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10
¿Séptimo arte?
No es una película normal ésta. Creo que todos cuantos la elaboraron estaban en un estado de gracia cuando la hicieron que cada vez que la contemplo me transporta a mi cielo particular. Actores que bordan sus personajes, fotógrafo que resalta lo bonito que es el desierto, o Italia, cuando se ve con esos ojos, guionista que teje cada palabra para que el director nos la transmita con absoluta maestría. Es cine que no es séptimo arte sino el primero de todas las artes habidas y por haber. Visiones, sueños perfectamente conjugados con hermosas palabras y suave, vibrante y romántica música. Pasiones bajas que llevan a pasiones sublimes. Un avión sobrevolando las dunas. Amores trágicos y amores felices. Maravillosa película que algún día será clásica. Todo lo que escriba es poco y no hace justicia a lo que se siente cuando se contempla.
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132 de 172 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
LET ME TELL YOU ABOUT WINDS
Coincido con la opinión de que esta película será "redescubierta" y revalorizada algún día. A pesar de los oscars que ganó, parece que no ha adquirido el aura de otras producciones de este tipo. Tal vez porque ésta sea una producción atípica, una película que nace como clásico y que escapa a cualquier corriente de los 90, a medio camino entre la superproducción y el cine independiente. Para mí esta película representa una perfecta conjunción de fotografía, música, diseño de producción e interpretaciones, todo ello al servicio de un argumento que explota a la perfección las oportunidades dramáticas del contexto histórico; la segunda guerra mundial como escenario de relaciones desgarradas, como motor de personajes cuya carencia de afecto es sólo equiparable a la pasión con que viven los vestigios de amor que su vida les depara. Creo que es una película tremendamente poética y bella que consigue convencernos de esa historia apasionada y adúltera con final agridulce, y que consigue elevar y trascender los sentimientos que transmite sin grandes alardes ni efectismos. Posee escenas y metáforas inolvidables, además de resultar una bonita parábola sobre el paso del tiempo y lo cruel del destino, un carpe diem gigantesco. Una gran película, en resumen, que consigue emocionarme cada vez que la veo.
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72 de 85 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Ese hueco es mío
Sobrevolé las ocres dunas de África a bordo de una avioneta de un conde hacia la cueva de los nadadores, donde ella nos esperaba.
Amor mío, nos han abatido cuando tú estabas muerta y yo me muero en vida quemándome. Tengo arena en los ojos, quitármela, quitármela!.
Después de contemplar esta historia en todo su esplendor solo me queda abrir la nevera, degustar dos cucharadas de leche condensada, buscar un dedal para mi novia y hacerme dueño de ese hueco que tiene debajo del cuello y decirle: Tengo lágrimas en los ojos, quítamelas, quítamelas!.
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67 de 95 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Impaciencia en la butaca
Sí, impaciencia. Eso es lo que sentí en la butaca del cine viendo esta película. A pesar de que la historia tiene su interés, Minghella la hace lentísima. Y añade historias como la de la Binoche y el dinamitero sigh que francamente me la suda.

En cuanto a la historia de Fiennes y Scott Thomas, he de darle en parte la razón al amigo Txarly (¡saludos!) sobre el egoismo del sujeto (traidor para más señas) y lo de retratar al marido como un espantajo. Que la compare con Memorias de África me parece correcto (aunque ésta última sí que es insufrible de verdad). Pero compararla con Casablanca es... ¡sacrilegio! jajaja. Bogart también es egoista vale, pero se da cuenta de ello y por eso renuncia. Y el marido en Casablanca es un héroe y no un espantajo.

De todas formas, y a pesar de su lentitud y mala dirección, la película es estimable por su fotografía y algunos pasajes. Y que quieren que les diga, a mi cuando hay escenas de desierto bien fotografiadas quedo flipado. Quizá porque recuerdo cuando era un niño y vi Lawrence de Arabia: no entendí nada a esa temprana edad pero quedé fascinado por el desierto.
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84 de 133 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El paciente enamorado
Mucha gente considera a esta película como lenta, aburrida y un tanto absurda, y tal vez para tratarse de una producción americana lo sea, pero para ser una película romántica y dramática no. La lentitud de la cinta nos hace disfrutar y comprender cada escena, sus guiones (que a veces sobrapasan lo poético) nos trasladan a una época dura, de guerra y de pocas esperanzas donde una bella y apasionada historia de amor consigue dejar a la guerra en un segundo plano y que nos centremos en ese amor loco e imposible. Sus paisejes ( de la hermosa África y sus enormes desiertos) son un aliciente más para este relato de amor entre una dama británica y un conde húngaro.
A parte del amor entre la Scott Thomas y el Fiennes la película nos deja ver muchas cosas más. Otro amor imposible entre Juliette Binoche y Naveen Andrews, es decir, entre una enfermera que se desvive por su paciente inglés y un árabe que vive por amar a un hombre. También somos testigos de hasta que punto puede llegar la traición, como lo podemos dejar todo y a todos por un amor que sabemos que nunca será nuestro. Puede que sea demasiado romántica pero también es demasiado humana y emotiva con escenas tan bellas que consiguen que nos olvidemos de lo malo del film.
En cuanto a las interpretaciones, ninguna pega. Ralph Fiennes interpreta el papel que mejor le va (el hombre atormentado y locamente enamorado de una mujer a la que nunca podrá tener) sin duda la mejor interpretación de su año y de muchos. Kristin Scott Thomas, como la dama británica que ama al conde, realiza el mejor papel de su vida igual que Binoche quien da vida a la dulce enfermera Hana. Destacar también la BSO y la fotografía que ayudan a que la película se convierta en poesía filmada.
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36 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Heridas de amor y guerra
El ya desaparecido Anthony Minghella eligió el argumento de una exótica novela de aventuras, guerra, amor y dolor para rodar un monumental melodrama romántico que obtuvo la friolera de nueve Óscars, convirtiéndose así en una de las películas más exitosas y reconocidas de los noventa.
Es la historia de una serie de personajes errantes que, en los albores y durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, viven las experiencias más traumáticas de sus existencias. Un conde húngaro amante de la libertad y de la independencia, que realiza en África labores para la Real Academia de Geografía, lo cual tiene en común con un leal amigo y con un matrimonio inglés, quienes investigan y sobrevuelan amplios terrenos del continente africano para trazar mapas que sirvan a los servicios británicos de espionaje y así tratar de frenar la expansión de la amenaza nazi alemana.
En mitad de los peligros y de la extrema aridez del desierto del Sahara, un amor adúltero y culpable surge entre el conde Laszlo de Almásy y Katharine Clifton, mientras el mundo se sumerge en su guerra más mortífera.
Un destruido Almásy, agonizando en un monasterio italiano y atendido por una bella enfermera canadiense, va desvelando esos recuerdos de sus aventuras en África y de su gran amor perdido.
Se trata, en suma, de una historia coral sobre personas afectadas por heridas de amor y de guerra; sobre un hombre que lo ha perdido todo; sobre una joven que busca en sí misma, en su entrega abnegada al cuidado de su paciente y en promesas de amor incipiente nuevas energías para continuar, en medio del caos; sobre seres lastimados, mutilados de cuerpo y de alma, y sobre el monstruo de la guerra que ha trastornado el mundo.
Todos en busca de la paz extraviada, en pos de un pasado que no volverá, de un futuro muerto e imposible para algunos, y para otros repleto de nuevos caminos y esperanzas.
La guerra, para muchos, no terminó nunca.
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24 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
MINGHELLA NUESTRO QUE ESTÁS EN LOS CIELOS, SANTIFICADO SEA TU NOMBRE
Si yo me dedicase a esto del cine (y mi agnosticismo me lo permitiera) le rezaría a este hombre, buscando inspiración.... Si yo fuese la Coixet, por ejemplo, no pararía de rezarle...

La DIRECCIÓN de ARTE de esta película es PERFECTA. Nunca he visto nada más bonito en un cine que la escena de Juliette Binoche contemplando las pinturas de la iglesia a la luz de una bengala; que los planos aéreos del desierto, que se asemejan a la piel de un cuerpo desnudo; que el reguero de lamparillas de aceite a través del monasterio, dispuesto así por un hombre que desea que por las noches le encuentren...

La belleza de las imágenes se complementa con la belleza de la música. (Esa canción tradicional húngara...)

Una de las pocas veces que una adaptación literaria dignifica al texto original (Aunque admito que el personaje de Willem Dafoe en el guión queda bastante plano, para mí, el único defecto de la película)

Y los personajes... El cine pocas veces nos regala amantes que no parezcan tontos del culo, cuyo amor no fagocite su humanidad y su inteligencia. Aquí los amantes son dos megalómanos, introvertidos, recubiertos de cemento armado, tal para cual. Cuando a ella no le queda otra que asumir primero y evidenciar después ante él sus sentimientos, no le dice ''oh, mi amor, cuánto te quiero'' ni le hace una declaración de esas de mazapán con la música sinfónica a todo trapo, no... se presenta en su casa y le calza una ostia tremenda. Y él, que comprende el mensaje a la primera... en vez de acusar el golpe con acritud, se postra de rodillas ante ella, y se la come a besos y le arranca la ropa... Y yo flipo...

Y los actores... El casting también es PERFECTO. No me puedo imaginar a nadie más encarnando estos personajes... No conozco a ninguna actriz (de las contemporáneas) capaz de encajar un coscorrón y seguir permaneciendo con ese aire de dignidad de persona que se cree que mea chámpan.

Y todo esto dirigido, medido, milimetrado y engendrado por Mr. Minghella.
Lo voy a dejar aquí, aunque podría pasarme horas escribiendo sobre la que es MI PELÍCULA FAVORITA. No quiero aburriros...
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29 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Ralf Fiennes, el paciente actor.
Metraje fabuloso de incalculable dimensión: no sólo porque plantea la historia en el marco de una Segunda Guerra Mundial -por el film se deduce que los recuerdos en el desierto pertenecen a un punto indeterminado entre 1940 y 1942 cuando el Afrika Korps del "Volken Marschalle" Rommel, barrían con facilidad los torpes ataques de Montgomery- y en la Italia post -Anzio del 1944. Como protagonistas, un conde húngaro -algo atípico a la hora de narrar una historia de la Segunda Gran Guerra- (que representa Ralph Fiennes a la perfección acertando en la interpretación del carácter nostálgico y melancólico magiar) y una intelectual inglesa. La narración es excelente: y es lenta porque la historia así lo requiere (lenta es "Star Wars" de la que uno no entiende ni "papa" y sin embargo, para narrarnos unos hechos inventados al 100% necesita de tres horas de insufrible suplicio con una vaporetta que habla y camina, y un androide que parece salido -por sus movimientos- de "La Noche de los Muertos vivientes" (la versión ochentera y desternillante, claro)-. Pero la narración de cuatro vidas a lo largo de toda una Segunda Guerra Mundial es absolutamente necesario que sea lenta, es decir, es una cuestión de praxis y naturaleza.

En cualquier caso: el papel de Fiennes, como casi todos los que ha realizado hasta la fecha, es intachable y por interpretaciones como ésta podríamos decir que se trata del mejor actor contemporáneo con diferencia: hace lo que quiere y como quiere, y además deja su impronta. Si el papel lo hubiera interpretado Russel Crowe con su habitual aire de "soy el mejor, soy el más espectacular y deberían hacerme una estatua porque soy un héroe", este film sería, tal vez, infumable.

Muy recomendable.
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31 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
La película de los silencios
En esta película es más importante lo que no se dice con palabras....y son tantas cosas!!!!
(En la parte del Spoiler pondré un ejemplo)

Además lo tiene todo, el guión, la fotografía, los actores, la música. Es una película para ver sin prisas, porque es cierto que es larga y lenta. Es que hay que meterse en ella, hay que ser El paciente Inglés, hay que ser Katharine, hay que ser Hana. Si no , no servirá de nada y te parecerá aburrida e interminable. Pero si lo consigues y en lugar de verla, 'la vives' , será una de tus pelis favoritas, seguro.
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27 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
La anatomía de un best-seller
Hace poco tiempo, un conocido periódico de tirada nacional entrevistaba al mediocre, pero cachondo escritor Noah Gordon sobre cuál era la fórmula para escribir un best-seller. Con su pachorra habitual, a la que sin duda contribuyen los miles de millones procurados por las rentas de ese pastiche infraliterario llamado "El médico", el autor respondía:

"Se coge una pizca de cenizas de un fuego extinguido hace mucho tiempo. Se vierte en una taza de agua cogida de un charco de la calle tras una lluvia intensa. Se añaden tres pelos arrancados por una soltera de la cola de un caballo gris. Se deja madurar la mezcla tres días con sus tres noches y se añade cera de una vela vieja. Se escupe tres veces en la taza. Se agita bien la mezcla. Se arroja a un inodoro y se tira dos veces de la cadena. Luego se sienta uno frente al ordenador y trabaja muy, muy duro".

También Minghella tenía su fórmula:

"Se cogen todos los clichés habidos y por haber, inclusive el sobadísimo triángulo de amores imposibles entre marido, mujer y amante. Se vierten calculadas dosis de poesía fílmica facililla de asimilar por esa clase de público que se aprende de memoria los infames cuartetos de Campoamor. Se escogen actores guapitos. Se intercalan postales de algún sitio lejano cuyo exotismo enmarque a la perfección los dorados cabellos de la chica y el apolíneo heroísmo del chico. Se mete una subtrama para alcanzar una duración potencialmente oscarizable. Y no sólo no se tira al váter, sino que se lanza al mundo y gana un porrón de premios, vende DVD's a saco y me posibilita los futuros destrozos de nuevas y prestigiosas novelas, como por ejemplo, "Cold Mountain".

Eso sí, trabajo duro seguro que ha habido. Porque cuando no hay talento, hay que compensar con algo..."
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46 de 78 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Desde la tristeza
Es ésta una película cargada de tristeza. Esta sensación se respira de principio a fin al contemplarla, desde las notas de la canción inicial mientras vemos como un pincel recrea los grabados y no nos abandona del todo en ningún momento.
A lo largo de la trama las emociones se nos amarran, todo es contenido hasta el límite, los actores muestran una sobriedad absoluta, pero la historia va fluyendo y nos va inundando por dentro.

Vamos conociendo poco a poco el infeliz pasado del paciente que la enfermera cuida con esmero, pero ella tampoco es feliz, y es que dicha palabra tiene realmente poco que ver con esta historia.
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21 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Nunca amamos a nadie: amamos, sólo, la idea que tenemos de alguien. Lo que amamos es un concepto nuestro, es decir, a nosotros mismos. Fernando Pessoa, poeta portugués.
La década de los noventa es el verdadero momento donde la mujer se incorpora a consumir cine de forma masiva.
El final de la guerra fría, la llegada de la paz que iba a durar toda la vida pensaban algunos y la llegada de la mujer al trabajo y al ocio hace que se desarrolle de una forma definitiva un cine pensado más para ellas, y esto es así porque el que diga que las mujeres de forma masiva veían cine y sabían de cine hace 15 años como mucho miente como un bellaco. Excepciones siempre las hubo y siempre las habrá, pero hablo evidentemente de la masa.

En 1996 triunfaba en los Oscar “El paciente inglés” pero es que el anterior fue “Braveheart” y la de hace dos “Forrest Gump”, pero si miramos para delante tenemos “Titanic”, “Shakespeare in love”, uno y dos años después respectivamente, creo que está todo dicho con esos datos. Son todas narraciones de amor que utilizan la historia como marco y decorado para dar mayor lustre, nada más. No es ni cine social, ni político, ni histórico, ni siquiera trágico o cómico, es esencialmente romántico, en el sentido sentimental e irracional se entiende, es decir cualquier parecido con David Lean es mera coincidencia, puesto que a este sí le importa los acontecimientos históricos como un personaje más y no como mero escenario. Los noventa es la década pastelona por antonomasia.

Y Anthony Minghela se aprovechó de ello y triunfó con una buena película aunque sobreestimada. “Cold Mountain” por ejemplo ya no tuvo tanta suerte, y es que estamos en el año 2003 y las torres gemelas, Afganistán e Irak están de moda y no se quiere que se hable de la guerra civil norteamericana y menos aún que se ruede en Rumania, pero ya digo que es una película mucho mejor que esta, y la mejor película de Minghela sin lugar a dudas.

La novela de Michael Ondaatje tiene poco más de 200 hojas (una edición normal, no una de esas que hacen para personas cegatas con letra tamaño 18), pues bien Minghella necesita más de dos horas y media para plasmar su argumento. Resultado: Se hace por momentos lenta y meramente estética y contemplativa en muchos fotogramas. Eso sí como tiene una última media hora muy buena que levanta la película y consigue que el espectador se quede con esa parte consiguiendo que el recuerdo que perdura sea positivo olvidando una primera hora por ejemplo casi soporífera.

No entraré a analizar el argumento, pero es lo de siempre; amores interétnicos e interculturales; una pinta y la otra toca el piano, las gusta salir a mojarse cuando llueve y contemplar las estrellas mientras piensan lo guapas que son. Eso sí cultura las dos lo que se dice cultura tienen más bien poca, claro que eso que importa cuando se ama y se siente como ellas...ejem, ejem.
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45 de 77 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
¡David Lean ha resucitado, se ha reencarnado en Anthony Minghella!
Película que quedará en los anales de la historia del cine como una de las mas hermosas.
Al principio el espectador desconfía del producto por creer estar viendo una burda imitación de Memorias de África, pero la realidad es otra bien distinta, y se da cuenta de que está ante una gran obra maestra.

La larga duración no se hace en absoluto pesada, ya que es tal su ritmo narrativo y su buen pulso en todas las historias protagonizadas por el elenco actoral, que la película no desfallece ni un instante.

Anthony Minghella realiza un trabajo espléndido consiguiendo unas imágenes muy hermosas en las dos historias de amor (cada cual mas bonita) del film.
Revive así ese tipo de cine que con tanta clase nos dejó David Lean (Doctor Zhivago, Pasaje a la India, Lawrence de Arabia, por citar algunas).

Todos los actores están en un nivel muy alto. Ralph Fiennes nos muestra una faceta de galán de fachada dura pero de interior de caramelo, Kristin Scott Thomas revive a la enamorada clásica con gran maestría, y Juliette Binoche muy dulce en su papel de enfermera.

Si hay que hablar de un momento en la película, yo elijo el de Juliette Binoche en la iglesia del pueblo, y a la pareja protagonista volando por el desierto en la avioneta, con esa hermosa partitura como romántico fondo compuesta excepcionalmente por Gabriel Yared.

En verdad sus nueve Oscars están sobradamente justificados.
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17 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
Bazofia de 9 Oscars
El paciente inglés es una de mis películas odiadas por antonomasia. Forma un trío cojonudo con las insufribles Memorias de África y Casablanca. Las tres son un calco con un triángulo como base, embustero y vomitivo a partes iguales. Cuando alguién la menciona o leo algo sobre ella, siempre recuerdo que al salir de la sala y con los premios de la Academia ya repartidos, las personas que padecieron al paciente de los co....s, salían del cine con una sonrisita nerviosa comentando lo que les había gustado mientras pensaban... ¡menudo pedazo de toliga que nos hemos tragado, compadre! Yo no. Por supuesto. Yo salí echando las mismas pestes que echo ahora contra este tufo infecto que alguién con un juicio más publicitario que sano, tildó a este engendro como un revisionismo del cine del maestro Lean, uno de los grandes. Y por supuesto, siempre que voy al vídeoclub, hay que llamar a la Guardia Nacional porque dos o tres mil personas se están peleando por alquilarla.

Los entusiastas indican que está a la altura de Casablanca, que si el cine de Lean, bla bla bla... Lo cierto es que como las otras dos que he mencionado antes, es todo menos una historia de amor, sino más bien una pasión amorosa, que como todo el mundo sabe, son dos cosas bien distintas, ya que el amor... se contruye día a día. E hilando fino, más que una pasión amorosa es el retrato de una obsesión, el cuadro de un psicópata asesino y peligroso, por mucho que dulces palabras salgan de su boca en dirección a la amada. Nuestra heroína apenas pone freno al insufrible Fiennes (cosas de Minghella), pero el mayor disparate que comete el sobrevalorado director es retratar, como ya hiciesen Curtiz o Pollack antes que él, al marido como un espantajo que poco ha de relumbrar en la obra. Un recurso estúpido y facilón nada nuevo, que esconde así, las obvias carencias de un pobre guión.

Se afirma sin rubor que El paciente inglés es una obra de amor. Yo digo que se trata de una obra sobre el egoísmo. Uno se puede enamorar de una mujer casada, claro; pero la ausencia de principios que muestra el sujeto convierten el sentimiento en una obsesión enferma que echa por tierra los principios en los que se basaba este film. Mostrar un amor que va más allá de la muerte es un ejercicio dificilísimo además de pedante. Sólo Eastwood con la inmensa Los puentes de Madison me lo ha conseguido contar de manera creíble, a pesar de Maryl Streep.
En definitiva, una pretenciosa caspa que tuve la desgracia de tragarme en el cine. La enorme fotografía no le sube nota porque no me sale de los...

Eterna, pedante y amoral.

Y que leeeeeeeennnnnnnntaaaaaaaaaaaaaaaaaaa... madre de diosssssssssssssss...
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81 de 151 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Ya sé por qué a mí no me pasan esta clase de romances
Lo acepto. Colin Firth y Ralph Fiennes nunca se pelearán por mi amor. Sería guay que pasase, pero me da que va a ser que no. Eso sólo le pasa a Kristin Scott Thomas, que está estupenda en pleno desierto: sufre una noche una tormenta de arena, y a la mañana siguiente no está ni sucia ni despeinada. Si a mí me pasara eso, estaría hecha un desastre. Me quemaría, me pasaría una semana entera sacándome arena de cada orificio de mi cuerpo, tendría que tirar toda mi ropa... y lo que es peor y mucho más ordinario: sudaría. Sé que como mujer no debería reconocerlo, pero es así... En realidad a todas nos pasaría eso, pero, venga, el cine es fantasía, así que se admite.

Pero no me lo trago. No veo química entre Ralph Fiennes y Kristin Scott Thomas. No sé si es porque estos amoríos imposibles ya me la repanpinflan, porque ninguno de los dos me parece noble ni admirable, o porque cada paso de esta relación ya lo he visto mil veces (las miraditas, las frases cursilísimas que quieren sonar poéticas pero no dicen nada, las escenas pre y post polvo entre sábanas, el 'soy un lobo solitario y no te prometo nada, pero en verdad te amo locamente porque lo ponen en el guion',...).

Y aparte de eso, lo que queda es un buen puñado de planos aéreos muy bien filmados y una bonita banda sonora.

Ralph Fiennes interpretó a Lord Voldemort años antes de que se estrenara Harry Potter. Al paciente inglés le inyectan morfina, pero nadie cuenta qué se metía Juliette Binoche para flipar en colores. Y Kristin Scott Thomas debe estar hecha de escayola, porque no sólo no suda, sino que tampoco sangra.
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14 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
El Bósforo de Almasi
Sé perfectamente cuando una película ahonda en mi corazón, cuando mi cuerpo no se puede mover de la butaca (o el sillón), cuando apenas puedo parpadear, cuando mi mente queda tan bloqueada con las grandes escenas y frases de la película que apenas articulo palabra, cuando quedo embobada mirando los créditos y los veo de principio a fin.

Todo esto me pasó con esta película, hay gente que la tacha de lenta, yo confieso que me encantan los films lentos, que nos permiten sentir cada detalle, ya que parece que así me integro más en la historia.

El paciente inglés es una película de Amor, un amor pasional, envuelto en las dunas y arenas de Egipto, capaz de sobrevivir a la mente de un hombre sin recuerdos... Si a todo esto le sumamos unos exteriores de ensueño, actuaciones que rozan la perfección y, sobre todo, una BSO de las mejores que jamás se hayan compuesto, podemos imaginar la calidad que tiene la cinta.

Galardonada por 9 Premios de la Academia, el paciente inglés es una de las grandes películas que hay que ver al menos una vez en la vida.
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13 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Un bonito envoltorio
Qué preciosa fotografía, qué bonitos paisajes, qué grandes actores, qué linda música, ¿y qué? si a todo esto no le añades sentimiento, verdad, profundidad, sentido, se queda en sólo eso: un caramelo con un bonito envoltorio sin nada dentro. Parece ser que Willem Dafoe borda su papel, y digo parece ser porque no fui capaz de llegar a ese punto de la película, es tan aburrido todo lo que lo precede que tuve que dejar de verla, me quedaba literalmente dormido. Por compararla con otra película que sí me gusta, por ejemplo "Los puentes de Madison", también posee excelentes fotografía, banda sonora, actores, pero la historia engancha y entretiene, emociona, interesa, al contrario de lo que me sucede con este plomo de película.
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19 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Una obra maestra
Ésta es una película fascinante, demasiado joven quizá -y ya tiene unos añitos- para incluirla en eso que tanto gusta a los americanos de hacer listas como "Las diez mejores películas de la Historia". Quizá la única pega que le saco es que te hace perderte un gran libro en el cual está basada del escritor Michael Ondaatje.
Todo en ella me gusta: la música, el color, los actores... Cada vez que la veo encuentro un detalle más que me asombra. Películas como ésta hacen que merezca la pena pagar una entrada de cine por si acaso te encuentras una nueva obra maestra...
Es una historia que no peca de ser excesivamente clásica de como dos personas aparentemente tan frías desatan una relación tormentosa y apasionada... o de como dos seres de mundos tan diferentes confluyen en un rinconcito de la tierra para enamorarse inesperadamente... Sin sensiblería ni cursilería, Minghella consigue que la película te contagie de todos los sentimientos que expresa.
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18 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Permitame que le hable de los vientos
El romanticismo surgió a finales del siglo XVIII, como contrapunto al recio y frío racionalismo ilustrado, en Alemania. Sus ideales estaban basados en una vuelta al neoclasicismo griego, la naturaleza como expresión de sentimiento, el valor de las leyendas populares, y una actitud inconformista contra los valores sociales establecidos; ¿y la mujer?; ella era la reina a la que adorar, escribir poesía, cantar, existir.
¿Por que cuento esto?; por que esta película es increíblemente romántica. Es el amor en tiempos de guerra, y el Carpe Diem ( el aprovecha el momento latino) llevado hasta sus últimas consecuencias. Es el amor como sentimiento romántico, de fuego, de dolor, escrito en la arena, escrito en el viento.
Esta gran película, cada vez que la he visto, se ha quedado impregnado en mi el desierto, el sabor de esa Medina árabe (Zoco para los amigos) con olor a dedales y azafrán, y sobre todo, se me ha quedado pegado en mí recuerdo la melancólica tristeza de este paciente ingles que tuvo la osadía de amar.
Solamente para el recuerdo, esa avioneta que sobrevuela un desierto de cuento, de cuento de lo que era, de cuento de lo que se fue.


-¿Como es la montaña?.
-Es una montaña con forma de espalda de mujer.
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12 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
El pazzzzzzzzzziente ingzzzzzzzz
Algo que yo creí que nunca podría ocurrirme me pasó mientras veía esta película: me quedé completamente dormida mirando a Ralph Fiennes. Que cómo pudo ocurrir este fenómeno? Ni idea. Yo todavía me lo estoy preguntando. Que yo me duerma mirando a uno de mis actores favoritos, al que adoro de los pies a la cabeza, con el que me hago agüita literal... esto es como si te pasas la plancha por el pelo y te sale una permanente. Un expediente X.

De dónde pudo proceder este extraño sopor? Había dormido la siesta, vamos, que sueño atrasado no podía ser. Tal vez fuera que no me creí ni por un momento la historia con Scott Thomas, que es una actriz que también me gusta (ni muchísimo menos como Ralph, of course), pero con la que la química no funcionaba ni de coña. O bien la historia paralela con Juliette Binoche, que era cansina a más no poder. O todo un poco; el caso es que no conseguía interesarme por ninguna de las líneas argumentales. Los cuernos de la Thomas eran tan aburridos que no parecían ni cuernos. Por favorrr, y para eso te molestas en putear a tu marido? Para aburrir hasta a las cabras?

Yo creo que la clave de esta película está en el título. La palabra "paciente" qué significa. Pues eso, inmovilidad, lentitud vital, falta de acción, posible colapso, paciencia infinita... Y si lo unes a la palabra "inglés"... Qué es un inglés? Un tipo que conduce por la izquierda. Joder, es que tenía que ser infumable, por cojones.
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39 de 70 usuarios han encontrado esta crítica útil
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