arrow

Las brujas de Eastwick (1987)

Las brujas de Eastwick
Trailer
5,7
14.328
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
En la pequeña y tranquila población de Eastwick, Nueva Inglaterra, viven Jane (Sarandon), Sukie (Pfeiffer) y Alexandra (Cher), tres modernas y aburridas mujeres. Hartas de esperar al hombre capaz de satisfacerlas, una noche de lluvia se reúnen, e inocentemente, invocan al hombre perfecto. Pronto las tres mujeres descubren sus extraordinarios poderes cuando llega a la ciudad el misterioso Daryl Van Horne (Nicholson), un personaje tan diabólico como seductor. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Witches of Eastwick
Duración
118 min.
Guion
Michael Cristofer (Novela: John Updike)
Música
John Williams
Fotografía
Vilmos Zsigmond
Productora
Warner Bros.
Género
Comedia Fantástico Brujería Comedia de terror Sobrenatural
"La labor de dirección de Miller no pasa de discreta, pero es un buen espectáculo ver a un diabólico Jack Nicholson seducir, una a una, a las tres brujas del título. No conviene tomarse en serio el resto"
[Diario El País]
6
Eastwick
Film basado en la novela homónima, "The Witches of Eastwick" (1984), de John Updike, dirigido por George Miller ("El aceite de la vida", 1992). Se rueda en localidades de Massachussetts y California. Obtiene dos nominaciones a los Oscar (música y sonido). Se estrena el 12-VI-1987 (EEUU).

La acción tiene lugar en Eastwick, pequeña ciudad de Nueva Inglaterra (EEUU), a lo largo de varios meses, en 1986. Narra la historia de tres amigas, de edades similares, que comparten soledades: una es viuda, otra ha sido abandonada por el marido y la tercera se ha divorciado. Son Alexandra "Alex" Medford (Cher), Jane Spofford (Sarandon) y Sukie Redgmont (Pfeiffer). Trabajan y son económicamente autosuficientes. Arrastran deseos insatisfechos y represiones derivadas del conservadurismo de la sociedad del lugar. Se reúnen con frecuencia para entretenerse, compartir opiniones y conversar. Una tarde exploran las características del hombre más deseable y tratan de definir al que sería el ideal para las tres. A modo de juego, deciden conjurar su presencia.

Daryl Van Horne (Nicholson), un forastero recién llegado, es rico, soltero y de una edad adecuada. Pronto se muestra extraño, misterioso, contradictorio y dotado de un potente atractivo personal. Es machista, maltratador, cínico, vengativo, solitario y cruel. Vive dominado por la pereza, la gula, la lujuria, la ira, la soberbia, etc.

Las relaciones entre las tres mujeres teintañeras y el presuntuoso Daryl dan lugar a una larga serie de lances que se desarrollan en un contexto de exageración, desmesura y delirio. Combinan magia y realidad, poderes sobrenaturales y pasiones humanas, amistad y lucha de sexos. La historia contrapone lo femenino y lo masculino, liberalismo y conservadurismo, el mundo mágico y el real, el bien y el mal. Plantea interrogantes sobre los conceptos de lo que es bueno y lo que es malo y sobre las sorprendentes similitudes que se dan en las definiciones extremistas de los mismos.

Combina humor visual y verbal, explícito y sugerido, disparatado y absurdo, mediante el uso de una fotografía meritoria, aunque sobrecargada posiblemente de efectos visuales. Frente a unas interpretaciones femeninas corectas y ajustadas, sobresale la de un Nicholson que gradualmente se hace el amo de la pantalla.

La banda sonora, de John Williams, es excelente. Combina un tema central jocoso, sombrío e intenso, que acompaña a Daryl, y un tema pausado, alegre y suave, que acompaña a las tres amigas. Añade el aria "Nessun dorma", de "Turandot" (Puccini), un tema de George e Ira Gershwin, un fragmento del concierto para cello de Dvorak y un bonito tema, “Devil’s Dance”, del propio John Williams. La obra es entretenida. Sobresalen la banda sonora y la interpretación de Nicholson.
[Leer más +]
16 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Soy un truhán, soy un señor...
Ochentera donde las haya, este capricho del lunático director de la saga “Mad Max”, enreda 120 minutos de excéntrico cine para dar pábulo a la faceta más histriónica de un Jack Nicholson que se regocija en el hombre que, por su trayectoria de marcadas preferencias hedonistas, hubiera elegido ser: un tunante, un Tenorio con poderes diabólicos que se planta en Eastwick para magnetizar a las mujeres, a ser posible, de tres en tres: Susan Sarandon, Michelle Pfeifer (que no llega a los 30) y Cher. No se conforma con menos, no.

Mención aparte para la actuación de la cuarta actriz: Verónica Cartwright. Probablemente lo mejor de la película, incluso por encima del propio Nicholson. Además de tener visiones, sufre una posesión paranormal y esperpéntica. El episodio en la Iglesia, no tiene desperdicio, cuando poseída por mil demonios increpa a los feligreses: “¿Pero no lo veis? ¿Sabéis lo que hay en esa casa? ¡Vicio! ¡Perversión! ¡Y desvergüenza! Drogas..., luego vendrán los crímenes, las violaciones, los incestos, los afrodisíacos, los consoladores, el coito anal! ¡Escuchadme por favor, no tengo nada en contra de un buen polvo, pero aquí hay un peligro y hay que pararlo, por favor...!”.

Sin duda, el mejor momento de una película de bulto para sus intérpretes que no conviene tomarse en serio ni por medio minuto. Una chorrada, vamos.
[Leer más +]
23 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil