de 11000 usuarios han considerado esta crítica útil.
Si tomamos como una población el conjunto de críticas hechas a esta cinta hasta el mes de Marzo de 2009, podemos observar que ante un cambio ambiental brusco, según la teoría de la Selección Natural, solamente sobreviviríamos 5 personas: Servadac, Juan Antonio, Vivoleyendo, Amelie76 y yo. Los que no nos dejamos engañar fácilmente.

Y no digo que nadie pueda amar o admirar de corazón a esta película. Pero que lo hagan más de 11000 personas y le regalen un 8,5 me parece ridículo.
Parece que sí; que la gente vota alto a determinadas películas por quedar bien, como siempre se ha dicho.
De los más de 11000. ¿ Nadie se aburrió, le entró el sueño o bostezó? ¿Nadie esperaba una historia de suspense o un thriller o historia sicológica bien montada y salió decepcionado/a?
¿La minoría que bajamos del 7 la nota tenemos un problema de gusto?

Rebeca no tiene gracia, es un engaño, una cinta mal hecha, con una trama flojilla fácilmente solucionable al final. Con un cambio de sentido por el medio que no cuaja, no atrapa.

Reflexionen por qué votan con su nota.

Yo también lo haré porque puede que sea uno que va de listillo y le guste puntuar bajo para hacerse creer que sabe algo de cine.

Pero ya les digo que no tengo idea alguna.
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50 de 87 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
fantasmas
Siempre los seres nobles tendrán fantasmas contra los cuales luchar. Amores del pasado que se interponen en el porvenir.

Son esos fantasmas cuyos rostros no hay que esconder, sino sacar a la luz.

Gran película del maestro, para disfrutar.
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13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La protagonista ausente.
Todos sabemos que a Hitchcock siempre le gustó jugar con los espectadores. Unas veces usando un formato teatral en un único escenario como en La soga o La ventana indiscreta, otras matando a la protagonista a mitad de película como en Psicosis... Maestría es la palabra para definir a este director, hacer que la protagonista ni aparezca, ni se le vea una simple foto pero que a la vez lo inunde todo y sea el centro de todo. Suspense, tensión in crescendo, generar un interés total por lo que ocurre y el hecho de ser imprevisible la hacen una obra maestra que ha envejecido estupendamente y que hoy se puede ver de una manera francamente gozosa.
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14 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Excelente
Una de las mejores obras del genio Hitchcock. Se trata de un guión complejo, pero desarrollado de forma magistral. Con un comienzo encantador, en el que rápidamente conocemos el carácter de los personajes protagonistas, el desarrollo es de una intensidad emocional alta. Resulta sorprendente como Hitchcock consigue crear esa atmósfera angustiante alrededor del matrimonio De Winter, donde el recuerdo de Rebeca está siempre presente, dificultando la fecilidad de ambos. Observamos como el tierno personaje de Joan Fontaine madura bajo la presión que "el aura" de Rebeca ejerce sobre ella, encarnado en cualquier detalle de la mansión y y resaltado por la figura de la ama de llaves. El brillante final, sorprendente y sutil, corona un film merecidamente catalogado como obra arte.
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12 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Que Gran Película!!!!!
És mi pelicula preferida!!! Una historia llena de intriga dónde los personajes estan perfectamente construidos. Con esta película me pasa algo muy extraño : cada vez que la veo es como si la viera por primera vez. La miro con tal intensidad que cada vez veo nuevas facetas de los personajes, nuevos detalles de la historia, nuevos aspectos del conjunto de la obra.
Recomiendo que se vea varias veces y que se fijen en aspectos como en que en toda la pelicula no se nombra en ningún momento al personaje encarnado por Joan Fontaine. Después de verla hazte esta pregunta : ¿ Cómo se llama la protagonista? Tendrás la respuesta.
Laurence Olivier, magistral como siempre, encarna a la perfección el hombre torturado por su pasado y que vive preso por la sombra de su primera esposa.
Genial el papel de la ama de llaves. Quién no se siente intimidado por la mirada de esa mujer?
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12 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La ama de llaves que me abrió el mundo del cine
Rebeca, película de grato recuerdo personal ya que la pongo en mis listas, como el inicio de mí pasión cinéfila.Recuerdo que fue una de las primeras películas, si no la primera, que ví en televisión española cuando sólo existia un único canal allá por los años setenta, en aquel programa que daban todos los sábados por la noche, que se iniciaba en la pantalla analógica del Telefunken en blanco y negro que teníamos en casa y que comenzaba con unas imágenes de un proyector con luces de neón y unos focos en el que salían las letras de Sábado cine.

Alfred Hitchcock debuta en su etapa americana, llegado de la mano del productor David O. Selznick, con esté film de suspense policiaco basada en la obra de la escritora británica Daphne du Maurier.
Es una adaptación bastante fiel a la novela, de la cual Hitchcock le pone su toque personal sin desvirtuar la misma, que comienza con cierto aire de comedia en Montecarlo, en la Riviera francesa, en él que él Lord inglés Maxim de Winter (Laurence Olivier) trata de sobreponerse de la perdida y el recuerdo de su esposa Rebecca, allí conoce a una joven institutriz (Joan Fontaine) que hace de dama de compañia cuidando a una acaudalada ciudadana norteamericana, la señora Van Hopper.
Tras un rápido romance se casan y se van a vivir a la fabulosa mansión que Maxim posee en la costa sur de Inglaterra donde a la recien casada la constante obsesión y veneración que la ama de llaves de Manderley, Miss Danvers profesa por su fallecida señora, consiguen atormentar a la nueva esposa del señor de Winter, todo en una inquietante atmósfera que envuelve de misterio y suspense a la gótica mansión de Manderley.

El que hoy modestamente escribe por entonces un niño, recuerda irse a dormir a su habitación sin poder quitarme de la cabeza como si fuera una especie de pesadilla, aquella mujer vestida de negro, de cara blanca y fría, con las manos cruzadas hacia delante de Miss Danvers (Una inolvidable interpretación de Judith Anderson), una especie de barroca bruja de cuento infantil, desde aquella noche para mí, la ama de llaves por excelencia del cine.

Llaves que desde entonces comenzarón a abrir, mí pasión por el séptimo arte.


"Vino hacia mí, y yo le alargué la mano, envidiando su dignidad y compostura;
pero cuando me dio la mano noté que la suya estaba fláccida, tórpida, mortalmente fría,
y que se mantuvo en la mía como algo sin vida.

Está es Mistress Danvers - dijo Maxim...."
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11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
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