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La Reina Vikinga (1967)

4,6
64
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Sinopsis
A la muerte de su padre, Salina ocupa el trono de Gran Bretaña, pero bajo dominio romano. La nueva reina se siente atraída por Justiniano, el gobernador romano que trata a los nativos con tolerancia a pesar de los deseos de tomar medidas radicales por parte de su segundo al mando, Octavio. Cuando Justiniano es quitado de en medio con el pretexto de una rebelión en tierras lejanas, Octavio empieza una campaña de terror basada en la crueldad, a la cual Salina planta cara. Convertida en una diosa de la guerra a las riendas de su carro de combate, Salina lidera a su pueblo en un ataque demoledor contra Octavio. Una tremenda batalla y una difícil elección para Salina: su amor hacia Justiniano o la justicia para su pueblo. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
The Viking Queen
Duración
91 min.
Guion
Clarke Reynolds (Historia: John Temple-Smith)
Música
Gary Hughes
Fotografía
Stephen Dade
Productora
Hammer Film Productions / Seven Arts Productions
Género
Aventuras Acción
4
La Reina de la Sombra de Ojos
La Reina Vikinga es una película de peplum más que de vikingos, ya de entrada sorprende el título (¿no sería más correcto el adjetivo bárbara?). Partiendo de este punto tenemos unos romanos conquistadores en tierras bretanas donde esta un pueblo bárbaro con su reina "vikinga" que debe luchar entre el amor por un hombre o el amor por su pueblo. El argumento no es muy original pero tiene todos los elementos para hacer una entretenida cinta de aventuras de romanos.

Además como la peli es de la Hammer salen unas cuantas chicas guapas, a veces con tino y otras con desatino, ponen de protagonista a la atractiva Carita (Carita Järvinen, modelo finlandesa por aquellos entonces de Chanel, Yves Saint Laurent), que queda muy bien en pantalla y además sus excasas dotes interpretativas ayudan al resto de actores, que están a un correcto nivel. Si en algo destaca la reina es por su buena figura, resaltada por el ligero vestuario, la marcada sombra de ojos y el cabello bien cuidado. El actor más conocido del reparto es el otro protagonista, Don Murray, que interpreta a Justiniano líder de la tropas romanas, que destaca sobre el resto de actores.

La escena más destacable es la de la caza del jabalí, al inicio de la película, cuando todavía no les habían entrado las prisas. Hasta el momento todo bien, batallitas, luchas, amores y chicas guapas...

Pero llega un momento en que la historia se complica y empieza a dejar flecos sueltos por todas partes, se meten en camisas de once varas entre los druidas, los escarceos amorosos, los romanos, los bretones, van saliendo personajes y hay un momento que no saben quienes son los buenos, quienes los malos y ahí sigue Salina (Carita) soltando una lagrimita falsa, un morreo o un te quiero con su sombra de ojos inamovible como su gesto.

El montaje en la última media hora roza lo grotesco, teniendo momentos divertidos en los que uno no sabe si va o viene. La fotografía es tan escasa como el vestuario de alguna de las féminas.

Derepente se dan cuenta que les quedan unos minutos para llegar a los 90 y van a lo loco, a algunos casi ni les da tiempo para morir y nos brindan una de las escenas finales más económicas que recuerdo (no se la pierdan no se olvida).

En definitiva para aficionados al Peplum y a las películas de la Hammer, para el resto recomiendo ver otras de Don Chaffey como Hace Un Millón De Años o Jason y Los Argonautas.
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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
La reina celta
Llama la atención el título de esta película made in Hammer, que puede llevar a confusión, pues aquí ni hay vikingos ni se les espera. Se trata de un peplum en toda regla, cuya acción transcurre en tiempos de la ocupación romana en Bretaña. La historia comienza con la muerte de un rey celta que elige a una de sus hijas para que le suceda, encomiándole a que comparta su mandato con los conquistadores romanos, lo cual despierta las iras de los druidas y de una sección romana que quiere el control total de la zona. Con esta premisa, la película podría haber dado mucho de sí, pero se pierde en escenas románticas y cuando por fin llega el esperado climax, el espectador ya está medio aburrido con tanto amor. Al menos los últimos 20 minutos ayudan a que nos quedemos con un mejor sabor de boca.
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