arrow
8
El rey de los alisos
Si vemos una escena, por muy encantadora que parezca, de un hombre adulto jugando con un niño, a solas, un niño cualquiera con el que no le emparenta línea de sangre alguna ¿no sentimos todos cierto tipo de inquietud...?

¿Cómo hemos adquirido esta clase de miedo?

Hay un famoso poema de Goethe narra el encuentro de un niño con el fantástico Rey de los Alisos, que le ofrece dorados palacios, hermosos juegos y extrañas flores y aunque al principio siente miedo de tan estrambótico personaje, adivinamos que acabará siguiendo el rastro de tan irresistible cebo; y al final...

"Al llegar a la casa con fatiga y con pena
En sus brazos el niño se encontraba ya muerto."

En "El cebo", el Rey de los Alisos es un ogro pederasta e infanticida cuyo cebo irresistible hace que las criaturas, con los ojos abiertos como platos, le sigan a solitarios bosques y tranquilas riberas, con la mansa confianza de los niños de hace muchos años, hijos de padres que aún dejaban la puerta de sus casas sin cerrar, que confiaban en la amabilidad de los desconocidos, que jamás hubieran concebido que existieran hombres que pudieran sentir algo más turbio que el instinto lógico de proteger a sus críos.

Pero este Rey de los Alisos pertenece a una categoría que nadie podía imaginar entonces: el hombre que jamás debió de dejar de ser niño. Seres como él existen, porque la inocencia y la monstruosidad a veces conviven a ambos lados de la frontera de la locura. Fue él y otros que se le parecieron a lo largo de la historia, quienes determinaron la evolución de los grandes miedos sociales. "El cebo", al igual que otra película muy similar, "M, el vampiro de Düsseldorf", deconstruye el thriller en torno al terrible despertar de un mundo ingenuamente dormido. Y casi resulta, de una manera que mezcla extrañamente lo pragmático con lo poético, una elegía sobre la muerte de la inocencia.

“¿Oh, padre, padre mío, no oyes lo que me ofrece
Hablándome muy quedo el rey de los alisos?”
[Leer más +]
86 de 100 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Pata negra
No me considero ningún experto en jamones, os lo aseguro, pero si me viera obligado a calificar la peli de Vajda en términos gastronómicos, no me cabría la menor duda: “El cebo” es un jamón ibérico exquisito. No sé si de cebo o de recebo. Tampoco sabría discernir si procede de Guijuelo o de Trévelez. Lo único que sé es que a mi me supo a pata negra. A auténtico pata negra. Con su grasita, su puntito justo de sal y su delicioso sabor. Mmmm..., excelente.

Y aunque justo la vi ayer noche, esta mañana seguía relamiéndome los labios. Como un autómata. De poco sirvió que me hubiera cepillado enérgicamente los dientes antes de acostarme. La persistencia de su aroma me embriagaba y me recordaba que, posiblemente, acababa de visionar el mejor thriller de la historia del cine patrio. Una historia muy bien contada que me atrapó a los cinco minutos y que me obligó a pellizcarme los brazos durante todo el metraje. ¿Seguro que es española? ¿Se habrán equivocado los gerifaltes de la página al colocarle la banderita rojigualda junto al título? ¿Dónde se esconde el dramón, la risa tonta, el ramalazo folklórico, el espíritu cañí...? Mi única referencia sólida, Ladislao Vajda (el de “Marcelino, pan y vino”), no era demasiado esperanzadora, pero muy pronto mis prejuicios iniciales se fueron a tomar por saco. Me encontraba ante un macabro cuento que, lejos de adornarse y pugnar por parecer relevante, se limitaba a narrar con insólito pragmatismo y encomiable agilidad la búsqueda de un sanguinario asesino de niños. Una logradísima combinación entre “Caperucita y el lobo” y “M, el vampiro de Düsseldorf” que me encandiló mucho más que esta última (sí, lo sé: he blasfemado) y que, pese a una leve pérdida de intensidad en su tercio final, logró contagiarme ese clima de angustia y desasosiego tan genuinamente hitchcockiano.

Me sorprende, en cualquier caso, la escasísima repercusión que ha tenido un film como “El cebo” a lo largo de su más de medio siglo de existencia. Y es que resulta chocante que se sepa tan poco de una peli que, sin rasgarnos las vestiduras, podríamos situar al nivel de “El verdugo”, “Calle Mayor” o “La caza”. No he indagado al respecto, la verdad, pero me imagino que su localización y su reparto (eminentemente helvético) no invitaba precisamente a que las autoridades del régimen la promocionaran a bombo y platillo... ¿me equivoco?
[Leer más +]
60 de 83 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
GRAN PESCA
Curiosamente me pasa lo mismo que a la crítica anterior, esta peli la vi de pequeño y sus imagenes han permanecido en mi memoria en el pasar de los años. A pesar de esto nunca supe el título de esta película, pero aun así su argumento,el dibujo del gigante y los erizos han permanecido en mi memoria inquebrantablemente. Por casualidad di con el título y hoy he conseguido verla de nuevo. El resultado, prácticamente inmejorable. Cine europeo de absoluta calidad, con una atmósfera y un clima de cuento, de pesadilla, que unida a su buen ritmo y atinada trama la convierten en un clásico.
[Leer más +]
35 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Soberbia.
Ví por primera vez esta película siendo un niño, y muchas de sus escenas quedaron grabadas en mi retina hasta el día de hoy. Consumada por fin la revisión, ahora lamento no haberlo hecho antes. Sencillamente magistral, y todo un clásico en glorioso blanco y negro. Totalmente recomendable para ver, sabiendo lo menos posible de su argumento.
[Leer más +]
43 de 60 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El primer thriller moderno europeo.
Vajda demuestra ser un aventajado a su época con este excepcional thriller sobre un asesino en serie de niñas.
El director consigue mantenernos en vilo durante todo el film, y sin ni siquiera recurrir a la violencia o a la sangre fácil, tan de moda estes días, en films de este tipo, lo que hace quizá más sublime esta pequeña obra maestra, en una época en que este género, si exceptuamos quizá al gran Hitchcock, estaba condenado al ostracismo.
La película será objeto de un remake ("Plenilunio") a finales de los noventa, pero aunque mantiene el espíritu de la cinta, es sensíblemente inferior a la misma.
[Leer más +]
31 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
CINCUENTA AÑOS DESPUÉS
El año 1958, fecha del estreno de El cebo, dos húngaros tocayos triunfaban en España: Ladislao Vajda en el cine y Ladislao Kubala en el fútbol. Vajda empezó trabajando en el cine alemán de la mano de Billy Wilder, Fritz Lang y Robert Wiene. Luego siguió en Inglaterra e Italia y por fín llegó a España, donde en la década de los cincuenta, realizó sus mejores películas: Marcelino pan y vino, Un ángel pasó por Brooklin, Mi tío jacinto y El cebo. Esta última es, sin duda, su mejor película. La influencia de Lang es manifiesta, a mi me recuerda a M El vampiro de Düsseldorf, pero menos tenebrosa. El interés no decae en ningún momento, la fotografía en blanco y negro es excelente, lo mismo que los intérpretes. Destaca Gert Fröbe que un par de años más tarde se convertiría en el famoso Goldfinger. El primer plano de unas gruesas manos en una de las escenas claves de la película es memorable. Si alguien la vio hace cincuenta años, que vuelva a verla. No ha perdido ni una gota de frescura. Cine puro.
[Leer más +]
25 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El dibujo de Gréta Moser
Teniendo en cuenta la potencia del cine norteamericano y dejando totalmente clara mi postura sobre el mismo, que no es otra que de admiración y respeto, estoy prácticamente seguro de que si la película que en esta crítica se da cita, "El cebo", hubiese sido una producción de los Estados Unidos, aparecería en más de una lista de esos clásicos que nadie debe perderse antes de morir. Por que está hecha con un estilo visual impecable, cuenta con una transición de escenas sobre las que según van avanzando los minutos, el interés sobre el argumento se ve aumentado. Por que su reparto hace unas interpretaciones bastante buenas y la sorpresa entre los personajes está asegurada garantizando al espectador una película elegante, agradable y con la tensión necesaria, y cuenta con múltiples peculiaridades que son las encargadas de culminar un ejercicio cinematográfico notable que en mi opinión si no llega a la excelencia es por un liviano y previsible tramo final que sin embargo es el idóneo para la trama. Pero la película es española y de un tal Ladislao Vajda (Marcelino, pan y vino, Un ángel pasó por Brooklyn), un realizador enterrado tanto dentro como fuera de las fronteras españolas y al cual, de manera injusta, no se le ha brindado el reconocimiento que se merece por la calidad de las obras que componen parte de su filmografía.

La historia de esta película comienza en el bosque de un pequeño pueblo suizo. Un vendedor ambulante lo atraviesa hasta tropezar con lo que resulta ser el cadáver de una niña ocultado entre la hojarasca. Horrorizado, corre hasta el pueblo para desde un bar llamar al comisario Matthäi y comunicarle tan terrible suceso. Pero la policía colocará al denunciante como primer sospechoso debido al encaje de una serie de pruebas que parecen inculparle por lo clamoroso de su relación. Mattäi, que se muestra escéptico respecto a la culpabilidad del vendedor ambulante, contempla el caso desde la barrera, pues ha perdido la autoridad sobre el mismo al dejar el cargo por otro de mayor responsabilidad fuera del departamento. El comisario que le sustituye se encarga pues de la investigación, aunque seguirá contando con su antecesor desde una clara muestra de respeto y admiración sobre el mismo. Las pesquisas llevan a los policías a detenerse ante un dibujo colgado en la pared del colegio en el que estudiaba la niña asesinada, que parece representar la identidad del asesino. Matthäi (Heinz Rühmann), disponiendo de esta pista como el corazón de la investigación, volverá a mostrar interés en el caso.

La música, de Bruno Canfora contribuye a elevar el nivel de tensión y misterio que el realizador de la cinta consigue crear en esta película que se convierte por derecho propio en una de las películas de intriga europeas más destacadas de los años de su producción. Los papeles más destacados no dan lugar a dudas, pues sólo hay dos grandes protagonistas en esta cinta, los representados por Heinz Rühmann y el imponente Gert Fröbe.
[Leer más +]
22 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
El terror inocente: No hables con desconocidos…
Aunque considerada una película española, es en realidad una añosa coproducción hispano-germano-suiza del año 1958 y dirigida por el – otrora afamado, hoy ninguneado – húngaro Ladislao Vajda, recordado por haber pergeñado el ya mítico “Marcelino pan y vino”. Para completar este popurrí de filiaciones está la autoría del guion debida al coloso de las letras suizas, Friedrich Dürrenmatt, conocido más por sus obras de teatro que por sus novelas, siempre corrosivo, nunca complaciente. El resultado de esa mezcolanza es una convincente película policíaca, a caballo entre el terror gótico infantil y el costumbrismo aldeano de perversos frutos.

Estamos ante un asesino en serie, un infanticida de cándidas niñas indefensas. En opinión de un policía íntegro e idealista, el último caso ha sido cerrado en falso, por lo que se encarga – una vez fuera del cuerpo – de buscar al verdadero criminal. Emprende así su trabajosa búsqueda solitaria, persiguiendo un fantasma imaginario. Y para ello no se le ocurre nada mejor que utilizar un tierno cebo humano… con fatales consecuencias.

En apenas 90 minutos se desarrolla la absorbente trama. Si se ve de niño, la cinta transmite una poderosa sensación de angustia y se recuerda con espanto la siniestra figura y el opaco peligro que emana del asesino. Todos los que la vimos hace años, guardamos un indeleble desasosiego: pocas veces la estampa colosal de un pobre hombre ha alimentado tan persuasivamente las pesadillas infantiles. Y si se ve como adulto, resalta la trama policíaca, su precisión de reloj suizo y el no andarse por las ramas: cada escena avanza hacia el desenlace, sin rellenos.

Además, se pueden hacer innumerables interpretaciones. Podemos hablar de una crítica al capitalismo, porque el asesino es un ser explotado y sojuzgado por una empresaria mandona, pero también podríamos estar ante un estudio sobre la dependencia y vulnerabilidad de una mujer soltera en una sociedad mercantilista. Y asimismo podría ser una denuncia feroz de cómo las sociedades opulentas están abocadas al crimen. ¿O es acaso una denuncia del atraso inherente de la mentalidad pueblerina? ¿O quizás una representación de la mala influencia de la ciudad sobre el sacrosanto campo…?

En fin, tantas interpretaciones como espectadores. Pero sobre todo destaca la fina ironía y el incisivo cinismo que recorre toda la trama y que es aún más virulento en el texto de Dürrenmatt, ‘Das Versprechen’, completado y publicado tras el descontento del autor con el demasiado feliz y luminoso desenlace fílmico. Final oscuro y nihilista que Sean Penn respetó en su nueva versión titulada, como la narración original, “La promesa”.

En definitiva, una buena película, turbadora y añeja, que ha envejecido muy bien y que retrata la inocencia y sus muchos e imponderables temores. Rescatable tanto como ejercicio narrativo como por pura nostalgia.
[Leer más +]
18 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Sweet Switzerland
Debe ser de los primeros psycho-thrillers modernos del cine. Vamos, que no tiene nada que envidiar a "El silencio de los corderos", "Seven" y esos éxitos de hoy en día.

Y sí, tiene la banderita rojigualda, más que nada por la pasta y porque el director, el húngaro Ladislao Vajda, forjó su éxito en España con la correcta e infravalorada "Marcelino, pan y vino" y sobre todo con la estupenda "Mi tío Jacinto".

Una de las cosas más destacables es que sitúa la acción en Suiza, mostrando que las miserias humanas pueden llegar al paraíso europeo.

Notables actuaciones, destacando Gert Fröbe en un papel muy diferente a su mítico Goldfinger.
[Leer más +]
19 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Más allá de la bucólica Suiza.
Uno de los reproches más comunes a las películas actuales es la escasa o nula capacidad de sugerir en vez de mostrar que tienen. Esa regla para que se cumpla debe tener sus excepciones. Por eso cuando comparo “El cebo” de Ladislao Vajda con “El juramento” de Sean Penn no puedo dejar de percibir una mayor profundidad y agobio en la segunda. Las dos buenas películas sin duda, pero si tuviera que quedarme obligatoriamente con una, lo haría con la versión de 2001.

Los aspectos en que mejora con respecto a esta no son muchos, pero sí de gran importancia. El asesino de niñas, en la de Vajda se muestra y le acompañamos en parte de su vida diaria, en la de Penn no le vemos, pero su presencia se percibe completamente en el ambiente. Las interpretaciones, Nicholson es mucho Nicholson incluso para Heinz Rühmann, y ya no digamos nada en la comparativa entre la madre de la versión antigua con el papelón de Robin Wright Penn.

Seguimos en spoiler.
[Leer más +]
17 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Frankenstein y Vadja.
Buen film de intriga policiaco, mezcla alemán/español, que sigue perfectamente las reglas del género, consiguiendo desde el principio mantenernos enganchaditos, no sólo por la historia, que a veces recuerda a Frankenstein y su margarita, si no por los personajes, seductores, para bien o para mal, y su devenir en la misma. Pero también hay que mencionar a su director, infravalorado, excluido y sin reconocimiento, que utiliza con buen artificio la cámara, haciéndola más tentadora si cabe.
[Leer más +]
15 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La Memoria y sus fundamentos.
Esta insignificante y concisa apreciación se fundamenta en la memoria.
La película la ví en TVE durante un verano de mediada la decada de los 70 despues de pescar cangrejos con mis tios y primos. Recuerdo que mi abuela se mostraba disconforme por que un niño, en el umbral de la adolescencia permaneciese delante de la T.V a las 11:00 de la noche aunque fuese verano. Creo que la pelicula tenía algún Rombo. A regañadientes la logre ver y me fuí a la cama conmocionado y en silencio.
No la he vuelto a ver, por lo que la calificación otorgada se fundamenta en los recuerdos.
Recuerdos muy lejanos y difuminados en el tiempo. Es posible que sea la pélicula que recuerdo de visión mas lejana en mi vida.
Por eso, por permanencia en mi memoria ," un 9".
Espero volver a verla y comprobar mi Juicio y mi memoria.
[Leer más +]
14 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
EL CEBO
EL CEBO

Después de muchos años he vuelto a ver la película que me aterrorizó en la niñez y que, desde entonces, he recordado como el paradigma de lo espeluznante.
Claro que, a estas alturas, los sentimientos que me produce son distintos.
Pero no negaré que los valores que un día me hicieron estremecer mantienen una gran vigencia a pesar del paso del tiempo.
Y eso hay que valorarlo.

El largometraje es sobrio, directo y, además, fluido y elegante.

Es cierto que, en su desarrollo se producen algunos altibajos de ritmo, de trabazón argumental y de credibilidad pero, en general, cuenta bien lo que desea contar y envuelve la acción en una permanente atmósfera de incertidumbre.

Por otra parte, todos los defectos que hoy le pueda encpontrar se los perdono de buen grado porque el film tuvo el acierto de introducirme sin reservas en el paisaje del miedo.
Y, según he leído por ahí, eso no me sucedió sólo a mí.
[Leer más +]
16 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Otra joya del maestro Vajda.
Magnífica historia realizada por el director, guionista y escritor teatral Laszlo Vajda, (polaco afincado en España autor entre otras, de la maravillosa Un ángel pasó por Brooklyn y de Marcelino pan y vino), que nos cuenta, el empeño que pone un comisario retirado, en descubrir al responsable de la muerte de varias niñas. En sus últimos días como comisario, (deja la policía y se va a Jordania como instructor), un vendedor ambulante encuentra el cadáver de una niña, ante lo que el comisario se encarga de dar la trágica noticia a los padres de esta, prometiendo a la atribulada madre encontrar al asesino. Ante la ausencia de una fuerte coartada, dicho vendedor es detenido, quedando el interrogatorio en manos del comisario entrante, el cual dictamina su culpabilidad y pasa a ser encarcelado, pese a las reticencias del cesante, al que su instinto le dice que es inocente, convicción en la que se reafirma al enterarse de que el vendedor después de jurar y perjurar su inocencia se suicida en la celda, dándose el caso por cerrado. A partir de aquí se nos cuenta de forma sintética y sin ningún tipo de florituras, con una sencillez y una sabiduría encomiable, el farragoso operativo que el ex comisario monta por su cuenta, para atrapar al asesino. Absorbente historia que en solo 90 minutos, nos da una lección de buen cine, rodada en escenarios suizos, dotada de un magnifico blanco y negro, en coproducción con Suiza y Alemania, con un elenco de actores internacionales y con técnicos españoles, está considerada hoy en día una obra de culto. Sean Penn rodo en 2001, un singular remake, (El juramento), con Jack Nicholson en el papel de comisario, que a pesar de no estar del todo mal, no resiste la comparación con esta joya. De visión obligatoria.
[Leer más +]
15 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Sobrevalorada
No fue esta una película que recuerdo haber visto en mi niñez, época en la cual tanto he glorificado las películas de terror y suspense, y "El cebo" en concreto hubiera colmado todas mis expectativas infantiles siendo precisamente los niños (niñas más bien) el oscuro objeto de deseo de un despiadado psicópata.........
Pero, quizá desgraciadamente para mí, he podido visionarla ya mayorcito y no comparto el entusiasmo casi generalizado en torno a esta cinta.
El comienzo de la trama es esperanzador, la aparición de la niña asesinada, un falso culpable con suicidio incluido del mismo,.........no eran ingredientes novedosos en un guión pero es innegable el acierto de Vajda para crear con oficio una desasosegante antesala a la posterior investigación policial pertinente.
Y a partir de ahí comienza a desinflarse el globo, las pistas y conclusiones del inspector son de juzgado de guardia, ni en mismísimo país de las maravillas se hubiera descifrado con tal ligereza de argumentos los movimientos futuros del asesino; el ínclito investigador comete descuidos que harían palidecer las idioteces del Inspector Clouseau y, finalmente todo desemboca en un final previsible media hora antes de su finalización con un rodaje de la secuencia final francamente deficiente.
De los actores decir que cumplen sin más.

En definitiva decepcionante para la fama que acarreaba.
[Leer más +]
20 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
La caza
Simplona pero entretenida.
Thriller sobre el duelo entre un asesino pederasta y un policía superior.
Infantil, obvia, sin sutileza y, al mismo tiempo, bien hecha, interesante y bien explicada( quizás demasiado).
Buen ritmo, buena dirección e interpretación. Le falta rigor, no ir tan a lo fácil, al psicologismo barato( la escena del psiquiatra es de traca; esas deducciones toscas y reduccionistas de la realidad parecen sacadas de una introducción a la psicología para no iniciados), a la causa-consecuencia tópica e inverosímil.
Elegante( no se regodea en el morbo), primaria y hermosa( gran blanco y negro).
Quizás su mayor acierto sea el acercamiento a la infancia; hay una mirada poética, un intento por mostrarla en lo que tiene de frágil e irrecuperable, de imaginación e inocencia, pero queda apartada por la intriga criminal, desplazada por la urgencia formularia de un guion demasiado esquemático y convencional.
[Leer más +]
14 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Fría perfección
Muy buen thriller más suizo que hispano pero con la pega que menciono en el título: su corrección es demasiado fría, es más una película dirigida al cerebro que al corazón. Nos quedamos sin saber qué hay en el interior de ese comisario y los personajes son arquetipos y no tanto personas vivas. A destacar en lo positivo las pinceladas de ironía en los diálogos, el ritmo de la acción y, en general, el equilibrio de todos los elementos.
[Leer más +]
12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Se han cebado con la nota.
Sobrevalorada cinta de cine negro de serie B, de argumento sencillo y predecible, resuelto con suficiencia pero no con nota.
Personajes totalmente planos y sin explotar. De entre todos se salva un poco el ligero retrato que hace del asesino.
La película es del 58, si le damos un 9, un 10, o la definimos de obra maestra, entonces ¿Qué le damos a 'El tercer hombre' del 49 ó a Psicosis del 60?. ¿Un 100?.
[Leer más +]
12 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Algo se quedó clavado dentro de mí
Tenía todos los ingredientes para que quedara satisfecho y no me ha defraudado, se trata de una sugerencia teóricamente contrastada, fotografía en B/N, contextualizada en Suiza (una rareza que para mí atrae), poco conocida, con medio siglo de vida... Me he tirado como un loco y no ha fallado, desde el principio con una sencilla presentación hasta el final lógico y aplastante, con una fotografía cuidadísima y una atracción creciente, "El cebo" mucho me temo que de no tratarse de una producción alemana estaría mucho mejor reconocida. Dicho de otra manera, si fuera yanki, tal vez de Welles por proponer un nombre, entonces estaría entre las mejores películas de la historia. Para mí es una pequeña obra maestra, con lo que me cuesta escribir cosas así...

El caso es que hay ciertas imágenes que detallaré más abajo, en el recuadro encubierto para el que le interese, que se han quedado clavadas en mi mente desde que vi ayer la película. Para mí poseen una fuerza que es la razón por la que valore tan bien "El cebo", su persistencia, su carácter imborrable, el hecho que siga con todo ello en la cabeza, para mí es el fruto de hacer bien las cosas. Entretiene una barbaridad y atrae, es un argumento sencillo pero desarrollado con mayor poderío, de lo poco que es a priori el tal Ladislao saca muchísimo más de lo que sacaría cualquiera.
[Leer más +]
10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El comisario Matthaï era un peligro público
Me apetecía mucho volver a ver El Cebo y el resultado no ha estado a la altura de las expectativas. Este que escribe también fue fuertemente impactado por esta película en una sesión de tarde de las postrimerías del franquismo y quedó firmemente grabada en la memoria el recuerdo de aquel visionado. Claro que no es lo mismo verla de niño que cuando ya han pasado unos cuantos años. La película se ve bien ciertamente, tiene una fotografía preciosa, un ritmo muy correcto y una planificación muy adecuada, pero, por un lado, los diálogos podrían estar más cuidados y, por otro, pero más importante, el desarrollo de la investigación, desde que el comisario Matthaï se hace cargo de la misma, pierde interés por lo absurdo de la línea emprendida. No sé si será porque ya llevamos vistas unas cuantas pelis de investigación policial y reconstrucción forense, pero nadie con dos dedos de frente, con los datos que tenía Matthaï (el recorrido del asesino entre Zurich y el cantón Grisón en gran coche negro matriculado en dicho cantón), hubiera adoptado sus mismas decisiones; ahí se roza peligrosamente el absurdo. El personaje del malo, estupendamente representado por Gert Fröbe, que podía haber dado mucho de sí se queda en un simple trazo grosero. Y aunque el final es muy mejorable, algo tiene la película que sigue teniendo la virtud de hacerte pasar un rato agradable.
[Leer más +]
9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ver críticas con texto completo