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Good Time (2017)

Good Time
Trailer
6,7
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Sinopsis
Después de que el robo chapucero de un banco acabe con su hermano pequeño en prisión, Constantine Nikas (Robert Pattinson) se embarca en una odisea a través del mundo subterráneo de la ciudad en un intento, tan desesperado como peligroso, por conseguir el dinero de la fianza para poder sacar a su hermano de la cárcel. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Good Time
Duración
99 min.
Guion
Ronald Bronstein, Joshua Safdie
Música
Daniel Lopatin
Fotografía
Sean Price Williams
Productora
Elara Pictures / Rhea Films / Hercules Film Fund. Distribuida por A24
Género
Thriller Cine independiente USA Robos & Atracos
9
Esto es Cine
Esta fue mi última joya que vi en Cannes. Un thriller intenso y puro en el que todo transcurre en una sola noche.

Nos narra las peripecias de dos hermanos, que tras un fallido robo la vida se les complica a cada paso que dan. Una película dirigida por dos hermanas, Ben Safdie, Joshua Safdie y escrita por uno de ellos, deja el pabellón muy alto del cine independiente, y desde luego es una de las películas más completas del festival.

Si a eso le añadimos que cuenta con una interpretación magistral de Robert Pattinson, y que desde luego se postula como serio candidato al Oscar de este año, o al menos eso debería pasar, la hacen aún más grande.
Estamos ante una obra de genero realista, intensa y emocionante, que consigue atrapar al espectador desde el comienzo hasta el final y que cierra de una manera sublime y tierna.
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22 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Hacia la Noche
Cuando se habla de "pasar un buen rato", no será lo mismo pasarlo con unos pijos del barrio rico que con unos yonkis del callejón más próximo.
De igual manera, para cualquiera de los dos grupos, no habrá comparación posible entre sus modos de vida, por mucho que puedan aspirar a las mismas cosas.
Un banco desatendido para un tirado sin blanca es una oportunidad, para un ladrón será un objetivo y para cualquier otro ciudadano una minucia sin importancia.

'Good Time', teniendo esto en cuenta desde el título, no busca tanto narrar una historia como una experiencia: la larga, larguísima noche de Constantine Nikas, oportunista profesional, tratando de reunirse con su hermano Nick mentalmente discapacitado, huyendo de la ley por un atraco que ha salido mal.
Por tanto, no es sólo otra noche más, sino una carrera contrarreloj por escapar de una cárcel casi asegurada, con la vena suicida que supone jugársela por la propia sangre, siempre merecedora de todos los reproches del mundo pero imposible de abandonar en medio del caos.
Hay cariño entre estos dos hermanos, no hace falta que nos lo cuenten atentamente, porque un simple comentario o preocupación causa más efecto en plena vorágine de fuga.

Un sentimiento similar se despliega en toda la odisea: los contactos humanos son breves y utilitarios, las acciones difusas y repentinas, las impresiones punzantes y a menudo procesadas cuando ya hace demasiado que se han vivido.
La noche se vuelve un espacio de contornos difusos y horas desesperadas, con luces de neón que cortan la oscuridad como navajas, mientras los habitantes nocturnos salen de sus madrigueras para sufrirla, aprovecharla o simplemente gastarla hasta la nueva luz del alba.
Connie recorre ese visceral escenario, demasiado abrumado por sus circunstancias como para reparar demasiado en él, y por el camino visita todos esos lugares que sólo existen en la madrugada: áreas de servicio amparadas en la maldición de las 24 horas, casas en penumbra donde los trastos han hecho imperio y el fulgor de la televisión da invitación a los impulsos de una adolescencia sin padres, hospitales bañados en luz blanquecina que se pueden oler y saborear, y hasta un fosforescente tren de la bruja que lanza la peripecia a la fantasía surrealista, gracias a una música electrónica que fija un ambiente hipnótico e imposible.

El carácter episódico se cuela también entre las relaciones que se dan, pues Constantine se encuentra con un ladrón yonki o una ingenua adolescente afroamericana a la carrera, mientras necesita usarlos para sus propósitos tan desesperados como improvisados, y no parecen tener mucho más significado que el más puro azar.
Si bien Connie aprenderá a distinguirlos de su histérica madre o el usurero judío que comercia con la libertad de su hermano: alguna que otra despedida se sucede, sin tiempo ni sentimiento, con promesas rotas de por medio que sonaron esperanzadoras en su momento, quizá como un recordatorio de que a veces alejarse es lo único que se puede dar, aunque vaya a ser lo único que quedará.
Tal vez porque todas las decisiones, tanto las que se toman como las que nos quitan, construyen nuestro viaje, aunque sea a golpe de cicatrices y un sentimental equipaje.

Las intenciones de Constantine eran buenas, el cariño hacia su hermano genuino, sus métodos no los mejores pero nunca crueles... aunque al final todo eso no sirve de nada si los que hablan desde el televisor le juzgan criminal; esas voces que suenan continuamente mientras completaba su propia y emocional épica urbana.
Ese entorno es lo único que él conoce, la única ciudad que siempre verá.

Sólo queda esperar que haya aprendido a disfrutarla, porque nunca tendrá mucho más.
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21 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil