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El mar (2000)

El mar
Trailer
6,6
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Sinopsis
Manuel Tur y Andreu Ramallo tienen diez años cuando la Guerra Civil llega a la isla de Mallorca. Su primer encuentro con la crueldad de la guerra se produce al ver cómo fusilan al padre de un amigo frente a la tapia del cementerio. Transcurridos diez años, Manuel y Ramallo vuelven a encontrarse en un sanatorio para enfermos de tuberculosis, situación que afrontan de manera diferente: Ramallo procura olvidar la enfermedad mientras que Manuel se refugia en la religión. La amistad entre ellos se basa en la fascinación que siente Manuel por la vitalidad de Ramallo y en la admiración de éste por la entereza de Manuel. Pero poco a poco las creencias religiosas de Manuel entran en crisis al darse cuenta de que lo que siente por Ramallo es algo más que amistad. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
El mar
Duración
111 min.
Guion
Antoni Aloy, Biel Mesquida, Agustí Villaronga (Novela: Blai Bonet)
Música
Javier Navarrete
Fotografía
Jaume Peracaula
Productora
Massa D'or Produccions
Género
Drama Homosexualidad Crimen Guerra Civil Española Enfermedad
"Una película que impresiona, convence y aterra por su ferocidad ambiental y descriptiva"
[Diario El Mundo]
"Notable y perturbadora"
[Diario El País]
8
Villaronga es diferente.
Pocos directores tienen la suerte o la desgracia de considerarse autores de culto con tan sólo una obra a sus espaldas. Tras el cristal fue suficiente para depositar en el mallorquín unas esperanzas no cristalizadas en sus dos siguientes entregas ( El niño de la luna fue, sencillamente, una empanada estética). El faro de la confianza vuelve a activarse con El mar, película de contornos irregulares y líneas difusas que, precisamente por eso, acrecientan su interés.

Podríamos hablar de cine turbio, enfermizo, oscuro, morboso, obsesivo... y quedarnos tan a gusto. Pero para salir a flote en las aguas cloradas de la crítica es necesario huir de convenciones, por muy ciertas que sean, y ofrecer nuevas perspectivas. En Berlín, la prensa extranjera rechazó de plano El mar por considerarla “demasiado mediterránea”. A mí mas bien me parece nórdica, fría y claustrofóbica pese a sus estallidos de violencia y sus arrebatos pasionales. No atisbo el horizonte de luz por ninguna parte. Mucho mejor así: el poder evocador del título se da de bruces con una realidad esquemática.

El brutal capítulo de la infancia, que marca la vida de los tres principales personajes, está quizá algo dilatado pero la trama central del film (exceptuando ese forzado asunto del contrabando de cajas), que transcurre en un sanatorio para tuberculosos, parece estar intervenida por un cirujano. Un establecimiento, por cierto, despojado de ese halo romántico que atraviesa el sanatorio de La Montaña Mágica . Las paredes están desconchadas, hay mucha sangre, los tragaluces ahogan el día... Es el hábitat donde la muerte flagela a la religión, el deseo a la culpa y ésta al éxtasis. Y Villaronga, bisturí en mano, disecciona estas peliagudas imbricaciones con un atrevimiento alejado de la trascendencia.

Como no podía ser menos, la fotografía es pálida y moribunda pero la incomprensible utilización de la (excelente) banda sonora desvanece la sobriedad de algunas escenas. Las actuaciones, certeras, aunque pareciera que se dejaran algo en la recámara. El conjunto, entonces, es notable, perverso y se abandona al desasosiego. Cualidades todas de un cineasta que sabe nadar a contracorriente por lo que espero con ganas su próxima singladura. Y lo siento, no he dado nuevas perspectivas. He debido naufragar en un mar de tópicos.
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23 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Un aceptable estancamiento.
Un proyecto largamente acariciado por Villaronga, la adaptación de la autobiográfica novela de Blai Bonet. Cuenta la historia de tres jóvenes (dos chicos y una chica) que años después de haber contemplado durante la Guerra Civil el asesinato de varios hombres y de haber asistido al suicidio de un amigo, se reencuentran en un sanatorio mallorquín: los dos chicos al estar enfermos (uno ya lleva tiempo allí) y la chica trabajando como enfermera-monja.
Cada película que pasa parece el cine de Villaronga más estancado en una aceptable calidad pero líneal y sin la capacidad ni la fuerza suficiente para contagiar de verismo, intensidad dramático/trágica y autoconvicción las duras y arriesgadas historias que cuenta. Es el cine del mallorquín de corte áspero, duro, oscuro y claustrofóbico. En "El mar" prosigue con su habitual temática: la profanación de la adolescencia que marca los futuros acontecimientos/comportamientos; la violencia (más psicológica que física incluso) como elemento vengativo, tan desasosegante como sosegadora y allí al lado aparecería la tortura como expresión máxima de esa violencia; la presencia latente de la conciencia y los recuerdos azotando el presente; la atmósfera mórbida, provocativa, escabrosa, la búsqueda de una estética; la vocación de riesgo; historias amorosas tendentes a la homosexualidad; el mundo de la mente humana...
Aquí está todo ello y es una historia compleja de múltiples aristas (de amores frustrados, amistades que esconden amores homosexuales, referencias místico/crísticas...) pero aún siendo una película aceptable y bien hecha, no transmite la fuerza que debería ni logra una capacidad de convicción de tal calibre que haga que la obra emocione, esto es, lograr del horror genuina poesía -y en buena medida ese es el propósito de Villaronga-.
Buenas interpretaciones del heterogéneo reparto, dónde descolla una patética creación de Ángela Molina -de lo mejor que ha interpretado en su carrera-.
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12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil